domingo, 25 de enero de 2015

Grecia: las elecciones que pueden sacudir el escenario europeo



Este domingo Grecia vivirá unas elecciones decisivas. Las últimas encuestas confirman la ventaja de Syriza sobre el gobernante partido conservador, Nueva Democracia. La posibilidad de un gobierno “anti austeridad” preocupa a la Unión Europea y el FMI. Syriza asegura que no se va del euro y que respetará “los compromisos”.

El 25 de enero casi 10 millones de personas están habilitadas para votar en las elecciones generales anticipadas de Grecia, el país que desde hace 6 años está en el epicentro de la crisis en Europa.
En total, participarán dieciocho partidos y cuatro alianzas electorales, aunque solo seis o siete tienen posibilidades reales de superar el piso del 3% para llegar al Parlamento. En La Izquierda Diario te explicamos quién es quién en unas elecciones que serán decisivas para el futuro del país y de Europa.
Las elecciones están muy polarizadas, y en caso de que Syriza no consiga la mayoría absoluta, deberá pedir el apoyo de diputados de otros partidos. Por eso, quien resulte electo como tercer partido podría jugar un papel clave para definir el futuro gobierno.
Este jueves el líder de Syriza, Alexis Tsipras, cerró su campaña electoral con un masivo mitin en Atenas. En el acto lo acompañaron el líder de Podemos, Pablo Iglesias, y otros dirigentes de la izquierda europea, bajo el lema de “Se viene el cambio en Grecia, se viene el cambio en Europa.”
Desde que el gobierno de Antonis Samarás, líder del neoliberal Nueva Democracia, se vio obligado a convocar a elecciones anticipadas a fines de diciembre, comenzó la cuenta regresiva en una campaña electoral que saltó las fronteras griegas e involucró actores políticos de toda Europa. Desde Berlín, Bruselas, Madrid y París, los representantes del establishment europeo trataron de influir en las tendencias electorales, mediante una “campaña del miedo”, agitando el fantasma del caos y el quiebre bancario si gana Syriza.
La jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advirtió a Grecia que habría consecuencias si no mantiene el camino de las “reformas estructurales”, un eufemismo para referirse a continuar con miles de despidos, privatizaciones y recortes presupuestarios.
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, viajó a Atenas para apoyar personalmente al primer ministro de Grecia, el conservador Samarás, temeroso de que un triunfo de Syriza pueda producir un “efecto contagio” que fortalezca aún más a Podemos en un año netamente electoral.
La incertidumbre política es muy grande, a pesar de que los líderes de Syriza vienen moderando su discurso y su programa desde las elecciones del 2012, cuando se transformaron en la primera fuerza de la oposición al gobierno.
En las últimas semanas creció el debate sobre si Grecia se iría o no del Euro y cuáles serían las consecuencias para Europa.
Tsipras ha desmentido las versiones de una salida del euro y reafirmó su vocación “europeísta”. Hace unos días publicó un artículo en el periódico británico Financial Times, asegurando que su gobierno respetará los “compromisos” de Grecia con los acreedores y buscará “equilibrar el presupuesto”, al mismo tiempo que terminará con la austeridad. Un programa con grandes dosis de pragmatismo.
El programa de Syriza se puede resumir como neokeynesiano en lo económico y socialdemócrata en lo político, con el objetivo de llegar a un “acuerdo”, a un nuevo “pacto” con los países europeos y la Troika (UE, BCE, FMI).
Como aseguró Perry Anderson en una conferencia dictada en Madrid hace pocas semanas, paradójicamente “Podemos y Syriza tienen un programa menos radical” que el Frente Nacional y otras variantes de extrema derecha.
Grecia ha pasado por más de treinta huelgas generales, junto a infinidad de movilizaciones y luchas desde el año 2010, cuando se hundió su economía.
El desempleo supera el 27% y afecta a más del 50% de los jóvenes y las mujeres, mientras la mitad de la población se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El nivel de vida de las familias griegas disminuyó en un 40%, y la deuda pública representa un 175% del PBI.
En esta situación de catástrofe social, no es posible acabar con los recortes y salir de la crisis sin tocar los intereses de los grandes magnates griegos ligados al capital financiero europeo e internacional, es decir, sin una perspectiva de los trabajadores y anticapitalista.

Josefina L. Martínez
Madrid | @josefinamar14
Diego Lotito
Madrid | @diegolotito

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