jueves, 30 de octubre de 2008

Del capitalismo y otros próximos entierros

Y entonces, ¿Qué está pasando en la economía mundial? ¿Llegó el capitalismo a su fin? ¿O se trata solo de la nueva mutación de un sistema que a lo largo de cinco siglos ha sido sucesivamente mercantil, industrial-productivo y ahora financiero- especulativo? ¿Podrá sobrevivir la economía mundial sin regulación de la oferta y la demanda por el mercado? ¿Qué ocurrirá con la libre empresa, el neoliberalismo y la globalización?¿Que nación asumirá le función de centro hegemónico de la economía planetaria que ha desempeñado Washington?.
Immanuel Wallerstein, investigador del departamento de sociología de la Universidad estadounidense de Yale, ex presidente de la Asociación Internacional de Sociología y considerado uno de los inspiradores de los movimientos altermundialistas, es uno de los ya muchos académicos y economistas que "desde dentro del sistema" han venido advierten acerca del agotamiento del modelo capitalista y buscan respuestas para las anteriores preguntas.
"La crisis que estamos viviendo corresponde al fin de un ciclo político, el de la hegemonía estadounidense asumida en los años setenta. Estados Unidos seguirá siendo un actor importante, pero jamás podrá reconquistar su posición dominante frente a la multiplicación de los centros del poder. Sabemos que una nueva hegemonía pudiera tardar cincuenta años para imponerse. Pero se ignora cuál será ésta."
En entrevista que publicó el diario francés Le Monde el 18 de octubre de 2008, Wallerstein pronostica que "las consecuencias políticas de la crisis actual serán enormes, porque los dueños del sistema intentarán encontrar chivos expiatorios por el derrumbe de su hegemonía. Pienso que la mitad del pueblo estadounidense no aceptará lo que está sucediendo. Por lo tanto, los conflictos internos se exacerbarán en Estados Unidos, que está convirtiéndose en el país más inestable del mundo desde el punto de vista político. Y no hay que olvidar que los estadounidenses todos vamos armados...".
"La situación se hace caótica, incontrolable por las fuerzas que la han dominado hasta este momento, y se ve surgir una lucha que no es entre los poseedores y los adversarios del sistema, sino entre todos los actores, para determinar lo que habrá de reemplazar a lo que desaparece."
A continuación señala que, por mucho que se evite la palabra "crisis" para calificar este tipo de período, "•estamos en crisis". Y lapidariamente asegura: "El capitalismo se acaba."
El propio Immanuel Wallerstein, en una conferencia que publicó la revista científica Theory Talk # 13 con el título de "Los sistemas mundiales, el inminente fin del capitalismo y la unificación de las Ciencias Sociales" manifestó que "…hay una crisis estructural que afecta a todo el modo de producción capitalista. (…) hasta los propios capitalistas están buscando alternativas a su sistema porque es evidente que con el modo de producción capitalista (sin el componente especulativo) es imposible obtener el "dinero en grande" a que aspiran hoy los inversionistas y por ello quieren un sistema diferente."
Wallerstain sostiene que los países de Asia Oriental que hoy se consideran pretendientes al ejercicio de la hegemonía que perderá Estados Unidos en la economía capitalista global, tardarían no menos de 75 años en alcanzar para sus poblaciones los niveles de ingreso que se suponen requeridos para ejercer ese liderazgo, dado que supondría lograr que el 30 o 40% de la población mundial que puebla estas naciones tenga los niveles de ingreso de una nación desarrollada como, digamos, Dinamarca, algo que probablemente resulte insostenible para la economía mundial. "Sólo que dentro de 75 años el capitalismo no existirá", asegura categóricamente.
En cuanto al mercado, Wallerstein distingue entre el mercado hipotético, que opera por leyes objetivas de oferta y demanda, regula los precios y evita las conductas egoístas, y el mercado real.
El mercado hipotético nunca ha existido realmente y, por supuesto, hoy tampoco existe en el sistema capitalista mundial. Son los propios capitalistas quienes más se oponen a ese mercado hipotético porque, si realmente existiera, limitaría sus ganancias. La única vía para ellos sería la de disponer de cuasi-monopolios. Y para disponer de cuasi-monopolios requieren de la intervención del Estado en muchas maneras. Los economistas defensores del libre mercado no lo admitirían, pero no hay un solo capitalista que crea en la autonomía del mercado.
Según Wallerstein, lo que ya está absolutamente acabado es el neo-liberalismo y su ineficiencia demostrada en todas partes, al tiempo que la globalización, como término y como concepto, será olvidada completamente en diez años, porque carece del impacto que se le quiso atribuir para convencer a la gente de la prédica de la Primera Ministra británica Margaret Tatcher en el sentido de que no había alternativa a la globalización. A tamaña presión sucumbieron muchos países, afortunadamente, por poco tiempo.
El fin del capitalismo no será el "fin de la historia" sino todo lo contrario: la confirmación de la dialéctica de su movimiento indetenible.


Manuel E. Yepe (especial para ARGENPRESS.info)

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