
Encabezados por el Comando Sur de los Estados Unidos se están realizando ejercicios militares de “defensa del Canal” en Panamá en aguas del Atlántico y del Pacífico (en aguas vecinas a ambos extremos del Canal). Una vez más los países latinoamericanos participan bajo el mando del Comando Sur yanqui de ejercicios militares que son una verdadera amenaza a la soberanía de los Estados latinoamericanos.
La complicidad es tan grande que ningún gobierno, aún los que no participan, denuncia estos ejercicios como si se tratara de un evento deportivo y no de un despliegue militar. Ciertamente se puede alegar que son “normales”, que ocurren todos los años. Y esto es cierto. Pero eso aumenta su gravedad.
El Comando Sur informó que la práctica se realiza “para reforzar tácticas de seguridad y defensa en los países de América Latina, elevando a su vez los conocimientos de los miembros de las diferentes fuerzas militares participantes”.
¿Cómo se puede reforzar tácticas de seguridad y defensa de Latinoamérica junto a los Estados Unidos que es la única potencia que ha invadido decenas de veces a nuestros países?
Los ejercicios militares en Latinoamérica son ensayos de invasión. El aparato militar de Estados Unidos apunta a estar en condiciones de dominar militarmente, hacer inteligencia y tener el suficiente entrenamiento como para intervenir en el futuro en cualquier país latinoamericano. Este es el verdadero objetivo de todas y cada una de las maniobras y ejercicios militares que hacen, siempre con la complicidad abierta de varios países latinoamericanos y encubierta de otros.
Este ano participan elementos de Argentina, Belice, Brasil, Canada, Chile, Colombia, Costa Rica, Republica Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, Mexico, Nicaragua, Panama, Paraguay, Peru y Uruguay.
Nótese, como detalle menor, que Honduras, que fue objetada el año pasado por el golpe proyanqui, es recibida ahora como nada hubiese ocurrido, cuando siguen gobernando los golpistas a través de Pepe Lobo.
A nadie podría sorprender la participación de Colombia, Chile, Perú o Panamá con gobiernos derechistas que defienden públicamente la alianza militar con Estados Unidos. O de Brasil de Lula que intenta aparentar independencia, pero que es infaltable en estos eventos para estrechar relaciones con el imperialismo. Pero debe notarse también que el gobierno “bolivariano” de Ecuador y Nicaragua envían sus efectivos al igual que los supuestos “progresistas” del Paraguay de Lugo y Uruguay de Mujica y El Salvador del FMLN. Nótese también que Venezuela no concurrió (quizá por no ser invitada), lo cual en principio parece una buena noticia. Pero no conocemos que Chávez, tan inclinado a hablar de muy diversos temas, haya mencionado ni, menos, denunciado estos ejercicios militares.
En todo caso, estos ejercicios militares se realizan, como siempre a espaldas de los pueblos.
Relacionado con esto tenemos que señalar un triunfo relativo y temporal de los pueblos, pero triunfo al fin: La Corte Suprema de Colombia acaba de resolver que el pacto de Uribe con Estados Unidos cediendo el uso de 7 bases militares es inconstitucional y da al Congreso colombiano un año para revisarlo… Saludamos especialmente a los sectores obreros, de izquierda y democráticos de Colombia que han luchado contra la instalación de las bases.
La primera y más elemental medida de defensa latinoamericana es expulsar a todas las bases y todos los militares yanquis en Latinoamérica.
Miguel Lamas
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