viernes, 13 de agosto de 2010

Historia de una fábrica recuperada pero no expropiada

Se cumple hoy un año desde que la Legislatura de la provincia de Neuquén decidió expropiar la fábrica de cerámicos Zanón. Tras años de lucha y después de una larguísima sesión, la mayoría de las/os legisladoras/es aprobó el proyecto de expropiación con advenimiento de la fábrica. No obstante ello, la expropiación aún no se ha concretado. Por OYR desde Neuquén

Por ANRed - Sur (redaccion@anred.org)

Las políticas económicas iniciadas durante la dictadura militar de 1976-1983, fueron reforzadas durante la década de los noventa, por los mandatos de Menem y Sobisch. Ambos gobiernos continuaron la implementación del régimen económico gestado a finales de la Segunda Guerra Mundial. La ideología liberal de este sistema económico impulsaba la conformación de una sociedad individualista, dividida y heterogénea, con múltiples desigualdades internas. A pesar de ello, no lograron exterminar las expresiones colectivas en Argentina. Por el contrario, surgieron nuevas formas de resistencia que se multiplicaron a partir de diciembre de 2001. Una de esas formas es el movimiento de fábricas y empresas recuperadas.
Las fábricas recuperadas nacieron cuando los dueños de las fábricas decidieron cerrarlas, poniendo como argumento el desastre económico producido la aplicación de políticas neoliberales que ellos mismos habían apoyado y aprovechado . Los cierres de varias fábricas trajeron como consecuencia el despido masivo de trabajadorxs que se unían a los millones de desocupados y desocupadas con escasas posibilidades de reinsertarse en un ámbito laboral de aquellos días. Una de esas fábricas recuperadas es la cerámica Zanón, ubicada en el parque industrial de la provincia de Neuquén.
En 1979, en plena dictadura militar, Luiggi Zanón instaló la cerámica con subvenciones de servicios, exenciones impositivas y créditos privados y estatales. En 1993, bajo la presidencia de Carlos Menem y la gobernación de Jorge Sobisch, la fábrica obtuvo nuevas inversiones estatales. En los años siguientes, a pesar del aumento de la productividad y de la exportación, la empresa comenzó a despedir trabajadorxs. El proceso se fue agudizando y el 1 de diciembre de 2001, aludiendo quiebra, la fábrica cerró, con el conocimiento y apoyo del entonces burocrático sindicato de ceramistas. Muchxs obrerxs, a quienes se les debían sueldos y no acordaban en nada con los gremialistas y la patronal, no aceptaron la medida. En consecuencia, tomaron las instalaciones de la fábrica y la pusieron a funcionar bajo “control obrero”. Desde ese momento, no sin sortear diversas dificultades, trabajadores y trabajadoras, con el apoyo de muchas organizaciones sociales, políticas, gremiales y de derechos humanos de las ciudades del Alto Valle, resistieron los múltiples intentos de desalojo físico y psicológico.
Hace ya nueve años que la “fábrica recuperada bajo control obrero” se encuentra en producción y se estima que 1500 personas viven directamente de la fábrica. En 2004, el juez a cargo de la quiebra otorgó su tenencia transitoria a la cooperativa FaSinPat (Fábrica Sin Patrones), conformada por lxs obrerxs. Ellxs mismxs elaboraron un proyecto de ley de Expropiación sin pago y estatización bajo control obrero que incluía destinar la producción a planes de viviendas, escuelas, hospitales. Los diversos gobiernos se negaron a discutirlo.
Durante 2008, FaSinPat, junto a otras organizaciones sociales, se movilizó para evitar que se cerrara la fábrica, ante la finalización del plazo de dicha tenencia, que finalmente se extendió hasta marzo de este año. El poder ejecutivo provincial consideró que era viable expropiar Zanón y conformó una mesa de negociación para discutir con los obreros un proyecto de expropiación con advenimiento y sin pago por parte de lxs obrerxs. Según el proyecto del Ejecutivo la provincia se hizo cargo del pago del 10% de la deuda que reclaman los acreedores privilegiados, eso sería un total de 23 millones de pesos: 3 millones a SACMI y 20 millones al Banco Mundial más las costas ed abogados y síndicos.
No era el proyecto de lxs obrerxs, pero consideraron que era un avance para sortear las amenazas constantes de desalojo. El 12 de agosto de 2009, lxs legisladorxs votaron la expropiación con advenimiento. El gobernador la firmó y salió en el Boletin Oficial, pero el ejecutivo tiene que reunirse con los acreedores y hacer efectivo el pago. Además, "con la expropiación no alcanza" -aseguran lxs obrerxs- "necesitamos CONDICIONES para poder seguir trabajando. Tarifas eléctricas y de gas acordes a nuestras necesidades. Créditos para renovar tecnológicamente la fábrica. Las mismas CONDICIONES que se le dan al resto de las patronales de la provincia y del país".

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