viernes, 14 de junio de 2013

Viajar como ganado rojo




En 18 meses el Sarmiento tiene un trágico récord de 67 muertes. Las imágenes del dolor y la bronca en usuarios y trabajadores. Hubo denuncias desoídas por las autoridades y responsables políticos. El Grupo Cirigliano, a quien se le rescindió el contrato tras la masacre de Once, aún en la escena.

Siempre los trenes que van a Moreno frenan ahí. Salvo ese día. A las 7.07 de la mañana, el "Chapa 01", de doble piso y de reiterados ingresos al taller, impactó por detrás a otra formación ocasionando la muerte de 3 usuarios e hiriendo a 315 más.
Todavía era de noche. Gonzalo viajaba de Liniers a Merlo."Escuché un estallido y sentí como el piso se movía debajo mío", cuenta. "Enseguida escuché los gritos. No podía creer lo que estaba pasando". Como él, más de una centena de usuarios que estaba esa mañana en el Sarmiento quedó anonadada.
Sólo en el Sarmiento, en un año y medio, hubo 67 muertos. Primero fue en Flores, en febrero del 2011. Luego en Once. Las imágenes que le costaron el cargo político a Schiavi y la vida a más de 50 personas siguen aún latentes y suman el récord más trágico de la historia ferroviaria de una línea.

Cambiar para que nada cambie

Con la rescisión del contrato, la prestación pasó a la Unidad de Gestión Operativa Mitre Sarmiento (UGOMS), bajo órbita compartida con el Ministerio del Interior y Transporte, cartera de Florencio Randazzo. Sin embargo los cambios políticos no alcanzaron para revertir la situación.
"El Sarmiento está peor que antes del 22 de febrero. Hay menos frecuencia, horas pico más largas y viajes más apretados", se queja Matías, quien a diario utiliza la prestación para ir a su trabajo en las cercanías de Congreso. "Los cambios fueron de pintura y carteles, nada más".
La sensación de bronca fue generalizada entre los usuarios. Pero también hubo dolor. "Un dolor muy grande". Así es como describió María Luján Rey su sentimiento. Su hijo, Lucas, fue hallado muerto días después de los hechos de Once, bajos los fierros de una formación. Siente que la lucha, para que hechos como el que le costó la vida a su hijo no volvieran a ocurrir, fue en vano. "Quienes tienen la responsabilidad de evitar estas cosas no han aprendido nada".
"El tren que impactó fue refaccionado en EMFER, que es de los Cirigliano, los responsables empresariales de Once", apuntó claro Paolo Menghini Rey, padre de Lucas, afirmando que el ministro Randazzo está en conocimiento de esta situación.
Ezequiel Peralta es delegado y trabaja en los talleres de San Martín de EMFER desde hace casi 10 años. "Hicimos denuncias contra Cirigliano, planteamos que el Estado se tenía que hacer cargo de esto". Pero las denuncias fueron desoídas. "Esto, lamentablemente, era algo previsible".
"Después de lo de Once hubo mucho maquillaje, pintura, pero el reclamo permanente, de atacar la emergencia, se ve que no lo han oído", afirmó el delegado de la línea Sarmiento, Diego Ormaechea, a Radio Sur.

Malas intenciones

El tren no frenó. Queda a determinar por el peritaje si lo que falló fue humano o técnico, ya que según un comunicado de la UGOMS la señalización funcionó en tiempo y forma.
Sobre ese dato también giró la conferencia de prensa que Florencio Randazzo dio al mediodía. Según el ministro la formación "tenía frenos nuevos y había sido totalmente reparada". De esta manera, Randazzo cruzó a los trabajadores que habían marcado fallas en los frenos que databan, en esa unidad, desde marzo último.
Además, Randazzo agregó que se podría tratar de un siniestro. Esta forma de comunicar hechos similares no es novedosa en el gobierno. En su momento, aunque en hechos distintos pero sobre la misma línea de trenes, Aníbal Fernández había acusado a los gremialistas de incendiar vagones y destruir estaciones. Ayer un twitt del militante kirchnerista Luis D'Elía funcionó de la misma manera. Insinuó que se trató de una jugada para acotar la posible candidatura de Randazzo a un cargo en la provincia.

Panorama incierto

Por el momento son 4 los detenidos. Los dos motorman y acompañantes de las formaciones. Todos están a la espera de ser indagados por estrago doloso seguido de muerte. Alejandro Ramos (secretario de Transporte), y otros funcionarios públicos con competencia sobre los hechos, no han sido aún siquiera citados a declarar.
Entre 2004 y 2011, la empresa Trenes de Buenos Aires (TBA), propiedad de la familia Cirgiliano, recibió $2.300 millones del Estado nacional, sólo por la gestión de la línea Sarmiento. Según un estudio de la página Chequeado.com, lo subsidios subieron un total acumulado del 1686% desde 2004. Esto equivale a un subsidio de $6 por pasajero. Sin embargo, ayer con la tragedia, trascendió que aún existe señalización que data de 1925.
"Si las cosas no cambian los que van a seguir sufriendo son los trabajadores que día a día tienen que usar el ferrocarril, falta una decisión política para que haya un verdadero cambio", afirmó Ezequiel Peralta.

Por Ramón Raggio.
Marcha

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