lunes, 24 de marzo de 2008

LA UNIDAD ES LA RESPUESTA

La ofensiva del Imperialismo, la actitud guerrerista, y las complicidades del reformismo vacilante y timorato, son el rasgo de la época. La insurgencia, la lucha y la convicción del proletariado y sus aliados anuncian el nuevo tiempo
En un cuadro de fragmentación y claudicación, la unidad es la respuesta.
El oportunismo y el reformismo contribuyen, colaboran con el Imperialismo.
Una nueva perspectiva de Izquierda, fundada en la Unidad programática y política, es la expresión de una síntesis superadora.
". . . Al final de la tragedia os convertiréis (los capitalistas y terratenientes, los reyes y estadistas de la burguesía) en ruinas, y el triunfo del proletariado, o habrá sido conquistado ya, o será, a pesar de todo, inevitable".(F:Engels)
Bajo las condiciones de la profundización de la concentración y centralización del capital, los círculos imperialistas intentan una vez mas descargar todo el peso de las crisis sobre las espaldas de los trabajadores
El Capitalismo en su fase imperialista, nos releva de argumentar, que este, esta ante su caducidad. Son millones de mujeres y hombres, que se cuentan como humanidad sobrante, terminología esta, acuñada por intelectuales burgueses. La disminución de la fuerza de trabajo, la aplicación de la tecnología en el mundo del trabajo es parte de la contradicción.
El rasgo saliente de la época esta pautado por el capitalismo en su fase imperialista. El Imperialismo profundiza su carácter reaccionario, depredador y asesino. Cada vez se hace más evidente que su continuidad como sistema social nos arrastra a la muerte, cuyas manifestaciones más visibles son el hambre de millones de personas, la pobreza, la desocupación, las guerras, la destrucción del medio ambiente y el racismo. El poder hegemónico de la burguesía a escala mundial, ha profundizado la brecha entre los llamados países ricos y los países pobres, agudizando las contradicciones, llegando hasta la guerra, implementando todas las formas de saqueo de las riquezas naturales avanzando en la explotación de millones de trabajadores en todo el mundo colocados en la situación de simples proveedores de mano de obra barata. La burguesía como clase hegemónica de la sociedad muestra su verdadero rostro. En la época de deslumbrantes avances científicos y tecnológicos, cuando todos los problemas de alimentación, salud y educación podrían ser resueltos sin mayores problemas, la vida de millones de personas se encuentra en riesgo.
La oligarquía financiera, cúspide del capital transnacional, del Imperialismo, se ha ido transformando en una monstruosa excrescencia social, en un puñado de grandes capitalistas que preside el ensamble de los grandes monopolios y el Estado. Este grupo de poder hegemoniza y controla un poderío económico gigantesco, extendido tentacularmente por todo el planeta, maneja ejércitos de millones de hombres y una estructura burocrático policial, que se desdobla en lo legal y lo ilegal
La historia de todos los días nos dice a que extremo nos conduce esto.
En la región, luego de más de dos décadas de derrotas y retrocesos, los pueblos abrevando en su mejor historia comienzan ya a levantarse. Recorren los caminos de la resistencia de los pueblos originarios, enfrentando a los saqueadores, retoman la lucha de los Bolívar, Artigas, Marti, Sandino, El Che, Fidel. Rescatan la lucha por el poder del proletariado, y bajo esa impronta, unido y en lucha abren caminos. Impregnando el nuevo tiempo de liberación y socialismo. Claro que no es un camino fácil. Ahora, también se trata de enfrentar al reformismo vacilante, que es parte y pieza de recambio del Imperialismo. Las maquinas electorales tradicionales corroídas por la corrupción han sido desplazadas del gobierno. La naturaleza de la socialdemocracia y el reformismo han quedado de manifiesto en este momento histórico. El proceso de lucha de los pueblos, de la clase obrera, del campesinado, ha puesto en un verdadero vía crucis, a ciertos sectores hoy en el gobierno. La conformación de la vanguardia a la luz de la experiencia histórica asoma como un nuevo desafió, capaz de torcer el rumbo de la historia. El nudo dialéctico esta planteado en un cuadro de unidad y lucha. De tironeo constante, de avances y retrocesos. Aristas antiimperialistas están presentes en algunos gobiernos de la región. De manera que ya no estamos en la década de los “90”. El comienzo del nuevo milenio ha modificado sustancialmente esa correlación de fuerzas, hasta ese momento, desfavorable para el campo popular. Asistimos entonces a un momento de decadencia del nuevo orden, por tanto de estado policíaco. Pasamos a la judicializacion de la protesta, de las luchas. Todo ello intenta encubrir vanamente y de manera difusa el resurgimiento del fascismo, de estado totalitario y terrorista, situación esta, que ya se esta implementando en algunas regiones.
Compañeros, estamos ante la declaración de guerra del Imperialismo, de bases militares ocupando territorio, preparando ante cualquier eventualidad conflictos de carácter geopolítico, que justifiquen su intervención. Nada nuevo, esto es el Imperialismo en su fase agonizante. Mas temprano que tarde la lucha de clases se tensara y adoptara la forma que las vanguardias vayan entreviendo.
En nuestro país la sentencia de K.Marx, se hizo carne “…durante mucho tiempo nos confundimos con el árbol del enemigo común y perdimos de vista el bosque del enemigo estratégico…”. Más de 40 años de acumulación histórica, de lucha consecuente de la clase obrera y sus aliados, miles de compañeros ofrendando generosamente sus vidas, son testigos fieles de un mundo en construcción, de millares de mujeres y hombres construyendo el socialismo, rompiendo con la pre historia. De todo ello somos continuadores, orgullosamente continuadores, leales, decididos y consecuentes. Por tanto no nos es ajeno el programa histórico de la clase obrera y la unidad forjada en la lucha. Programa histórico al que le damos continuidad, no de manera antojadiza. Las condiciones materiales, el desencanto y la traición de la fuerza gobernante nos reafirman en nuestra determinación.
Aumento de la deuda externa, tratado de inversiones, TIFA, tropas de ocupación en Haití, invasión de pasteras, enajenación de soberanía, IRPF, consejos de salarios topeados, ley de fueros sindicales negociadas bajo presión de las cámaras empresariales, planes de contención social mendicantes, estado represivo, presos por sedición, corrupción, etc. Este es el paisaje del progresismo frenteamplista, esta es la actitud de sus jefes políticos. No es muy diferente la actitud del movimiento sindical, con visos de oportunismo y claudicación.
La actitud de un gobierno ligada al Imperialismo, de servilismo asquearte, de agasajo al mayor genocida de la humanidad, J.W Bush (integrista y fundamentalista), no dan lugar a equívocos. La política económica, continuadora de la estrategia neoliberal, la ortodoxia de un gabinete inescrupuloso, impunemente condescendiente con tal modelo, demuestran tales afirmaciones. Pero cuidado, estos también saben de “gatopardismo”. Su próxima operación preanunciada al principio de su gestión es: o nosotros o la derecha. Sobre esa falsa contradicción intentan cuidar sus salarios principescos y algo más. La operación engaño, ya esta en marcha.
Pero en estos tres años, las masas han hecho una dura y frustrante experiencia, para sus expectativas. A la fragmentación, la confusión y el desencanto, deberá sucederle la madurez, la organización y la lucha decidida, para cambiar la realidad. Ello no sucederá por generación espontánea. No abrigamos ilusiones de que esto suceda como resultado lógico e inevitable, mecanicistamente producto de la agudización de la lucha de clases. Al contrario, sabemos que es deber de los revolucionarios actuar consecuentemente para ello. Y para superar el desencanto, la frustración, la confusión, es condición ineludible LA UNIDAD PARA LA ACCION. UNIDAD PROGRAMATICA Y POLITICA sin exclusiones, salvo la de aquellos que se auto-excluyan. Somos concientes que los tiempos políticos de las organizaciones no son los mismos. Nosotros proclamamos y convocamos a la Unidad como deber histórico. Pretendemos construir una nueva perspectiva de izquierda, clasista, generadora de una síntesis superadora.
No queremos construir un Frente pòliclasista, NO. Queremos construir el Frente de clase, de la clase obrera y sus aliados.
El Congreso del Pueblo, fue sin lugar a dudas la antesala y la síntesis del programa de la clase obrera y sus aliados. Las premisas formuladas en aquel momento mantienen total vigencia. Es decir en el Uruguay de los 60 este planteo estaba signado por la acumulación y el desarrollo de las fuerzas motrices, era entonces de carácter estratégico. En el Uruguay 2004 este era el programa que debía levantar la fuerza política de izquierda que se había apropiado del mismo. Programa de liberación, antiimperialista y antioligarquico. Nada de esto ha ocurrido, no ha sido llevado a la práctica ni por olvido o distracción. No. En la conformación del F.A estaba impresa la sentencia histórica de la que adolecen todos los frentes de carácter policlasista. Durante los albores de la década de los 60 y antes el mundo se debatía en convulsiones, en contradicciones, que no fueron laudadas de forma correcta, dicho esto a la luz de los acontecimientos.
Hoy Uruguay 2008, se reafirma la imperiosa necesidad de implementar el núcleo duro de lo que emergía como el Programa del Congreso del Pueblo: No pago de la deuda externa, estatización de la banca, nacionalización de la industria y comercio exterior e interior, reforma agraria y defensa de la soberanía nacional.
En el mundo del absurdo algunos no pocos bien remunerados entienden que es necesario un segundo Congreso del Pueblo. Bienvenido el, si este fuera para superar el anterior. Claro que para ello seria necesario haber cumplido con el primero. No hace falta decir que este gobierno y sus obsecuentes, no solo no lo han llevado a la práctica, sino que lo han traicionado. Como lo han hecho con los que en la lucha han dejado su vida y no estamos hablando en abstracto, hablamos de los que cayeron, de los que sufrieron la cárcel y no se vendieron ni ayer ni hoy, de los que en la mas oscura clandestinidad levantaban una antorcha de esperanza, y no se vendieron, ni ayer ni hoy.
Compañeros, tiempo de ofensiva, tiempo de dignidad, tiempo de pueblo, de clase obrera, de liberación. Tiempo de levantar una nueva perspectiva de izquierda: Programática y Política.
Finalmente tiempo de Antiimperialismo, de Internacionalismo Proletario, de Unidad y de Lucha.

Refundación Comunista de Uruguay

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