domingo, 13 de marzo de 2016

Obama, Go Home



“Obama viene por la misma razón que [François] Hollande o [Matteo] Renzi: hace 19 años no venían los presidentes de estos países. No había una agenda de nuestro gobierno de vincularnos con el mundo. Ahora la hay”, celebró el jefe de Gabinete, Marcos Peña, en el programa televisivo Animales Sueltos. En la interpretación del gobierno, la visita de estos personajes es la prueba de una Argentina fortalecida, que se ha reinsertado en el mundo.
Sin embargo, la visita de Obama se produce por los motivos contrarios. El máximo exponente del imperialismo viene a apuntalar al gobierno de Macri en un momento de precariedad política, cuando aún está lejos de poder desarrollar el brutal plan de ajuste económico que tiene formulado.
En términos más estrictos, uno de los puntos principales de la visita de Obama consiste en dar un espaldarazo al leonino acuerdo con los fondos buitres y al pacto de Griesa, Macri y el Congreso. Obama no quiere que se caiga un acuerdo que implica ganancias astronómicas para el capital financiero y que constituye la piedra basal de la administración macrista. Esto se completará con una “promoción” del Acuerdo Transpacífico.
Pero también se encuentra en la agenda una mayor injerencia del imperialismo en las cuestiones de seguridad. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, viajó a Estados Unidos, donde se entrevistó con integrantes de la DEA y el FBI. Según la ministra, “va a haber cooperación en la frontera, en inteligencia criminal y en el armado de equipos comunes” (Clarín, 28/2). Bullrich se trajo de Estados Unidos el modelo de los “centros de fusión”, creados en Estados Unidos luego de los atentados de 2001, y que propulsa un trabajo conjunto de las agencias de seguridad. “También se está negociando con la Cancillería la realización de operaciones de paz conjuntas”, según La Nación (4/3).
Para hacer más digerible su injerencia en los asuntos argentinos, Obama buscará tergiversar la responsabilidad imperialista en el encumbramiento de la dictadura genocida de Videla. Negocia una reunión con Estela de Carlotto e incluso una visita a la Esma. Eso ya lo logró Hollande, la máxima autoridad del país responsable de las torturas en Argelia que se exportaron luego a Latinoamérica.

Situación regional

En un plano regional, Obama reconoce con su visita la política de ataques del macrismo contra Venezuela, que incluyeron la amenaza de aplicación de la Carta Democrática. Argentina constituye una atractiva pieza para los Estados Unidos en el nuevo tablero latinoamericano, signado por la profunda crisis y caída de los gobiernos “progresistas”.
La visita apunta también a colocar al país, decididamente, bajo su bloque. Un analista político ha advertido que “así como Obama aprovechará el paso por Buenos Aires para centrarse (por referencia a la visita previa a Raúl Castro), Macri lo utilizará para moverse hacia la izquierda. Conversará con su visitante sobre la relevancia de Cuba en el ajedrez de América del Sur. En especial en el acuerdo de paz de Colombia” (ídem, 22/2). Macri pretende disipar los temores que lo ubican como un “uribista” y se pliega a la línea predominantemente negociadora del imperialismo.

Repudio

Obama llegará a la Argentina en medio de la enésima promesa del cierre de la prisión de Guantánamo, donde centenares de personas permanecen en un limbo judicial y bajo la tortura. El imperialismo tiene prisiones secretas en Europa y en Asia. Sigue promoviendo golpes de estado en el mundo y en su propio país actúa como verdugo de la población negra, de la población latina y precariza a las masas obreras. Actualmente, Estados Unidos bombardea a la población civil siria y sostiene su presencia militar en Afganistán y otras decenas de países.
Organicemos el repudio a la presencia del máximo representante de la reacción en toda la línea.

Gabriel Martínez

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