sábado, 10 de agosto de 2013

La salud que se defiende en la calle



Fue multitudinaria la columna de médicos, bioquímicos, psicólogos, nutricionistas y tantos otros profesionales que se movilizaron ayer para protestar a viva voz contra los recurrentes recortes presupuestarios en los hospitales porteños.

Con una convocatoria que superó incluso las expectativas de los organizadores, unos 4.500 trabajadores de la salud pública de la Ciudad decidieron ayer marchar hasta la sede del Ejecutivo porteño para reclamar, en principio, por los recortes salariales que sufren desde hace dos meses, pero también por el estado de "crisis sanitaria" en el que, según señalan, se encuentra la Capital.
El chisporroteo inicial se encendió a principios de julio, cuando unos 15.000 profesionales de los hospitales de Buenos Aires vieron sus sueldos recortados por una presunta equivocación en la liquidación de los últimos nueve meses. Lo que entonces avivó aún más el enfado de los trabajadores afectados fue el hecho de que los gremios que en teoría deberían representarlos -la Asociación de Médicos Municipales (AMM) y la Federación de Profesionales- salieron rápidamente a convalidar el "error involuntario" del Gobierno de la Ciudad, mostrándose dispuestos a cerrar el conflicto con la mayor celeridad posible y sin siquiera aparentar un gesto de indignación.
Fue entonces cuando la oposición a la conducción de la AMM, hasta ahora bastante atomizada, decidió unirse para encarar el reclamo con más fuerza. Concretaron ya dos encuentros en la Legislatura y una serie de jornadas de protesta y asambleas con el doble desafío de organizarse y encontrar a la vez una salida al conflicto. El panorama, por lo pronto, se presenta difícil: la dirigencia del gremio no atiende sus llamados y el gobierno de Mauricio Macri envía auditorías cada vez que se toma una medida gremial, lo que los trabajadores consideran a todas luces un acto intimidatorio.
La situación continúa tensa: el sindicato solicitó la apertura de una paritaria extraordinaria para encontrar una salida definitiva al problema, aunque la negociación parece lejos aún de estar cerrada. "Están discutiendo descontarnos el retroactivo de los nueve meses, y mientras del Gobierno de la Ciudad no surge ningún responsable ahora piden, con la complicidad de los gremios, que el 'error' lo paguemos nosotros", advirtió Guillermo Rossi desde la Agrupación Renovar y Participar (RyP) del Hospital Tornú. "Por supuesto que nos oponemos a cualquier recorte, pero además pedimos que la negociación sea pública. Basta de negociaciones secretas", enfatizó.
Gabriel Cavia, referente de la Asociación de Profesionales del Borda, pronunció durante el acto uno de los discursos más encendidos, en el que no ahorró diatribas para nadie: destacó que la dirigencia de la AMM está conformada por "traidores que entregaron la salud" y apuntó también hacia la ministra de Salud de la Ciudad, Graciela Reybaud, de quien dijo que "me da vergüenza tener que llamarla médica cuando abandonó a sus pacientes". Cavia se refirió a Macri como "este procesado" que "no ha entendido nada", pero "ya va a entender cuando todos juntos, como hoy, le demostremos que es un inútil que se tiene que ir". Fue entonces cuando una ola de aplausos inundó una Avenida de Mayo colmada de guardapolvos blancos.
La AMM, en tanto, se encargó de informar por todos los medios posibles –mails, carteles, notas, comunicados- que no convocó ni adhirió a la protesta, tildando a sus organizadores de profesionales que "responden más a las políticas partidarias que a las gremiales". "Nuestra lista se impuso en junio con el 78% de los votos", volvió a remarcar el titular del gremio, Jorge Gilardi, a lo que añadió que "vamos a exigir sólo lo que nos corresponde".
¿Cómo sigue la lucha de los profesionales? Gabirel Rosentein, médico clínico del Hospital Tornú, resaltó que el desafío, por el momento, es "mantener activo este colectivo de trabajadores de la salud por fuera de las organizaciones que nos han traicionado". "A la vez –agregó- tenemos que continuar con las asambleas e ir pensando otro tipo de acciones para concientizar a la sociedad".

¿A quién le importa la salud pública?

"La gestión del Ingeniero Macri intentó cerrar la terapia intensiva pediátrica del Hospital Durand: no lo dejamos. Sometió a un frío inhumano a los internados del Borda y los agredió a golpes y balazos de goma para demoler el Hospital: lo resistimos. Por imprevisión, el Hospital Álvarez se incendió hace más de un año: seguimos reclamando su reconstrucción completa. Pretende cerrar el Servicio de Neurocirugía del Santa Lucía, el más antiguo del país: nos oponemos. La terapia intensiva del Hospital de Niños agoniza por falta de camas y personal: pedimos justicia y la resolución inmediata a esta situación. Incumple con las Leyes 448 y 26.657 de Salud Mental: reclamamos su inmediata implementación. Implementa el decreto 260/12, que viola la ley de ejercicio profesional de la enfermería: exigimos su inmediata derogación", fueron algunas de las consignas que pudieron oírse ayer en el acto realizado frente a la jefatura de Gobierno.
Los profesionales denunciaron un deterioro edilicio que es "una vergüenza en una ciudad rica y desigual", así como también la falta de insumos, un recorte feroz a las suplencias de guardia, el desfinanciamiento de los cargos concursados y la precarización en las condiciones de trabajo en general, aunque especialmente en el caso de los enfermeros (cuyo sueldo básico ronda los 1.800 pesos), los residentes (sometidos a horarios esclavos) y los concurrentes (que ni siquiera cobran por sus servicios).
"No quisiéramos estar acá. Nuestro deseo es poder estar en los consultorios o en las salas. Y sin embargo nos sobran las razones. Es imposible caminar por los hospitales y no ver lo lastimada que está la salud", clamó un representante de la Asamblea de Residentes y Concurrentes. "Los residentes nos vemos obligados a multiplicar nuestros esfuerzos para que no se note la carencia de personal e insumos de todo tipo, un claro ejemplo de cómo este sistema perverso prefiere la saturación de trabajo en pocas personas, pisoteando los derechos que regulan las leyes que rigen nuestra actividad. El motor que nos mueve es la salud pública –concluyó-, y por eso nos vemos obligados a salir a la calle: para defenderla".

Verónica Ocvirk.

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