miércoles, 27 de agosto de 2014

Fintech: el buitre amigo



“No somos buitres. Buitres son los que entran a precios bajos y usan cuestiones legales y amenazan. Compramos activos a precios atractivos y luego tratamos corporativamente de resolver los problemas financieros. No presionamos, no somos holdouts, no somos gente maliciosa. Somos un value investor. Damos liquidez a los fondos o inversores que se quieren salir de una empresa. No somos traders.” Quien ejerce esta defensa es Julio Herrera y prestó servicios para Fintech Advisory, un fondo de inversión dedicado a hacer negocios con las deudas de empresas o países con problemas para cumplir con sus obligaciones o que se encuentran directamente en situación de default. Las diferencias entre esta descripción y la de un buitre común y corriente son muy difíciles de percibir. El matiz puede encontrarse en el tiempo: algunos negocian y comienzan a cobrar, otros siguen litigando y trocan tiempo por un aumento del valor en la búsqueda de algún fallo favorable. “Las revoluciones se hacen con tiempo o con sangre”, dijo el general Perón; los negocios buitre también.
Herrera fue mano derecha de David Martínez Guzmán, el dueño de Fintech Advisory Inc., quién el domingo pasado fue presentado por el periodista Horacio Verbitsky como uno de los posibles aliados clave del gobierno entre los bonistas reestructurados, para lograr que el re-ruteo y el cambio de sede para el pago de la deuda tenga éxito.

Con las joyas de la abuela

Este buitre amigo tenía una vida muy discreta en su México natal. Los momentos de mayor exposición pública los tuvo cuando se conoció que compró un dúplex en uno de los edificios más caros de Nueva York y cuando se rumoreaba que adquirió una pintura de Jackson Pollock en 140 millones de dólares, uno de los precios más altos pagados en la historia por una obra de arte. Sin embargo, en noviembre del 2012 sorprendió cuando en menos de 48 horas concedió entrevistas a dos diarios argentinos para defender al país en su batalla legal contra los llamados ‘fondos buitre’."He participado en casi todas las reestructuraciones de deuda soberana de los últimos 25 años", afirmó.
El negocio de comprar deuda de empresas y países en crisis le permitió a Martínez ganar miles de millones de dólares desde que fundó Fintech Advisory con un préstamo de su abuela en 1987. Dicen que cuando tenía 30 años, la dulce abuelita desembolsó 300 mil dólares que le prestó al nieto para que se convierta en lobo (o en buitre). Después de haber pasado por el área de Mercados Emergentes del Citibank, fundó Fintech. Por lo general, el mexicano adquiere en el mercado secundario los títulos de deuda que bancos y fondos de ahorro compraron directamente de las empresas o países en problemas. Muchos terminan vendiendo sus bonos ante la incertidumbre de no saber cuánto y cuándo cobrarán. Los entregan por un monto menor a su valor nominal. Por supuesto que cualquier acusación de “buitre” por tan nobles actividades solo puede ser obra de corporaciones mediáticas “destituyentes”, como Clarín.

Obediencia a De Vido (y a Magnetto)

Pero es difícil que el Gran Diario Argentino acuse a uno de sus socios. Fintech y Martínez comparten con Clarín el paquete accionario de Cablevisión y su mediación fue clave para que la “Noble Ernestina” logre la fusión entre Multicanal y Cablevisión autorizada por Néstor Kirchner a días de terminar su gobierno en 2006, en la época en que Clarín parece que todavía no mentía. Y también fue un mediador entre el gobierno y Magnetto para la “reestructuración” del grupo frente a la Ley de Medios. Se ve que tiene una atracción particular por andar reestructurando las cosas que están desestructuradas, sobre todo si esas gestiones traen buenas comisiones y posiciones estratégicas
Martínez dio suficientes muestras de lealtad bien remunerada al gobierno argentino. En el canje de deuda del 2005, fue uno de los compradores “mayoristas” de bonos argentinos en default y fue el que más apoyó la propuesta de canje oficial, que ofreció una quita del 40 % y logró una adhesión superior al 76 %. Sin la participación de Martínez, el resultado hubiera estado más cerca del 70 %. De todas formas, hizo un gran negocio ya que había comprado los papeles “defaulteados” al 10 % de su valor y cobró el 40 %.
En la peor época de la Argentina, compró acciones y deuda en default de casi todas las grandes empresas del país. Desde Telecom, empresa de la que es socio mayoritario con el 22,7% de las acciones hasta Transener, pasando por Aguas Argentinas, Autopistas del Sol (en proceso de reestructuración de deuda) o TGS, entre otras; a las que llegó a “salvar” por gestiones de Julio De Vido. En junio de 2011, De Vido le pidió auxilio para que asistiera a la empresa Emgasud (actual Genneia), tras la salida de los ingleses de Ashmore de la compañía. Fintech Energy LLC se quedó con 42% de la energética por US$ 50 millones. Seis meses más tarde le vendió un poco menos de la mitad de esa parte al titular del Banco Macro, Jorge Brito. Otro que se quedó con las ganas de convertirse en héroe nacional cuando intentó negociar con los holdouts la compra de la deuda para evitar el default. El mundo de los buitres con aspiraciones patrióticas es un pañuelo.
Una nota de color (oscuro) la da el hecho de que en el año 2009 compra el 5% de las acciones en Ciccone Calcográfica, cuatro meses después se desprendió de las mismas. Investigando la causa, en octubre de 2012 los periodistas Irina Hauser y Raúl Kollman escribían en Página 12: “En abril de 2009 se produce un hecho llamativo: los Ciccone le ceden el ciento por ciento de las acciones a la empresa Inversiones Tecnológicas S. A., según parece propiedad de un importante empresario argentino que las fuentes judiciales no tienen plenamente identificado. Y el mismo día, Inversiones Tecnológicas le cede el 4,95 por ciento de las acciones a Fintech Energy LLC. Es público y notorio que Fintech es socio de Clarín en Cablevisión”. El objetivo era intrigar sobre las posibles maniobras de “un agente de Clarín”, para poner un pie en una empresa “estratégica”.En agosto de 2014 se produce otro hecho llamativo, Verbitsky se olvida del detalle cuando relata el prontuario del buitre amigo.
El periodista Carlos Burgueño afirmó en Ámbito Financiero: “El mexicano, propietario del fondo Fintech, es además un observador permanente del mercado de empresas energéticas argentinas. Por su escritorio pasan innumerables alternativas de asociación con petroleras internacionales que tienen a Vaca Muerta como su norte (…)”
Martínez parece que quiere resolver rápido estos vueltos menores de la deuda argentina para avanzar en los negocios estratégicos sobre la base de su alianza con el gobierno. En México ya está asociado a la Noruega Seadrill y a la misma Pemex en un joint venture denominado Seamex Ltd. para participar de las perforaciones en aguas profundas. La flamante noticia la brindó en su página el estudio de abogados Cleary Gottlieb, exactamente el mismo que representa al gobierno frente ante los houldouts y que tiene como cliente a Martínez. Ellos también habían informado que la inversión en Emgasud había sido una recomendación propia. Abogados de dios y del diablo.
Según una descripción popularizada, los negocios de Martínez “se extienden desde Nueva York a la Patagonia”, una patria grande sui generis. La nueva esperanza blanca para salvar a la patria está depositada en las manos de un buitre venido del país que tiene la desgracia de estar tan lejos de dios y tan cerca de los EEUU.

Fernando Rosso
@RossoFer

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