jueves, 20 de abril de 2017

Sturzenegger: un “Terminator” contra el empleo y el salario



El Indec reconoció la destrucción de 68.314 puestos de trabajo en el cuarto trimestre de 2016 en relación a 2015. El Banco Central profundiza la política contractiva.

Durante la tarde del miércoles el Indec dio a conocer que en el cuarto trimestre (octubre-diciembre) de 2016 se destruyeron 68.314 puestos de trabajo registrado en el ámbito privado en relación a 2015.
No sólo eso. Distintas estimaciones señalan que por cada puesto registrado que desaparece hay dos no registrados (en “negro”) que se destruyen. Es decir, que desde la asunción de Cambiemos y hasta diciembre último, no menos de 200 mil puestos de trabajo se perdieron.
No obstante, el informe del Indec exhibe que desde un máximo de destrucción de 119.026 puestos entre el cuarto trimestre de 2015 y el tercero de 2016, la última parte del año pasado había mostrado la generación de 50.712, que aun así no alcanzaba a recomponer el derrumbe previo del empleo, pero al menos lo moderaba.
El 2017 arrancó con nuevos ataques sobre los trabajadores con suspensiones, despidos y cierres de plantas: AGR Clarín, Atanor, Alpargatas, Banghó, Textil Neuquén, Volkswagen, General Motors, son algunos de los casos con mayor repercusión. Un informe del CEPA calcula que ya se perdieron 250 mil puestos desde que empezó la “revolución de la alegría”.
La caída del poder de compra del salario fue 6,5 % promedio durante 2016 en el sector registrado. Obviamente, el salario de los que están en “negro” se deterioró mucho más.
Según Indec, en el tercer trimestre de 2016 (último dato disponible), el 50 % de la población con ingresos no superó los $ 8.000. Ganaban menos la mitad de lo que costaba la canasta familiar para ese momento: alrededor de $ 20.000, según estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires.

Llovido sobre mojado

En Argentina existen más de 19 millones de trabajadores activos, entre los cuales casi 1,5 millones son desocupados (sin contar a los desalentados que por la recesión no buscan empleo). Los trabajadores en negro son más de 6 millones. La precarización supera ampliamente al 50 % de los trabajadores activos.
No fue magia. El kirchnerismo dejó intactas las conquistas que las patronales lograron durante el neoliberalismo en cuanto a precarización y flexibilización laboral. El empleo lleva varios años de relativo estancamiento. Un tercio de la población era pobre al final del mandato de Cristina Fernández de Kirchner.
El macrismo, lejos del lema “pobreza cero”, sumó más despidos, 1,5 millón de nuevos pobres y 600 mil indigentes. El capitalismo es una máquina de crear pobreza que el macrismo maneja de manera aceitada.

A disciplinar

“La disciplina como objetivo de la política económica” tituló el economista Adolfo Canitrot un ensayo sobre el programa económico de la dictadura cívico militar instalada en 1976.
El rol predominante que va adquiriendo la figura del presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, parece perseguir fines similares: más que disciplinar la inflación, la política monetaria busca disciplinar a la clase obrera a través de los mecanismos de “mercado”.
Pero la ecuación económica solo cierra con la “mano invisible” de gendarmes apaleando trabajadores y trabajadoras, como se vio en Panamericana durante el paro del 6 de abril.
"La meta de inflación del 12-17 % es cumplible", afirmó Federico Sturzenegger el último martes durante la presentación del Informe de Política Monetaria. Esto implica una inflación mensual de 1,3 % mensual para llegar al 17 % anual.
Pero los registros estadísticos muestran que se aleja cada vez más la posibilidad que se cumpla la meta fijada por el Banco Central. Según el Indec, la inflación de marzo fue 2,4 %. La Ciudad de Buenos Aires exhibió un número más alto: 2,9 %. Pero hay más: en Santa Fe fue 2,8 %, en Córdoba 3,4 % y en Mendoza 3,6 %. El fuego amigo vino del lado del FMI: prevé 25,6 % de inflación anual en 2016.
A esta altura queda claro que la meta del 17 % es sólo un señuelo para las paritarias. Una de las principales batallas se libra en terreno bonaerense entre los docentes en lucha y María Eugenia Vidal que sigue haciendo provocaciones con sus propuestas de “aumento”.

Circulo vicioso

Luego de unos meses de relajación monetaria con bajas progresivas de las tasas de interés de referencia, Federico Sturzenegger volvió a incrementarlas, con un salto fuerte la semana pasada. Este martes reafirmó la política con la suba en las tasas de Lebac.
Las tasas de interés elevadas no sólo comprimen la actividad económica por la vía del encarecimiento del crédito para el consumo (justo en el momento que la cartera de Producción a cargo de Cabrera remodeló el Ahora 12 del kirchnerismo) y la producción, sino que alimentan una “bicicleta financiera” gigantesca.
Si hay algún empresario con deseo de invertir, un rara avis en estas pampas, tiene fuerte incentivo para hacerlo en cualquier lado menos en el desarrollo productivo: además de las Lebac, el Merval alcanzó un récord histórico en marzo. Es un termómetro de las ganancias incrementadas, entre otras ganadoras del “modelo” M, de las empresas energéticas que se benefician de los tarifazos.
El ingreso de dólares que provoca el atractivo de la tasa de interés local está revaluando artificialmente el peso argentino favoreciendo las importaciones y limitando la dinámica exportadora. Comprimiendo más la actividad económica.
Pero la revaluación cambiaria es un requisito para garantizar la expoliación de los recursos del país a los especuladores de todo tipo, desde los que aprovechan las tasas de las Lebac hasta los que operan con la deuda externa, también para la remisión de ganancias de las multinacionales, que se multiplicó por diez en 2016. Además, es un reaseguro para la fuga de capitales que adquirió dimensiones escandalosas.
“Por eso resolvimos el tema del default y del mercado de cambios para que aquellos que vengan al país se puedan llevar el dinero cuando lo decidan”, afirmó Mauricio Macri para ablandar el corazón de los empresarios en el devaluado mini Davos que se desarrolló en un Puerto Madero fuertemente custodiado el mismo día del paro nacional.
Lejos de la “lluvia de inversiones”, la mayoría de los dólares que ingresan al país van a la especulación financiera. Cualquier cambio en el clima económico, local o externo, algo que desde la asunción de Donald Trump está más que presente en el panorama mundial, podría provocar una salida acelerada de capitales que deje tierra devastada en términos de reservas, tipo de cambio e inestabilidad macroeconómica.
Para revertir la presión de los dólares que ingresan, Sturzenegger anunció que el Banco Central adquiriría U$S 25.000 millones para sumar a las reservas. Los analistas opinan que es una señal para ponerle un piso a la cotización del dólar para que no siga cayendo, pero que la compra de dólares será menor al monto anunciado.
La tarea no es sencilla. Para hacerlo tiene que utilizar pesos que pasarán a conformar la base monetaria, que luego deberá reabsorber con nuevas emisiones de Lebac para evitar que ¡Dios no lo quiera! el dinero llegue supuestamente a manos de los trabajadores. Nada es gratis. Buscando desactivar la bomba de la inflación Sturzenegger activó otra bomba igual de peligrosa: una deuda del Banco Central de proporciones enormes gracias a las Lebac que emite la entidad para sacar pesos de circulación. Ahora parece que quiere encender la mecha.
Así el "Terminator" va minando el terreno económico contra el empleo y el salario para aceitar el ajuste. La clase obrera deberán buscar abrirse camino no sólo contra el ajuste monetario de Sturzenegger, sino también contra las salidas devaluatorias que pueda engendrar la burguesía “nacional”, para imponer una salida de fondo en beneficio de la mayoría del pueblo trabajador.

Pablo Anino
@PabloAnino

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