sábado, 3 de septiembre de 2016

El macrismo en su laberinto

La asistencia de más de 900 empresarios al tradicional cónclave del Council of the Americas superó las expectativas. Ello no fue, sin embargo, un obstáculo para que salieran a luz las reservas que anidan en la clase capitalista.

Quien mejor sintetizó el ánimo de los empresarios fue el presidente de Fiat, Cristiano Rattazzi, quien consideró una señal negativa que “la Corte Suprema terminara definiendo el nivel de las tarifas”. Aunque el gobierno no renuncia a rescatar a las privatizaciones, la marcha atrás en el tarifazo encendió las alarmas de la clase capitalista sobre la viabilidad del ajustazo. Por lo pronto, no pasó desapercibido que Aranguren, ministro de Energía y Minería, fuera el gran ausente. El ex CEO de Shell era el orador de cierre, pero poco antes se bajó , lo cual se combinó con los trascendidos sobre su renuncia, lo que anticipa una crisis de gabinete en puerta. La temprana echada de lastre en una pulseada tan estraté- gica como lo son las tarifas, pone al rojo vivo las limitaciones económicas y políticas de la gestión macrista y de su capacidad para hacer pasar un ataque frontal contra las masas e imponer un nuevo esquema econó- mico y político.
El cónclave empresario se vio atravesado por la noticia del retroceso del PBI. En el caso de la industria es donde dicha retracción fue más marcada, unido a un salto en la desocupación, que se acerca la 10 por ciento. La “lluvia de inversiones” previstas por el gobierno no llega. Diferentes representantes, que hicieron uso de la palabra, confirmaron que esa tendencia no se va a revertir en el período próximo. El vocero del HSBC señaló que el capital extranjero “demora” en tomar decisiones. La misma reticencia se constató en las filas del empresariado nacional.
Este impasse está siendo un caldo de cultivo para que afloren las divisiones y enfrentamientos sobre el rumbo económico. Las ventas minoristas han caído casi el 9 por ciento lo que es una manifestación de la caída de la capacidad del consumo y, del mismo modo, se ha producido un derrumbe del comercio exterior. La declinación de las exportaciones ha sido de la mano de un aumento de las importaciones.
La industria automotriz es una de las más afectadas pues recibe el impacto de la crisis por partida doble: por la retracción del consumo local y por el derrumbe de las exportaciones, que en un 70 por ciento estaban destinadas al mercado brasileño. La bancarrota capitalista mundial viene haciendo su trabajo de topo, poniendo límites insalvables a los planes del macrismo. Estamos frente a una “huelga de inversiones”, de alcance internacional, que es un reflejo de la enorme crisis de sobreproduccion.

Dólar incierto

Todo esto ha potenciado las presiones devaluatorias. El propio Ratazzi ha señalado la necesidad de ajustar el dólar. Uno de los principales proveedores de insumos para las terminales, Taranto, ha planteado que el dólar debería cotizarse a 20 pesos. Este reclamo es acompa- ñado por otros sectores de la burguesía industrial. Pero una nueva devaluación alimentaria aún más las tendencias inflacionarias cuando la carestía, pese a la recesión, hace estragos en la economía y en el bolsillo popular y deprimiría aún más el mercado interno. Un informe de Ecolatina (la consultora de Lavagna), da cuenta que, la “competividad salarial ganó un 40 por ciento en relación al último registro previo a la devaluación” (El Cronista, 15/8). En otras palabras, los salarios en dólares -de acuerdo con ese estudio- han descendido un 40%. Esto confirma que la falta de competitividad no reside en el costo laboral sino en el costo empresario. El aumento de los insumos importados, de las tarifas y del costo del financiamiento ha minado las ganancias empresariales. Como contrapartida. uno de los sectores que más se han beneficiado son los bancos, cuyo capacidad prestable ha sido derivada a financiar a tasas usurarías la deuda del Estado encareciendo el costo del crédito, y colocando más palos a la rueda para cualquier perspectiva de reactivación.
La reunión empresaria puso al descubierto el empantamiento del plan económico oficial y al compás de ello, los crecientes choques en la clase capitalista.

Pablo Heller

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