lunes, 18 de junio de 2018

"Es necesario un plan económico de los trabajadores" // Néstor Pitrola en Crónica

Myriam Bregman mano a mano en C5N

Iguacel, reemplazante de Aranguren, es un funcionario vaciador y antiobrero



Implementó en Vialidad Nacional una clara política de entrega y achique, cerrando cinco Escuelas Técnicas Viales con más de 300 despidos. Se fue a Energía en medio de un conflicto por 52 despidos injustificados e ilegales.

El ingeniero Javier Iguacel se va de Vialidad Nacional a ocupar el cargo de ministro de Energía por la puerta de atrás. Once de días de paro, cortes de ruta, movilizaciones y, actualmente, paro de dos horas diarias con acciones callejeras, muestran a las claras que no pudo derrotarnos y se fue viendo que los trabajadores continuamos esta dura pelea.
En Vialidad no se rindió nadie. Están llegando los telegramas donde la Administración, en respuesta a nuestra lucha y movilización, reincorpora a las compañeras y compañeros discapacitados y los que tienen tutela gremial, un pequeño logro que demuestra la calidad de este personaje que no dudó en dejar en la calle discapacitados ni tampoco delegados. Tremendo gorila antiobrero como todo su gobierno.
Iguacel, un Ingeniero experto en petróleo, luego de ser derrotado en las elecciones de 2015 como candidato a intendente de Capitán Sarmiento (oeste de la Provincia de Buenos Aires) aterrizó con su equipo a hacerse cargo de Vialidad Nacional. Con una política clara de entrega, iba a los medios a denunciar casos de corrupción de la anterior administración (para esto hizo un curso de coaching pagado por el organismo), mientras avanzaba con su verdadera política: el achique de Vialidad Nacional, el cierre de sus cinco Escuelas Técnicas Viales con más de 300 despidos entre docentes y no docentes y los actuales 52 despidos injustificados e ilegales ya que la totalidad de los despedidos al igual que el personal de las Escuelas Técnicas revistan en la Planta Transitoria y de esta manera gozan de estabilidad laboral, asunto que este personaje intentó desconocer a pesar de haberse firmado el convenio con su amigo ministro Triaca.
Los distritos a lo largo del país cuentan cada vez con menos presupuesto ejecutado para la conservación de las rutas nacionales que pasan por cada provincia, retacean viáticos y herramientas a los obreros, mientras aparecen inaugurando la misma obra varias veces, en realidad inauguran pequeños tramos y aparecen en el bombardeo de pauta oficial de “haciendo lo que hay que hacer”, le mienten a la población y parecería que a sí mismos.
Intentó entregar para el negocio inmobiliario organizado por su socio político el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Horacio Rodríguez Larreta, la sede de 1° Distrito Buenos Aires (General Paz y Emilio Castro) donde trabajan más de 450 compañeros, pero la tenaz lucha de los viales, docentes y vecinos del barrio de Mataderos se lo impidió.

Un aumentador serial de tarifas aterriza en Energía

La entrega de los principales corredores viales del país al negociado de las PPP (en las cuales se asocian las grandes empresas de la patria contratista con gigantes de la construcción del exterior) implica la privatización del negocio carretero y la caja de los peajes, además de esconder un nuevo tarifazo que consiste en un valor de entre 4 o 5 dólares cada 100 kilómetros recorridos.
Previamente, aplicó un gran aumento de los peajes de todas las rutas ya concesionadas desde los 90, negocio que nunca fue interrumpido en los últimos veinte años, y del cual la familia presidencial formó parte como uno de los principales actores como el gran curro en Autopistas del Sol (Panamericana).
Un personaje ligado a la industria petrolera, como su antecesor Juan José Aranguren que va a intentar seguir garantizando el negocio de la energía a costa de tarifas y precios que no paran de avanzar.

Uno de los peores Administradores de Vialidad

A lo largo de la historia de Vialidad han pasado muchos administradores. Hablando cotidianamente con trabajadores e ingenieros con muchos años de antigüedad, todos coinciden en que nunca se trabajó con personal de este tipo. Entreguistas sobran en el tiempo, funcionarios que trabajaron para la patria contratista abundan, en los 90 “empujaban” a tomar retiro voluntario. Pero cerrar Escuelas Técnicas y dar listado de personal cesanteado, hay que remitirse a la dictadura en tiempos de Videla, con el cierre de la Escuela Técnica y de los Talleres que eran los más grandes de Latinoamérica en 1979.
Ese es el verdadero Iguacel, a lo que se suma el papelón de aparecer inaugurando un puente ferroviario del Sarmiento que, como denuncian muy bien los compañeros ferroviarios, corre el peligro de caerse sobre la autopista. Hasta el mismísimo Jorge Lanata lo denunció en su programa de los domingos.
Se fue de Vialidad Nacional Iguacel, la lucha hasta derrotar este plan de entrega achique y despidos continúa.

Gustavo De Biase
Delegado STV en el Frente de Gremios Viales

Cambios en el gabinete: del derrumbe económico a la crisis política



La salida de Sturzenegger del Banco Central fue sólo el debut de una crisis de gabinete en regla, cuyo alcance definitivo aún está por verse. Los que salieron ahora no son dos ministros menores: en primer lugar, Aranguren, el hombre de los pulpos petroleros que comandó la política de tarifazos brutales bajo la gestión macrista. Luego, Francisco Cabrera, un funcionario del riñón del macrismo a cargo de la relación del gobierno con la gran burguesía industrial. El despido de Aranguren y Cabrera revela que la desintegración del esquema económico oficial –incluso después del acuerdo con el FMI– es un poderoso factor de deliberación al interior de la base social del gobierno, o sea, del gran capital.
En el plano de la política energética, la devaluación incesante ha instalado una verdadera bomba de tiempo en la cuestión de los tarifazos. Para el gas, por ejemplo, la combinación de la devaluación con los aumentos ya programados para su valor en `boca de pozo` implicaría un aumento del 70% en el mes de octubre. Con las refinadoras, Aranguren había pactado aumentos en las naftas –también dolarizadas– del 3% mensual, para evitar un zarpazo del 40% de un solo saque. Pero este esquema también había volado por los aires en medio de la última corrida cambiaria. La inviabilidad de los tarifazos terminó con su gran ejecutor, Aranguren. ¡Pero la dolarización de tarifas es uno de los ejes del programa oficial! Incluso buena parte de las inversiones de la propiedad `pública privada` –financiada por préstamos en dólares– depende de los tarifazos, en obras asociadas a la energía o en los peajes. Según La Nación, Iguacel “será el encargado de darle malas noticias a la industria petrolera”, ya que “tendrá que sentarse a negociar con el sector privado para ir más lento en los aumentos”. Pero la posibilidad de un freno parcial a los tarifazos con mayores subsidios está cuestionada por el acuerdo con el FMI. El gobierno tendrá que compensar a los grupos petroleros con otras concesiones de fondo, desde los acuerdos entreguistas de cesión de reservas hasta las condiciones laborales de sus trabajadores. Para ello, el nuevo ministro Iguacel `acredita` una gestión de despidos y vaciamiento en Vialidad Nacional.
Por su parte, la salida de Francisco Cabrera se produce en medio de otros choques –en este caso, entre el gobierno y la burguesía industrial. Cabrera venía discutiendo con la UIA una política de tasas de interés “preferenciales`, para sortear la recesión y derrumbe industrial que plantea la persistencia de intereses anuales del 40%. El tándem Caputo-Dujovne, sin embargo, le bajó el pulgar a esas gestiones de Cabrera.
El nuevo ministro, Dante Sica, comandó la secretaría de Industria bajo los devaluadores Duhalde y De Mendiguren. En esa línea, ya anticipó que “habrá poco lugar para un nuevo atraso del tipo de cambio real” (La Nación, 17/6). La ofrenda del gobierno a la burguesía industrial es un régimen de devaluación permanente –o sea, de ataque permanente a los salarios y jubilaciones– y, desde luego, la prometida reforma laboral.
La crisis de gabinete, en definitiva, es un intento de rescate del rodrigazo oficial y del propio acuerdo con el FMI, prematuramente golpeado por una corrida que es expresión, no de una corrección cambiaria, sino de la desconfianza y el desconcierto del propio gran capital respecto del rumbo de la gestión macrista. A este régimen sin futuro, hay que oponerle una lucha en serio en defensa de todas las reivindicaciones amenazadas, y por una salida de los trabajadores a la crisis.

Marcelo Ramal

Cambios en la gestión económica para acelerar ajuste y cumplir con el FMI

Una nueva corrida cambiaria llevó la cotización del dólar a $28,80, lo que supone un traslado, aún parcial, a precios de la economía, perjudicando a la mayoría social de menores ingresos. Nadie puede asegurar que ese sea el techo de la cotización, que en este año acumula una depreciación del 50%. La contracara es la satisfacción de grandes exportadores agrarios, mineros e industriales que obtienen más pesos por sus ventas al exterior; operadores de turismo del exterior, que imaginan mayores contingentes de visitantes al país, tanto como de aquellos inversores especulativos asociados a operaciones de compra y venta de las divisas.
Todo ocurrió en el marco de cambios en la gestión económica del gobierno de Mauricio Macri. La movida supone la fusión del Ministerio de Hacienda y el de Finanzas bajo la dirección de Nicolás Dujovne, hace poco designado coordinador de las áreas económicas del Gobierno Nacional y representante en la negociación con el FMI para el acuerdo stand by por 50.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, el ex Ministro de Finanzas, Luis Caputo, pasa a la Presidencia del BCRA, luego de renunciado Federico Sturzenegger.
El académico monetarista ortodoxo, de derecha, pasa a ser reemplazado por un operador directo del sistema financiero mundial. Luis Caputo, hombre con antecedentes importantes en J.P. Morgan sale del Poder Ejecutivo Nacional para asumir tareas en el “independiente” BCRA. Como nunca, se evidencia la ausencia de independencia de la entidad monetaria y la política económica, con lo que coincidimos, pero queremos evidenciar la hipocresía discursiva de las derechas que regularmente aluden a la necesaria (imposible) independencia del BCRA respecto del Poder Ejecutivo. Incluso, en el acuerdo con el FMI se compromete el Gobierno a una reforma de la Carta orgánica del BCRA para una mayor independencia.
A Caputo lo secunda Gustavo Cañonero como Vicepresidente del BCRA, con experiencia y antecedentes en la gestión de fondos de inversión. Caputo es el nexo con el mercado financiero mundial, celebrado en enero por anticipar el ingreso de 9.000 millones de dólares de las necesidades de financiamiento del 2018, los que sirvieran para favorecer la fuga de capitales facilitada por el BCRA en las corridas cambiarias de mayo y junio, verificadas con pérdidas de reservas internacionales por más de 10.000 millones de dólares. Un gran negocio para especuladores, quienes aprovecharon el ingreso de divisas para acreditarlas en sus cuentas ante una política económica y monetaria que favoreció intereses de especuladores a costa del regresivo impacto inflacionario sobre la población.
Es Caputo el que negoció con la banca y los tenedores de LEBAC la reciente renovación total de un vencimiento de 670.000 millones de pesos y habilitó el mercado de crédito por 4 horas con licitaciones de operaciones en pesos para dos fondos de inversión internacional. Los BOTE (Bonos del Tesoro) negociados a esos fondos buitres ofrecen cuantiosas ganancias a inversores “buitres” que lucran con las miserias que se descargan sobre el conjunto de la población.
Antes del cambio de función, Caputo anunció que del primer desembolso de 15.000 millones de dólares que se hará efectivo el próximo 20 de junio, la mitad se destinará a suplir necesidades fiscales y el resto a favorecer la operatoria del BCRA para iniciar la cancelación de unos 25.000 millones de dólares en LEBAC, en un proceso a ejecutar en el mediano plazo. El stock de LEBAC, en pesos, se está licuando también con las sucesivas devaluaciones derivadas de las corridas cambiarias.

Memo con el FMI

El 12 de junio se envió la carta al FMI comprometiendo las metas del acuerdo stand by por 50.000 millones de dólares. Firman la misiva Dujovne y el renunciado Sturzenegger. Se dice en el Memorándum que “Reafirmamos nuestro compromiso con alcanzar el equilibrio fiscal y llevaremos a cero el resultado primario del gobierno nacional en 2020.” Ello supone un ajuste de 20.000 millones de dólares en ese periodo y una perspectiva de estancamiento, muy lejos de los prometidos 20 años de crecimiento anunciado hace poco por Dujovne y Macri.
Se afirma en el Memo que “…esperamos que el crecimiento se sitúe este año entre 0,4 por ciento y 1,4 por ciento interanual”. En rigor, el texto confirma una perspectiva de crecimiento económico del 0,4% para el 2018. No es bueno para las expectativas de empleo de millones de personas, ni alienta perspectivas de mejoras del mercado interno, el consumo popular y las condiciones de vida de la población.
La meta de inflación para el año se establece en el 27% y se considera una banda con piso de 22% y que puede llegar al 32%. Muy lejos quedó el 15% establecido en diciembre del 2017 y des-actualizan los acuerdos paritarios que respetaron ese techo impuesto por la política económica. Queda claro que el objetivo es descargar los problemas sobre los sectores más debilitados de la economía, aun cuando se afirma hipócritamente que se tienen en cuenta los intereses de sectores vulnerables.
Se establece en el Memo que los desembolsos de los 50.000 millones de dólares siguen un cronograma de 15.000 millones de dólares para el 20/6/2018 y luego de manera trimestral y hasta junio 2021 cuotas de 2.916 millones de dólares, totalizando 35.000 millones de dólares, con desembolsos los días 15 de marzo, de junio, de septiembre y de diciembre de cada año.
Todos son datos relativos al Memorándum de Entendimiento con el FMI suscripto entre el organismo internacional y las autoridades de la Argentina. [1] Las condiciones acordados serán evaluadas diaria, mensual y periódicamente por el organismo internacional, con lo que ocurrirá un monitoreo externo de la política económica local.
El documento confirma la línea de ajuste fiscal que se descarga sobre el gasto de personal del Estado y al mismo tiempo confirma las orientaciones de modificaciones estructurales favorables a la inversión y la ganancia empresaria, contra derechos laborales, sindicales y sociales.
Se trata de un largo documento explicita la política oficial de insertar subordinadamente a la Argentina en la lógica de austeridad que impone el sistema mundial gestionado financieramente por el FMI.

Inadecuada lectura sobre las tensiones de la mundialización

El acuerdo con el FMI es una línea de acción reiterada que anima el fracaso de la actividad global del organismo internacional, especialmente con una mundialización en tensión con disputa de la hegemonía inter-capitalista.
Lo que ocurre en el mundo es una guerra comercial y monetaria entre los principales países que definen la hegemonía del sistema mundial. EEUU y Europa por un lado despliegan una guerra de aranceles que amenaza el comercio mundial, y China anticipa represalias hacia la política comercial de EEUU contra la nación asiática. Por su parte, el dólar se discute desde el euro o el yuan. Sea por los problemas comerciales, monetarios o de geopolítica, desde Washington se boicotean cumbes globales, recientemente en Canadá por el G7 y contribuye a desarmar la lógica tradicional de las relaciones internacionales, entre otras cuestiones, con el diálogo abierto recientemente con Corea del Norte o la ruptura de los acuerdos con Irán.
Tanto EEUU como Europa suben las tasas de interés y generan una reorientación de los flujos de inversión hacia el capitalismo desarrollado. Algo que confirma la CEPAL al destacar que el pico de ingresos de capitales por inversiones externas ocurrió hacia el 2011, para luego replegarse recurrentemente ante el cambio de orientación de los inversores internacionales.
Solo marginalmente y por intereses asociados a la extracción de materias primas y razones especulativas se explican las inversiones en la región y pone en evidencia la errónea lectura del gobierno argentino sobre el momento actual del capitalismo mundial. Es una lógica internacional erróneamente asumida desde el gobierno Macri y que confirma la dependencia del capitalismo local a un imaginario “ideologizado” del orden mundial contemporáneo, y claramente en contra de intereses soberanos de la Nación Argentina.
Más que nunca la región latinoamericana y caribeña debiera mirar hacia una integración regional, de carácter alternativa, que disponga de una lógica de aliento a un modelo productivo y de desarrollo que suponga orientaciones soberanas en materia alimentaria, energética o financiera. No es esa la lógica del gobierno Macri y de quienes en el mundo imaginan el liderazgo del gobierno argentino para cerrar esa orientación y retomar un rumbo de liberalización económica a contramano de las nuevas tendencias que explican la política proteccionista de EEUU o del Brexit.
La novedad proviene del descontento de los votantes del 2015 y 2017, expresado con el crecimiento de la protesta social que escala con los paros nacionales del 14/6 y del próximo 25/6. Es la masividad de la protesta lo que puede hacer emerger una subjetividad consciente para inducir cambios progresivos en la política, con capacidad de intervenir en el mediano plazo que supone la elección presidencial del 2019.

Julio C. Gambina

Nota:

[1] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/argentina_loi_-_mefm_-_tmou_-_espanol.pdf (consultado 16/06/2018)

Aborto seguro, legal y gratuito

Nuevo triunfo contra la moral dogmática

La insubordinación de las mujeres continúa su marcha sin pausa, fue el turno ahora de la interrupción voluntaria del embarazo que logró la media sanción en diputados y ahora va al Senado. La irrupción de las generaciones más jóvenes marcha un antes y un después para la moral dogmática.
La sociedad argentina ha dado un salto cualitativo en estos días. En esta segunda década del Siglo XXI ha instalado la necesidad de un derecho propio del Siglo XX. Este avance constituye un nuevo mojón en nuestra historia como Nación, una conquista democrática que se inscribe en los avances, limitados pero avances al fin, que se van logrando desde 1983 en adelante. Se emparenta con las leyes de divorcio de 1987, del cupo femenino en 1991, del matrimonio igualitario en 2010, de identidad de género en 2012 y más atrás en el tiempo con la sanción del matrimonio civil en 1888 o el voto femenino en 1947.

No es un hecho aislado

Detrás de la lucha de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo hay un movimiento que se viene construyendo desde hace más de tres décadas en los Encuentros de Mujeres, con un alcance federal, con horizontalidad en los debates y autonomía en lo político. Esto que en realidad es la construcción del feminismo, alberga una multiplicidad de demandas (de género, de diversidad sexual, contra el embarazo no deseado y la violencia sobre las mujeres…) que lo ha transformado en un movimiento de movimientos.
Fue en 1998 con la creación de la Comisión por el Derecho al Aborto, que diez años después mutó a Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito que el tema se instaló con fuerza en la sociedad. No fue sencillo y vale aquí hacer un reconocimiento a las pioneras que durante muchos años bregaron en soledad, algunas ya fallecidas: Isabel Larguía, Nina Brugo, Marta Rosemberg, Dora Barrancos, Mabel Bellucci… muy especialmente Dora Coledesky, de la que fui amigo personal y compañero de iniciativas políticas. Obrera textil formada en el trotskismo, abogada después y exiliada en Paris, a su regreso fue de las principales difusoras e impulsoras del feminismo y de los derechos de las mujeres, recuperando así la tradición de las anarquistas de principios del siglo pasado.

Una nueva generación

El presidente Macri seguramente pasará a la historia por ser quién habilitó el debate parlamentario, pero si su idea era quedara encerrado en el reciento se equivocó de medio a medio. El debate se instaló en la sociedad, en las calles y plazas, en los lugares de trabajo y en los medios de transporte y han sido las nuevas generaciones, muy jóvenes, quiénes han hecho historia protagonizando con alegría y originalidad la ola que tiñó de verde el país. Este escriba ha sido testigo de esta “revolución de las hijas”, no pocas veces acompañadas por sus abuelas. No sólo por haber estado en la plaza y compartir varias horas con ellas, sino porque cuando hace unos días Página 12 publicó una foto de espaldas de cuatro nenas llevando en sus mochilas el pañuelo verde de la campaña descubrí, no sin sorpresa, que una de ellas es mi nieta, que está terminando la primaria. Esta mañana un wasapp sonó temprano “Abuela ganamos”.
En 1990 el escritor y periodista Carlos A. Brocato publicó un ensayo que marcó toda una época, Anticoncepción y aborto penúltima batalla contra la moral dogmática. Anunciando así que otras vendrían, por ejemplo la necesaria separación de la Iglesia y el Estado . Esta madrugada con la votación en diputados se ganó una batalla la próxima será en al Senado. Si no es ahora será en la próxima. Pero ya nada será igual.
En definitiva trata de batallas contra la moral dogmática en un país profundamente sexista, patriarcal, homofóbico, donde el oscurantismo clerical es una vez más el gran derrotado. Como cuando se opuso al divorcio legal, al matrimonio entre personas del mismo sexo o contra el uso de preservativos o la muerte digna. Es que sus seguidores no defienden ningún principio religioso sino un orden moral naturalizado, una moral única e inmutable en el tiempo.
Las mujeres y sobre todo las nuevas generaciones, son las que están cambiando esta historia.

Eduardo Lucita, integrante del colectivo EDI –Economistas de Izquierda

Los acuerdos de paz y de desarme

El camino de la conquista Imperial

Introducción

En años recientes, la estrategia imperial de EEUU ha tratado de reducir el costo de derrotar y derrocar a países independientes.
Los medios y el método son bastante sencillos. Campañas de propaganda mundial que demonizan al adversario; el alistamiento y la colaboración de aliados europeos y regionales (Inglaterra, Francia, Arabia Saudita e Israel); el reclutamiento, contratación, entrenamiento y equipamiento de mercenarios locales y extranjeros denominados "rebeldes" o "demócratas"; sanciones económicas para provocar tensiones sociales internas e inestabilidad política del gobierno; propuestas para negociar un acuerdo; negociaciones que no exigen concesiones recíprocas y que incluyen intercambio de armas estratégicas por promesas de poner fin a las sanciones, el reconocimiento diplomático y la coexistencia pacífica.
El objetivo estratégico es el desarme para facilitar la intervención militar y política que conduzca a la derrota, la ocupación y el cambio de régimen, y más allá de eso; las imposiciones al "régimen clientelar" que facilite el saqueo de los recursos económicos y asegure bases militares, la alineación internacional con el imperio estadounidense y un trampolín militar para futuras conquistas contra vecinos y adversarios independientes.
Aplicaremos este modelo a ejemplos recientes y actuales de las tácticas y estrategias de los constructores del imperio de EEUU en diversas regiones, centrándonos especialmente en el norte de África (Libia), Medio Oriente (Iraq, Palestina, Siria e Irán), Asia (Corea del Norte) y América Latina (FARC en Colombia).

Caso 1: Libia

Después de varias décadas de esfuerzos fallidos para derrocar al popular gobierno libio de Muammar Gaddafi a través de terroristas armados locales, tribales y monárquicos, y sanciones económicas internacionales, EEUU propuso una política de negociaciones y ajustes.
Estados Unidos inició negociaciones para poner fin a las sanciones, ofreció reconocimiento diplomático y aceptación en la "comunidad internacional" a cambio de la desmovilización de Gadafi y el abandono de las armas estratégicas de Libia, incluidos sus misiles balísticos de largo alcance y otros elementos disuasivos efectivos. Estados Unidos no redujo sus bases militares, listas y alerta, apuntando a Trípoli.
En 2003, Gaddafi firmó el acuerdo con el régimen de George W. Bush. Se firmaron los principales acuerdos petroleros libios de EEUU y los acuerdos diplomáticos. La consejera de seguridad estadounidense, Condoleezza Rice, visitó al presidente Gadafi como un símbolo de paz y amistad, incluso cuando la ayuda militar estadounidense se canalizó a clientes estadounidenses armados.
En febrero de 2011, los EEUU, liderados por el presidente Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton, se unieron a sus aliados de la Unión Europea (Francia, Reino Unido ...) y bombardearon Libia –su infraestructura, puertos, centros de transporte, instalaciones petroleras, hospitales y escuelas ... la UE y los EEUU respaldaron a los terroristas que tomaron el control de las principales ciudades y capturaron, torturaron y asesinaron al presidente Gadafi. Más de 2 millones de trabajadores inmigrantes se vieron obligados a huir a Europa y Medio Oriente o regresar a África central.

Caso 2: Irak

Irak, bajo Saddam Hussein, recibió armas y apoyo de Washington para atacar e invadir Irán. Este acuerdo de facto alienta al líder iraquí a suponer que la colaboración entre el Iraq nacionalista y el Washington imperial refleja una agenda común compartida. Posteriormente, Bagdad creyó que contaban con el apoyo tácito de Estados Unidos en una disputa territorial con Kuwait. Cuando Saddam invadió, Estados Unidos bombardeó, devastó, invadió, ocupó y dividió Iraq.
Estados Unidos respaldó la toma territorial de los kurdos en el norte e impuso una zona de exclusión aérea. Posteriormente, el presidente William Clinton participó en varios bombardeos que no lograron desalojar a Saddam Hussein.
Bajo el presidente G. W. Bush, Estados Unidos lanzó una escalada completa de guerra, invasión y ocupación, matando a varios cientos de miles de ciudadanos y desagradándole a millones de iraquíes. Estados Unidos disolvió el Estado secular moderno y fomentó guerras religiosas y étnicas entre chiítas y sunitas.
El intento de Irak de colaborar con Washington en la década de 1980 contra su vecino nacionalista, Irán, condujo a la invasión, el desmantelamiento del país, el asesinato de los líderes seculares, incluido Saddam Hussein, y la conversión de Iraq en un Estado vasallo del imperio.

Caso 3: Siria

El presidente de Siria, Bashar Assad, a diferencia de Gaddafi y Hussein, mantuvo un grado de independencia de las propuestas de Washington, incluso cuando intentó acomodarse a las incursiones de Estados Unidos en el Líbano y su apoyo a la oposición, en gran medida minoritaria, cristiana y prooccidental.
En 2011, Estados Unidos rompió su alojamiento tácito y proporcionó armas y financiación a sus clientes islámicos locales para un levantamiento que tomó el control de la mayor parte del campo y las principales ciudades, incluida la mitad de Damasco. Afortunadamente, Assad buscó el apoyo de Rusia, Irán y los combatientes libaneses de Hezbolá. Durante los siguientes siete años, los terroristas respaldados por Estados Unidos y la UE fueron derrotados y obligados a retirarse, a pesar del apoyo militar, financiero y logístico masivo de los EEUU, la UE, Israel, Arabia Saudita y Turquía.
Siria ha sobrevivido y reconquistado la mayor parte del país, donde Libia e Iraq fracasaron, porque pudo asegurar una alianza armada con aliados estratégicos que lograron neutralizar a los insurgentes locales.

Caso 4: FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)

Las FARC se formaron a principios de la década de 1960 como un ejército mayormente campesino que creció, en 2001, a casi 30,000 combatientes y millones de seguidores, principalmente en el campo. En efecto, predominaba un sistema de doble poder fuera de las ciudades principales.
Las FARC hicieron varios intentos de negociar un acuerdo de paz con el régimen oligárquico colombiano. A fines de la década de 1970, un acuerdo temporal llevó a secciones de las FARC a dejar las armas, formar un partido electoral, la Unión Patriótica y participar en las elecciones. Después de varios logros electorales, la oligarquía rompió abruptamente el acuerdo, desencadenó una campaña de terror, asesinó a 5,000 activistas del partido, a varios candidatos presidenciales y del Congreso y funcionarios electos. Las FARC regresaron a la lucha armada.
Durante las negociaciones posteriores, entre 1980 y 1981, el régimen oligárquico rompió el diálogo y allanó el sitio de la reunión en un intento de asesinar a los representantes de las FARC, que evadieron con éxito la captura. A pesar de los reiterados fracasos, en 2016 las FARC acordaron entablar “negociaciones de paz” ​​con el régimen colombiano del presidente Juan Manuel Santos, ex ministro de Defensa que fue una fuerza líder durante la campaña de exterminio en el campo y los barrios marginales urbanos durante 2001-2010. Sin embargo, importantes cambios políticos tuvieron lugar dentro de las FARC. Durante la década anterior, los líderes históricos de las FARC murieron o fueron reemplazados por una nueva cohorte que carecía de la experiencia y el compromiso de lograr acuerdos que avanzaran a la paz con justicia, conservando sus armas en la eventualidad de que el régimen oligárquico indigno de confianza, que había saboteado repetidamente las negociaciones, incumpliera el llamado "acuerdo de paz".
En la búsqueda ciega de la paz, las FARC acordaron desmovilizar y desarmar a su ejército revolucionario; no lograron asegurar el control de las reformas socioeconómicas, incluida la reforma agraria; cambiaron su seguridad por las fuerzas militares del régimen vinculadas a los terratenientes, a las siete bases militares de los EEUU y a los narco-escuadrones de la muerte.
El “acuerdo de paz” ​​destruyó a las FARC. Una vez desarmado, el régimen incumplió el acuerdo: docenas de combatientes de las FARC fueron asesinados y forzados a huir; los oligarcas conservaron el control total sobre la tierra de los campesinos desposeídos, los recursos naturales, el financiamiento público y las elecciones controladas por la élite; los líderes y activistas de las FARC fueron encarcelados y sujetos a amenazas de muerte y un aluvión constante de propaganda hostil de los medios públicos y privados.
El desastroso acuerdo de paz de las FARC condujo a divisiones internas, divisiones y aislamiento. A fines de 2017, las FARC se desintegraron: cada fracción siguió su propio camino. Algunos se reincorporaron a agrupaciones guerrilleras reducidas; otros abandonaron la lucha y buscaron empleo; otras oportunidades de colaboración con el régimen o se convirtieron en cultivadores de coca.
La oligarquía y los Estados Unidos aseguraron, mediante negociaciones, la rendición y la derrota de las FARC, lo que no lograron durante cuatro décadas de guerra militar.

Caso 5: Irán: el acuerdo nuclear

En 2016, Irán firmó un acuerdo de paz con siete signatarios: Estados Unidos, el Reino Unido, Francia, Alemania, China, Rusia y la Unión Europea. El acuerdo estipulaba que Irán limitaría su fabricación de uranio enriquecido que tenía doble uso –civiles y militares– y lo enviaría fuera del país. Irán permitió la inspección occidental de sus instalaciones nucleares –que encontraron a Teherán en pleno cumplimiento.
A cambio, Estados Unidos y sus colaboradores acordaron poner fin a las sanciones económicas, descongelar los activos iraníes y poner fin a las restricciones al comercio, la banca y la inversión.
Los iraníes cumplieron plenamente. Los laboratorios de uranio enriquecido dejaron de producir y enviaron las existencias restantes. Las inspecciones obtuvieron pleno acceso a las instalaciones iraníes.
En contraste, el régimen de Obama no cumplió totalmente. Se levantaron las sanciones parcialmente pero se reforzaron otras, lo que restringió en gran medida el acceso de Irán a los mercados financieros –en clara violación del acuerdo. Sin embargo, Irán continuó manteniendo su parte del acuerdo.
Con la elección de Donald Trump, EEUU rechazó el acuerdo ("es el peor acuerdo de la historia") y cumplió con la agenda militar del primer ministro israelí B. Netanyahu, exigió el restablecimiento total de las sanciones, el desmantelamiento de las defensas militares enteras de Irán y su sumisión a los dictados de los Estados Unidos, Israel y Arabia Saudita en el Medio Oriente.
En otras palabras, el presidente Trump descartó el acuerdo en oposición a todos los principales países de Europa y Asia, a favor de las demandas de Israel de aislar, desarmar y atacar a Irán e imponer un régimen títere en Teherán.
El primer ministro francés Emmanuel Macron intentó “modificar” (sic) el acuerdo para incluir algunas de las demandas de Trump para asegurar nuevas concesiones militares de Irán, incluyendo que (1) abandone a sus aliados en la región (Siria, Irak, Yemen, Palestina, Líbano-Hezbolá y movimientos de masas islámicos), (2) desmantelar y poner fin a su sistema avanzado de defensa contra misiles balísticos intercontinentales, (3) aceptar la supervisión e inspección (israelí) de todas sus bases militares y centros científicos.
La postura del presidente Macron era “salvar” la forma del “acuerdo” al... destruir las sustancias. Compartió el objetivo de Trump, pero buscó un enfoque paso a paso para “modificar” el acuerdo existente. Trump eligió el enfoque israelí; un repudio frontal a todo el acuerdo, acompañado de amenazas manifiestas de un ataque militar si Irán rechaza las concesiones y se niega a capitular ante Washington.

Caso 6: Palestina

Estados Unidos fingió negociar un acuerdo de paz entre Israel y Palestina en el cual Israel reconocería a Palestina, terminaría con la colonización y buscaría un acuerdo de paz basado en una solución de dos Estados basada en los derechos territoriales e históricos anteriores a 1967. Los Estados Unidos bajo el presidente Clinton elogiaron el acuerdo y luego... procedieron a respaldar todas y cada una de las violaciones presentes y futuras de Israel. Más de 600,000 colonos de Israel tomaron la tierra y expulsaron a decenas de miles de palestinos. Israel invade regularmente Cisjordania y ha asesinado y encarcelado a decenas de miles de palestinos… Israel se hizo con el control total de Jerusalén. Los Estados Unidos respaldaron, armaron y financiaron la limpieza étnica israelí paso a paso y la judaización de Palestina.

Caso 7: Corea del Norte

Estados Unidos ha declarado recientemente que favorece un acuerdo negociado, iniciado por el presidente norcoreano Kim Jong-un. Pyongyang ha ofrecido poner fin a sus programas y pruebas nucleares y negociar un tratado de paz permanente que incluya la desnuclearización de la península y la retención de las fuerzas militares de EEUU en Corea del Sur.
El presidente Trump ha seguido una estrategia de “apoyo” a la negociación… al tiempo que ha endurecido las sanciones económicas y los ejercicios militares (en curso) en Corea del Sur. En lo que va de las negociaciones, los EEUU no han hecho concesiones recíprocas. Trump abiertamente amenaza con echar por tierra las negociaciones si Corea del Norte no se somete a la insistencia de Washinton de que Corea del Norte desarme y desmovilice sus defensas.
En otras palabras, el presidente Trump quiere que Corea del Norte siga las políticas que condujeron a la exitosa invasión de los Estados Unidos, la conquista y destrucción militar de Iraq, Libia y las FARC.
Las negociaciones de Washington para un acuerdo de paz en Corea seguirán el mismo camino que su reciente roto “acuerdo nuclear” con Irán –el desarme unilateral de Teherán y el posterior incumplimiento del acuerdo.
Para los constructores del imperio, como los EEUU, las negociaciones son desviaciones tácticas para desarmar a los países independientes con el fin de debilitarlos y atacarlos, como demuestran todos nuestros estudios de casos.

Conclusiones

En nuestros estudios hemos destacado cómo Washington usa las "negociaciones" y los "procesos de paz" como armas tácticas para mejorar la construcción del imperio. Al desarmar y desmovilizar adversarios, facilita objetivos estratégicos como el cambio de régimen.
Saber que los constructores del imperio son enemigos pérfidos no significa que los países deban rechazar los procesos de paz y las negociaciones –porque eso le daría a Washington un arma de propaganda. En cambio, los adversarios imperiales podrían seguir las siguientes pautas.
Las negociaciones deberían conducir a concesiones recíprocas –no a un solo lado, especialmente a las reducciones no-recíprocas de los programas de armamentos.
Las negociaciones nunca deben desmilitarizar y desmovilizar sus fuerzas de defensa, lo que aumenta la vulnerabilidad y permite ataques repentinos. Los negociadores deben mantener su capacidad de imponer un alto costo a las violaciones imperiales y, especialmente, a las reversiones repentinas de los acuerdos militares y económicos. El violador imperial duda en invadir cuando los costos humanos y nacionales son altos y políticamente impopulares.
Los oponentes imperiales no deberían permanecer aislados. Deben asegurar aliados militares. El caso de Siria es claro. Assad construyó una coalición con Rusia, Irán y Hezbolá que efectivamente contrarrestó a los “rebeldes” terroristas respaldados por Estados Unidos-UE-Israel-Turquía y Arabia Saudita.
Irán sí acordó desmantelar su capacidad nuclear, pero retuvo su programa ICBM, que puede tomar represalias para sorprender a los ataques militares de Israel o EEUU. Casi con seguridad, Israel insistirá en que Estados Unidos sufra el costo de las guerras en Medio Oriente, para ventaja de Tel Aviv.
Corea del Norte ya ha hecho concesiones unilaterales no recíprocas a los EEUU y en menor medida a Corea del Sur. Si no puede asegurar aliados (como China y Rusia) y si pone fin a su disuasión nuclear, invita a la presión para obtener más concesiones.
La eliminación de las sanciones económicas puede ser recíproca, pero no comprometiendo las defensas militares estratégicas.
Los principios básicos son la reciprocidad, la defensa estratégica y la flexibilidad económica táctica. La idea guía es que no hay aliados permanentes sino intereses permanentes. La confianza equivocada en los elevados "valores" imperiales occidentales y el reconocimiento no realista de los intereses imperiales puede ser fatal para los líderes independientes y destructiva para un pueblo, como fue claramente el caso de Iraq, Libia y Palestina y casi fatal para Siria. El ejemplo más reciente es el caso de Irán: Estados Unidos firmó un acuerdo de paz en 2016 y lo repudió en 2017.
Le corresponde a Corea del Norte aprender de la experiencia iraní.
El rango del tiempo imperial para repudiar el acuerdo puede variar; Libia firmó un acuerdo de desarme con los EEUU en 2003 y Washington los bombardeó en 2011.
En todos los casos, el principio sigue siendo el mismo. No hay un ejemplo histórico de un poder imperial que renuncie a sus intereses en cumplimiento de un acuerdo escrito. Solo cumple con los acuerdos cuando no tiene otras opciones.

James Petras
Traducción de Iván Montero, Centro de Estudios, Documentación y Análisis Materialista (CEDAM) cdamcheguevara.wordpress.com

domingo, 17 de junio de 2018

La izquierda propone que el acuerdo con el FMI se someta a una consulta popular



El proyecto fue presentado por Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra. Romina del Plá sumó su firma. Propone que la consulta sea vinculante y terminar con el pago de la deuda externa fraudulenta e ilegítima.

"¿Está usted a favor del pacto/acuerdo alcanzado entre el Poder Ejecutivo Nacional y el Fondo Monetario Internacional denominado “Acuerdo Argentina – FMI, Junio 2018”, según el cual nuestro país incrementará su deuda pública en 50 mil millones de dólares a costa de un nuevo achique fiscal que implicará un salto del ajuste en curso, monitoreado en forma directa por este organismo internacional?”
Esta es la pregunta que el Frente de Izquierda propone que se haga al conjunto de la población argentina. Esta fuerza política presentó en la Cámara Baja un proyecto para que se realice una consulta popular vinculante sobre el acuerdo que el gobierno nacional firmó con el Fondo Monetario Internacional.
El artículo tercero del proyecto presentado plantea un período de 60 días a partir del momento de la aprobación de la ley para que se lleve adelante la consulta.
El proyecto, ideado por el bloque del PTS-FIT, señala al creciente endeudamiento de la nación como el aspecto central del acuerdo firmado con el FMI.
Entre los fundamentos para proponer la consulta se afirma que el acuerdo con el FMI es “un pacto firmado a espaldas del pueblo trabajador, inconsulto y que además incluye clausulas o memorándums secretos; pacto cuyas principales víctimas serán nuevamente los trabajadores y el pueblo pobre, que verán incrementadas sus penurias producto de la profundización del ajuste que esta nueva entrega al capital financiero internacional implica”.
Los diputados nacionales Nicolás del Caño y Nathalia González Seligra plantean además que “el objetivo de este proyecto de ley es que los principales afectados e involucrados en esta monumental toma de deuda sean quienes se pronuncien sobre una nueva escalada en el endeudamiento que recaerá en las próximas generaciones de argentinos y argentinas, con el saldo de miseria y penurias que está tan cercano en nuestra memoria”.
El proyecto se presenta en un marco signado por un nuevo salto en la crisis cambiaria que, entre otras cosas, empujó un cambio en la cúpula del Banco Central.
Los cuestionamientos al acuerdo con el FMI no parten solo de la izquierda. Es amplio el descontento social que existe en relación a este acuerdo que implica un nuevo salto en la subordinación del país al capital financiero internacional.
De hecho, una versión de fuentes parlamentarias indica que parte de la oposición convocaría a una sesión especial para el martes de la semana próxima, donde se discutirían proyectos de rechazo al acuerdo con el FMI.
En la fundamentación del pedido, la izquierda denuncia además que “ni un centavo de lo que ingrese al país de las arcas del FMI será para incentivar la economía, ya sea con mayor demanda pública o infraestructura. Por el contrario, el nuevo endeudamiento está estrechamente vinculado a garantizar el pago de los vencimientos de deuda comprometidos previamente a los que ahora se suman los contraídos con el FMI y otros organismos de crédito internacional y blindar a los especuladores”.
El proyecto de la izquierda -que lleva las firmas de Nicolás del Caño, Nathalia González Seligra y Romina Del Plá- también plantea que “no es exagerado decir que el acuerdo anunciado con el FMI es un ‘plan de guerra contra el pueblo trabajador’: los anuncios, si logran llevarlos adelante, implicarán miles de despidos por enfriamiento de la economía, así como un gran ajuste fiscal que redundará en nuevos tarifazos, menos presupuesto para salarios y empleos estatales, educación, salud, obra pública, y que los jubilados sigan en su enorme mayoría en la pobreza”.
En ese marco, como lo vienen señalando desde hace meses, desde la izquierda vienen planteando “el desconocimiento y el no pago de la ilegítima deuda externa”.
Se trata de una medida elemental para impedir la continuidad del saqueo nacional por parte del gran capital.

LID

Tras la furia por el derecho al aborto, Carrió se reunió con Macri para avalar el ajuste

Luego de haberse retirado furiosa de la Cámara de Diputados, la diputada oficialista volvió a bancar al Gobierno en el marco de una nueva disparada del dólar y tras la renuncia del presidente del BCRA. Por ahora la sangre no llegó al río.

Mauricio Macri recibió en la tarde de este viernes a la líder de la Coalición Cívica en la Quinta de Olivos, para mostrar la unidad de Cambiemos.
El Presidente y la legisladora se reunieron luego de que la diputada amenazara con "romper" Cambiemos en el marco de la media sanción que obtuvo el proyecto de ley sobre la despenalización del aborto. En la reunión estuvieron presentes, además, Marcos Peña, el ministro Francisco "Pancho" Cabrera y el secretario de Comercio, Miguel Braun
Desde el Gobierno desmintieron que esta reunión tuviera algo que ver con los enojos de Carrió. También la diputada chaqueña, antes de ingresar a Olivos, negó cualquier diferencia o posibilidad de ruptura con Cambiemos y aseguró que su presencia se debía a una reunión sobre un proyecto para Pymes exportadoras, aunque no dio más detalles.
Este encuentro, entre el Presidente y la legisladora, se realiza tras las amenazas de la diputada de romper Cambiemos, luego de obtener media sanción el proyecto de ley del que estuvo ausente durante todo el debate. Apareció en la Cámara de Diputados, y mientras hablaba Daniel Lipobtsky disparó: “la próxima rompo”.
Carrió le pidió la palabra a Emilio Monzó “Quiero decir que no he hablado para preservar la unidad de Cambiemos”, dijo. Luego se retiró y estaba vez en voz alta bramó: “Que le quede claro a todo Cambiemos. La próxima rompo. ¡La próxima rompo!”. Se fue y continuó expresando su ira a través de su cuenta de Twitter.
También dijo que Monzó "hace dos años que no le da la palabra" en el parlamento, a pesar que la noche de la votación él hizo callar a la tropa para que la diputada pudiese hablar.
Lilita suele utilizar un estilo naif, pueril, cada vez que sale a bancar las medidas más antipolulares del Gobierno. Esta vez, muy lejos del personaje, se expresó sin velo. Una fanática clerical y exaltada mostró su odio contra los sectores populares. Reconoció que miles de mujeres mueren por aborto clandestino, pero dijo no importarle.
El pasado 13 de junio, la líder chaqueña tuvo una jornada de furia. Tras las amenazas de romper con la coalición gobernante, continuó con una catarata de tuits donde expresó toda su ira reaccionaria porque el Congreso había dado media sanción a un derecho elemental que fue arrancado por el movimiento de mujeres, junto a un amplísimo sector de la sociedad. Ante los periodistas sostuvo que esta ley expresaba la “decadencia cultural” y que el debate había sido trivial. Probablemente se referiría a los diputados ‘pro-vida’, que compararon una mujer embarazada con una perra y sus cachorros o con los marsupiales.
El día anterior Carrió fue a rezar a una capilla y subió una foto a Twitter donde decía: “No es necesario hablar, solo la oración que es la debilidad de Dios y el poder de los hombres”. Coaccionó a los legisladores de la Coalición Cívica, y de nueve integrantes del bloque solo uno dijo que votaba a favor porque “estoy convencido y porque un sector de mi partido piensa como yo”, indicó Juan Manuel López.
La crisis del dólar, o la llamada de algunos miembros de Cambiemos la volvió a la realidad que más le gusta: hacer política junto a Cambiemos para aplicar el ajuste.
Después de que se anunciara la salida, en medio de la crisis económica, de Federico Sturzenegger del Banco Central y que en su lugar ingresaba Luis Caputo, Carrió volvió a utilizar su cuenta de Twitter para bancar la decisión del Gobierno. “Acompaño al Gobierno en la designación de Caputo como presidente del Banco Central de la República Argentina", fue uno de los tuit de la diputada chaqueña. Sobre la decisión oficialista de designar a Caputo en su lugar, Carrió escribió: "La designación de Caputo en el Banco Central da garantías en el exterior".
Además la líder de la Coalición Cívica reiteró su acompañamiento al Gobierno, así lo expresó en Twitter "lo que pasó me duele en el alma". "Todo lo que se dijo es mentira. Yo tengo una excelente y permanente relación con Olivos. Apelé a la unidad de Cambiemos y les hablé a los diputados nacionales para que reine la concordia y no la grieta", explicó.
Y haciendo uso de su estilo mesiánico Carrió aclaró que "a los que tienen miedo que rompa, tengan confianza. La República es nuestra".
En una entrevista telefónica con TN, ‘aclaro’ que lo único que le dijo a los diputados de Cambiemos es que este fue el "último sacrificio" que hace en el nombre de la unidad. "Porque todos somos corresponsables de una unidad, tanto el PRO como el radicalismo, como la Coalición Cívica”.
Elisa Carrió y Mauricio Macri constituyeron un matrimonio por conveniencia. La artífice de la coalición gobernante le aportó al macrismo la pata de la trasparencia. Ferviente opositora del kirchnerismo, supo levantar las banderas anticorrupción, las mismas que Macri encontró para llevar su campaña adelante. La dueña de la republica, además, suele blindar al Gobierno cada vez que se destapa algún caso de corrupción que tiene como protagonista a integrantes de Cambiemos.
Sin embargo todos los periodistas se preguntan hasta cuándo durará este matrimonio; si Macri está harto de los acting de Carrió y si esta está harta de Durán Barba. Por ahora ambos se necesita. Carrió encontró en Cambiemos un lugar desde donde construir poder para influenciar con su ideología y políticas retrogradas. Y el macrimo la necesita para mantener unida la coalición gobernante.
Veremos qué pasa si la crisis del gobierno se profundiza, probablemente Carrió huirá izando las banderas de la "república".

Rosa D'Alesio
@rosaquiara

A cien años del comienzo de la Reforma Universitaria



Hace cien años estallaba un movimiento que resquebrajaría las estructuras universitarias con la irrupción del movimiento estudiantil como actor social y político: la Reforma Universitaria*.

La reforma y el derecho a la insurrección

Hace cien años estallaba un movimiento que resquebrajaría las estructuras universitarias con la irrupción del movimiento estudiantil como actor social y político: la Reforma Universitaria. A ella se liga otro centenario celebrado el año pasado, el de la Revolución rusa, que en el contexto de los “tiempos rojos” de la primera posguerra influenció al movimiento, abriendo la perspectiva de una convergencia potencialmente explosiva entre movimiento estudiantil y movimiento obrero que radicalizó el proceso reformista.
Si todas las gestiones universitarias y partidos como el radicalismo reivindican para sí el legado de la Reforma es en función de circunscribirla a una acción liberal-democratizadora. Tulio Halperín Donghi, exponente de esta lectura historiográfica, la postula como un movimiento institucional de democratización de las casas de estudio en el contexto de la modernización general de las instituciones estatales, donde la confrontación elites oligárquicas-fracciones liberales es el factor explicativo excluyente. Sin descartar la importancia del componente antioligárquico, no podemos reducir la Reforma a un acto de mera modernización institucional de las capas medias, a riesgo de marginalizar su profundo carácter insurrecto, que los reformistas reclamaron como derecho esencial en acto en la Reforma. Ante esta mirada, que veremos multiplicarse en cada homenaje oficial, se alza una recuperación de la Reforma en clave latinoamericanista, que pretende llevar agua al molino del apoyo a los gobiernos posneoliberales, que signaron el mapa regional en la década pasada, expresada en intelectuales kirchneristas como el filósofo y exdecano de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, Diego Tatián.

La irrupción estudiantil en la Córdoba de frontera

Para las primeras décadas del siglo XX poco había cambiado el régimen político cordobés de aquella descripción que hiciera Sarmiento: la expresión cultural de una premodernidad monástica, con claustros de monjas y frailes en cada manzana y la escolástica como toda ciencia [1]. Desde 1916 la tradicional oligarquía ligada al imperialismo inglés había perdido peso en el dominio directo del Estado nacional y provincial de la mano del radicalismo, mientras la Universidad seguía dominada por los sectores más reaccionarios. De las cinco universidades que existían para 1918, la de Córdoba era la de mayor impronta tradicionalista y clerical. Mientras el resto impartía una formación más cientificista, en la UNC primaba un régimen reaccionario que dominaba el conjunto de las cátedras, imponiendo una fuerte tutela política e ideológica de la Iglesia a través de organizaciones como la secta religiosa “Corda Frates”. A esta tradición conservadora comenzó a oponerse otra que empezaba a echar raíces, la de una juventud de los sectores medios que disputaba la ampliación, democratización y laicización de la enseñanza universitaria, en el contexto de un ascenso de las luchas del movimiento obrero local, con el que no tardó en forjar lazos. De ahí que José Aricó propusiera una superación del imaginario sarmientino en la metáfora político-cultural de Córdoba como ciudad de frontera entre lo tradicional y lo moderno, lo clerical y lo laico, lo conservador y lo revolucionario [2], apareciendo la Reforma como el primer acto que reveló en su magnitud esa identidad socio-cultural contradictoria. No es casual que los primeros pasos del movimiento se dieran en 1917, particularmente conflictivo en la ciudad. A las luchas del movimiento obrero ferroviario [3], se sumaron conflictos en el sector del calzado y los tranviarios, que en octubre llevaron a las empresas privadas a ceder a las autoridades municipales el servicio de tranvías y luego a la propia renuncia del intendente Henoch Aguiar, jaqueado por la huelga tranviaria y de los jornaleros de la administración de la limpieza [4]. En este marco, se dio el primer ingreso en escena del movimiento estudiantil hacia fines de 1917, elevando petitorios en reclamo por la democratización del sistema de asignación de cátedras. Ante la inacción de las autoridades, en marzo de 1918 el movimiento amplió sus demandas al rechazo del régimen de asistencia, poniendo sobre la mesa la condición social del estudiantado: “Mientras la Universidad es manejada por una casta de abolengo, el 90 % de sus estudiantes se mantienen a sí mismos” [5]. Los estudiantes pusieron en pie el Comité Pro-Reforma, convocando a la huelga general estudiantil. Esta medida, que fue masiva y demostró una gran disposición del estudiantado a la lucha, tuvo sin embargo objetivos políticos limitados: la intervención del gobierno de Yrigoyen, quien frente a la masividad del movimiento la decretó inmediatamente, forzando la primera reforma estatutaria. Esta amplió parcialmente el demos universitario, posibilitando la intervención del conjunto del claustro docente en la elección de autoridades universitarias. En gran parte del movimiento estudiantil, que aún no había conquistado derechos políticos, primó la expectativa en que los sectores liberales de la docencia permitirían elegir autoridades ajenas a la Iglesia, lo que no tardó en revelarse ilusorio, abriendo paso al segundo momento de la Reforma. Este comenzó el 15 de junio, día de reunión de la Asamblea Universitaria para la elección de nuevo rector. Contra la expectativa estudiantil, la elección del candidato clerical Antonio Nores mostró que los docentes liberales se inclinaban por el candidato más conservador, rompiéndose la frágil alianza con los estudiantes. Estos, que habían puesto en pie la Federación Universitaria de Córdoba (FUC), cuyos principales referentes eran Deodoro Roca, Enrique Barros, Tomás Bordones y Saúl Taborda, respondieron pasando a la acción directa, enfrentando a las fuerzas de seguridad, declarando la huelga general, tomando la Universidad y convocando a movilizaciones callejeras. El movimiento reformista amplió no solo su extensión, llegando al resto de las Universidades del país y dando lugar al nacimiento de la Federación Universitaria Argentina (FUA), primera organización estudiantil nacional; sino su alianza social, articulándose con los sindicatos obreros de la provincia. Esto permitió una radicalización del movimiento en sus métodos y objetivos. En el primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios, convocado en Córdoba a fines de 1918, se aprobaron los reclamos de gobierno tripartito y paritario y docencia libre [6], mostrando una abierta disputa del estudiantado por la conquista de su derecho al demos universitario, contra la noción tradicional del profesorado como legítimo depositario de la autoridad. La dimensión social de sus demandas no tardaría en irrumpir.

El despotismo que ahoga a los desheredados

El movimiento reformista expresó un profundo viraje ideológico en sectores del estudiantado. Aquel que en el Centenario de mayo de 1910 había actuado como avanzada de los pogromos anti-judíos y antiinmigrantes, destacó hacia fines de la década sectores amplios que adoptaron como propias las demandas del movimiento obrero. Este giro respondió no solo al cambio en su propia composición social con el ascenso de las capas medias y su incrementada presencia en las universidades, sino a la influencia de un contexto político signado por la coyuntura de postguerra y la Revolución rusa, que llevaron a un ascenso de la lucha de clases hasta 1921. La toma del poder por los soviets radicalizó a franjas del movimiento obrero y del movimiento estudiantil e impactó en el mapa político local, poniendo en crisis la estrategia parlamentarista del Partido Socialista (PS) y dando nacimiento en 1918 al Partido Socialista Internacional (PSI), más adelante Partido Comunista. Lo propio sucedió con el anarquismo que, como señaló Pittaluga, hasta 1919 apoyó mayoritariamente la Revolución rusa, impulsando distintas acciones en solidaridad con el naciente Estado obrero [7]. Bajo este influjo, primó hasta 1921 el ala más pro-obrera dentro del heterogéneo movimiento reformista a través de su peso en la dirección de la FUC, lo que no tardó en revelar diferencias con la conducción de la Federación Universitaria de Buenos Aires. En Córdoba, la ruptura del PS debilitó su influencia al interior del movimiento obrero local, volcándose la mayoría de sus cuadros obreros de peso, junto a las Juventudes Socialistas, a las filas del PSI. En el contexto del ascenso en la movilización y organización entre los trabajadores ferroviarios, del calzado, la madera, sastres, escoberos, gráficos, tranviarios, cerveceros, albañiles, pintores, caleros y molineros [8], el PSI impulsó la creación de la Federación Obrera Local y luego la Federación Obrera Provincial (FOP) en base a la unificación de unos 40 sindicatos. Frente a la inflación y el avance de la desocupación en la inmediata posguerra, los reclamos más sentidos fueron aumento salarial, reconocimiento de las organizaciones sindicales, reducción de la jornada laboral y aplicación del sábado inglés. La FOP convergió con el movimiento reformista a través del Comité Pro Córdoba Libre, desde el que desplegó una importante unidad de acción con la FUC. Cuando ese mismo año el gobierno clausuró la Federación Obrera Cordobesa, la FUC ofreció a los obreros su local en la calle Rivera Indarte, donde trasladaron el comité de huelga. Al estallar la huelga del calzado en 1918, una de las más importantes del período por su combatividad, los estudiantes de la FUC se plegaron al paro:
…la juventud universitaria no puede ser indiferente ni permanecer extraña a las reivindicaciones de los oprimidos ni a las demandas que soportan tiranías y ansían la emancipación que ha de libertarlos de una vez por todas del despotismo que ahoga a los desheredados. La clase obrera de Córdoba cuando se desarrollaron los acontecimientos universitarios acompañó a los estudiantes con su adhesión enérgica y decidida en los momentos más arduos de la lucha [9].
El apoyo se manifestó en piquetes de huelga comunes que fueron reprimidos por el accionar policial. Además de reivindicaciones salariales, los obreros del calzado planteaban demandas relacionadas con el derecho al acceso a la educación, exigiendo “tener un tiempo libre para que se instruya para elevar su corazón y conciencia hacia los buenos sentimientos de verdad”10. Esa tendencia proletaria a la lucha por el dominio del tiempo para el acceso a la cultura, expresada en la realización por parte de los gremios de lecciones de teatro, idiomas, música, creación de bibliotecas, etc., los llevó a ver en el movimiento estudiantil un aliado con el que compartir experiencias no solo de lucha sino también de formación. No casualmente los reformistas comenzaron a incluir entre su ideario el planteo de la extensión universitaria, entendida como la puesta en práctica del conocimiento al servicio de los sectores explotados de la sociedad contra la cerrazón característica de las casas de estudio. “El universitario puro es una cosa monstruosa”, dijo Deodoro Roca. El precedente había sido la creación de la Universidad Popular de Córdoba por parte de Arturo Orgaz en 1917 para la formación de obreros, a la que se sumó después la inauguración de cátedras nocturnas para quienes trabajaban de día, mostrando una nueva dimensión social que amplió el horizonte inicial del movimiento reformista, que asumió como propia la lucha obrera contra el despotismo patronal y por la liberación de los pueblos latinoamericanos del dominio imperialista.

Las almas del reformismo

En función de esta ampliación del carácter del movimiento, Gregorio Bermann definió:
… el movimiento de la Reforma se enriquece en este contacto con el resto del pueblo […] Comienza a comprender que no es posible que ‘Córdoba se redima’ solamente con el derrumbe de su anacrónica Universidad, sino que también era necesario transformar el régimen económico y político que la apuntalaba [11].
Esta confluencia permitió a sectores del movimiento reformista superar sus ilusiones iniciales en el gobierno de Yrigoyen, lo que se expresó en la campaña y el paro general por 48 hs. lanzado por la FUC, la FOP y el PSI, denunciando la represión de la Semana Trágica por el que sufrieron la detención de sus dirigentes y la clausura de sus locales. Como destacó Natalia Bustelo12, los sectores más radicalizados del movimiento se reunieron en una breve Federación de Estudiantes Revolucionarios y tendieron a difundir una interpretación vitalista de la Revolución y la Reforma. Pero esta no fue la tendencia del conjunto del movimiento. La FUA mantuvo una posición contraria a la FUC y para la coyuntura crítica de enero de 1919 expresó:
… Acusaríamos ingenuidad o ceguera si sólo fuéramos a ver en los acontecimientos luctuosos de esta capital, simples reivindicaciones de la clase trabajadora en uso de legítimos derechos, cuando los propios medios empleados y las declaraciones de los gremios respectivos, están evidenciando la existencia de tenebrosos designios, que, a la sombra del obrero, pueden entrañar la anarquía y la revolución social [13].
El ala porteña del movimiento fue mayoritariamente conservadora, imponiéndose en la dirección de la FUBA los sectores más continuistas con la tradición del nacionalismo conservador de las guardias civiles anti-obreras. Por eso en 1919, aunque hubo alas izquierdas ligadas al PSI que apoyaron la huelga obrera, estas perdieron la votación por la cual la FUBA resolvió separarse de la FUA en protesta por las posiciones de la FUC. En el contexto del reflujo de la lucha de clases tras las represiones de Yrigoyen y la recomposición económica del gobierno de Alvear, estos sectores lograron predominio, mientras avanzaban mecanismos de contrarreforma con las intervenciones universitarias. Pero aún en el caso de los sectores radicalizados del movimiento reformista, la necesidad de “transformar el régimen económico y político”, aunque tuvo fuerza en la voz y pluma de dirigentes y la voluntad de sectores de la base estudiantil, no se articuló en un programa político. El ala izquierda del reformismo fue incapaz de ofrecer una salida obrera y popular sobre la que pudiera surgir un partido revolucionario como alternativa al reformismo socialista y la creciente stalinización a la que avanzaba el PSI, rápidamente convertido en PC. Esto se expresó primero en el retroceso del movimiento de lucha ante el gobierno de Alvear y sobre todo frente al golpe de 1930. Mientras la clase obrera fue maniatada por sus direcciones sindicales y políticas que se negaron a organizar la resistencia, el movimiento estudiantil jugó un rol reaccionario como base social del golpe. Partiendo por el radicalismo que tras enarbolar la bandera de la democratización reprimió salvajemente las huelgas obreras en la Semana Trágica y la Patagonia Rebelde, el rol de la izquierda reformista también fue clave en esta deriva. El PS (en cuyas filas entraron buena parte de los reformistas) profundizó su conservadurismo dejando correr el golpe y legitimando el régimen fraudulento basado en el “fraude patriótico”. Ante esto, lejos estuvo el PC de ser alternativa. A tono con su orientación de “clase contra clase”, se negó a consolidar el frente único obrero y cualquier alianza obrero-popular, virando hacia denunciar el movimiento reformista por su carácter “pequeño-burgués y contrarrevolucionario”. En estas condiciones, el ala del movimiento reformista decepcionada del yrigoyenismo no tuvo alternativa para superarlo revolucionariamente. El reformismo cordobés asistió al acto de bienvenida del interventor uriburista Ibarguren y hasta el propio Deodoro Roca reivindicó al fascista Uriburu como “un general victorioso, incorrupto, idealista” [14]. Rápidamente se arrepentiría de esta posición, mostrando los vaivenes de un derrotero contradictorio que mostró a su modo los límites más generales del movimiento y de las corrientes políticas que pretendieron animarlo.

Hacia un balance

Este conservadurismo se desarrolló a lo largo de los gobiernos peronistas y encontró al estudiantado cumpliendo un rol reaccionario de apoyo al golpe del ‘55. Con esta experiencia transcurrida, en el balance sobre el movimiento reformista que emprendió en los ‘70, Portantiero señaló como preocupación la escisión entre intelectualidad y “pueblonación” y cómo articularlos en un proyecto de diálogo entre el marxismo y la “tradición nacional”, reflexión enmarcada en la posición que desde su segunda edición en 1973 asumió la Revista Pasado y Presente, postulando al peronismo como punto de partida de la lucha socialista. Para Portantiero, la Reforma fundó la inconexión entre la pequeñoburguesía y el movimiento nacional, “que marcó las dificultades (…) para el encuentro entre las izquierdas marxistas y el pensamiento nacionalista democrático en América Latina” [15]. Paradójicamente, sitúa los límites del reformismo en la imposibilidad de articular ese diálogo. Pero cuando hubo una experiencia de gobierno de nacionalismo burgués, expresada en el peronismo, este intervino las universidades y en 1947 dictó una ley que buscó liquidar conquistas democráticas centrales de la Reforma. La ley estableció que “las universidades no deben desvirtuar en ningún caso y por ningún motivo sus funciones específicas. Los profesores y alumnos no deben actuar directa ni indirectamente en política, invocando su carácter de miembros de la corporación universitaria, ni formular declaraciones conjuntas que supongan militancia política o intervención en cuestiones ajenas a su función específica, siendo pasible quien incurra en transgresión a ello de suspensión, cesantía, exoneración o expulsión” [16], llevando a una expulsión masiva de docentes y estudiantes. Una verdadera contrarreforma. El prisma para mirar la experiencia reformista que hoy proponen intelectuales como Diego Tatián comparte con la lectura de Portantiero un horizonte de expectativas políticas comunes. En un discurso, planteó que si el latinoamericanismo es un rasgo del reformismo, en 1918 era más bien una expresión de deseos:
… es mucho más profundo actualmente, desde hace algunos años, y aunque ahora estemos bajo un reflujo conservador en la región. Resulta imprescindible continuar la inspiración reformista de crear instituciones para la integración latinoamericana y un desarrollo del vínculo Sur-Sur [17].
De esta manera, pretende legitimar con el legado reformista a gobiernos como el del kirchnerismo, el PT en Brasil o el chavismo en Venezuela que, no solo no modificaron las condiciones dependientes de las estructuras económicas latinoamericanas, sino que mantuvieron mecanismos de sujeción al imperialismo como el pago de la deuda externa, fuga de capitales, primarización económica, etc. Es en la potencialidad mostrada por el reformismo y los límites que impidieron explotarla hasta el final desde donde podemos retomar la experiencia y llevarla a un nuevo nivel. En primer lugar, el reformismo no superó la confusa ideología de las generaciones de Ortega y Gasset, que asignaba a la juventud en sí misma el papel de sujeto revolucionario por encima del carácter de clase de la lucha social: “la juventud vive siempre en transe de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo aún de contaminarse”. Esta concepción no permitía identificar los intereses sociales de cada proyecto político ni destacar las fuerzas motrices de una verdadera transformación de las estructuras económico-sociales dependientes. Desde esta concepción, los planteos antiimperialistas del movimiento no se articularon en torno a una estrategia que permitiera poner en cuestión el poder burgués y postular el poder obrero. Pero si Marx estaba en lo cierto y todos los fenómenos contienen el germen de su superación, la propia Reforma mostró que su radicalización dependió del carácter de su alianza de clases. Allí donde el movimiento avanzó en sus métodos y objetivos fue porque en lugar de confiar en la presión hacia los gobiernos asumió un papel en la lucha de clases junto al movimiento obrero. La organización democrática en asambleas, la tendencia a la acción directa con huelgas, piquetes, enfrentamientos abiertos con la policía, el cuestionamiento a la explotación capitalista, permitieron al movimiento sus mayores logros. Si el estudiantado de la segunda década del siglo XX, contando con un peso numérico muy débil, logró impulsar un movimiento de semejante envergadura que gravitó en la escena nacional y latinoamericana, en la actualidad la masificación de la universidad lo convierte en un actor potencialmente mucho más poderoso en la lucha de clases. En su alianza con el movimiento obrero, la juventud trabajadora y las mujeres, anida la posibilidad de superar la experiencia reformista homenajeando su mayor legado: su carácter insurrecto y cuestionador de la sociedad existente.

Paula Schaller
Licenciada en Historia - Conductora del programa Giro a la Izquierda

1. Sarmiento, Domingo, Facundo. Civilización y barbarie, Buenos Aires, Centro Editor de Cultura, 2009, p. 120.
2. Aricó, José, “Tradición y modernidad en la cultura cordobesa”, en Revista Plural N° 13, pp. 10-14, Buenos Aires, 1989.
3. Gordillo, Mónica, El movimiento obrero ferroviario desde el interior del país, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1988.
4. La Voz del Interior, 19/12/1917.
5. Taborda Varela, Juan C., “Cien años de la Reforma”, en Revista Matices, abril 2018.
6. Ver El primer Congreso Nacional de Estudiantes Universitarios reunido en Córdoba, Año 5, N° 6, diciembre de 1918, consultado el 14/4/2018 en revistas.unc.edu.ar.
7. Ver Pitaluga, Roberto, Soviets en Buenos Aires. La izquierda de la Argentina ante la Revolución en Rusia, Buenos Aires, Prometeo, 2016. Ver también Schaller, Paula, “Cuando los Soviets llegaron a Buenos Aires”, en IdZ 31.
8. Ver Pianetto, Ofelia, “Coyuntura histórica y movimiento obrero. Córdoba, 1917-21”, en Estudios Sociales, Universidad Nacional del Litoral, 1991.
9. “Intensa agitación obrera e intervención de los estudiantes”, La Voz del Interior, 6/9/1918.
10. Pianetto, Ofelia, ob. cit, p. 32.
11. Bermann, Gregorio, Juventud de América, Buenos Aires, Cuadernos Americanos, 1946, p. 43.
12. Ver entrevista a Natalia Bustelo en este mismo número.
13. Justo, Liborio, Nuestra Patria Vasalla. Historia del coloniaje argentino, Tomo IV, Buenos Aires, Editorial Grito Sagrado, pp. 192-193.
14. En El difícil tiempo nuevo Deodoro Roca reconoce que “sin la rebeldía de los universitarios el 6 de septiembre no habría sido posible”, Lautaro, 1956.
15. Portantiero, Juan C., Estudiantes y política en Argentina, México, Siglo XXI, 1987, p. 35.
16. AAVV, Cien años de Historia obrera en la Argentina 1870-1969. Buenos Aires, Ediciones IPS-CEIP León Trotsky, 2016, p. 322.
17. Discurso pronunciado en el acto de colación de egresados de la FFyH de la UNC, 2017.

* Nota publicada originalmente en Ideas de Izquierda N°42, Bs. As., abril-mayo 2018.

sábado, 16 de junio de 2018

Se acelera el desorden económico: ¿qué hacer para enfrentarlo?



El acuerdo con el FMI no trajo la calma. El capital financiero internacional y el gran empresariado quieren imponer un saqueo al pueblo trabajador. Un programa de los trabajadores para la crisis.

La escalada acelerada del dólar, que en la semana terminó cerca de los $ 29 (subió más de 60 % desde diciembre), es una de las manifestaciones de los profundos desequilibrios económicos que atraviesa la economía: déficit fiscal que con intereses de la deuda supera el 5 % del PIB; rojo externo histórico; inflación en alza; y una escalada de endeudamiento público sin precedentes.
La corrida comenzada a fines de abril tuvo un impasse tenso luego de que el 8 de mayo el Gobierno buscara de manera desesperada un salvataje del FMI. La concreción del acuerdo el jueves 7 de junio lejos de despejar los fantasmas desató nuevamente la furia cambiaria.
No alcanzó que el organismo internacional otorgara un préstamo stand by de hasta U$S 50 mil millones (el mayor de su historia) para que los buitres del capital financiero internacional y nacional calmarán su ansiedad.
El acuerdo con el FMI comprende un nuevo "equilibrio" con un tipo de cambio más alto definido por el “mercado” bajo un sistema de flotación libre: su objetivo es generar la recesión para intentar recomponer el rojo externo mediante menos consumo interno (por ende, menos importaciones), reducir el turismo e incrementar las exportaciones.
Los especuladores lo saben y demandan cada vez más divisas. Lo que nadie sabe a ciencia cierta cuál es ese “equilibrio” ni quién maneja el ritmo devaluatorio.
Bajo estas condiciones, el Banco Central está atravesado por una contradicción profunda: tiene que dejar correr el dólar hacia arriba evitando que se dispare de manera que termine alimentando una espiral inflacionaria de dimensión impredecible. Un acertijo de difícil resolución.
Esta contradicción es parte de la explicación de las apariciones y desapariciones intempestivas de la autoridad monetaria en el mercado cambiario que licuaron la confianza de Federico Sturzenegger.
Claro que también hubo mala praxis, cuando no directamente un fraude: vendió dólares baratos a J.P. Morgan y otros grandes bancos sin lograr contener la suba.
Pero hay una incógnita mayor: ¿qué capacidad política tiene el Gobierno para llevar adelante el terrible ajuste fiscal comprometido, el cual incluso involucra al próximo presidente en la quijotesca tarea de alcanzar déficit cero en 2020?
Durante el jueves 14 de junio, el Ministerio de Hacienda dio a conocer la carta de intención que dirigió el oficialismo a la reina Christine Lagarde con más detalles del acuerdo: se compromete una nueva contrarreforma previsional, liquidar activos del Fondo de Garantía y Sustentabilidad de la Anses; despidos de trabajadores estatales, entre otros aspectos del paquete de ajuste.
Las tribulaciones sobre la factibilidad de que el plan acordado con el FMI se pueda llevar adelante es parte de los corrillos en la city porteña. La variable política, que no se mide en números, tiene su peso específico en la actual crisis: el fantasma de la votación del robo a los jubilados de diciembre con el masivo rechazo que generó quedó impregnada en las retinas de los dueños del país.

La crisis causó una renuncia

La escalada del dólar y la mala praxis se llevó puesto al ahora ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger. En su reemplazo asumió Luis Caputo, ex ministro de Finanzas y ex empleado de J.P. Morgan y Deutsche Bank.
Durante el viernes se supo que será acompañado, en función de vicepresidente, por Gustavo Cañoñero, quien reemplazará a Lucas Llach.
Cañoñero es un hombre que viene de dirigir SBS Fondos y también acompañó a Caputo en Deustche Bank. No sólo eso: según el diario Perfil, fue socio de Templeton, uno de los fondos especulativos con los que Caputo acordó el mes pasado que compren Botes para cruzar con cierta calma el río del megavencimiento de Lebac.
Como vicepresidente segundo, asume Juan Arranz, un ex Banco Santander Rio. El Banco Central queda así ocupado plenamente por representantes del capital financiero internacional para llevar adelante el operativo de salvataje de los especuladores de la “bicicleta financiera” de las Lebac.
Las instrucciones para desactivar esa bomba de tiempo de Lebac están detalladas en el compromiso que asume el Gobierno con el FMI: parte de los dólares que entren por el préstamo stand by se utilizará para capitalizar al Banco Central con el fin de facilitar un canje de Lebac por letras de más largo plazo.
El martes hay un nuevo megavencimiento de Lebac que pondrá a prueba la muñeca de Caputo para capear la tormenta. Para intentar poner paños fríos este viernes se anunció para el lunes una colocación de deuda por hasta U$S 4.000 millones.
Las alquimias financieras se redoblan. Resta ver si la tormenta se calma.

Ellos o nosotros

El pacto neocolonial con el FMI es un presente griego: está en curso el cuarto saqueo en cuatro décadas, tales como los que realizó la dictadura cívico militar, la hiperinflación alfonsinista junto con el inicio del menemismo o el quiebre de la Convertibilidad con la Alianza y la devaluación de Eduardo Duhalde.
Por eso, el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) está planteando que el acuerdo con el FMI se someta a una consulta popular.
Con el FMI al comando de la política económica se está conduciendo al país a la recesión. El panorama de los próximos meses estará impregnado por despidos de trabajadores estatales y privados. La defensa del empleo es una tarea central para la clase trabajadora.
En el mismo sentido, estará planteada la ocupación de toda empresa que cierre o despida masivamente y la exigencia de su estatización bajo gestión obrera.
El Gobierno de Macri quiere imponer el deterioro del poder de compra del salario. La carta de intención enviada al FMI reconoce que la inflación puede trepar al 32 % este año. Pero la mayoría de las paritarias cerraron en el 15 %. Luego el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, habilitó un mísero 5 % adicional. El reclamo de la recomposición salarial y de las jubilaciones es clave para enfrentar el plan de ajuste.
El acuerdo con el FMI tiene como objetivo realizar nuevos tarifazos. En contraposición, se deberían anular los tarifazos y nacionalizar el sistema de servicios y transporte bajo gestión de los trabajadores y comités de usuarios.
Todo el programa económico de Cambiemos se ordena bajo la impronta de honrar la fraudulenta deuda con los acreedores internacionales. La deuda pública pasó de U$S 222 mil millones al asumir Mauricio Macri a superar los U$S 350 mil millones en la actualidad: una ascenso de casi el 60 %.
Sólo los intereses de la deuda pública se llevan el 14 % del presupuesto de la Administración Pública Nacional. Este porcentaje se incrementará con los nuevos endeudamientos que asume el Gobierno.
El no pago que propone la izquierda apunta a liberar recursos para la vivienda, mejorar los salarios, la salud y educación. En estos días, con la fuerza del movimiento de mujeres se conquistó que se apruebe en la Cámara de Diputados el aborto legal, seguro y gratuito. Pero los hospitales están hechos pedazos.
Si no se pagan los intereses de la deuda se puede duplicar el presupuesto de educación, salud, de ciencia y técnica, vivienda y urbanismo, agua potable y alcantarillado.
Claro que esta medida impuesta por la vía de la movilización iniciaría una ruptura con los lazos de dominación del imperialismo, que seguramente querrá imponer represalias agudizando la fuga de dólares que está en curso o bloqueando la economía. En la misma sintonía estará el capital de origen nacional.
En el libro Endeudar y Fugar, editado por Eduardo Basualdo, se detalla a cincuenta grupos que fugaron capitales al calor de la crisis de 2001: Pérez Companc, Telefónica de Argentina, Repsol, Telecom, Nidera, Shell y sigue la lista.
La banca debe dejar de ser un canal de la fuga de capitales, como lo demostraron J.P. Morgan y otros bancos durante la corrida cambiaria. Por eso, es vital la nacionalización de la banca bajo gestión de los trabajadores: así también se evita que se confisque a los pequeños ahorristas como hizo al principio de su gestión Carlos Menem o la Alianza con el “corralito”.
Una banca estatal única sería una herramienta poderosa para el crédito barato para la vivienda popular o para el pequeño comerciante ahogado por el gran capital.
Hoy existe un monopolio privado de agroexportadores y grandes industriales que operan en favor de la devaluación, por ejemplo retaceando la liquidación de granos. El monopolio estatal del comercio exterior es una medida básica de defensa frente al desorden económico: una medida de este tipo permitiría importar y exportar en función de satisfacer necesidades sociales. Y tirar abajo la especulación de los Cristiano Rattazzi de Fiat, que tienen la idea fija con la devaluación, o de exportadores como la yanqui Cargill.
La propia dinámica de los acontecimientos impondrá la necesidad de la clase trabajadora de expropiar a las multinacionales, incluso los grandes aglomerados de la burguesía local, que se ubicará del lado del imperialismo.
Con la perspectiva de que la clase trabajadora tome en sus manos un programa de salida para que la crisis la paguen los capitalistas que la generaron, el PTS en el FIT apoya todas las luchas en curso, como las de Vialidad o el subte, entre muchas otras, y participará en el paro nacional del 25 de junio peleando en cada lugar de trabajo para que sea activo (no dominguero como quiere la dirección burocrática de la CGT) y planteando la continuidad en un plan de lucha, en la perspectiva de construir una huelga general activa para derrotar definitivamente el plan de ajuste.
Aumento de salario ya. Paritarias sin techo. Por un salario igual a la canasta familiar actualizado por la inflación real.
Ningún despido ni suspensión. Reincorporación de todos los despedidos y pase a planta de contratados, tercerizados y cooperativistas.
No al acuerdo con el FMI. No al pago de la deuda.
Anulación de los tarifazos y nacionalización del sistema de servicios y transporte bajo gestión de los trabajadores y comités de usuarios.
En apoyo al reclamo por el derecho al aborto seguro, legal y gratuito.
Por el apoyo al Subte, Vialidad, Docentes, Cresta Roja, EPEC y la coordinación de todas las luchas.

Pablo Anino
@PabloAnino

Dólar récord: la salida de Sturzenegger no calmó al capital financiero proajuste


Caputo quedó a cargo del BCRA. Para los “mercados” fue insuficiente que “Toto” ocupe el sillón de la autoridad monetaria. La divisa alcanzó un máximo de $ 28,85. Temores patronales de la capacidad del Gobierno de recortar.

El dólar subió sin frenos esta semana, aumentó un 9 %. Las inestabilidades cambiarias, con un Banco Central que intervino fuerte, tibio y después se retiró se llevaron puesto al expresidente de la autoridad monetaria, Federico Sturzenegger.
El reemplazo por “Toto” Caputo, exministro de Finanzas, al frente del Central el jueves por la tarde pretendía por parte del Gobierno poner un hombre de confianza para el capital financiero. El ex JP Morgan fue recibido por los “mercados” con una baja del dólar, así abrió la jornada a $ 27,90 (una caída con respecto al cierre de $ 28,43 del jueves), pero la tendencia se revirtió a las pocas horas y cobró vuelo la divisa. El viernes el tipo de cambio alcanzó los $ 28,85, según el promedio elaborado por el Banco Central.
Ayer el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne ofreció una conferencia de prensa para explicar los cambios en el BCRA y buscó tranquilizar al capital financiero, pero las frases optimistas no alcanzaron para contener el dólar.
El Gobierno carece de plan para atender los desequilibrios económicos, y la sangría de dólares. Por eso, si bien la cabeza de Sturzenegger ya era uno de los pedidos de los “mercados”, fue insuficiente para que las turbulencias continúen.

Intervención sí, intervención no

El jueves 7 de junio tras el acuerdo con el Fondo, Dujovne junto a Sturzenegger anunciaron que el Banco Central mantendría un tipo de cambio flexible, dejaría de intervenir en el mercado de cambios sin la oferta diaria de U$S 5.000 millones a $ 25.
La declaración de no intervención duró pocos días. El martes pasado el BCRA vendió U$S 695 millones y la divisa cerró a $ 26,38.
El miércoles la autoridad monetaria volvió a intervenir con la venta de alrededor U$S 100 millones, pero el dólar minorista finalizó la jornada a $ 26,69.
El jueves el Banco Central no intervino y la divisa se disparó. Así, al cierre alcanzó los $ 28,43. El mismo día que Sturzenegger presentó su carta de renuncia a Macri donde reconoció que "en los últimos meses diversos factores fueron deteriorando mi credibilidad como Presidente del Banco Central, atributo clave para llevar adelante la coordinación de expectativas tan importante en la tarea que se me había encomendado, motivo que hoy me impulsa a presentarle mi renuncia indeclinable". La salida del expresidente era ya un secreto a voces, el Banco Central perdió casi U$S 15.000 millones de reservas desde fines de abril a la actualidad bajo su gestión.
El lunes el dólar cerró a $ 26,44 y al término de la semana alcanzó los $ 28,85. Un aumento del 9 % en sólo cinco días. Desde diciembre de 2017, la divisa escaló más del 60 %.
La nueva suba del billete verde de esta semana fue la nueva fase de la corrida de fines de abril, que dejó al descubierto la crisis política y económica del Gobierno que derivó en el pedido de auxilio al FMI.

¿“Toto” quiere dejar correr el dólar?

El primer día de Caputo al frente de la autoridad monetaria no fue calmo. La divisa descendió al inicio, pero luego sin intervención del Central alcanzó un nuevo récord.
“Toto” se reunió ayer con los principales banqueros (nacionales, extranjeros, públicos), donde participaron el titular de ABA, Claudio Cesario, el de Adeba, Javier Bolzico, Javier González Fraga (BNA), Enrique Cristofani (Santander Río) y Javier Curuchet (Bapro), entre otros.
Caputo les explicó que quería estabilizar el frente cambiario para recuperar la confianza de los “mercados”, pero ayer hubo nula estabilización y el dólar volvió a trepar.
Ayer el volumen de dólares operado fue bajo (U$S 590 millones), es decir que la intervención del Banco Central podría haber contenido la divisa. Pero el BCRA se abstuvo de intervenir.
Según especialistas, Caputo prefirió que el Central no intervenga y que la divisa escale. Es decir, dejar que el dólar suba aun cuando eso pudiera implicar una disparada por encima de lo que los economistas estiman como nuevo precio de equilibrio.
Lo que se llama un "overshooting", que el tipo de cambio suba y cuando alcanzó un techo, se desinfle y “castigue” a los que compraron en el pico de la corrida. Pero esta es una jugada peligrosa, porque ¿cuál sería el techo del dólar?. Una nueva escalada puede acelerar aún más los precios y que la inflación alcance niveles similares al 2016, casi un 40 %.

Temor patronal sobre la viabilidad del plan oficial

El Gobierno presentó la Carta de Intenciones al FMI que es el plan económico que el organismo revisará periódicamente para realizar los desembolsos. Un esquema que contempla un fuerte recorte del gasto público, cambios en las jubilaciones, recorte de obra pública, despidos de trabajadores estatales, entre otros.
La disparada del dólar también expresa que el establishment económico desconfía que el Gobierno puede llevar adelante ese plan por el grado de debilidad política que atraviesa. Diciembre demostró que no fue fácil para Cambiemos avanzar con la reforma previsional. Le generó un gran costo político.
El capital financiero está impaciente y exige al Gobierno avanzar con el ajuste pactado. La devaluación del peso, acelerará la inflación y la economía se frenará. La suba de precios y la recesión puede hacer el trabajo sucio del ataque al salario y amenazar a los trabajadores con despidos. Profundizar el ajuste no se podrá hacer sin choques entre las clases.
Es necesario rechazar el acuerdo con el FMI que traerá mayores penurias para el pueblo trabajador. Ante la especulación de los “mercados” y las corridas hay que nacionalizar la banca y crear un banco estatal único para evitar la fuga de capitales, concentrar el ahorro nacional y otorgar créditos baratos a los sectores populares y pequeños comerciantes. No más deuda para enriquecer a los especuladores.

Mónica Arancibia
@monidi12

"Tenemos que pensar a la mujer no como un objeto reproductor sino como un sujeto capaz de desear su vida sexual ligada a la reproducción"

Entrevista a Laura Marrone, docente y legisladora (MC) del FIT-IS

Después de más de 22 horas de debate, negociaciones y vigilia en los alrededores del Congreso, el Proyecto de ley para la Interrupción Voluntaria del Embarazo logró media sanción en la Cámara de Diputados con 129 votos a favor y 125 en contra.
La noche del 12 de junio comenzó la vigilia en los alrededores del Congreso y el flujo de gente fue constante hasta la mañana del día siguiente, cuando a las 9:58 el presidente de la Cámara baja anunció que el Proyecto de ley que deja a las mujeres decidir sobre sus cuerpos tenía la media sanción necesaria para pasar al debate en Senadores.
Se estima que más de un millón de personas estuvieron apoyando el Proyecto en las inmediaciones del Congreso. Mujeres, jóvenes, madres, hijas, lesbianas, travestis, niños, novios: todas y todes estaban allí con sus pañuelos verdes, brillantina alrededor de los párpados y sus carteles con consignas que pedían por la soberanía del cuerpo de la mujer y porque el Estado se haga responsable de garantizarla de forma legal, segura, gratuita y en el hospital.
M.H.: El tema de hoy es excluyente, la convocatoria a la vigilia en el Congreso de la Nación por la Ley por el aborto legal. Se prevé la votación hacia la madrugada de mañana. ¿Cómo ves todo esto? Se habla de 15 indecisos, de que habría una suerte de empate técnico.
L.M.: En primer lugar digamos que vamos a una jornada histórica, después de meses de debate y de muchos años de lucha por el derecho a decidir. Hemos logrado que la sociedad lo discuta, hemos logrado que se devele el misterio que ocurría en casi todas las familias y que no se decía. Una sociedad que ocultaba una realidad penosa para muchas mujeres y que hoy está en ese puñado de diputados indecisos la posibilidad de permitir que ese derecho se conquiste o dar la espalda.
La “ola verde” como hemos dado en llamarla, que ha sorprendido incluso a quienes venimos impulsando este derecho desde hace muchos años, inundó absolutamente los lugares más extendidos y especialmente en la juventud. Hoy los docentes nos encontramos con que en gran parte de las escuelas secundarias las chicas llevan su pañuelito verde y desafían aún a instituciones religiosas que han pretendido quitarles el derecho a portar el pañuelo y que ellas han defendido con absoluta firmeza. Es conmovedor realmente.
M.H.: Eso se ha expresado en las tomas de los colegios también
L.M.: Ayer había 11 escuelas tomadas, con un agravante, que el Ministerio ha ocupado un lugar de persecución intimidando a las autoridades de las escuelas, a las familias, pretendiendo impedir el derecho democrático a expresarse.
Las chicas reaccionaron cuando trascendió que se pretendía modificar el dictamen del Proyecto que finalmente tuvo mayoría ayer por 64 votos contra 52. Una de las modificaciones que se pretendía era quitar el derecho a que las chicas de 13 a 16 años pudieran decidir, debiendo tener el consentimiento del adulto a cargo.
Esa decisión de estas escuelas fue reprimida por las autoridades del Ministerio de Educación de la Ciudad, pero las chicas siguieron adelante con su medida y hoy gran parte de las escuelas de la Ciudad y del Gran Buenos Aires se han organizado para ir en columnas a la vigilia que comienza a las 12:00 y se estima que el Proyecto se estará votándo mañana entre las 6:00 y las 7:00 am.
M.H.: Tengo entendido que el rector del Nacional Buenos Aires cerró el colegio.
L.M.: Hasta anoche sabía que estaba esa discusión pero no sé cómo terminó. Son tantas las noticias que a veces algunas quedan sin cerrar. Sí quiero decirles a quienes quieran acompañar nuestra defensa del derecho a decidir, que el operativo que dispuso el gobierno dividió a la Plaza en dos, así que quienes quieran apoyarnos vengan por la zona norte, desde Corrientes que va a haber un escenario en Callao y Perón, que va a ser el de la campaña, donde va a haber actividades durante todo el día.
M.H.: ¿A cuántas mujeres afecta el aborto?
L.M.: En el 2015 el Ministerio de Salud declaró que en nuestro país son entre 370.000 y 520.000 los abortos que suceden al año.
M.H.: ¿Cuántas mujeres mueren?
L.M.: El año pasado murieron unas 47. De las muertes de mujeres gestantes en los hospitales, la mayoría son por abortos. Pero hay otra cifra que hay que poner en claro, que es la de las mujeres que se internan por complicaciones por abortos en situación de riesgo, esos son alrededor de 60.000 por año. Es una barbaridad.
M.H.: Estaba leyendo que a partir de que se legalizó el aborto en Uruguay no ha habido más muertes.
L.M.: Así es. En la mayoría de los países donde hay aborto legal, las muertes son ínfimas, la proporción de internaciones por complicaciones también; por ejemplo, en EE UU es 0,7% y en el resto es 30%. O sea, hay una diferencia brutal entre los países que tienen legalidad y los que no la tienen. En el mundo, nuestro continente y África son los que prácticamente no tienen derecho al aborto. Nosotros tenemos 8% de la población de América Latina con acceso. El resto, Europa, EE UU, Asia, sobre todo, el Lejano Oriente, el aborto es legal desde la década del 70 en los hospitales.
Esto que nos sucede a nosotras es algo que tenemos que erradicar, estamos hablando de un problema de salud pública, que afecta especialmente a las adolescentes. En nuestro país se calcula que hay alrededor de 95/100.000 adolescentes que quedan embarazadas por año, esas adolescentes en un 70% no deseaban un embarazo y muchas de ellas llegan a término, con maternidades no deseadas con toda la complicación que eso significa.
El problema de salud pública que significa el aborto es urgente y también es que sea considerado en todo el país lo que ahora es Ley y no se está cumpliendo, que es el derecho al aborto no punible. Nuestro país tiene la Ley de aborto no punible desde 1921, contemplado en el Código Penal y no se está cumpliendo en gran parte de nuestras provincias. Es el caso por ejemplo de Salta, donde recientemente una niña fue impedida de abortar cuando había sido violada por su padrastro. Esto provocó un escándalo que llevó a que se debatiera en Salta la necesidad de que adhieran al protocolo no punible.
En nuestra Ciudad, por ejemplo, se aplica el aborto no punible, pero con mucha dificultad, porque los centros de salud están planteando que les está faltando la medicación que les permite el aborto con medicina, que es el misoprostol, por lo tanto, está faltando a la aplicación de este derecho.
Otro aspecto que hay que considerar además del derecho a la salud, es el problema del derecho a decidir, como soberanía sobre nuestros cuerpos. Nosotros tenemos que pensar a la mujer no como un objeto reproductor sino como un sujeto capaz de desear su vida sexual ligada a la reproducción. Derecho que como ya mencioné en gran parte del mundo existe, y nuestro país que ha sido vanguardia en muchas legislaciones que respetan el derecho a la diversidad, que ha producido leyes como la de prevención de la mujer contra la violencia de género, que sin embargo no tiene presupuesto, tiene en este aspecto un atraso de casi 50 años. Hoy esperamos que este derecho pueda respetarse y que el Congreso no mire para otro lado.

Mario Hernandez

viernes, 15 de junio de 2018

Caputo por Sturzenegger: demasiado poco para paliar una crisis de fondo



La caída de Sturzenegger y su reemplazo por Luis Caputo en el Banco Central muestran que el acuerdo con el FMI no ha servido para superar la corrida contra la Argentina. Luego de que el directorio del Fondo aprobada el acuerdo, el peso se devaluó en más de un 11%, llegando el dólar a los $ 28.50. Peor le fue, sin embargo, a las acciones y bonos de la Argentina. En Wall Street las acciones de las empresas argentinas cayeron un 14.5% durante el día jueves y los bonos también fueron para abajo, llevando el riesgo país hasta un 6.7%. Los lectores de Prensa Obrera no podrán sorprenderse: ni bien se firmó el acuerdo señalamos que los u$s50.000 millones de dólares en cuotas no alcanzaban a cubrir las necesidades de financiamiento de la economía, una vez que se sumaban los pagos de capitales e intereses de la deuda hasta finales del 2019, el déficit de cuenta corriente y el agujero fiscal. El pacto no pasaba de ser un reaseguro al pago de la deuda, es decir, un blindaje a los banqueros.
La aceleración de la corrida contra los activos argentinos se dio simultáneamente a que se diera a conocer el texto del acuerdo suscripto entre el gobierno y el FMI, que paradójicamente tiene como uno de sus firmantes al ya renunciado Sturzenegger. La lectura atenta del acuerdo muestra que el FMI está empeñado en llevar a fondo una devaluación aún más pronunciada. La exigencia de lograr para fin de junio un piso de reservas netas del BCRA de u$s28.600 millones de dólares, cuando éstas una vez sumados los u$s7.500 millones que ingresarán del FMI superan apenas los u$s30.000 millones, revela que el objetivo es dejar subir el dólar sin que medie intervención alguna. Una devaluación mayor del peso serviría al propósito de ir desarmando el stock de Lebac del BCRA y transformarlas en deuda externa del Tesoro. No es casual que luego de la lectura del texto de acuerdo varios economistas anticipen que el dólar superará los $30 en el corto plazo.
En el acuerdo suscripto se establece que los otros u$s7.500 millones del FMI serían usados para cubrir el déficit, desmintiendo de paso la afirmación de Luis Caputo de que estaba cubierto el 80% del financiamiento necesario hasta diciembre del 2019. Ahora sabemos que ese cálculo se había realizado sobre la base del pronóstico de que las Letes del Tesoro serían renovadas en su totalidad al momento de su vencimiento, cosa que, crisis mediante, no ocurrió. Pero como esa cifra tampoco alcanzará, el ajuste que prevé el acuerdo es simplemente brutal. La reducción del déficit en el 2019 a 1.3% del PBI equivale a un recorte de unos 250.000 millones de pesos. Anticipándose al hecho de que el impacto recesivo de estas medidas generará una retracción económica, el texto abre la posibilidad de que el recorte porcentual del PBI podrá ser aún mayor. La reducción de la inversión pública, estimada en unos 80.000 millones de pesos, significará lisa y llanamente la parálisis de la obra pública. Otra reducción importante será del rubro subsidios, lo que supone mantener incólume el esquema de tarifazos en los servicios públicos. En relación a las provincias, se prevé un ajuste de envergadura, ya sea por la reducción de partidas o por el traspaso de gastos que deberán ser afrontados por los quebrados estados provinciales o municipales. Un capítulo importante es el jubilatorio, ya que el acuerdo prevé no sólo insistir sobre el aumento de la edad jubilatoria sino también rematar el Fondo de Garantía de la ANSES para hacer frente al pago de juicios y al recalculo de haberes que surgieron de la llamada Reparación Histórica.
Bien visto, se puede afirmar que el préstamo del FMI es de u$s15.000 millones y no de u$s50.000 millones. Esto porque las cuotas trimestrales de u$s2.900 millones que complementarían el cronograma del préstamo estarán condicionadas en su ejecución al cumplimiento de las metas previstas. Según la letra del acuerdo, bastaría con que la inflación supere el 32% en el 2018 para dar por cancelado los desembolsos restantes. A partir del acuerdo Argentina se ha convertido en una economía tutelada; y el gobierno, en una marioneta del FMI. Por eso de manera explícita el gobierno se compromete a que “si las circunstancias cambiaran y los resultados económicos fueran peores a los anticipados, estamos preparados para identificar medidas adicionales que nos permitan alcanzar nuestros objetivos de déficit primario para 2018 y 2019”. En otra parte del texto se aclara que esas medidas serán “consultadas con el FMI”. Argentina corre el riesgo de entrar en un espiral de ajuste y recesión, que llevarán a nuevos ajustes justificados en nombre del incumplimiento de las metas anteriores. Esto en un cuadro de crisis internacional que se agudiza, con mayor devaluación de las monedas empezando por el Real brasilero, nuevas subas de la tasa de interés de los EEUU y mayor guerra comercial que agrega trabas adicionales a las exportaciones.
En estas condiciones, el nombramiento a las apuradas de Luis Caputo al frente del Banco Central parece demasiado poco para detener la corrida. Se echó mano al recurso de poner frente al Banco Central a un hombre directo de los grandes fondos de inversión para ganar confianza. Caputo, ex J.P. Morgan y Deutsche Bank, fue titular de una sociedad offshore radicada en las Islas Caimán y recientemente fue imputado por favorecer al empresario Marcelo Mindlin en detrimento de la ANSES. Caputo ganó reputación como hábil negociador al lograr la renovación de las Lebac, pero se omite el alto costo que pagó por ello al darle a los banqueros un negocio espectacular: usar los fondos de los encajes, que casi no rinden interés, para renovar los vencimientos de Lebac a una tasa del 40%.
Según varias versiones, el gran capital no se contentaría con el nombramiento de Caputo e iría por más cambios en el gabinete. Apuntan bien arriba, buscando desplazar a los que denominan los responsables del fracaso, empezando por el jefe de gabinete Marcos Peña. Las balas empiezan a pegar cerca del propio Macri. La salida del jefe de gabinete habilitaría un gobierno de coalición, pero habrá que encontrar a candidatos a este tipo de ensayos condenados al fracaso. Por lo pronto el peronismo mantiene la tregua con el gobierno, permitiendo que el pacto con el Fondo eluda al Congreso. En un juego de cálculos se puede caracterizar que el pejotismo está interesado que el macrismo lleve adelante el trabajo sucio del Rodrigazo para limpiarle el camino a un futuro gobierno.
Toda crisis económica de envergadura plantea fracturas en las filas de la clase dominante. Es lo que ya está ocurriendo, como lo prueba las declaraciones del capo de la Cámara de la Construcción alertando con 400.000 despidos si el gobierno paraliza la obra pública, o las reuniones clandestinas del ministro Cabrera con los banqueros reclamando una tasa de interés preferencial para la industria mientras el BCRA sube la de las Lebac al 43% en el mercado secundario.
La quiebra de los de arriba plantea mejores condiciones para una intervención de los trabajadores. A tomar nota de esta situación, como lo hicieron las mujeres, que conquistaron un triunfo rutilante gracias a una lucha implacable y sistemática.

Gabriel Solano