martes, 13 de febrero de 2018

Estados Unidos instalará una base militar en Misiones



Los ministros de Seguridad y Defensa, Bullrich y Aguad, viajaron al país del norte para reforzar la agenda represiva. Preocupa los nuevos acuerdos.

Para poner en marcha esta política, los ministros de Seguridad y Defensa se reunieron con representantes del FBI, la DEA y el Comando Sur.

Durante una visita a la ciudad de Washington, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, selló el viernes un compromiso con el titular de la DEA, Robert Pattersonde, para instalar una “task force” (fuerza de intervención), en la provincia norteña de Misiones con el objetivo de “combatir el terrorismo y el narcotráfico”.
Según el secretario de Seguridad Interior Gerardo Milman, que acompaña a la ministra en la gira, fue el propio gobierno de Cambiemos que le propuso a funcionarios de EE.UU. instalarse en la Triple Frontera del lado argentino.
Por su parte Bullrich señaló que "una persona de Ciudad del Este puede cruzar por cualquier lado” con lo cual justificó instalar una nueva base militar yanqui en el país.
Como venimos señalando en este diario, los funcionarios de Cambiemos, en particular los de la cartera de Seguridad, viene utilizando la excusa del narcotráfico para avanzar aún más en la agenda represiva.
Decimos excusa, no solo porque en todo el mundo se utiliza la “guerra contra las drogas”, para aumentar el presupuesto en seguridad, y militarizar la sociedad, sino porque hasta ahora la ministra y funcionarios de Cambiemos no presentaron un informe que muestre la existencia de bandas narco en el país.
Sorprende que Bullrich vuelva a hablar del avance del narcotráfico en el país, cuando en junio del año pasado aseguró que "en Argentina no se consigue droga como antes. En nuestro país ya no es negocio para los narcotraficantes".
La ministra además sostuvo que “los narcos eligen menos a la Argentina porque los estamos combatiendo cada vez más. Había carteles en la Villa 31 y allí ya bajaron un 62 por ciento los homicidios por una decisión de entrar y meternos para impedir que manejen el territorio". ¿Carteles en la Villa 31?. Sorprendente.
Lo mejor es que estos “buenos” resultados la ministra los consiguió sin disparar una solo tiro y sin detener un solo jefe narco. Tal vez la ministra debiera, en vez de acudir a Estados Unidos en busca de ayuda, exportar su eficaz plan a otros países que cada vez invierten más dinero, más sangre, con resultados negativos, en la guerra contra las drogas.
Entre una banda dedicada al menudeo y un cartel narcotraficante hay bastante diferencia. La proyección internacional, la diversificación de las organizaciones criminales, en un mundo globalizado, es una de las diferencias centrales para hablar de los distintos tipos de organizaciones criminales.
Así como no existen informes sobre narcotráfico, tampoco presentó el Gobierno uno sobre el las amenazas terroristas que pesan sobre el país.
No hay evidencias que en el país y en la triple frontera respecto de la presencia de grupos terroristas. No hay informes internacionales ni documentos internos públicos, y creíbles, más allá de las declaraciones para la tribuna de funcionarios del Gobierno, que hablen de organizaciones terroristas instaladas en la región. Sin embargo la ministra viaja a Estados Unidos para pedir que instalen una base militar en Misiones porque existirían "células” del Hezbolá en la Triple Frontera.

La construcción de un enemigo interno

Esto políticas no es nueva, está por cumplir tres décadas. Cuando todo indicaba la caída de la URSS, Estados Unidos comenzó a instalar bases militares en el cono sur para controlar su patio trasera, bajo la excusa de las nuevas amenazas.
A pesar de esto las organizaciones criminales ligados al comercio de sustancias ilegales fueron creciendo. Un reciente documento presentado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) corrobora que el "problema de las drogas", radica en la prohibición.
Afganistán, ocupado por la OTAN, sigue siendo el epicentro del cultivo de amapola habiendo pasado de 183.000 hectáreas en 2015 a 201.000 hectáreas en 2016. En Colombia se duplicó el área cultivada desde el 2000, cuando se inició el Plan Colombia.
También este informe da cuenta del alza en el consumo de cocaína en Estados Unidos, que no produce esta sustancia y que debe “importarla” desde Colombia, México y otros países.
Lo interesante es que Estados Unidos se jacta de tener todas sus fronteras rodeadas de radares y de alardear sobre sus poderosas organizaciones para el “combate” contra las drogas, como la DEA. Pese a eso el ingreso de sustancias ilegales al país más militarizado del mundo, demuestra que las políticas que prometen llevar adelante el gobierno de Cambiemos es un fracaso estrepitoso. También demuestra que las organizaciones narco no surgen a la vera de los gobiernos, sino en su propio seno. El poder territorial y de trasporte que necesita el crimen organizado solo se lo puede proveer fuerzas policiales, además de distintos funcionarios públicos.
Respecto de la delincuencia transnacional, el informe de Unodc señala que entre un quinto y un tercio de sus ganancias proviene del narcotráfico; el resto de otros negocios ilícitos. El crimen organizado se ha convertido en empresas monopólicas que “administran” la trata de personas, venta de armas, juego clandestino, tráfico de migrantes, fraude fiscal y falsificación de divisas, secuestros extorsivos, y un . Todo ese dinero se blanquea en el mercado formal.
Según estima Naciones Unidas, el mercado de heroína es de unos 68.000 millones de dólares y el de cocaína, de unos 88.000 millones de esa divisa y que juzgan que alrededor del 60 %-70 % del dinero derivado de estos negocios ilegales ingresen al mercado legal a través del lavado de activos.
Otro dato llamativo de este informe de Unodc deja en claro que ningún gobierno se propone impedir que ese dinero ingrese a la economía formal: la "tasa de interceptación" del lavado de activos no supera el 0,2%.
Como se ve, la guerra contra las drogas a favoreció el negocio de los banqueros. La prohibición de la producción y comercialización de sustancias ilegales, beneficia a un puñado de capitalistas que recaudan anualmente más de 500 billones de dólares a nivel mundial.
Para poner en jaque este negocio sangriento de capitalistas y criminales debe partir de atacar sus cuentas bancarias. La nacionalización de la banca, el comercio exterior y los puertos aduaneros serían medidas esenciales para desbaratar el comercio internacional de drogas.
El gobierno de Cambiemos, con el blanqueo de capitales, dio una muestra más de que esta muy lejos de buscar una salida sería sobre el supuesto avance del narcotráfico en el país. Po el contrario, continuara usando la guerra contra las drogas como excusa para militarizar el país, a costa de perder aún más cuotas de soberanía en manos de imperialismo yanqui.

Rosa D'Alesio

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