martes, 14 de marzo de 2017

#IndioEnOlavarría: nueva muestra de la desidia empresarial y la complicidad de los Gobiernos



Desde el Gobierno de Vidal, el ministro Ritondo responsabilizó a la intendencia de Olavarría y a la productora del recital. Sectores del kirchnerismo defendieron al Indio Solari.

Hasta el momento son dos las muertes confirmadas en el recital del Indio Solari que tuvo lugar en la localidad de Olavarría. En la noche de este lunes se realizaba un operativo de rastrillaje en las zonas aledañas al lugar donde tuvo lugar el mismo. Se buscaba dar solución al hecho de que, por lo menos, varias decenas de personas seguían desaparecidas.
Con el correr de las horas las consecuencias políticas de las dos muertes que se reconocen oficialmente no cesan de crecer. Frente a esto, la actitud de todos los involucrados es, directamente, no hacerse cargo de nada.
Ayer le tocó el turno al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, Cristian Ritondo. El funcionario habló después de 36 horas de que se conocieran las muertes, luego de una jornada que estuvo marcada por la denuncia de los miles de inconvenientes que sufrieron gran parte de los asistentes al recital.
En conferencia de prensa Ritondo se vio obligado a responder aquello que no parecía querer abordar: las responsabilidades políticas de lo ocurrido.

Deslindando responsabilidades

La conferencia de Ritondo vino a confirmar que el Gobierno provincial no tomará sobre sí un gramo de responsabilidad por lo ocurrido. El funcionario directamente trasladó culpas a la empresa productora por un lado, y al intendente de Olavarría por el otro.
Ezequiel Galli se encuentra sobre la cuerda floja. A esta hora es la persona que aparece en la mira de todos y a la que Ritondo, claramente, le soltó la mano ayer. El hecho de que no estuviera presente en la conferencia de prensa es todo un signo de que está librado a su suerte.
El domingo el intendente había intentando desligar responsabilidades acusando a la productora por lo que ocurría dentro del predio. Ayer volvió a repetir el argumento en diálogo con Jorge Lanata. Sin embargo, por la tarde se conoció un audio de noviembre pasado, cuando se había anunciado el evento. Allí Galli afirmaba que esperaban “por lo menos 200 mil personas”. En tono jocoso, decía además que uno de sus funcionarios había hablado de 350 mil asistentes.
En su defensa de este lunes, el intendente denunció que había más de 400 mil personas cuando el predio había sido habilitado para la mitad. Sin embargo, admitió que su único “control” se había hecho con las imágenes provistas por los drones. Las mismas sólo servían para constatar que la multitud había sobrepasado lo estipulado. Para nada más.
Galli tiene, además, otro problema no menor. Su fuerza política es minoría en su propio Concejo Deliberante. Allí más del 80 % de los ediles responden a la oposición, lo que facilita su destitución.
La conferencia de Ritondo implica, además, una clara separación de toda responsabilidad. El anuncio del recital tuvo lugar en noviembre pasado. Era evidente, para todo aquel que lo quisiera ver, que el hecho iba a desbordar las previsiones existentes. Eso en el marco de las múltiples versiones que lo presentaban como el último recital de Solari. ¿Alguien puede pensar que el traslado de cerca de medio millón de personas al interior de la provincia de Buenos Aires debería ser una cuestión a atender solo localmente?
Ayer Ritondo afirmó que la autorización la dan los municipios en el caso de estos eventos. ¿Acaso era lo mismo cualquier otro evento que éste? El Gobierno provincial podría haberlo previsto pero no lo hizo. El silencio de Vidal hasta la noche de este lunes, que incluye la falta de condolencias hacia las víctimas, se comprende en ese marco.

Desidia patronal

Este lunes se produjeron los primeros allanamientos en la causa que se sigue por las muertes. Los mismos fueron solicitados por la fiscal Susana Alonso en relación al hotel donde se alojó el Indio Solari.
La empresa productora quedó en el centro de la investigación. Como escribió ayer Adriana Mayer en La Izquierda Diario: “Chacal producciones, que tuvo a su cargo la actuación del Indio en Olavarría, fue demandada por los familiares de Miguel “Keko” Ramírez, el fan de La Renga muerto en el recital del 30 de abril de 2011 que esa misma productora organizó en el autódromo de La Plata”.
La organización se evidenció completamente caótica, desde el momento mismo en que todas las estimaciones señalan que hubo una cifra que superó ampliamente lo que se estaba autorizado. Las múltiples denuncias sobre las imposibilidades de salir, la falta de ambulaciones, el colapso que implicó para la misma ciudad de Olavarría, mostraron los resultados de un evento solo pensado en términos de las ganancias capitalistas.

Los “defensores” del Indio

Ayer la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto salió a ensayar una defensa del Indio Solari. “Es un hombre muy solidario. Sería el colmo que exista una intención de desmerecerlo. Acá hay negocios que se esconden detrás de gente que no quiere hacer negocios y lo mejor es querer boicotear. Hay como una sensibilidad especial en estos tiempos”.
Que el Indio “no quiere hacer negocios” es una afirmación que no se sostiene en nada. Un concierto multitudinario, con una entrada a $ 800 no parece algo cercano a la simple “solidaridad”.
No fue la única en hacer declaraciones de este tenor. Aníbal Fernández también salió en defensa del cantante. Afirmó que “puede pasar en cualquier lado esas cosas”. El ex funcionario nacional dijo no haber visto avalanchas y agregó que “el Indio debe estar hiper consternado, y debe querer que investiguen todo”.
Si hay algo que no pareció ocurrir en el cantante es esa consternación de que la habló el ex jefe de Gabinete del kirchnerismo. Precisamente ayer, sin prensa, el Indio abandonaba Olavarría en el mismo avión privado en el que había llegado. Lo hacía después de hablar ante la fiscalía que lleva adelante la investigación. El silencio del cantante, desde la noche del sábado solo había sido roto desde la página de Facebook Virumancia, que había pedido no comprar el “pescado podrido” que vendían los medios. La lluvia de críticas de sus fans llevó a que, pocas horas después, se hiciera una publicación más atinada a la situación, donde se confirmaban los dos fallecimientos y se afirmaba “estar muy tristes y preocupados y queremos hacer llegar nuestro acompañamiento a las familias afectadas”. Ese post se colgó a las 19.47 de la tarde del domingo. Una demora no menor. Demora que, sin embargo, no llega a los talones de la de María Eugenia Vidal, que siguen sin dar condolencias públicas a los familiares de las personas fallecidas.

Todos tienen su Olavarría

Ayer el discurso de referentes del kirchnerismo buscó concentrar toda la responsabilidad en la gestión de Cambiemos y en un supuesto intento de desprestigiar a un artista que se referenció con esa fuerza política cuando fue Gobierno.
Sin embargo, Olavarría dejó al desnudo la desidia de los empresarios del espectáculo en función de sus ganancias. Eso no excluye al Indio Solari.
Pero la desidia empresarial que termina en muertes no es una cuestión que solo atañe a Cambiemos, a pesar de que la responsabilidad que le cabe al Gobierno de Rodríguez Larreta en otro hecho que terminó en muertes de jóvenes: lo ocurrido en la fiesta electrónica de Time Warp. Allí también el Estado estuvo ausente a la hora de garantizar las mejores condiciones para que la juventud pueda disfrutar de esparcimiento.
Esa desidia empresarial no tiene lugar solo en el terreno de la música o los espectáculos. Por el contrario, el Estado que gestiona los negocios del empresariado y garantiza –en sus distintos niveles- que éste pueda actuar con completa impunidad, es el mismo que es responsable de crímenes sociales como las masacres de Once y el casi centenar de muertes ocurridas por las inundaciones en la localidad de la Plata, hace 4 años.
Es el mismo Estado que fue responsable de la masacre de Cromañón, que fue el hecho con el que se comparó casi instantáneamente lo ocurrido en Olavarría.
En todos esos casos, gracias a la impunidad que brindaban funcionarios y Gobierno del PRO y el kirchnerismo, hubo víctimas fatales. En los casos de Cromañón y Time Warp, el derecho a la diversión de la juventud de todos los estratos sociales se convirtió en una verdadera lotería mortal. La causa fue siempre la misma: la sed de ganancias de empresarios que no acondicionaron lugares ni garantizaron el estado óptimo de los mismos. Siempre el Estado estuvo detrás permitiendo que los empresarios actuaran a su antojo.
Al cierre de esta edición aún se siguen buscando desaparecidos. Las redes sociales están llenas aun de pedidos desesperados de familiares, amigos y conocidos de muchos de quienes fueron a ver al Indio. El Gobierno informa estar haciendo un operativo para dar con ellos. Pero lo que ocurre es el resultado de su inacción previa. Es el terrible resultado de la complicidad con la desidia capitalista que solo actúa en función de sus ganancias.

Redacción LID

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