sábado, 28 de agosto de 2010

El jefe de la ‘patota’ del centro clandestino de detención Mansión Seré fue condecorado y es ciudadano ilustre.


El sábado 15 de octubre de 2005 la Municipalidad de 3 de Febrero rindió homenaje a los ex combatientes de la Guerra de Malvinas que residen en ese municipio, otorgándoles la mención de “ciudadanos ilustres”. Entre los distinguidos con tan importante reconocimiento se encontraba la figura del Comodoro Juan Carlos Hrubik.
La nota de prensa referida al citado homenaje y publicada en la web guiapalomar.com hace referencia a la sentida evocación de sus “vecinos de la calle Chaves” de Ciudad Jardín de El Palomar, a los valores humanos del ciudadano Hrubik. El recordatorio reza textualmente:
“....al Comodoro Juan Carlos Hrubik, vecino de la calle Chaves, quien tuvo una destacada actuación como aviador en dicho conflicto (Malvinas). Padre y esposo ejemplar, vivió para su familia. En su entrega total a ello, sufrió la pérdida de su hijo Gerardito quien se sumó a las de sus camaradas en combate.
Por su actuación en el conflicto, recibió 3 condecoraciones: de la Fuerza Aérea, del Congreso Nacional y de la Nación Argentina; esta última le fue otorgada sobre la base de testimonios de sus camaradas.
Falleció el 23 de agosto de 1998, luego de padecer graves problemas de salud, por secuelas derivadas de su participación en la guerra, como muchos otros ex combatientes que murieron después del conflicto y otros que hoy sobrellevan graves enfermedades y que algún día la sociedad deberá atender, porque si bien el conflicto armado terminó, la deuda con los hombres que dieron todo por la patria aún no está saldada.
Quienes tuvimos el honor de conocer al Comodoro Hrubik, recordamos su permanente sonrisa, su cordial saludo, las ocurrentes palabras, su jovialidad.

Los vecinos de la calle Chaves

Hasta aquí todo parecería normal, un merecido homenaje a un padre, esposo y vecino ejemplar que siempre será recordado por ‘su permanente sonrisa, su cordial saludo, las ocurrentes palabras y su jovialidad’.
Lo que desconocen, tanto las autoridades del Municipio de Tres de Febrero como los “vecinos de la calle Chaves” es que el comodoro Juan Carlos Hrubik entre los años 1976 y 1979, ostentaba el grado de Primer Teniente, luego ascendido a Capitán de la Fuerza Aérea Argentina, ocupó el cargo de Jefe de Inteligencia de la Fuerza de Tareas “100” bajo el seudónimo de “Hugo” o “Huguito”. Se desempeñó durante el año 1976 en el Grupo de Tareas 46 dependiente de la VII Brigada Aérea de Morón y posteriormente, en la Iª Brigada Aérea de El Palomar, en el Departamento de Operaciones –entre mayo de 1977 y al menos, agosto de 1978-.
Mediante la resolución dictaminada el 1° de octubre de 2009 por el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal N° 3 de Capital Federal a cargo del doctor Daniel Rafecas y en función de la causa N° 7273/06 caratulados “Scali, Daniel Alfredo y otros s/ privación ilegal de la libertad” se logró establecer que:
“De esta forma los elementos reunidos, permiten reafirmar la hipótesis relativa a la dependencia del centro clandestino de detención de la Fuerza Aérea, del efectivo uso de dicho lugar por parte del personal de dicha Arma, y de la identificación de Juan Carlos Hrubik como quien estuvo a cargo del centro clandestino de detención Mansión Seré y actuó en el mismo con el apodo de “Hugo” o “Huguito”.
Respecto de Hrubik, en su opinión, el doctor Rafecas resaltó que a pesar de su muerte, esclarecer su identidad es necesario para “reconstruir en forma íntegra la cadena de mandos a la cual respondían los autores materiales de estos hechos” y como aproximación a la verdad histórica. “Ello resulta relevante –afirmó– con sólo pensar en todas y cada una de las víctimas que padecieron gravísimas afectaciones a la libertad y dignidad a manos de este autor ya fallecido, de modo que al menos se sepa cabalmente quién fue la persona real, el oficial aeronáutico que se escondía detrás del apodo, determinar fehacientemente que está fallecido y no aún gozando del anonimato y de la impunidad que ostentara hasta su muerte y de este modo erradicar sin más –al menos en este caso– ese recurrente presentimiento que tantas veces las víctimas le han relatado a este magistrado, tan comprensible, de temer reconocer al que alguna vez fuera su secuestrador o torturador, el que alguna vez tuvo en su puño la vida y la muerte de cautivos, en el momento menos esperado, en la vía pública, en un transporte público, en fin, en cualquier momento, lugar y situación.”
El distinguido ‘vecino de la calle Chaves’ no es más ni menos que uno de los más execrables criminales genocidas que durante la última dictadura militar ordenó y participó personalmente de cientos de secuestros, las más atroces torturas y vejámenes, el robo de bebes y el asesinato de decenas de personas.
Frio, cobarde y sanguinario, jamás le tembló el pulso cuando frente a un indefenso ser humano, tabicado y esposado, con el propósito de obtener información, empleó con la saña de la peor alimaña rastrera, los recursos más indignos que se le puedan atribuir a un representante de la raza humana.
Quienes tuvimos la mala fortuna de padecer a tan deleznable personaje y sobrevivimos para contarlo, lo recordamos perfectamente, J.R.: “Aparentemente era el que comandaba el grupo de la patota. Era muy sínico y tal vez el más sádico de todos”; G.F.: “...me sientan en una silla, en frente mío había una persona que se identifica como «Huguito» que era uno de los jefes de la patota. Mientras «Huguito» me hacía preguntas, el resto de la patota me pegaba...; C.S.C.: “En una de mis torturas, el que era jefe de patota a quien le llamaban «Huguito», previo golpes y demás cosas, me dio el polo de goma de la picana y me dijo que lo tuviese en mi manito para pensar bien lo que tenía que decir”; y podría seguir enumerando testimonios hasta completar un libro con cientos de páginas. No vale la pena. Ya quedo fehacientemente probado quien fue Juan Carlos Hrubik ‘a’ Huguito, solo resta que se difunda y quede grabado en la conciencia ciudadana.
Por último deseo resaltar que su participación en el enfrentamiento bélico que en el año 1982 sostuviera Argentina con Gran Bretaña en las Islas Malvinas, solo se circunscribió a integrar la tripulación en unos pocos vuelos de reabastecimiento de combustible en aviones Hércules C-130, por lo que sería importante que ‘los vecinos de la calle Chaves’ estén al tanto de que su deceso en el año 1998 no se debió al padecimiento de ‘graves problemas de salud, por secuelas derivadas de su participación en la guerra de Malvinas’, sino que la causa de su muerte la provocó un carcinoma de páncreas, que nada tuvo que ver con su exigua participación en aquel irracional enfrentamiento armado.
El derecho a la verdad y al pleno esclarecimiento de los hechos criminales acaecidos durante la última dictadura militar, no sólo pertenece a los familiares de las víctimas sino a la sociedad en su conjunto. En consecuencia, si lo que se persigue es desalentar la comisión de futuros abusos mediante la investigación de las violaciones del pasado, los resultados deben ser de público conocimiento. Sólo será posible desarrollar una conciencia social en contra de abusos de esta gravedad si se alienta el máximo grado de información pública sobre los hechos y su clara condena por parte del Estado.
Hoy conocemos la verdad y no hay impedimento alguno para que esta sea divulgada.
Por tal motivo, en nombre de muchos compañeros y en el mío propio, exhortamos, tanto a las autoridades nacionales, a los señores legisladores del Congreso de la Nación, a las autoridades del municipio de Tres de Febrero y a ‘los vecinos de la calle Chaves’ a que, con esta información, objetiva y fidedigna reflexionen y enmienden semejante acto de injusticia para con cientos de personas que fueron víctimas de este aborrecible sujeto.
Esta información trascendió públicamente hace una semana. Hasta el momento ninguna autoridad del poder ejecutivo y/o legislativo se hizo eco de la misma.
Por lo tanto solicitamos:
Que la señora Presidenta de la Nación en su carácter de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas ordene la derogación del decreto por el cual fue condecorado.
Que el Ministerio de Defensa instruya al Jefe del Estado Mayor de la Fuerza Aérea Argentina para que le revoque la condecoración otorgada.
Que el Congreso Nacional le anule la condecoración.
Que la Municipalidad de Tres de Febrero rescinda la mención de Ciudadano Ilustre.
Que a ‘los vecinos de la calle Chaves’ se les informe acerca de los atroces crímenes cometidos por Juan Carlos Hrubik durante la última dictadura militar.
No olvidamos, no perdonamos, solo pretendemos que la justicia prime por sobre la impunidad, ya que en honor a la verdad, la figura de Juan Carlos Hrubik de ‘ilustre’ y ‘honorable’ no tiene nada.

Norberto Urso

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