miércoles, 4 de febrero de 2009

“Las concepciones guevarianas acerca de las relaciones de distribución en el socialismo cubano.”



Ponencia: Autor: Lic. Olga Lourdes Vila Pérez.

Centro: Escuela Provincial del Partido “Alejandro Nápoles León”. Cienfuegos

Junio 5, 2008.

En el análisis de las relaciones de distribución del socialismo en Cuba, constituye una esencialidad el estudio de la teoría económica de Ernesto Ché Guevara. Su amplia visión del socialismo como proceso, su experiencia vivida desde un país latinoamericano en condiciones de subdesarrollo, su visión humanista y profética, acerca de lo que sería mejor para el Hombre nuevo-que predicaba-lo dejó plasmado en todo su quehacer por la patria de Fidel.
Sus postulados trascendieron desde la formación del dirigente revolucionario, la necesidad de fomentar una nueva conciencia económica, el cambio categorial necesario para un país que transita desde una sociedad heredada con males inherentes, hasta una nueva sociedad que realiza cambios radicales en función del bienestar general.
En materia de distribución, se destaca en este teórico, la conformación de un sistema salarial, la conjugación de los estímulos materiales junto a los morales, su pasión por el acceso a la equidad en cuanto al empleo, la redistribución de ingresos, el alcance de niveles culturales a tono con la creación de la base técnico- material del socialismo, así como, el papel que ejercen las normas para que el trabajo constituya un deber social, como creador de las riquezas materiales y espirituales que caracteriza el nuevo sistema.
Omitir cualquier postulado al respecto nos pudiera llevar a una reversibilidad de nuestro proceso, lo que reafirma una vez más que el pensamiento guevariano, está presente en toda la obra de la revolución. Continuar la construcción del socialismo en Cuba, a las puertas del nuevo siglo, requerirá en gran medida retomar sus postulados y los cambios en la política económica y social que debemos enfrentar estarán enmarcados en base a estas concepciones en el alcance de la Eficiencia.
Es por ello, que esta temática forma parte de esta investigación dejando puertas abiertas a todo el que se considere marxista y trabaje en aras de que un mundo mejor sea posible.
El objetivo que nos proponemos es el siguiente: Argumentar la importancia de las ideas guevarianas acerca de la distribución en el Socialismo y en Cuba para el fortalecimiento de las relaciones de producción socialistas.

INTRODUCCIÓN

Introducir el pensamiento del Ché en un estudio específico, como lo es el de la distribución, se hace necesario aclarar que éste forma parte de un sistema más amplio, que es el de la Construcción del Socialismo. Este proceso él lo pensaba como tridimensional, donde se complementaban: lo económico, la conciencia y lo social. El valor de la comprensión de esta característica de su pensamiento radica en evitar el peligro de la absolutización de un elemento en detrimento de otro.
El Ché como continuador de las ideas marxistas leninistas, parte de sus postulados para estudiar la distribución en las condiciones de la Construcción del Socialismo en Cuba y en este sentido aporta su contribución en las primeras etapas de la sociedad cubana. Cuba, como caso sui géneris en la historia universal, conduce a este marxista a realizar su análisis a partir de una economía subdesarrollada, lo que lo distingue de los teóricos anteriores y constituye un punto de continuidad y ruptura en la forma de asumir y organizar las relaciones de distribución.
Al realizar un análisis crítico acerca de la teoría de la distribución en la construcción del socialismo, el Ché tiene en cuenta diferentes elementos, tales como: la necesidad de la creación de una conciencia social en el tránsito de la humanidad del capitalismo al socialismo. También esbozó diferentes ideas relacionadas con la distribución con arreglo al trabajo y destaca como uno de sus aportes en la teoría de la distribución el papel que juegan las normas, y el trabajo voluntario en el fomento de la creación de una nueva actitud ante el trabajo.
Dada la importancia de las concepciones guevarianas en el estudio y el comportamiento de la distribución en Cuba, nos proponemos el siguiente objetivo: Argumentar la importancia de las ideas guevarianas acerca de la distribución en el Socialismo y en Cuba para el fortalecimiento de las relaciones de producción socialistas.
En este trabajo, los métodos utilizados se exponen a continuación:

Métodos teóricos:

1.Lógico- Histórico.
2.Inducción –Deducción.
3.Análisis-Síntesis.
4.Abstracto-Concreto.
Como resultado del estudio del pensamiento del Ché acerca de la distribución, ha permitido que en la nueva etapa en que se construye el socialismo cubano, sus postulados sean tomados en cuenta en el perfeccionamiento de la política económica, y en específico al empleo con los cambios necesarios en la política laboral y salarial.
En otro orden de cosas, retomar sus concepciones en relación con esta temática repercutirá en la esperada realización de la propiedad y en el sentido de pertenencia en aras de consolidar nuestras relaciones de producción socialistas.
El papel de la conciencia en la sociedad cubana de hoy, constituye uno de los elementos fundamentales a los cuáles el Ché en el período de tránsito del capitalismo hacia el socialismo le prestó gran atención. Por ello, se hace necesario esbozar sus ideas principales en relación con estos aspectos.
Expone, que la transformación de la conciencia humana debía de empezar en la primera fase del período de transición del capitalismo al comunismo, era del criterio de la necesidad de la creación de una conciencia social y por ende, de una conciencia económica en el desarrollo de la base técnica y material del socialismo, la cual había que dedicarle el mismo esfuerzo para avanzar hacia su edificación.
Concibe la conciencia como un elemento activo, un motor impulsor, una fuerza material que junto al hombre permitiría la realización de las nuevas tareas en la sociedad que se engendra, y en ella también incide el fomento de una adecuada política en la distribución, en este sentido expresa: “Si el comunismo descuida los hechos de conciencia puede ser un método de repartición, pero deja de ser una moral revolucionaria. “
Este marxista, acuñaba que los avances y/o retrocesos del desarrollo económico y el desarrollo social, estaban estrechamente vinculados no solo al trabajo político y educación ideológica, sino también a las condiciones materiales imperantes, al conjunto de relaciones materiales de las cuales emanan sentimientos, aptitudes y actitudes, convicciones y valores presentes en la configuración de un nuevo modo de producción que arrastra consigo los antagonismos del régimen capitalista. Es por ello, que uno de sus grandes aciertos lo constituye el desarrollo de la conciencia en este llamado – Hombre Nuevo – y así lo califica en el establecimiento de las nuevas relaciones de producción, que entraña de por sí nuevas relaciones de distribución.
Uno de los elementos al cual el Che le presta gran atención al analizar el principio de distribución socialista conteniendo puntos de coincidencia con los clásicos del marxismo, es la importancia que tiene el trabajo en la creación de la “riqueza social” y en la transformación del hombre, constituyendo ello una de las tareas más importantes a realizar simultáneamente con la socialización de la propiedad.
El pensamiento del Ché, es un desarrollo lógico del pensamiento de Marx, Engels y Lenin y refrenda un grupo de ideas, soluciones y fórmulas socialistas para la construcción de la nueva sociedad, donde el trabajo voluntario, es un ejemplo fehaciente para él, al definirlo como: “Es el que se realiza, fuera de las horas normales de trabajo sin recibir remuneración económica adicional. El mismo puede realizarse fuera o dentro del centro. “ . Por tanto, el carácter del trabajo en el socialismo al eliminar las relaciones de explotación del hombre por el hombre adquiere un nuevo contenido basado en la ayuda mutua y el compañerismo, donde el interés individual no prevalece, sino que este se suma al del colectivo y al de la nueva sociedad “… y va formando esa alta conciencia social que nos permite acelerar el proceso de tránsito.”
A medida que se desarrolla la nueva sociedad se irán dando cambios en las mentes de los individuos y en una actitud comunista hacia el trabajo. Ello no es un proceso corto ni a mediano plazo si no que hay que establecer mecanismos de incentivación de manera tal que “el trabajo ha de ser lo que todavía es hoy, es obligatoriedad compulsiva social, para transformarse en una necesidad social “
En relación con el principio socialista de distribución, el Ché establece un sistema de pago partiendo de un trabajo normado por el sobrecumplimiento de la norma del plan, el establecimiento de una prima por la calidad y por el nivel de calificación de cada trabajador. Estas formas de pago agrupaba a técnicos, trabajadores, administrativos, y dirigentes y se pagaba sobre todo por el tiempo trabajado. Con ello, se propuso incentivar primeramente, a que el trabajador se estimulara no solo por la calidad de la producción o servicio prestado si no por la elevación de su nivel de calificación de esa producción y de esos servicios. Se precisa, que su concepción en aquellos momentos lo constituía, rescatar el nivel cultural de los trabajadores que querían continuar con el proyecto socialista emprendido en el país y atenuar el déficit de técnicos e ingenieros que presenta la economía al iniciar las transformaciones revolucionarias.
Ché, hace un análisis crítico en cuanto a los sistemas de pago que se realizan y añade en este sentido, la necesidad de establecer una correspondencia entre el incremento del salario y el nivel de calificación, pues de no ocurrir así estamos debilitando el esfuerzo por el estudio, por la superación lo que conllevaría a debilitar el colectivo de trabajadores y provocaría distorsiones en la aplicación adecuada del principio de distribución.
En relación a este aspecto, se coincide con el criterio que tenía el Che, en que el nivel de calificación está vinculado al rendimiento del trabajador y estará en correspondencia con el aporte y la remuneración recibida por el mismo. Este indicador coadyuva al mejoramiento de los ingresos de los trabajadores, al incremento de la producción, al crecimiento de la productividad del trabajo y se considera que fue un efecto importante formar en la clase obrera, la idea de una categoría superior, no solo teniendo en cuenta, el esfuerzo físico de los trabajadores por elevar sus ingresos, sino también la necesidad del logro de una jerarquía mayor del trabajo, lograda a través del conocimiento y de la técnica. Ello coadyuva a lograr la idoneidad en el trabajador y al incremento de la eficiencia en el trabajo.
En el desarrollo de este aspecto, el Che enfatiza: “Pero no hay que olvidarse que en los países socialistas el técnico, también tiene una jerarquía superior, es el esfuerzo del hombre que ha logrado adquirir nuevos conocimientos mediante su dedicación la que se precisa. De tal manera que también, es más considerado en cuanto retribución, que los obreros. Y en todo este período que medie en la construcción del socialismo, en la época en que se le paga a la gente según su trabajo, su capacidad, ocurrirá eso”.
Este gran pensador refería que el sistema salarial a implantar, deberá estar en correspondencia con las normas de trabajo a establecer por cada categoría ocupacional, y por cada actividad, viéndose esta última como el deber social al cual debemos contribuir todos en la sociedad, en relación con ello, apuntaba: “… podemos extraer una conclusión muy importante, y es que dentro de la norma, tiene que existir la norma de calidad y la norma, no solo es cantidad, es calidad. Y entonces, la obligación del obrero es producir… de tal calidad…sino no ha cumplido con su deber social”
Producir con mayor calidad constituye un elemento considerado por el Ché esencial en el trabajador y la vincula con la capacidad que tiene el obrero. En el cumplimiento de la misma refería, que existen obreros que aún teniendo voluntad podían o no cumplir con las normas de trabajo establecidas, ya que estas dependen de la capacidad física de los hombres, al plantear que hay debilidades naturales que un obrero no puede vencer por mucho que sea su esfuerzo, - hay imperfecciones físicas- , lo cual también tiene un punto de coincidencia con los postulados de los clásicos anteriores, y pone de manifiesto el principio de la desigualdad que en la distribución señalara Marx.
El Ché parte del criterio de que la norma de trabajo constituye un deber del obrero. Si la norma es bien trazada, no solo será una capacidad más que media sino que será algo que se acerque a la posibilidad de cada obrero de lograrla; por lo tanto cumplir con la norma implica una obligatoriedad social y moral y sirve de instrumento de control y revisión no solo por la cantidad del trabajo realizado sino por la calidad.
El trabajador debe ver la norma no como una meta inalcanzable, porque es lo que producen los que más producen, sino debe ser algo que constituya la medida de su deber social. Y esa, es una concepción que albergaba el Che Guevara y la manifiesta a través de dos ideas fundamentales: La primera, consiste en producir al más bajo costo posible traducido en eficiencia y la segunda, consistía en producir con la calidad necesaria.
Si nosotros partimos del concepto del trabajo como un nivel social, no eliminamos con esto, que quien más trabaje, reciba más, no eliminamos el principio socialista de distribución, pero lo condicionamos a una concepción especifica e individualista del trabajo. Se asume el criterio de que tenemos que darle más, al que más trabaje, pero los trabajadores deben estar concientes de que no solo se trabaja para recibir mayores ingresos sino que tienen que tener la convicción de ser más útil a la sociedad y para eso la sociedad en su conjunto tiene que lograr la imbricación tanto del interés material como colectivo para que los mismos no se conviertan en una contradicción que lejos de asegurar el desarrollo económico social lo retarde.
Las normas de trabajo sirven como medida de la productividad y permiten medir la eficiencia económica social en su conjunto. Cuando un obrero de la sociedad socialista las incumple, está incumpliendo con la cuota que debe entregar a la sociedad y se convierte en un parásito del esfuerzo productivo. El trabajador debe concientizar que independientemente de su aporte a la sociedad, tiene acceso a los servicios sociales gratuitos, los cuales se potenciarán en la medida que su esfuerzo individual sea mayor.
En la etapa correspondiente, desde 1962 hasta 1966 del siglo pasado, se procede en Cuba a crear un nuevo sistema de manera tal que permita sentar las bases para liquidar las desproporciones y la anarquía salarial heredada del capitalismo y estimular con ello, a que los trabajadores obtengan un mayor nivel de calificación estabilidad y efectividad laboral como parte, de los objetivos de la política laboral establecidos en esa época.
La organización del sistema salarial fue una de las contribuciones que realizó el Ché, se refiere concretamente a lo que en un inicio de la revolución se le denominó plus y que luego se llamó salario histórico. Al triunfar la Revolución, existe un grupo de trabajadores que a través de las luchas sindicales y con grandes esfuerzos habían logrado arrancarles a través del movimiento sindical a los patrones de la época pre revolucionaria prerrogativas salariales, que no podían ser aplicadas de forma conjunta a todos los trabajadores. Eran tipos de salarios que en ese momento eran superiores a la media salarial y en relación a ellos el Ché plantea, que el plus fuera lo máximo a lo cual podía llegar un trabajador, en sobrecumplimiento de la norma recibiendo un salario, y si el trabajador sobre cumplía una vez que llegara a lo que le correspondía por el salario histórico ahí quedaba el sobrecumplimiento de la misma. De modo que se ajustó a ese nivel, dado por el salario histórico como nivel superior. Este asunto del salario histórico fue resuelto, pues realmente al ser establecidos por la lucha sindical no todos los sectores privilegiaban a sus trabajadores, por lo que trae como resultado la desviación de la aplicación adecuada del principio de distribución socialista, cuestión que quedó solucionada en principio cuando se redujo a ocho categorías salariales establecidas y este elemento, constituyó un paso decisivo para acercarnos a lo que en aquel momento representaba una correcta aplicación del principio.
Otros aportes que realiza el Ché en cuanto a la organización salarial, son los referidos a la creación de diferentes variantes de estimulación a partir de la necesidad de potenciar el cumplimiento de las normas de producción. Entre las posibles variantes propone:
1.El estímulo material en relación con la escala salarial y el pago de primas por el sobrecumplimiento de la norma o plan.
2.El desestímulo material en relación con los incumplimientos de los indicadores antes mencionados. Como la disminución del salario.
3.El estímulo material como premio colectivo.
4.El incremento de su calidad de vida.
El Ché en el primer período de la lucha por acercarnos al comunismo plantea la necesidad de trabajar cotidianamente día a día, para que el trabajo como lo previó Marx, no sea solo un medio de vida, sino una necesidad vital. El Che define el trabajo como una necesidad moral, cuestión que centra un punto de coincidencia en la concepción con respecto al trabajo que tenían los marxistas que le anteceden.
En el socialismo, el tiempo de trabajo del hombre, en el cumplimiento de su norma adquiere un nuevo sentido. Al trabajar para sí dentro de la colectividad se sientan las premisas para superar la enajenación respecto a su labor y respecto a la sociedad y con ello permite fomentar en los trabajadores, el sentimiento de codueños con respecto a los medios de producción.
El hombre nuevo en Ché, predica al hombre concebido no como una individualidad sino como fuerza social capaz de impulsar el desarrollo humano. Su pensamiento humanista sobrepasa los límites del egoísmo burgués, pues en su concepción acerca de la distribución, es exponente de aquellas personas que producen demasiadas riquezas las cuales deben ser distribuidas entre las personas que poseen poco o no la tienen, razones por las cuales hace énfasis en una mejor redistribución del producto social y la necesidad de producir más como una de las tareas necesarias de la revolución y expresa en este sentido:”… producir con toda la fuerza de la inteligencia y el músculo dedicado a un trabajo , que hay que ver con nuevos ojos, ahorrar, además de ahorrar todo lo posible y organizar”.
Teniendo en cuenta que uno de los principales problemas a que se enfrentaría el nuevo proceso revolucionario a resolver como es la situación del empleo, expresaba la necesidad de que la distribución de la riqueza alcanzara a aquellos que aún no habían podido adquirir un puesto de trabajo o para aquellos que no tenían ocupación laboral para producir y plantea que una de las principales tareas a cumplir por la revolución, en esta etapa, consiste en abolir totalmente el desempleo en Cuba, o lo que es lo mismo asegurar el trabajo para todos.
También en el existía la preocupación por el consumo, si desde el punto de vista político las primeras funciones del estado, consistían en ser dueño de nuestro propio destino, un país libre de injerencias extranjeras y la libertad de comerciar con quien quiera, desde el punto social su primer pensamiento estaba encaminado hacia el mejoramiento del nivel de vida del pueblo, expresado en los bienes de uso y consumo indispensable para la vida humana haciendo que – “todo el mundo coma en Cuba, después que todo el mundo coma todos los días, después, que además de eso todo el mundo se vista y viva decentemente, en Cuba, que todo el mundo, tenga derecho a asistencia médica gratuita y a una educación gratuita”.
A su vez, refiere que la primera función social que un país tiene al entrar en una revolución era la distribución y la redistribución de la riqueza para el beneficio de aquellas personas que todavía estaban en una situación inferior al nivel de la población por lo que precisaba la necesidad de la elevación de los niveles históricos de consumo.
Ché, en todos sus postulados refrenda el socialismo no como un fenómeno económico sino también tiene en cuenta el desarrollo social y el factor conciente del hombre. No solo realizando una distribución más equitativa y más justa de los ingresos entre toda la población sino que también le dio gran importancia a la creación de los artículos de uso y consumo, la necesidad de esparcimiento, de recreación espiritual, crear una sociedad de hombres libres, no asociados a los egoísmos, al consumo irracional, a la enajenación, sino por el contrario, trabajar en la recreación, “…de todo aquello que le de sentido nuevo a la vida “…
El desarrollo económico y por ende social es nada más el medio para lograr el fin, que es la dignificación y la libertad plena del hombre.
Y por último, merece un análisis en toda la teoría económica del Ché esgrimir sus criterios acerca del papel que juega el sistema de incentivación tanto moral como material en la aplicación del principio de distribución socialista.
La estimulación moral y material fue uno de los elementos que se considera constituye la piedra angular de la teoría económica del Ché y que cuando de distribución se trata, un elemento que interviene en el funcionamiento de este proceso, lo representa la estimulación.
La estimulación puede verse en dos vertientes: la moral, constituye el reconocimiento realizado al trabajador por el aporte realizado, contiene la valoración personal y colectiva de la importancia del mencionado trabajo, mientras que la estimulación material, está fundamentada por premiar u ofrecer una recompensa por el trabajo realizado (ya sea en forma monetaria, en producto o en especie, etc.) manifestada en el resultado directo y la productividad del trabajo rendido por el propio trabajador.
El Ché admitía, el interés material como un elemento fundamental al cual había que acomodarse, pero partiendo de la necesidad de luchar por la eliminación del mismo. Estímulo material directo - decía- y conciencia son términos contradictorios en nuestro concepto “…contradicción con la cual tenemos que vivir.” Y en relación a este aspecto, adicionaba: ---“Sin embargo, tiene que haber una inteligente y cualitativamente balanceada utilización de ambos, del estímulo material y del estímulo moral, del estímulo y de la conciencia.”
Este teórico proclamaba la combinación armónica de las dos formas de incentivación por los resultados en el trabajo y en ello, el papel de la conciencia económica constituye un aspecto primordial, pues el socialismo como fenómeno económico no solo radica en la distribución de riquezas, sino que el trabajo político e ideológico en la creación de una conciencia acorde a las exigencias de la sociedad que se viene gestando constituye una esencialidad, en el nuevo modelo socialista que se quiere construir. Este marxista acuñaba, la necesidad de que el estímulo material llegue a la extinción más que a su supresión, la anunciación de una política de incentivación moral no implica la negación total de una política de incentivación material. Reconocía a su vez, la importancia de la estimulación material a inicios de la revolución refiriendo, que no niega la necesidad objetiva de esta forma de incentivación,…”No hay que olvidarse que viene del capitalismo y está destinada a morir en el socialismo.”
En esta última frase, el Ché también tiene puntos de coincidencia con los clásicos que le anteceden al resaltar que su utilización es indispensable, pues constituye un residuo de la anterior sociedad. Por lo que se precisa, que el trabajo con las ideas constituye un trabajo permanente e intenso a enfrentar y dirigido a la formación de una nueva sensibilidad humana.
El estímulo material lo usamos, porque es inevitable, su supresión irá ocurriendo a medida que el esfuerzo por el trabajo sea mejor, será necesario, un mayor desarrollo de las fuerzas productivas , cubrir las demandas racionales de la sociedad , por lo que el estímulo material no solo es importante en la etapa de transición sino que constituye una necesidad y desarrollo para la construcción del socialismo y su tendencia en estos momentos no es a desaparecer, su existencia urge en el desarrollo económico, en la motivación y en la creación de condiciones materiales más propicias que permitan encauzarlo hacia su extinción.
Es obvio, que el bienestar material, no brota automáticamente una nueva conciencia social, ese es un papel que le corresponde a la incentivación moral.
La contradicción producción-conciencia se materializa en un tiempo en que las condiciones materiales y espirituales no son resueltas, donde existan carencias agudizadas, dándole paso a la ambición individual, al egoísmo entre otros elementos nocivos que son revertidos a través de la degradación de los valores humanos, por lo que la educación de las masas es un proceso largo, para el cambio del nuevo estado de cosas.
El estímulo moral es el vehículo idóneo para la formación de una nueva conciencia, es la forma en que debemos pensar y proyectarnos de cómo vamos a realizar el estímulo material, de cómo vamos a planificar y organizar a los trabajadores para que ellos puedan rendir más en función de la sociedad.
El estímulo moral está estrechamente ligado al elemento de racionalidad, de emplear todo tipo de recursos con la optimización necesaria, el no derrochar, independientemente de que es un elemento económico, se traduce en un pivote de la conciencia social, el ser eficiente, es también parte de la estimulación moral, es una actitud que se premia, que se reconoce, es una nueva actitud ante el trabajo y ante la vida. El Ché en una reunión efectuada en el Ministerio de Industrias, afirmaba: …” no hay que caer tampoco en el espejismo de considerar que el estímulo moral es el centro del sistema presupuestario….el estímulo material es la forma predominante que tiene que adoptar el estímulo en la construcción del socialismo, pero la forma predominante que tiene que adoptar el estímulo, es decir, tampoco la forma única “
La estimulación moral permite brindarle una mejor atención al hombre. Si se trata de humanismo, si se trata de que con el cambio de sistema este hombre mejore sus condiciones de vida y satisfaga sus necesidades, produzca no solo cantidad y calidad y sea más útil a la sociedad, este mecanismo de incentivación contribuye al reconocimiento social del hombre por la labor que se realiza., y en este caso, el reconocimiento despierta en el mismo la posibilidad y el deseo de desarrollar sus propias iniciativas , su participación en la toma de decisiones, le permite asegurarse un empleo cuando muestra el desarrollo de sus capacidades y fomentar los valores necesarios para enfrentar las nuevas tareas.
De todo lo anteriormente expresado se colige, la necesidad de una utilización combinada de estos sistemas de incentivación, pues de la exacerbación de uno u otro pudiera ocasionar debilidades, trastornos e incomprensiones en todo el proceso revolucionario que estamos llevando a cabo. Estos mecanismos deben estar condicionados al desarrollo histórico social, en última instancia, este determina que camino tomar. Cualquier decisión arbitraria que se tome constituye un peligro que redunda en la eficiencia económica social.

CONCLUSIONES:

 El Che desarrolla sus postulados teóricos teniendo en cuenta la teoría marxista-leninista. por lo cual presenta puntos de coincidencia con los clásicos del marxismo tales como: el carácter que asume el trabajo en una sociedad que se encuentra en el período de tránsito, con la particularidad de que su análisis se enmarca en un país socialista en condiciones de subdesarrollo. Plantea también coincidencia en el desarrollo de la conciencia social y su vínculo con la producción de bienes materiales de la sociedad.
 En el caso de la distribución con arreglo al trabajo, es protagonista de un sistema de organización salarial, vinculado al cumplimiento de la normas de trabajo como el deber social de cada trabajador y la correspondencia de su remuneración en relación con su aporte a la sociedad y el nivel de calificación alcanzado.
 Entre sus valiosos aportes a la política salarial aplica diferentes variantes en la estimulación, las cuales fueron utilizadas en las primeras etapas de la revolución y sirvieron de práctica para la consolidación del sistema y la creación de nuevos mecanismos de la posterior instrumentación de la política laboral y salarial que se aplicó en el país hasta los años 80 donde se establece la nueva reforma salarial.
 Este teórico pronuncia, como una de las tareas inmediatas de la revolución, solucionar los problemas de consumo en la población, de la necesidad de producir artículos para vestir, calzar, de solucionar los problemas de desempleo, así como la necesidad de la elevación del nivel cultural, el desarrollo de la electrificación y en general, llama a la creación de la base material y técnica del socialismo, entre otros. Todo ello, refleja la importancia que le daba el mismo al desarrollo de las dos formas de distribución de manera simultánea, esbozadas por los clásicos anteriores.
 Y por último, reconoce en su estudio en que la etapa de transición del capitalismo hacia el socialismo…” hay que dar a cada cual según su trabajo, no a cada cual según su necesidad- es esta una etapa posterior…” y que esta forma distribución es la determinante y decisiva en esta primera fase.
Ello nos permite afirmar que en sus concepciones acerca de la distribución en el Socialismo en general y en Cuba en particular, permiten nutrirnos de un grupo de argumentos que nos permita la realización de nuevas propuestas en esta etapa en que nuestro país proyecta nuevas soluciones, tanto en la política económica como social, en cuanto a relaciones de distribución se refiere.
Consideramos que la continuidad de su estudio es trascendental en el fortalecimiento de las relaciones de producción socialistas.

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