sábado, 19 de diciembre de 2015

Final de ciclo con sabor amargo

Ante el inicio de un nuevo ciclo político Maristella Svampa, socióloga e investigadora, realizó en el programa El peso del Rocío (FM La Tribu) un principio de balance del ciclo finalizado y un análisis del panorama político que se abre tanto en el país como en América Latina.

Con el gobierno encabezado por Mauricio Macri recién asumido, Maristella Svampa indicó que en las elecciones se produjo una derechización de la oferta, señalando que esto no quiere decir que hubo un corrimiento a la derecha de la sociedad. Lo que sucedió, según la socióloga, fue que los argentinos tuvieron que optar entre dos tipos de derecha que sin embargo no son iguales. Planteó que el kirchinerismo, sin un sucesor más adecuado, debió optar por un representante de la derecha conservadora, mientras que Cambiemos llevó a un representante de la derecha empresarial. Esto, destacó, implicó un corrimiento y colapso de las opciones de centro izquierda.
Por esta razón explicó que el triunfo de Cambiemos no implica que se va a producir un retorno lineal a la década de los ’90: “La historia no se repite tal cual y la sociedad no es la misma que en los ’90 (…). Estamos en una sociedad pos neoliberal con una gran capacidad de protesta y un lenguaje expandido de derechos relacionada con la crisis que se abrió en 2001. Por lo que no habría espacio para un retroceso tal”.
También en esa línea argumental analizó al gabinete del nuevo gobierno y destacó que si bien hay muchos CEOs, también hay elementos de desarrollismo, por lo que hay que ver cómo se da la oscilación entre estos dos elementos.
“El desarrollismo ´a la Frondizi´ alude a la idea de desarrollar planes públicos e infraestructura, una cierta sensibilidad por lo social pero asociada a menos Estado, y por otro lado una derecha neoliberal que aparece ilustrada por el modelo de Sebastián Piñera (presidente chileno entre los años 2010 y 2014) que es un modelo pos noventista”, expresó la socióloga.
Svampa subrayó que como todo gobierno entrante siempre manifiesta mayor capacidad de escucha que los salientes y en este marco se desarrollará esta oscilación de elementos: “cuál de los elementos va a triunfar, lo dirá el tiempo”, agregó.
Luego avanzó con un balance del ciclo kirchnerista que se está cerrando, destacando que se trató de uno de los más largos y complejos de la Argentina. Explicó que su análisis del kirchnerismo se centra en las continuidades y rupturas. Remarcó, dentro de las continuidades, las políticas neoliberales y el modelo económico extractivista y de precarización laboral, y en las rupturas los juicios por crímenes de lesa humanidad, las medidas progresistas como el matrimonio igualitario y el rol del Estado en estos años.
Sin embargo, subrayó que estas políticas lejos estuvieron de constituir un cambio en las relaciones de poder, sino más bien de constitución de un nuevo orden jerárquico y que no hubo cambios para lograr mayores niveles de igualdad.
Señaló que nunca hubo un gobierno que tuviera tanto dinero en ingresos fiscales producto del boom de los commodities, sin embargo no hubo cambios orientados a lograr mayores niveles de igualdad.
Las políticas a las que definió como de orientación asistencial más que igualitarias favorecieron a la reducción de la pobreza, pero con un carácter volátil que puede disiparse rápidamente por estar anclada a los precios y la inflación. Habló entonces de una reducción de la pobreza pero no de la desigualdad, mayor concentración de la riqueza y leve mejoramiento de los sectores populares.
Por otro lado, destacó lo que considera una herida política y cultural que tiene que ver con la prevalencia de esquemas binarios como pueblo/antipueblo, pueblo/corporaciones que no se atienen a la realidad sino a un discurso épico imaginario que ha hecho mucho daño y ha dificultado la formación de un espacio de centro izquierda más plural y democrático. En este sentido afirmó que esta herida abierta persistirá, beneficiando a la derecha y consolidando más brechas y divisiones a las izquierdas.
Para cerrar, en relación al panorama político latinoamericano, Svampa se refirió a lo que considera un final de ciclo con sabor amargo de los gobiernos progresistas latinoamericanos.
Indicó que estos gobiernos progresistas denominados genéricamente de izquierda o centro izquierda han hecho un pasajea regímenes populistas. Pero no entendido en la forma en que lo denomina la derecha sino en el sentido de regímenes políticos complejos que combinan elementos democráticos con otros autoritarios.
Hay una tendencia a la intolerancia a las disidencias, señaló, y al cierre hegemónico que centra el poder en los jefes de estado al que denomina híper liderazgos. El protagonismo respecto a los cambios y conquistas obtenidas recae en los líderes que para asegurar dichas conquistas deben consolidarse y permanecer en el poder. Svampa marcó lo negativo que se torna esto en cuanto a que desempodera a las organizaciones sociales que deberían ser las protagonistas de los cambios históricos, pero en su lugar se alienta a procesos autoritarios y se vuelven modelos más clásicos de poder.
“Lo digo con dolor –dijo- pero lo veo en términos políticos”, finalizó.

Red Eco Alternativo

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