domingo, 20 de marzo de 2016

Obama, Macri y los buitres van por un nuevo punto final



Qué hay detrás de la desclasificación de los archivos

El anuncio de la desclasificación de archivos de la inteligencia yanqui relacionados con la dictadura militar videliana confirma que la cuestión de los “derechos humanos” será un eje de la visita de Obama a la Argentina.
La decisión de la cancillería americana ha sido reivindicada por casi todo el arco político, y particularmente por el kirchnerismo. En Página 12, la ex embajadora de CFK en Washington, Cecilia Nahón, lo considera una conquista tardía de las gestiones de su gobierno.
Pero ¿A dónde apunta esta desclasificación? Como ocurriera con los fondos buitre, las opiniones que importan vienen del Norte. En este caso, la pista fue aportada por Susan Rice, una de las principales asesoras de Obama en política exterior. Refiriéndose a los archivos, Rice señaló que “estamos decididos a hacer nuestra parte, mientras Argentina continúa sanando y avanzando como una nación unida”.
En la misma línea, la canciller argentina Malcorra señaló que la decisión de Obama permitirá “cerrar algunas heridas, a partir de lo que pasó”.
Las “heridas” aluden, en primer lugar, al Estado yanqui y a sus servicios. En febrero pasado, Patricia Bullrich viajó a Estados Unidos, donde se reunió con los responsables de la DEA y el FBI. Allí, la ministra macrista abrió la ruta de una mayor injerencia de los militares y espías yanquis en la Argentina, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional. (Es la misma orientación que llevó a la sanción de la ley “antiterrorista”, en los primeros años del kirchnerismo).

Punto final

Pero esta sujeción política y militar requiere la colaboración del Ejército argentino, lo que plantea sanar la “otra” herida –la de los juicios pendientes contra los ejecutores del genocidio videliano. En este punto, hay que detenerse en lo ocurrido en la Legislatura porteña el pasado jueves, cuando todos los bloques políticos dedicaron unas palabras a la conmemoración del 24 de marzo. Allí, la representante del PRO, Cecilia de la Torre, abogó para que “la desclasificación de los archivos sea el primer paso para el final de los juicios”. La línea argumental es conocida: el conocimiento de “la verdad” debe abrir paso a la reconciliación. Uno de los principales ideólogos del macrismo, Ivan Petrella, ha ido más lejos: si se les ofreciera a cambio una nueva amnistía, escribió, los genocidas sobrevivientes podrían aportar datos sobre el destino de los desaparecidos o niños secuestrados. (ver su libro “Que se metan todos, el desafío de cambiar la política” -2015).
Esta línea –la del final de los juicios- fue la que “La Nación” se apuró a exigir en su editorial de diciembre pasado, lo que provocó una rebelión de sus trabajadores.
En estos días, el macrismo le puso la última puntada a la larga tarea de rescatar la deuda usuraria que agigantó la dictadura, y que pagaron –y revalidaron- los partidos de la llamada democracia argentina. La política de recolonización financiera que plantea ese rescate exige también una mayor sujeción política y militar, por un lado, y “recolocar” a las fuerzas armadas en la vida interior, por el otro. Para ello, el macrismo debe encontrar a su propio Milani. Pero antes, debería amnistiar las fechorías de los genocidas. Por lo pronto, el gobierno que celebra la “desclasificación” de Obama mantiene bajo cuatro llaves los archivos de sus propios servicios y su larga historia desde la dictadura hasta el presente, pasando por la AMIA, Maxi y Darío, Jorge Julio López y Mariano Ferreyra.
Toda esta situación coloca a la orden del día la necesidad de una enorme movilización el próximo 24 de marzo, para denunciar el nuevo punto final que traman Macri, el departamento de Estado y los buitres.

Más que nunca, 30.000 compañeros detenidos desaparecidos, ¡presentes!

Marcelo Ramal

No hay comentarios:

Publicar un comentario