lunes, 25 de mayo de 2020

Villa Azul: 53 contagios, crisis sanitaria y militarización



Convierten el barrio en un gueto y refuerzan la presencia policial.

La gravosa situación que padecen los vecinos del barrio carenciado Villa Azul, lindante entre los distritos de Quilmes y Avellaneda, ha dejado de manifiesto el potencial catastrófico de los cientos de barrios pobres del Conurbano bonaerense: tras tres jornadas del operativo Detectar –encuestas y testeos en los “barrios populares”- quedó un saldo de 53 casos positivos por Covid-19 y otros 50 cuyo resultado aún está por verse, de un relevamiento sobre 813 viviendas y 3.128 personas (según informó la Municipalidad de Quilmes). Estos resultados dieron lugar a un "aislamiento sanitario estricto": un eufemismo para denominar al cercamiento del barrio, con retenes policiales en todos los ingresos, un fuerte despliegue represivo y un monitoreo constante del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires y ambos distritos.
Las autoridades provinciales y comunales anuncian que el cercamiento de Villa Azul se mantendrá durante los próximos 14 días, periodo en el cual la circulación dentro el barrio será reducida a su mínima expresión. Ya, ayer por la noche, esto trajo conflicto con algunos vecinos que eran impedidos de reingresar a sus hogares por parte de los efectivos policiales. En estos momentos prima un operativo de saturamiento policial, con móviles que recorren las calles a toda hora, efectivos de la Policía Bonaerense y el Geof patrullando el barrio, un helicóptero sobrevolando la zona y camionetas sanitarias desinfectando las calles y fachadas de los hogares.
53 contagios confirmados, crisis sanitaria y militarización. Así está Villa Azul, con saturación policial y patrullajes a cada
El ministro de Seguridad de la provincia, Sergio Berni, manifestó ante los medios que se trata de “una cuarentena profunda […] Aislar un barrio es hacer una cuarentena muy focalizada donde hay que mantener una ausencia de circulación por la calle”. En la misma entrevista señaló que habrá una fuerte presencia policial, justificando la misma en una supuesta demanda de los vecinos ante el miedo de que los narcos se apropien de las viviendas evacuadas por los contagios: toda una línea de respaldo al accionar represivo de las fuerzas policiales.
Desde el Ministerio de Salud de la provincia señalan que se impedirá el funcionamiento de los comedores populares y que los alimentos e insumos sanitarios serán suministrados por el Estado, aunque los vecinos manifiestan que aún no han visto nada de esto.

Las condiciones de esta crisis

Villa Azul expone un cuadro de carencias estructurales que es propio de la geografía de pobreza y miseria que azota a gran parte del Conurbano bonaerense.
El barrio alberga un sector que ha podido acceder a un plan de viviendas con sectores más carenciados, situación que se agrava si se avanza hacia la periferia, donde se imponen las calles improvisadas, pasillos angostos y múltiples casillas. Ya en los bordes, Villa Azul se confunde con Villa Itatí, donde las condiciones de vida rankean entre las más gravosas y vulnerables del Conurbano. La ausencia de redes de agua potable, cloacas, pluviales, de gas y electricidad, sumado al hacinamiento y viviendas en constante peligro de desmoronamiento, son características del barrio. Los vecinos mencionan que deben pasarse baldes con agua entre ellos para poder higienizarse.
La población tiene un alto componente de trabajadores, que salen a buscar el peso día a día, lo que lleva a que el cerramiento del barrio y la colocación de vallados generen a una tensión permanente y agraven las condiciones de vida de la población.
El operativo del gobierno, incluso, llegó diez días tarde, luego de que se conociera el primer caso de Covid-19 el 13 de mayo. En todo ese periodo, y desde que comenzó la cuarentena, no se brindó ninguna asistencia alimentaria ni sanitaria a los vecinos. Compañeros del comedor popular “Los Cebollitas” denuncian que tuvieron que cerrar las puertas debido a que se le negaba la provisión de alimentos.
Los depósitos de basura en las calles son comunes e implican un foco de infecciones, dengue y contaminación; tampoco se drenan las zanjas que se forman constantemente con aguas estancadas.
El gobierno ahora dice que se haría cargo de la provisión de alimentos, sin embargo no ha atendido durante todas estas semanas el reclamo de docentes y auxiliares de las escuelas de la zona, que denuncian la escasez de bolsones para las familias necesitadas del barrio. Varios vecinos consultados informan que en estos momentos no tienen dónde comprar lo que necesitan, debido al operativo montado en el barrio.
Villa Itatí -a solo metros de Villa Azul- alberga unas 70.000 personas y es de los barrios más poblados del Conurbano, con más carencias y hacinamiento. Allí tampoco ha llegado ninguna medida de prevención y combate del virus, menos aún la asistencia alimentaria. Los vecinos también afirman que los testeos realizados en el barrio son localizados y que se evaden distintos puntos de la villa, más que nada en las zonas aledañas de los pasillos, donde el contacto entre vecinos es frecuente y la gente no dispone de elementos sanitarios.
A pesar de estas condiciones, los intendentes Jorge Ferraresi y Mayra Mendoza definieron un presupuesto donde los gastos de salud y acción social se mantienen congelados. “Desde hace mucho que acá nos falta todo. A veces ni alcohol” nos informan trabajadores de la salita del barrio.
Reclamamos que se retire el operativo de saturación de las fuerzas represivas y que se impulse un plan de emergencia para el barrio, con testeos masivos, asistencia sanitaria y provisión alimentaria. Villa Azul es el reflejo de los barrios carenciados de todo el Conurbano bonaerense, por lo que las medidas deben ser integrales: ingreso económico de $30.000 a todos los desocupados y trabajadores que no cuenten con ingresos; restablecimiento y aumento de la provisión alimentaria; urgente suministro de agua potable y realización de las obra públicas necesarias; acceso a todos los servicios esenciales; testeos masivos en los barrios carenciados; por un plan de viviendas urgente para terminar con la vida en condiciones infrahumanas. Fuera las fuerzas represivas de los barrios. Por el control popular y obrero de la crisis, con comisiones de vecinos, trabajadores y profesionales de la salud.

Marcelo Mache y Alejandra Gavryluk

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