viernes, 22 de enero de 2010

Buscamos Vida

Los crímenes del Ejército Argentino en Campo de Mayo

Hola compañeros y amigos.

Estamos encarando un nuevo proyecto documental llamado Buscamos vida. Los crímenes del Ejército Argentino en Campo de Mayo con el objetivo de sacar a la luz los crímenes aberrantes del Ejército Argentino contra nuestro pueblo Por cualquier inquietud o pedido de información referente a este proyecto y sobre cómo pueden aportar para ayudarnos, pueden escribirnos a proyectocampodemayo@gmail.com

SINOPSIS:

"Nosotros buscamos vida...ellos nos llevaron nuestros hijos y nietos, ya hemos recuperado algunos, pero seguiremos buscándolos a todos hasta el último minuto de nuestras vidas. Tienen que devolvernos lo que nos han robado y pagar en la cárcel por lo que han hecho (Testimonio de una Abuela de Plaza de Mayo).
Desde el año 1975 hasta 1983, las fuerzas armadas argentinas secuestraron, torturaron y desaparecieron a 30.000 militantes políticos, sindicales, estudiantiles y sociales, lo que demuestra que la barbarie atravesó a toda nuestra sociedad.
Este sistema de represión fue adoptado por todas las dictaduras militares latinoamericanas con el llamado "Plan Cóndor" que actuaba como coordinadora represiva de los movimientos sociales en Argentina, Bolivia, Chile, Uruguay, Paraguay y Brasil. Esto fue pergeñado como Doctrina de la Seguridad Nacional por el Departamento de Estado norteamericano, los grupos de poder económico multinacional y perpetrado a través del poder militar. De las investigaciones que hicieron los organismos de derechos humanos surge que, durante la última dictadura militar, hubo aproximadamente 600 campos de concentración en todo el territorio nacional. En Campo de Mayo, la mayor guarnición militar del ejército argentino, funcionaron los centros clandestinos de detención El Campito, Las Casitas, el Hospital Militar y la Prisión Militar de Encausados. En estos lugares fueron secuestrados, torturados y posteriormente desaparecidos más de 5.000 hombres y mujeres de nuestro pueblo mientras resistían la feroz embestida del terrorismo de Estado. Allí, el porcentaje de sobrevivientes fue menor del de los campos de concentración del nazismo en Auschwitz, durante la última guerra mundial (1939-1945).
Con el valiente testimonio de quienes pudieron sobrevivir, Buscamos Vida cuenta el accionar de esa maquinaria del terror sobre los prisioneros en este campo de concentración, el cual se apropió de aproximadamente 200 niños nacidos en la maternidad clandestina del Hospital Militar de Campo de Mayo e impuso, a sangre y fuego, un sistema económico, político y social que favoreció a una minoría oligárquica a expensas de las grandes mayorías populares, cuyas consecuencias aún hoy seguimos padeciendo.
Buscamos vida es también, como un ejercicio de memoria contra el olvido, la historia de un pueblo que persiste en la búsqueda de la verdad y la justicia; de quienes, con memoria fértil, abrazan los sueños de tantos intentos por construir un mundo libre.

NUESTRA MOTIVACIÓN:

Realizar un documental sobre los campos de concentración que funcionaron en Campo de Mayo es una necesidad histórica para la comprensión de nuestro pasado reciente. Desde el retorno a la democracia, hemos asistido a la justificación del genocidio a través de la "teoría de los dos demonios", equiparando a los luchadores populares con la maquinaria del Estado terrorista. Habrá un silencio cómplice en la historia Argentina hasta tanto no se diga la verdad a nuestros jóvenes, a quienes, con eufemismos, les recitan que el Proceso de Reorganización Nacional intervino en 1976 porque el País era un caos. Hoy, por la tenaz persistencia de los sobrevivientes, se está enjuiciando a los genocidas, pero hay una negación sistemática a correr el velo de lo que ocurrió en Campo de Mayo y en otras guarniciones del Ejército Argentino. En los juicios actuales, no dejan filmar ni grabar las audiencias. Denunciar este genocidio planificado contra obreros, estudiantes, intelectuales y religiosos comprometidos con el cambio social es imperativo para construir una sociedad libre sobre la base de la verdad histórica, y que realmente podamos romper con una larga cadena de impunidad militar en complicidad con grupos económicos nacionales y extranjeros.
Con la restauración de la democracia, hemos visto cómo se enjuició y se condenó a las juntas militares. Posteriormente, la ley de Punto Final, la de Obediencia Debida y el indulto presidencial dejaron sin castigo a los responsables directos, sus cómplices y colaboradores. En la actualidad, y gracias a la lucha inclaudicable de los organismos de Derechos Humanos, se llevan a cabo juicios contra algunos militares por casos particulares de desaparición forzada de personas en el marco del genocidio contra el pueblo Argentino.
Buscamos vida es la historia de un pueblo que quiere reencontrarse con su pasado. Es también su deseo de intervenir en el presente para que se haga justicia, y construir su futuro sobre la base de la verdad histórica, como testimonio vivo para las actuales y futuras generaciones.
El plan sistemático de desaparición forzada de una generación, que incluyó el robo de bebés, el cierre de miles de fábricas, el aniquilamiento de una clase obrera organizada con la intención de cortar la continuidad histórica de la lucha de nuestro pueblo, fue planificado para que sus consecuencias resultaran difíciles de revertir para el futuro de nuestra sociedad. Es imperativo tomar conciencia de la naturaleza de esta aberración ya que, además de lo que significa cada uno de estos delitos en sí mismos, viene acompañada de la miseria planificada desde los centros del poder mundial, la implantación del terror y la consiguiente impunidad para los genocidas que otrora se creyeron dueños de todo, incluso de la vida de los pueblos que luchan por forjar una vida digna.

Aldo Getino - Documentalista
Mascaró, cine americano

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