martes, 10 de noviembre de 2015

Macri y sus socios del Opus Dei



Mauricio Macri firmó un acuerdo para sumar a su equipo de salud al médico mendocino Abel Albino, quien no duda en asociar la desnutrición con el deseo sexual y la promiscuidad.

El médico pediatra Abel Albino, presidente de la fundación CONIN (Cooperadora de la Nutrición Infantil), fue premiado por la Legislatura porteña por su trabajo contra el hambre en varias provincias argentinas y es reconocido en muchas partes del mundo por su experiencia en el tema.
En una entrevista con Radio Del Plata, confirmó su postura crítica de la anticoncepción indicando que “limitar la concepción en nuestro país es medio suicida ya que, si es un país vacío ¿quién va a ocupar nuestro país si no es nosotros?”. Y en esa misma línea argumental continuó: “Necesitamos gente de calidad, que haya tenido la posibilidad de que en la casa lo hayan mimado, alimentado y estimulado adecuadamente, quienes no reciben esos cuidados tienen problemas, pobrecitos". Agregó, en la misma entrevista que "no pueden servirse a sí mismos ni pueden servir a los demás, cuando hay promiscuidad, hay niños que nacen sin ser buscados y, cuando ello ocurre, los niños tampoco son queridos”.
Su pensamiento a priori parece contradecirse, propugnando por un lado a poblar la Argentina, pero renegando de los niños que han nacido de embarazos no deseados. Sin embargo es absolutamente coherente.
Es que bajo un discurso que intenta mostrar una preocupación genuina por terminar con la desnutrición infantil, se oculta el pensamiento más retrógrado y oscurantista de Albino. Lo que no debe sorprendernos si consideramos que Albino es un ferviente militante católico y miembro del Opus Dei.
El prestigioso pediatra sostiene una extraña teoría, siguiendo los pasos de Mengele, según la cual la desnutrición asociada con la pobreza sería causal de “delincuencia”.
En palabras del propio Albino: “El 80 por ciento de los grandes criminales de Mendoza han sido desnutridos de segundo y tercer grado”. Esto lo afirmaba hace tres años en un acto en su ciudad natal, una teoría que sin duda alguna se basa en la criminalización de la pobreza.
Hace cinco años publicó su libro: “Gobernar es poblar: ¿Paternidad responsable o fornicación asistida?, en el cual propone como método para eliminar la desnutrición: “combatir la promiscuidad, la pornografía, el autoerotismo, la anticoncepción, la infidelidad y el concubinato”. En dicho libro se manifiesta en contra de los métodos anticonceptivos y fortalece concepciones absolutamente misóginas al asegurar por ejemplo que “la mujer debe esmerarse por ofrecer a su marido una virginidad tanto física como moral” (pág. 82) ó “Pero volvamos al himen. Esta membrana es un sello físico que contribuye a que la mujer se inicie con mayor responsabilidad en la vida sexual. Todos los sellos, no solo los sexuales, tienen como misión ayudar a reflexionar sobre la acción que se llevará a cabo. Por ejemplo, en las tiendas elegantes, las prendas de vestir tienen un sello que, quien lo rompe, debe comprar la mercadería” (pág. 83).
Hay que destacar que no sólo el macrismo considera a Albino una eminencia. El kirchnerismo también posee una gran simpatía por el militante del Opus Dei, tanto es así que declaró de interés legislativo el mencionado libro a propuesta de Silvia Ramos (presidenta del bloque del Frente para la Victoria de San Rafael- Mendoza) allá por el 2010.
En el libro, Albino parte de la premisa que “para erradicar la desnutrición hay que capacitar a los ciudadanos marginados para que, si no quieren ser padres, se abstengan de mantener relaciones sexuales”.
Insistir con prácticas como la abstención sexual o el calendario de días fértiles femeninos, en lugar de apoyar la aplicación de la Ley de Educación Sexual y/o el proyecto presentado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, es condenar a miles de mujeres de los sectores más vulnerables a morir por abortos clandestinos.
El acuerdo firmado por Macri, en la casa de Carrió, con la fundación CONIN, cuyo presidente es Abel Albino, es sin dudas una declaración de intereses por parte del candidato de Cambiemos: criminalización de la pobreza, negación de una de las principales demandas del movimiento de mujeres como lo es el derecho al aborto seguro y gratuito. A cambio de fortalecer los lazos con la Iglesia Católica, institución misógina y reaccionaria.
Ambos candidatos, que se disputarán la presidencia del país el próximo 22 de noviembre, actúan como garantes de esta moral clerical y misógina. Empeñarse en no destinar fondos para la aplicación de políticas públicas en materia de género, o vetar leyes que vulneren los derechos más elementales de las mujeres, no eliminarán la lucha por estos derechos, sino que seguirán existiendo producto de sus propias políticas.

Florencia Sciutti
@FlorSciutti
Jessica Laertes

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