sábado, 21 de abril de 2018

La "Campaña al Desierto", conquista y robo



A 140 años del inicio de la “Campaña al desierto”, un breve recorrido de sus principales objetivos y propósitos. Las demandas de quienes habitaron y habitan esas tierras siguen más vigentes que nunca.

En 1878, durante la presidencia de Nicolás Avellaneda, se iniciaba la "Campaña al Desierto", llamada así por la historiografía oficial. Al mando del ministro de guerra Julio A. Roca, el Estado argentino se propuso extender la frontera al sur de la campaña bonaerense avanzando sobre las tierras indígenas teniendo como consecuencia la desarticulación y desmembramiento de dichas comunidades, a la vez que fortalecía el proyecto de la oligarquía terrateniente y estanciera consolidando la hegemonía del Partido Autónomo Nacional (PAN) e incorporando ciento de miles de hectáreas para el naciente modelo agroexportador. Es en este sentido que podría considerarse una de las principales acciones fundadoras del Estado Nacional.

¿Campaña al Desierto?

Hasta 1880 el Estado argentino no había completado la ocupación del territorio que reclamaba como propio. Las zonas no controladas por el Estado eran dos: hacia el norte el Gran Chaco y hacia el sur se extendía la Pampa y la Patagonia. La conquista emprendida por Julio A. Roca fue la más violenta y extendida de las campañas contra los indígenas, pero no la primera, ya que el siglo XIX estuvo signado por avances y retrocesos de la frontera indígena. Adolfo Alsina, anterior ministro de guerra del presidente Avellaneda, ideó la estrategia de realizar una zanja con fortines cada una legua. La “zanja de Alsina” fue criticada en su época por considerarse defensiva, de todas formas logró incorporar cincuenta mil kilómetros cuadrados y dejó sentada la línea para el posterior avance.
Roca adoptó una táctica completamente distinta, organizó una ofensiva militar formada por 6000 soldados del ejército integrado por cinco divisiones equipadas con moderno armamento, los fusiles Remington. Él comandó la primera división compuesta por 2000 soldados e “indios amigos”, cumpliendo su objetivo de llegar a Choele Choel a los márgenes del Rio Negro.
La campaña militar implicó el avance estatal en la región sur y oeste de Buenos aires, la Pampa, Sur de Córdoba, San Luis y Mendoza; además de la región norpatagónica de Neuquén y Río Negro. La mayor parte de la población indígena que allí habitaba fue apresada y quedó a disposición del gobierno nacional que estableció como políticas del Estado la desestructuración social de las comunidades. Esto se llevó adelante de dos formas intervinculadas: una vez apresados los indígenas eran trasladados y confinados en distintos espacios de encierro dependientes del Ejército y la Marina (el más conocido en la Isla Martín García) con el objetivo de “civilizarlos” donde los bautizaban y cambiaban sus nombres, para luego pasar al sistema de reparto que implicaba la distribución de manera forzada en emprendimientos productivos (estancias, ingenios, viñedos, canteras, etc.) [1]
Luego de estar asegurado el territorio por parte del Estado argentino, el proceso de conquista se complementó con un discurso oficial que tenía por objeto la invisibilización de las diferentes comunidades. La diversidad de pueblos y sus diferentes características pasaron a ser simplificadas en la generalización del “indio” borrando así los nombres de dichas comunidades. Ese “otro” construido como inferior e incivilizado fue reemplazado en la historiografía oficial por la imagen de una Argentina donde sus habitantes bajaron de los barcos provenientes de Europa.

Muchas tierras en pocas manos

Cuando Julio A. Roca emprendió la violenta conquista, las comunidades indígenas se hallaban debilitadas y no representaban una amenaza para el territorio “civilizado”. [2] Por lo tanto, los objetivos estratégicos eran político- económicos.
En las últimas décadas del siglo XIX, Argentina se incorporó al mercado internacional como productora de materias primas (productos agropecuarios) y como importadora de manufacturas y capitales. Es decir, se relacionó de forma dependiente con los países imperialistas que, desde una posición hegemónica, impusieron una nueva división internacional del trabajo. El modelo agroexportador implicó el triunfo de la hegemonía de la región del litoral (principalmente Buenos Aires) sobre las economías tradicionales del interior. De forma interrelacionada, se fue consolidando el Estado-Nación, que es la forma de dominación propia del sistema capitalista de producción. Para analizar el desarrollo de esta estructura económica es necesario tener en cuenta los tres factores productivos: tierra, capital y trabajo. Es decir, necesitaban de ese territorio para lograr incorporarse de forma definitiva al mercado mundial como socios dependientes del imperialismo inglés y satisfacer así la creciente demanda de carne y cereales por parte de Inglaterra, a la vez que permitían el ingreso de capitales extranjeros tanto en forma de deuda pública como en inversiones de infraestructura para “modernizar” el país. Bajo esta lógica se financió la expedición militar y se repartieron las tierras arrancadas a los indígenas: a través de la Ley N° 979 sancionada en 1878 se establecía que: “El Poder ejecutivo queda autorizado para levantar sobre la base de todas las tierras públicas mencionadas una suscripción pública para los gastos que demande la ejecución de la ley. A medida que avance la línea de frontera se harán mensurar las tierras y levantar planos, dividiéndose en lotes de 10.000 hectáreas, con designación de sus pastos y aguadas y demás calidades…” [3]
Junto con este decreto el Estado emitió bonos de $100 equivalentes a 250 000 hectáreas, los cuales fueron vendidos entre la elite que encontró un gran negocio para hacerse de grande extensiones de tierra a muy bajo costo. Estos bonos llevaron el nombre de “suscripción popular de 2.2000.000 $” y se debían adquirir como mínimo cuatro de ellos. Es en este sentido, que la conquista puede pensarse como una “empresa mixta” que combinó capitales privados y recursos estatales.
El Estado vendió, a muy bajo precio, más de 41.000.000 hectáreas en una zona de enorme productividad agropecuaria, cuya propiedad se concentró en manos de un pequeño grupo de no más de 541 terratenientes, cerrando el camino una vez más la posibilidad de acceso a la tierra de los inmigrantes europeos del período.
“…la conquista del desierto sirvió a la oligarquía para fortalecer en cuanto latifundistas y especuladora, incorporando a su haber increíbles extensiones de tierra que, en sus manos sirvieron para frenar el desarrollo nacional.” [4]

Orden y Administración

Con la conquista territorial, la oligarquía terrateniente también se fortaleció y consolidó políticamente conformando el Partido Autonomista Nacional que gobernó de forma ininterrumpida durante 36 años. El artífice del régimen fue justamente Julio A. Roca, “Pero la conquista del desierto sirvió para consolidar a la oligarquía y acrecentar su poderío, de modo que Roca resulta el ejecutor conciente de una política oligárquica y un verdadero héroe de la oligarquía.” [5]
Se iniciaba una etapa que tuvo como aspiración central la “modernización” capitalista de la nación. Tal proyecto se materializó, en parte, a través de la organización y unificación del país, la federalización de la ciudad de Buenos Aires, la nacionalización de la aduana, la expansión productiva, el fortalecimiento del ejército, la obligatoriedad de la educación pública primaria y la expansión del ferrocarril. Para lograr este plan el Partido Autonomista Nacional, conformado por la oligarquía porteña y la Liga de los gobernadores, se impuso a sangre y espada haciendo del lema “Orden y administración” su marca registrada. Fue un régimen profundamente antidemocrático basado en un sistema electoral restrictivo y fraudulento, y en la represión a cualquier cuestionamiento político. [6]
El régimen oligárquico garantizó la dominación política del sector hegemónico de la clase dominante conformado por el reducido grupo de los grandes terratenientes. De esta forma se conjugó sistema político y modelo económico para que un puñado de familias ligada estrechamente al imperialismo inglés amasara sus fortunas, dejando fuera del proyecto a los sectores medios, los trabajadores y, por supuesto, asesinando e invisibilizando a las comunidades indígenas.
En pleno siglo XXI, las consecuencias de las políticas de los fundadores del Estado nación son concretas y visibles y conllevan a numerosos conflictos. Se pueden nombrar algunos de ellos, como la lucha que llevan adelante distintos pueblos originarios por el reconocimiento de su identidad y territorios ancestrales. Estas peleas tienen como respuesta la represión y asesinato por parte del Estado, que a través de sus distintos gobiernos defiende la propiedad privada de terratenientes. Dos casos emblemáticos son los asesinatos a los Qom por parte de gobernador Insfran (PJ) en Formosa y los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel en el sur durante el actual gobierno de Cambiemos. A 140 años del comienzo de la autodenominada “Campaña al desierto”, las demandas de quienes ancestralmente habitaron y habitan esas tierras siguen más vigente que nunca.

Florencia Rodriguez

1. Pérez Pilar, Estado, indígenas y violencia. La producción del espacio social en los márgenes de Estado argentino. Patagonia central 1880-1940, tesis doctoral, FFyll, Universidad de Buenos Aires, 2013.
2. Peña, Milcíades, De Mitre a Roca. Consolidación de la oligarquía anglocriolla. Ediciones Ficha, Buenos Aires, 1975.
3. http://indigenas.bioetica.org/leyes/947.htm
4. Peña, Milcíades, op.cit. p. 78.
5. Idem, p. 77.
6. Rojo, Alicia, Cien años de historia obrera en la Argentina 1870-1969: una visión marxista de los Orígenes a la Resistencia, Ediciones IPS, Buenos Aires, 2016.

Literatura y dictadura: la imposibilidad del silencio



¿Cúales son las posibilidades de narrar el horror, del relato después de éste? Aquí, un breve recorrido por la literatura argentina post dictadura, donde memoria, identidad y verdad se transforman en tópicos recurrentes.

En su ensayo El narrador, de 1936, Walter Benjamin analiza, entre otras cosas, la relación entre experiencia y narración. Para el filósofo alemán, en la antigüedad existían dos arquetipos de narradores clásicos: el viajante, que lleva y trae consigo los relatos que va recogiendo en su camino; y aquel que se queda en la comuna, el campesino, el artesano, aquel que narra la memoria de la comunidad y asimila aquellos relatos que los viajeros esparcen y hacen circular en su andar. Benjamin sitúa en la sociedad moderna a otro tipo que encierra a los dos anteriores: el soldado. Aquel que es llevado lejos de su comunidad por la fuerza hacia la guerra, pero regresa “mudo”, se ve en la imposibilidad de contar lo vivido, de transmitir su experiencia. Los horrores de la guerra hacen imposible la narración y la transmisión de lo experiencial.
La literatura suele ser anticipatoria allí donde se hace imposible “el decir” social, allí donde la sociedad se vuelve a-dicta. Incluso, algunas veces, antes que el discurso historiográfico o político, es la literatura (en cualquiera de sus géneros) la que pone sobre la “mesa social” los grandes acontecimientos traumáticos.
En Argentina, quizás el primer gran narrador del genocidio fue Rodolfo Walsh a través de su Carta abierta de un escritor a la Junta Militar, puesta en circulación un año después del golpe de estado. Utilizando el género epistolar, Walsh relata los horrores cometidos por la Junta Militar, pero su llegada es limitada por la clandestinidad en la que la Carta es distribuida.
Pero no hay dudas de que es el Nunca Más (1984), basado en la investigación de la CONADEP, el texto fundante del relato post dictadura. Y esas primeras narraciones llegan a través de las voces de los sobrevivientes. Es en el marco de lo testimonial, que la sociedad escucha por primera vez de un modo masivo, los horrores vividos en los cientos de Centros Clandestinos de Detención que poblaron todo el país.
¿Cómo asimila la literatura, cuya materia prima son las palabras, aquella narración del horror? ¿Cómo relatar a través de la ficción la realidad del genocidio? O más aún, ¿cómo escapar a un topos narrativo tan fuerte? Con los límites lógicos para abordar un tema que daría para hacer una o varias tesis doctorales, intentaremos hacer un brevísimo repaso.

El género policial y el capitalismo como crimen social

Comenzamos por el género policial porque es quizás allí, en ese recodo, donde la escritura argentina encuentra los primeros caminos para literalizar el período; y vamos a empezar por Ricardo Piglia, no solo porque tal vez fue quien pensó de un modo más audaz el género (con un importante aporte a la teoría literaria), sino que además su visión sobre el fenómeno tiene aspectos materialistas, y sus declaraciones respecto de lo legal, el delito, el robo, (y dentro de la escritura) el plagio y la apropiación literaria, constituyen toda una posición respecto de la propiedad privada.
En una entrevista en Crítica y ficción (1986), Piglia decía que, mientras en el policial clásico “Se valora antes que nada la omnipotencia del pensamiento y la lógica imbatible encargados de proteger la vida burguesa”, en la novela negra es determinante la relación ley-dinero: “El dinero que legisla la moral y sostiene la ley es la única “razón” de estos relatos donde todo se paga. En este sentido, yo diría que son novelas capitalistas en el sentido más literal de la palabra: deben ser leídas, pienso, ante todo como síntomas [del capitalismo (NdR)]”. Más adelante, agregará “En estos relatos, el detective (cuando existe) no descifra solamente los misterios de la trama, sino que encuentra y descubre a cada paso la determinación de las relaciones sociales”.
Las palabras “Todo relato es policial, me decía él. Sólo los asesinos tienen algo que contar, la historia personal es siempre la historia de un crimen”, pronunciadas por Elena (la mujer-máquina), uno de los personajes de su novela La ciudad ausente (1992), cobran un mayor sentido en Plata quemada (1997) donde Piglia da cuenta que no solo “…la historia personal es siempre la historia de un crimen”, sino que la historia de la humanidad es también la historia de un crimen. De un crimen social.
Estos conceptos que el autor fue construyendo incluso por medio de su literatura, como en Respiración artificial (1980), nos muestran cómo éste entendía (de un modo provocador), la relación entre el género policial y las relaciones de producción capitalistas.

Las fuerzas represivas como personaje

El cómo escribir literatura en Argentina después de la dictadura cívico militar es una pregunta que se han hecho escritores y escritoras, y gran parte de la crítica y la academia desde los 80 a esta parte.
El novelista y crítico Carlos Gamerro declaró hace algunos años en un reportaje a la agencia AFP (Agence France-Presse): “Quería escribir sobre un crimen en un pequeño pueblo de La Pampa, y me tuve que plantear que cómo se escribe una novela policial en Argentina después de la dictadura, cuando la policía, formada en la dictadura y que sigue operando, es básicamente una organización criminal”.
Por otro lado, el escritor Guillermo Martinez, autor de la novela ganadora del premio Planeta, Crímenes imperceptibles (2002), que fuera llevada al cine por el director español Alex de la Iglesia, señala: “En el género policial, quien usualmente investiga el crimen cometido es la policía, pero en Argentina, cuando se comete un crimen, es la policía la culpable. O sino, son ex policías, o jefes de policías que quieren tapar el crimen para proteger a alguien”.
La paradoja es tal, que si usualmente se bromea dentro del policial clásico acerca de que el asesino siempre es “el mayordomo”, en la novela Delincuente argentino (2007), de Ernesto Mallo, el asesino es directamente el policía.
En medio de una escalada de represión estatal por parte del gobierno nacional, la desaparición forzada de Santiago Maldonado por parte de gendarmería, el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel por parte de prefectura y la “doctrina Chocobar” apoyada por Macri y Bullrich y aplicada por las policías bravas provinciales con la complicidad de gobernadores oficialistas y peronistas, no es de extrañar que los futuros escritores y escritoras se encuentren ante una paradoja a la hora relatar sus policiales, o deban directamente “deslocalizarlos” y llevar la trama a otros lugares, como hizo Martínez con sus imperceptibles asesinatos, los cuales terminó mudando a Oxford.
Las Fuerzas Armadas casi no emergen como personajes dentro de nuestra literatura. Es quizás Fogwill, con Los Pichiciegos, publicada en 1983 pero escrita casi en paralelo con los hechos históricos. La novela, ambientada durante la guerra de Malvinas de 1982, tiene como marca genérica la anti-épica.

Nueva Narrativa Argentina, ¿se puede escapar del centro de gravedad de la dictadura como tópico?

Una escritora, ensayista y docente que se ha ocupado de manera central de la literatura post dictadura es Elsa Drucaroff, quien en Los prisioneros de la torre: política, relatos y jóvenes en la postdictadura (2011), hace un recorrido por jóvenes que escribieron y publicaron desde los noventa hasta el 2007, período que incluye, por supuesto, las jornadas revolucionarias del 2001 y los relatos que giran en torno a esos acontecimientos históricos.
Drucaroff discute en su libro con la vieja guardia literaria “militante” de los 70 (Viñas, Sarlo, etc.), para quienes la literatura producida durante los años menemistas está plagada de frivolidad. Para la autora, aquella generación, por medio de la Academia, ha hecho una apropiación del capital simbólico a través de una lectura de la historia, postergando así a las generaciones que vinieron después. Drucaroff denomina a estos sectores con el nombre de “crítica patovica”.
La escritora analiza la Nueva Narrativa Argentina (NNA) haciendo un recorrido y dividiéndola en distintas generaciones. Para Drucaroff, las primeras dos generaciones todavía conllevarían una carga estética y política marcada por el período dictatorial, si bien existe un quiebre, algunos autores aún esperan la aprobación de la “vieja guardia”. Pero la autora, en una entrevista realizada en torno a la publicación de Panorama Interzona (2013), declara: “En Panorama… coexisten dos generaciones y a lo mejor tres. Pero esa tercera puede o no terminar constituyendo diferencias lo suficientemente significativas como para que no se la pueda considerar ya de postdictadura, una nueva generación no porque es más joven sino porque su producción realmente ya no está marcada por lo postdictatorial”.

La dictadura como temática

Curiosamente en 2007 (año hasta donde llega el análisis del libro de Drucaroff), Cristina Feijoo, quien estuvo detenida varios años previa y posteriormente al golpe del 24 de marzo de 1976 debido a su militancia y que tuvo que exiliarse en Suecia, publica La casa operativa, un relato donde la voz narradora es la de un niño que indaga en el pasado y en su memoria, para tratar de completar a través de esos elementos su identidad.
Feijoo toca dos tópicos que son sumamente recurrentes en la literatura posterior a la dictadura como lo son memoria e identidad, y lo hace narrando en la voz de un personaje en dos planos temporales diferentes. Manuel, ya grande, busca reconstruir su pasado a partir de los testimonios de quienes compartieron con él y su madre 7 días en una casa operativa de las FAR (Fuerzas Armadas Revolucionarias), que tenían como misión el secuestro del general Juan Carlos Sánchez en la ciudad de Rosario. Al mismo momento que se narra esa búsqueda, Manuel va recordando aquella semana de abril de 1972, y a través de su memoria se va mostrando la cotidianeidad del grupo de jóvenes guerrilleros. Feijoo introduce así, la problemática de “los hijos de la dictadura”. Fenómeno que a nivel social ya se había manifestado en los nietos recuperados por Abuelas y en los escraches surgidos en los 90 a través de H.I.J.O.S.
María Teresa Andruetto en La mujer en cuestión (2003) retoma la cuestión de la militancia, pero agregándole una perspectiva de género (que ya podía rastrearse en La casa operativa). La escritora cordobesa utiliza el recurso narrativo de insertar diferentes voces por las cuales se filtra el discurso social. Entrevistas grabadas, cartas, documentación oficial, simples “chismes”, o testigos de mayor o menor importancia que introducen en el discurso literario la dimensión de lo testimonial. A través de las diferentes voces que van armando la identidad de Eva Mondino, víctima y sobreviviente del terrorismo de estado, se filtran posturas políticas, sociales, ideológicas y también el discurso histórico de una época que se actualiza por boca de los entrevistados, dejando entrever los diferentes sentidos comunes que aún están naturalizados en nuestra sociedad.
Las vejaciones a las cuales se vio sometida Eva: torturas, abusos sexuales, violencia física, la sustracción de un hijo y el robo de su identidad en el centro clandestino conocido como Campo La Ribera, dan un panorama de lo que le esperaba a una mujer al ser “chupada” por un grupo de tareas.
Eva, además es juzgada a través de esos testimonios por cómo se vestía, cómo llevaba el pelo, su vida sexual, sus relaciones personales y hasta se llega a dejar entrever que el hijo por el cual reclama forma parte de un “delirio” suyo.
No solo está presente el “algo habrá hecho” por ser “zurda” o “comunista”, sino también por ser mujer, ser fuerte, fumar o ser madre soltera. Las críticas hacia su figura no solo vienen del sentido común del rumor social, Eva además es acusada de haber “cantado” bajo tortura. Andruetto incorpora así la problemática de la mujer durante la dictadura, señalándonos que muchos de los dispositivos que entonces la oprimieron, siguen operando hoy en idénticas condiciones.

Las marcas del genocidio

Una de las grandes ausentes, ya sea como personaje, ya sea como tópico dentro de la literatura pos dictadura es la clase obrera como sujeto social. Algo curioso si pensamos que el 30,2 % de los desaparecidos eran obreros, el 17,9% empleados y casi 6% docentes (es decir un 54%) y que el 7% fue secuestrado en su lugar de trabajo, sin contar con la cantidad de delegados, miembros de comisiones internas, activistas y militantes obreros que fueron perseguidos y encarcelados para acallar las protestas y doblegar al movimiento obrero.
Tal vez podamos encontrar parte de la respuesta en “la teoría de los dos demonios” instalada por la dictadura saliente con la ayuda de los grandes medios cómplices del genocidio y sostenida por gran parte de los gobiernos que siguieron con el advenimiento de la democracia.
Más allá de las discusiones y diferentes posturas, es indudable que el terrorismo de estado aplicado por la última dictadura cívico militar ha dejado una huella profunda en la producción literaria argentina, ya sea haciéndola propia a través de tópicos y contenidos, ya sea prescindiendo (o intentando prescindir) de ella.
Martínez, en Infierno grande, uno de sus primeros cuentos, relata la búsqueda de un cadáver por parte de la policía, pero lo que finalmente se encuentra, es una fosa con cuerpos de desaparecidos que son enterrados nuevamente para sepultar la historia. Y este quizás sea el mejor ejemplo para ilustrar cómo aparecen las marcas del período histórico en la literatura argentina después de 1983: allí donde el lector busca o espera una cosa (un cuerpo, un relato policial ordinario), aparece otra: una fosa común, los cuerpos amontonados de los desaparecidos que se vuelven a tapar y que desde lo profundo de la tierra y de la metáfora literaria reclaman a gritos memoria, verdad y justicia.

Luis Bel
@Hachedebel

Un “Ahora 12” para rescatar los tarifazos



El acuerdo de Marcos Peña, Carrió y los radicales.

La reunión de la coalición oficialista para discutir los tarifazos tuvo como telón de fondo al clima de repudio e inquietud popular crecientes en torno de este punto. Los últimos aumentos llevan a que el 20% de los actuales ingresos familiares deban destinarse al pago de los servicios públicos. Los aumentos previstos para abril, principalmente en el gas, agravarán ese cuadro.
Pero la reunión entre Carrió, Marcos Peña y los radicales sólo tuvo como resultado un rescate integral de los tarifazos, y sólo buscaron disimular su carga brutal sobre trabajadores y consumidores. Como señaló el mendocino Cornejo, "la propuesta no tendrá costo fiscal", justamente porque es una cuotificación y el costo recae exclusivamente sobre el consumidor. Los jefes de “Cambiemos” parieron un régimen de pago del tarifazo en cuotas, donde el salto de la boleta de gas en los meses de invierno será prorrateado a lo largo del año. O sea, una suerte de “Ahora 12” de los servicios públicos. Los autores del tarifazo han transformado a los servicios públicos en un bien durable, cuyo pago se extiende durante el tiempo en que es consumido. Pero ocurre que los servicios de gas o de luz son de consumo inmediato: la parte impaga de la boleta de gas de invierno terminará cargando al pago de los meses posteriores. La supuesta “tarifa plana” sólo disimula la carga del tarifazo sobre la canasta familiar. La cuotificación, además, tendrá un recargo de intereses.
El gobierno, por lo tanto, no ha cedido un milímetro en la confiscación tarifaria. Macri ya lo había anticipado, cuando declaró horas antes que las tarifas son “indispensables para garantizar la inversión”. Con ello, reconoce que el régimen de tarifazos opera como garante del endeudamiento público, donde las obligaciones en dólares deben ser respaldadas por ingresos también dolarizados. Esto vale para la energía y para las obras viales, donde combustibles y peajes deben asegurar ingresos en moneda dura. En esto se sustenta, por ejemplo, el régimen de participación pública privada (PPP), que el gobierno ha relanzado en estos días. Macri, en definitiva, confesó el carácter parasitario de la “inversión” que promueve, dado que se sustentan en un régimen de ingresos garantizados a costa de tarifazos.
Los socios de “Cambiemos” venían batiendo el parche sobre la existencia de “facturaciones incorrectas” en los servicios públicos. Con ello, trataban de gambetear cualquier cuestionamiento de fondo al régimen tarifario armado en 2016, que liberó el precio de los combustibles líquidos y aseguró a los productores de gas un precio que triplica al valor de referencia internacional. Ello, cuando la mayor parte de los gastos de producción y extracción se desembolsan en pesos. Este régimen implica la transferencia integral de la renta gasífera o petrolera al capital internacional.
En medio de las protestas populares, los aliados de “Cambiemos” han organizado un régimen de endeudamiento a perpetuidad para sostener los tarifazos. Nuestro rechazo a esta confiscación edulcorada es al mismo tiempo la exigencia de que se anulen todos los tarifazos de 2016 hasta hoy; que se abran los libros y costos de todas las empresas de servicios públicos, que se deroguen todas las cláusulas de dolarización y que la energía y el transporte sean nacionalizados y colocados bajo la dirección de los trabajadores.

Marcelo Ramal

Abajo la criminalización de los partos domiciliarios

Libertad para Belén.

Este miércoles 11 de abril fue detenida la partera Belén Weber cerca de su actual domicilio en la ciudad de Buenos Aires. La medida fue dispuesta por el juez Eduardo Cadelago del Juzgado de Instrucción Penal N° 1 de San Luis quien la acusa injustamente de una muerte perinatal en un parto que asistió hace 3 años.
Belén, licenciada en enfermería y obstetricia en la Universidad Nacional de Tucumán, fue contratada en setiembre de 2014 por una pareja para acompañar un parto domiciliario. Sin embargo, por complicaciones para que prospere el parto vaginal, recomendó y acompañó a la pareja a una clínica donde dio conocer el diagnóstico e indicó la necesidad de una cesárea. La institución y los médicos actuantes desestimaron su opinión profesional y forzaron a la mujer a proseguir con el trabajo de parto. Llegaron a realizarle la ´maniobra de kristeller´, práctica no recomendada por la OMS en tanto puede provocar graves problemas como el desprendimiento de la placenta y ruptura uterina, o bien, fracturas en el bebé. Finalmente, se le terminó realizando una cesárea de urgencia tal como había sido la prescripción de la partera Belén. Sin embargo, las consecuencias de todos estos tratos crueles a los que fue sometido la parturienta fueron la muerte del bebé y daños irreversibles en el útero de la mujer.
La justicia tomó carta en el asunto pero de manera arbitraria, ignorando todas estas evidencias decidió imputar a Belén por homicidio culposo con lesiones gravísimas. Los médicos y la clínica interviniente quedaron fuera de la causa. La arbitrariedad judicial quedó aun más de manifiesto cuando la víctima, quien luego se constituyó en querellante, no acusa a Belén.
Detrás de la causa abierta a Belén, y su actual encarcelamiento, hay una manifiesta intención de criminalizar el parto domiciliario, y aleccionar a todo profesional que lo promueva, principalmente a las parteras y obstetras, porque ponen en evidencia el enorme negocio montado en torno a las cesáreas, desafían el status médico y se rebelan contra la violencia obstétrica y el maltrato institucional.
La criminalización de Belén asume la forma extrema de una serie de persecuciones y violencias en distintos lugares del país donde las mujeres y familias que deciden esta opción son castigadas con tratos crueles, y hasta son denunciadas, toda vez que llegan a las instituciones por alguna complicación. Las parteras u obstetras siguen la misma suerte en tanto sus opiniones son subestimadas por los equipos médicos y en general son también denunciadas.
Es fundamental desarrollar una campaña nacional por la libertad de Belén, que haya una investigación a fondo en la que se verifiquen las responsabilidades de los médicos y de la clínica interviniente en este caso. En este reclamo, como en la lucha por el aborto legal, se debe poner de manifiesto las distintas formas que asume el disciplinamiento sobre nuestros cuerpos y sexualidad siendo la medicalización de la maternidad y la violencia obstétrica una de ellas. Vayamos también por el reconocimiento de los partos domiciliarios y el cumplimiento efectivo del parto respetado en todas las instituciones de salud.

Alejandra del Castillo

Los noventa años de Lilita Carrió



¿Qué distingue a la mentira de la falacia? Simplemente que la falacia pretende conservar una apariencia de verdad. La irrupción de un mundo de la “pos-verdad” – la última moda del macaneo–, es francamente una observación mentirosa, porque la falacia ha sido detectada por la humanidad desde antes de Aristóteles.

Yrigoyen

Una ilustración de la falacia que más ha circulado en el último tiempo es la que resume una declaración de Elisa Carrió, que cita La Nación (20.4): “Nada quiero más, dice la diputada, que termine su mandato un presidente no peronista por primera vez en 90 años y a ello le dedico toda mi energía”. La auto-proclamada discípula de la alemana Hanna Arendt, solamente debe haber leído las solapas de la abundante literatura de la que fuera alumna de Heidegger.
¿Quién perdió su mandato hace noventa años? Hipólito Yrigoyen, quien no fue derrocado, como es obvio, por el peronismo, en 1930, aunque en las filas de los golpistas revistara un teniente coronel llamado Juan Perón. Lo voltearon un ala fascistizante del ejército y… la UCR anti-personalista, junto a… los socialistas independientes. El anti-personalismo radical se proclamaba “republicano”, como lo haría siete décadas más tarde Elisa Carrió, en oposición al caudillismo y al ‘populismo’ que se le atribuía al “Mudo”, aunque no por no haber usado la cadena de Radio Nacional. En el prontuario ideológico de la historia de Argentina, la chaqueña desciende de los “alvearistas” que fogonearon el golpe del 30. Algunos nostálgicos ven en el gobierno de Macri un retorno a ciento dos años atrás cuando Yrigoyen, precisamente, puso fin al ciclo de gobiernos conservadores. Un ciclo dominado por los descendientes, reconciliados, de Rosas y Mitre. De memoria interesadamente frágil, no registra el gobierno conservador Ortiz-Castillo (1938-43), ni el gobierno ultra-conservador del militar radical de Juan P. Justo (1932-38). ¿Cómo es entonces que ningún gobierno “no peronista” (sic) no pudo completar su mandato desde el golpe del 30?

Frondizi-Illia

Un período histórico que fue dominado fuertemente por la proscripción del peronismo y el derrocamiento de Perón, en 1955, y de Isabel Perón, en 1976, Carrió lo describe al revés – como uno caracterizado por la gobernabilidad imposible del no peronismo. Frondizi (1958-62), sin embargo, no fue destituido por su condición de no peronista sino por la responsabilidad que le cupo en la victoria del peronismo en la provincia de Buenos Aires en marzo de 1962, que anuló en un par de días. Durante su mandato sufrió 36 ‘planteamientos’ de los mandos militares anti-peronistas del ejército (apodados más tarde como “colorados”), con el pretexto de que había llegado al gobierno por medio de un “pacto” con Perón.
¿A Illia lo derrocó el peronismo? Ciertamente, el golpe de Onganía contó con la complicidad abierta del peronismo, en especial de su ala vandorista y ¡el radicalismo! Frondicista y frigeriano. Antes, sin embargo, Illia pactó con la dictadura brasileña la detención de Perón en el aeropuerto de Río de Janeiro y su reenvío a Madrid, aun cuando el pejotismo había recobrado la legalidad y participó en las elecciones parlamentarias subsiguientes. El pacto con los militares de Brasil se tramitó por medio de los mandos de las fuerzas armadas argentinas que voltearían a Illia dos años después.
La falacia ‘liliputiense’ es clara: durante dos décadas no se dejó gobernar al peronismo, ni tampoco a los gobiernos que arreglaron con el peronismo o eran incapaces de evitar que llegara al gobierno. Lo que preocupaba a los militares argentina y a sus tutores del Pentágono y del Comando Sur, era que ese retorno pudiera actuar como detonante de una irrupción popular en América Latina, en momentos en que todos los esfuerzos de EEUU estaban puestos en acabar con la Revolución Cubana. La resistencia que puso Frondizi a romper con Cuba y su entrevista con el Che, sirvieron como detonantes de su derrocamiento.

Saludo de amigos, Perón-Balbín

El ‘plato’ más fuerte de la falacia de la jefa de la CC, acerca de posibilitar que un gobierno “no peronista” pueda terminar “por primera vez” su mandato, es el ocultamiento de la responsabilidad del radicalismo y de todo el arco centroderechista y centroizquierdista de Argentina en la promoción del regreso de Perón, en 1972, y al gobierno, en 1973, y en el apoyo que ofreció más tarde al bloque lópezreguista del gobierno matrimonial y al golpe de 1976. Esta enorme ‘jugada’ comenzó con el acuerdo Illia-Perón, a partir de 1967, con el apoyo ostensible de la CGT de los Argentinos, donde se refugiaba el futuro montonerismo. Ya después del Cordobazo nació La Hora de los Pueblos, una alianza con el peronismo, cuyas principales figuras eran el radical Ricardo Balbín y el ex radical Oscar Alende. ¿Los promotores del gobierno Perón-Perón, se convierten ahora en cruzados para que concluya su mandato un gobierno “no peronista”? ¿Los descendientes del promotor del golpe genocida, Balbín, que llamó a “acabar con la guerrilla fabril”, se han convertido ahora en adalides de una reparación histórica: el tiempo completo para un gobierno “no peronista”?

Pacto de Olivos

Al gobierno de Alfonsín (1983-89), ¿lo volteó el peronismo o lo rescató? En 1987, todo el arco político respaldó el pacto de Alfonsín con los ‘carapintadas’ de Rico, o sea la obediencia debida y el punto final. En mayor del 89, el peronismo menemista le compró la hiperinflación que dejaba la UCR, como consecuencia de la ruptura del pacto del gobierno radical con los Techint, los Pérez Companc y los Bunge Born. La UCR se había presentado a elecciones con Eduardo Angeloz, oficialmente a la derecha del menemismo.
El primer gobierno peronista que terminó su mandato, luego de Perón en 1952, fue el de Menem, con el cual colaboraron conservadores, radicales, neo-liberales y anti-peronistas – y los ‘comunistas’ que llamaron a votarlo. Casi cuarenta años después. El relato de Carrió pretende convertir un largo período de golpes, contragolpes, crisis y luchas de masas, en una historia de gobiernos ‘no peronistas’ que sufrieron de precocidad. Por eso olvida, convenientemente, que la reelección de Menem, inconstitucional, de Menem fue pactada por Raúl Alfonsín, y avalada por la UCR y muchos otros, en la Convención Constituyente de 1994.

De la Rúa y los K

Sería un despropósito, en este contexto, adjudicar la caída de De la Rúa al peronismo, con el argumento, en aquel momento, de que el peronismo rechazó incinerarse aceptando un gobierno de coalición. En primer lugar, porque el primer empujón lo dio el Lilito de entonces, Chacho Álvarez, cuando renunció a la vicepresidencia y a la sucesión de De la Rúa. El pejotismo había aceptado votar la Reforma Laboral, que exigía, como siempre, Techint, Banelco de por medio.
En segundo lugar, el pejotismo hizo lo que pudo para salvar al ‘aburrido’: le votó el megacanje y el blindaje planteado por Cavallo y luego la ley de intangibilidad del peso. Cambió de frente más adelante, apoyando a la patria devaluadora de Techint, el FMI y otros. La movida devaluacionista tenía dos cabezas, no una – a la de Duhalde se sumó el ‘gran’ Alfonsín. O sea que los ‘no peronistas’ volvieron a conjugar con el pejotismo.
A Duhalde, después de la masacre de Puente Pueyrredón, no lo sacaron los radicales, sino los propios peronistas. La crisis llegó a tal severidad que en 2003 estuvo a punto de ganar Carrió. Por último, ¿quién aseguró el primer mandato de Cristina Kirchner sino Cobos, el articulador de Cambiemos? Cobo evitó, en la 125, provocar una crisis de gobierno, primero porque la rechazó y zanjó una brecha que amenazaba la gobernabilidad del kirchnerismo, y luego porque se quedó en el gobierno hasta el final. Una leyenda urbana cuenta que Néstor le habría dicho, en ese momento, a Cristina: “negra, nos vamos”.

Coalición a la carta

Después de este repaso desmitificador de los mentados últimos “90 años”, se impone un golpe final – el nocaut. ¿Con quién cree que gobierna la coalición republicana de Cambiemos sino con el peronismo – el mismo que presenta como factótum de un acortamiento del mandato de Macri? Sin los votos pejotistas no hubieran sacado cien leyes, y menos aún la reciente confiscación jubilatoria, para la que Cambiemos no mostró tener una mayoría sin el pejotismo. Macri preside un régimen político co-peronista, de ningún modo no peronista.
Incluso hay algunos atrevidos que osan fantasear con que la que pone en cuestión el mandato de Macri es la misma Carrió, con sus petardos contra Lorenzetti, en un caso, y contra los habitantes de los paraísos fiscales, en otros, como el ex ‘lilito’ Aranguren, viejo afiliado a la Coalición Cívica.
Ella misma, en La Nación, va más lejos, pues atribuye a Macri la responsabilidad de que se vaya antes de tiempo, y al peronismo (y a ella) el recurso de su salvación. En referencia a la sesión parlamentaria del 14 de diciembre pasado, que no logró aprobar la confiscación a los jubilados, dice: “Le dije al Presidente que si quería terminar con su presidencia por lo menos que le avisara, porque estaba yendo a un 2001 sin contexto… Esa noche evitamos la caída del gobierno” (20.4.18).
¡Qué tal!

Cien años de soledad

La conclusión de todo esto no tiene nada que ver con las posibilidades de gobierno de ‘peronistas’ y ‘no peronistas’. Los ‘cien años de soledad’ de la burguesía argentina, nacionalista o ‘liberal’, han demostrado simplemente la incapacidad de gobierno autónomo y estable de la burguesía nacional – cuánto más ahora bajo la presión demoledora de la bancarrota capitalista mundial y sus guerras en progresión.
Se aproxima la hora de un gobierno obrero y popular.

Jorge Altamira

“Qué tarifas tan bajas tienes, Caperucita”

La más vulnerable a los cuentos del tío ha sido siempre la clase media

“Como me lo contaron, lo cuento, no me lo invento” dice el cuentacuentos para empezar un cuento que es un invento para los chicos. “Como me lo contaron lo cuento, no es un invento” dice el gobierno cuando explica la inflación y los tarifazos a la sociedad de los adultos. Hay mil formas de empezar un cuento como: “érase que se era”, que predispone, o el que busca expectativa y ser creíble con “cuentan los que lo vieron, yo no estaba, pero me lo dijeron”. Los cuentos para chicos son para pasarla bien. Pero cuando el cuento se lo hacen a un tipo grande, no la pasa bien. La posverdad empieza así: “como me lo contaron lo cuento, no es un invento” y que viene de tres fuentes diferentes, y que lo dijo un primo muy confiable que es amigo de la esposa del panadero del fulano, que te muestro una cuenta dibujada o una foto que no dice nada. Y así, una sociedad se sumerge en un gran cuento y se despierta en una pesadilla ahogada por los tarifazos y la inflación.
La idea del cuento no es nueva. Hubo generaciones que compraban buzones. El cuentacuentos, en realidad un cuentero, era un porteño avivado que se lo vendía al inocente campesino. Otra fueron los terrenos inundados. Y así se fueron inventando los cuentos del tío, pero del tío Rico, como la copa de los ricos que crean riqueza y derrama sobre los pobres. El ser de imaginación y maravilla de los cuentos de la infancia transmutó en vendedor de buzones, famoso cuentero.
El cuentero, igual que el cuentacuentos, dice: “no me lo invento”. Y, como los cuentos para chicos que se construyen con partes de ese mundo de magias y superhéroes, el gran cuento del tío Rico para la sociedad de los adultos se teje con parte de sus verdades más amargas: que nadie te regala nada, que hay que sospechar del que promete mucho, que te lo ganaste a pulso, que sos un ganador si hay muchos que están peor. Y sobre esa urdimbre se borda lo principal del gran cuento que es donde empieza a doler el bolsillo. El cuentero-lobo le cuenta a Caperucita y le dice: “qué tarifas tan bajas tienes, Caperucita”.
Y resulta que se la quiere comer. Primero hubo cuatro años de restauración de una economía destruida por el neoliberalismo de los últimos años de Alfonsín, el menemismo y De la Rúa y tras esos cuatro años hubo ocho años de medidas redistributivas en los doce años de gobiernos kirchneristas. Y resulta que para las cuentas del neoliberalismo, en esos años el PBI fue un desastre, y creció la cantidad de pobres. El cuentero, ya con el oficio de periodista a sueldo de grandes corporaciones, se multiplicó y todos repitieron esos números “hasta el infinitoooo y máaaaas allá”, como en Toy Story. Gran parte de la sociedad adulta se tragó ese cuento del Tío Rico y ahora tiene un buzón hermoso con el doble de inflación y tarifas impagables.
Y algunos se resisten a reconocerlo y salir del cuento y repiten como el lobo que la causa de los tarifazos es “tenías las tarifas muy bajas, Caperucita”. Durante 2017, los dueños de Edenor y Edesur, Marcelo Mindlin y Niky Caputo, ganaron más de 9 mil millones de pesos. Un millón de pesos por hora. Uno es el principal amigo de Macri y el otro le compró la constructora.
Hubo periodistas superstars que sospechosamente insistieron en el argumento del lobo. Son los mismos que repitieron que la economía no crecía desde 2011 y que el kirchnerismo dejó la tercera parte del país en la pobreza y que el déficit era descomunal, un país en llamas al que un príncipe de ojos azules venía a salvar. La intención de ese cuento es que la gente crea que las políticas distributivas producen más pobreza. Y que la única forma de repartir es sacándole a los que menos tienen. Lo dijo María Elena Walsh: un mundo donde “nada el pájaro y vuela el pez”.
Uno dice el cuento del Tío Rico, otros dicen “El arte del dibujo”, como los economistas Sebastián Fernández y Mariano Kestelboim en el artículo que publicaron en el suplemento Cash del domingo. Con una comparación elemental demuestran la falsedad de las proyecciones del Indec de Macri hacia el pasado reciente que pretenden negar que la economía creció hasta que llegaron ellos, que hubo creación de empleo hasta que llegaron ellos y que creció el consumo hasta que llegó Cambiemos. Y por lo tanto, bajó la pobreza. Sencillísimo: comparan la cifra que dibujó el Indec macrista para el período 2011–2015 sobre la economía nacional, con la que dieron los principales centros urbanos en esa época (la mayoría gobernados por la oposición al kirchnerismo) y hay una diferencia de casi 20 puntos. La cifra del Indec es imposible. Es lo más trucho y evidente.
El reino del revés, el mundo trucho con cifras tan evidentes fue asumido. Hasta hubo kirchneristas que las tomaron para no quedar afuera de lo establecido. El influjo inmanente que transmitía la melodía del flautista de Hamelin afectó incluso a muchos que pensaban lo contrario. La realidad virtual se ajusta también para los que no quieren quedar afuera del consenso establecido, por más estúpido que sea.
La más vulnerable a los cuentos del tío ha sido siempre la clase media o la población de ingresos medios ya sea cuentapropista o trabajador con relación de dependencia. Porque la clase alta es la que hace el cuento y porque los más humildes están más avivados porque ya perdieron. En cambio esa gente sigue creyendo y se ahoga en su desesperación pero no quiere reconocer que fue engañada miserablemente. Se aferra a la fantasía, quiere creer ciegamente que se trata del esfuerzo necesario y que va a estar mejor en el futuro.
Los tarifazos son astillas de realidad que penetran la Matrix macrista duránbarbista. Esos sectores medios están golpeados y todavía pueden negarlo porque tienen margen de aguante. Pero a los más pobres o los que vivían con lo justo, que en su mayoría no creyeron el cuento del lobo, el tarifazo les pegó en el corazón. La Matrix los expulsa del sueño y el Conurbano empieza a convertirse en una caldera de presión. Los cuentos de los chicos terminan “y fueron felices y comieron perdices”. Pero en el final de los cuentos del tío Rico, nadie come perdices.

Luis Bruschtein
Página/12

"A Gualberto Solano le costaba hablar, el sufrimiento y la injusticia lo excedían "

Entrevista a Vicente Zito Lema

“Hasta que no me den el cuerpo de mi hijo no me volveré a mi casa”.
Gualberto Solano, papá de Daniel

M.H.: Primero tengo que preguntarte si la injusticia mata.
V.Z.L.: Realmente desde hace mucho tiempo vivimos en un mundo injusto. Si se pudiera ver el mundo desde una distancia, digamos que nos fuéramos por un momento a la Luna y viéramos desde allí lo que es el mundo, creo que el viajero se espantaría y tendría que tener un gran amor, lo que le permitiría seguir mirando y en lo posible volver a esta Tierra.
Creo que lo que se ha perdido es el sentido común, ese elemento mínimo que permite tener un contacto, un cable a tierra con la realidad profunda. Ver lo que sucede hoy por hoy, en todos los aspectos, la exclusión, el hambre, la mentira, va llevando a tu pregunta, cómo vivir con la injusticia de todos los días.
El valor justicia es uno de todos los valores fundamentales de la criatura humana. Ya no sé si es la palabra lo que distingue a la criatura humana, tal vez sea su aspiración a lo justo, y esto se quiebra tanto todos los días que pierde sentido el estar vivo en un mundo sin justicia. Y esa injusticia que nos aterra a los que podemos todavía tener el privilegio de reflexionar cae como un mazazo en la cabeza todos los días de gente que sufre la injusticia y ni siquiera tiene la posibilidad de reflexionar, porque el dolor es tan grande, el peso de esa injusticia sobre su vida cotidiana es tan abrumador que sufre la injusticia y muchas veces le priva de poder reflexionar sobre esa injusticia.
Porque no es solo sufrirla, es también tener la posibilidad de entender las causas, los efectos abruman pero hay que poder superarlos y poder entrar en las causas, porque si no los efectos simplemente se reproducen y paradójicamente el que sufre la injusticia solo sufre dolor, está privado de la construcción de su conciencia que le permita ver la causa real y a partir de esto levantarse contra esa injusticia que sufre.
M.H.: ¿La injusticia habrá matado a Gualberto Solano, el papá de Daniel, desaparecido hace más de 6 años?
V.Z.L.: Me enteré en días pasados y me vino un gigantesco dolor. Yo lo conocí estando en Choele Choel, dando una capacitación a maestros y profesores de la zona, me entero, caminando por la plaza de la ciudad, de quién estaba ahí, en una carpa precaria hecha con bolsas de nylon negro y había un cartel escrito a mano con letra despareja “hasta que no me den el cuerpo de mi hijo no me volveré a mi casa”.
Me provocó tanto ese cartel, que superando mi timidez me acerqué a hablar, estaban el papá y una sobrina de Daniel Solano, ese obrero changarín desaparecido en la provincia de Río Negro. Me animé a hablar con él, un hombre que le costaba hablar, el sufrimiento y la injusticia lo excedían. Lo invité a que pudiera ir al curso de Derechos Humanos que estaba dando para los docentes de la localidad. No se animó, le daba vergüenza, le pidió a su sobrina que fuera. Ella fue, y contó a los maestros y profesores del lugar lo que estaba pasando con Daniel Solano, desaparecido por haberse alzado contra las injusticias de este mundo. Sigue desaparecido y su padre muere sin poder haber llevado el cuerpo de su hijo a Salta, de donde estos hombres de la comunidad de los pueblos originarios procedían. Todo esto me lastima mucho.
Pocas veces se da que un artista camina por el mundo uniendo la dignidad de la vida y la profunda sensibilidad del espíritu
M.H.: Te quiero trasladar a un 28 de marzo de 1942, fallecía en la cárcel de Alicante con 31 años Miguel Hernández.
V.Z.L.: Yo creo que a todos, amen o no la poesía, en realidad no creo que no haya alguien que no ame la poesía, pero la gente a veces ama las cosas y no se preocupa mucho por ellas, pero se preocupe la gente o no, la vida de este poeta creo que sí nos toca, nos conmueve y afecta a todos. Pocas veces se da que un artista camina armoniosamente por el mundo que le tocó vivir uniendo la dignidad de la vida y la profunda sensibilidad del espíritu, la conciencia de los días que está viviendo y todo eso se transforme en un profundísimo canto de rebeldía, en un profundísimo canto de amor por la vida y los seres concretos, especialmente, por los seres que cotidianamente sufren en carne y alma propia esa injusticia de la que hablábamos antes.
Eso es lo que está detrás de este gigantesco poeta, de cada uno de los poemas que escribió, algunos tan conocidos que la gente ya ni siquiera sabe quién los ha escrito pero los conoce. Tal vez esa sea la mayor alegría que puede alcanzar un poeta, que la gente no sepa lo que él escribió, pero que conozca ese poema o esa canción con la que contribuyó a que el mundo sea mejor de lo que es.
Ese es el caso de Miguel Hernández, nos toca a todos y se convierte en un ejemplo para los que amamos la poesía pero también para los que aman la vida y no se conforman con que sea esta caricatura que buena parte del mundo vive, algunos alienados en las prácticas terribles del consumismo y muchos por la acción concreta y cotidiana de este modo de repulsión material de existencia que se llama capitalismo. Esa es la realidad del mundo en el que vivimos un mundo con poca justicia y con abundancia de dolor social.

¡¡¡Justicia por Santiago Maldonado!!!

M.H.: Estuviste el pasado 1º de abril en Mar del Plata en la movilización por Santiago Maldonado.
V.Z.L.: Yo te he contado que habiendo sido invitado a la inauguración de un festival de poesía en la Patagonia, específicamente en Esquel, llegó el día que tenía que decir el discurso de inauguración del festival y escucho los comentarios de la intervención de Gendarmería, de la represión que se había producido la noche anterior y que había desaparecido una de las personas que estaban en la manifestación y habían sido reprimidas por la Gendarmería.
Más que ocuparme de mi propia obra que se estrenaba y organizar mi cabeza para decir las palabras con las que iba a compartir mi obra con la querida gente de la Patagonia, traté de interesarme mucho más por la situación de lo que contaban, de la desaparición de esta persona. No fue mucho lo que pude saber, pero a la mañana siguiente llega al hotel en el que estaba alojado, Sergio Maldonado, el hermano de Santiago, que había venido corriendo de Bariloche en un coche, con toda la angustia, aunque todavía no estaba definida la situación pero, obviamente, su hermano Sergio estaba preocupado porque las versiones sobre la dureza de la represión iban en aumento.
A partir de ahí viaja y llega Nora Cortiñas de urgencia. Junto con Nora nos pusimos a ayudar lo más que podíamos en la situación. Yo más que nada transmitiendo mi experiencia en estas desgracias, no te olvides que durante muchos años he defendido presos políticos en Argentina, he conocido estas situaciones de dolor. Sergio estaba muy desorientado, estaba con fortaleza de ánimo pero desorientado. Fue el comienzo de una relación, una amistad que fui gestando con la familia Maldonado.
Ya sabemos de la desaparición de Santiago, de la gran lucha que dio la sociedad argentina, de la situación actual, un expediente absolutamente parado, con jueces que no investigan para nada, que por el contrario van ocultando la verdad de los hechos como si decir que se ahogó en el río diera por terminada la situación, sin preguntar quién lo puso allí, o si lo empujaron o si lo golpearon. Porque lo que se sabe es la represión, que Santiago estaba allí y que Gendarmería entra al mismo río que intentaba cruzar y ahora está su cuerpo muerto, ahogado y pasan los meses y nada se sabe de quiénes lo mataron, de quiénes lo desaparecieron, de quiénes son responsables de lo que Santiago padeció.
Todo eso llevó a que la familia Maldonado organizara un pequeño acto en la provincia de Buenos Aires en la localidad de la que son oriundos, y Sergio quiso que el acto tuviera repercusión con el objetivo de decir “no olvidamos a mi hermano, la sociedad sigue pidiendo justicia”. Me llegó una invitación de Sergio y fuimos con mi compañera de toda la vida, Regine, desde Villa Gesell donde estábamos a Mar del Plata.
También se había organizado una marcha donde participaron distintos organismos de DD HH y distintas organizaciones políticas. Fue hermoso que fuera un solo acto, que se pusieran de acuerdo para que todo fuera de fraternidad y unión, porque el dolor de la familia Maldonado y todo ese calvario que padeció Santiago merece que cuando se hace un acto por él se superen las diferencias, que siempre son pequeñas frente al drama concreto que sufre la sociedad, que sufren las personas directamente involucradas como víctimas o como familiares.
Fue un acto con movilización, con apoyo desde la gente que pasaba, que mostraba su afecto por el homenaje a Maldonado. Me pidió la familia si podía leer los poemas que había escrito dedicados a Santiago, así que el acto fue eso, la manifestación y luego Sergio me pidió que subiera con él, leí el poema y después Sergio dijo unas palabras contundentes pidiendo justicia por su hermano, pidiendo que no se siga persiguiendo a la familia Maldonado, porque lo más triste de esto es que la familia es perseguida, investigada y vigilada, como si fueran culpables de lo que el Estado cometió criminalmente contra ese hermoso joven de conciencia clara que se llamó Santiago Maldonado. Eso es lo que puedo decir, que sigue abierto el compromiso para que sigamos pidiendo todos, justicia por Santiago Maldonado.

El poeta palestino

M.H.: Quiero terminar con el poeta palestino
V.Z.L.: El poeta palestino es mi manera de mostrar, como poeta y hombre que escribe, mi profundísima solidaridad con el pueblo palestino que está sufriendo terribles formas de avasallamientos de sus Derechos Humanos por parte del Estado de Israel con apoyo expreso de los EE UU.
De mí solo sale pedir amor y justicia para el pueblo palestino, porque es realmente aterrador cómo se lo maltrata, cómo se lo humilla, cómo se lo veja, cómo se lo hace sufrir, cómo se lo mata y quita su tierra, que es una manera expresa de matar al pueblo. De ahí mi poema “El poeta palestino”, que me permito leer a todos:

El poeta palestino

Por Vicente Zito Lema

El poeta palestino carga el dolor en el fondo

de sus huesos, el espanto entre ceja y ceja;

la tumba de los niños es su última mochila…

El poeta palestino es un ser obstinado,

no le pide flores al pasado…


El poeta palestino lleva su patria en los

ojos, como si fuera el sol o el arcoíris,

O sea que su patria es ahora un cielo

y nadie se la podrá usurpar…

y aunque lo persigan

las nubes doradas saben protegerlo…

también su desierto tiene aguas de rosas…


Son veloces las nubes / como caballos, y alegres en su belleza…

Se desnudan inocentes, por más que se tuteen

con la muerte…

Igual que el muchacho sobre la colina

que carga y descarga su viejo fusil

en la noche que arde…

sin tregua… bajo la luna de luto…


El poeta palestino lleva su patria

en la boca,

porque siempre hay un momento

para besar…

El poeta palestino se inclina sobre

su tierra… y la acaricia… mientras pasan

las lluvias y las sombras…

Por más que nos persigan y nos maten

-le dice al cielo, le grita al mundo-

mi patria nunca será una sepultura abierta…

Hemos nacido para la vida / y lanza

su risa al viento el poeta palestino…

y piensa en la mujer que mañana mismo

temblará en sus labios…


Bajo la noche estrellada por miles de años,

el poeta palestino se despide,

la vida día a día

es el exilio de la vida…

Adiós, madre, prometo que cuidaré tus flores,

La guerra, este martirio de los niños, más que

un infierno es el mar del laberinto:

Se sale hacia adelante…


Adiós, madre, no temas… me entrego

al viento…

Mi alma es un navío…

La patria/Palestina es tu susurro que me besa…

Mario Hernandez

viernes, 20 de abril de 2018

Nicolas del Caño #BastaDeTarifazos "Es una burla al pueblo trabajador"

Myriam Bregman en mesa debate acerca del tarifazo en Crónica TV

Tarifazo: Romina Del Plá debate con Iglesias // América 24

Sobre iras, ascos y náuseas

“El asco y la náusea. Reflexiones”, es el título de un documento dado a conocer el martes 10 de abril de 2018 por el Grupo de Políticas del Estado en Ciencia y Tecnología de la Argentina (http://grupogestionpoliticas.blogspot.com.ar/2018/). Y si bien los argentinos nos hemos acostumbrado a la mentira permanente por parte de quienes nos gobiernan, algunas de ellas nos producen “asco” y también “ira”, esos sentimientos o pasiones controvertidos para la psicología moral de todos los tiempos, al menos desde que algunos filósofos estoicos, como Séneca, refutaron a Aristóteles, el gran conocedor de la psicología moral de la antigüedad.
La ira y el mal genio, nos dejó dicho Aristóteles, son impulsos o pasiones naturales que parcialmente “oyen a la razón”, aunque muchas veces se precipiten y se lancen a la venganza; y agregó brillantemente –como al pasar– que “los solapados son más injustos”, y que ni la ira ni la cólera son solapadas porque obran abiertamente. Solapados son los que abundan hoy en la política argentina, ellos no se indignan, no, sólo mienten y sonríen.
Los miembros del Grupo de Políticas de Estado sienten asco y náuseas, asco y náuseas porque el Estado –aparentemente ineficiente– cedió gratuitamente el desarrollo tecnológico realizado exitosamente por los trabajadores de la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) a consultoras privadas –supuestamente más eficientes–, que no invirtieron ni un peso en el desarrollo del software. Por supuesto, el gobierno ni siquiera hizo la parodia de venderles el desarrollo a un precio vil, como sí se hizo en la década de los 90 con la “venta” de las empresas públicas. Los firmantes concluyen que este robo “legal” les produjo asco y una severa sensación de náusea.
Muchos argentinos también sentimos náuseas ante los pasmosos espectáculos públicos que nos ofrecen nuestros mandatarios, que incumplen con el mandato fiduciario encomendado por las urnas, que es propio de los mandatarios republicanos, y que dista mucho de la patraña fiduciaria invocada por el Ministro de Finanzas argentino para ocultar la titularidad, incompatible con la función pública, de sus cuentas offshore. Mienten, niegan los hechos y las estadísticas, y terminan convirtiendo a la discusión política en un espantoso teatro del absurdo. Repiten, como si fuera una pesadilla, las mismas tácticas discursivas elaboradas por los peritos en legitimación, entre ellos Durán Barba, para lograr que sea imposible la comunicación con quienes los interpelan. Insisten, por ejemplo, en que las cuentas offshore son equivalentes a una caja de seguridad de un banco, dicen que tener una cuenta offshore siendo funcionario es legal y normal según la legislación argentina. También corean que la pobreza y la inflación están bajando, contradiciendo socarronamente todas las estadísticas, incluso aquellas en las que siempre dijeron confiar. Hacen gala de una impúdica incongruencia entre lo que han prometido en campaña y los hechos; por ejemplo, ante la promesa frustrada de “pobreza cero”, el presidente Macri declaró, impasible, que “cuando hablamos de pobreza cero, no hablamos de hacerlo de un día para otro”, y que “no importa que no sea presente, importan los esfuerzos que se hacen para que haya menos pobres”. Lo hizo luego de que se demostrara que el impacto de sus políticas económicas sumaron, en el primer tramo de gestión, un millón y medio de nuevos pobres y 600 mil nuevos indigentes. Pero lo peor ya pasó, repiten año tras año, a pesar de los resultados francamente adversos. ¿Puede haber algo peor que el aumento de la pobreza y la indigencia? El absurdo en su máxima expresión.
Es cierto que el uso del asco moral en la vida pública ha recibido algunas críticas interesantes. Hace unos años publicamos en SP [sin permiso] una entrevista a Martha Nussbaum, a propósito de la publicación de un libro sobre el tema: http://www.sinpermiso.info/textos/emociones-humanas-y-vida-poltica-entrevista. La tesis de Nussbaum era que incluso el “asco moralizado” –usado en la vida pública– es problemático, porque puede encubrir un asco más primitivo, por ejemplo hacia homosexuales y drogadictos; y porque se trata de una actitud social improductiva y antisocial. Nussbaum reconoce que se trata de una reacción visceral e irracional, que no provee razones que puedan ser usadas como argumentos. Sin embargo, es evidente que los “asqueados” miembros del Grupo de Gestión de Políticas de Estado en Ciencia y Tecnología tienen muy buenas razones, y las usan como argumentos.
La ira es constructiva, nos dice Nussbaum, porque pone en evidencia la existencia de un daño que debería ser corregido. El asco, en cambio, expresa el deseo de separarse, de alejarse de la fuente de polución o putrefacción. En su momento, Nussbaum confesó que ante el asco que sentía por algunos de los políticos norteamericanos, fantaseaba con mudarse a Finlandia, aun reconociendo que no era una conducta constructiva frente a los problemas de los EEUU. Los miembros del Grupo de Gestión de Políticas de Estado de Ciencia y Tecnología están asqueados pero no fantasean con Finlandia –al menos públicamente– y siguen trabajando para mostrar los daños que producen las políticas públicas del gobierno. Lejos de desear alejarse, evadirse, bregan desde hace años por ser atendidos.
Ahora bien, argumentar sobre la conveniencia o inconveniencia de la ira y el asco en el discurso público, sin prestar atención a los hechos, estadísticas y políticas concretas es, como lo son muchas de las discusiones de filosofía política, bastante frustrante. Lo cierto es que la manera de lidiar con ese tipo de pasiones irracionales no debería limitarse a un análisis de la psicología moral individual. Se requiere pensar en diseños institucionales republicanos que impidan estas escenas lamentables en la política pública: la ira y el asco de muchos, la soberbia y la mentira de otros. Para ello es urgente conocer la verdad sobre la estructura social de nuestra república, sus grados de desigualdad, pobreza y exclusión, pero también los niveles de concentración de la riqueza y de los medios de producción por parte de una minoría, que ahora nos gobierna.
No sería innecesario recordar a quienes practican el arte de gobernar en base a mentiras algunos consejos extraídos del texto El arte de la mentira política (falsamente atribuido a Jonathan Swift). Por ejemplo, y pensando en los gobernantes que anuncian promesas de un futuro radiante –como pobreza cero–, “que no es prudente fijar las predicciones para el corto plazo, porque se corre el riesgo de quedar expuesto a la vergüenza y la turbación de verse pronto desmentido y acusado de falso”. Eso, por supuesto, sería un consejo útil si nuestros gobernantes realmente experimentaran vergüenza y no fueran “desvergonzados”, incapaces de sentir la humillación o incluso el ridículo, cuando públicamente se les prueba y reprocha la mentira.

María Julia Bertomeu
Sin Permiso

jueves, 19 de abril de 2018

Tarifazos: la “ayudita” de Olmedo, la bronca popular y el debate sobre una salida de fondo



Alfredo Olmedo y el quórum, o cómo hacer trampa en la sesión. El “realismo” de Felipe Solá y el peronismo, una forma de perpetrar la herencia menemista. El Ruidazo y después.

Alfredo Olmedo ya era (muy) conocido antes del mediodía de este miércoles. La “fama” que lo precedía facilitó la escandalosa maniobra con la que ayudó a Cambiemos a impedir una sesión especial contra los tarifazos. Por solo mencionar una de las manchas del tigre, en 2011 -ya siendo diputado nacional- se descubrió que tenía trabajadores en estado de esclavitud en sus campos de Salta.
El hombre es empresario. De ahí que no sorprenda la muy buena sintonía que logra con el macrismo puro y duro. El salteño, apelando a un truco de la “vieja política”, le permitió a Cambiemos sacarse de encima la brasa caliente. El favor de Olmedo volvió a poner de manifiesto la debilidad estructural oficialista en el Congreso Nacional.
Sin embargo, la línea de falla de este miércoles no hay que buscarla en los problemas de la mecánica parlamentaria. La patética imagen de Nicolás Massot espiando tras una cortina pone de manifiesto los límites de un gobierno cuyo programa de ajuste carece de consenso social.
De allí que la festejada “unidad opositora” de este miércoles no puede explicarse más que como resultado del amplio descontento social que generan los tarifazos. Bronca a gran escala, motivada por brutales golpes al bolsillo, que termina refractando en el terreno político.
Sólo así puede entenderse que históricos “dadores de gobernabilidad” -rotulados bajo las marcas del Bloque Justicialista y el Frente Renovador- se hayan avenido a ocupar un lugar de oposición.
Las cámaras mostraron el esfuerzo que esa tarea le implicó al diputado Diego Bossio, un antiguo “traidor” al que ahora kirchneristas y pichettistas le piden “unidad”.
Para el peronismo federal, además, todavía está fresco el recuerdo de aquel diciembre caliente en que habilitó el tratamiento y la votación del saqueo a los jubilados que recibió el insulso nombre de “reforma previsional”. El costo político de esas jornadas no solo recayó sobre el macrismo.

Realismo e ilusión

En el mediodía de este miércoles, cuando el diputado Olmedo ocupaba todas las pantallas, el “renovador” Felipe Solá ensayó una crítica hacia las propuestas del PTS-Frente de Izquierda.
La respuesta no tuvo nada de casual. Consultado por C5N, el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires atacó la propuesta que, minutos antes, había desplegado Nicolás del Caño en el mismo canal.
“No se trata de pedir lo imposible para lograr algo. Hay que pedir lo que se puede lograr”, dijo el hombre que ocupó cargos oficiales bajo el menemismo, el duhaldismo y el kirchnerismo.
En este caso, la propuesta “realista” del Frente Renovador consistiría en limitar los actuales aumentos de tarifas. Sería difícil estar en desacuerdo con tan módica propuesta. Pero de lo que se trata es de encontrar una solución verdaderamente de fondo a un esquema que, con variaciones, ha significado un padecimiento constante para las grandes mayorías del pueblo trabajador.
El peronismo en su conjunto limita su programa a sostener el esquema construido desde los años 90, tras las privatizaciones. Esquema que todos los gobiernos posteriores, más allá del discurso, dejaron intacto.
La propuesta “realista” de Sola se reduce a sostener el estado de cosas que, en las tres últimas décadas, trajo aparejados apagones en cada verano caluroso o en cada invierno glacial. El sistema que, entre otras cosas, desembocó en el medio centenar de muertos que significó la Masacre de Once. Un sistema que permitió el saqueo indiscriminado del subsuelo nacional por las grandes multinacionales imperialistas como Repsol. Multinacionales que, además, se llevaron un jugoso premio indemnizatorio con la gestión del “nac&pop” de Axel Kicillof.
En esta área, el kirchnerismo en el poder estructuró un sistema de subsidios que permitió a las empresas sostener su rentabilidad a cambio de no invertir. La nación argentina, es decir el conjunto de la población trabajadora, subsidió las ganancias de las privatizadas. No causalmente, en la tarde de este miércoles, Cristina Fernández, salió en defensa de ese esquema.
Los brutales tarifazos de la gestión macrista son otra vía para seguir trabajando al servicio del gran capital. Para la gestión de Aranguren y Macri, el objetivo es garantizar esa rentabilidad, pero limitando lo que el Estado desembolsa. Sostener el lucro capitalista sigue siendo lo central. Lo que cambian son los métodos.
En ese contexto, la única salida realista pasa por la propuesta de la izquierda que tanto pareció molestar a Solá. La renacionalización del conjunto de los servicios que fueron privatizados –tal como lo planteó Del Caño- aparece como una necesidad para evitar que el funcionamiento de los mismos siga guiado por la vara del lucro empresarial.
Para los capitalistas que gerencian las privatizadas, la vida de trabajadores y usuarios es parte de una ecuación financiera. Lo ponen al desnudo las muertes ocurridas en los llamados “accidentes de trabajo” –que no son más que desidia patronal- o los miles de problemas que afectan el servicio diariamente. No dejemos de recordar que los descarrilamientos siguen ocurriendo.
Los Mindlin o los Caputo son los grandes beneficiados de un esquema que regala ganancias a costa de la desinversión y la desidia. Mirando hacia atrás en el tiempo, a esos nombres se podrían sumar otros como los de Sergio Taselli o los hermanos Cirigliano. Con el “populismo” kirchnerista o la CEOcracia macrista, los dueños de las privatizadas siempre ganan.
Pero la renacionalización de esos servicios es solo un primer paso. Una administración orientada a los intereses de las mayorías populares solo puede tener lugar bajo gestión de los propios trabajadores de esas empresas y comités de usuarios.
¿O alguien puede pensar que burócratas del Estado como Julio De Vido, Ricardo Jaime o Juan José Aranguren podrían gestionar servicios estatizados en función de otros intereses que no sean los del gran capital? La experiencia reciente responde con dureza.
Solo los trabajadores y los usuarios, organizados en comités por región o zona, pueden orientar el servicio en función de las necesidades populares y no del lucro empresario. Como dijo este martes Nicolás del Caño, se trata de los únicos “que no tienen las manos sucias”. Al diputado de la izquierda una vez más le asiste la razón.

De #Ruidazos y silencios

La noche de este miércoles encontró a miles de personas manifestándose en todo el país contra los aumentos en las tarifas. El llamado #RuidazoNacional expresó un descontento que recorre el cuerpo de la sociedad y que no hace más que agigantarse al calor de la política oficial.
En la Casa Rosada se estuvo lejos de la euforia. Cuando todavía no anochecía ya se conocía la convocatoria a una reunión de los referentes parlamentarios del oficialismo. ¿La finalidad? Encontrar alguna suerte de maniobra mágica que permita descomprimir el descontento social y evitarse otro miércoles de protagonismo para Alfredo Olmedo.
La historia tiende a repetirse se ha dicho. Como una suerte de remake del pasado diciembre, nuevamente por estas horas las mejores amistades del gobierno vuelven a estar en la sede de la CGT. En la calle Azopardo se reúnen los hombres que garantizan la paz social y la firma de acuerdos paritarios con un techo del 15 %.
Este miércoles la izquierda insistió una vez más con su exigencia a las conducciones sindicales para abandonen su pasividad y enfrenten las políticas de ajuste. El descontento social con el tarifazo muestra que la posibilidad de derrotarlo está. Es (más que) necesario que esa dirigencia sindical deje de lado su quietismo actual y convoque a luchar. La posibilidad de derrotar el tarifazo está a la vista.

Eduardo Castilla
@castillaeduardo

Ingenios: despidos y resistencia obrera

Daniel Cecchini en “Despidos sin azúcar” señalaba que: La “gran marcha azucarera”, con un recorrido de 300 kilómetros uniendo ingenios de Salta y Jujuy, intentó hacer visible una realidad: en los últimos dos meses fueron despedidos el 10 % de los trabajadores formales del sector en esas provincias. Hasta el momento hubo 700 despedidos en el Ingenio San Isidro, 325 en La Esperanza, 300 en Las Toscas, 181 en El Tabacal y 30 en Ledesma. Un total de 1.536 trabajadores sobre los 16.000 que sumaba esa industria en diciembre de 2015. Pero las consecuencias van mucho más allá, si se evalúa el impacto social de las cesantías, que alcanza además a zafreros y cañeros independientes e, inevitablemente, al consumo en toda la región.
Las empresas propietarias de los ingenios actuaron de manera coordinada, con un punto de partida: los despidos comenzaron casi al mismo tiempo en que el gobierno de Mauricio Macri redoblaba la presión para poner en marcha la reforma laboral.
Pero la ofensiva viene desde mucho antes, más precisamente desde el desembarco de Cambiemos en la Casa Rosada. “En estos últimos años hemos tenido muchos golpes en la actividad sindical azucarera. Ya sea a través de multas o del armado de causas judiciales a los trabajadores y dirigentes. Estos golpes se fueron incrementando con estrategias específicas de avance contra nuestros derechos”, dice Rafael Vargas, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio Ledesma (SOEAIL).
Los primeros despidos fueron en el Ingenio La Esperanza. “Fue un plan del gobierno, que armó una verdadera parodia. Afirmaron que vendrían empresarios a poner en funcionamiento el ingenio”, relata Vargas. Hubo protestas y la respuesta fue una fuerte represión que terminó con varios trabajadores y dirigentes detrás de las rejas. La intervención de la CTA Autónoma, que consiguió una resolución de la Organización Internacional del Trabajo, logró la liberación de los detenidos, pero la ofensiva no se detuvo.
Las empresas justifican los despidos en una supuesta crisis del sector y aseguran que en la actualidad, por los salarios que pagan y la cantidad de trabajadores que tienen, la actividad se hace inviable. Del otro lado de la vereda, los representantes de los trabajadores aseguran que lo que buscan los empresarios es flexibilizar tareas y pagar salarios por debajo de los que pagan los ingenios tucumanos.
Sin embargo, en Salta y Jujuy, los costos son menores que en Tucumán, donde las unidades de producción son de mayor escala y están más integradas. Además, la actividad está fuertemente protegida. Los ingenios se benefician con líneas de crédito especiales, compras estatales a precios regulados y la financiación de las exportaciones. Pero también con un tratamiento excepcional en el Mercosur, que los protege de la competencia brasileña mediante aranceles móviles.
Los ocho ingenios azucareros que hay en Salta y Jujuy tienen en sus manos el 36 % de la producción azucarera del país y son propietarios del 95 % de la caña que procesan. En Tucumán, donde la cadena productiva es más heterogénea, existían durante la década del 90 unos 14.000 productores de caña. El número se redujo a unos 5.300 en 2002. Ese año, el Censo Nacional Agropecuario señalaba que el 90 % de las explotaciones tenía menos de 50 hectáreas y el 64 % ocupaba superficies que no superaban las 10. Hoy, los grandes productores concentran el 20 % de la tierra y los ingenios el 50 %. Ambos actores incrementaron la superficie plantada en unas 50.000 hectáreas.

En Jujuy

Un trabajo realizado por el profesor Benito Aramayo para la Diplomatura de Economía Social de la Universidad Nacional de Jujuy muestra a las claras el altísimo grado de concentración de la economía jujeña, donde el 82% de la facturación de la industria manufacturera se reparte entre sólo seis grandes empresas: Ledesma S.A. (de la Familia Blaquier), Minera el Aguilar S.A. (perteneciente a Glencore S.A., de capitales suizos), Minetti S.A. (propiedad de Holcin S.A., también de capitales suizos), Ingenio Río Grande S.A. (Grupo Carcagno-Jorge), Cooperativa Tabacalera de Jujuy (controlada por los grandes tabacaleros asociados a China) y Aceros Zapla S.A. (grupo Taselli). Según el Censo Industrial realizado en el año 2014 facturaron 4.549,4 millones de pesos. Dos de esas empresas son ingenios. Como contrapartida, según el mismo censo, las 801 pequeñas y medianas empresas que representan el 99% del total de la industria manufacturera jujeña facturaron 1.009 millones de pesos, un 18% del total.
El grado de concentración se repite de manera casi calcada con la propiedad de la tierra, donde cinco grandes terratenientes se dividen el 45% del total de las tierras con valuación fiscal para el pago del impuesto inmobiliario rural: Ingenio Ledesma S.A. (157.556 hectáreas), Ingenio La Esperanza S.A. (64.219), Minetti S.A. (30.000), Ingenio Río Grande S.A. (26.563) y Forestal del Norte S.A. (24.700). Es decir, de los cinco mayores dueños de la tierra, tres son ingenios.
Por si esto fuera poco, no sólo del azúcar viven los ingenios. Desde 2009, con la sanción del Régimen de Promoción de la Producción de Bioetanol, que otorga beneficios para la producción de biocombustibles, muchos ingenios construyeron refinerías y diversificaron su producción. “El negocio les permite obtener beneficios millonarios que se suman a los conseguidos con la producción de azúcar. Sobre esta base, la Argentina se constituyó en uno de los principales exportadores de biodiesel a nivel mundial. Entre 2009 y 2015, los volúmenes de bioetanol acumularon un crecimiento del 81 % anual para alcanzar los 815.000 metros cúbicos. El mercado está en manos de una docena de empresas. Casi todas vinculadas a los ingenios”. Un panorama que, al contrario de lo que sostienen los empresarios, no justifica un solo despido.
La incorporación de tecnología es uno de los elementos que puede explicar la disminución de mano de obra que se proponen los dueños de los ingenios. “Como en otros sectores agropecuarios, el azucarero registró durante las dos últimas décadas cambios radicales en el manejo del campo. La mecanización reemplazó a la cosecha manual y a la quema de cañaverales. Por ejemplo, en Tucumán, el 70 % de la producción se hace con cosechadoras integrales. En Salta y Jujuy esa proporción es aún mayor. Cada cosechadora reemplaza a 150 trabajadores. Tres décadas atrás, un zafrero recolectaba una tonelada y media de caña por día. Con los sistemas semi-mecánicos se recolectan entre 4 y 5 toneladas diarias. La productividad asciende a 600 toneladas por día con las cosechadoras integrales”.
Es una explicación posible, pero insuficiente. El objetivo último es una flexibilización laboral extrema que baje aún más los costos y arrase con los derechos de los trabajadores.

Detrás de la venta del Ingenio La Esperanza, vaciamiento y amigos del poder

La adquisición de la empresa, cuyo principal acreedor es el gobierno provincial, se cerró luego de que Gerardo Morales cumpliera con la desvinculación de 285 trabajadores. El grupo colombiano Omega Energy será el nuevo dueño a través de una sociedad que tiene como director al gerente de Recursos Humanos de Radio Nacional.
Se trata de Facundo Fernández de Oliveira, quien en calidad de principal funcionario de Recursos Humanos en Radio Nacional despidió sin justificación a 18 trabajadores. El funcionario además cuenta con un extenso historial en el sector privado, con puestos jerárquicos en multinacionales como Clorox, Carrefour y Louis Dreyfus Commodities, y la empresa ULTERRA DRILLING TECHNOLOGIES S.R.L., propiedad de Pedro Eugenio Aramburu (hijo).
En diciembre de 2017 Gerardo Morales anunciaba con bombos y platillos la venta del Ingenio La Esperanza por la suma de 85 millones de dólares. El gobernador presentaba la transacción como un logro en materia de ajuste fiscal -falsamente argumentaba que la empresa gestionada por el Estado provincial daba pérdidas- y un resguardo de las fuentes laborales.
Sin embargo, como en tantos otros casos, el acuerdo escondía “cláusulas” extraoficiales que iban en sentido contrario a lo anunciado. En particular, el nuevo grupo inversor ponía como condición principal el “saneamiento” de la empresa . Es decir, exigía la desvinculación de entre 400 y 500 trabajadores para, una vez adquirida, operar con tan solo 600.
Fue entonces que el Gobierno de Jujuy asumió como propia la campaña para subsidiar el vaciamiento del Ingenio La Esperanza . En su momento el gremio lo atribuyó a presiones, pero el hecho fue que en los días siguientes 285 trabajadores aceptaron su desvinculación de la empresa, ya sea a través de retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas o la recontratación por parte del Estado.
“Fue un arreglo de Gerardo Morales y los nuevos dueños para que la provincia asuma los costos del desguace” , aseguraba el secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del Ingenio La Esperanza (SOEA), Sergio Juárez.
El 20 de diciembre, en el marco de una huelga de los trabajadores del Ingenio, el Ejecutivo provincial reprimió y desató una cacería que terminó con la aprehensión de los principales dirigentes gremiales. Según denunció el sindicato, funcionarios provinciales aprovecharon aquellos días para avanzar sobre los retiros y pases al sector público.
No obstante, a las pocas semanas Omega Energy dio marcha atrás, entre otras razones porque el grupo colombiano no poseía una sociedad legalmente constituida en el país.
Fue entonces que el presidente de Omega Energy, Omar Leal Quiroz, conformó la sociedad “Agroindustria La Esperanza S.A” (Alesa) con sede en CABA el 29 de enero de 2018, en la que figura como uno de los dos socios de esta empresa. Allí surge el nombre de Facundo Fernández de Oliveira, a quien los trabajadores de Radio Nacional califican como “despedidor serial”, como integrante del directorio.
Cabe destacar que la sede de la sociedad Alesa se encuentra en Suipacha 1111, Piso 18, donde funciona el estudio de abogados “Pérez Alati, Grondona (h), Benites, Arntsen & Martínez de Hoz(h)”, mencionado en el libro Argenpapers de los periodistas Santiago O´Donnell y Tomás Lukin. Las empresas de Quiroz tienen múltiples domicilios, en Miami, Bogotá, Panamá e Islas Vírgenes, entre otros.

Una resistencia creciente

El caso emblemático es el del ingenio azucarero más antiguo de la Argentina, el salteño San Isidro, en manos desde 2011 del grupo económico peruano Gloria. Sus dueños decidieron cerrarlo, lo que afecta la fuente de trabajo de 700 personas. La compañía justificó la medida en “poderosas razones de orden económico, financiero y laboral han terminado por impedir la continuidad de las operaciones”. Del otro lado, Mariano Cuenca, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar del ingenio asegura que no hay motivos para echar gente. Muchos menos para el cierre, que ya intentó la firma el año pasado: “La empresa no está en crisis. En los últimos años vienen batiendo récord en producción. Este año recaudaron más de 990 millones de pesos y los gastos no se acercan ni al 10 % de ese total”. Para Cuenca, en realidad la medida es una cortina de humo y lo que busca la empresa es en realidad reducir el personal y presionar de cara a las próximas paritarias.
En este contexto, la gran marcha azucarera dejó en claro que los trabajadores del sector no se van a dejar avasallar sin resistir, con el apoyo de otros gremios y actores comunitarios. “Venimos teniendo acciones de manera conjunta con los gremios estatales y otros privados porque necesitamos mostrar la unidad. Para los azucareros es la única oportunidad que tenemos de enfrentar al gobierno y al empresariado que hoy se siente empoderado por las políticas neoliberales”, señala Vargas.
Los trabajadores azucareros salteños se concentraron el martes 3 de abril y marcharon hacia la Legislatura para impulsar la expropiación del Ingenio San Isidro a manos del gobierno local y exigir la reincorporación de los despedidos en San Martín del Tabacal y en el resto de la región.
Mariano Cuenca, secretario general del Sindicato de Obreros y Empleados del Azúcar Ingenio San Isidro, afirmó que la industria azucarera es “una de las que más empleo genera en Salta”, y señaló que “la no reactivación de esa empresa provocará la pérdida de 730 puestos de trabajo directos y de unos 1.900 indirectos”.
El dirigente reseñó que “la ausencia de soluciones positivas y urgentes significará la destrucción de las economías de la ciudad de General Güemes y de la localidad de Campo Santo, cuya población depende de la actividad azucarera y sus conexas”.
Fundado en 1760, el Ingenio San Isidro fue la génesis de la industria azucarera nacional, por lo que expropiación que reclama el gremio (Soeasi) tiene sustento legal en la ley 21.459, cuyo texto sostiene que “la utilidad pública que debe servir de fundamento legal a la expropiación comprende los casos en que se procure la satisfacción del bien común”.
Los dirigentes azucareros ratificaron que mantendrán el reclamo de expropiación y que exigirán que se realice de forma urgente, ya que de “no haber zafra este año será muy difícil que en el futuro puedan garantizarse las fuentes de trabajo” locales.

Ingenio Tabacal (Seaboard Corporation): Moreno y Méndez fueron liberados con la lucha

Los obreros Jorge Moreno y Martín Méndez del Ingenio El Tabacal fueron liberados luego de un mes de estar detenidos por órdenes de un poder judicial y político adicto a la empresa Seaboard Corporation.
La fiscal Sofía Fuentes Mayorga y el juez Francisco Oyarzu, el gobernador Juan Manuel Urtubey y el intendente de Orán Marcelo Lara Gros los tuvieron un mes y dos días presos por reclamar la reincorporación a sus puestos de trabajo y tareas en el ingenio y refinería.
Empresa, Justicia y Gobierno se aliaron para intentar con estas detenciones derrotar a los trabajadores azucareros y mostrar a los despedidos, que son 181 en este ingenio, y en particular a Moreno y Méndez, lo que les espera a quienes se organicen y reclamen sus derechos.
Pero esta alianza no pudo mantener la prisión a los obreros porque las mujeres se organizaron y difundieron esta injusticia con carteles, entrevistas en radios, diarios y canales de televisión, por las redes sociales, movilizándose con los trabajadores y la comunidad, y presentando con sus abogados Hernán Mascietti y David Leiva pedidos de libertad en el poder judicial.
La fiscal Sofía Fuentes Mayorga quería la prisión preventiva de Méndez y Moreno, argumentando el peligro de fuga y entorpecimiento de la causa, basando sus decisiones en una doctrina jurídica reaccionaria que plantea que se es "culpable hasta que se demuestre lo contrario".
Gisela y Romina Rodríguez, las compañeras de vida de Moreno y Méndez, junto a sus abogados, a los obreros del Tabacal y a sectores de la comunidad del pueblo obrero de Yrigoyen, insistieron en su exigencia de "libertad a los presos por luchar". Y así, lograron arrancar de las garras de la policía y el poder judicial salteño a sus maridos.
Un ejemplo de que la lucha gana, contra todo escepticismo y desmoralización irradiado desde los partidos patronales como el PJ y las burocracias sindicales a las bases obreras. La libertad de los presos por luchar debe servir de impulso para fortalecer la pelea por la reincorporación de los 181 despedidos y por la absolución de Méndez y Moreno.

Los trabajadores del Ingenio San Juan reclaman deuda salarial y denuncian fraude empresarial

Los trabajadores del Ingenio San Juan decidieron en marzo tomar parcialmente las instalaciones de la fábrica para exigir una respuesta inmediata ante la falta de pagos correspondientes a la zafra 2017.
La deuda que mantiene el arrendatario Lucas Terán con los trabajadores del ingenio supera los 11 millones de pesos. En algunos casos hay trabajadores que tienen hasta seis meses pendientes por cobrar, incluido el aumento salarial del 2017 nunca reconocido por la patronal, y la liquidación de aguinaldo y vacaciones.
Para la empresa Tecnocontrol la zafra 2017 fue récord en venta de azúcar y alcoholes. Vendió hasta lo que por ley debe ser resguardado para el pago de los salarios, la “estiba obrera”, que representa nada menos que un aproximado de 200.000 bolsas de azúcar.
Según el testimonio de los trabajadores, en sus últimas apariciones Lucas Terán se limitó a decir que “no tiene plata para los pagos” y que “está a la espera de que el gobierno le autorice un préstamo".

Crónica de un fraude anunciado

Recordemos que la empresa Tecnocontrol SA se hizo cargo del ingenio en 2016, con la ayuda del gobierno provincial y en una negociación de la que participó Darío Monteros, intendente de la Banda del Río Salí, quien comprometió al municipio a cubrir una deuda de 9 millones de pesos a cambio de quedarse con un importante predio del ingenio, sobre el que posteriormente se especuló en plena campaña electoral con la construcción del estadio único de Tucumán.
La decisión de la jueza Dalla Fontana de convalidar el arrendamiento por tres años a Tecnocontrol SA llamó la atención ya que se trata de una pequeña empresa dedicada a la venta de repuestos e instalaciones industriales con 7 empleados registrados y sin ninguna experiencia en el negocio azucarero, aunque sí en la licitación de obras públicas, como la del Monumento al Bicentenario.
Entre los trabajadores se corría el rumor de que se trataba de una pantalla, el testaferro de algún otro empresario o funcionario del gobierno con intereses directos en el Ingenio San Juan. Un año y medio después la historia de los arrendatarios que llegan al ingenio para su administración fraudulenta con apoyo del gobierno provincial, se vuelve a repetir.
Lucas Terán deja un ingenio con deudas con la AFIP, EDET, SAT, que rondarían los 133 millones de pesos. Al día de hoy tiene todos los servicios cortados, la situación del ingenio es alarmante. Las tareas de mantenimiento están interrumpidas por lo que peligra el inicio de la molienda.
Para los trabajadores a la deuda salarial se suma la incertidumbre sobre la continuidad de sus puestos de trabajo. Con esto la lucha de los trabajadores del Ingenio San Juan se suma a la de los trabajadores de los principales ingenios de Salta y Jujuy contra los despidos.
En un marcado contraste, los sindicatos FOTIA y FEIA se negaron a aportar al fondo de lucha que trajo a Tucumán una delegación de trabajadores despedidos del Ingenio La Esperanza el pasado 20 de enero.
El titular de la FOTIA y Secretario de Trabajo de la provincia, Roberto Palina, ha confirmado el interés de Juan Carlos Crovella , un empresario que en 2016 quiso hacerse cargo del ingenio dejando afuera a la totalidad de los contratados y anticipando jubilaciones, en el arrendamiento del ingenio y las tratativas en curso con el vice gobernador Osvaldo Jaldo.
Este empresario ya tuvo problemas con los trabajadores del Molino San Patricio, en Entre Ríos, por la sistemática demora en el pago de los salarios y por maniobras fraudulentas como el sistemático cierre y cambio de razón social del molino para licuar deudas.
Crovella no es un desconocido para Roberto Palina, que en 2005 lo denunciaba por incumplimiento en los aportes previsionales y de la obra social de los 280 obreros del Ingenio Aguilares.
Los trabajadores hace tiempo que vienen denunciando a los sindicatos del ingenio que pertenecen a la FOTIA y FEIA como los responsables directos de las pérdidas sistemáticas de conquistas del convenio, del vaciamiento del ingenio, y de la situación crítica en la que se encuentran.
Una vez más están en lucha defendiendo sus puestos de trabajo contra las patronales vaciadoras que se enriquecen, mientras la burocracia sindical negocia junto al gobierno cómo seguir garantizando sus ganancias.

Mario Hernandez

Fuentes: Revista Zoom, Redacción Canal Abierto, La Izquierda Diario, Resumen Latinoamericano.

La deuda es la responsable del déficit

La deuda y sus intereses siguen, como siempre, velados en los análisis de quienes tratan de explicar el déficit fiscal. Este ocultamiento, sin embargo, no es nuevo y también se produjo durante varios años del gobierno anterior. No hablar del efecto de la deuda sobre el déficit es obviar una de las variables más significativas que lo provocan.
Según los datos relevados por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, los intereses de deuda son mayores que el déficit fiscal acumulado en el 1er trimestre de este año (1).
Mayores egresos que ingresos provocaron un rojo de casi 54.000 millones de pesos (2). Observando la composición de los gastos, vemos que solo los intereses ascendieron a 71.639 millones de pesos, superando así en un 32% al déficit.
Dicho de otra manera, si no consideráramos esos intereses dentro del esquema de ingresos y gastos, en lugar de déficit habría superávit de casi 18.000 millones de pesos.
Según el informe, el gasto en Intereses de deuda fue un 57,5% más que en 2017 y continúa duplicando el gasto en inversión.
Por otra parte, los gastos asociados a la deuda son mayores a las Remuneraciones del Sector Público (68.825 pesos).
El déficit que provocan los intereses del endeudamiento viene siendo una constante en los últimos presupuestos del gobierno anterior y se profundizan aún más con el actual que tiene una clara decisión de utilizar el endeudamiento como la variante única para cubrir un rojo que el propio endeudamiento provoca.
La deuda pública, desde que asumió el gobierno de Cambiemos, viene aumentando en forma acelerada. La caracteriza el cambio de composición (de deuda intra-Estado a deuda con terceros privados), del tipo de acreedores (mayor deuda con acreedores externos), la moneda en que está contraída (mayor en moneda extranjera) y la estampida de los intereses que generan.
Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Finanzas, la deuda pública al 30 de septiembre de 2017 ascendía a 319.400 millones de dólares. Esta cifra no incluye las deudas públicas de las provincias ni de los municipios, tampoco la del Banco Central, ni las empresas del Estado, organismos nacionales, fondos fiduciarios ni juicios contra el Estado con sentencia firme.
En su informe, Héctor Giuliano sintetiza su composición:
• Bonos: U$S 212.400 millones, Préstamos de Organismos Internacionales (Banco Mundial, Banco de Intercambio Regional y Corporación Andina de Fomento): U$S 20.200 millones, Países del Club de Paris: U$S 7.600 millones y Cupones del PBI: U$S 13.700 millones.
• 30% está en pesos y 70% en moneda extranjera.
• Con vencimiento a corto plazo (menos de un año) casi un 13% (U$S 40.500 millones).
• Entre un 37 y 40% es deuda externa (U$S 111.100 millones).
En esos primeros 9 meses de 2017 la deuda aumentó 34.100 millones de dólares, que es el 90% del incremento previsto en el presupuesto para todo ese año. A fines de 2017, según el INDEC, la deuda externa total ascendía a 223.000 millones de dólares, de los cuales 70.000 millones son deuda privada y 163.000 deuda pública.
Aun sin datos oficiales volcados en la página del Ministerio, se estima que el incremento fue durante el año 2017 cercano a los 52.000 millones de dólares, casi en su totalidad deuda del Estado.
Giuliano toma algunos indicadores oficiales que, si bien cuestiona que mezclan parámetros económicos y comerciales que no se compatibilizan con los parámetros financieros, sirven para mostrar la vulnerabilidad frente al endeudamiento que tiene nuestro país:
La relación Deuda/PBI era al 30 de septiembre 2017 de 53,4%, manteniéndose en ese orden desde 2015. En el período 2010 -2014 la relación estaba en un 45% (recordemos que en esa época no se incluían en el cálculo los juicios de los holdouts ni los cupones del PBI).
La relación deuda/exportaciones (considerando solo la deuda en moneda extranjera) era al 30 de septiembre de 2017 de 293% (tres años de exportaciones). A fines de 2015 fue de un 213% y durante el periodo 2010-2014 fue del 119% al 176%.
La relación deuda/recursos tributarios ha crecido significativamente en los últimos años. Los Intereses en relación a los Recursos pasaron de 5,4 a 7,9 % entre el 2010 y el 2015. Y la relación servicios totales de deuda/recursos fue de 32,7 a 38,9% en mismo periodo. Hoy esas relaciones son del 10,4% y del 61,6% respectivamente.
Si pensamos que el actual gobierno sigue tomando deuda en gran escala (120.000 millones de dólares en el trienio 2016-2018) y que la tercera parte de los intereses anuales no se paga sino que se capitaliza generando más intereses, no es difícil suscribir lo que decíamos al principio: no hablar del efecto de la deuda sobre el déficit fiscal es obviar una de las variables más significativas que lo provocan.

Red Eco Alternativo

Notas:

(1) Boletín Fiscal N°3 "Las cuentas de la Administración Nacional" al primer trimestre, elaborado por Mariana Rivolta y Claudio Lozano descargar
(2) En cifras, el total de recursos obtenidos por la Administración Nacional entre enero y marzo fue de 546.745 millones de pesos y el total de gastos realizados ascendió a 600.697 millones.