sábado, 11 de marzo de 2017

1975: el “Año Internacional de la Mujer” y las luchas de las trabajadoras



Una parte de la historia es de las mujeres. A pocos días de la multitudinaria marcha por el Día Internacional de la Mujer, se comparten los hilos de continuidad de sus protagonistas.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declara a 1975 “Año Internacional de la Mujer” como respuesta al impulso que venía tomando el feminismo en muchos de los países centrales. Con motivo de esta declaración se realizarán actividades en todos los países, avaladas e impulsadas por los distintos gobiernos.
Argentina no se queda afuera de los “festejos” de la ONU y las actividades son impulsadas desde el propio gobierno de Isabel Perón. Los funcionarios de la época realizan reconocimientos públicos y dedican los festejos a las madres, a las esposas, a las maestras; de esta manera buscan reforzar los “estereotipos” de mujer que existen bajo el sistema capitalista patriarcal.
Avanzada Socialista (AS), la prensa del PST, denuncia esta política llevada adelante por el gobierno de Isabel Perón. “Las concepciones reaccionarias o de derecha se reflejan también en el terreno de las concepciones acerca del papel de la mujer. El giro a la derecha del gobierno, el estado de sitio, la represión, el plan de súper explotación de la clase obrera, necesariamente se tiene que hacer extensivo a los derechos de la mujer. (…)El gobierno (…) se dedica a hacer propaganda contra la disolución de la familia y la descomposición de los valores morales. ¿Es que puede existir el amor donde hay compulsión económica, miseria, hacinamiento, explotación? (…) Esas son las verdaderas causas de la disolución de la familia. Los proyectos del gobierno argentino no son más que falsas imágenes de duras realidades” (Avanzada Socialista No. 147 del 24/05/1975).
En el marco de estos eventos y discusiones, el PST mantiene una dura polémica con el Partido Comunista (PC) a raíz del acto por el 8 de Marzo de 1975. En dicho acto no dejan participar con el uso de la palabra a las organizaciones de mujeres nucleadas en el Frente de Lucha por la Mujer, aunque éstas logran filtrar una declaración en la que aparecen las demandas de aborto y anticoncepción –reivindicaciones que no tomaba el PC- , que es leída en el palco y masivamente aplaudida. No extraña esta actitud del PC, por aquellos años ya promovían un gabinete Cívico-Militar, como respuesta política a la creciente movilización obrera y crisis política del gobierno de Isabel Perón.

Los actos

Entre el 25 y 26 de agosto de 1975 se realiza en el Teatro San Martín el Congreso de la Coordinadora Argentina por el Año Internacional de la Mujer. Funciona en forma plenaria, con un debate previo dividido en tres comisiones, que, a propuesta de la ONU, serán las de Paz, Igualdad y Desarrollo. Al encuentro asisten muchas mujeres, entre ellas delegadas de distintos sectores, algunas de ellas miembros del PST, como las trabajadoras de la fruta de Neuquén, que no son escuchadas en sus propuestas y reclamos -guarderías, mejores condiciones de salubridad laboral-.
Al encuentro entran todas las agrupaciones y partidos, menos las feministas. El Frente de Lucha por la Mujer (FML) ingresa por la fuerza repartiendo volantes y manifiestos a lo que la dirección del encuentro responde con golpes y echándolas. Una militante del PC de la época relata: “esas temáticas particulares de mujeres como aborto, anticoncepción, derechos democráticos de las mujeres el PC no los tomaba, o las discutíamos hacia adentro, pero después como política no lo tomaba” (Entrevista a Magdalena Recanti militante del PC, Agosto 2007)

Algunas conclusiones

El PST, en su periódico, presenta algunos balances sobre las jornadas. Destaca como positivas las resoluciones respecto de garantizar la igualdad entre hombres y mujeres para acceder a puestos jerárquicos, cargos políticos o sindicales, el debate sobre el peso que tienen sobre la mujer las tareas domésticas y la discusión en la comisión de paz sobre la represión y los presos políticos. Como negativo destaca la posición reformista - léase pacifista - en torno a la guerra, no permitir entrar a las integrantes del FLM, provocación a la delegación del PST, que no se permitió hablar a los delegados – sólo intervino la mesa coordinadora -, su realización en días de semana, que no se votó plan de lucha, que no estuviera presente en el debate y las resoluciones las demandas más sentidas de la mujeres como anticonceptivos y aborto.
No podía esperarse mucho de un encuentro dirigido por la ONU y por el gobierno de Isabel Perón, pero marca el sentido de la época.
Mientras tanto, en Argentina se desarrollaban enormes luchas de obreros y obreras. Luchaban contra los planes de Celestino Rodrigo, el ministro de economía de Isabel que quiso imponer un techo a las paritarias mientras se vivía un proceso de inflación que escalaba. Esta rebelión de los trabajadores del 4 de junio de 1975 se llamó “Rodrigazo”, fue la primera huelga general que se realizaba contra un gobierno peronista, y que, además, resultó triunfante. Las mujeres también estuvieron en pie de guerra. Rodrigo tuvo que renunciar y se homologaron los convenios que rompían el techo al salario.
También en Villa Constitución, Provincia de Santa Fe, donde los obreros metalúrgicos libraban una enorme batalla para defender sus conquistas de las fuerzas represivas, lo que se llamó el 2do Villazo. Allí las mujeres tampoco se quedaron atrás, jugaron un rol importantísimo en la huelga, que terminó siendo un pequeño ensayo del genocidio, la antesala del terrorismo de estado, de los secuestros, de las desapariciones y asesinatos, los campos clandestinos de detención y las actuaciones de la Triple A, en acuerdo total con las patronales.

Ana Sanchez

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