miércoles, 8 de marzo de 2017

La CGT y una nueva crisis del “modelo sindical”



La dirigencia salió a ratificar su “representatividad”. Crisis de una estructura verticalista, con dirigentes millonarios enquistados hace décadas. Los mitos de la “CGT de Hugo Moyano”.

Las esquirlas por los enfrentamientos con lo que terminó el acto de este martes de la CGT, alcanzaron a todo el arco político y todas las alas del sindicalismo burocrático.
Junto a la fuerte existencia de internas y la falta de un árbitro que dirija u ordene el conjunto de las tensiones que recorren el interior de la burocracia, volvió a quedar en evidencia que esta misma dirigencia sindical se encuentra en un “alejamiento olímpico –al decir de los reformistas de 1918- de sus propias bases.
La mañana del miércoles fue profusa en declaraciones de la dirigencia sindical como forma de respaldar este modelo burocrático. Desde el “combativo” Pablo Moyano hasta el moderado (sin comillas) Andrés Rodríguez, todos coincidieron en reafirmar lo “representativo” de la central.
Moyano fue el encargado de afirmar -desde la protesta que tenía lugar en la planta de Sancor- que “acá el que para el país es la CGT y la fecha la va a poner la CGT”. El dirigente camionero además fustigó a los sectores combativos y se tiró, entre otros, contra los trabajadores de la Línea 60.
Pocas horas antes, Andrés “centauro” Rodríguez, había defendido como "representativo" al triunvirato que se encuentra al frente de la central. El millonario dirigente -que dejó pasar decenas de miles de despidos en el Estado- señaló además que le darían otros 20 o 25 días al Gobierno antes de llamar al paro nacional.
Esa representatividad se sostiene, además, en nombre de garantizar la gobernabilidad a Cambiemos. Así lo ratificó Omar Maturano (La Fraternidad) quien dijo “no queremos que la fecha la ponga la CTA ni nada por el estilo. La fecha la ponemos nosotros”. Además, para que no queden dudas, agregó que hay que “cuidar al Gobierno elegido por el voto popular para que tenga gobernabilidad”.
Las ratificaciones de que “la fecha la pone la CGT” son una respuesta a la crisis que dejaron abiertos los enfrentamientos de ayer. El cuestionamiento marcado que significó “ser corridos del escenario” por una parte de los manifestantes, pone a la dirigencia en el brete de tener que decidir cuándo y cómo lanzar una medida de fuerza. Esta contradicción la sufre ante un Gobierno que se niega siquiera a dar alguna señal en el camino de lo que proclama como diálogo.
Hoy Pablo Moyano afirmó también que si su padre (Hugo Moyano) hubiera estado al frente de la CGT, el paro hubiera tenido lugar antes.
La afirmación se contradice con la realidad. El actual presidente de Independiente estuvo en la titularidad de la central hasta el pasado mes de agosto. Fue él quien permitió –después del masivo acto del 29 de abril- que el veto de Macri a la ley antidespidos pasara sin ningún tipo de respuesta.
Fue la conducción de Hugo Moyano, Caló y Barrionuevo la que se negó a convocar a medida de fuerza alguna a pesar de las decenas de miles de despidos que tuvieron lugar en el Estado a inicios de 2016. La misma CGT fue la que no tuvo ninguna respuesta ante el brutal golpe al salario que implicó la devaluación de Macri y Prat-Gay. Precisamente, si el paro no tuvo lugar antes es porque la CGT la conducía Hugo Moyano.
La "CGT de Moyano” es la misma que recién realizó un paro nacional contra Cristina Fernández luego de casi un lustro y, además, no llamó a ninguna medida en apoyo a luchas emblemáticas como las de Kraft-Terrabusi (2009) y Lear (2014). Es la responsable, también, de la continuidad durante el ciclo kirchnerista de un altísimo 34 % de trabajo informal y una extendida precarización que dividió profundamente las filas de las clase trabajadora.
El modelo sindical argentino cruje desde hace años. La proliferación de sindicatos simplemente inscriptos –que llevó la cifra de organizaciones sindicales a más de 3.000- es una muestra de esa crisis de representatividad.
Crisis que se ve potenciada y amplificada por el carácter totalitario de un sindicalismo que tiene el dudoso record de tener secretarios generales que permanecen hasta tres décadas al frente de esas organizaciones.
Esa crisis se evidencia en la limitada y casi nula participación de la base en la elección de los mismos dirigentes. La proscripción de listas opositoras en cada comicio; las maniobras fraudulentas orquestadas en común con los ministerios de Trabajo de todos los Gobierno; la persecución a activistas y delegados opositores; entre otras cuestiones, son una marca común del control totalitario de los sindicatos por la casta burocrática que ayer recibió una lluvia de insultos.
Los enfrentamientos de ayer dejaron en evidencia que la lucha por recuperar los sindicatos de manos de esa burocracia conservadora es una tarea plenamente vigente.
La necesidad de refundar y revolucionar las organizaciones sindicales, basándolas en la democracia obrera es planteada claramente por sectores de la izquierda y el sindicalismo combativo. Son quienes ayer marcharon en un bloque independiente, claramente diferenciado del llamado central hecho por la CGT.
Precisamente por eso los dardos de Pablo Moyano fueron dirigidos también contra esas franjas. Una vez más, en el marco de sus profundas tensiones internas, el temor para la burocracia que parasita las organizaciones sindicales sigue estando a la izquierda.

Eduardo Castilla
@castillaeduardo

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