jueves, 31 de julio de 2014

Griterío contra los buitres, ajuste a los trabajadores



Es el viejo recurso del tero. Por un lado, Cristina Kirchner y Kicillof gritan contra los fondos buitre y contra el juez Griesa para la tribuna, mientras gestionan bajo cuerda el pago puntual de la deuda usuraria. Por el otro, esgrimen la crisis con ellos para reclamar el cese de cualquier lucha obrera o popular en nombre de una supuesta unidad nacional. Las burocracias sindicales han tomado al vuelo esta demagogia reaccionaria – unos, para enviar patotas a Lear y hacer la vista gorda a las suspensiones en VW; otros, para darle largas a la convocatoria de una huelga nacional contra el ajuste.
El kirchnerismo ha buscado intensamente llegar a un acuerdo con Griesa y los buitres, o en su defecto producir un defol transitorio hasta diciembre. El defol K no es otra cosa que la treta para pagar a los buitres, del mismo modo que lo ha hecho con Repsol, el Club de París y los buitres que litigan en el tribunal arbitral del Banco Mundial. La ‘gestión’ de los bancos locales para comprar la deuda con los buitres -para facilitar un pago posterior- muestra que la burguesía local es una de las principales tenedoras de deuda externa de Argentina y una beneficiaria de primera línea del pronto pago.

Extorsión

En esta línea antinacional, el gobierno ha puesto prioridad en derrotar al movimiento obrero que lucha y en rechazar reivindicaciones como la vinculada con el impuesto al salario. Capitanich, por ejemplo, les advirtió a Yasky y Caló que una modificación del impuesto al salario está condicionada al arreglo con los buitres. La cosa puede durar hasta enero próximo. Hay que cuidar el “equilibrio fiscal”, dice el oficialismo, mientras negocia el pago de deudas e intereses usurarios con la carroña internacional. El argumento se usa hasta para proteger a Boudou, denunciado también por corrupción en el canje de deuda de 2010.
Los capitalistas, por su lado, alegan el defol para producir mayores despidos y suspensiones. De hecho es lo que ya está ocurriendo a un ritmo creciente. Las 350.000 cuentas sueldo que se cerraron en los últimos meses son sólo una parte.

Programa

El gobierno ha hecho saber que tomará medidas para enfrentar las consecuencias de un defol, pero es claro que carece de un plan alternativo, porque su objetivo no es otro que terminar arreglando con los fondos buitres.
Para combatir este derrumbe planteamos prohibir las suspensiones y despidos, la eliminación del impuesto al salario, la reapertura de las paritarias, el ajuste salarial mensual de acuerdo a la inflación y un aumento de emergencia a los jubilados. Por el no pago de la deuda externa en su totalidad, la nacionalización de la banca y del comercio exterior.

Gabriel Solano

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