lunes, 9 de noviembre de 2015

Los verdaderos límites de la "campaña del miedo"



La campaña del miedo, donde el kirchnerismo alerta respecto de las medidas antipopulares de Macri en caso de llegar a la presidencia, ha chocado muy tempranamente con sus propios límites. Una polarización real con el macrismo obligaría a los K y a Scioli a levantar una orientación social antagónica. Eso es incompatible con la historia del "modelo" oficial, de un lado, y con lo que esperan los capitalistas de un gobierno Scioli-Zanini, por el otro. Un episodio ilustrativo, al respecto, es la promesa de Scioli de "establecer el 82% móvil para los jubilados". Es claro que el candidato oficial sólo se refiere a que la jubilación mínima se fije en el 82% del salario mínimo, muy lejos de la reivindicación del mejor salario percibido en el último tramo de la vida laboral. Respecto de la actual jubilación mínima, la promesa de Scioli implicaría un aumento... de 282 pesos. Pero incluso ese aumento miserable fue vetado por Cristina Kirchner, algo que se encargó de recordar la propia Presidenta días atrás. La agitación de una agenda popular contra Macri se le vuelve en contra al propio kirchnerismo, porque saca a la luz su historia de agravios a esas mismas reivindicaciones.
El otro límite de la polarización o "campaña del miedo" está determinado por las contradicciones internas del bloque oficial. El gobierno bicéfalo entre el sciolismo y La Cámpora ha estallado mucho antes de asumir, y la campaña por el balotaje, lejos de atenuar los choques, los ha agravado. Poco después de que Carta Abierta sostuviera, "desgarrada", el voto a Scioli, su candidato hacía suya la fascistoide propuesta de Massa de introducir a las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico -o sea, de militarización de los barrios. En el plano económico, “Hannibal” Fernández acaba de acusar al vocero sciolista Marangoni por "parecerse demasiado a (macrista) Melconian", en una posible devolución de gentilezas por el boicot de una parte del aparato pejotista a su candidatura a gobernador. Hasta ahora, la difícil "campaña del miedo" ha aportado argumentos contra Macri, pero ninguno en favor de Scioli-Zannini. En este cuadro, la convocatoria a "ganar las calles para convencer a los votantes" es esencialmente una movilización paraestatal, a cargo de la burocracia jerárquica del Estado, de las universidades y las burocracias sindicales.

Macri

A la campaña del miedo, Macri le ha respondido con algunos actos demagógicos cuyos límites son, también, muy claros. El mayor de ellos ha sido visitar el acampe de los qom en la Capital. Pero la expulsión de los pueblos originarios de sus tierras es un resultado de la alianza de hierro entre los monopolios sojeros y el Estado. Esa alianza será reforzada por la devaluación y la baja de retenciones prometidas por Macri, que acentuarán la voracidad de tierras y la presión expulsiva del modelo sojero contra los pueblos originarios. Lo mismo vale para las promesas que los asesores de Scioli le realizaron a estos mismos monopolios. Mientras tanto, María Eugenia Vidal, votada contra los "barones del conurbano", ha comenzado a organizar su gabinete. En él, la estratégica cuestión de la seguridad estaría en manos del duhaldista Ritondo, justamente, para "que los intendentes del PJ puedan entenderse con la gestión Vidal" (Clarín, 28/10). El gobierno bonaerense PRO prepara un pacto de convivencia con los "barones", lo mismo que urde Macri con la liga de gobernadores del Pejota. En la gira de Macri por el norte, no se le escuchó un sólo planteo de choque con los Insfrán, Capitanich u otros. El ajustazo que preparan tanto los Macri como los Scioli exige una asociación con ellos, a pesar de que se encuentran atravesados por la descomposición y el desprestigio popular.

Opciones del gran capital

En sus contradicciones políticas, la campaña del balotaje ha mostrado desde el vamos el carácter rabiosamente capitalista de sus dos alternativas. Votamos en blanco para reforzar el campo de la independencia política de los trabajadores frente a la burguesía y elevar la preparación de la clase obrera de cara a los ajustes y luchas que se vienen.

Marcelo Ramal

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