lunes, 5 de diciembre de 2016

A 30 años de la condena al Gral. Camps por violación de los derechos humanos



El 2 de diciembre de 1986, el general que tuvo a su cargo varios Centros Clandestinos de Detención, fue condenado a 25 años de prisión por 214 secuestros extorsivos, entre otros crímenes.

El 19 de enero de 1984, a través de un decreto, el gobierno de Raúl Alfonsín ordenó la detención del general Camps. Tras es el Juicio donde se lo investigaba por crímenes de lesa humanidad, el 2 de diciembre de 1986, la Cámara Federal de Apelaciones en lo Correccional y lo Criminal de Buenos Aires condenó al general Ramón Camps a 25 años de prisión con degradación e inhabilitación absoluta y perpetua tras hallarlo culpable de 214 secuestros extorsivos (47 de esas víctimas siguen desaparecidas), 120 casos de tormentos, 32 homicidios, 2 violaciones, 2 abortos provocados por torturas, 18 robos y 10 sustracciones de menores. Cuatro años más tarde, los indultos de Menem le devolviieron la libertad.
El entonces presidente de la nación, Carlos Menem, firmó entre 1989 y 1990, varios decretos para beneficiar a ex miembros de la dictadura militar. La excusa para tal ominoso acto fue la de alcanzar "la pacificación nacional".
El 29 de diciembre de 1990 Menem firmó los últimos decretos a través de los cuales indultaba a los responsables de crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera, Orlando Ramón Agosti, Roberto Eduardo Viola, Armando Lambruschini (quienes habían sido condenados el 9 de diciembre de 1985) y del mismo modo indultaba a general Ramón Camps.

Durante la dictadura militar

Ramón Camps, del arma de Caballería, que ostentó en aquellos años la jefatura de la policía de la provincia, tuvo a su cargo 29 Centros Clandestinos de Detención (CCD) ubicados en la provincia de Buenos Aires, hoy conocidos como el circuito Camps. En la zona 1, en la Provincia de Buenos Aires, funcionó el circuito Camps, una red de CCD ubicados en dependencias policiales, que comenzó a funcionar a partir del golpe militar que coordinaba el Comando de Operaciones Tácticas de la Brigada de Investigaciones de La Plata, dirigida por la mano derecha de Camps, Miguel Etchcolatz (condenado por crímenes de lesa humanidad al que por la lucha de organismos de derechos humanos se le negó la prisión domiciliaria).
En el Circuito Camps estuvieron detenidos, la mayoría de ellos desaparecidos, los jóvenes estudiantes secundarios secuestrados en la Ciudad de La Plata, en su mayoría menores entre 14 y 18 años, que fueron torturados antes de ser asesinados. La policía bonaerense, a cargo de Camps, fue la responsable del operativo, llevado adelante el 16 de septiembre. Día que se lo recuerda como “la noche de los lápices”.
Sobre lo que se conoce de Camps, se destaca su antisemitismo. La crueldad y el ensañamiento con la comunidad judía salieron a la luz durante las denuncias que recogió la CONADEP. Entre los casos de los que fue responsable se encuentran el Caso Timerman de quien Camps se ocupó en forma personal de torturarlo.
Acusaba, al dueño del diario La Opinión, de envenenar la cabeza de los jóvenes con propaganda marxista a través de su diario. En 1977, Camps secuestró a la familia Graiver, dueña de Papel Prensa, que la dictadura militar a la familia. Camps acusaba a Timerman y los Graiver de construir un poder judío y llegó a diseñar un juicio en masa contra ellos con el fin de condenarlos por sionistas. Jacobo Timerman, director del diario La Opinión fue liberado pocos meses después, debido a la presión internacional, y expulsado del país.
Aún sigue conmocionando a todos los luchadores de derechos humanos, junto a amplios sectores de la sociedad que reclaman juicio y castigo a los culpables, otra de las atrocidades cometidas por Camps: el bombardeo a la casa de Chicha Mariani, donde masacraron a todos los integrantes y se robaron a Clara Anahí, la nieta de Chicha por la que tantos luchan por recuperar.
Camps nunca ocultó su admiración, tanto en público como en privado, por Adolfo Hitler. Tampoco negó que durante la dictadura se hubieran apropiados de niños, y justificó esta decisión: “Era necesario impedir que esos niños fueran criados en las ideas de subversión de sus padres. Las llamadas madres de desaparecidos son todas subversivas. Lo son todos los que no se preocupan de hacer de sus hijos buenos argentinos”.

Confesiones y desmentidas

En 1983 ante la revista La Semana, volvió a legitimar otro tramo del plan sistemático llevado adelante por la dictadura cívico-militar. Camps sostuvo, ante esta revista, que: “Nadie murió, si es que murió, por ser español, sino por ser subversivo”, y agregó, “Asumo mi responsabilidad y la de los 30.000 hombres que conduje en la lucha. Y no temo sentarme en un banquillo de acusados. Estoy orgulloso de lo que hice”. A finales de 1983, la revista Tiempo entrevistó a Camps, en tal ocasión el general defendió la tortura como el camino más corto para conseguir datos. Pero su jactancioso orgullo por haber torturado y asesinado a jóvenes, mujeres embarazadas y hombres indefensos, se desplomó ante un tribunal. En enero de 1984 el juez federal de La Plata Héctor de la Serna lo interrogó y ahí negó todo lo que dijo al semanario. Desmintió lo publicado por la revista, y afirmó no solo que no dirigió grupos de tareas alguno, sino que además no hubo desaparecidos así como tampoco campos de concentración bajo su mando.
Bajo el gobierno constitucional, Camps se dedicó a escribir. Colaboró con la revista ultraderechista Cabildo y fue columnista del diario La Prensa, cuyas páginas fueron una tribuna para los represores y donde daban clase de lucha contra la “subversión”. Publicó un libro sobre el Caso Graiver y otro, según sobre su investigación sobre el “peligro sionista”, entre otros libros.
Camps murió, estando en libertad, el 22 de agosto de 1994. La lucha de los organismos de derechos humanos independientes del Estado, por verdad y justicia continúa. También continúa la exigencia para que el Estado y la Iglesia abran todos los archivos de la dictadura, para conocer la verdad y recuperar a los 400 nietos apropiados, y juzgar a todos los genocidas que aún continúan impunes.

Rosa D´Alesio

domingo, 4 de diciembre de 2016

Racismo de clase, “retiro espiritual” y una tregua de verano



Pescarmona y Pamela David, exabruptos que no son tales. Macri y Cambiemos, disfrutando el sol y las buenas comidas en Chapadmalal. La tregua, las concesiones y la relación de fuerzas.

La semana que termina volvió a poner sobre el tapete el racismo y la misoginia parte de la clase dominante. El empresario Enrique Pescarmona salió del ostracismo. No lo hizo para anunciar inversiones –a pesar de los recurrentes pedidos del Gobierno- sino para atacar bestialmente a las jóvenes adolescentes embarazadas. Como si fuera un complemento, en el terreno del racismo, la conductora Pamela David, reivindicó la familia “blanca y pura” del presidente.
De todos modos, la “blancura” de Macri y de parte del oficialismo pudo matizarse bajo el sol de Chapadmalal. No fue el único disfrute. Los medios informaron sobre los prodigiosos menús a los que pudieron acceder los funcionarios, así como otros placeres que no se le niegan a nadie…que integre la casta política gobernante.
Chapadmalal no dejó ninguna novedad. “Yo decía que no era mago” fue una de las afirmaciones que hizo Macri para excusarse, una vez más, de la falsedad de las promesas de campaña. Consignemos, sin embargo, que parte de lo esencial de la magia reside en el uso de la ilusión. En ese sentido, el discurso electoral de Macri fue todo lo mágico que permitió su agenda.
Volviendo a Pescarmona, la reaccionaria y despectiva acusación de “hacerse preñar” no puede ocluir que los dichos del empresario representan, de manera extrapolada, parte del programa del gran capital para Argentina. Aquel que, en nombre de la reducción del déficit fiscal y del llamado “gasto público”, propone “terminar con el clientelismo”.
Para el gran empresariado las asignaciones sociales y los planes son “gasto” en el sentido estricto del término, derroche, tirar la plata para decirlo en términos coloquiales. Subsidiar a las grandes multinacionales, eliminar retenciones o condonar deudas es, simplemente, “apostar por el país”.
La condena moral al clientelismo no es exclusiva del Gobierno y el gran empresariado. Tiene su arraigo y es continuación de un discurso político de rango internacional, impulsando desde los think tank imperialistas. Como reseña el libro -recientemente editado- El clientelismo político (Gabriel Vommaro y Hélene Combes, Siglo XXI), existe un universo de “emprendedores morales” en guerra abierta contra el clientelismo. La premisa –tácita o explícita- de ese combate se sostiene en un republicanismo de cartón, que postula una democracia “pura” y un ciudadano responsable y con mirada global.
Señalemos que ese “ciudadano abstracto” está cortado por la tijera de las determinaciones de clase y nunca, pero nunca, incluye al empresario que mientras le exige al Estado toda clase de prebendas, fuga divisas o evade impuestos al por mayor.

Concesiones y relaciones de fuerza

El capital, por medio de la figura de Pescarmona, le recuerda al Gobierno que el gasto social es solo una concesión temporaria, en el marco de la relación de fuerzas y del marco que imponen las elecciones de 2017.
Tomando en cuenta esa cuestión, José Natanson en el número de diciembre de Le Monde Diplomatique define a la política del Gobierno nacional como “clonazepam en gotas para la paz social”, una política de concesiones destinada a paliar las consecuencias del ajuste, en el marco de la recesión económica.
Natanson advierte, sin embargo, que “conviene no engañarse. Estos desvíos no significan que el PRO carezca de ambiciones sino que es lo suficientemente inteligente para reconocer los límites que los sindicatos, el peronismo, las organizaciones sociales y la opinión pública le imponen a su voluntad (…) El macrismo tiene un rumbo (…) ¿Hasta dónde llegará? Simple: hasta donde la correlación de fuerzas se lo permita”.
Es preciso señalar que la relación de fuerzas opera como una frontera móvil que puede ser empujada, parcialmente, en un sentido u otro. La conceptualización no pretende valor académico, sino político.u
La pérdida del poder adquisitivo para el conjunto de la clase trabajadora, el crecimiento de los despidos o el aumento de la precarización laboral, no pueden ser escindidas de la inacción -cuasi completa- de las conducciones burocráticas sindicales. En su carácter de casta privilegiada al interior de las organizaciones obreras, su orden de prioridades estuvo en la defensa de sus propios intereses, por sobre el conjunto del colectivo obrero.
La preocupación discursiva demostrada hacia los trabajadores informales no pasó del mero relato. El único objetivo real de la conducción sindical fue lograr engarzar una nueva rueda al carro del pacto social, que se celebra de hecho con el Gobierno nacional.
La relación de fuerzas sigue siendo el escollo global para un ajuste desmesurado del macrismo. Sin embargo, no mensurar los avances logrado por la gestión Cambiemos y el gran capital, tiene el peligro de exceptuar de responsabilidades a las conducciones de las organizaciones de masas.

La cuarta T: tregua

Precisamente, ese es el debate que golpeó esta semana a los llamados movimientos sociales. La polémica rodeó a aquellos dirigentes que aceptaron firmar un acta que renunciaba a las movilizaciones de protesta por más de tres años, a cambio del avance en el proyecto de Emergencia Social.
Más allá de la defensa esgrimida por los dirigentes y las promesas de “retomar las calles” en caso de que el Gobierno no cumpla, hay dos concesiones que son reales y no menores.
En primer lugar, lo obtenido se logró sin apelar a duras medidas de lucha. Las importantes movilizaciones que precedieron las negociaciones fueron una suerte de vandorismo light, táctica que era confirmada con cada declaración de los dirigentes sociales, que reiteraban la intención de “no alterar el orden social”. Se hace evidente entonces que era posible obtener mayores concesiones con medidas más contundentes. Una cuestión que se vuelve más que urgente, en el marco del atraso de asignaciones y planes frente a la inflación existente y el elevamiento del costo de vida.
La segunda cuestión estriba en que el acta y la ley de Emergencia Social acordada abren el camino para la efectiva legalización del trabajo precario y la normativización de la división existente al interior de la clase obrera entre trabajadores formales e informales.
Esa división fue perpetuada durante los 12 años de Gobiernos kirchneristas, a pesar del crecimiento a tasas chinas y de la declamada “batalla contra las corporaciones”. Esa cuestión es la que “olvidó” un sector del FpV que salió a criticar a las organizaciones sociales por no haber marchado a Plaza de Mayo el pasado 18 de noviembre o por haber suscripto el acta por la Emergencia Social.
La tregua otorgada por las conducciones sindicales y parte de los llamados movimientos sociales acompaña las altas temperaturas de un verano que, más allá de las fechas, ya llegó en término reales.
En el marco de las consecuencias negativas que ya se pueden prever, como resultado del efecto Trump, y las mismas tensiones de la economía nacional, Macri no puede más que agradecer la paz social de la que es acreedor. Paz social que tiene, como no podía ser de otra manera, bendición papal.


Eduardo Castilla
@castillaeduardo

Continúa la militarización de una zona mapuche en Chubut

Más de un centenar de agentes de Gendarmería e Infantería fue enviado a El Maitén con el objetivo de amedrentar a las comunidades que se encuentran resistiendo contra el avance de terratenientes como Benetton y Lewis que pretenden despojarlos de sus tierras ancestrales. Persiste la amenaza de desalojo.
Ante esta situación, integrantes del Pu Lof en Resistencia del Departamento Cushamen, alineados a su vez al Movimiento Autonomo del Puel Mapu, emitieron un comunicado en el que dan por finalizado el diálogo con los gobiernos nacional y local.
“Desde el inicio de la recuperación estuvimos siempre abiertos a un diálogo político y serio con el gobierno provincial, nacional y las autoridades competentes sobre este conflicto histórico que padecemos como Pueblo Nación Mapuche. Ejemplo de ello: se mantuvieron dos instancias de mesa de diálogo con representantes de funcionarios provinciales para llegar a acuerdos en el conflicto con el viejo expreso patagónico La Trochita. Sin embargo, los gobiernos nacional y provincial rompieron el diálogo, continuando con la persecución, acentuando la criminalización y militarización con la complicidad de los medios hegemónicos de comunicación”, expresaron desde el Pu Lof.
Agregaron a su vez que el actual gobierno les ha demostrado desinterés e inoperancia para dar una solución acorde al conflicto político con el pueblo Mapuche: “hemos decidido dar fin a todo tipo de diálogo, validando toda forma de lucha en el wall mapu, y así seguir siendo consecuentes al Proyecto Político al que estamos alineados M.A.P, enfocados en trabajar (…) en fortalecer los vínculos y en despertar nuestro kimun (conocimiento) ancestral”.
En un comunicado previo, las comunidades habían denunciado y repudiado el hostigamiento, la persecución y las amenazas de muerte que vienen sufriendo diversos comuneros de Pu Lof por parte del poder político terrateniente y sus fuerzas represivas, como así también las constantes persecuciones de las que son víctimas las personas que se solidarizan con la lucha mapuche.
La situación que vive actualmente el Pu Lof generó numerosos repudios, como el de la CTA-A de la Comarca Andina que a través de un comunicado afirmó: "en un contexto de crisis, pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores, desempleo, precarización laboral y declaraciones que desconocen el estado de derecho y reconocimiento de la histórica postergación de los pueblos originarios que luchan en defensa del territorio, repudiamos al poder político que no mide en gastos para instalar miedo y represión para asegurar la defensa de intereses siempre vinculados al poder económico, la concentración de la tierra y los negocios a favor de unos pocos".

Red Eco Alternativo

Ya es ley la expropiación del hotel Bauen para sus trabajadores

Declara de utilidad pública y sujeto a expropiación las instalaciones y sus bienes

La Cámara de Senadores aprobó el miércoles a la noche la expropiación del edificio y los bienes muebles del Hotel Bauen, que se mantiene hace 14 años bajo gestión de sus trabajadores tras el abandono de los dueños originales de la empresa.
El proyecto, consensuado por varias fuerzas políticas basado en sobre un proyecto de ley del diputado Carlos Heller, declara de utilidad pública y sujeto a expropiación las instalaciones que componen el Hotel, ubicado sobre la avenida Callao casi esquina Corrientes.
También expropia todos los bienes muebles e inmateriales, las marcas y patentes, que tengan relación con la explotación turística, social y comunitaria que se desarrolla actualmente en el Bauen.
El Estado será el encargado de poner el dinero para la expropiación para luego ceder en comodato los bienes a la Cooperativa de Trabajo Buenos Aires una Empresa Nacional Limitada (BAUEN).
El proyecto no estaba incluido en el temario de la sesión, pero fue incorporado sobre tablas por pedido del senador Juan Manuel Irrazábal (FpV-PJ) para “que sea el sector político el que solucione este problema”.
El proyecto contó con 39 votos a favor y 17 en contra. La oposición al proyecto la encabezó el bloque de Cambiemos: “Estamos tratando un proyecto que implica 30 millones de dólares”, alertó la jefa del bloque PRO, Laura Rodríguez Machado, según consignó el portal Parlamentario.com.
En el mismo sentido, el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo, aseguró: “Dar una fortuna de plata a unos pocos señores es algo que nosotros no vamos a aceptar”.
El radical Luis Naidenoff también se quejó del proyecto, aprobado por los bloques de la oposición: “¿A quién se expropia? ¿Quién es el actual titular del inmueble? No tenemos certezas de la deuda”.
“El ejemplo del BAUEN es una referencia para la lucha de todos los trabajadores autogestionados”, expresó el diputado Carlos Heller, referente del cooperativismo, quien consideró que “es un acto de justicia la expropiación”.
“Desde que los trabajadores se hicieron cargo de la gestión del hotel abandonado por sus dueños, el BAUEN es un ámbito donde las organizaciones populares de distintos signos, sin discriminaciones de ninguna naturaleza, tuvieron un espacio cada vez que necesitaron un lugar para poder desarrollar sus actividades o para alojarse”, valoró el legislador.
“La crisis socio-económica como consecuencia de la implementación de políticas neoliberales, que tuvo su estallido en diciembre de 2001, dejó una enorme secuela de empresas cerradas o abandonadas por sus dueños”, explicó Heller. “Hoy existe un registro de más de 200 empresas recuperadas y gestionadas por sus trabajadores que tienen esta misma característica, que han logrado sobrevivir, sobreponiéndose a las enormes dificultades de llevar adelante empresas quebradas. Los que han logrado eso tienen un mérito que debe ser absolutamente reconocido y valorado”, concluyó Heller.

Tiempo Argentino

Macrismo otorga a Monsanto un programa en la TV Pública: “Locos por la soja”

La polémica firma biotecnológica, en alianza con Toyota, lanzó Locos por el campo, un programa dedicado a lavarle la cara al agromodelo.

Parece mentira, pero para Monsanto no es suficiente tener en su poder la cuarta parte de la producción mundial de agrotóxicos y la tercera parte de la comercialización de semillas. Ahora tiene un programa en la TV Pública Argentina, la cual se encuentra actualmente bajo la dirección de Hernán Lombardi al frente del Sistema de Medios y de Horacio Levin como el director del canal. Todo un hecho que simboliza el avance sobre la soberanía nacional por parte de esta multinacional imperialista y contaminante.
Lo hizo en alianza con Toyota, otra firma que degusta del agronegocio. Según la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, auspiciante, el programa debió haberse lanzado el año pasado a través de A24, pero evidentemente con el cambio de gobierno fue a través de la TV Pública por donde finalmente lanzaron el proyecto.
Locos por el campo es un programa conducido por Fernando Entín y emitido los domingos a las 14 en formato de “docu-reality”, que según ellos mismos reconocen “busca ser un medio para acercar el campo a la ciudad de una manera amigable y entretenida, y pretende ser un certero reflejo de lo que es la actividad agropecuaria en la Argentina”.

Una verdad ni amigable ni entretenida

Pero lejos de las risas con los chanchos, las vacas y las peripecias de un cheto de Palermo por las comarcas del agropower, la realidad es bien hostil y perversa.
¿Qué es lo que no veremos en este programa? En este programa no veremos los casos de los obreros fumigados por el agronegocio. Casos como los del exfumigador Fabián Tomassi, hoy con polineuropatía tóxica severa y atrofia muscular generalizada.
Tampoco veremos el caso de Ana Zabaloy, la maestra y exdirectora de la escuela N° 11 José Manuel Estrada de San Antonio de Areco, escuela fumigada testigo, como las miles que hay en el país. Ana fue fumigada en plena actividad docente por lo que sufrió de un adormecimiento facial por dos semanas.
Tampoco estará en Locos por el campo el caso del banderillero Jorge Salvador Guillaume, asistente de aplicación aérea de agrotóxicos, quien en 2007 contrajo carcinoma labial inferior, un tipo de cáncer de boca, y que luego falleciera.
Tampoco estará el caso del pequeño de cuatro años Nicolás Arévalo, fallecido en 2011 luego de haberse intoxicado con endosulfán mientras jugaba a las puertas de su casa. Nicolás aspiró el agroquímico pero también al pisar un charco con el tóxico el veneno entró a través de su piel. El agroquímico venía de la fumigación de tomates de la finca de Nicolás Prieto, hoy imputado por homicidio culposo en un histórico juicio que se desarrolla en estos mismos momentos en la ciudad de Goya, Corrientes.
“En 2012 se utilizaron 370 millones de litros de agroquímicos sobre 21 millones de hectáreas, el 60 % de la superficie cultivada del país. Esto significó que, en una década, los casos de cáncer en niños y las malformaciones en recién nacidos aumentarán un 400 %”, denunció en su momento el fotógrafo Pablo Piovano quien recorrió todas las zonas rurales registrando el drama del lado más oscuro del agronegocio y que se reflejara en su exposición El costo humano de los agrotóxicos.
El herbicida Roundup, comercializado por Monsanto, una de las más vendidas formulaciones comerciales de glifosato, provocan la muerte celular en pocas horas, provocando malformaciones durante el embarazo, abortos, además de distintos tipos de tumores y enfermedades respiratorias. No casualmente coinciden las zonas de mayores fumigaciones, con las de mayor concentración de muertos por cáncer.
Tan solo en Santa Fe la población expuesta a estos químicos llega al 50 %, y en toda Argentina suman aproximadamente 13 millones, casi un tercio del país.
En Argentina el 50 % del suelo cultivable, 15 millones de hectáreas, le pertenece solo a un puñado de 2 mil grandes propietarios, arrendando también muchas otras, llegándose a utilizar este “paquete tecnológico” sobre más de 20 millones de hectáreas.
Hay una ofensiva de imperialistas como Monsanto, recientemente adquirida por la alemana Bayer, en su intención de avanzar sobre la soberanía nacional a costa de la salud popular y el medioambiente. Recientemente la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, cueva de mercenarios al servicio de Monsanto, Bayer y Syngenta, celebró 25 años de agromodelo contaminante profundizándolo con el lanzamiento de dos nuevos OVGM de la imperialista Dow Agroscience. Por otro lado, el macrismo busca sancionar una ley de semillas pactada con Monsanto a medida del agronegocio, tratando de finalizar el largo proceso de avance en el control imperialista de la cadena productiva de alimentos y así garantizarle una mayor porción de la renta agraria. La finalización de este proceso tiene como condición tanto la criminalización de la agricultura familiar como la criminalización de los opositores políticos a un modelo agroextractivista que condena no solo a los trabajadores rurales y pequeños campesinos a cada vez peores condiciones económicas y sociales, sino que también a la población de las zonas agrícolas a la proliferación del cáncer y otras enfermedades respiratorias asociadas a su paquete tecnológico.
Es en este marco que el macrismo le abrió las puertas a esta multinacional asesina para tener un programa en la TV Pública. ¡Claro que sí, señores! ¡Locos por el campo!

Roberto Andrés @RoberAndres1982

sábado, 3 de diciembre de 2016

Un fin de año con las barbas en remojo



El gobierno de Macri conmemora su primer aniversario sumido en un completo impasse. Etchegoyen, secretario de industria, lo ha resumido de un modo inequívoco: “no tenemos la menor idea de cuándo comenzará la reactivación”. La caída de la producción industrial es ya de dos dígitos; el producto bruto retrocede un 4%; el desempleo fabril y privado aumenta; suben los contratos públicos, como en la década presente, ahora con ñoquis de la nueva administración. A pesar de la reducción del gasto en obra pública y de la desvalorización de los salarios, el faltante del Tesoro orillará 2016 en los 600 mil millones de pesos o en el equivalente de u$s 40 mil millones.
El ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, un lobista general de la gran industria, se arrimó a la quinta de Olivos, para advertirle a Macri que el esquema económico vigente lleva al país a “un colapso”. Lavagna no se refería a los peligros que acechan como consecuencia de la devaluación del peso, que tuvo lugar en la misma inauguración de esta gestión, ni tampoco a los tarifazos o al creciente y descomunal déficit fiscal. No apuntó, al menos no fue hecho público, al desequilibrio mayor de la administración macrista: el aumento de la deuda del Banco Central, de $ 250 mil a 750 mil millones, a una tasa de interés imposible promedio del 30% anual – colocada, en un 85%, a corto plazo. En una palabra, Lavagna eludió denunciar el rodrigazo original del nuevo período. Lo que él entiende amenazante es, por el contrario, la revalorización del peso que tuvo lugar enseguida de ocurrida la devaluación, que ha sido ocasionada por un endeudamiento excepcional en moneda extranjera. En efecto, entre Nación, Provincias y corporaciones, la deuda en divisas aumentó en cerca de u$s 50 mil millones. En resumen, Argentina se mueve entre la perspectiva de un ‘colapso’ debido a una represión del tipo de cambio, o un ‘colapso’ provocado por un nuevo rodrigazo.
La advertencia de Lavagna abrió una grieta entre Massa y el pejotismo, de un lado, y el gobierno del otro, que han cohabitado en una armonía que les resulta difícil, sin embargo, abandonar. El régimen de coalición entre el Ejecutivo y el Congreso ha quedado afectado, lo cual supone un comienzo de crisis política. Como Massa ya operó como punta de lanza del cambio de frente de la burguesía con relación al régimen K, cuando desechó acompañar a Scioli en las parlamentarias de 2013, su distanciamiento del macrismo traduce el descontento de un sector importante de la burguesía argentina e incluso del capital extranjero. Esta crisis, aun en pañales, abre la alternativa de un gobierno de coalición –precisamente lo que salió a reclamar Emilio Monzó, el presidente de Diputados, desde la misma entraña del macrismo.
Una expresión de la inestabilidad política que acosa al oficialismo es su ‘acercamiento’ a los aparatos sociales que abrevaban en el kirchnerismo y que ahora tributan al Vaticano. Que los une el espanto y no el afecto, lo puso en evidencia el Chino Navarro, quien convocó a “defender la gobernabilidad”, vaticinando que en caso contrario lo que vendría sería aún más derechista. Como sea, el dinero que el macrismo ha vertido a estos veloces ex K supera al que regaba el kirchnerismo. Es obvio, sin embargo, que el gobierno no tiene una política sino que apela a recursos desesperados. Este cambio de frente ‘piquetero’ ha generado un encontronazo con el kirchnerismo ortodoxo representado por CFK, Verbitsky y la Cámpora, que ve diluirse la posibilidad de conformar un “frente ciudadano” y de resistir mejor los expedientes judiciales. El frente político de los partidos patronales se ha atomizado en extremo, en momentos en que el Estado enfrenta un enorme impasse.
En este cuadro ocurrió lo de siempre: parió la abuela. En efecto, el planteo de guerra comercial del presidente electo de EEUU, Trump, produjo una reversión de tendencias en el financiamiento de los llamados ‘mercados emergentes’. Esto quiere decir que la hipoteca del endeudamiento macrista adelanta la fecha de su vencimiento. La crisis política no es sino un síntoma poderoso de este naufragio prematuro del plan económico oficial. Queda en evidencia que el gobierno se encuentra más lejos de la posibilidad de reunir los recursos políticos que aseguren su futuro constitucional, y debilita su capacidad para golpear contra los derechos de los trabajadores.
El lleno de la cancha de Atlanta, el 19 de noviembre pasado, por parte del Frente de Izquierda, indica también el progreso que registra la alternativa de que gobiernen los trabajadores, ante tamaño fracaso de varias décadas de los gobiernos de la burguesía nacional y de (lo que queda) los partidos tradicionales. Otro aspecto de lo mismo es el ascenso de la izquierda clasista en los sindicatos, como la victoria en el Sindicato del Neumático. La izquierda combativa se encuentra ante el mayor desafío de toda su historia.

Jorge Altamira

La historia de un pueblo que lucha para que vuelva el tren

Desde el 1° de julio Ferrobaires suspendió todos los servicios de trenes de pasajeros de mediana y larga distancia de la provincia de Buenos Aires. Con boletos ya vendidos y carga para los furgones, mediante llamados telefónicos a los jefes de estación se implementó esta medida.
Ante esta arbitrariedad, los vecinos de la Comarca de Sierra de la Ventana, decidimos organizarnos y armamos una Asamblea que funciona todos los miércoles a las 17 hs. en la mismísima estación de Sierra de la Ventana.
El deterioro del servicio de pasajeros avanzó en los últimos 30 años en forma brutal; la falta de mantenimiento redundó en ventanillas rotas, asientos destrozados, falta de calefacción y por sobre todo cero mantenimiento de las vías recontra usadas por los cargueros (Ferrosur y otros)
El servicio que une Bahía Blanca con Constitución, tiene dos ramales (uno vía Lamadrid y otro vía Pringles) y corrían trenes de pasajeros 3 veces semanales vía Lamadrid y 2 vía Pringles. En la actualidad solo corre uno de Trenes Argentinos vía Lamadrid (que no para en todas las estaciones y no tiene furgón de carga). De manera que quedaron aislados decenas de pueblos y Bahía Blanca con un solo tren de pasajeros por semana. Lo curioso es que los cargueros que llevan insumos para el Polo Petroquímico y para el fracking del sur siguen corriendo regularmente. O sea, las vías están vedadas para el pueblo trabajador pero no para las grandes empresas.
Los pobladores se ven obligados a utilizar los servicios de combis o micros de larga distancia para ir a sus trabajos, concurrir a estudiar o trasladar mercaderías cuadruplicando los gastos.
La Asamblea juntó más de 5.000 firmas que fueron entregadas al Honorable Concejo Deliberante y al intendente de Tornquist; al Defensor del Pueblo de la Nación y Provincia; participó de una movilización al Ministerio de Transporte de la Nación junto con compañeros de otras asambleas (Ramal Chascomús, Tandil, etc).
El 12 de noviembre convocó a las diferentes poblaciones afectadas a un plenario donde se comenzó a conformar una Coordinadora de Pueblos por el Tren. También participó de una Comisión del Senado por el mismo tema llevando así la voz de la Asamblea al Congreso Nacional.
El 10 de diciembre a las 17 hs. en la Estación de Saavedra (ramal Bahía Blanca-Constitución) se realizará un nuevo Plenario convocando a pobladores, organizaciones sociales y diferentes colectivos para aunar criterios y continuar con la lucha para ¡que vuelva el tren!

Irenka

jueves, 1 de diciembre de 2016

El desempleo no afloja



El gobierno miente

Los diarios oficiales se hicieron eco de un comunicado de prensa del Indec que anuncia una caída del desempleo en el tercer trimestre de este año. Este festejo hipócrita, basado en una lectura deliberadamente superficial de los datos, oculta la gravedad real de la situación del mercado de trabajo en Argentina.
La tasa de desempleo es de 8,5%, lo que indica la existencia de más de un millón de trabajadores desocupados en los principales centros urbanos del país. A esto hay que agregar un 14,2% de ocupados demandantes de empleo -es decir, trabajadores que buscan trabajo a pesar de ya tener uno, dado que no alcanzan condiciones de vida mínimas con su salario actual. Esto totaliza casi 3 millones de trabajadores en condiciones de vulnerabilidad laboral, pero hay que recordar que esta cifra no corresponde al total del país, sino sólo a las 31 ciudades más grandes, que contienen a poco menos del 70% de la población total argentina. El número total de trabajadores en condiciones de vulnerabilidad laboral ronda los 4 millones y medio.
No es posible afirmar que el desempleo esté a la baja. La comparación con el trimestre anterior, presentada en el comunicado de Indec, omite un hecho básico conocido como estacionalidad. El desempleo siempre baja un poco en el tercer trimestre de cada año. La comparación correcta debería realizarse con respecto al mismo trimestre del año anterior, lo que no es posible dado que la Encuesta Permanente de Hogares fue prácticamente desmantelada en el ocaso del kirchnerismo (el “nuevo” Indec recomienda desestimar la información producida bajo la intervención).
Lejos de los “brotes verdes” que pregona el macrismo, lo que tenemos delante es una economía sumida en una profunda recesión (que ya acumula un año consecutivo de duración), en medio de la cual las condiciones de vida de los trabajadores empeoran vertiginosamente. La única salida es una agenda de lucha de los trabajadores por la ocupación de todo lugar de trabajo que suspenda o despida, el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, el seguro de desempleo equivalente al 75% de la canasta familiar, el pase a planta permanente y a convenio de todos los precarizados, un paro activo nacional y un plan de lucha.

Daniel di Stefano

Pamela David y el desafío de la blancura



Los dichos de la conductora sobre la familia "blanca y pura" de Macri no son un exabrupto, son expresión de la línea editorial del canal y su programa.

Pamela David miraba una foto de Trump y su familia. Con gesto de añoranza y la palma de la mano apoyada abierta sobre su pecho, hizo público un profundo deseo por televisión: "Yo quiero volver a revivir la foto del balcón, de Juliana con Mauricio y Antonia, una familia blanca, hermosa, pura, y a partir de ahora, y toda la mugre que tenían que sacar…”
La conductora del programa de las mañana del canal América, Desayuno Americano, parece haberse olvidado que estaba al aire. Sostenía el mate en la otra mano, cual si estuviera en su casa charlando con cualquiera. Lo cierto, es que se le filtró un comentario en vivo que, en el marco de la campaña mediática xenófoba a la que asistimos, da mucho para pensar.
La punta de lanza fue Lanata con sus informes de los que bien podría deducirse que los inmigrantes tienen la culpa de todos los problemas de los argentinos. Luego TN acusó a la mujer que rescató de Mailén de ser una "peruana indocumentada" que pedía plata por el rescate de la niña. La cruzada contra todos aquellos que no son “blancos, hermosos y puros” se reproduce y recrudece en los medios, en lo que constituye el soporte ideológico para las políticas xenófobas que impulsa el Gobierno.
Precisamente, el patriarca de la familia blanca, hermosa y pura que tanto admira David, es el responsable de la desidia que padecen los trabajadores inmigrantes discriminados y maltratados por el Estado, como bien ya documentó este diario a través de los casos de Dora Franco y Carmen Flores.
Pamela David no se queda atrás del resto del staff de América, cuyo dueño, Daniel Vila, es su esposo. Como beneficiaria directa de todas las ganancias de la empresa, es de imaginar que se preocupa por encontrar la mejor forma de expresar las ideas de acuerdo a su línea editorial. Tal como puede verse en los principales programas del canal, el sentido común más rancio es el que marca los tópicos para el abordaje de la agenda. En esta perspectiva, se adivina la necesidad del medio de congraciarse con los sectores más derechosos de la política, como el macrismo, pero también el massismo, que goza de amplio espacio para hacerse ver por América.
Las “estrellas” como Jorge Rial, Luis Majul y principalmente, Alejandro Fantino, hacen culto del sentido común reproductor de desigualdades y prejuicios, como matriz desde la cual opinar sobre todo y de todos. La regla es no profundizar, no complejizar. Si son inmigrantes que se vuelvan a su país, si roban que sean castigados de la forma más severa, si toman un terreno que los aplaste la topadora y si son negros e impuros, seguro que son peligrosos y probablemente, narcos. Ése es el sentido común que estos personeros mediáticos tan afines al Gobierno, contribuyen a construir y profundizar día a día.
Cualquier distraído podría pensar que este comentario de la conductora fue un exabrupto. Sin embargo, hace falta mirar un poquito su programa cada día con más atención para ver que no es así.
En agosto de 2014 David realizaba una entrevista telefónica en vivo, al que por entonces se desempañaba como secretario de Seguridad de la Nación, Sergio Berni. Durante los quince minutos que aproximadamente duró el reportaje, las imágenes del reciente desalojo del barrio Papa Francisco de Lugano, pasaban una y otra vez. Los planos de los periodistas en el piso, se intercalaban con las topadoras que arrasaban con las casillas de madera, con los techos de chapa, las paredes de nylon. Las personas del lugar, habitantes de lo que durante seis meses consideraron su barrio, sus casas, observaban con impotencia como las máquinas custodiadas por las fuerzas de seguridad – la gendarmería de Berni y la Metropolitana de Macri – destruían lo poco que tenían.
Desde la pantalla de América ya se había podido ver la indignación de la conductora y sus compañeros, cuando los habitantes del asentamiento se habían instalado en el predio que bautizaron con el nombre del Papa. Ninguno podía creer que el Gobierno lo permitiera, que nadie interviniese para impedir la ocupación. Ninguno problematizaba acerca de las necesidades básicas, estructurales de la población. El dilema era resuelto por los periodistas y la conductora en simples términos: en el predio tomado de Lugano hay usurpadores ilegales. Allí se esconden estafadores, asesinos, narcotraficantes y ladrones.
- Vemos las imágenes de un desalojo brutal, que en algún momento tenía que suceder… pero ¿de esta manera? ¿Esta era la forma? – preguntó la conductora. Es difícil imaginar a Berni, famoso por reprimir duramente a los trabajadores de Lear sobre la Panamericana, proceder de otra forma con los habitantes pobres del barrio. Lo que se advierte en primera instancia, es el acuerdo total de la conductora con la desaparición de ese barrio.
Como se ve, para Pamela David y para América, la reivindicación de la “limpieza” contra “la mugre negra e impura”, viene de larga data. Por más que la conductora, Lanata, los políticos burgueses xenófobos y los empresarios de medios deseen lo contrario, la realidad es que los millones de "negros, feos e impuros" que rompen con su ideal de perfección y pureza seguirán existiendo, respirando, ocupando espacio, exigiendo derechos, denunciando injusticias. La Izquierda Diario estará ahí para ellos.

Juana Galarraga @Juana_Galarraga

Enrique Pescarmona: “Las chicas de 14 años se preñan para cobrar unos mangos”



El millonario empresario mendocino, cercano al Presidente Macri, hizo estas declaraciones en un encuentro organizado por AEA.

Enrique Pescarmona se encuentra entre los 40 empresarios más ricos del país, con una fortuna que asciende los U$S 320 millones. Durante años recibió jugosos subsidios que le permitieron forjar su imperio. Es el dueño de la industria metalúrgica Impsa y sus negocios se desarrollan en varios países del mundo.
Pescarmona fue uno de los empresarios que alentó con especial entusiasmo la llegada al gobierno de Mauricio Macri. Y Macri, una vez en funciones, intervino a través del Banco Nación para que los problemas financieros con diversos acreedores que venían aquejando al dueño de Impsa, se solucionen rápidamente.
En una reunión de pares, organizada por la Asociación Empresaria Argentina, Enrique Pescarmona lanzó declaraciones que trascendieron el auditorio del Museo Nacional de Bellas Artes donde se encontraba. “El asistencialismo no sirve, es retrógado. Las chicas de 14 años se preñan y tienen un bebé para que les den unos mangos”, opinó el empresario mientras se refería a las políticas de asistencia social.
En el mismo sentido y siguiendo su exposición, se refirió al desempleo diciendo que “van a faltar 12 a 14 años para que los trabajadores sean normales”, en relación al tiempo que las empresas necesiten para capacitar a sus trabajadores. Para el dueño de Impsa, luego de un año de preparación, sus operarios “son empleados normales”. Y agregó “un tercio de los argentinos es pobre, pero muchos son inempleables”.
Enrique Pescarmona es un millonario que recibió enormes subsidios durante años por parte del estado. Sus opiniones son propias de la clase empresaria, que siente un profundo desprecio por los trabajadores y sectores populares y merece el más absoluto repudio.

Redacción Mendoza - LID

Chapecoense: no fue fatalidad, es el lucro empresario



Lamia, la empresa propietaria del avión que transportaba al equipo de fútbol brasileño Chapecoense fue fundada en Venezuela en 2009 –donde nunca voló– y ahora está asentada en Bolivia, donde recibió autorización para realizar vuelos chárter recién el año pasado. Sin embargo, se había convertido en “especialista” en el transporte de equipos y seleccionados de fútbol de toda la región, incluido el argentino.
British Aerospace, la empresa fabricante del avión que se cayó en Colombia, quebró en el año 2001. La aeronave que transportaba al Chapecoense había sido fabricada en 1999 y es de un tipo de avión que tuvo 13 accidentes con más de 200 muertos en el curso de su corta historia.
Resulta muy llamativo que una empresa boliviana, que cuenta con un solo avión, que hace muy poco fue creada y hace apenas poco más de un año que recibió autorización para volar, sea contratada por equipos y selecciones no solo de su país de origen, sino de la Argentina, Brasil y Paraguay, países que, al menos en los dos primeros casos, tienen flotas de aviones considerablemente más grandes y modernas que la de Bolivia.
Ninguna empresa de estas características (un año de vida y un solo avión) habría podido convertirse en una gerenciadora de viajes de equipos y selecciones de América latina sin que haya establecido previamente conexiones non sanctas con dirigentes de las asociaciones regionales (Conmebol) y de distintos países y equipos de la zona.
Esto, según explica al diario La Nación un dirigente de fútbol local, se debe a que “mientras otra empresa te cobra un vuelo u$s 100.000, Lamia lo ofrece por u$s 60.000”. Como en los negocios no hay milagro, el menor costo se paga con menores controles, menor mantenimiento, aviones más antiguos y, en definitiva, menor seguridad en vuelo.
Paguen los clubes o la Conmebol –en el caso del Chapecoense se trataba de un partido de la Confederación– la búsqueda de bajar costos (o maximizar ganancias, según como se lo mire) está directamente relacionada con una menor seguridad para los futbolistas, técnicos y, en este caso, de una veintena de periodistas.
El año pasado, el ómnibus que transportaba al plantel de Huracán –luego de un partido por la misma copa de la Conmebol– casi cae a un precipicio camino al aeropuerto de Caracas, tras quedarse sin frenos subiendo una cuesta. Sufrieron lesiones importantes varios jugadores y el accidente podía haber terminado en una tragedia similar a la actual si el conductor no lograba volcarlo y, así, detenerlo.
La Conmebol –y varias de las asociaciones de fútbol de la región, entre ellas la AFA– han sido sacudidas en los últimos años por hechos de corrupción que terminaron con varios dirigentes detenidos –entre ellos el entonces presidente de la Confederación y un par de argentinos–, con graves acusaciones por enriquecimiento, obviamente ilícito.
La FIFA, la Conmebol, la europea y, de manera creciente, la norteamericana, que puja por meterse en un negocio que genera miles de millones de dólares, así como los clubes más poderosos de todos los países, se han convertido, de derecho o de hecho, en verdaderas sociedades donde reinan las mafias.
La descomposición del negocio del fútbol, que en la Argentina se vive con gran actualidad (Fútbol para Todos, privatización y negocios millonarios) lleva a las mayores atrocidades. Esta, que sufrieron los jugadores, técnicos y periodistas que murieron en Colombia, es una de ellas.

Nelson Marinelli

miércoles, 30 de noviembre de 2016

El “misterio” de la reactivación y la incertidumbre por Trump



Cambiemos se pregunta cuando llegarán los “brotes verdes”. Mientras se especula sobre las medidas que tomará Donald Trump. En el interregno domina la incertidumbre.

Nadie duda que el año terminara con una caída económica de alrededor de 2,5 %. Se trata de una retracción mayor a la prevista por el Gobierno en el Presupuesto 2017. El “segundo semestre” nunca llegó.
En algunas actividades la recesión es más pronunciada. Según Orlando Ferreres, en el acumulado hasta octubre la industria tuvo una baja de 2,8 %. El Indec comunicó que la producción de energía retrocedió 4,2 % en el tercer trimestre en relación al año pasado. El dato de energía actúa como un indicador transversal de toda la economía. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el fin de semana largo el consumo fue 5 % menor que en 2015. Son solo algunos indicadores que ilustran la situación general.
"Anoche, Felipe Larraín (ex ministro de Economía chileno del gobierno de Sebastián Piñera) me preguntó cuándo arranca y le respondí que es un misterio", esta declaración fue un sincericidio en que incurrió la semana pasada el ministro de Producción, Francisco Cabrera. El “misterio” se refiere al momento en que comenzará la reactivación.
Es un “misterio” que invade al gobierno en pleno. Transcendidos mediáticos indican que desde la Jefatura de Gabinete los funcionarios más encumbrados iniciaron consultas a algunos especialistas para ver cuándo estiman que aparecerán los “brotes verdes” en el consumo y la economía.
La única noticia buena para el Gobierno viene de los fugadores de capitales y evasores de impuestos que están entrando al blanqueo. Es algo, pero no alcanza. Pocos economistas arriesgan que habrá una reactivación fuerte en 2017. Los más sensatos asumen que a lo sumo se verá un rebote de la caída de este año. Por ahora, públicamente pondera más el optimismo de la voluntad que el pesimismo de la razón.
Por debajo, la falta de reacción de la actividad económica se traduce en internas en el gabinete (la más notoria entre Alfonso de Prat Gay y Federico Sturzenegger), reclamos industriales que en algunos casos llegan al pedido de una nueva devaluación “light” y malestar social. El hándicap oficial es la gobernabilidad prestada por la oposición patronal y la tregua de las cúpulas sindicales.

Dominio imperialista

En 2015, Estados Unidos fue el tercer destino en importancia de las exportaciones argentinas: con U$S 3.346 millones explicó el 6 % de las ventas externas. A su vez, Argentina realizó importaciones desde el país del norte por U$S 7.700 millones, representando el 13 % del total de las compras externas. Para nuestro país, el saldo del comercio exterior fue negativo en U$S 4.268 millones.
Estados Unidos pasó a ocupar el tercer lugar entre los socios comerciales de Argentina, detrás de Brasil y China. Algunos analistas se basan en este hecho para poner límites a los efectos que el proteccionismo del nuevo presidente pueda tener sobre nuestro país. Se trata de una visión parcial debido a que las relaciones económicas no se reducen al intercambio comercial.
El capital yanqui tiene un peso predominante en la economía nacional, disputando el primer lugar en la inversión extranjera radicada en estas pampas. Según la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham), esa entidad cuenta con 622 empresas asociadas que emplean a 360 mil trabajadores, explican el 18,6 del Producto Interno Bruto y el 38 % de la recaudación fiscal. El 44 % de los socios son empresas de origen estadounidense, 10 % representantes de empresas norteamericanas y el 46 % restante con capital proveniente de otros orígenes.
Hoy otros factores, como, por ejemplo, el peso del capital financiero y la estructura de dominación mundial a través de organismos multilaterales. Pero los datos expuestos exhiben las fuertes relaciones económicas y dan una dimensión del impacto que puede tener el giro en las políticas de Estados Unidos a partir de la asunción de Donald Trump. Pero no es todo.

Efecto Trump

Las repercusiones de las medidas que tome Trump no puede medirse solamente por el efecto directo sobre el comercio y las inversiones en Argentina, sino por las modificaciones que puedan implicar sobre los parámetros sobre los que se movió la acumulación de capital a nivel mundial en los años recientes.
Muchos analistas exhiben cierto consenso en el muy probable inicio de una época de dólar fuerte, incluso algunos aventuran una muy dudosa vuelta al patrón oro, producto de la combinación de estímulo fiscal y mayor restricción monetaria en Estados Unidos. En simultáneo, avizoran el regreso a escena cierto nivel moderado de inflación en el país del norte.
Para nuestra región, los especialistas del establishment financiero prevén que la llegada a la Casa Blanca del nuevo presidente podría hacer caer a la mitad las ventas de bonos globales de América Latina y el Caribe, ya sea de gobiernos o de empresas. No se trata sólo de opinólogos. Los que hacen estas afirmaciones son ejecutivos del J.P. Morgan y otros bancos de inversión que operan con la deuda pública.
Las posibles causas que señalan son varias. El proteccionismo que promete Trump afectaría a los prestamistas latinoamericanos por la baja de impuestos a las corporaciones que retornen capitales al país del norte. No sólo eso. El plan de infraestructuras que proyecta el nuevo presidente, más allá de la escala que alcance, aumentaría el costo de la deuda pública de Estados Unidos vía incremento del déficit estatal, y encarecería, a su vez, el crédito internacional.
La dosis real de cada una de las iniciativas de Trump está por ver, pero de conjunto presionarían en el sentido de una salida de capitales de países “emergentes” en un vuelo a la calidad. Además, podrían empujar hacia la baja los precios de las materias primas que exporta América Latina.
Las novedades acentuarían un proceso previo. Las materias primas cambiaron de tendencia en 2014 y los datos para Latinoamérica ya mostraban un descenso en la inversión extranjera directa que alcanzó un máximo de U$S 147 mil millones en 2012 bajando a U$S 129 mil millones en 2015. Ni que decir que el capital especulativo (no el de inversión) tendría más motivos para iniciar el viaje hacia economías centrales.
Desde la asunción de Cambiemos, Argentina está viviendo una realidad relativamente distinta en relación a los flujos de capitales, esencialmente por el ingreso de divisas con fines especulativos y la escalada de deuda externa. Sosteniendo las altas tasas de interés que paga el macrismo por la emisión de deuda tal vez logre capear la tormenta frente a las medidas de Trump. Todo entra en el terreno de la especulación.
Aun así, América Latina y el Caribe están atravesando su segundo año consecutivo de recesión. Este hecho no puede pasar inadvertido en nuestro país. No sólo porque es un fenómeno que, según la Cepal, no ocurría desde la década perdida del ochenta, sino porque la recesión de la región la explica en gran medida Brasil, el principal socio comercial de Argentina. Allí la recuperación esperada para el año próximo también se está revisando a la baja, tanto que casi no va a crecer.
Ni siquiera las transformaciones que pudiera tener el, para Argentina lejano, Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que “integra” económicamente a México y Estados Unidos sería neutral. Un analista local habló, para establecer algún tipo de comparación, de “efecto tequila” II. Hay que recordar que el primero sacudió al esquema de la convertibilidad de Domingo Cavallo y Carlos Menem. Hoy las condiciones son distintas, pero no está de más tenerlo como referencia.
La recuperación hacia el año próximo a la que apuesta Cambiemos está apoyada en el endeudamiento externo para empujar la obra pública. Por lo cual, en gran medida, todas las proyecciones están sujetas a lo que haga Donald Trump. Esperar y ver.

Giros

Los cambios en la política económica de Estados Unidos siempre impactaron fuertemente en América Latina y en Argentina.
Hacia fines de los años 1960 se comenzó a verificar el fin del “boom” de la posguerra. Una expresión sintética fue fin del sistema de las paridades cambiarias fijas que perduraron hasta 1971. Estados Unidos abandonó el patrón oro y en marzo de 1973 se autoriza la libre y total flotación del dólar, de tasas de interés y de precios. Las materias primas variaron en tendencia alcista hasta 1980, cuando comienza un período de amortiguación.
Dictaduras mediante, el endeudamiento de los países de América Latina que en 1970 llegaba a un total de U$S 20.900 millones de dólares pasó a ser en 1980, luego de absorber eurodólares y petrodólares, de U$S 243.000 millones. Ese esquema para la región se modificó cuando Paul Volcker decidió subir en 1979 la tasa de interés que establece la Fed de los Estados Unidos. Así condujo a crisis de deuda externa. Hoy los países de esta parte del mundo están con mejores guarismos de deuda, pero el ejemplo histórico sirve para ver el impacto que tienen los cambios bruscos en la política yanqui.
Durante la década de 1990, el auge neoliberal llegó a América Latina a través del “Consenso de Washington” que, con desigualdades, condujo a privatizaciones y ataques profundos a las condiciones de vida obrera. Esa situación trastocó en el nuevo milenio cuando varios gobiernos neoliberales de la región quedaron, o fuertemente deslegitimados o directamente impugnados en las calles.
El “viento de cola” por la plena incorporación de China a la economía mundial y la política crediticia laxa de Estados Unidos favoreció a Latinoamérica que tuvo su “década ganada”. Desatada la crisis mundial de 2008 la región tuvo un interregno en el que logró despegarse en simultáneo que desaceleró su crecimiento hasta la actual recesión.
Entre la demagogia de Trump en la campaña electoral y el programa que llevará a la práctica intervendrá la política y la negociación con el establishment económico de la principal potencia mundial. Pero no hay dudas que giros importantes, de mayor o menor proporción, están inscriptos en la situación. Por el momento reina la incertidumbre.

Pablo Anino

Detienen a dos curas abusadores en Mendoza

Los curas Nicolás Corradi (82) y Horacio Corbacho (55) y un empleado del Instituto Antonio Próvolo para niños hipoacúsicos, fueron detenidos por abuso sexual en la provincia de Mendoza, luego de que una testigo los denunciara. El procurador de la Corte mendocina adelantó que pueden salir a la luz nuevos casos e involucrados en los abusos, que incluyen todo tipo de vejámenes en la “Casa de Dios” donde las niños y niñas sordos eran llevados para ser abusados.
El cura pedófilo Corradi, tenía en su haber una denuncia previa por el mismo motivo en Italia, donde nació y ejerció el sacerdocio hasta que fue trasladado a la Argentina por la jerarquía del Instituto Próvolo de Verona, por los vejámenes cometidos contra niños en aquel país. Una práctica recurrente de la jerarquía vaticana para ocultar estos delitos y salvar de la condena a los responsables de estos crímenes aberrantes.
El arzobispo de Mendoza se excusó, ya que los antecedentes de Corradi estaban fuera de su jurisdicción y adelantó que serán juzgados según el derecho canónico. Una confesión de las futuras conspiraciones que se tejerán para garantizar la impunidad, en primer lugar de la propia jerarquía eclesiástica que apaña a los pedófilos.
A cargo de la causa está el fiscal Fabricio Sidoti, sobre quien pende un jury de enjuiciamiento por el femicidio de Ayelén Arroyo, que fue asesinada por su padre luego de que ella lo denunciara por abuso sexual. Por estas horas el hombre está en graves problemas, ya que los medios revelaron las desgravaciones del testimonio de la joven de 19 años que demuestran que estaba bajo amenaza, algo que él había negado (Mendoza Post, 26/11)
Un reguero de denuncias por abuso de menores recorren el país, son los casos de Juan de Dios Gutiérrez en Catamarca, el obispo de la diócesis de Río Gallegos, el cura colombiano Escobar Gaviria denunciado por dos monjas en Entre Ríos; a los que suman otro tipo de acusaciones, como las torturas de monjas de la localidad de Nogoyá también en esa provincia y la nueva causa por malversación de fondos contra el pedófilo Julio César Grassi.
Pese a la descomposición manifiesta, los gobiernos continúan tercerizando la educación y la asistencia en la Iglesia Católica. Valoran la formación en el miedo y el renunciamiento, y su función de contención social. Por ello la persistencia del derecho canónico, una parodia de justicia, que el Estado reconoce pese a las consecuencias gravísimas que en la recurrencia del abusador Corradi quedan de manifiesto.
Exigimos justicia para las víctimas. Que los curas abusadores sean juzgados en fuero civil. Por la inmediata separación de la Iglesia del Estado.

Partido Obrero

Solo se presenta la Lista Roja clasista

Entrevista a Gustavo Lerer, Delegado General del Hospital Garrahan sobre las elecciones sindicales este miércoles

-M.H.: Estoy un poco decepcionado, había escuchado que le habían hecho un escrache a Macri cuando visitó el hospital la semana pasada. Pero lo que hubo fue mucha presencia policial y no hubo escrache.
-G.L.: Desde la Comisión Interna decidimos no hacer el escrache porque veíamos que podía ser perjudicial para el objetivo que es demostrar lo que está haciendo el pacto PRO-K en el hospital. Sigue habiendo una directiva mixta, lo único que cambió es la relación de fuerzas, con el kirchnerismo había tres consejeros kirchneristas y uno macrista y ahora es al revés.
Sacamos un comunicado repudiando la presencia de Macri porque había bajado el presupuesto del hospital en 348 millones de pesos y está aplicando un plan de ajuste de achique de la salud, la educación, con recortes de salarios, despidos, represión y ataque a los trabajadores.
Desde la mañana había una gran presencia policial, con perros busca bombas, y la patota de UPCN que meses antes había hecho lo mismo pero con Scioli. Sea cual sea el sector burgués que esté en el gobierno, será apoyado por la burocracia sindical.
-M.H.: Andrés Rodríguez, Secretario General de UPCN se ha prestado a la firma de un bono para fin de año, pero solo para los empleados nacionales dejando afuera a los provinciales y tercerizados, a pesar de ser un gremio con competencia nacional.
-G.L.: UPCN firma lo que le ofrecen, tal vez regatea unos centavos y algunos negocios para ellos. Lo grotesco es que a la tarde estuvieron en la movilización en el Congreso de la CGT y los movimientos sociales reclamando por la Emergencia Social.
-M.H.: Así es, Andrés Rodríguez estuvo en el escenario como parte del Comité organizador del acto.
-G.L.: Igual esto no varía, con el kirchnerismo han hecho lo mismo, Cristina se ponía la gorrita de UPCN e iba a los actos de Rodríguez. Lo mismo que con Gerardo “Batallón 601” Martínez de la UOCRA. Acá el problema es la conciliación de clases, así como no hubo década ganada tampoco ahora hay ningún cambio para los trabajadores. Son distintos sectores burgueses que se turnan en el manejo del Estado para aplicar los planes del imperialismo, de reconversión y de salvataje de las metrópolis imperialistas frente a las crisis económicas cíclicas que se dan en el mundo.
-M.H.: Pero ustedes en el Garrahan los han echado.
-G.L.: Sí. Pero con todo el apoyo del aparato del Estado manejan el ingreso del personal entonces siguen teniendo el poder y la resistencia y las ganas de pelear de los trabajadores no es eterna, entonces en determinadas circunstancias se retrocede, inclusive por errores o muchas veces los compañeros cambian salud por dinero.
-M.H.: Lo decía porque el próximo 30 de noviembre va a haber elecciones de Junta Interna en el Garrahan y la única lista que se presenta es la de ustedes.
-G.L.: Sí, pero en el hospital hay 4 gremios: SUTECBA, UPCN, ATE y la Asociación de Profesionales, y también se suma Gastronómicos con los trabajadores de los comedores tercerizados.
-M.H.: O sea que no son la única representación sindical dentro del hospital.
-G.L.: No. Nosotros abogamos porque hubiera una sola representación pero obviamente no le conviene al gobierno.
-M.H.: Ustedes representan a la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE).
-G.L.: Claro. Nosotros somos la única lista de ATE, hay una pequeña oposición de la Verde y Blanca que son kirchneristas que hoy en día dirigen el sindicato de Capital, pero no ha presentado lista.
-M.H.: ¿Cómo se conformó la lista de ustedes?
-G.L.: Se conformó con el mismo mecanismo que utilizamos siempre, hacemos una pre-selección donde participan los mejores activistas, los compañeros clasistas y después los compañeros en asamblea votan a los que más les parecen. Hay compañeros del Partido Obrero, del PTS, del MAS y del PSO que es el partido en el que milito yo, después la mayoría de los compañeros son independientes. En cinco asambleas, porque tenemos cinco turnos, eligiendo con el mecanismo de la lista chorizo, se ponen todos los nombres de los compañeros y los votantes les ponen cruces, luego se cuenta y esos son los compañeros elegidos. Es como una interna, una pre-selección y después esos son los compañeros que integran la Lista Roja.
Los mismos compañeros que eligieron sus representantes también votaron un programa clasista donde planteamos la necesidad de una nueva sociedad, la defensa del conjunto de los trabajadores, la pelea contra la represión, contra los gobiernos patronales sean del color que sean, contra la entrega de los recursos naturales y los agrotóxicos.
-M.H.: O sea, no es solo un programa que se reduce a lo sindical estrictamente.
-G.L.: Claro, porque en esta época de los monopolios cualquier conducción que no se plantea ese tipo de programas termina siendo cooptada por el gobierno burgués y el Estado patronal, como ocurre con la mayoría de las burocracias sindicales, inclusive con sindicatos que han surgido como de izquierda como fue el caso del Subte.
-M.H.: Es interesante esto que estás contando porque evidentemente ustedes superan ese cáncer que es la división entre los compañeros luchadores.
-G.L.: Lo superamos eligiendo los trabajadores, porque así como los eligen podrían quedar afuera los compañeros de las corrientes.
-M.H.: Pero el mecanismo no deja de ser interesante.
-G.L.: Esto tiene límites, no es que cualquier compañero se puede presentar, compañeros que están o han estado con la burocracia sindical, como muchas corrientes que lo están, como el MST o el PCR no participan de esta interna porque por más que coincidamos en unidades de acción consideramos que ningún compañero que esté por la conciliación de clase ni con acuerdos con la burocracia tiene que estar en esta lista ni en ningún acuerdo político. A veces nos toca el mote de sectarios, pero nosotros entendemos que no es así, que no se puede unir el agua y el aceite y que estas opciones de conciliación de clase terminan abortando o frustrando grandes luchas o revoluciones que dan los trabajadores.
-M.H.: Volviendo al tema de la visita de Macri ¿por qué visitó al Garrahan?
-G.L.: Vino a reinaugurar algo que ya estaba inaugurado siguiendo una práctica que impuso el kirchnerismo. El hospital hace rato que tiene un sector que es Comunicación a distancia, que establece teleconferencias con hospitales del interior donde se hacen diagnósticos, se toman casos clínicos, la única diferencia es que en los últimos tiempos esto se hacía con el satélite Arsat y ahora Macri alquiló otro satélite y seguramente se ha agregado alguna que otra cosita. Vienen para la foto y después descuentan el presupuesto y los salarios son por debajo de la canasta familiar.
Hace poco salió del propio Departamento de Estadística del gobierno de la Ciudad que la canasta básica total era de 12.000 pesos, sin contar alquiler. O sea que para pagar los servicios, alimentarse y vestirse una familia tipo con dos hijos necesita esa suma y nosotros tenemos muchos compañeros por debajo.
-M.H.: Hace un tiempo ustedes encararon una lucha por un adicional salarial.
-G.L.: Por 5.000 pesos que no pudimos conseguir. Ahora por única vez nos están dando 3.000 pesos en octubre-noviembre y no sé si la extraordinaria de UPCN nos la van a dar. Nosotros ahora estamos pidiendo 10.000 mil pesos para fin de año y seguimos insistiendo con los 5.000 durante todos los meses. Es un paliativo porque lo que reclamamos es un salario de 25.000 pesos de mínima con cláusula gatillo, o sea que se corrija en relación a la inflación.
-M.H.: ¿Querés agregar algo más?
-G.L.: Tuvimos otro conflicto con un compañero que fue suspendido sin derecho a descargo por 30 días.
-M.H.: Se ha vuelto una costumbre de la dirección del Garrahan, recuerdo el caso similar de una compañera hace unos meses atrás.
-G.L.: Sí, es un espejo de la realidad. Durante la etapa kirchnerista se dio el caso de esta compañera y ahora pasa con el macrismo. La matriz autoritaria del hospital es terrible y también están los López, los Báez, los Andrés Rodríguez, funciona de la misma manera.
Cuando planteamos el aumento lo planteamos bajo control obrero, con la apertura de los libros porque queremos el aumento del presupuesto para que se transforme en salud que significa buen salario para los trabajadores y buena atención para los pacientes, no para que se lo trague la burocracia sindical y los funcionarios corruptos. Uno de esos negociados impresionantes son las tercerizaciones.
-M.H.: Les deseo suerte el próximo 30 de noviembre más que nada en cuanto a participación de los trabajadores.
-G.L.: A nosotros no nos gusta ser lista única. Nos hubiera gustado que se presente quien se tenga que presentar, sino parecemos la burocracia sindical que hace lista única, con otros mecanismos, porque ellos cagan a trompadas a la oposición. Los compañeros sienten que no tiene sentido la elección al ser lista única. Es distinto el contenido, pero preferiríamos poder confrontar.

Mario Hernandez

martes, 29 de noviembre de 2016

Venta de acciones de Petrobrás: un negociado infame a favor de empresarios amigos de Macri



Se acaba de consumar un negociado escandaloso que trae aparejado la transferencia del patrimonio público a una empresa privatizada vinculada al gobierno. Nos referimos a la venta realizada por el Fondo de Garantía de la ANSES de sus acciones de Petrobrás a Pampa Energía, la sociedad que controla EDENOR y que tiene como accionistas principales a Marcelo Mindlin y al empresario inglés amigo de Macri Joe Lewis.
El negocio fue así: la ANSES le vendió acciones equivalentes al 11.8% del capital de Petrobrás Argentina a Pampa Energía por 156 millones de dólares. Pero antes de ello el gobierno resolvió perdonarle la deuda de 19.000 millones de pesos que las distribuidoras eléctricas tenían con la mayorista Cammesa, una sociedad controlada por el Estado. En el caso de Pampa Energía ese perdón alcanzó al menos los 77 millones de dólares, es decir el 50% de la cifra que recibió la ANSES por la venta de sus acciones. ¡Por lo tanto, la mitad de los fondos que Pampa Energía le dio a la ANSES fueron proveídos por el propio Estado!
El 50% restante tampoco saldrá de los bolsillos de Mindlin y Lewis sino que será costeado por el Estado y los usuarios. Esto porque durante el 2015 EDENOR recibió subsidios del gobierno kirchnerista de al menos 2.300 millones de pesos, lo que al tipo de cambio actual equivale a 143 millones de dólares. Estos subsidios no fueron invertidos en infraestructura ni para pagar la deuda que tenía la empresa con Cammesa. A esto hay que sumarle que el gobierno autorizó un tarifazo eléctrico a favor de las distribuidoras del 400% para el 2016 y acaba de anunciar para el año entrante otro del 73%. En la audiencia pública EDENOR justificó el tarifazo alegando que estaba en quiebra, pero la compra de activos realizada prueba lo contrario. Con los fondos públicos recibidos se valieron para una expansión en otras empresas sin arriesgar capital propio.
El gobierno defiende la operación argumentando que consiguió fondos, cuando toda la evidencia muestra que Pampa Energía utilizó fondos públicos para ampliar su patrimonio. Es necesario denunciar esta operación y reclamar su inmediata anulación.

Gabriel Solano

Trabajadores y sindicatos: Entre lo viejo y lo nuevo

El gremialismo argentino lleva largas décadas de una historia plagada de sometimiento o “alianza” con las patronales y el Estado, manejo antidemocrático y a menudo violento de sus sindicatos, instauración de direcciones “verticales” que tienden a minimizar o ignorar la voluntad de sus representados, enriquecimiento de sus dirigentes, negociaciones “a la baja” de los salarios y condiciones de vida de los trabajadores, sempiterna predisposición a la negociación y la conciliación, acompañada por permanente reticencia a la adopción de medidas de fuerza u otras acciones combativas en defensa de los intereses de los trabajadores.
¿Cómo se explica la permanencia de esas conducciones sindicales, con frecuencia prolongada durante décadas, con sucesivas elecciones de la misma agrupación al frente del gremio y muchas veces con permanencia también por décadas del mismo secretario general al frente del sindicato?.
En un país en el que se habla tanto de “políticas de estado”, en general para afirmar que hasta ahora no existen en tal o cual campo, la política sindical es un verdadero esfuerzo continuado de los más variados gobiernos, desde la década del 40 a la actualidad. La figura de la “personería gremial”, basada en un solo sindicato por rama, y el virtual monopolio de la representación que otorga al gremio que la obtiene es una base del “modelo sindical”. Un sólo sindicato puede declarar huelgas u otras medidas de fuerza, elegir delegados que adquieren fueros de protección, negociar y firmar convenios colectivos de trabajo, recibir, por descuento automático, un aporte mensual de todos los trabajadores incluidos en el convenio de la actividad respectiva.. La modalidad organizativa, plural o única, que debería estar basada en la libre iniciativa y decisión de los trabajadores , queda aprisionada en las indicaciones de un marco normativo estatal que delimita (y limita) la representatividad gremial.
Otro factor indudable de permanencia del “modelo” son las maniobras que, en general en connivencia con empresarios y gobierno, se consuman para mantener y consolidar la preeminencia de la misma dirigencia. El Ministerio de Trabajo de la Nación suele aprobar estatutos que fijan desmesurados requisitos para presentar una lista a elecciones o dificultan la designación de candidatos, algunas veces con exigencias tan fuera de lugar como que ya hayan formado parte con anterioridad de la conducción del sindicato, en directa apelación a la autorreproducción de la dirigencia. Las patronales suelen colaborar con los sindicatos para despedir a activistas enfrentados con las conducciones, y estos con las empresas para que muchos conflictos culminen en despidos masivos ante el silencio de la conducción sindical oficial. Todos estarán de acuerdo en el aval a asambleas amañadas, a presiones ilegales sobre los trabajadores, a las trampas en las elecciones de delegados. Siempre que se pueda, autoridades, dirigentes gremiales y los dueños de las empresas se pondrán de acuerdo para desplazar o negar las representaciones gremiales de delegados “molestos”. Cuando estos mecanismos “fallen” y los opositores ganen o amaguen ganar un sindicato, las impugnaciones, el fraude electoral, las abiertas apelaciones a la violencia, garantizarán la amenazada continuidad.
El hecho de que a lo largo de varias décadas este tipo de sindicalismo mantenga inalterado su predominio sobre la amplia mayoría del movimiento obrero, requiere sin embargo una explicación más amplia que el conjunto de mecanismos de coerción y de alteración de los mecanismos democráticos. Ninguna dominación se erige solamente sobre un juego de violencias y presiones, puede establecerse sobre esa base, pero su permanencia, sobre todo si es prolongada, requiere la existencia de componentes de consenso, de la creación de una cierta legitimidad que se sustente, sino por el apoyo activo, al menos por una actitud de pasividad, del hábito de obediencia a ciertas pautas, la creencia de que a cambio de someterse al poder existente se obtienen beneficios..
Es muy frecuente que los críticos de las conducciones que suelen ser caracterizadas como “burocracia sindical” concentren su interés, y sus ataques a las mismas, en torno al uso de la fuerza, el fraude y la connivencia con patrones y autoridades, y no presten la necesaria atención a la configuración de un consenso. Quizás ocurre que resulta dificultoso el reconocimiento de que una porción decisiva de la clase obrera argentina está regida por unas prácticas, e incluso una ideología, bien diferentes a las posiciones combativas e incluso clasistas que ellos propician,
Cabe examinar con brevedad los mecanismos que tienden a la producción de consenso:
-Los trabajadores comparten, o al menos no cuestionan abiertamente, una concepción de colaboración de clases, de no impugnación del sistema capitalista, de expectativas más amplias en la acción gubernamental y las políticas estatales que en el resultado de las luchas, de “asociaciòn” con los empresarios en la defensa de la “industria nacional”.. Ello abre de por sí un espacio compartido con la dirigencia, que en su abrumadora mayoría adscribe al peronismo en sus variantes más conservadores y conformistas.
-Esos rasgos suelen articularse con una mentalidad conservadora, con aspectos individualistas, que ve la relación del afiliado con el sindicato como una suerte de intercambio, por cierto desigual.El trabajador otorga su voto en las elecciones, su concurrencia a actos y asambleas complacientes con la dirección del sindicato, la adhesión a eventuales medidas de fuerza. A cambio contará con la protección del delegado y eventualmente de instancias más altas, muchas veces no relacionada directamente con la defensa del salario y los derechos laborales, sino con distinto tipo de beneficios informales, que pueden dificultarse o “cortarse” si el trabajador deja de concurrir a actos, movilizaciones y asambleas, o muestra cualquier otro signo de alejamiento o inconformidad, y por el contrario, consolidarse e incrementarse si la actitud “participativa” se mantiene en el tiempo o se potencia.
-En base a la normativa que les posibilita el descuento directo de aportes sindicales, y le da el trato de partícipe de los convenios colectivos con auspicio estatal, las entidades gremiales se les presentan a los trabajadores como una institución que forma parte de “lo existente”, un integrante “natural” e indispensable de la relación laboral, como los empleadores y eventualmente el Estado. No por casualidad, en algunos gremios se pueden ver campañas electorales en que los afiches de propaganda presentan a los postulantes como “eficientes administradores” o protagonistas de “una gran gestión”, consignas que, a primera vista parecerían más apropiadas para un dirigente de una entidad deportiva o de una empresa comercial que para un conductor sindical. Pero puede no haber mejor principio de legitimación para una dirigencia que permanece décadas en sus puestos, que no alienta la iniciativa, la militancia ni la combatividad. Un sindicato bien administrado, unas prestaciones de salud con funcionamiento aceptable, un conjunto de servicios disponibles, pueden ser el mayor activo de una dirigencia conservadora que aspira al consenso pasivo y al miedo al cambio de los trabajadores.
- La posibilidad de administrar obras sociales que brindan servicios, en primer lugar de salud, pero también de acceso a deportes, turismo, guardería, jardín de infantes, ayuda escolar, capacitación gratuita o a bajo precio , etc., torna algo difuso el sentido reivindicativo de la adhesión a un sindicato . En la práctica la obra social juega como un dispositivo de la acción sindical, que en la conciencia del trabajador suele hacerse más importante que la defensa cotidiana de los intereses laborales. Sobre todo para las trabajadoras y trabajadores con familia a cargo, el acceso a prestaciones para el grupo familiar se torna gravitante, a menudo la única alternativa válida frente a servicios estatales deficientes, o privados muy onerosos. Las “aflojadas” de los dirigentes en la defensa del salario o las condiciones de trabajo, pueden parecer menos importantes que esos beneficios.
-La militancia sindical no toma los carriles tradicionales, de una lucha solidaria en favor de los intereses de los compañeros de trabajo, sino que funciona como una suerte de “carrera” paralela al desempeño laboral, a partir de la cual se obtienen beneficios individuales como la cobertura frente a despidos, la posibilidad de obtener “buen trato” por parte de la patronal, la posibilidad de obtención de acceso en condiciones de relativo privilegio a las prestaciones de la obra social. Aquel que se afianza en la “carrera sindical” y en el seno de organizaciones muy burocratizadas, suele con cierta facilidad acceder a la “licencia gremial”, básicamente la posibilidad de no trabajar o hacerlo con horario y obligaciones reducidas, para cumplir tareas sindicales. Se separa así de sus bases y comienza la trayectoria de burócrata. Muchas veces a esa altura ya es un completo servidor de la estructura gremial, sin ningún interés en contradecir sus propósitos. Esta situación se extiende en los sindicatos más grandes a centenares y hasta millares de trabajadores que operan como correa de transmisión entre la dirigencia y las bases y juegan incluso un rol disciplinador ante los signos de descontento y oposición, y aún de “indiferencia”.
-Esos modos de reclutamiento, “profesionalización” y goce de privilegios de una militancia sindical burocratizada, se hacen más patentes y complejos a medida que se sube en la escala de la dirigencia. Empiezan los “negocios” de todo tipo, a partir de los fondos del propio sindicato, de la obra social, o incluso de peculiares “asociaciones” con las patronales. El volumen de esos “negocios” se amplía cuando se pasa de las dirigencias locales a la nacional, hasta llegar a “mover” millones de dólares, en particular, pero no exclusivamente, en los sindicatos más grandes. Y culmina en el fenómeno de los sindicalistas-empresarios, dueños abiertos o disimulados de empresas del mismo rubro de su “representación” sindical o de otros. Muchas veces, el enriquecimiento de las cúpulas “derrama” hacia abajo, generando amplias cadenas de corruptelas y complicidades de modo que afianza una cultura de “todos ganamos algo”, “acá nadie es un santo”, etc.
Si se suman esos factores generadores de consenso con los también variados y poderosos que apuntan a la coerción sobre los trabajadores o a la “protección” de las conducciones sindicales por Estado y patronales, el resultado es un sistema de dominación de gran solidez, con amplias capacidades de neutralizar, desalentar, desarticular o cooptar las oposiciones o resistencias que puedan surgir, incluidos múltiples modos de “castigo” para los que insistan en no someterse. Allí radica parte de la explicación de fenómenos a simple vista tan peculiares o “incomprensibles” como el de dirigentes confirmados o sucedidos por sus colaboradores inmediatos, después de las más graves y verosímiles denuncias de corrupción, violencias o fraudes. También hay que tener en cuenta la pervivencia de algunas direcciones con un esquema más “vandorista”, con mayor compromiso con la defensa del trabajador, que desarrollan sus componendas y negocios en niveles compatibles con la opción por medidas de fuerza o fuertes presiones a las patronales. “Fulano habrá hecho la suya, pero hay más trabajo y los sueldos son más altos que cuando fue secretario general por primera vez”. Expresiones de este tipo suelen ser escuchadas como muestra de una adhesión nada idealizada, pero bien distinta de la pura resignación o conformismo.
La mayor parte de los empresarios (existen también muchos que son opositores cerriles a cualquier forma de “poder sindical”), gobiernos de distintos signos y último pero no menos importante, la Iglesia Católica, actúan de acuerdo para sustentar lo que suele llamarse el “modelo sindical”. Sobre todo los gobiernos y la jerarquía eclesiástica se abstienen de formular cualquier crítica de fondo a la organización sindical, fingiendo ignorancia. sobre los múltiples componentes antidemocráticos y corruptos del “modelo”. De modo invariable, se avalan los atropellos más variados contra los luchadores en el campo sindical, incluido los procesamientos u otros hostigamientos judiciales por la fundamental razón de no renunciar a las luchas, y molestar así al conjunto de los “factores de poder”. Una y otra vez, las “mesas de diálogo” son habilitadas como forma de descomprimir el conflicto social, y útil pretexto de la CGT para posponer medidas de fuerza o dejar sin efecto planes de lucha.
Puede hablarse de “reforma electoral”, “reforma judicial”, a veces hasta de “reforma impositiva”, lo que nunca se pone en el tapete es una reforma sindical, un tabú autoimpuesto por los dirigentes políticos de los diferentes partidos del “establishment”. La única excepción parcial fueron los primeros tiempos de la presidencia de Raúl Alfonsín, cuando se intentó un cambio de legislación y de “modelo”, más hijo del entusiasmo de la U.C.R. que, ganadas por primera vez las elecciones presidenciales al peronismo, esperaba poder expandir su predominio a las organizaciones sindicales, contra las que había lanzado un fuerte cuestionamiento durante la campaña electoral, en torno al “pacto militar-sindical.”. La operación fracasó con rapidez y dio paso en seguida a los habituales métodos de alianza entre gobierno y poder sindical más concentrado, con la entrega a este último del Ministerio de Trabajo como “prenda de paz”.
De todas formas, a las organizaciones sindicales y los luchadores no les cabe esperar ninguna “reforma” venida desde arriba. Un cambio de modalidad organizativa y de prácticas concretas no puede ser obra sino de los trabajadores mismos. ES válido presionar en pro de algún cambio normativo que pueda facilitar un proceso de democratización, es necesario que las protestas se orienten también contra las variadas y reiteradas parcialidades del Ministerio de Trabajo nacional y los provinciales, en detrimento de organizaciones sindicales alternativas o independientes. Pero es en la actitud y las prácticas cotidianas del conjunto de los trabajadores y en particular de quienes aspiran a construir un sindicalismo sobre nuevas bases, que deben cifrarse las esperanzas y las acciones concretas de cambio. Dificilmente las clases dominantes y las “instituciones” que le respondan cedan de modo voluntario el “dique de contención” a las luchas que la actual modalidad sindical representa.
En las difícilísimas condiciones de la década del 90, la Central de los Trabajadores Argentinos constituyó un valioso aporte y esfuerzo en el sentido de la democratización sindical, el aumento de la participación activa de los trabajadores, la ampliación de la organización sindical hacia sectores distintos al de trabajadores asalariados formales, a los que siempre se limitó la CGT. La afiliación directa a la central, el reconocimiento de relaciones laborales bajo modalidades no salariales, la elección de las autoridades por voto directo de los afiliados, el destierro de las “intervenciones” y otras figuras diseñadas para el avasallamiento de las organizaciones locales o sectoriales por la entidad nacional, fueron otros tantos elementos para la configuración de un sindicalismo más abierto y democrático. Esos esfuerzos se vieron proyectados en logros como un alto nivel de afiliación, una llegada efectiva a nuevos sectores, la realización de congresos con participación de miles de trabajadores y discusiones abiertas y amplias. La central de reciente creación tuvo protagonismo en las grandes movilizaciones contra la política de privatizaciones, el endeudamiento, el incremento de la desocupación y la pobreza, etc. Compartió iniciativas como la Marcha Federal y encabezó la formación y desarrollo del Frente Nacional contra la Pobreza (Frenapo). Tiempo después lanzó una idea de grandes perspectivas, la Constituyente Social, que nunca llegó a materializarse.
Pero en el debe de las limitaciones también la cuenta es importante. Nacida en base sobre todo a gremios estatales, ATE y CTERA en primer lugar, nunca logró modificar ese predominio. Pese a la inclusión desde el comienzo o incorporación posterior de sindicatos industriales (p. ej. el del Neumático (SUTNA), Obreros Navales, UOM Villa Constitución, aceiteros), de transporte y servicios (p. ej.APA, Propaganda Médica) de compañías privatizadas (FETERA), y varias organizaciones territoriales o de desocupados (Federación de Tierra y Vivienda, MTL, MOI.), CTA no alcanzó peso decisivo en ninguna de esas ramas de la economía. Los estatales y los docentes siguieron siendo la “columna vertebral” de la central, las dos organizaciones sobre las que descansaba lo fundamental del poder de movilización, de intervención en los medios, de financiamiento, de la CTA. Los partidarios de la Central no ganaron otros grandes sindicatos, se fundaron algunos con carácter “paralelo”, en sana ruptura con la lógica del “sindicato único por rama”, pero en general siguieron siendo minoritarios, cuando no diminutos, en relación a la cantidad de afiliados y el poder de los sindicatos tradicionales del mismo sector.
Esas falencias, junto con una rivalidad entre ATE y CTERA latente desde los inicios de la central y, sobre todo, opuestos posicionamientos hacia los gobiernos kirchneristas, en un cuadro de creciente polarización en la sociedad en general y entre los trabajadores en relación a los comportamientos a seguir ante esos gobiernos, tuvieron muchísimo que ver con la partición de la CTA, acontecida en 2010, tras la división en dos listas del núcleo fundador y una elección de resultados discutidos. Uno de los núcleos surgidos de esa ruptura, que pasaría a llamarse CTA autónoma se orientó a sostener un lugar de completa autonomía frente al gobierno, más acorde con los postulados iniciales que el firme alineamiento con el gobierno de la otra fracción, la CTA de los trabajadores. Esa política pareció ser compartida por toda la conducción de la CTA autónoma, pero la línea de “unidad de acción” con las distintas “ramas” en que a su vez se había dividido la CGT, generó la crítica de una parte sustancial de la dirigencia del sindicato más numeroso, ATE. Eso marcó el inicio de una crisis que no parece en vías de solucionarse y en la que, como suele ocurrir, las discrepancias en la línea a seguir se mezclan con impugnaciones de manejos administrativos, y acusaciones de corrupción.
Hoy tenemos una CGT reunificada después de varios años de estar partida en tres, una vez más empeñada en el eterno diálogo con empresarios, gobierno e Iglesia, y con el juego de colaboración-oposición con políticas que la propia dirigencia cegetista define como “recesivas”, “de ajuste”, “que van en perjuicio del nivel de empleo” o “disminuyen el poder adquisitivo de los salarios”. Pero se elude una y otra vez un choque frontal, siempre a la búsqueda de coincidencias parciales, de explorar nuevas vías de negociación y acuerdo. La conducción está integrada por un triunvirato entre cuyos escasos elementos novedosos puede mencionarse que ninguno de sus integrantes está hoy incluido en la estructura del Partido Justicialista. Lo que no implica que la pertenencia peronista se haya opacado. La devoción hacia el primer peronismo se mantiene como referencia, pero su proyección actual es mucho más difusa que hasta hace unos años.
Las corrientes situadas más a la izquierda, en su mayoría identificadas con partidos trotskistas, han ganado posiciones en el movimiento obrero. Han avanzado en el gremio de la construccción, con un sindicato “paralelo” (SITRAIC), ganaron las elecciones del sindicato del neumático hace poco,etc. Hace años que mantienen la conducción de algunos sindicatos o seccionales docentes, y se destacan en la dirección de conflictos en diversas empresas, que a menudo se extienden a la representación mayoritaria en las comisiones internas respectivas. También sostienen desde hace décadas agrupaciones de oposición en muchos sindicatos, que aunque no alcancen su conducción, constituyen espacios de crítica y planteo de alternativas, y nuclean a trabajadores bajo otra concepción de la tarea gremial, incluidos los que dan a todo riesgo la lucha cotidiana contra la burocracia, sin ninguna representación gremial.. Con todo, si se lleva la mirada al conjunto del movimiento, su presencia sigue siendo muy minoritaria, sin perspectivas de revertir la situación del conjunto del movimiento sindical a la perspectiva combativa y clasista. Actúan tanto en la CGT como en la CTA, sin poder disputar con éxito la dirección de ninguna de ellas, ni del puñado de “megasindicatos” que cuentan sus afiliados por cientos de miles (metalúrgicos, mecánicos, mercantiles, camioneros, etc.). Si bien las expectativas de sus partidarios son las de desatar una crisis del sindicalismo burocrático que permita un más o menos rápido y completo desplazamiento de la dirección actual del movimiento obrero, estas esperanzas no parecen de fácil realización. Con todo, no hay que menospreciar esa lucha tenaz, que tiene a la independencia de clase de los trabajadores como una orientación permanente.
Los trabajadores argentinos siguen entonces con una conducción sindical más orientada a su autorreproducción, su enriquecimiento, el establecimiento de relaciones privilegiadas con diversos “factores de poder” , la proyección de algunos dirigentes a cargos electivos o de designación por el ejecutivo. Una dirigencia que, aparte de que por su configuración ideológica y su práctica cotidiana renuncia a todo cuestionamiento de fondo a la sociedad capitalista, y tampoco sustenta ya ningún consistente programa de reformas. Tiende a debilitar su identificación con un partido, para pasar a arreglos más coyunturales con aquellas fuerzas políticas y elencos de gobierno que les garanticen “términos de intercambio”, más favorables para la garantía de “paz social” y “moderación” en los planteos que ese sindicalismo ofrece. Entre los varios “lunares” del régimen constitucional argentino, esta estructura sindical antidemocrática y atravesada por una corrupción estructural, es uno de los más oscuros y persistentes.
Para los trabajadores, lo que, si se hace abstracción de sus rasgos ominosos, pudo ser en su momento una herramienta razonable de promoción de sus intereses económico-corporativos a cambio de la renuncia a cualquier perspectiva anticapitalista, hace tiempo que constituye un modo de “capitulación” permanente. Prima la adaptación a los intereses empresarios en los que una mejora del salario real y de las condiciones de trabajo sólo pueden ser correlato de momentos de expansión económica y fuerte ampliación de las ganancias capitalistas. Y en cuanto esas condiciones se modifican, la dirigencia sindical no va más allá de una muy limitada “reducción de daños”, compatible con la aceptación de pérdida de puestos de trabajo, agravamiento de las condiciones de explotación, y deterioro del poder adquisitivo del salario, apenas un paso atrás de las aspiraciones de máxima de los empresarios. Es lo que está ocurriendo una vez más desde las postrimerías del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner hasta la actualidad. El bienestar y los derechos de los trabajadores retroceden, sin que la dirigencia sindical desarrolle las medidas de lucha de la contundencia y continuidad necesarias para tener probabilidades de éxito en revertir esa tendencia.
Durante 2016, la CGT (las CGT, en los primeros meses del año), lanzaron una gran movilización a fines de abril, muy numerosa, que parecía ser el preanuncio de nuevas manifestaciones públicas y de una escalada de paros nacionales, y que se orientaba en primer lugar a la lucha contra los despidos. Después de esa gran demostración, el Congreso Nacional aprobó una ley contra los despidos, el Poder Ejecutivo la vetó y…las CGT no hicieron más que declaraciones condenatorias. Se abocaron a un proceso de reunificación, y una vez asumida la nueva conducción, el amago de declarar finalmente un paro nacional se sostuvo un breve tiempo hasta dejar lugar al establecimiento de un Diálogo por el Trabajo y la Producción, bajo auspicio eclesiástico.
Las CTA siguieron un camino de convocatorias callejeras, con la CGT ausente o con presencia marginal, recibieron la exigencia de un paro general de parte de los trabajadores movilizados en la Marcha Federal del 2 de septiembre, esperaron en vano que lo convocara la CGT para sumarse, y tuvieron que conformarse con llamar a una Jornada Nacional de Protesta, que consiguió una importante movilización, aunque sin paro de actividades. Seguramente se seguirá por ese camino, interpelando a los trabajadores a la lucha y ejerciendo presión sobre la conducción cegetista.
En el momento actual, siguen planteadas las grandes líneas de los problemas y limitaciones del movimiento obrero argentino. Las condiciones son mucho mejores de lo que fueron en los años de Menem y los primeros del nuevo siglo. La sostenida reactivación industrial le devolvió incidencia y peso a los trabajadores, diluyó en parte la mitología del “fin de la clase obrera”, incluso gremios industriales tan tradicionales como metalúrgicos y mecánicos multiplicaron el número de sus “representados”.Hoy se ciernen nuevas amenazas sobre los puestos de trabajo, renovadas ofensivas a favor de “aumentos salariales en función de la productividad”, “flexibilización de las condiciones de trabajo”, “disminución del costo laboral, de la industria del juicio, del ausentismo” y toda la monserga sobre el exceso de empleo público, orientada a cesantías, retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas, y la “batería” de ataques contra los trabajadores del sector público. La burocracia sindical ya ha iniciado, como explicamos, las componendas y concesiones de costumbre. Es una oportunidad más de diferenciarse de modo activo como alternativa de lucha, de organización sindical democrática, de independencia frente a los patrones y el gobierno. Se necesita pensar y actuar a través de múltiples iniciativas y líneas de acción, con un espectro amplio de alianzas, pero en base a acuerdos claros y preservación de la independencia frente a la burocracia.
Sigue en pie la necesidad de construcción de un movimiento obrero renovado, de una organización independiente y combativa en condiciones de disputar la conducción lugar por lugar, y también de la dirección de las entidades sindicales, siendo indispensable que esto comprenda a los grandes sindicatos del sector privado, tanto de la industria, como del transporte, el comercio y los servicios. Con múltiples formas, sea la disputa de las organizaciones existentes,cuando ese camino se juzgue viable, sea con la creación de sindicatos “paralelos”, o de agremiaciones de alcance y lógica distinta a la existente hoy. Lo esencial es disputar poder en el interior del movimiento obrero, por los caminos que aparezcan más adecuados para cada sector y circunstancia. Y tener claro que la pelea por la dirección es inescindible de la lucha por las conciencias, de la batalla por la construcción de una nueva hegemonía cultural en la clase trabajadora, de un “nosotros” de la clase distinto al que, con matices y cambios importantes, impera al menos desde los años 50. Necesitamos un movimiento obrero que espere más de su propia organización y acciones y menos de las políticas estatales, que deje de “naturalizar” la ideología y las prácticas de la burocracia sindical. Y, sobre todo, que ya no piense y actúe en términos de “regreso” a algún pasado venturoso, o de búsqueda individualista o corporativa de un bienestar trazado sobre el molde del consumo y el sentido común hegemónico. Es una lucha titánica, contra las patronales, el Estado, el movimiento sindical predominante hasta hoy, e incluso las ideas, sentimientos y prácticas que se han hecho carne en los trabajadores argentinos durante muchos años. Contamos con la memoria de un movimiento obrero y una dirigencia sindical diferentes, a las que hay que reivindicar desde la mirada hacia el futuro y no a partir de la nostalgia de un pasado al que se supone irrepetible, Existe una nueva generación de trabajadores cuyo inconformismo y ansias de transformación hay que “descubrir”, comprender y estimular, sin querer asimilarlos a los parámetros de generaciones anteriores. Tenemos en nuestra sociedad millones de jóvenes con dificultades para conseguir un primer trabajo, o que directamente ven como algo inalcanzable, o no deseable un trabajo estable y “en blanco”. Los que tienen trabajo padecen en gran proporción la precariedad, las bajas remuneraciones, las condiciones de sobreexplotación. Necesitamos de todas las generaciones y de las situaciones más diversas, articular el presente, la historia y el porvenir, colocar al movimiento obrero en una perspectiva anticapitalista, innovadora y con vocación de futuro, que recree la convicción y la épica de no luchar sólo por la defensa de lo amenazado y la recuperación de lo perdido. Instaurar y difundir el combate por el advenimiento de una sociedad nueva, de una democracia radical de los trabajadores,de un mundo de igualdad, justicia y disfrute colectivo de una vida libre de explotación, alienación y estigmatizaciones.

Daniel Campione