domingo, 8 de junio de 2014

Scioli y Cristina, a los pies de la burocracia, al servicio de Gestamp



Los obreros de Gestamp que el martes 27 subieron al puente grúa para luchar por sus derechos, mientras sus compañeros bloqueaban la fábrica con las organizaciones solidarias, delegados, internas y trabajadores y estudiantes, se mantuvieron en ese lugar hasta el sábado al mediodía, cuando lograron que el gobierno bonaerense decretara una conciliación obligatoria con los despedidos en sus puestos de trabajo.
Estuvieron 4 días y medio en la altura, respondiendo al hostigamiento permanente de los gerentes, la policía, los burócratas del SMATA, el fiscal y el juez. Pasaron hambre y sed porque la empresa no dejaba ingresar sus alimentos y bebidas hasta que por presión de los militantes de los DD.HH. se rompió ese cerco brutal. Les cortaron la luz, quisieron aislarlos, sacaron al delegado de la fábrica. Hicieron de todo pero no lograron que se bajen. Afuera, al menos una vez al día, la policía hacía movimientos para mover los camiones y esto era respondido por los compañeros que llegaron a organizar 7 piquetes que se mantuvieron firmes todos esos días.
Lo que se hizo en esos días es histórico. Una tenacidad ejemplar que despertó la solidaridad de miles y miles de trabajadores y estudiantes. Las muestras de apoyo en fábricas, colegios y facultades fue creciendo y esta lucha se convirtió en una causa popular. Se mostró en la cálida solidaridad de los vecinos, que alentaban, traían café y facturas al acampe. De ahí el respeto conquistado por los compañeros es realmente merecido, de la misma forma que suscitó el odio de patrones, burócratas y funcionarios.
La fuerza de los compañeros hizo que se parase VW, Ford y Peugeot, y faltaban pocos días para que suceda lo mismo en General Motors. La mitad de la industria automotriz paralizada por la lucha de esos obreros y el apoyo de los compañeros que hacían el aguante afuera. Entonces el conflicto se convierte en un problema de Estado y pasa a las primeras planas de los diarios. Una lucha obrera otra vez en el centro de la vida política nacional, que se sostiene por su valentía y por la relación de fuerzas más general que la clase trabajadora conquistó.
El gobierno toma cartas en el asunto. Capitanich dice en su conferencia de prensa que Scioli tiene que resolver el conflicto y se llama a una reunión en Casa de Gobierno donde concurren –además de Scioli y Capitanich –Berni y Granados, Débora Giorgi, la empresa y el titular del SMATA. La reunión es un cónclave de la reacción contra los trabajadores. Los encargados de la mal llamada seguridad, represores confesos, están en la cita para discutir sobre una lucha obrera. Quieren que las huelgas vuelvan a la sección “policiales” de los diarios. Gran parte del poder de un país conjurado para derrotar a los obreros de Gestamp. Un homenaje a la fuerza que pueden lograr los trabajadores. La reunión es hermética y no se sabe qué se discute.

La jornada del sábado

El sábado por la mañana la presidenta le dedica unos minutos al conflicto de Gestamp y para no perder la costumbre hace un discurso antiobrero acusando a los luchadores de Gestamp y a la izquierda. La trascendencia del conflicto, atacado desde lo más alto del poder, pega un salto.
Ese día logró un enorme paso adelante cuando se dictó la conciliación obligatoria con todos adentro. El Ministro Cuartango llega en helicóptero con una resolución favorable a los obreros. Apoyado por el Jefe de la Policía Bonaerense Matzkin, que fue en persona a la planta a las 4 de la mañana junto con el Juez, y les dijo que si no acataban iban a comenzar con las tareas de desalojo. Allí en asamblea decidieron acatarla y bajar. Afuera se festejó este paso adelante, sabiendo que la lucha por hacer cumplir con la conciliación iba a ser difícil. Por eso se convocó a una gran movilización para el lunes a las 5 de la mañana. El acto fue emotivo, hablaron los compañeros que habían pasado los últimos 4 días en el puente grúa, recibieron a sus compañeros y sus familias, a los amigos y a todos los compañeros que estaban apoyándolos. Su valentía fue reivindicada por todos, y no es para menos. Los militantes del PTS que estuvieron en los piquetes todos estos días sosteniéndolos, no solo de la Regional Norte sino también delegaciones de Oeste, de Sur, Capital, de La Plata y de la UBA que llegó en la semana con un micro lleno de estudiantes a dar su apoyo a los compañeros, estábamos allí. El Encuentro Sindical Combativo de Norte había votado el apoyo absoluto a los compañeros de Gestamp y lo mismo hicieron los compañeros del Encuentro en Capital. Para nuestro partido esos días fueron parte de la pelea por hacer de esta lucha un gran combate.

La reacción del gobierno y la burocracia

Cuando el acto terminaba, la Ministra Débora Giorgi abría su boca gorila para tirarse contra la conciliación del gobierno provincial al que también ataca. Comenzaba la presión, y una campaña de engaños en los medios para voltearla. Era la reacción del gobierno nacional y de la burocracia contra el logro de los obreros.
El lunes por la mañana una importante marcha llegó hasta la puerta. Más de 400 militantes del PTS y de las Comisiones Internas combativas de la zona se movilizaron hasta la puerta de acceso. Allí, ante todos los medios, la empresa informa que no iban a dejar pasar a los despedidos. La excusa, que había que poner todas las máquinas a punto. Ante los canales de TV y las radios más importantes, los obreros denunciaron esta maniobra dilatoria para incumplir con la resolución que los obligaba a reinstalar a los trabajadores. A las 8 se hace una audiencia donde la empresa envía un “gestor” para desconocerla y el SMATA directamente no va. En ese momento pega un salto la campaña brutal encabezada ahora por Capitanich, que asegura que la conciliación no es correcta. Luego, el inimputable Aníbal Fernández sale con los tapones de punta, y para finalizar el SMATA con Pignanelli a la cabeza llega al extremo de decir que ellos van a garantizar que la conciliación no se cumpla y no ingresen los despedidos. Pignanelli se pregunta “¿que hace una nieta de desaparecidos en la puerta de Gestamp?”. Alejandrina Barry y Victoria Moyano le responden “es nuestro deber estar allí” y recuerdan que sus padres fueron asesinados luego de que gente como esos burócratas hiciera campañas fascistizantes contra los obreros en lucha. Le responde a este burócrata que ataca brutalmente a la izquierda el diputado de PO y el FIT el compañero Néstor Pitrola que es atacado por Pignanelli. Nicolás del Caño y Christian Castillo le contestan al Jefe de Gabinete que llega al colmo de afirmar que la posición del gobierno en el conflicto ya había sido dada por la empresa y el sindicato, en un caso de cipayismo extremo. Roberto Amador, trabajador despedido que subió al puente grúa y militante del PTS, le contesta a Pignanelli acusándolo de “mentiroso serial”. Este burócrata oficialista había dicho que los compañeros despedidos habían agredido a los demás trabajadores, y que una asamblea mayoritaria había votado aceptar las suspensiones, cuando la realidad es que una asamblea las había rechazado, y la violencia fue ejercida contra los despedidos precisamente por la patota del SMATA en la puerta de VW semanas atrás.

Fraude antiobrero

La patota SMATA se alistaba para ir a Gestamp a la mañana del martes temprano y Pignanelli twiteaba que ellos iban a impedir que ingresaran, en un claro mensaje mafioso. Los trabajadores en asamblea resolvieron concurrir con una delegación de compañeras nuevamente. A la mañana la patota no fue a la cita y luego se sabrá porqué. La empresa hizo una nueva chicana dilatoria al decir que ahora faltaba hacer una revisación médica. Pocas horas después se conoce que el Ministerio de Trabajo provincial había revocado su propia Conciliación a dos días de haberla dispuesto. La presión de la patota y el gobierno nacional surtió efecto, y Scioli, que había dado una conciliación favorable por temor a una represión que terminara con su carrera presidencial, dio vuelta su propio fallo. Un caso único, un mamarracho jurídico y un ataque a los derechos de los obreros. Los diputados Castillo y Del Caño denuncian esta maniobra declarando que “frente a la presión de la patota del SMATA al servicio de la patronal, Scioli rompe con la legalidad al revocar su propia conciliación obligatoria”. El abogado de los trabajadores Agustín Comas dice que “la revocación de la conciliación es nula y sus fundamentos son ilegales, absurdos y contradictorios”. Una burla burda. El Ministerio de Scioli dice que la conciliación no corre más porque cambió la situación de cuando fue dictada. Pero es el acatamiento de la conciliación lo que cambia la situación, como sucede ante a cada conciliación. Un fraude que pasará a la historia por lo obsceno que fue, mostrando el carácter antiobrero de todos los gobiernos que intervienen y su sumisión a una patota que había amenazado con salir en defensa de una multinacional utilizando la violencia, como hizo la Unión Ferroviaria cuando asesinaron a Mariano Ferreyra. El miércoles la burocracia del SMATA dijo que iba a convocar a un congreso de los sindicatos de la industria para discutir como frenar el avance de la “infiltración de la izquierda” en las fábricas. Dan cuenta del desarrollo de los sectores antiburocráticos que se expresaron centralmente en el Encuentro Sindical Combativo de Atlanta y en sus encuentros regionales.
Les preocupa el creciente peso político de la izquierda que se expresa en los 1.200.000 votos de los cuales no pocos son de trabajadores que ya no votan al peronismo y tambien se expresa cada vez que se venden periódicos masivamente en la puerta de las automotrices y autopartistas que sufren ataques con suspensiones por parte de las patronales en complicidad con la burocracia. Todo esto les inquieta y les genera sobre todo una fuerte paranoia que tienen como toda burocracia odiada por la base de las fábricas, que perdió todo contacto con la realidad y le apunta a cualquiera que se les oponga.
Con ese temor fueron a VW a hacer “asambleas” (ver recuadro) donde el impresentable Manrique fue a pasar papelones cuando se preguntaba si esa fábrica debía ser dirigida por el SMATA o por “gente de afuera”, metiendo cámaras y delegados para obligar a los obreros a votar.
Como no podía ser de otra manera y sin cuidar las formas, el miércoles la empresa agradeció públicamente a los gobiernos de Cristina y Scioli, al SMATA y a las fuerzas de seguridad. Un verdadero desnudo del gobierno “nacional, popular y de los derechos humanos”, ahora al servicio de un monopolio extranjero apoyado por una mafia de un sindicato que colaboró con la desaparición de trabajadores. Por ello resonó tanto que en el Congreso nuestro compañero Nicolás del Caño le dijera al Jefe de Gabinete “Usted y la ministra (Débora) Giorgi actuaron como voceros y agentes de una multinacional como Gestamp, ¡y después dicen que se enfrentan a las corporaciones!”.
Los compañeros de Gestamp sintieron este golpe pero se mantuvieron en pie de lucha. Este miércoles convocaron a una reunión muy importante en el Hotel Bauen para discutir nuevas acciones (ver nota). La lucha de los compañeros va a continuar. Nosotros reafirmamos el apoyo incondicional de nuestro partido con la lucha de los obreros de Gestamp.

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