lunes, 28 de diciembre de 2020

¿Qué está pasando con la nueva mutación del coronavirus?


¿Qué está pasando con la nueva mutación del coronavirus? 
En los últimos días, se detectó un aumento significativo en el número de casos de Covid-19 en Londres y el sudeste de Inglaterra que sugería la existencia de una nueva cepa del virus con mayor tasa de transmisión, es decir, que se contagiaba más rápido. Al analizar el genoma (ARN) de muestras de pacientes, se confirmó que el virus circulante presentaba mutaciones respecto al virus que venía circulando en esa zona.
 ¿Qué implica esta mutación?
 Si bien todos los datos son preliminares (y en ese sentido hay que evaluarlos con cautela), la variante detectada en Reino Unido, llamada B117, presentaría un R0 o tasa de reproducción superior. El R0 estima la cantidad media de personas que se contagiarían a partir de una persona infectada y da idea del potencial de transmisión de una enfermedad. Es decir, que la nueva cepa se transmitiría más fácilmente que otras anteriores. Sin embargo, al no haber aún estudios moleculares no se conoce el mecanismo por el cual esto ocurre. No se puede descartar, sin embargo, que haya también otras variables epidemiológicas que hayan aumentado el número de contagios. En principio, no parecería que la nueva cepa provoque síntomas más graves o mayor mortalidad.
 ¿Es la primera mutación del virus causante de Covid-19 que se conoce? 
No. Ya se detectaron más de 4.000 mutaciones en cepas circulantes de SARS-CoV-2, el virus causante de Covid-19. Lo que ocurre es que no todas las mutaciones tienen consecuencias directas en la capacidad de transmisión u otras variables epidemiológicas. Muchas mutaciones no tienen ningún efecto sobre la performance del virus, lo que se conoce como mutaciones neutras. 
 ¿Por qué tiene tantas mutaciones este virus?
 El SARS-CoV-2 es un virus formado por ARN, uno de los dos tipos de material genético existentes (el otro es el ADN). La enzima encargada de copiar ese material genético para reproducirse es la ARN polimerasa que, a diferencia de la que copia el ADN, tiene una tasa de error muy alta. Es decir, cuando va copiando el material genético se equivoca pero no tiene un mecanismo de corrección como sí ocurre con los virus formados por ADN. Las mutaciones que van apareciendo son los errores que va cometiendo la ARN polimerasa. 
 ¿Podría ocurrir que las vacunas disponibles no protejan contra esta cepa?
 Se cree que no pero se sabrá con certeza cuando se completen los estudios a nivel molecular que nos muestren qué modificaciones concretas en la partícula viral presenta esta nueva cepa respecto de las anteriores. Las vacunas contra Covid-19 están diseñadas para generar anticuerpos contra la proteína viral S (spike) que es la que interactúa con el receptor celular ACE-2 para ingresar las células del sistema respiratorio. Al vacunarse, la persona desarrolla anticuerpos y células de memoria del sistema inmune que logran unirse a esta proteína viral, neutralizándola e impidiendo que infecte a las células. La clave estará en ver si las mutaciones afectan esta proteína y si esas potenciales modificaciones implicarían que los anticuerpos desarrollados contra ella dejan de ser efectivos. Por ahora, no parece un escenario probable. 

 Lucía Maffey Bióloga.

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