sábado, 18 de marzo de 2017

PAMI: la trama oculta de la salida de Regazzoni



Ajuste, negocios en la compra de medicamentos

Detrás del despido del titular del PAMI, Carlos Regazzoni, aparece, por un lado, la decisión del gobierno de ampliar los recortes de prestaciones y descuentos a los jubilados que se atienden en esa obra social y, por otro, el suculento negocio que se aloja en el contrato de provisión de medicamentos, que aquella suscribe anualmente con las tres cámaras de laboratorios (CAEME, CILFA y Cooperala) y que alcanza a unos $2000 millones mensuales.
Los medios, incluidos los abiertamente oficialistas, dieron cuenta de que el ingreso de Sergio Cassinotti (ex titular de Ioma en provincia de Buenos Aires) tiene el objetivo de profundizar el recorte de gastos del PAMI, lo cual redundará, claro, en un peor servicio a los jubilados. Incluso han destacado que se trata de atacar a los sectores más humildes, el 1,5 millón de jubilados que recibe el 100% de descuento en los medicamentos para enfermedades crónicas porque no pueden pagar el diferencial del 20% que el afiliado general al PAMI debe cubrir para ese tipo de fármacos.
De todas maneras, Regazzoni no solo no se negó a llevar adelante medidas de este tipo, sino que en abril del año pasado firmó y defendió públicamente una resolución por la cual se eliminó el descuento del 100% para 150 medicamentos, algunos de ellos esenciales para los adultos mayores. Y lo hizo en nombre de que no se realicen “gastos superfluos” en fármacos que, claro está, recetan los médicos.
De concretarse este nuevo recorte, ese sector de menores recursos sería duramente golpeado ya que, además, los medicamentos para enfermedades crónicas son los que tuvieron aumentos más grandes en el curso del 2016, en un marco en el que todos los precios de los remedios dieron saltos mayores que la inflación.
Según destacan los mismos medios oficialistas, al frente de esta ofensiva está Mario Quintana, coordinador del gabinete económico, quien dio su salto a su cargo actual desde el que ocupaba como presidente de Farmacity, la mayor cadena de farmacias del país.
Pero la pelea de Quintana con Regazzoni tendría que ver no sólo o no fundamentalmente con esos recortes, sino con el negocio de la compra de medicamentos por parte del PAMI que se realiza por la vía de un convenio anual que establece una cápita por afiliado a esa obra social que, multiplicada por los alrededor de 5 millones de jubilados que agrupa, da un monto que este año alcanzaría a un total de $24 millones que embolsan los laboratorios.
Estos se comprometen a cubrir, por esa cápita, las necesidades de medicamentos de los afiliados al PAMI. Pero la cifra que establece la media de gastos en fármacos por cada jubilado surge de declaraciones juradas de las cámaras de laboratorios, ya que no existe control alguno por parte de la obra social ni de ningún otro organismo del Estado.
Y otro tanto sucede con los precios de los medicamentos. El año pasado, muchos de los que se prescriben para enfermedades crónicas, sufrieron aumentos que llegaron hasta cerca del 200 por ciento. Y esos son los precios que se utilizan para calcular el gasto, que da lugar a la “declaración jurada” sobre la cual se calcula la cápita.
El negocio y las ganancias son de tal magnitud que en abril del año pasado, las cámaras de laboratorios anunciaron la “condonación” de $1200 millones de una deuda que tenía el PAMI con ellas, dada la “situación económica” que afectaba a la obra social. Ese dinero, claro está, lo recuperan rápidamente con las sobreganancias que les permite alcanzar el suculento contrato con la principal obra social del país.
Desde hace muchos años, el convenio tiene un carácter corporativo ya que se firma con las tres cámaras patronales las que, luego y entre ellas, se dividen qué porción le toca a cada una de este negocio millonario. Pero, según los medios, entre las tres se habrían producido roces: CAEME, que nuclea a los laboratorios extranjeros, CILFA, a los nacionales (aunque, como la mayoría de las drogas que se utilizan en la producción de medicamentos son extranjeras, el carácter de nacional se morigera) y Cooerala, donde se agrupan las que son empresas cooperativas.
Aparentemente, Regazzoni había establecido relaciones estrechas con los laboratorios y tendría su propio juego en el negocio. Esto explicaría que diera a conocer la firma y el texto del contrato de provisión de medicamentos para este año la misma tarde en que lo expulsaron del cargo.
Pero el cambio no incluye la posibilidad de que se produzca un recorte a los superbeneficios de los laboratorios: Sergio Cassinotti, el reemplazante de Regazzoni, fue director ejecutivo de la Cámara Argentina de Droguerías y Distribuidoras Especializadas (Cadde). Y las principales droguerías son de propiedad de los laboratorios.
Aparece como un nuevo reparto de los negocios y de otro golpe a los jubilados.

Nelson Marinelli

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