domingo, 3 de diciembre de 2017

Cambiemos no está solo: el frente del ajuste sigue vigente

Después de las elecciones se repitió en el Senado el rol del peronismo votando las leyes de Macri, tras el acuerdo con los gobernadores. El rol de Alicia Kirchner firmando el pacto. La ex presidenta y su política de “unidad del peronismo”. La izquierda y el sindicalismo combativo.

Las elecciones pasan, la historia se repite una vez más. Ya no es novedad que Cambiemos, que es minoría en ambas cámaras del Congreso Nacional, logre votaciones favorables para sus proyectos de ajuste y entrega.
Una casta privilegiada de peronistas, radicales y otros bloques vota encerrada en un recinto a medianoche lo que decenas de miles rechazaban horas antes con una gran movilización. Eso sucedió otra vez este miércoles, dándole la espalda no sólo a los reclamos escuchados en Plaza Congreso, sino también a la opinión de una importante mayoría de la población, como lo reflejan distintas encuestas.
Cambiemos no está solo. Desde hace dos años que, gracias a los votos de buena parte del PJ-Frente para la Victoria en el Senado, y del Frente Renovador y el Bloque Justicialista en diputados, logra aprobar leyes tales como la del acuerdo con los fondos buitre, el blanqueo de capitales, el presupuesto, los ataques a la salud con los cambios en las ART, la habilitación de nuevos negociados con la Participación Público-Privada o la criminalización de la protesta y la pobreza con las figuras de agente encubierto y flagrancia, entre muchas otras normas.
Por estas horas, distintas voces intentan señalar desde el kirchnerismo que el espacio conducido por la ex presidenta nada tiene que ver con estas votaciones, de las cuales sería el responsable principal Miguel Ángel Pichetto.
Dejemos de lado por un instante los argumentos del pasado (Pichetto fue una pieza clave de la política legislativa de Cristina durante sus dos mandatos) para recordar algunos “olvidos” del presente.
Las reformas previsional y fiscal llegaron al Senado después de haber sido acordadas por el macrismo con los gobernadores de todos los signos políticos, que negocian a espaldas del pueblo para salvaguardar sus intereses. Junto a macristas, a peronistas diversos y al “socialista” Miguel Lifschitz, puso su firma en el acuerdo Alicia Kirchner, para condenar a los jubilados a recibir haberes de miseria de por vida. La hermana del ex presidente coronó así dos años en los cuales los ataques en su provincia se hicieron indistinguibles de los del Gobierno nacional.
Por otro lado, un dato de la votación de este miércoles, al que no se le prestó quizás la suficiente atención, fue el de la votación que habilitó a que los temas fueran tratados sobre tablas: solo ocho senadores se opusieron, mientras que el resto permitió que Cambiemos consiguiera los dos tercios que necesitaba para avanzar en votar el ataque a los jubilados. Es decir que un sector votó más tarde por la negativa a las reformas “para la foto”, pero su clave fue lo que había sucedido horas antes, que fue permitir el tratamiento de la ley. Es la famosa “gobernabilidad” de los opositores que rechazan de palabra pero dejan avanzar los planes del Gobierno de los CEO.
En cuanto a la ex presidenta, su sonoro silencio durante todo el día posterior a la votación en el Senado, cumple la función de recordar también que durante toda la campaña electoral llamó a la unidad del peronismo, y lo sigue haciendo. Sí, con los que le votan las leyes a Macri también.
Lo anterior quizás se entienda repasando algunas postales de los tiempos que corren. Hace tan solo diez días, Cristina Kirchner había estado en Tucumán junto a Beatriz Rojkés, Beatriz Mirkin y también en una cena con José Alperovich. Con las primeras hablaron públicamente contra las reformas. La distancia entre los dichos y los hechos se notó rápido: este miércoles los últimos dos votaron contra los jubilados.
No muy distinto fue el caso de José Mayans del Frente para la Victoria de Formosa, quien fue saludado efusivamente por la ex presidenta en el Senado, para votar contra los jubilados unas horas después. Y así podríamos seguir con los ejemplos.
La ex presidenta sigue en la oposición el mismo esquema que cuando fue Gobierno: enarbolar un discurso “nacional y popular” que encubre sus acuerdos con gobernadores feudales, burócratas sindicales e intendentes. Ahora le sirve también para intentar capitalizar el descontento con el macrismo.
La dinámica poselectoral había sido adelantada hace tan solo unos días en la Legislatura bonaerense, donde María Eugenia Vidal no tuvo ningún problema en aprobar un nuevo presupuesto de ajuste con votos del Frente para la Victoria, el PJ y el Frente Renovador.

La burocracia sindical

Junto a los legisladores, gobernadores e intendentes, la otra pata de gobernabilidad del macrismo sigue siendo sin dudas la burocracia sindical. Durante dos años cientos de miles de despidos, tarifazos, represiones y transferencias de ingresos hacia el gran capital pasaron sin oposición seria de las centrales sindicales. Tan solo un paro nacional dominguero para descomprimir, y alguna que otra marcha sin continuidad.
El triunvirato de la CGT ha dado frente a la reforma laboral un nuevo salto, acordando este ataque con el macrismo.
Por su parte, Camioneros, la Corriente Federal y las CTA han convocado a una importante movilización este miércoles, pero no han anunciado la continuidad de un plan de lucha. Los gremios enrolados en esos sectores tendrían la capacidad de llevar adelante una importante pelea no solo movilizando sino también paralizando los camiones, la logística, los bancos, los subtes, las escuelas y otros sectores. La izquierda y el sindicalismo combativo se movilizaron en una columna independiente a exigir esto, porque la fuerza social para derrotar los ataques, está.

Contra el “camino correcto” que anunció Macri en el G20

Al asumir la presidencia del G20, Macri, además de celebrar las reformas en el camino de “volver al mundo”, señaló que "somos un país con una identidad plural, la diversidad está en nuestro ADN y sustenta nuestra tradición de paz y convivencia pacífica. Nuestro lenguaje es el de la justicia y el consenso. Nuestra diplomacia se basa en el poder de la norma, no la norma del poder".
Esas mismas palabras fueron pronunciadas a menos de una semana del asesinato de Rafael Nahuel, cuyo asesinato siguió al de Santiago Maldonado. Ni diversidad, ni convivencia pacífica: el Gobierno de los CEO y las fuerzas represivas al servicio de los terratenientes.
Mientras gobernadores, legisladores y cúpulas sindicales, con distintas variantes y discursos, sostienen la gobernabilidad, desde el PTS en el Frente de izquierda señalan la oposición de la mayoría del pueblo trabajador a estos planes y exigen plan de lucha y paro nacional para derrotar estos ataques a los gremios que convocaron el miércoles; movilización cuando se sigan tratando las leyes en el Congreso después de la media sanción del Senado; y para exigir justicia y el fin de la represión al pueblo mapuche.

Fernando Scolnik
@FernandoScolnik

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