domingo, 5 de junio de 2011

MIL


El próximo 8 de junio se cumple la marcha número mil de los jubilados. MIL. Mil miércoles marchando para exigir por sus derechos. Mil. Con calor, con frío, con lluvia o viento… Mil. Mil con la ropa que pudieron comprar con su magra jubilación. Mil con esos zapatos. Mil con poco en la panza y con falta de remedios. Mil sin regalos a sus nietos. MIL.
Mil marchas a distintos presidentes y funcionarios. Pasó Alfonsín con su baja de haberes, Menem y la entrega a las AFJP, De la Rúa, el quite del 13 % y el déficit cero. Cristina Kirschner y el veto a una Ley que duró solo 24 horas.
MIL…
Lloraron Ruckauf y Cavallo. Mil promesas incumplidas.
Mil donde a miles se les fue terminando la vida.
Se nos fue peleando el incansable Hector Quagliaro, militante de la resistencia peronista, de la CGT de los Argentinos, fundador de la CTA, presidente del Centro Nacional de Jubilados de ATE y la Federación de Jubilados de la CTA.
Se escuchan los ecos de los gritos desesperados de Norma Pla, quien llegó a la marcha 100 antes de morir en el 96. Y junto con ellos miles que no llegaban a fin de mes y que no se resignaron.
“No basta participar un día de exaltación en la batalla, sino se está preparado de cuerpo y alma para perseverar. El que afloja pierde y el que se va es un cobarde”, decía Quagliaro.
MIL. Mil maneras de protesta. Marchas, actos, volanteadas, choripaneadas frente a Economía. Huelgas de hambre, carpas, ollas populares… Mil. Hicieron mil…
Mil miércoles son casi 20 años. La huelga más larga de la historia Argentina, de La Federación Obreros en Construcciones Navales, duró catorce meses. Mil donde nuestros jubilados, que no pueden parar su capacidad de trabajo, pusieron lo único que podían poner: su cuerpo.
De cada mil jubilados, ochocientos cobran hoy jubilaciones iguales o inferiores a la mínima: MIL doscientos veintisiete pesos…
Mil mañanas saliendo de sus casas para llegar a la marcha.
Los jueces y los altos funcionarios judiciales cobran el 82 % móvil, también los diplomáticos.
Mil noches mascando bronca.
Mil de tu mamá, mil de tu abuelo, de tu viejo.
MIL.

Diego Urretabizkaya

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