lunes, 7 de agosto de 2017

Sobre la marcha a Plaza de Mayo del triunvirato piquetero



San Cayetano: una convocatoria multitudinaria que no propone derrotar el ajuste

La movilización de San Cayetano a Plaza de Mayo del día de hoy convocada por el triunvirato piquetero (CCC-Movimiento Evita CTEP-Barrios de Pie) arroja conclusiones de interés para el movimiento piquetero y los luchadores en general.
La masividad de la misma –se habla de más de 50.000 personas movilizadas– expresa el cuadro de creciente bronca en los barrios contra el ajuste del gobierno, el crecimiento de la miseria –como producto de las políticas antiobreras del macrismo, que colocan a 13 millones de trabajadores bajo la línea de pobreza en nuestro país–, y las enormes reservas de lucha que hay en el movimiento piquetero para derrotar el ajuste.
Sin embargo, esto último no es la estrategia política del triunvirato ni la movilización fue convocada con este fin. La razón de ser del triunvirato desde su origen consistió en sellar una tregua con el gobierno ajustador, firmar la paz social por migajas, y presentar a la Ley de Emergencia Social como la salvaguarda al crecimiento de la pobreza.
En el acto en Plaza de Mayo lo reflejó claramente Daniel Menéndez de Barrios de Pie: 'Queremos que se revea la política económica que está llevando adelante este Gobierno. Tienen que convocar al diálogo. Es un llamado de atención. Ojalá haya alguien en el gobierno que lo escuche".
La movilización se encontró orientada políticamente por los bloques patronales de Massa y Randazzo (con quienes comulgan en las elecciones los integrantes del triunvirato), quienes son garantes del ajuste, y por la Iglesia, que a través de Bergoglio propone la contención asistencial para que no salte la bronca frente a la grave crisis ocupacional y salarial.

Ningún programa de lucha

El programa de la movilización propone: “salario universal complementario para los trabajadores de la economía social, asistencia alimentaria para comedores y merenderos, y programas de empleo para cooperativas”. Este programa es absolutamente complementario con el ajuste: vuelve a introducir el fraude de la economía social –para disfrazar la precarización laboral a la que son sometidos cientos de miles de cooperativistas en todo el país–, pide más programas de empleo (más precarización) y más mercadería.
No se plantea algo tan básico como el aumento a los cooperativistas del Argentina Trabaja, quienes llevaron esta demanda en una movilización de más de 70 mil personas al Ministerio de Trabajo (en el marco de la reunión del consejo del salario), que el gobierno finalmente anunció estará en un mísero 10%. Tampoco el pase a planta de los precarizados ni el seguro al desocupado.
Su política parece no reconocer que la Ley de Emergencia Social se comprobó como una completa estafa: quienes la agitaban proponían que sería un paliativo ante el crecimiento de la pobreza; a 9 meses de haber sido sancionada, la pobreza no para de crecer. Por si fuera poco, los diputados del Evita dieron quórum a la hora de votar la antiobrera ley de ART festejada por la UIA y las patronales, a cambio de la aprobación de la emergencia social. Ahora plantean la “emergencia alimentaria”: rebajan los reclamos y el programa de lucha para no cuestionar al régimen –por el contrario, para lavarle la cara– y parlamentarizan las exigencias, para que la conclusión sea que hay que votar más diputados que apoyen estas propuestas. Barrios de Pie forma parte del gobierno del represor Alfredo Cornejo en Mendoza y va con Massa en Capital; la CCC acompaña la candidatura del kirchnerista Ramón Rioseco en Neuquén; el Evita y la CTEP se reparten entre CFK (quien llamó a no movilizar el 7) y Randazzo. Su estación terminal son los ajustadores y los cómplices de Macri.

Con la burocracia de la CGT

El triunvirato de la CGT había anunciado que participaría de la marcha aunque finalmente no estuvo; la que sí asistió fue la CTA. Las organizaciones sociales ratificaron tanto en las declaraciones a los medios como en el acto mismo su participación y adhesión a la marcha convocada por la CGT para el 22 de agosto, convocada mientras el gobierno desalojaba Pepsico… para un mes después –y luego del cierre de todas las paritarias.
Su confluencia con la burocracia que viene de entregar la paritaria en los gremios, que deja pasar los despidos y las suspensiones y que le da aire al gobierno no convocando un paro mientras crece el ajuste, define en cuerpo entero la función de la que ya podemos llamar 'burocracia piquetera'. Al inicio del gobierno macrista, Emilio Pérsico de la CTEP comenzó a cerrar un acuerdo con la ministra Carolina Stanley y demás funcionarios del gobierno para que su organización reciba los fondos de la obra pública, y declaró en esa ocasión que “hay que tirar agua sobre el pasto seco para que no se prenda fuego todo” –así como la burocracia sindical, el triunvirato piquetero es una rueda auxiliar del ajuste.

Hay que romper la tregua

El Polo Obrero es dentro de las corrientes del movimiento piquetero quien lucha para que éste enfrente al ajuste en unidad con la clase obrera. Para esto es necesario romper la tregua con el gobierno y los vínculos con los políticos del ajuste, la iglesia y las patronales. Es hora de sacar un balance, la orientación del triunvirato lleva al movimiento a la banquina. Esto es una alerta para el resto de las organizaciones piqueteras, como el FOL (Frente de Organizaciones en Lucha) y el FPDS (Frente Popular Darío Santillán), quienes luego de ir a la rastra del triunvirato todo este tiempo sin que éste convoque a acciones para pelear, se entusiasmaron con el anuncio del plan de lucha en el plenario antes mencionado, y hoy nuevamente fueron como furgón de cola del triunvirato, con una manifestación en el Puente Pueyrredón que pasó desapercibida.
Necesitamos romper la tregua y golpear al gobierno por trabajo genuino y obras públicas, aumento a los precarizados, seguro al desocupado, universalización de los programas sociales. Abajo el ajuste.

Mauro Mayor

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