miércoles, 19 de febrero de 2020

Moroni: “hay que pensar en un aumento de la edad jubilatoria”



Pretenden adaptar el sistema a los reclamos del FMI y los bonistas

El ministro de Trabajo, Claudio Moroni, planteó hoy en un reportaje radial que debe empezar a pensarse en la necesidad de incrementar la edad jubilatoria “porque crece la expectativa de vida” y el sistema previsional va a “tener que ir adaptándose” para “no llegar a un punto que se nos convierta en algo insustentable”. Esto cuando actualmente la edad mínima necesaria para acceder a la jubilación es de 60 años en el caso de las mujeres y de 65 en el de los hombres, con la alternativa –formalmente voluntaria- de extender la vida laboral hasta los 70 años.

En tanto, la esperanza media de vida de los argentinos varones alcanzaba en el 2017 a menos de 73 años y a 80,44 la de las mujeres. Es decir que en el caso de los varones, el promedio de vida como jubilado oscilaría entre 3 y 8 años, según cuando sea que se retire, mientras que las mujeres tendrían un período pos laboral de entre 10 y 20 años.
Después de 30, 40 o 50 años de aportes, Moroni sostiene que resulta “excesivo” que un trabajador disfrute de una vida ociosa durante un período de su vida en el cual se encuentre activo, que alcance los 3 u 8 años, con una jubilación que le cubra sus necesidades. Y en el caso de la mujer trabajadora, que pueda disfrutar de un período de su vida en el que se ha jubilado y se ha reducido el peso de las tareas domésticas.
Pero, además, resulta por demás reaccionario el planteo cuando hoy el 75/80 por ciento de las jubilaciones actuales han tenido tal grado de deterioro que no llegan a cubrir el costo de la canasta del adulto mayor.
Además -Moroni ni siquiera lo menciona- el 35% de los trabajadores revista en negro, es decir que tiene escasas posibilidades de llegar a cobrar una jubilación, aunque sea la miseria de la mínima que, hay que recordarlo, con el “suculento” aumento del decretazo, apenas llega, en bruto, a los 15.900 pesos.
Y esto vale para los hombres como, de manera potenciada, para las mujeres, que, por ejemplo, en el caso del millón de empleadas domésticas, un 75% trabaja sin ninguna relación formal de dependencia ni le realizan aportes.
También se le escapa a Moroni que el gobierno actual ha mantenido las leoninas rebajas de aportes que Macri le otorgó a los empresarios, lo que redunda en un vaciamiento de las cajas del Anses. Esto cuando en los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner se mantuvo el drástico recorte a esos aportes patronales implementado por Domingo Cavallo cuando era ministro de Economía.
Moroni y el gobierno se colocan en el terreno de las exigencias de los capitalistas que, ante la crisis económica generada por ellos, tratan de que el costo lo paguen los trabajadores, activos o jubilados. Una simple reposición de los aportes patronales que fueron graciosamente rebajados y el blanqueo de los trabajadores en negro alcanzaría no solo para solventar la vida de los adultos mayores que se jubilan sino para reponer el 82% móvil del salario en actividad.
Resulta claro que el planteo del ministro, -repetido e implementado o en intento de imposición, en medio de crisis y grandes rebeliones en distintos países del mundo- es una muestra de hasta qué punto los capitalistas se han lanzado a una feroz campaña para liquidar el más que deficiente sistema jubilatorio actual para convertirlo en una mísera pensión a la vejez, que se pague durante la menor cantidad de años posible, empujando a los futuros jubilados a la marginación y a la miseria.

Nelson Marinelli

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