jueves, 13 de febrero de 2020

Puro show: Guzmán y una puesta en escena a medida del FMI



El ministro de Economía dijo ante el Congreso que el FMI y los bonistas tienen responsabilidad en la crisis actual de deuda. Pero confirmó la firme voluntad de pago del Gobierno. Fueron escasos los detalles sobre el plan de reestructuración que ya negocian con el Fondo a espaldas de las amplias mayorías.

El ministro de Economía, Martín Guzmán, se presentó este miércoles en el Congreso de la Nación. En términos formales, el funcionario explicaría a los diputados y diputadas de la nación el proceso de renegociación que se lleva adelante con el FMI y los grandes especuladores internacionales. Pero nada de eso pasó. Se trató de un show montado con el objetivo de preparar las negociaciones con los enviados del Fondo que ya se encuentran en el país. La misión del organismo internacional durará al menos una semana y se encargará de controlar las cuentas públicas.
La presencia del ministro en el recinto había generado expectativas. Más aún tras el reciente “traspié” de Kicillof en la negociación de la deuda de Buenos Aires y tras el default selectivo anunciado este martes.
Fiel a su estilo, y luego de describir el alarmante estado de las principales variables sociales y macroeconómicas dejadas por el macrismo, Guzmán volvió a insistir con el mensaje de que la “consistencia macroeconómica” es una condición necesaria para el crecimiento de la economía.
“Es necesario sacarse de encima esa carga de deuda que no se puede pagar” sentenció el ministro durante su intervención. Sin embargo, no hizo cuestionamiento alguno al origen fraudulento del endeudamiento y ratificó que existe una firme voluntad de pago a los acreedores.

Una vez más: ¿Patria o buitres?

Guzmán acumula títulos como experto en temas relacionados a la deuda. Sin embargo, a la hora de las preguntas eligió sistemáticamente no contestar muchas. Realizó una extensa intervención inicial, plagada de generalidades y, a la hora de las respuestas, eludió responder.
Por ejemplo, no contestó aquella que le formuló el diputado nacional Nicolás Del Caño (PTS-FIT) acerca del carácter de deuda odiosa que tiene la Argentina. El diputado de izquierda había presentado un cuestionario donde, entre otras cuestiones, señalaba que “en el derecho internacional se considera deuda odiosa a aquellas deudas tomadas de manera ilegítima y en contra de los intereses del pueblo, no solamente por Gobiernos dictatoriales, sino también por Gobiernos constitucionales, y asimismo con pleno conocimiento de los acreedores de ese perjuicio, de lo que se han valido varios Estados en el siglo XIX, XX y XXI para desconocerlas. ¿Por qué si la deuda argentina entra plenamente en esta categoría el Gobierno argentino se niega a considerarla como deuda odiosa, lo que implicaría su repudio soberano y evitar que continúe esta estafa sobre el pueblo?”.
Guzmán también eludió otra pregunta de la izquierda: aquella dónde se lo interrogaba sobre las declaraciones de la ex presidenta Cristina Kirchner, quien afirmó días atrás que la deuda “es ilegal”.

La negociación que viene

La falta de respuestas del gobierno tiene su explicación. Lo que ocurrió este miércoles fu un show montado para mostrar un aval político del Congreso y otras fuerzas sociales ante la negociación con el FMI.
Fue por eso que los palcos del recinto estuvieron poblados de todo tipo de invitados. Entre ellos hay que contar a parte del gran empresariado nacional, aquellos que despiden, precarizan o bajan salarios. Allí pudo verse a Cristina Ratazzi (Fiat), Daniel Funes de Rioja (Copal) y Jorge Brito (Banco Macro), entre otros.
También acompañó la dirigencia sindical, en un arco que incluyó desde Hugo Moyano a la cúpula de la CGT, incluidos Héctor Daer, Carlos Acuña y Andrés Rodríguez. Los dirigentes que dejaron gobernar a Macri ajustando sobre las mayorías populares llegaron hasta el Congreso a aplaudir al ministro que garantizar el pago de la deuda heredada.
Este enorme frente servirá de apoyo para las negociaciones que siguen con el FMI. El discurso oficial supone la posibilidad de una negociación “de buena fe” con buitres y el organismo internacional. Pero tal cosa no existe. Nada bueno puede esperarse de esas negociaciones “constructivas” que se realizan a espaldas de las grandes mayorías.
Que esa negociación perjudicará al pueblo trabajador ya es evidente. Millones de jubilados y jubiladas ya están sufriendo las consecuencias de los pedidos de “solidaridad” que hace el albertismo. También le ocurre a los trabajadores, que ven como cae su poder de compra cada día por la elevada inflación, mientras el gobierno habla de terminar con las “claúsulas gatillo”. Los “esfuerzos” para asegurarse la voluntad de pago a los buitres no recae sobre los sectores que más han ganado bajo el macrismo como los bancos, las mineras y petroleras o el agropower.

El silencio del macrismo

Antes del inicio de la sesión ya se conocía que Juntos por el Cambio no hablaría durante la sesión. Luego de la misma, en una conferencia de prensa, Mario Negri afirmó que “la exposición de Guzmán nos dejó gusto a poco. Coincidimos con el ministro de Economía en que los argentinos tenemos que hacer un ‘Nunca más’ de los ciclos de sobreendeudamiento, pero nosotros desde el interbloque decimos también que necesitamos un ‘Nunca más’ de los ciclos de alto déficit fiscal”.
El silencio de macristas y radicales es más que explicable. Habiendo hundido al país en una nueva crisis de la deuda, difícilmente podrían hablar sobre el tema sin hacerse responsables.

Una movilización para negociar

Este miércoles por la tarde el Frente de Izquierda y otras organizaciones marcharon a Plaza de Mayo para denunciar el endeudamiento, exigir que se investigue la misma y plantear la necesidad de romper con el FMI y dejar de pagar la fraudulenta deuda.
En las inmediaciones del Congreso tuvo lugar otra movilización, convocada por las organizaciones de desocupados y movimientos sociales oficialistas como Barrios de Pie, CCC y la CTEP entre otros. Esta concentración tuvo el mismo objetivo que el show montado dentro del Congreso: presionar por una negociación un poco más favorable con el FMI y los grandes bonistas.
Pero no hay negociación exitosa que beneficie a las mayorías sociales si no se desconoce esta deuda odiosa, que es un saqueo de las riquezas producidas por los trabajadores y refuerza los lazos de atraso y dependencia con las potencias imperialistas.

La Izquierda Diario

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