domingo, 30 de septiembre de 2007

Todo está guardado en la memoria.


El 11 de octubre de 1976 el Ejército, con la complicidad del Poder Judicial, retira 6 presos políticos de la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba para ser fusilados. Un comunicado del comando del III Cuerpo de Ejército informa hipócritamente que intentaron fugarse.
El mes de octubre de aquel negro 76 el terrorismo de Estado bailaba su fiesta de sangre, cuya ignorancia u olvido resulta imperdonable e intolerable para la dignidad humana.
Octubre amaneció de rojo sangre en el almanaque con el secuestro, el día primero, de Jorge “Nono” Lizazo, fundador del Partido Peronista Auténtico, junto con su compañera María del Carmen, “La China” Núñez, en el bar “Los Angelitos”.
El mismo día es secuestrado en Bahía Blanca Carlos Roberto Rivera, profesor de filosofía y psicopedagogía del Colegio Marista “La Asunción”.
El 5 de octubre cae en Formosa Carlos Alberto Belmón y es secuestrado en Cordoba el presidente del Centro de Estudiantes de Arquitectura de la UNC, Raúl Mateo Molina, posteriormente asesinado en “La Perla”.
El 7 de octubre el ejército comunica la muerte de Leticia Jordán de Bareta, “La Pichi”, al resistirse a su detención.
El 8 caen el Santa Fe Luis Alberto Fadil, de 20 años, y su esposa Alicia Beatriz Ramírez. El mismo día Guillermo Yoll es detenido tomando en el acto una pastilla de cianuro. Lo reviven y simula “cantar” una cita. En la estación de tren de San Miguel, alerta a sus compañeros y se arroja a las vías, quitándose la vida.
El 11 son sacados de una prisión en Córdoba y asesinados Florencio Díaz, Pablo Alberto Balustra, Jorge Omar García, Miguel Angel Cevallos, Oscar Hugo Hubert y la catequista Marta Juana Gonzalez de Baronetto.

Los fusilamientos del 11 de octubre de 1976

A partir del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la Unidad Penitenciaria Nº 1 (actualmente Nº 2) de Barrio San Martín, fue ocupada por el Ejército y la Gendarmería y los presos políticos a disposición del Area 311 de la IV Brigada, al mando del General Juan Bautista Sasiaiñ, dependiendo del III Cuerpo de Ejército, comandado por el General Luciano Benjamín Menéndez, quedaron totalmente aislados del mundo exterior: sin visitas de sus familiares, sin posibilidad de escribir o recibir correspondencia, y sin acceso a los medios de información periodística.

“Les vengo a comunicar que todos ustedes están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos, pues morirán uno a uno muy lentamente, de manera que se arrepientan de haber nacido”. General Sasiaiñ
Entre marzo y noviembre de 1976 fueron fusilados un total de 29 presos políticos detenidos en esa unidad que estaban a disposición de Juzgados Federales, y del Poder Ejecutivo Nacional y muchos de ellos con el proceso judicial concluido y con resolución de libertad. En julio de 1978 también es fusilado el preso político Osvaldo Sigfrido De Benedetti. Se sabe por testimonios de testigos que había sido detenido en 1974 en Tucumán, perteneciendo a PRT-ERP. Estando alojado en el Penal de Rawson, a disposición del Juez Manlio Martínez, fue trasladado en calidad de rehen a Córdoba, donde estuvo en el Campo Clandestino de detención Campo de la Rivera para luego ser llevado a la UP1. En julio del mismo año, aparentemente en traslado a Tucumán, sin contar con dato preciso, fue fusilado en el camino.

Estos hechos fueron parte de la política de exterminio y aniquilamiento y anunciados con estas palabras del general Sasiaiñ al intervenir el Penal: “Les vengo a comunicar que todos ustedes están condenados a muerte. Pero no se pongan contentos, pues morirán uno a uno muy lentamente, de manera que se arrepientan de haber nacido”. No hubo excesos, fue la fría ejecución de un plan sistemático que hizo posible imponer así prácticamente sin oposición, la política de entrega del patrimonio nacional que ha enriquecido aún más a las minorías, sometiendo a necesidades y empujando a la miseria a los más amplios sectores del pueblo.

El día 11 de octubre de 1976 son retirados del penal de San Martín 6 presos políticos por el Teniente Primero Nicolás Neme, con una orden del Gral. Juan Bautista Sasiaiñ: Florencio Diaz, Pablo Balustra, Jorge García, Marta González de Baronetto, Miguel Ceballos y Oscar Hubert. La comunicación solicitando la autorización al Juez Zamboni Ledesma, titular del Juzgado Federal Nº 1, bajo cuya jurisdicción estaban los presos, fue firmada por el Coronel Vicente Meli.
Fueron asesinado a pocas cuadras de la cárcel de donde habían estado alojados. El Comando del III Cuerpo de Ejército dio la versión de un enfrentamiento, situándolo en una intersección de calles que no existían. Los médicos Rodolfo Silvestre y Donald Patiño certificaron sus muertes por “heridas de balas”.

Florencio Esteban Díaz nació el 17 de diciembre de 1930 en San Nicolás, Pcia. de Buenos Aires. Radicado en Córdoba, donde constituyó su familia, abrazó desde su juventud la causa peronista y fue un defensor consecuente de los derechos de los trabajadores.
En mayo de 1971 sus compañeros de la Fiat lo eligieron Secretario General del Sindicato Trabajadores de Materfer (Si.Tra.M.), en una de las experiencias más singulares que desarrollaron los trabajadores cordobeses. Ocupó ese puesto hasta Octubre de 1971, cuando la dictadura de Lanusse intervino el gremio y las tanquetas del Gral. Alcides López Aufranc ingresaron a la planta de fabricación de material ferroviario. Díaz fue despedido y perseguido.
Cuando en 1973 el gobierno popular de Obregón Cano lo designó en Vialidad Provincial retomó el trabajo sindical y, poco tiempo después, sus compañeros lo eligieron delegado. En 1975 integró la Coordinadora de Gremios en Lucha representando al gremio de los viales y cuando se creó en Córdoba el Bloque Gremial del Peronismo Auténtico, Florencio Díaz no dudó un instante en incorporarse, pasando a ser uno de sus dirigentes más representativos.
Siempre se había identificado con las corrientes combativas del movimiento peronista. Allí militaba cuando fue detenido el 5 de febrero de 1976 y alojado en la UP 1, hasta que el 11 de octubre de ese año fue sacado para el fusilamiento.

Pablo Alberto Balustra Nació en Córdoba el 27 de septiembre de 1943, en una familia trabajadora y peronista. Esa cuna lo marcó sellando una identidad política que se volvió activa cuando empezó a trabajar en Obras Sanitarias de la Nación, donde fue elegido delegado gremial.
Se unió en matrimonio con la Negrita, de donde brotaron Pablo y Enriqueta. Demostró sus condiciones de dirigente cuando sus compañeros lo eligieron Presidente del Cuerpo de Delegados.
La lucha por el retorno de Perón en 1972, el triunfo popular en 1973 y la posterior batalla por mantener fidelidad a las banderas históricas del peronismo y al programa del FREJULI, ante el embate de los sectores reaccionarios y gorilas del mismo movimiento justicialista, lo encontraron a Pablo en una activa militancia gremial y política, junto a amigos, parientes y compañeros de trabajo. Primero fue en la J.T.P. (Juventud Trabajadora Peronista) y luego, en 1975, en el Bloque Gremial del Peronismo Auténtico.
El 17 de julio de 1975, junto a tres compañeros, fue detenido en las proximidades del local del sindicato de OSN. Durante los trece días que estuvo desaparecido, Pablo fue salvajemente torturado en el departamento de Informaciones de la policía de la provincia.
No pudiendo probársele ninguna actividad ilegal, el juez dispuso su libertad, que no llegó a concretarse porque inmediatamente quedó a disposición del PEN.
Después del golpe militar del 24 de marzo de 1976, cuando el terror inundó también las cárceles con fusilamientos, torturas y palizas permanentes, en una de esas golpizas diarias, los militares se ensañaron con él golpeándolo en la cabeza hasta dejarlo con una hemiplejía irreversible.
Inmovilizado, sin ningún tipo de cuidado ni poder moverse por sus propios medios, estuvo abandonado y sin higiene en el hospital de la U.P.1 desde mayo hasta octubre de ese año. El 11 de octubre fue retirado de la enfermería y alcanzó a decirle a un compañero que salía convencido que lo llevaban para matarlo.

Jorge Oscar García, Cordobés, de barrio General Paz, la "Vinchuca" nació el 16 de noviembre de 1949, estaba casado y tenía un hijo pequeño cuando el 11 de octubre de 1976 lo sacaron de la cárcel para fusilarlo. Los grandes anteojos en un cuerpo flaco y alargado y su aspecto concentrado lo pintaban en la seriedad con que asumía sus responsabilidades. Pero cuando asomaban en sonrisa sus grandes, blancos y parejos dientes, se participaba de la alegría contagiosa que servía para levantar el ánimo e infundir optimismo a quienes lo rodeaban.
Fue detenido en agosto de 1975. En dos oportunidades, durante el tiempo de su alojamiento en la UP1 fue trasladado para la tortura después del golpe militar. La primera vez al Departamento 2 de Informaciones de la Policía provincial, en abril, junto a Bártoli, Guevara, Juez y Diana Fidelman. Y la segunda, con Jorge De Breuil, al Campo de Concentración de La Perla. Su firme conducta ante los torturadores le valió el respeto y consideración de sus compañeros.
Se dijo que fue elegido para el fusilamiento porque los servicios de inteligencia registraban alguna estadía suya en Cuba, donde habría recibido instrucción militar. Y este sólo hecho, en la mentalidad torcida de los militares, lo ubicaba en un lugar importante de la estructura montonera en la cárcel.

Oscar Hugo Hubert, Nació en Santa Rosa de Calamuchita (Córdoba), el 15 de febrero de 1942. Cursó la primaria en la escuela provincial Mariano Moreno y la secundaria en la Dalmacio Vélez Sarfield, de esa misma localidad. Completó sus estudios a nivel terciario en la Universidad Nacional de Río Cuarto. Gran parte de su sensibilidad la canalizaba a través de las expresiones culturales y sociales. Se destacó por sus condiciones en el arte del teatro y su afición a las danzas folklóricas, incluso haciendo docencia no profesional.
Perteneció a una familia de fuertes raíces peronista, razón por la que se incorporó a la J.P. (Juventud Peronista), en la lucha por esos ideales. Desde esta identidad organizó actividades sociales y recreativas principalmente para los niños de su pueblo.
El 24 de marzo de 1976 fue detenido en una confitería céntrica de Santa Rosa por agentes de inteligencia de la policía de la provincia y trasladado a la Departamento de Informaciones en Córdoba hasta el 29 de marzo del mismo año. El médico policial Martín Osvaldo Benegas constató las múltiples lesiones en su cuerpo a causa de la tortura de que fue víctima en esos días. Desde allí fue llevado a la penitenciaría de barrio San Martín donde fue sometido a un régimen de incomunicación absoluta, casi en condición de desaparecido, sin ningún tipo de contacto con el exterior de la cárcel.
En Santa Rosa, su pueblo natal, Oscar es recordado con mucho afecto. Sus familiares y amigos no han tenido aún la oportunidad de homenajear su cuerpo.

Miguel Angel Ceballos, nació el 9 de marzo de 1940 en Frías, Santiago del Estero. Estaba casado y tenía 3 hijos. De larga trayectoria militante en el PRT-ERP, participó en las históricas luchas del Cordobazo y las tomas del Barrio Clínicas. Fue presidente de la Federación Universitaria de Córdoba y fundador del Movimiento Nacional Reformista (MNR). Contaba con gran respeto y cariño de sus compañeros y amigos que recuerdan su calidez humana y fervor revolucionario. Detenido en 1974, estaba a disposición del Juzgado Federal Nº 2 y del PEN.

Marta González de Baronetto, nació el 5 de mayo de 1950 en Guasapampa, Departamento Minas, provincia de Córdoba. Siendo niña su familia se instaló en barrio Villa El Libertador. Desde su juventud supo del trabajo para afrontar los costos de sus estudios para el magisterio.
De Marta sus vecinos recuerdan cuando se desempeñaba como maestra en la escuela San José Obrero, la "escuelita del tranvía" de Villa El Libertador. También su trabajo en las tareas de alfabetización impulsadas desde la Parroquia, donde era catequista. Desde el Movimiento Juvenil de la Parroquia participó en las movilizaciones de las Comunidades Cristianas de Córdoba en 1972, y en las largas luchas vecinales que finalmente, en 1974, lograron llevar el agua corriente a ese populoso barrio del sur de la ciudad de Córdoba.
De familia peronista, se enroló en la Juventud, festejando el triunfo popular del 11 de marzo de 1973. Cuando la traición desvirtuó los postulados de liberación nacional, Marta se sumó al Partido Peronista Auténtico que, impulsado por la Organización Montoneros, pretendía recuperar las banderas históricas de justicia social, independencia económica y soberanía política.
Cuando fue detenida en su domicilio, junto a su esposo, en agosto de 1975 -época en que Córdoba padecía el delirio represivo del brigadier Raúl Lacabanne- tenía una hija de ocho meses, Mariana Sol. En la cárcel, a mediados de julio, nació su segundo hijo, Lucas Ariel, al que no pudo amamantar. Vivía con la ilusión del reencuentro con sus hijos. En la tarde del 11 de Octubre, cuando una celadora le dijo que se preparara para salir "para realizar un trámite por allí nomás", pidió que le prestaran una campera y alcanzó a decirle a una compañera que "seguramente se trata de la inscripción de Lucas Ariel en el registro civil". Una hora después fue asesinada a pocas cuadras de la Penitenciaría.

En 1983 Luis Miguel Baronetto, esposo de Marta, declaró: "El 11 de octubre de 1976, aproximadamente a las 16 hs., estando Marta detenida y alojada en la cárcel de barrio San Martín, Córdoba, fue retirada por personal militar sin motivo ni explicación alguna, junto a Florencio Díaz, Pablo Alberto Balustra, Jorge O. García, Miguel Ángel Ceballos y Oscar Hugo Hubert, todos ellos también detenidos por razones políticas. Escasamente una hora después fueron fusilados a pocas cuadras de la cárcel. Marta presentaba varios impactos de bala en el rostro y su cuerpo denotaba haber caído a tierra. Un comunicado militar firmado por el entonces coronel Vicente Meli, del Tercer Cuerpo de Ejército, informó que el vehículo en que eran trasladados fue interceptado por vehículos civiles entablándose un intenso tiroteo, a raíz del cual murieron todos los detenidos políticos.

(...) Me queda aún por señalar con respecto al comunicado militar, otro hecho que revela no sólo la arbitrariedad e impunidad con que actuaron los asesinos, sino también su falsedad. El comunicado militar dice que el supuesto enfrentamiento se produjo al llegar a la calle Gral. Guido entre Amado Nervo y 6 de septiembre (barrio San Martín), una intersección que no existe ya que esta última termina en la calle Uspallata y siendo además la calle Guido, en ese tramo, intransitable para cualquier tipo de automotores.

Todo indica que se trató de una burda mentira, corroborada a la vez por otros casos similares con la existencia de testigos que presenciaron los fusilamientos y que declararon ante los Tribunales. En definitiva, una más de las atrocidades cometidas por la dictadura militar que todavía esperan el accionar de la justicia para que esclarezca los hechos y castigue a los asesinos.

Sólo un mes más tarde pude enterarme de lo sucedido a mi esposa. Y cuando en 1977 pedí una investigación, las mismas autoridades judiciales intentaron disuadirme bajo amenazas de que el único perjudicado con la investigación sería yo y mis hijos."

Los responsables de los fusilamientos

General Luciano Benjamín Menéndez, Comandante del III Cuerpo de Ejército.
General Juan Bautista Sasiaiñ, Comandante de la IV Brigada Aerotransportada.
Coronel Vicente Meli, Jefe del Estado Mayor de la IV Brigada Aerotransportada, del 3er. Cpo. de Ejército
Teniente Coronel Osvaldo César Quiroga, responsable de los fusilamientos de Vaca Narvaja, De Breuil y Toranzo
Capitán Alejandro Sergio Rafael Latino, procesado por "homicidio calificado" de Pucheta y Sgandurra,
Teniente Gustavo Adolfo Alsina, responsable de la muerte de René Moukarsel.
Teniente Enrique Pedro Mones Ruiz, a cargo de la requisa carcelaria cuando fue asesinado Bauduco.
Teniente 1ro. Nicolás Neme, firmó el retiro de la cárcel de Pablo Balustra, Marta González de Baronetto, Oscar Huber, Miguel Ceballos, Florencio Díaz y Jorge García.
Cabo Miguel Ángel Pérez, efectuó el disparo que dio muerte a Bauduco.
Prefecto José Alberto Torres, Director de la Unidad Penitenciara N8 1 de Córdoba.
Cabo 1° Luis Eduardo Vázquez, de la Policía Provincia de Córdoba, a cargo de la comisión que retiró de la cárcel a Mozé, Hernández, Verón, Yung, Svagusa y Fidelman.
Juez Federal Adolfo Zamboni Ledesma, Juzgado Federal N8 1, de Córdoba. Autorizó el retiro de la cárcel de los detenidos políticos que estaban bajo su jurisdicción.

Fuentes: www.pparg.org; www.eldescamisado.org; comisión de ex-presos políticos de Córdoba

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