viernes, 19 de abril de 2019

Dinero o Cyber money - El nuevo Tiranosaurio Rex



Los administradores de fondos crecieron después de la última crisis financiera de 2007 y no son bancos ni fondos buitres, y prácticamente actúan sin control estatal. Tienen una cantidad inimaginable de activos, de diferentes fuentes, y compran bancos, compañías de inversión y empresas. En Europa, poco se sabe acerca de sus actividades. En Argentina son completamente desconocidos. Aquí echaron una mirada ávida a YPF y a la tierra y muchos productores rurales coquetean con la idea de venderles sus tierras para especular en el mercado de capitales. El país parece un laboratorio de pruebas.
Recién en mayo de 2018, Macri estuvo cerca de una cesación de pagos cuando el peso perdió casi la mitad de su valor luego de que Estados Unidos elevara las tasas de interés. Los administradores de fondos estadounidenses, BlackRock y Templeton, ayudaron a Macri adquiriendo bonos del tesoro por miles de millones de dólares. No solo evitaron una crisis financiera local, sino también una crisis global.
La razón por la que BlackRock y Templeton ayudaron a Macri en mayo de 2018 no apareció en ningún periódico. Seguramente no fue un acto de caridad. Más bien fue uno de agradecimiento por el decreto número 29, en que el gobierno ha prometido, en caso de insolvencia, no objetar la incautación de recursos naturales.
BlackRock y Cía. administra los activos de los fondos de pensiones, los bienes de los multimillonarios y las ganancias de las corporaciones. De todos modos, se sabe que este dinero tuvo su origen en la economía real. Pero ellos también administran medios de pago que provienen del cyber espacio, creados en las pantallas de las computadoras, sin la intervención de un banco central. El comercio electrónico ha generado a través del negocio de los derivados, sumas con muchos ceros, apostando a índices bursátiles, tasas de interés o cotizaciones de divisas.
Ya en 1995, la timba bursátil llevó a la bancarrota al British Barings Bank. Un joven corredor había apostado por el Nikkei japonés y tuvo mala suerte. El efecto positivo fue que, por primera vez, el público escuchó hablar del dinero digital y de los malabaristas financieros. Hoy en día, el caos financiero del capitalismo de casino es más peligroso que nunca. Las nuevas monedas criptográficas como el Bitcoin han vuelto la situación aún más confusa. Pero el tema se borró del mapa.

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