martes, 23 de mayo de 2017

Lorenzetti y el rearme preventivo del Partido Judicial



La creación de la Asociación de Jueces Federales de la República Argentina (Ajufe) es un mensaje de la corporación judicial tras la crisis del “2x1” y los vaivenes del oficialismo y la oposición patronal.

En las últimas semanas el Poder Judicial fue blanco de críticas y cuestionamientos desde los más diversos sectores. Alrededor del fallo del 2x1 a un genocida por parte de la Corte Suprema, se instaló con fuerza el debate sobre qué tipo de “Justicia” hay en Argentina.
La crisis en que quedó el quinteto de supremos (de quienes se distanció hasta el propio Macri) produjo varias heridas y muchas especulaciones. Desde la licencia por una semana que se tomó Elena Highton de Nolasco (a quien, de paso, la Universidad Nacional de La Pampa le quitó el título de “Profesora Honoraria”) hasta los rumores de renuncia de Horacio Rosatti, pasando por la discusión de qué rol desempeñó en el asunto Ricardo Lorenzetti (habilitando el fallo Muiña pero él votando en contra), el Poder Judicial está en boca de todo el mundo.
Entre tanto, continúa la interna en el oficialismo sobre qué relación político-institucional tener con Lorenzetti. Mientras Elisa Carrió sigue buscando aliados para impulsar el juicio político del magistrado, usando como excusa los manejos discrecionales del presupuesto del máximo tribunal, el ministro de Justicia Germán Garavano se empecina en mostrar a Lorenzetti como un aliado de la Casa Rosada en su lucha contra el delito, la corrupción y por la “transparencia” institucional.

El rejunte

Los tironeos y especulaciones en las alturas tienen, como correlato lógico, reacomodamientos de todo tipo en los fueros y juzgados de todo el país, dependiendo cada movida de las conveniencias de cada juez o fiscal. Así, la casta judicial está en ebullición. Y como en un juego de espejos, donde todo se agranda o se achica de acuerdo al ángulo de mira, en los juzgados federales cada movimiento debe ser leído a la luz de esta coyuntura.
De esa manera se puede entender mejor cómo, mientras varios jueces se animaron a desconocer el fallo de la Corte y negaron (movilización masiva de rechazo del 10 de mayo mediante, claro) el 2x1 a decenas de genocidas que quisieron aprovechar el fallo Muiña, el conjunto de magistrados federales cerró filas con la Corte para conformar la flamante Asociación de Jueces Federales de la República Argentina, la Ajufe.
Si bien se venía cocinando desde hace tiempo, la creación de la Ajufe se produjo a fines de la semana pasada, cuando unos 200 jueces federales de todo el país se reunieron el viernes en el Salón Azul de la Facultad de Derechos de la Universidad de Buenos Aires. Un cónclave en el que ninguno de los participantes percibe un salario mensual inferior a los $ 100 mil y donde la gran mayoría orilla los $ 150 mil, sin pagar ni un peso de impuesto a las ganancias y con cargos vitalicios.
Según lo manifestado por varios de los “socios”, la nueva agrupación es un importante rearme tanto en la relación con el Gobierno como con el Consejo de la Magistratura y hasta con los medios de comunicación. “También apunta a mejorar la imagen de la Justicia frente a la sociedad”, dijeron desde algunos sitios especializados.
En la “asamblea”, presidida por el juez Ariel Lijo, se votaron las autoridades de la Ajufe y se habilitó a las mismas a escribir un estatuto para la asociación. Como presidente se votó al titular de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal Jorge Morán, quien será acompañado por seis vicepresidentes, uno por cada región del país (Martín Irurzún por Ciudad de Buenos Aires, Javier Leal de Ibarra por región Sur, Abel Sánchez Torres por Centro/Cuyo, Carlos Alberto Vera Barros por Litoral/Santa Fe, Ricardo San Juan por región Norte y Santiago Inchausti por Provincia de Buenos Aires.
Y se resolvió que la sede de la asociación estará ubicada en avenida Santa Fe entre Libertad y Cerrito, a muy pocas cuadras de los Tribunales de la Nación.
El dato importante es que no hay fuero, juzgado ni cámara con competencia federal que haya quedado excluido en el flamante Consejo Directivo, con lo que inevitablemente la creación de la Ajufe es un mensaje contundente de “unidad” corporativa.
“Éste es uno de los momentos con mayor armonía anímica en Comodoro Py, natural epicentro de esta movida. No hay mayores internas entre sus líneas ni reina el vedettismo individualista de otros tiempos”, sintetizaron desde el sitio Diario Judicial.

União e independência

Desde el mismo portal ironizaron con un dato que, en medio de la crisis brasileña y visto el rol bonapartista que viene desempeñando allí el Poder Judicial, no puede pasar desapercibido.
En la crónica del evento de la Facultad de Derecho de la UBA, Diario Judicial remarca que la sigla Ajufe “sin querer, o a propósito, vaya uno a saberlo, coincide en perfecta homonimia con la Associação dos Juízes Federais do Brasil”. Precisamente de esa institución añeja forman parte muchos de los jueces que vienen procesando y deteniendo a miembros de gran parte de los partidos políticos mayoritarios brasileños alrededor de los casos Lava Jato y Petrobras.
Más allá de la coincidencia nominal, lo cierto es que el rejunte de los jueces federales argentinos estaría atendiendo a cuestiones bien domésticas y, ante todo, defensivas. En boca de uno de los participantes de la fundación de la Ajufe, si se sigue “señalando a la Justicia como lenta, ineficiente y corrupta tenemos que juntarnos para demostrar que no es cierto”.
Luego del escándalo del 2x1, de los pedidos de juicio político a Highton de Nolasco, Rossati y Rosenkrantz y de los intentos oficialistas de otros juicios políticos a jueces como Eduardo Freiler y Daniel Rafecas, lo único cierto es que la corporación judicial decidió dar un mensaje unívoco.
Dicen algunos analistas que la creación de la Ajufe provocó la alegría de, al menos, dos figuras clave del régimen político argentino: Ricardo Lorenzetti y Jorge Bergoglio.
Al primero lo entusiasma la empatía de la corporación para con su persona, quien tomó el mitin del último viernes como un aval colectivo a su liderazgo “natural” en el Poder Judicial.
Al segundo, como buen peronista, en una coyuntura de incertidumbre económica y de cierta inestabilidad política le resulta más que bendecible el fortalecimiento de uno de los pilares institucionales del régimen político del Estado capitalista.
No vaya a ser cosa, meditan en Roma, que el Partido Judicial deba salir a la cancha a buscar poner un poco de “orden” cuando los planes de Cambiemos y del peronismo ya no convenzan a nadie.

Daniel Satur
@saturnetroc

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