lunes, 25 de junio de 2007

“Iraq es un país completamente sumido en las violaciones de los Derechos Humanos”


Carta a Louise Arbour, Alta Comisionada de Derechos Humanos de Naciones Unidas

Denis J. Halliday y Hans C. von Sponeck *

Müllheim/Nueva York, 20 de junio de 2007
IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org), 25 de junio de 2007
Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde

“El hecho de que desde la invasión [de Iraq de 2003] probablemente hayan muerto cerca de un millón de iraquíes, que cuatro millones o más se hayan convertido en desplazados o refugiados, que toda la infraestructura socioeconómica se haya derrumbado y que toda la nación esté traumatizada podrían ser razones suficientes para una implicación inmediata y urgente de NNUU.”


Estimada Sra. Arbour:

Como ex Coordinadores de Naciones Unidas (NNUU) para Iraq [1], nos ponemos en contacto con usted para que tome las medidas necesarias en respuesta a la percepción generalizada del fracaso de NNUU respecto al cumplimiento del mandato sobre Derechos Humanos en Iraq.

Las muchas voces preocupadas por la ausencia, durante tantos años, de un Enviado especial de Derechos Humanos en Iraq, nos han animado a escribir esta carta. La Comisión de Derechos Humanos de NNUU no ha renovado el nombramiento del Dr. Andreas Mavrommatis después de que éste enviara su informe [sobre la situación de los Derechos Humanos] el 19 de marzo de 2004. Ni la Comisión (o Comité) de Derechos Humanos de NNUU ni el Consejo de Seguridad (CS) de NNUU han considerado que haya una razón de peso para incluir los Derechos Humanos en Iraq dentro de sus planes de trabajo. Los informes sobre Derechos Humanos de la UNAMI, pese a la importancia que tienen, no pueden considerarse el cumplimiento adecuado del mandato de NNUU sobre los Derechos Humanos. Iraq es un país completamente sumido en las violaciones de los Derechos Humanos —de lo que somos testigos a diario— cometidas por sujetos tanto del interior como del exterior [del país].

Negligencia y grave parcialidad

De hecho, la historia del seguimiento de NNUU sobre el cumplimiento de los Derechos Humanos en Iraq revela negligencia y una grave parcialidad. Durante los años de las sanciones (de 1990 a 2003), el mandato de NNUU en relación a los Derechos Humanos constituyó una injustificable y tendenciosa evaluación de la situación en Iraq al respecto. Max van der Stoel, para su propio desprestigio, asumió los sesgados términos establecidos sin ninguna objeción [2]. Su supervisión se limitó a revisar las acusaciones sobre las violaciones de los Derechos Humanos perpetradas por el [depuesto] gobierno de Iraq. Andreas Mavrommatis tuvo el valor de protestar y referirse a la política internacional de sanciones [económicas mantenidas por el CS de NNUU desde 1990] como una causa fundamental de las violaciones de los Derechos Humanos de la población de Iraq.

En junio de 2000, el catedrático Marc Bossuyt, actualmente juez del Tribunal de Arbitraje belga, transmitió a la Comisión de Derechos Humanos de NNUU su profunda preocupación sobre la legalidad de la política del CS de NNUU para Iraq: “[…] El régimen de sanciones impuesto a Iraq es inequívocamente ilegal a la luz de la vigente legislación humanitaria internacional y de la legislación sobre Derechos Humanos [3]. En aquel momento, no se produjo respuesta alguna a esas graves observaciones, ni de la Comisión de Derechos Humanos de NNUU ni de cualquier otro organismo de NNUU.

Tarde y a su pesar, su predecesor mantuvo una postura crítica pero muy cautelosa sobre el papel de NNUU en Iraq. Ni la Comisión de Derechos Humanos de NNUU ni la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de NNUU ni la vicesecretaria general de NNUU, Louise Frechett, encargada de la Comisión de Política de Iraq en Nueva York, no estuvieron a la altura de sus respectivas responsabilidades.

Daño inconmensurable de una política viciada

Como usted debe saber, nosotros decidimos dimitir de nuestros puestos de Coordinadores Humanitarios de NNUU por la imposibilidad de seguir aceptando que nuestra organización hubiera decidido asumir una postura interesada y en la línea dura respecto a las sanciones que castigaron, primero y fundamentalmente, a inocentes. El daño inconmensurable que la política viciada de NNUU sobre Iraq ha infligido a la sociedad iraquí es mucho mejor conocida ahora que en aquel momento. No obstante, este conocimiento sólo es accesible de forma limitada a través de las fuentes de NNUU, aunque es de dominio público gracias a la implacable labor de investigación de la sociedad civil. Como antiguos funcionarios de NNUU, esto nos resulta francamente inquietante.

Lo que nos impulsa a escribir esta carta es nuestra profunda preocupación de que, hasta la fecha, ni el CS de NNUU ni la Comisión de Derechos Humanos de NNUU han considerado su obligación aceptar su responsabilidad y llevar a cabo un estudio de la situación producida respecto a los Derechos Humanos durante los 13 años de sanciones. El papel que NNUU ha desempeñado durante todo este período se debe hacer público. Debido a que la infraestructura de Iraq sigue destruida —lo que constituye una negligencia penal de las potencias ocupantes—, el impacto de las sanciones se sigue sintiendo. De igual manera, estamos igualmente preocupados porque la Comisión de Derechos Humanos no haya logrado propiciar un debate sobre las atroces violaciones de los Derechos Humanos en Iraq bajo la ocupación.

Consideramos que es un derecho importante de la sociedad exigir tanto una evaluación como un debate sobre este asunto. Asimismo, sería primordial para la gestión futura de crisis semejantes, puesto que nosotros lo hemos visto y vivido de primera mano en Iraq.

Igualmente fundamental sería asegurar a la comunidad internacional que se exigirán responsabilidades a todos aquellos que hayan desempeñado un papel determinante en el destino de un pueblo, y no sólo a su gobierno.

Esperamos que usted, como Alta Comisionada de Derechos Humanos y una persona que se ha pronunciado con valentía sobre Iraq y sobre otros asuntos de Derechos Humanos, presione tanto al Comité de Derechos Humanos de NNUU como al CS de NNUU para los organismos más relevantes de NNUU incluyan los Derechos Humanos en Iraq en sus asuntos a tratar. El hecho de que desde la invasión [de Iraq de 2003] probablemente hayan muerto cerca de un millón de iraquíes, que cuatro millones o más se hayan convertido en desplazados o refugiados, que toda la infraestructura socioeconómica se haya derrumbado y que toda la nación esté traumatizada podrían ser razones suficientes para una implicación inmediata y urgente de NNUU.

Una declaración expresando su postura sobre la realidad en Iraq tendría, indudablemente, un impacto político significativo y tranquilizaría a todos aquellos que en el mundo la consideran a usted la defensora de la supremacía de los Derechos Humanos para la humanidad.

Reciba nuestros mejores deseos para su trascendental trabajo.

Saludos cordiales.

Hans C. von Sponeck y Denis J. Halliday



Notas de los autores y de IraqSolidaridad:

1. Denis J. Halliday fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1997 a 1998. Hans-C. von Sponeck fue Coordinador Humanitario de Naciones Unidas en Iraq de 1999 a 2000). Ambos dimitieron como protesta por la prolongación de las sanciones impuestas a Iraq por NNUU y por la manipulación del programa Petróleo por Alimentos por parte de EEUU y Reino Unido. Sobre su experiencia en Iraq, von Sponeck ha publicado un libro recientemente editado en español, Autopsia de Iraq (véase en IraqSolidaridad: Han C. von Sponeck: Las sanciones contra Iraq supusieron una violación consciente del Derecho Internacional. Las sanciones: otra forma de guerra y Carlos Varea: Hans C. von Sponeck detalla el mecanismo de aplicación de un genocidio premeditado. EEUU contra Iraq: del régimen de sanciones a la ocupación). De Halliday puede leerse en IraqSolidaridad: Denis Halliday: Naciones Unidas y su conducta durante la invasión y ocupación de Iraq .
2. Max van der Stoel, Comisionado de NNUU sobre los Derechos Humanos en Iraq antes de la invasión del país, fue acusado de parcialidad al servicio de los gobiernos de EEUU y Reino Unido a fin de favorecer la intervención militar en Iraq.
3. Véase E/CN.4/Sub.2/2000/33

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