sábado, 27 de julio de 2019

La crisis es del capitalismo, que la paguen los capitalistas



El proceso electoral argentino transita en un escenario fuertemente condicionado por la crisis económica, pues nuestro país se encuentra en las vísperas de una nueva bancarrota.

El próximo gobierno deberá afrontar una hipoteca de 150.000 millones de dólares, de los cuales un tercio es con el FMI.
En este escenario, los lobistas del gran capital local e internacional van instalando su agenda a ambos lados de la llamada “grieta”.
Quieren que otra vez sean los trabajadores los responsables de cargar con los costos de la crisis.
Macri ya asumió, ante los capitalistas y el FMI, su compromiso de avanzar con las reformas laboral, previsional e impositiva, a cambio de
poder reprogramar los pagos de la deuda.
Quiere azotar aún más, a una clase obrera golpeada por la carestía y los despidos.
Los Fernández, por su parte, también dieron señales de confianza a los mandamases del Fondo y pretenden embaucar al electorado, planteando que los intereses capitalistas pueden armonizarse con los de los trabajadores.
Cristina se declaró varias veces más capitalista que Macri. Pero es el capitalismo el que está en crisis, y viene sometiendo a la población de todo el planeta a sufrimientos y privaciones sin precedentes.
La hoja de ruta que propone la dupla F-F va en esa dirección.
No olvidemos que la política de pago serial de la deuda externa usuraria, de subsidios a las privatizadas y de rescate a los capitalistas bajo la década kirchnerista, tuvo como contrapartida los altísimos índices de pobreza y trabajo precario y las jubilaciones de miseria.
La disyuntiva que una vez más se le presenta al pueblo argentino es muy clara: o la crisis la pagan los capitalistas o la pagamos los trabajadores.
El 11 de agosto votemos en defensa propia, votemos por una salida política de los trabajadores, votemos al Frente de Izquierda-Unidad.

Partido Obrero

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