martes, 31 de mayo de 2022

Homenaje a Arnaldo Luis Sánchez

Trabajar todo el día y no llegar a fin de mes

La cuarta ola de contagios en Argentina


El aumento de contagios en el país de casi un 19% con respecto a la semana anterior, ha llevado a 64 nuevas muertes por Covid. Al día de la fecha, son 346 los internados por coronavirus en las unidades de terapia intensiva. 
En provincia se registró un aumento de casos del 100%. Nicolas Kreplak, el Ministro de Salud bonaerense dijo que “nos enfrentamos a una nueva ola muy grande de contagios”. Por su parte, Carla Vizzotti dijo que “estamos empezando la cuarta ola de Covid-19” y agregó que “el virus no se puede eliminar, ni erradicar" por lo que “vamos a tener una estacionalidad todas las temporadas otoño-invierno como tenemos con todos los virus respiratorios”. Además agregó que “no hace falta ninguna medida restrictiva”, basándose en el alto porcentaje de vacunación, e instó a la población a acostumbrarse a ‘vivir con barbijo’. Sin embargo, el porcentaje de vacunación con dos dosis es del 80% mientras que, el de tres dosis llega solo al 40%, por debajo del porcentaje requerido por la OMS para generar inmunidad en la población.
 Solo 14 de los 51 países y territorios de las Américas han alcanzado hasta ahora la meta de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de vacunar al 70% de su población. “Cada país está tan protegido como los más vulnerables de su población” argumentó la Directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Agregó que a pesar de haber construido en los últimos dos años increíbles redes para hacer pruebas por Covid-19, hoy las tasas de pruebas han disminuido considerablemente desde enero. Dejando a los países sin números certeros de la cantidad de contagios. En el caso de Argentina, se han desmantelado todos los servicios Covid que se habían construido en la primer y segunda ola: las Unidades Febriles de Urgencia (UFU), los contratos a trabajadores de salud por Covid han terminado, y se ha eliminado toda política de testeos a la población. 
 La pauperización del sistema de salud se agudizó en la pandemia. En el presupuesto pensado para el 2022 el renglón Salud representaría un 0.6% del PBI. El Gobierno de Buenos Aires aprobó el presupuesto 2022: será destinado el 16% a Salud, sin embargo en dicho proyecto no hay ninguna política incluida en torno a inversión en prevención y tratamiento de Covid. En el caso del Hospital Piñero los trabajadores de salud se encuentran hoy, juntando firmas para restablecer las UFU que han sido cerradas, en medio de un nuevo pico de contagios. El informe del Gobierno de la Ciudad solo se remite a los cuidados ‘post-pandemia’, cuando la misma no ha finalizado. 
 Por otro lado, los epidemiólogos siguen alertando en mantener la guardia ante el Covid, utilizando barbijo, y completando el esquema de vacunación. Además, enfatizan en aislarse ante síntomas compatibles con Covid, debido a que la estación invernal que aumenta las posibilidades de contagio. 
 La naturalización de los contagios, aun cuando se produce un aumento de personas en las unidades de terapia intensiva, deja piedra libre al ahorro por parte de los gobiernos en gastos Covid en pandemia, y permite que los trabajadores continúen asistiendo a sus trabajos. Se han retirado todas las ‘licencias Covid’ y cobertura de ART a los trabajadores, sentando un precedente: trabajar estando enfermos. 

 Florencia Suárez 
 31/05/2022

La inflación al 100%, y un adelanto de las elecciones


En medio de un impasse económico y político cada vez más acentuado, la inflación se empina al 100%. La proyección de un 60% anual que Guzmán pondría en el Presupuesto que deberá salir tardíamente por decreto, ya quedó fuera del radar. Las tarifas de gas y de luz ´aportarán´ este mes un 20% de aumento. La cláusula pactada con el Fondo, que asocia los aumentos de tarifas al coeficiente de variación salarial, “podría alentar el reclamo del FMI de una nueva actualización tarifaria en el segundo semestre” (Infobae, 31/5). Es la que ya ocurre con los alquileres, que se reajustarán el 54% para los contratos que vencen en junio. Por detrás de estos aumentos, viene otro de prepagas (10%), servicios de cable y otra vez combustibles.

 Contradicciones 

A despecho de estas corridas de precios y tarifas, la factura de subsidios energéticos se duplicará en 2022, a causa de las importaciones de energía. Los “números” y previsiones del acuerdo con el FMI han volado por los aires. Este derrumbe alienta la posibilidad de una devaluación ‘brusca’, que tome el relevo de la devaluación ‘gradual’ pactada con el Fondo. Las monedas de los países ‘emergentes’ sufren una acentuada salida de capitales, que buscan neutralizar con la suba de las tasas de interés. El gobernador de Corrientes, Gustavo Bordet, dijo ayer que ‘el campo’ necesita urgente una devaluación, a pesar de que la soja cotiza cerca de 650 dólares la tonelada. Una “estabilización inmediata” de la inflación sería sin embargo “explosiva”, observa Clarín sin mayor comentario, apuntando a que una devaluación llevaría al defaul la deuda pública indexada por dólar o por precios. El “moderado” Larreta advirtió que descargaría un shock económico a las 48 horas de asumir, “porque 72 horas sería tarde” (sic). El acuerdo con el FMI, o sea la red de seguridad para llegar al relevo de 2023, ha entrado en declive.

 Puesta en escena

 A sabiendas de una disparada inflacionaria superior al 80%, las patronales han echado lastre con aumentos del 60% en cuotas. A los estatales, el gobierno quiere imponerles la vara del 40-45%, con el pretexto del déficit fiscal. Lo mismo con las jubilaciones y la asistencia social –asignaciones y planes sociales, incluida la ayuda alimentaria a los comedores. 
 De la diferencia entre la recaudación de impuestos -que crece con la inflación galopante- y el gasto salarial y social, depende que el gobierno arrime la bocha a las metas de déficit fiscal pactadas por el FMI. Entre los castigados estatales predomina la burocracia sindical kirchnerista, que abunda en ´declaraciones´ y marchas de aparato para disimular la negativa a una lucha real. Más de conjunto, la burocracia juega a desconocer una inflación que será superior al 80 por ciento. La perspectiva de hiperinflación ha dado lugar a la propuesta de adelantar las elecciones para principios del año que viene. Los kirchneristas acarician la idea porque los pondría a dos meses de distancia de una victoria de Lula en Brasil. 
 Una hiperinflación desgasta las luchas parciales, porque se come lo que se ha logrado. El desafío para la clase obrera está lanzado. Es necesario un congreso de trabajadores que decida acerca de un programa y la implementación de una huelga general. 
 Un programa: salario igual a la canasta familiar, anulación de los tarifazos; aumento salarial, jubilatorio y de la asistencia social móvil del 100%; apertura de los libros de monopolios energéticos y alimentarios, bajo control obrero; anulación de la deuda pública externa y local, exceptuando a los pequeños acreedores. 
 Con el objetivo de luchar y sumar fuerzas para la lucha por ese congreso, el Polo Obrero Tendencia prepara plenarios zonales y provinciales para el próximo 20 de junio, y un plenario nacional para el mes de julio. 

 Marcelo Ramal 
 31/05/2022

Caso Bongiovanni: la protección de la Iglesia


Un docente de Teología con sistemáticos vínculos con la Iglesia y colegios católicos, Juan Matías Bongiovanni, fue arrestado en 2021 a raíz de una denuncia de abuso por parte de cuatro mujeres cuando eran sus alumnas e integrantes de un grupo de voluntarios. En dos casos, la Justicia rechazó la denuncia porque prescribieron los plazos. El juicio por los otros dos comenzará en agosto.
 Desde hace unos meses los defensores de Bongiovanni han lanzado una campaña contra las denunciantes, impugnando sus testimonios, y también a la fiscal y a la abogada querellante. Los ataques contra las víctimas se replican en las redes. La campaña excede al caso Bongiovanni porque agrupa a personas y ONGs, que consideran que existen “falsas denuncias” que solo tienen trámite por parte de una “justicia de género”. Estos ataques a un “feminismo punitivista” van dirigidos contra las mujeres que luchan contra la Iglesia y el Estado.
 Denunciar una justicia sesgada a favor de las mujeres es un atentado contra la realidad. Según un informe del Registro Nacional de Reincidencia del Ministerio de Justicia, en el año 2016 de 12.424 denuncias por delitos contra la integridad sexual, hubo solo 2.884 condenas (23%). En marzo de este año la Justicia de Chubut terminó de absolver a todos los participantes de una violación en grupo. Funcionarias del gobierno justificaron una reciente violación grupal en Palermo por un “patrón cultural”. En el Norte de Argentina, la Justicia niega el derecho al aborto a niñas violentadas.
 De acuerdo con la encuesta de victimización realizada por el INDEC en 2017, sólo el 12,5% de las ofensas sexuales (que incluyen, además de las violaciones, los intentos de violación y el contacto físico indeseado) son denunciados. Sólo una de cada diez personas denuncian la violencia sexual que han sufrido (chequeado.com). ¿Por qué? Porque hay una Justicia que garantiza la impunidad, especialmente en el caso de ricachones y miembros del clero. La mayoría de las denuncias por abusos sexuales terminan en absoluciones y no llegan a juicio oral.
 En el caso de Bongiovanni, se hicieron las pericias que corroboraron la fidelidad de los testimonios de las denunciantes mientras que el acusado rechazó ser examinado.
 Las denuncias son descalificadas por la campaña sobre la base de la continuidad del vínculo social y personal que mantuvieron las denunciantes con el acusado y su familia después de cometidos los abusos sexuales. La Unidad Fiscal de Ejecución Penal (UFEP) del Ministerio Público informó que, en el año 2017, el 68% de quienes recibían su primera condena por abuso tenían una relación intrafamiliar. Otro informe del año 2016, del por entonces Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, dice que casi dos de cada tres agresores (64%) son personas vinculadas al ámbito familiar de la víctima (padre, padrastro, tío, abuelo, entre otros). La sacrosanta “unión familiar” es el ámbito predilecto para los abusos sexuales “continuos”, como se manifestó en el resonante caso Alperovich. Sobre la "discontinuidad" de la conducta del abusador, en otros casos, no se ha investigado o informado nada. La protección insana de la familia ha sido históricamente invocada para proteger la reputación de la Iglesia, en sus propios casos –millares y continuos. Encontramos, en este caso, la razón de fondo de la subalternización de la mujer en una sociedad de clases –la protección de instituciones como la Iglesia y del ámbito de la reproducción social concreta de la propiedad (hereditaria), en el caso de la familia. 
 Bongiovanni ha sido denunciado, en los testimonios, por cometer abusos sexuales luego de tejer vínculos personales con sus estudiantes, la mayoría menores de edad, valiéndose de su posición del voluntariado. Luego, siempre según los testimonios, pedía a sus alumnas que “mantuvieran silencio”. 
 La jueza de garantías dictó prisión preventiva por “abuso sexual gravemente ultrajante por la guarda”. Luego, la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal lo ratificó por la “intensidad de los abusos, su prolongación excesiva en el tiempo, un mayor peligro para su integridad física y con el fin de un sometimiento sexual gravemente ultrajante” (Lanueva, 4/9/2021). 
 Los defensores de Bongiovanni arremeten contra “los escraches feministas” cuando tenemos una denuncia en la Justicia, una prisión preventiva y una condena en ciernes. Despotrican contra el feminismo para deslegitimar las denuncias presentadas, que no consisten precisamente en imputaciones ideológicas. Llamamos a rodear de solidaridad y apoyo a las compañeras denunciantes y su pedido de justicia y reparación por los abusos sufridos. 

 Emiliano Fabris
 31/05/2022

El Culebrón de las Américas


Algunos comentaristas han referido un “tufillo pos-imperialista” en la Cumbre de las Américas prevista para el 6 al 10 de junio en Los Ángeles. El faltazo anunciado por México, Bolivia, Honduras y algunas naciones del Caribe es presentado como el final del orden del “patio trasero” que ha impuesto, históricamente, el imperialismo norteamericano. Se vuelve al mismo relato que presidió la ‘contracumbre’ que tuvo lugar en Mar del Plata, en 2005, donde la multitud mandó Alca-rajo, la propuesta de Clinton primero y George Busch después, de establecer un tratado de libre comercio desde Canadá a Argentina. La crisis histórica del sistema interamericano, que instaló definitivamente la victoria de la Revolución Cubana, es confundida con una ínfula emancipatoria de parte de los gobiernos del Sur, sin reparar que todos ellos atraviesan una crisis terminal.
 El reclamo contra la exclusión del evento de Venezuela, Nicaragua y Cuba, por parte de Biden, es una maniobra de corto alcance. La iniciativa la asumió el presidente de México, que viene lidiando con los gobiernos norteamericanos por la enorme crisis migratoria y la no menor de la ingerencia de la DEA, el organismo de espionaje del narcotráfico. México pretende que Biden anule el llamado “artículo 42”, que cerró las fronteras de EEUU con el pretexto de controlar la difusión del Covid. Centenares de miles de personas se agolpan en la frontera entre Guatemala y México, de un lado, y entre México y Estados Unidos, del otro. Se trata de una bomba de reloj, cuyas agujas corren con la velocidad de la crisis mundial y la guerra imperialista en Europa. En cuanto al narcotráfico, López Obrador ya ha advertido a las autoridades norteamericanas contra cualquier tentativa de capturar a militares mexicanos involucrados en la protección del comercio de drogas, con el propósito de juzgarlos en Estados Unidos. En los entretelones se cuela el afán de Estados Unidos de contener la presencia creciente de China en su vecino, desde donde penetra en el mercado norteamericano a través de la tercerización que caracteriza el comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. La crisis entre la metrópoli imperialista y su ‘patio trasero’ se manifiesta en la multiplicidad de organismos que proliferan al costado de la OEA, como ocurre con esta Cumbre, con el Celac y otros. En la última Cumbre, reunida en Lima en 2018, Donald Trump declaró su ausencia con aviso, debido a la presencia del trío de las dictaduras, algo que no ocurrió cuatro años antes, cuando Obama estrechó manos con Raúl Castro. El ciclo pos-imperialista no es más que un culebrón que los protagonistas repiten en forma periódica con distinto formato.
 La moneda de este culebrón tiene también otra cara. Biden no puede invitar a ‘las dictaduras’ porque no quiere hacer más aguda su derrota en las elecciones que tendrán lugar en su país en noviembre próximo. Por este motivo, discute con Venezuela y con Cuba, al margen de la Cumbre, un ‘deshielo’ muy conveniente. En el caso de Maduro se trata, nada menos, que de la privatización del petróleo venezolano y el alcance de la dolarización en Venezuela. En el caso de Cuba, ha reanudado la posibilidad de que reciba remesas desde Miami y vuelos a distintas partes de la Isla. Cuba enfrenta una crisis humanitaria como consecuencia de la pandemia, de la guerra y de la política de ajuste del gobierno, que está agravando la crisis migratoria. Este ‘acercamiento’ de parte de Biden a Venezuela y a Cuba, ha descongelado las negociaciones del chavismo con la oposición ‘escuálida’, en la cual López Obrador oficia de mediador en el distrito federal de México. El mexicano debe considerar un ‘desaire’ que él deba recibir a los chavistas en México, para favorecer la penetración de las petroleras y bancos norteamericanos en Venezuela, mientras Biden se preserva políticamente excluyendo a Maduro de Los Ángeles. 
 En medio de este embrollo “parió la abuela”. Al inefable Alberto Fernández no se le ocurrió nada mejor que proponer una “contracumbre” nada menos que en Los Ángeles, como si se tratara de La Matanza (Cristina dixit). La torpeza del planteo se magnifica cuando es sabido que AF quería ir a Los Ángeles con el propósito de tener una reunión con Biden, como ha logrado obtener el trumpista Bolsonaro, que no se vio en la necesidad de suspender el saqueo ambiental en la Amazonía. El vapuleado presidente de Argentina ha perdido la coordinación neurológica. Ahora ha degradado ese dislate con la propuesta de pronunciar, cena mediante, un discurso ‘antiimperialista’. Atado al FMI, mientras se siente supervisado por su compañera en el Ejecutivo, AF se ha convertido en “perro en cancha de bochas” internacional. Para sumar incoherencias, ha ordenado a YPF a sumarse al boicot al petróleo ruso, que India y China importan con descuentos de ‘hot sale’. 
 La Cumbre sorprende a Biden con otra novedad: la crisis en Colombia. El aliado latinoamericano de la OTAN y asiento de bases militares del Comando Sur ha visto volar por los aires a la camarilla uribista, para entrar en tres semanas de desasosiego entre Petro, el centroizquierdista que supo conseguir, y Hernández, el Otanista de último momento. A la incertidumbre política que suma este escenario a la Cumbre que se inaugura el 6 de junio, se añade la multiplicación de bandas armadas del narcotráfico y el aumento incesante de asesinatos de militantes populares. La crisis migratoria alcanzará su propia cumbre de millones de personas. 
 El culebrón de la Cumbre expone la enormidad de la crisis de régimen en Estados Unidos -más bien, la declinación del imperialismo norteamericano y mundial- en el momento en que este imperialismo se encuentra empeñado en cambiar regímenes en otras latitudes, como Rusia o China. Estados Unidos ha entrado en una guerra mundial con un gobierno cada vez más débil. Pretende unificar a América Latina detrás de la guerra de la OTAN, cuando esta guerra potencia la crisis histórica de los regímenes latinoamericanos. Es de este modo, como parte de la guerra de la OTAN, que se deben interpretar las presiones de Estados Unidos contra la presencia comercial de China en América Latina. Pero el mercado chino es, para muchas economías latinoamericanas y sus respectivas oligarquías, el último cable a tierra para la supervivencia. El culebrón de Los Ángeles deforma la amplitud y la agudeza de una crisis histórica, que condena al fracaso total a las tentativas burguesas relativamente nacionalistas, los centroizquierdismos en sube y baja y las veleidades democratizantes. 

 Jorge Altamira 
 31/05/2022

El acuerdo con el FMI cada vez más incumplible refuerza las exigencias de ajuste


Martín Guzmán junto con Kristalina Georguieva. 

Están cuestionadas las metas monetarias, fiscales y de reservas. 

 Como era de preverse, las metas del FMI se vienen mostrando incumplibles a varias bandas. Los objetivos de acumulación de reservas, reducción del déficit fiscal y recorte de la emisión monetaria están seriamente cuestionados a un mes del cierre del segundo trimestre, con lo que una posible “recalibración” de los mismos por parte del Fondo significará mayores ataques a la población trabajadora. 

 Meta fiscal 

Por un lado, en abril se registró un aumento del 82% interanual del gasto público, fruto de que ascendieron un 148% los subsidios energéticos en relación al mismo mes del año pasado, según los datos de la consultora Consultatio. Sucede que la disparada del precio mundial del gas tras el estallido de la guerra, combinada con una mayor importación local de energía producto de la huelga de inversiones que protagonizan las petroleras que explotan los yacimientos criollos, volvió imposible la reducción de dichas transferencias. Así las cosas, se proyecta que hasta fin de año las erogaciones en subsidios energéticos trepen a 3% del PBI, superando la marca del 2,3% del PBI que estos habían alcanzado en 2021. 
 Si bien Guzmán ya está en tratativas con el FMI para lograr una “recalibración” de la meta fiscal del segundo trimestre, desde el Ejecutivo aseguran que la meta anual no sufrirá ninguna modificación, dando lugar a tercer y cuarto trimestre de mayor ajuste para compensar. Por lo tanto, no debe sorprendernos que el Presupuesto 2022, que saldrá en forma de DNU el próximo mes, venga con recortes en obra pública, en las transferencias a las provincias y en los subsidios al transporte y a la energía. Lo anterior afectará de lleno al bolsillo popular, ya que la contracara de esas medidas serán los impuestazos provinciales sobre el consumo, subas en el boleto y mayores tarifazos en la luz y en el gas. 
 A su vez, es probable que el Fondo, en función de alcanzar sus metas, exija incrementar la presión fiscal sobre ciertos sectores patronales, lo cual avivará los choques al interior de la clase capitalista. Al mismo tiempo, el destino incierto de la suba de tarifas y su impacto en los costos de producción genera zozobra en la industria. Ahora bien, estos empresarios no dudarán en trasladar a los precios finales la mayor carga impositiva y el encarecimiento de la energía que utilizan; siendo los trabajadores los primeros en pagar los platos rotos de la crisis. 

 Meta monetaria 

El gobierno se encuentra con dificultades a la hora de reducir la emisión monetaria. El tope de asistencia del Banco Central al Tesoro establecido por el Fondo es de $439.000 millones para el primer semestre, sin embargo, a un mes de cumplir ese plazo, la misma llega a $381.000 millones. Ocurre que Economía necesita de un constante flujo de endeudamiento en pesos para, por un lado, refinanciar los sucesivos vencimientos, y, por otro, financiar el déficit fiscal. No obstante, en abril y mayo no logró el éxito esperado en las licitaciones; en el porque fracasó en el intento de colocar bonos desindexados y a plazos más largos. 
 Cumplir con este aspecto del acuerdo con el FMI implica ampliar la deuda atada a la inflación, con vencimientos sean previos al 2024, en función de satisfacer los apetitos de los bancos y los fondos de inversión; algo verdaderamente explosivo en un cuadro de descontrol inflacionario. Como vemos, es el capital financiero el encargado de digitar la política económica del país y puede soltarle la mano al gobierno en cualquier momento si este no acepta sus condicionamientos. Un rumbo de usura y recesión que traerá nuevas penurias a los sectores populares, además de mayor recorte del gasto público como garantía de pago por parte del Tesoro. 

 Reservas 

Por otro lado, la pretensión fondomonetarista de que el Banco Central llegara con USD 6.425 millones de reservas netas al fin del segundo trimestre carece de realismo, ya que hoy no superan los USD 3.700 millones. Como sabemos, a pesar que persisten las exportaciones récord fruto de los altos precios de las commodities, el encarecimiento de los insumos importados -en especial los costos de fletes y de energía-, junto con la fuga de capitales constante bajo sus diferentes formas, atentaron contra la acumulación de divisas por parte de la entidad monetaria. 
 Entonces, a fin de cumplir con los lineamientos del FMI, el gobierno reforzará las restricciones a las importaciones, a pesar de sus efectos recesivos sobre la industria. A su vez, buscará propiciar lo más posible el arribo de dólares al país con concesiones a las multinacionales, fomentando las ramas de exportación con emprendimientos extractivistas que saquean el ambiente; y, al mismo tiempo, creando las condiciones de flexibilización laboral y beneficios fiscales (entre otras prebendas). Sin lugar a dudas, un ataque en regla contra el pueblo trabajador. 

 Fuera FMI 

A todas luces, estamos en presencia de un acuerdo incumplible con el Fondo, donde cada meta infringida supondrá nuevos sacrificios para las mayorías de este país, bajo la amenaza de dejarnos caer al default. Frente a la postración del gobierno y la oposición patronal frente al FMI, queda en manos de los trabajadores deshacernos de la tutela del organismo, enfrentando su programa en las calles. En virtud de este objetivo, crece la necesidad de organizar un paro nacional seguido de un plan de lucha. 

 Sofía Hart

lunes, 30 de mayo de 2022

Colombia: de una derecha a la otra


Las urnas le dieron la razón a quienes previeron un salto de Rodolfo Hernández al segundo lugar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Colombia. También acertaron acerca del alcance que tendría este desplazamiento del uribista Federico Gutiérrez de esa posición, pues son numerosos quienes vaticinan que la reunión de los votos de Hernández y Gutiérrez, un 51% de las papeletas válidas, se replicará en el segundo turno y propinará la derrota de Gustavo Petro, el candidato que venía liderando las encuestas desde el repliegue del levantamiento popular de 2021. Para los comentaristas internacionales de C5N, habría tenido lugar una brillante maniobra de los ‘poderes concentrados’, que habían advertido a tiempo que Gutiérrez había alcanzado su tope electoral, en tanto que Hernández reunía las condiciones para recoger el ciento por ciento de los votos de las listas opositoras en la próxima vuelta, dentro de tres semanas. 
 Rodolfo Hernández es un candidato ‘independiente’ absolutamente de derecha, que se ganó el apoyo, en los días finales de la campaña, de Ingrid Betancourt, que estuvo secuestrada por las FARC hace dos décadas. Lo que cautivó a Betancourt es el discurso de Hernández contra la corrupción y contra los políticos, sin importar que el hombre ha sido acusado por corrupción y ha sido intendente de Bucaramanga. Para la CNN, el individuo es un Trump, por su edad, manejo de fondos y planteos políticos. Todavía no revisó la declaración que hizo en 2016, cuando se proclamó “seguidor de un gran pensador alemán: Adolf Hitler”. Para satisfacción de algunos aventureros de Argentina, tiene un tufillo a Milei. El caso colombiano deja mejor expuesto el fenómeno de los francotiradores que aparecen como hongos en el panorama político, en el sentido de que son una resaca de la putrefacción del sistema político. 
 Si Hernández ganara en la segunda vuelta se convertiría en un presidente sin bancada parlamentaria –deberá reunir a legisladores afectos y desafectos-. El vacío parlamentario de su régimen será llenado, obviamente, por las fuerzas armadas, en un molde más contradictorio aún que el que llevó al alto mando de Brasil a jugar la carta de Bolsonaro. En fulminantes 48 horas, los mentideros políticos han pasado de la perspectiva de una nueva onda de gobiernos progresistas, como ocurrió entre 2005 y 2016, a la de una renovada ‘peste marrón’. Lula, advertido de que América Latina no se priva de sustos, sigue reclamando una victoria en primera vuelta, para evitar que una suma de opositores reelija a Bolsonaro en el balotaje. Para Lula, esto significa armar alianzas con la derecha en la mayor cantidad de Estados y municipios posibles. 
 La expectativa de un “final del ciclo uribista” se encuentra amenazada. El uribismo ha sufrido, por cierto, una derrota estruendosa –del 70% que en una ocasión obtuvo Álvaro Uribe, al tacaño 28% del domingo 30-. No solamente esto: han quedado sepultados los dos partidos históricos de Colombia, el Conservador y el Liberal, que se mataron a gusto en las guerras civiles del siglo XIX y parte del XX. Pero con Hernández no cesa la vigencia del estado militar y paramilitar –la alianza de los grupos oficiales y paraoficiales con las bandas del narcotráfico-. Hace poco tiempo, el llamado Cartel del Golfo hizo valer “un paro armado” regional, para reclamar la repatriación de uno de sus jefes detenidos en Estados Unidos. En Colombia prosigue una guerra civil ‘unilateral’, con asesinatos diarios de líderes y activistas del sindicalismo y de los movimientos identitarios. La rebelión popular y las huelgas generales del año pasado no han apaciguado al aparato militar-policial y a la burguesía que lo patrocina. Colombia es una base militar de la OTAN, o sea que ocupa un lugar estratégico en el dispositivo bélico del imperialismo mundial, que busca conquistar el Asia Central y convertir a China y a Rusia, y en última instancia a la Unión Europea, en sub-potencias periféricas. 
 Gustavo Petro, el ganador de la primera vuelta, tiene sin embargo la posibilidad de revertir el desenlace siniestro. Para eso debería apelar al elenco histórico masivo de abstencionistas, que es el 50 por ciento del padrón. La convocatoria a una lucha final contra el régimen del terror social no es, sin embargo, el fuerte del líder del Pacto Histórico. Buscará arañar los diez puntos que lo distancian de la victoria mediante pactos y acuerdos con la gran burguesía. Ya ha prometido, incluso en medio de una bancarrota económica internacional, que no realizará nacionalizaciones, ignorando que la mayor parte de ellas tienen lugar para rescatar a empresas en crisis y no para desarrollar la autonomía política de las naciones atrasadas. Los llamados ‘acuerdos de paz’, en cuanto atañe a los trabajadores, no han establecido ninguna ‘paz’, pero sí han servido para preservar el estado de las bandas militares y paramilitares. La segunda vuelta será también, muy probablemente, un segundo campo de batalla entre Biden y Trump, en la disputa entre estas facciones por el control de Estados Unidos. Todos los trabajadores de América Latina deben movilizarse para aplastar a la derecha colombiana. 
 La tensión política en Colombia se corta con un cuchillo. Las organizaciones de masas deben abordar la segunda vuelta con la mayor urgencia. No se trata de hacer la claque de Petro, sino de movilizar contra la derecha a partir de un programa propio y de la convocatoria a una lucha por las reivindicaciones agrarias y sociales y, por sobre todo, de organización de autodefensa contra la represión y los asesinatos. La coyuntura electoral que enfrenta Colombia es un episodio político de una lucha más decisiva, que hay que abordar con métodos revolucionarios de masas.

 Jorge Altamira 
 30/05/2022

La necesidad de un paro nacional

"Queremos paritarias por arriba de la inflación para combatir el atraso salarial" // Crespo en A24

Entrevista a Mario Santucho: "Sentimos que se acaba una etapa histórica, la que empezó en 2001"

 

 Eduardo Castilla, director de La Izquierda Diario entrevistó a Mario Santucho, sociólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires. Formó parte del Colectivo Situaciones, donde participó de varios libros. Entre ellos 19 y 20. Apuntes para el nuevo protagonismo social. Hoy es editor de la revista Crisis y junto a Ximena Tordini y el equipo de la revista produce y conduce Crisis en el aire, que se puede escuchar en Radio nacional los sábados y también en formato podcast por Spotify. Es, también, autor de Bombo, el reaparecido, publicado en 2019 por la editorial Six Barral. Con él hablamos en esta nueva entrega de Diálogos.

domingo, 29 de mayo de 2022

A 53 años del Cordobazo, la vigencia de una acción independiente de la clase obrera


Cuando la vanguardia obrera marcó un rumbo para el conjunto del pueblo trabajador. 

 Este 29 de mayo se cumplen 53 años del Cordobazo, la huelga política de masas que año a año se recuerda por ser una fenomenal rebelión popular, dirigida por la clase obrera, que bajo el canto de “luche, luche, no deje de luchar por un gobierno obrero y popular”, presentó un planteo de poder que marcó toda una etapa de levantamientos populares.
 El Cordobazo marcó un antes y un después en la historia de la clase obrera, puesto que puso fin a una etapa signada por una ofensiva de las patronales y su Estado. Es que la rebelión del 29 de mayo fue el resultado de una maduración de las luchas libradas por la clase obrera, que la burocracia sindical boicoteó, llevando a la derrota a un movimiento obrero. Así las cosas, lxs trabajadores fueron realizando una experiencia sindical y política.
 Por esa experiencia decimos que fue un proceso consciente de la clase obrera, que se fue templando al calor de una etapa de luchas y rupturas de un activismo sindical y estudiantil. Se fue formando una vanguardia de la clase obrera que fijó un rumbo imparable para la dictadura de Ongania, al punto que tuvo que huir en retirada hacia una salida democratizante. 
 La acción independiente de la clase obrera terminó por superar a una burocracia sindical, partiendo de un paro general activo que fue arrancado por la lucha de la base obrera. Aun cuando “la dictadura alentó la formación de un bloque sindical adicto, los llamados ‘participacionistas’, con los cuales pretendió montar un Congreso normalizador de la CGT para fines de marzo de 1968”, según publicó Prensa Obrera en una nota firmada por Luis Oviedo. 
 “Pero para esta fecha las divergencias dentro de la burguesía y dentro del ejército habían modificado en parte el panorama inicial: ante la evidencia de que serían minoría, los ‘participacionistas’ no concurrieron y la conducción fue asumida por un bloque democratizante que respondía a un cambio de política de Perón, con Raimundo Ongaro como secretario general. Los vandoristas, en minoría, se retiraron y formaron la ‘CGT de Azopardo’ junto con los ‘participacionistas’. La CGT surgida del Congreso Normalizador fue denominada ‘de los Argentinos’ y contaba, además del apoyo de Perón, con el radicalismo, el PC y la naciente izquierda foquista”, describe la citada nota, titulada “El Cordobazo”. Es decir que la clase obrera enfrentó políticamente a un régimen dictatorial, con una huelga política de masas que bajo la dirección de lxs trabajadores levantó a todo un movimiento popular, que terminó superando a la burocracia sindical. Además, lxs estudiantes de la época jugaron un rol importante en aquella jornada que quebró el aparato represivo del Estado. 
 Cincuenta y tres años después el conjunto de la burocracia sindical apoya a un gobierno “nacional y popular” que firmó junto a la derecha de Cambiemos un pacto colonizador con el FMI. Este acuerdo gravoso está empobreciendo a la clase obrera al ritmo de una inflación imparable, tarifazos en los servicios públicos, modificaciones en convenios colectivos de trabajo, en definitiva, un ataque en regla a las familias trabajadoras, que tiene a las conducciones sindicales peronistas como sostén de un ajuste feroz contra el pueblo trabajador. 
 La tarea de poner en pie en los gremios direcciones que respondan a los intereses de lxs trabajadores cobra enorme vigencia. Esta orientación tiene un ejemplo concreto en los sindicatos recuperados, como el Sutna, que representa una continuidad histórica de aquella experiencia política de mayo del 69 que se levantó contra la burocracia sindical. 
 Hoy al calor de la lucha piquetera se va forjando una vanguardia obrera y popular. En ese sentido la Marcha Federal marcó un rumbo para la clase obrera. Desde una plaza de Mayo colmada se planteó el estratégico planteo de plan de lucha paro general, para unir los reclamos del conjunto de la clase obrera, y quebrar la contención de la burocracia sindical.
 En ese sentido, el Partido Obrero, el Polo Obrero, y el conjunto de las agrupaciones reunidas en la Coordinadora Sindical Clasista, se encuentran impulsando una campaña por el paro general. Esto con la perspectiva de derrotar el ajuste, y producir un giro en la situación política a favor de la clase obrera. 
 Hay que tener en cuenta que cuando planteamos plan de lucha, congreso de delegados de base, paro general lo hacemos en la perspectiva de poner en pie a la clase obrera para alterar la situación política, poniendo a lxs trabajadores al frente de una rebelión popular que termine con este régimen al servicio del FMI. 
 La experiencia del Cordobazo, es decir de la clase obrera liderando la rebelión popular con un planteo de poder, resulta fundamental para la actual situación. Su vigencia es incuestionable.

 Osvaldo Nin

La burocracia “combativa” moviliza para el gobierno


Un sector de la burocracia sindical , que se considera ‘combativa’, viene convocando -o amagando a convocar- a una serie de actos, “jornadas de luchas” y hasta ‘paros’, vinculados a la fractura interna que recorre al Frente de Todos. Se trata de una campaña que impulsan la Vicepresidenta y sus acólitos de ‘golpear pero que no duela’. Ninguna de ellas tiene viso alguno de encarar una lucha efectiva por el salario ni por ninguna otra reivindicación relevante. 
 La CGT, por su lado, viene ́estudiando ́ desde hace un mes convocar a una acción “contra la inflación”, como si la ‘inflación’ fuera un sujeto social o político. Será, en todo caso, una exhibición de aparato en apoyo a Alberto Fernández, que también ‘se opone’ a la inflación. Fue lo que ensayó, precisamente, Gerardo Martínez, el burocratón de la UOCRA, la semana pasada, cuando montó un escenario para AF en un acto, al que no asistieron el cristinismo ni los gobernadores peronistas, en el recreo sindical de Esteban Echeverría. Sí dieron el presente Pablo Moyano y HéctorDaer, que comparten la misma pasión para que no naufrague el acuerdocon el FMI.
 A los pocos días, la CTA Autónoma de “Cachorro” Godoy convocó al “primer paro nacional” bajo el gobierno Fernández -aunque no contra…-, que no se hizo sentir en ningún lado. El llamado ninguneó a juntas internas y cuerpos de delegados. Para que no hubiera duda de que no iban contra el gobierno, los organizadores la presentaron como “una forma de visualizar el accionar” de los"poderes concentrados" (iProfesional, 23/5). Participaron la CCC, el Frente Popular Darío Santillán, el Partido Comunista y el grupo de Amado Boudou. También una ignota agrupación patronal - Pymes para el Desarrollo Nacional. Detrás de una consigna vocinglera -”Fuera el FMI de Argentina”- el “programa” de la marcha planteaba “salarios por encima de la inflación”, “control de precios” y “salario universal”. La inflación ya sube más que lo pactado en las paritarias adelantadas, Feltti se llevó a su casa el 'control de precios' y el monto del ‘salario universal’ sería la mitad del salario mínimo oficial. 
 Volviendo a los ‘combativos’, el próximo lunes 30, la otra CTA, la de Hugo Yasky, llama a una “jornada de lucha y movilización” en la Ciudad de Buenos Aires “contra el ajuste”, pero “de Larreta”. Participarán ATE, Sitraju (judiciales en la CTA), UTE yAGTSyP, el sindicato del subte. Con excepción del subte, que reunió un plenario de delegados, el resto se cortó solo. Aunque cada sindicato tiene motivos de fuste para encarar una huelga contra Larreta, la “jornada de lucha y movilización” se limitará a un desfile cristinista. Yasky asume integralmente una agenda patronal –“Hay que escuchar a quienes quieren realmente una argentina productiva y a los que sufren siendo pequeños empresarios las políticas que imponen los que aumentan los precios de los insumos que las pymes necesitan” (Página 12, 27/5). Las reivindicaciones salariales: la defensa del Estatuto docente, ya derogado por laLegislatura; la desabestización definitiva de toda la red de subte -una larguísima lucha-, requieren un plan de huelgas, no un cristinismo explícito. 
 El planteo del Plenario del Sindicalismo Combativo (PSC), de “que laCGT y las CTAs rompan con el gobierno y convoquen a un verdadero paronacional y un plan de lucha”, no fue presentado, como moción crítica, en ninguno de estos sindicatos. No solamente se trata de acciones aisladas que desgastan a los trabajadores – las denunciamos como parte de maniobras internas dentro el FdT, que se valen de la manipulación de los sindicatos. No prepara una perspectiva huelguística sino que busca socavarla. La lucha por una perspectiva huelguística no consiste, al menos en forma aislada, en llamar a los aparatos a actuar, sino en desenmascarar sus charlatanerías y manipulaciones. El llamado a la huelga a los aparatos sindicales no es sólo un planteo a favor de la huelga sino una pelea por la dirección de la huelga y por la dirección de los sindicatos. Es esto último lo que distingue un llamamiento a la lucha de un seguidismo a la burocracia. 
 Está planteada una huelga general. La inflación prevista en elproyecto no nato de Presupuesto era del 33 por ciento. La acordada con el FMI subió al 48 por ciento. La fijada para las paritarias se alzó al 60%, aunque reducida en promedio por cobrarse en cuotas. La prevista después de firmados los convenios, llega al 80% y, guerra imperialista mediante, algunos estiman que será del ciento por ciento. Este panorama sobra para demostrar que el gobierno miente cuando dice que los salarios superarán a la inflación. La huelga general está definida por este proceso y esta perspectiva. El programa debe ser consistente con esto: ajuste mensual de salario y jubilaciones por costo de vida; apertura de los libros de las empresas; control obrero de la producción, de los bancos y de las finanzas.
 Para impulsar esta lucha necesitamos un Congreso de Trabajadores. 

 Jacyn 
 28/05/2022

Ganancias: ni "alivio" ni "compensación", estafa salarial y política


El gobierno anunció, finalmente, una suba por decreto del piso del Impuesto a las Ganancias a 280 mil pesos brutos y la exención de los dos medios aguinaldos en 2022. La intención original de Guzmán, en acuerdo con el FMI, era aumentar el salario mínimo a partir de agosto, para permitir que el Tesoro se embolse un monto mayor de los salarios. 
 La suba del piso es del 24%, algo que será ampliamente superado por la inflación y los aumentos paritarios. Con paritarias que están pasando del 60% al 65%, los salarios de la industria superarán enseguida el nuevo piso. Un punto fundamental es que el decreto no modifica las alícuotas que afectan a los salarios superiores al salario mínimo. Los aumentos nominales de esos salarios pagarán un tributo mayor al actual, sin que ningún macrista proteste contra este impuestazo, y menos aún los cristinistas enrolados en los sindicatos ‘combativos’
 Por otro lado, la suba del piso no es retroactiva, por lo que lo confiscado a lo largo de los primeros meses del año no será reintegrado a los trabajadores. Lo mismo ocurrirá a partir de ahora con nuevos aumentos nominales, que pagarán el impuesto y al final del año no serán resarcidos. La inflación es un instrumento de ajuste del que el gobierno no puede prescindir. Una baja eventual de la inflación será la consecuencia de la caída de los salarios producidos por la inflación 
 En definitiva, la suba del piso es una estafa a los trabajadores. 

 Pablo Busch 
 27/05/2022

Asesinatos en Texas, una metáfora de Estados Unidos


El asesinato de 19 alumnos y dos adultos de una primaria en una localidad de Texas ha vuelto a conmover a Estados Unidos y más. Es una forma encubierta de guerra civil. Enseguida, como de costumbre, empezaron las diatribas entre adversarios y partidarios del control de la portación de armas, con una clara convicción de que es una disputa sin salida. Encima de esto, los grandes medios de prensa han echado una poderosa sombra de sospecha sobre la policía en el lugar, que priorizó la dispersión de padres y docentes alarmados por lo que estaba ocurriendo en lugar de proceder con rapidez en reducir o eliminar la acción del atacante. Se supone que aplicaban un protocolo, como ocurre con cualquier institución represiva. Se repite, de este modo, un accionar que se manifestó en ocasiones de asesinatos recientes cometidos por supremacistas blancos y ultraderechistas. Los extremos de la represión policial se manifiestan en la aparición de movimientos que reclaman el desfinanciamiento de la policía e incluso su supresión. 
 Estados Unidos es un país en guerra contra todo el mundo – desde hace tiempo. Es manifiesto el deleite de la administración Biden por la exhibición de capacidad de fomentar una guerra contra Rusia hasta la vida del último de los ucranianos. Es la fantasía de todos los imperialismos en la historia – la guerra por delegación; poner a prueba las armas más sofisticadas (satélites incluidos) sin arriesgar la tropa propia. Estados Unidos ha impuesto la participación en la guerra contra Rusia a la totalidad de la Unión Europea, y ahora repite el esquema en el Indo-Pacifico, en función de una guerra contra China que tiene un elevado grado de preparación. 
 Estados Unidos no solamente tiene más de un millón de personas bajo las armas, a lo que hay que sumar una legión de veternanos de guerras precedentes. La represión a crecientes tumultos y rebeliones recientes ha puesto en evidencia que la policía se ha convertido en una fuerza militar que utiliza las armas de los ejércitos de Estados Unidos empleados en la represión de las ciudades ocupadas en el Medio Oriente y Asia. Un estado en guerra convierte a su propio territorio en campo de batalla. La militarización de la sociedad es un hecho irreversible. Cualquier medida de control de armas que vote el Congreso será fatalmente cosmética, sistemáticamente violada y cuestionada a repetición en los Tribunales. 
 ¿Qué no puede ocurrir en escuelas y centros comerciales cuando bandas armadas asaltaron el Congreso por instigación del propio Presidente y sus secuaces en la policía, órganos de seguridad y sectores de las fuerzas armadas? La tentativa golpista contra el Capitolio fue un episodio de guerra civil. En las primarias que están en curso en el partido Republcano, una participante ganó la candidatura a las elecciones nacionales, luego de presentar ‘spots’ que la muestran con un arma pesada que hace explotar un automóvil que tiene inscripta la palabra socialismo. 
 La descripción de Estados Unidos como una democracia asentada en las enormes ganancias que le ofrecía su supremacía económica internacional, en especial entre la década de los 50 del siglo pasado, se encuentra vetusta. El desarrollo de una “aristocracia obrera”, incluído el ascenso social de sus vástagos, es cosa del pasado. Bajo la presión de la sobreproducción mundial, los ingresos y las condiciones laborales de los trabajadores se han deteriorado manifiestamente. Gran parte de las nuevas generaciones no vislumbra un futuro. El país de la inmigración levanta muros contra los inmigrantes y violenta los derechos humanos de ellos sin restricciones. El “estado de derecho” fue ‘suspendido’ a partir de 2001, cuando volaron las torres gemelas. Se instalaron cárceles clandestinas en numerosos estados extranjeros. Las cárceles del país están abarrotadas de negros y latinos. La salud mental de los victimarios con armas de guerra es una expresión particular de la salud mental de los Estados Unidos como organización suprema del capitalismo internacional. La nación más rica del planeta ha exhibido su condición sanitaria y humanitaria bajo el Covid, cuando encabezó el registro de contagios y de muertes. El consumo de drogas bate récords tras récords, mientras la industria se encuentra lanzada a la producción de drogas cada vez más letales. La drogadicción ha entrañado un número excepcional de muertes entre los trabajadores. Visto en su conjunto, el interrogante es: ¿quién impone “el control de armas” a Estados Unidos para evitar guerras internacionales, o sea asesinatos en masa, y quién supervisa su estado de “salud mental”, o sea social y político? 
 La administración Biden o cualquier otra para el caso, no reúne las condiciones para ‘pacificar’ un país que ahora mismo quiere llevar la guerra a territorio ruso mediante la entrega de misiles de largo alcance a Ucrania. La violencia de las reacciones que ha suscitado la advertencia del Henry Kissinger, el ex secretario de Seguridad de Nixon, contra lo que ve como un claro intento del gobierno de Biden en ese sentido, son una prueba de que Estados Unidos no va hacia una ‘pacificación’ interna sino hacia un régimen de estado de sitio. El carácter mundial de la guerra de la Otan contra el régimen de Putin se manifiesta por sobre todo al interior de Estados Unidos. La oligarquía capitalista norteamericana se ha impuesto la obligación de ganar esta guerra para evitar la desintegración política que generaría un resultado adverso. 
 El fascismo, acerca de cuyo ascenso se han escrito ríos de tinta, no ha tenido hasta ahora el progreso que se le adjudica desde hace medio siglo. Todas sus expresiones han seguido el rumbo que marcó el mussoliniano Movimiento Social Italiano, que acabó cooptado por el régimen parlamentario en presencia. Donde sí ha plantado raíces es en Estados Unidos – cuya condición de democracia burguesa por excelencia es, por otra parte, históricamente falsa. Cuenta con un largo pasado esclavista, con una guerra civil de las más cruentas; y con un extendido estado policial y militar. 
 Los asesinatos de escolares son una metáfora de esta realidad.

 Jorge Altamira
 27/05/2022

La crisis alimentaria de la guerra imperialista


La irrupción de una crisis alimentaria mundial ha dejado de ser una presunción. En el corazón de Europa, la fenomenal carestía de alimentos ha desatado penurias impensables. En Londres, los robos “hormiga” en los supermercados crecieron exponencialmente, por parte de jubilados o desocupados que no pueden comprar los alimentos esenciales. La crisis podría alcanzar contornos desesperantes en Egipto y en el África subsahariana, que dependen de la importación de cereales rusos y ucranianos. Se está creando un escenario similar al que precedió a la primavera árabe de 2011, cuando la crisis alimentaria desencadenó rebeliones populares y revoluciones. 
 Rusia y Ucrania representan en conjunto el 30% del mercado mundial de trigo, y lideran la colocación de otros productos como la semilla de girasol. Rusia es, además, el principal productor de fertilizante. Pero algunos insumos para su producción–como el nitrato de amonio- han sido derivados para la fabricación de explosivos. Existen 26 países en el mundo que dependen de las importaciones rusas o ucranianas para más del 50% de su abastecimiento de cereales. 
 Al escenario de dislocamiento planteado por la guerra, se suma el dislocamiento climático, cuyas causas –al igual que las de la guerra- nada tienen de “naturales”: la India, otro importante productor mundial de trigo, acaba de cerrar sus exportaciones, después de haber perdido parte de su cosecha por una inédita ola de calor, que se atribuye al calentamiento global. Por similares razones, los cultivos fueron afectados en otras partes del mundo. 

 Capitalismo y alimentos

 La penuria de oferta generada por “la guerra y el mal clima” es, sin embargo, un detonante dentro de una crisis de conjunto. En primer lugar, el deterioro de las condiciones nutricionales de la humanidad se viene arrastrando desde el último lustro, y tuvo un punto alto durante la pandemia. Entre 2014 y 2020, la población mundial desnutrida pasó de 600 a 800 millones (The Guardian), retrocediendo a los niveles de quince años atrás. Ello ocurrió en un período de marcada expansión de la oferta de granos. El salto en los índices de desnutrición y hambre fue notorio bajo la pandemia. En el período donde se desembolsaron cifras gigantescas para el rescate de las corporaciones capitalistas, millones de personas fueron libradas a la miseria social e incluso la inanición. 
 En las últimas décadas, ha tenido lugar una marcada “internacionalización” en la producción de alimentos. Ese proceso dio lugar, por un lado, a una concentración en la oferta y comercialización de cereales en un puñado de países y corporaciones capitalistas; y por el otro, a la liquidación de producciones locales que autosustentaban a otros países. Hoy, “las cuatro quintas partes de la población vive en países que son importadores netos de alimentos” (The Economist, 21.5). Los grandes monopolios exportadores se encuentran ligados, por vínculos societarios o financieros, a las corporaciones químicas que proveen pesticidas, fertilizantes o semillas modificadas. No solo Argentina ha sido una plaza fuerte de esta internacionalización: hace algunos meses, la incorporación de Rusia a la globalización agrícola, era atribuida a la “extraordinaria clarividencia geopolítica del presidente Vladimir Putin”(Clarín Rural, 11/9/21). Más modestamente, era la consecuencia de la privatización masiva de tierras, tanto en Rusia como en Ucrania, que fueron pasando sucesivamente de manos a las grandes corporaciones. La guerra ha sacado del mercado a un gran competidor de las corporaciones agrarias norteamericanas. 
 Bajo la égida de las corporaciones cerealeras internacionales, el comercio mundial de granos se ha convertido en otro filón del capital financiero. La “banca en las sombras”, o sea, los Blackrock o Fidelity, es una importante accionista de Bunge, Dreyfus y otras cerealeras principales. Durante la pandemia, la especulación con contratos de futuro de compra-venta de cereales resultó una de las operaciones más jugosas para sus protagonistas, a costa de fuertes movimientos en los precios de los granos. La mayor parte de las “ganancias inesperadas” ha quedado en los cofres de los ‘traders’, no de los productores. 
 La guerra ha dado lugar a una fuerte acumulación de stocks “por parte de los países acomodados” (The Economist). El alza todavía mayor de los precios actuales no es una especulación – es una certeza. El manejo de los inventarios, y con ello de los precios de los granos, se ha convertido en otro beneficio de guerra. Cargill, Dreyfus o Bunge juegan sus “juegos de guerra”, a costa de las hambrunas mundiales. 

 Regresión histórica 

La existencia de una penuria de oferta “por la guerra, las inclemencias climáticas o las pestes (Covid)” pareciera equiparar a la actual crisis alimentaria con las hambrunas de la antigüedad, que emergían por la incapacidad de la organización social vigente para gobernar el medio natural en su provecho. Pero la actual penuria no se debe a un insuficiente desarrollo de las fuerzas productivas, sino a una disputa bélica por su control. Los expertos de la FAO conjeturan acerca de un “cambio de dieta” en las poblaciones que serían asoladas por la hambruna, para suplir la carencia de cereales. Es bueno recordar entonces que la caída de la mortalidad que tuvo lugar en el siglo XVIII-en las vísperas de la revolución industrial- es atribuida a la incorporación del trigo a la dieta de la población obrera inglesa. Tres siglos después, el régimen social que revolucionó las fuerzas productivas retrocede a la inanición, a la nutrición insuficiente y, con seguridad, a nuevas pandemias.

 Programa 

La OTAN y el Departamento de Estado responsabilizan a Putin por el cierre de la exportación de la cosecha de Ucrania. Ni hacen mención al cierre de las exportaciones de Rusia, prohibidas por las sanciones de la Otan. Washington ha calificado de “promesas vacías” la oferta de Putin de desbloquear puertos ucranianos a cambio del levantamiento de sanciones económicas a Rusia. En Argentina, los voceros del capital agroexportador y el mismo Alberto Fernández presentan al panorama lacerante de la crisis alimentaria como una “oportunidad”, sin el menor interés por el impacto en el consumo interno.
 La lucha contra el hambre debe ser, en primer lugar, la lucha contra la guerra imperialista, o sea contra los gobiernos de la Otan y contra Putin - el de la restauración del capitalismo en Rusia. Pero debe ser también contra los pulpos que acaparan los cereales, mediante la inmediata expropiación de las reservas, bajo el control de obreros y agricultores. La crisis alimentaria plantea una lucha internacional de la clase obrera, por un fondo alimentario mundial único, bajo control de los trabajadores. La cuestión alimentaria se ve exacerbada por la estampida de tarifas de electricidad y de gas, que destruye el conjunto de la canasta familiar. 
 Asistimos, en definitiva, a una lucha internacional entre el mundo del trabajo y el capital, por donde se deben resolver todas las cuestiones planteadas por la decadencia del capitalismo, por las guerras y por la amenaza a las libertades.

 Marcelo Ramal
 27/05/2022

Presentación del libro “El segundo sexo en el Río de la Plata" en Psicología (UBA)

Presentación del libro La hegemonía imposible en La Plata

viernes, 27 de mayo de 2022

Milei cierra acuerdos con la “casta” en todo el país pensando en el 2023


Las figuras que acerca gobernaron con el peronismo, con el macrismo, con Menem, De la Rúa.

 Pretende venderse como antisistema para explotar la crisis política, pero es su ala más reaccionaria. El dirigente liberal y diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires, Javier Milei, está enteramente dedicado a consagrar un armado político a nivel nacional de cara al 2023. Amén del permanente lobby mediático del que goza, el candidato ultraderechista no logró poner en pie a La Libertad Avanza fuera de la considerada Área Metropolitana de Buenos Aires, donde al momento mantiene un acuerdo político con Avanza Libertad, aunque se encuentra en aras de distanciarse y formar una referencia propia. En su búsqueda de “que haya una boleta en cada rincón del país”, como definió, Milei se perfila a sellar acuerdos en las provincias con lo más descompuesto del régimen político. 
 De este modo fue que anunció que el próximo 23 de julio Milei hará en Tucumán un acto con Ricardo Bussi, hijo del genocida Antonio Bussi, de quien el ahora diputado supo ser su asesor en el Congreso Nacional. Bussi pertenece al partido Fuerza Republicana, y le agradeció públicamente por haber elegido a su partido “como estructura de su proyecto en la provincia” (Infobae, 19/5). El Partido Libertario de Tucumán, sin embargo, no tuvo a bien recibir el hecho. En un comunicado “instaron” a su dirigente a no tejer un acuerdo con los Bussi, a quienes condenaron porque “sus tres generaciones de empleados públicos no conocen el empleo en el sector privado”, y los definieron como parte de la “casta”. Claro que no hubo mención a los delitos de lesa humanidad bajo la dictadura, clarificando el lugar del liberalismo en el arco político. 
 No obstante, aquí se desnuda la flexibilidad de Milei y su elenco político frente a la “casta”. De los elogios a Bullrich y Macri, su intención de delegar el control de la asistencia social a los intendentes del conurbano o las referencias a Menem como “el mejor presidente de la historia”, se va haciendo claro que el discurso que explota el diputado hace cada vez más agua por todos lados. De hecho, en medio de estos sucesos estalló una polémica porque finalmente se confirmó por una cartilla del Congreso que Victoria Villarruel, diputada nacional de su fuerza, gastó los 20 pasajes aéreos que brinda el parlamento sólo en lo que va del año, siendo que vive en la Ciudad de Buenos Aires. Es más que probable que esto se deba, claro, a este intento de poner en pie a su partido en todo el país. Pero entra también en franco choque con sus discursos sobre el gasto público, cuando la propia parlamentaria criticaba enérgicamente estos vuelos otorgados a los legisladores cuatro años atrás. 
 Milei le delegó el trabajo del armado político a cuatro personas: su hermana, Karina Milei, Carlos Kikuchi, quien fue encargado de prensa del exministro de la Convertibilidad y el Corralito, Cavallo (otro de sus elogiados), los legisladores porteños Ramiro Marra y… Eugenio Cascielles, ¡de Consenso Federal! (La Nación, 25/5). Dentro de las alianzas, que ya tienen desde el vamos a fieles representantes de la “casta” (como el Movimiento de Integración y Desarrollo fundado por Frondizi, que fue desde con Perón en 1973 hasta con Menem, De la Rúa, Duhalde, Massa o Macri), aparecen nuevos nombres y fuerzas para la coalición. 
 Uno es el de Juan Alfredo Avelín, presidente de la Cruzada Renovadora. Hablamos del hijo de Alfredo, quien supo ser gobernador de La Alianza en representación de este partido en San Juan. Luego aparecen otras figuras bien “casta” como Martín Menem en la Rioja, el sobrino del expresidente, quien aportó al armado nacional nombres del peronismo, o Carlos Balter, del Partido Demócrata que acelera su integración al liberalismo. En Entre Ríos, teje alianzas con Miriam Muller, candidata en las últimas elecciones del Partido Conservador Popular que acompañó el tercer gobierno de Perón, el menemismo, el kirchnerismo y el macrismo, o también con Raúl Aragones en La Pampa, quien fue candidato del Frente Renovador, estuvo en Juntos por el Cambio y fue asesor del gobernador pejotista Carlos Verna (La Nación, ídem). 
 Según el citado artículo de La Nación, también podrían sumar a partido Dignidad Popular, una fuerza que pese a sus negaciones vergonzantes son neonazis, sin atenuantes. Hablamos del espacio que lidera a nivel nacional Alejandro Biondini, en el Frente Patriota. Esto puede esclarecerse si se atiende a que los liberales vienen coqueteando en las últimas semanas un acuerdo con José Bonacci, de Unite, que en 2019 fue a elecciones en Santa Fé como candidato de este último. Todas estas alianzas políticas deben servir para que la población saque conclusiones sobre quiénes son estos presuntos “liberales” y cuáles son sus intenciones. Luego de los reconocimientos abiertos de querer barrer con toda legislación laboral, atentar contra derechos democráticos como el derecho a la movilización popular, proceder a una dolarización que implique una devaluación sin precedentes y una dependencia colonial del país a la Reserva Federal estadounidense, declararse abiertamente enemigos del movimiento de mujeres y diversidades o privatizar la salud y la educación, ahora queda claro a quiénes buscan por aliados para estos cometidos. A lo más rancio y putrefacto de la “casta”.
 Milei y sus secuaces no son “antisistema”, son su ala más reaccionaria y fascistizante, que pretenden explotar el creciente descontento popular con todos los que nos gobernaron en estas décadas para encauzar la crisis política hacia una alternativa reaccionaria y enemiga de los trabajadores y sus condiciones de vida. Llamamos a repudiar a estos charlatanes como debe hacerse con los fascistas en potencia: redoblando la movilización de los explotados hasta derrotarlos.

 Manuel Taba

Producto de las políticas expulsivas, 1 de cada 4 jóvenes ni estudia ni trabaja


La doble exclusión se debe fundamentalmente a la precarización y pauperización del régimen capitalista contra la juventud.

 La doble exclusión de les jóvenes se debe fundamentalmente a una política expulsiva. Según un informe del observatorio social de la UCA, realizado entre el 2017 y 2021, uno de cada cuatro jóvenes, de 18 a 24 años, no estudia ni trabaja. Lo que se denomina doble exclusión: del sistema laboral y educativo. 
 A partir de los datos del informe se verifica que esta realidad afecta fundamentalmente a les jóvenes provenientes de estratos obreros, ya sean de familias con trabajos formales o informales. Otro dato relevante es que, a nivel nacional, 5 de cada 10 jóvenes están excluidos del sistema educativo. Ese dato verifica el autentico fracaso de los gobiernos capitalistas argentinos de garantizar el derecho a la educación de la población. Vale recordarlo siempre, pero fundamentalmente durante las campañas electorales donde el conjunto de los candidatos de los partidos patronales se llenan la boca hablando de la educación y de que “el futuro son los chicos”, cuando son sus políticas las responsables de esta decadencia.
 La doble exclusión de les jóvenes se debe fundamentalmente a una política expulsiva, de precarización y pauperización del régimen capitalista contra la juventud. El acceso a un trabajo en blanco, con derechos laborales y un salario digno se transformó en una utopía para les pibes que intentan insertarse al mundo del trabajo. Los trabajos en negro, precarizados, bajo convenios temporales que a los pocos meses desechan la mano de obra juvenil, funcionan como dispositivos que afectan corporalmente a les jóvenes y también a su estado de ánimo. Lo que lleva a que muchos de elles, una vez despedidos, desistan de buscar un nuevo trabajo.
 La perspectiva de estudiar una carrera terciaria y/o universitaria que, una vez finalizada, permita una inserción segura en el mundo del trabajo formal se ve truncada por el propio desenvolvimiento de la crisis social. Para cursar una carrera se necesita disponer de ingresos que permitan al estudiante viajar, comprar los apuntes, comer y tener las herramientas tecnológicas adecuadas (internet y compu como mínimo), además de vivir bajo techo. Hoy una familia obrera en muchísimos casos no cuenta con esos recursos porque venimos de años de perdida salarial y de empleo. La inflación revienta el ingreso real de les trabajadores a tal punto que muchos trabajadores formales acuden con sus familias a comedores populares para llegar a fin de mes, ni hablemos de los precarizados y las familias desocupadas, excluidas, que se la rebuscan como pueden con ingresos por debajo de la línea de indigencia.
 El estudio arroja un índice más, que merece ser resaltado: entre les jóvenes que ni estudian ni trabajan, las mujeres representan un mayor porcentaje que los varones. Este fenómeno obedece a una causa harto conocida. Las mujeres, y mas las jóvenes, quedan recluidas a los cuidados de familiares, por lo general de sus propios hijos o de los hijos de sus hermanxs mayores y a otras tareas del hogar. Además de que, para las pibas pobres, los trabajos que se consiguen son sumamente precarios, muchas veces expuestas a la objetivación, al acoso sexual y demás violencias sobre ellas. 

 Milei y un programa reaccionario 

 Cabe destacar que los fachos como Milei y Espert que pretenden conquistar el descontento de les jóvenes pretenden llevar la precarización y regimentación de la juventud al peor de los extremos. Milei propone lisa y llanamente avanzar en una reforma laboral que convierta lo que hoy es ilegal en legal, que el trabajo precario sea la nueva regla de contratación, que la jornada laboral aumente con salarios aun mas bajos que los que ya hoy son basura. Además, defiende a los cuatro vientos privatizar la educación pública, es decir que haya que pagar cuotas altísimas para poder cursar, avanzando sobre los derechos que estudiantes y docentes con décadas de organización y lucha hemos sabido defender. Su “salida” para la juventud doblemente excluida es que vuelvan los milicos con el servicio militar obligatorio, no quieren a la juventud estudiando ni trabajando, quieren una juventud reprimida y sumisa, regimentada por el ejercito para bloquear cualquier tipo de organización combativa de les pibes. Un menú a gusto de los empresarios y la casta capitalista que los liberfachos dicen enfrentar. 

 Nuestra salida 

 Bajo los números que arroja la UCA se esconde esta realidad concreta que acecha a la juventud hija de la clase obrera, y que expresa la decadencia capitalista que se expande como mancha de aceite por el mundo. Desde la UJS y la Juventud Del Polo Obrero (JPO) intervenimos de lleno sobre esta realidad para organizar a les jóvenes de manera independiente al Estado y los distintos gobiernos, por nuestras reivindicaciones mas urgentes: trabajo genuino, salario equivalente a la canasta familiar, seguro universal al desocupado, aumento de la partida alimentaria para comedores y escuelas, universalización de la beca progresar cuyo monto no baje de los $20 mil, universalización del boleto estudiantil, construcción de viviendas para que ninguna familia viva en las calles. 
 Este programa reivindicativo lo subordinamos a una tarea superior: construir una masiva organización de jóvenes que junto a la clase trabajadora peleen por tirar abajo el ajuste del gobierno, la derecha y el FMI; bajo la perspectiva estratégica de la lucha por un gobierno de trabajadores y del socialismo, para dar una salida histórica a la decadencia que nos condena a la descomposición del régimen social capitalista.

 Santiago Sposito

La industria de armamentos como intento de sustentar el capitalismo zombie


El gasto militar se dispara en el mundo 

Antes de la caída del Muro de Berlín, el sector armamentístico era uno de los pilares que aseguraban la supervivencia del sistema capitalista, manteniendo artificialmente el crecimiento. 
 Las industrias de armas se entrelazaron considerablemente con la maquinaria política de los Estados. Tras la caída del Muro, fue necesario liquidar las existencias. Por lo tanto, la década de 1990 vio un desarrollo de conflictos de “baja intensidad” (la intensidad es baja cuando los conflictos no afectan directamente a los comentaristas). Con el mayor cinismo, el imperialismo (Unión Europea, Reino Unido, Francia…) y luego Rusia liquidaron sus existencias. 
 En la década de 2000, fue necesario reinventarse y asegurar el suministro de nuevos equipos. Desde la robótica hasta la IA (inteligencia artificial), la guerra asimétrica o la guerra irregular, la industria armamentística ha innovado con nuevos productos, vistiendo su imagen de razón de Estado, necesidades democráticas e incluso ayuda humanitaria. Tras este cambio hipócrita, esta industria ha seguido desarrollándose y creando mercados para vender los productos. En la década de 2010 surgió un mercado de armas de segunda mano. Así África y América Latina o parte de los países asiáticos estaban equipados con armamento ligero (rifles, lanzacohetes, minas, municiones…) mientras que los países del Golfo Pérsico podían pagar fragatas, aviones, misiles de medio/largo alcance. 

 Un aumento vertiginoso del gasto militar 

En 2018, el gasto militar en todo el mundo fue de 1,8 billones de dólares o sea, 4,93 mil millones de dólares cada día y 57,000 dólares por segundo. Desde la década de 2000, ha habido un aumento constante en el gasto para muchos países: los de la Otan (incluida Turquía), los del Golfo Pérsico, muchos países asiáticos, en especial una China en aumento.
 2020 fue un año récord con 2 billones de dólares. Diego Lopes da Silva, investigador del programa de armamento y gasto militar “Sipri”, explicaba: “podemos decir con certeza que la epidemia no ha tenido un impacto significativo en el gasto militar mundial en 2020“. En Europa, el gasto en defensa está en aumento (+2%), particularmente en respuesta a Rusia, que se ha considerado una amenaza creciente desde la anexión de Crimea en 2014.
 En 2021, la tendencia se confirma. Solo Estados Unidos representa casi el 40% del gasto militar mundial en línea con la política de Trump, continuada por Biden: “los recientes aumentos en el gasto militar estadounidense se explican principalmente por fuertes inversiones en investigación y desarrollo, por varios proyectos a largo plazo como la modernización del arsenal nuclear estadounidense y la adquisición de armas a gran escala“. Según Alexandra Marksteiner, investigadora del SIPRI, “esto refleja las crecientes preocupaciones sobre las amenazas percibidas por competidores estratégicos como China y Rusia”. 
 La guerra en Ucrania acelera este proceso. Los presupuestos militares están explotando. Países como Alemania y Japón, que supuestamente son países sin un ejército de actuación en el exterior, están aprobando colosales presupuestos de armas. 
 El gasto militar global total aumentó un 0,7% en términos reales en 2021 a 2,113 billones de dólares . Los cinco principales gastadores en 2021 fueron Estados Unidos, China, India, Reino Unido y Rusia, que juntos representaron el 62% del gasto, según los nuevos datos sobre el gasto militar global publicados por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo: “el aumento del gasto total en 2020 depende en gran medida del de Estados Unidos y China. EEUU aumentó su gasto militar por tercer año consecutivo hasta alcanzar los 778 mil millones de dólares en 2020 (+ 4,4% desde 2019 pero -10% desde 2011). (…). El gasto militar de China se estima en USD 252 mil millones (+ 1,9% desde 2019 y + 76% desde 2011). Representan el período más largo de aumentos ininterrumpidos (26 años consecutivos) por parte de un país en la base de datos del SIPRI sobre gasto militar. Con USD 72,9 mil millones (+ 2,1%), el gasto militar de la India ocupa el tercer lugar en el mundo. 
El gasto militar total de Rusia ascendió a USD 61.7 mil millones (+ 2.5%). El quinto país más derrochador, Reino Unido, aumentó su gasto militar un 2,9% en 2020. Esta es la segunda tasa de crecimiento anual más alta del país en 2011-20, una década caracterizada hasta 2017 por recortes en el gasto militar”. 

 Estados Unidos: el complejo militar-industrial sigue exportando la guerra 

En 2021, “41 empresas estadounidenses figuraban entre las 100 mayores vendedoras de armas, con una participación del 54%, 26 empresas europeas representaron el 21% de las ventas totales. Les siguen China (13% del total, con cinco empresas) y Rusia (5%, nueve empresas). Contando los países europeos por separado, China es el segundo país y el Reino Unido el tercero (siete empresas, 7,1%), por delante de Rusia (nueve empresas, 5%) y Francia (seis empresas, 4,7%)” (Le Monde, diciembre de 2021). 
 La guerra económica (de la venta de armas) no tiene precedentes. Así, “los estadounidenses equipan masivamente a los países considerados como aliados contra adversarios más o menos declarados: los países árabes contra Irán; los países europeos contra Rusia; Taiwán, Japón y Corea del Sur contra Corea del Norte y China. Los rusos están armando a los chinos y venezolanos, que son blanco de los embargos occidentales. Para sopesar la relación competitiva, a veces corresponde a los Estados sugerir que no tratarán de aprovecharse de su influencia y que sus clientes seguirán siendo perfectamente soberanos. Muchos vendedores franceses usan este argumento: comprarnos es escapar de las restricciones rusas y estadounidenses. (…) Estados Unidos va un poco más allá: prohíbe la exportación de cualquier equipo que contenga componentes estadounidenses. Por lo tanto, requieren que Francia, por ejemplo, solicite autorización para entregar ciertos misiles de crucero MBDA SCALP utilizados en el Rafale… porque incluyen un microprocesador fabricado en Estados Unidos“. Vender pero también controlar a aquel a quien se vende. 
 En 2019, las ventas de las 25 compañías de armas más grandes del mundo aumentaron un 8,5% en comparación con 2018 a un total de 361 mil millones de dólares, con 5 compañías (Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics) en el top 10. 

 Los trabajadores y los pueblos son las víctimas

 En 2021, el gasto militar ha superado todas las expectativas de los accionistas, 2022 promete ser un buen año para ellos. La venta de armamentos no se limita a municiones, misiles o fusiles. Desde hace 20 años, nuevas armas que van desde pistolas Taser, flash-balls hasta drones o perros-robots quieren cambiar los paradigmas de la guerra: habría menos hombres en el suelo, la guerra sería más limpia porque el hombre estaría lejos de ello. Preguntarse a quién matan. Son los civiles quienes soportan la peor parte de los horrores de los conflictos armados, por intensos que sean. En 2020, “la ONU registró casi 12.000 víctimas civiles solo en Afganistán, Siria y Yemen. Los civiles también se enfrentan a la violencia sexual, la tortura, las desapariciones, los desplazamientos masivos y la inseguridad alimentaria e incluso el hambre..(…) A finales de 2020, más de 99 millones de personas se enfrentaban a niveles graves o peligrosos de inseguridad alimentaria aguda en 23 países donde había conflictos e inseguridad. Esta cifra es superior a la de 2019, con 77 millones (fuente, unric.org). África fue, en 2020, el continente más afectado por conflictos con más de una decena de guerras, principalmente relacionadas con la captura de materias primas.
 Países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Israel, Rusia, China… están desarrollando ferias de armas: demostración, nuevas técnicas… Millones invertidos para miles de millones de contratos a medida. La presentación de estas ferias se centra cada vez más en el combate urbano. Como quiera que más de la mitad de la población vive en una ciudad, los soldados del mañana deben poder controlar este espacio. Por lo tanto, la línea entre el ejército y la policía es cada vez más delgada. La policía está equipada como el ejército, el ejército actúa cada vez más como una policía. Así, en diciembre de 2020, el Ministerio del Interior francés, tras el episodio de los chalecos amarillos, encargó 90 vehículos blindados capaces de evolucionar en terreno urbano. 
 La cuestión del mantenimiento del orden, el know-how francés, sigue siendo exportada. Las escuelas militares estadounidenses estudian la Batalla de Argel, dirigida por Massu y teorizada por Trinquier para eliminar lo que se llama “el enemigo interno”, un enemigo considerado esquivo porque se despliega en medio de civiles. El ejército estadounidense ha aplicado ampliamente métodos franceses para aplastar al pueblo iraquí durante la ocupación de Irak y más particularmente en Bagdad, también utilizando ejércitos de subcontratistas (o compañías militares privadas) con una intervención en la estrategia a adoptar, o incluso el derecho de decisión sobre el centro de comando estadounidense. 
 La primera de las víctimas sigue siendo la clase obrera, que se está levantando y se enfrenta a la policía y el ejército. Esto también explica la reestructuración de estos órganos de defensa de la burguesía. Tanto en la cuestión de los flujos de refugiados, como en la de la contrainsurgencia (Faluya, guerra en Irak, Siria, Colombia…), la gestión de los movimientos sociales, el control de la población, el mercado de armas se ha desarrollado dentro de los Estados con un aumento de las nuevas armas (Taser, granadas de caucho, balas de aturdimiento, marcadores,…), sistemas de control coercitivo (cámaras, drones, escáneres, lector de insignias, triangulación telefónica,…). Y no se trata solo de Francia, muy innovadora en este ámbito, sino también de la represión en Birmania, Hong Kong, Egipto… 

 Guerra a la guerra 

Desde Rosa Luxemburgo combatir al militarismo es uno de los puntos centrales del programa de toda organización que diga defender a la clase trabajadora. Y no sólo porque son los trabajadores quienes pagan y sufren las guerras, sino también porque esta política se opone a las reivindicaciones más elementales. Tienen razón los trabajadores alemanes cuando dicen aumento de salarios sí, rearme no, hospitales y más personal sí, armamento no. 
 Este es el contenido de nuestra posición de guerra a la guerra en Ucrania, lo que ataca tanto a la ampliación de la Otan como a las políticas guerreristas de las burocracias restauracionistas de Rusia y China. 

 Antonio Rosselló

Juicio La Pastoril -día 25- Jueves 26 de mayo 10:30 horas

Comenzó el contundente paro de los trabajadores del neumático // Alejandro Crespo secr. gral. SUTNA

Basta de Verso #9: sindicatos en Argentina ¿por qué siempre dirigen los mismos?

jueves, 26 de mayo de 2022

Un nuevo salto en la crisis del gobierno


Martín Guzmán y Alberto Fernández 

La renuncia de Roberto Feletti a la Secretaría de Comercio Interior es un nuevo salto en la crisis del oficialismo. Tiene un significado político preciso: el kirchnerismo quiere borrar su responsabilidad en el rumbo de la política económica, frente a la posibilidad de un salto en la crisis. El reemplazo de Feletti, Guillermo Hang, es un excompañero de estudios de Guzmán: como es habitual en situaciones de crisis, el gobierno tiende a cerrarse sobre una camarilla personal. Aunque lo que evita por el momento una “delarruización” total del tándem Fernández-Guzmán es el apoyo del Fondo y el sostén condicional de la burguesía a la espera de un recambio, estos factores podrían agotarse frente a un agravamiento de la crisis que está planteado por un conjunto de factores. 
 Por un lado, por la recesión que se va planteando de la mano de la caída inflacionaria del consumo y la continuidad de la falta de inversiones. Por otro, por el agravamiento de la enorme bola de deuda en pesos, a medida que crecen las tasas de interés que, a su vez, golpean la actividad económica. El gobierno, para cubrir los vencimientos de mayo, se vio obligado a remunerar los encajes bancarios a tasas que casi alcanzan la inflación. Los bancos están cobrando cara cada refinanciación, frente a la perspectiva de que la deuda se defaultée con el próximo gobierno. La bicicleta financiera con estas tasas por el momento contiene al dólar, pero las reservas acumuladas no alcanzan a cubrir las necesidades del segundo semestre.
 En este contexto se van acumulando presiones en favor de una devaluación. Sea a través de un fuerte aumento del dólar oficial, implementado por el gobierno para cumplir con sus compromisos con el Fondo, sea a través de un desdoblamiento cambiario o mediante una corrida impuesta por el capital financiero a través de las diferentes variantes del dólar paralelo. Un escenario como éste conduciría a un nuevo salto inflacionario, cuando ya la inflación anual podría llegar al 80% y plantearía un escenario de adelantamiento electoral.

 Fracaso en la contención de los precios

 La designación de Feletti había representado en su momento una perspectiva de endurecer los controles de precios frente a la escalada inflacionaria. En su breve paso, sin embargo, todas las medidas fracasaron. En este fracaso pesa la inconsistencia propia de controles de precios sin apertura de cuentas ni control de las ganancias. Pero pesa, además, que el gobierno apuntala el proceso inflacionario mediante el aumento de las naftas, tarifas e incluso la devaluación gradual de la moneda, entre otras medidas. Y, por último, la guerra en Ucrania, que produjo un empujón en los precios de las materias primas a nivel mundial, haciendo incrementar la renta extraordinaria del sector agrario a costa de los precios internos, sin que el gobierno tome ninguna medida, ni retenciones ni impuesto a la ganancia “inesperada”, ni nada. 
 Su salida se produce en el marco de que Fernández acentúa su política de alineamiento con los reclamos de la burguesía. El nuevo secretario ha sido claro en cuál va a ser su orientación. En una reunión con economistas señaló que “los controles se deben retirar gradualmente para no alterar el resto de la economía” (El Cronista, 25/5). El secretario entrante también se pronunció por “no provocar distorsiones generales de precios” (ídem), la implementación de esto empezará por aumentar los “precios cuidados” para acercarlos a los “precios reales”. 
 Después de (ni siquiera) amenazar con las retenciones para desacoplar los precios internos de los internacionales, el gobierno acentúa sus concesiones (inflacionarias) al gran capital. Es lo que está ocurriendo con la liberalización del cepo a la gira de utilidades de las petroleras y la ampliación de las posibilidades de exportar, medidas que van a agravar las presiones para alinear los precios internos de los combustibles a los internacionales. Ni hablar de que esta medida va a provocar una catarata de reclamos por parte de las automotrices, el sector agrario y otros sectores para poder girar al exterior sus propias utilidades. 
 La CGT, que pretende lanzar una movilización contra los “formadores de precios” para desviar su propia responsabilidad en el deterioro salarial y evitar ir a una pelea por la recomposición del poder adquisitivo del salario, debería tener en cuenta que el principal formador de precios es el propio Estado, que maneja la política económica en asociación con el gran capital. 

 División del oficialismo y la oposición 

El kirchnerismo no rompe con el gobierno pero busca armar un escenario que le permita presentarse de nuevo como un recambio frente a la crisis del gobierno. Pero su responsabilidad en la situación actual es total, desde el encumbramiento de Fernández hasta la política en relación a la deuda, el pacto con los bonistas privados y la preparación de todas las condiciones para el pacto con el FMI. Y sigue siendo un factor de contención “por izquierda”, desde los sindicatos que controla y que aceptan los aumentos paritarios sigan atrás de la inflación.  Del otro lado, la derecha crece en las encuestas de la mano de la crisis del gobierno, pero dividida y sin un programa claro. La burguesía apuesta a un combo de devaluación y ajuste fiscal combinado con “reformas estructurales”, como una nueva reforma previsional y laboral, como mencionó Larreta esta semana. Pero las condiciones de 2015, cuando Cambiemos llegó al poder, se han deteriorado mucho. En el medio, ni más ni menos, el gobierno de Macri fracasó por completo. 
El propio armado opositor cruje sin liderazgo claro y con divergencias de fondo sobre cómo encarar un próximo gobierno. El 25 de mayo, con Larreta y Lousteau montando una tribuna en favor de una nueva alianza con el peronismo no kirchnerista, una posición que rechaza el ala de Bullrich/Macri y los Milei, volvió a escenificar esa crisis. 
 En cualquier variante, el programa de Cambiemos y los “liberales” apunta a una nueva confiscación por parte del Estado, incluida su denostada casta política, y del empresariado que viene saqueando el país, en contra de la clase obrera. Otra más, después de la confiscación inflacionaria y del ajuste de Fernández y de la entrega al capital financiero de Macri. 

 Paro nacional y plan de lucha 

El factor central que puede inclinar la balanza en contra de toda esta política antipopular es la intervención del movimiento obrero. La campaña del Partido Obrero, luego de la gran Marcha Federal piquetera, por un paro nacional y un plan de lucha, apunta en esta dirección. Los conflictos que se vienen desarrollando, como el de los metalúrgicos de Tierra del Fuego, de los docentes universitarios, del gremio de prensa, y especialmente la gran lucha por el salario del Sutna, abren un camino en esta dirección. El deterioro salarial y jubilatorio, la falta de trabajo, y la miseria que avanza requieren una acción común de la clase trabajadora en defensa de sus reclamos. En los próximos días, estaremos protagonizando actos en puertas de fábrica, recorridas, charlas y asambleas en todo el país para desarrollar este punto de vista. 

 Juan García