lunes, 14 de julio de 2014

Deuda externa: Regeneración de una vieja dependencia

La desnudez con que se ha puesto de manifiesto en su total integralidad el problema de la deuda externa argentina, la cuestión de establecer una dinámica de accesibilidad al crédito internacional como excusa para honrar una deuda fraudulenta e ilegítima, las garantías pedidas por el gobierno argentino al Club de Paris, con respecto a que se paga para que las inversiones lleguen al país, el monitoreo del Índice de Precios y el PBI por parte del FMI, y el pago contante y sonante a Repsol; van marcando un panorama claro de la situación financiera argentina, de los ejes estratégicos y las decisiones del gobierno con respecto del tema de la deuda.
Todo este proceso que habilita públicamente una discusión mil veces discutida, y que a la luz de la propaganda oficial, era un tema resuelto, muestra el repetido doble discurso del régimen actual, y prepara de manera evidente el camino hacia un nuevo ciclo de endeudamiento y el establecimiento de un reencauzamiento en termino de relaciones con los organismos financieros internacionales incluido el FMI.
La lógica del fraude mediático del mentado desendeudamiento se cae estrepitosamente, y la unidad estratégica con un sector de la oposición se hace evidente, preparando el tránsito hacia un ajuste brutal sobre la clase trabajadora y el pueblo en general.
La cuestión de la deuda externa, no es una discusión circunscripta en el relato político argentino solamente, la cuestión de la deuda se enmarca en un proceso de crisis y reestructuración de las economías más poderosas del globo, fundamentalmente de la estadounidense, pero en el marco de una concepción de seguridad nacional y conservación de potencia económica hegemónica.
La reestructuración de la economía norteamericana y el reencauzamiento de su hegemonía económica a escala planetaria, constituyen uno de los ítems más importantes, sino, el fundamental en términos geoestratégicos, y parte fundamental en la agenda de la llamada “seguridad nacional”. Pero esa reestructuración no está circunscripta a un solo actor y no es lineal; adentro hay reivindicaciones y disputas, aunque no contradictorias con la matriz ideológica del sistema como tal, constituyen un asunto a resolver al interior del capitalismo global y todas sus expresiones, en un contexto global que le ha permitido a EEUU fortalecerse.
Los 90 constituyeron un periodo en el cual el núcleo central del capitalismo mundial, los EEUU, se apropiaron, por la vía pacífica , de la mayoría de las empresas estatales de gran parte de los países de América Latina y por secuencia expropiatoria de sus bienes naturales, la privatización de YPF y la provincialización del patrimonio sobre los bienes naturales constituyo el primer escalón, así como la desnacionalización del cobre el Chile, hacia la invasión de las transnacionales extractivas más importantes del planeta.
En este proceso la deuda externa de A. Latina se convirtió en el mayor obstáculo para el desarrollo de nuestros países.
Pero el endeudamiento, como así la estatización de la deuda privada, forman parte de la estrategia de condicionamiento a las economías periféricas por parte, fundamentalmente, de los EEUU; en este contexto, la extranjerización de la economía y las políticas privatizadoras en los 90 y su cadencia cronológica actual echa por tierra los sueños de soberanía económica.
El problema de la deuda externa está relacionado directamente con los vaivenes del capital financiero mundial y con su lógica saqueadora, pero el capital productivo, también ha contribuido a este proceso constituyendo las inversiones en el país y posibilitado de manera directa la desnacionalización de las principales empresas en A. Latina en la década del 90.
Son las grandes corporaciones mundiales productoras de bienes y servicios las que marcan el camino del capitalismo mundial, apoyadas en el capital financiero. Es en estas condiciones que la relación de explotación del capital sobre el trabajo aparece de nuevo con mayor nitidez.
El poder de las más poderosas corporaciones mundiales reside en que un pequeño grupo, el cual está estrechamente interconectado a través de las juntas directivas corporativas y constituye una red de poder que manejan la economía mundial (1).
Son estas grandes corporaciones del capitalismo mundial, por ejemplo, el sector minero, cuyas corporaciones extraen material de sectores comunes globales de la Tierra y utilizan mano de obra barata para acumular riqueza. El valor del material removido por estas grandes compañías petrolíferas, gasíferas y variadas organizaciones de extracción de minerales, excede lejos el costo real de extracción, estas corporaciones del capital productivo son las que tienen relación directa con el poder financiero mundial y las que se encuentran en la base del problema de la deuda externa de la región.
Las crisis internacionales de la deuda de mayor importancia de los siglos IXX y XX, afectaron directamente el destino de los países emergentes, en el siglo XXI fueron Argentina, China, Túnez, Egipto, y el Imperio Otomano, lo que constituyo y sigue constituyendo un problema de gran magnitud para los estados de los países; en algunos casos esto significa el 20 o 30 % del presupuesto de estos al pago de la deuda pública. Brasil gasta cuatro veces la suma de los `presupuesto de educación y salud en el pago de su deuda (2).
Es fundamental la relación del encallamiento de la economía mundial con el problema de la crisis de la deuda, conjuntamente con el ritmo del desarrollo y la dinámica de la economía global, pero sobretodo de los países más industrializados, el paso anterior a las crisis de la deuda, es una fase muy marcada por el recalentamiento de la economía de los países centrales en donde hubo una superabundancia de capitales, de los cuales una porción esta reciclada hacia los países de la periferia. La crisis, en general es provocada por una recesión o un crash que golpea a algunas de las economías industrializadas, un ejemplo claro es la crisis que se desencadeno entre los años 2007 y 2008 en la triada (3), esto muestra la interdependencia de las múltiples crisis y la relación directa con el saqueo de nuestro patrimonio económico.
La reestructuración de la deuda argentina estuvo direccionada por la facción financiera transnacional, relacionada de una u otra forma a las corporaciones mundiales como Freeport-McMoRan (FCX) el extractor mundial más grande de cobre y oro, compañía que controla depósitos enormes en Papua, Indonesia; y que también opera en Norte y Suramérica y África, o Cargill, como también la conocida Barrick Gold.
Esta facción financiera internacional está representada por los grandes bancos globales como el Barclays, HSBC y el Citigroup. La reestructuración de la deuda en 2005 estuvo coordinada por el banco británico Barclays y el Merrill Lynch, y en la reapertura de 2010 se sumó el banco alemán Deutsche Bank ligado al programa europeo continental, donde el euro es el centro. Londres representa, con el Barclays a la cabeza la plaza más importante para los mercados emergentes, Londres constituye uno de los centros de mayor importancia para los negocios del capitalismo global y su respectiva fase de acumulación.
Un aspecto a considerar sobre la reestructuración contemporánea de la deuda, como todo el proceso histórico de esta, es el vínculo directo y el condicionamiento de los centros imperialistas mundiales a los países deudores, de concesiones y garantías financieras a las transnacionales interesadas en el negocio energético, reafirmado anteriormente con la aplicación actualizada de la ley de Inversiones Extranjeras, que contempla interiormente los TBI (Tratados Bilaterales de Inversión).(4) Como la indigna pertenencia de Argentina al CIADI y la claudicación de nuestro país a la resolución de litigios arbitrarios en contra de la nación, como la inminente aceptación del pago a los acreedores internacionales en general. (5)
La estructuración de una economía dependiente vinculada estrechamente al pago de la deuda, condiciona la soberanía de los países en todos los aspectos, y devela los vínculos entre la clase dominante local y el capital transnacional, una alianza, en el cual el Estado se convierte en principal herramienta de la clase dominante, por el cual los pueblos pagan la debacle y el saqueo de las corporaciones mundiales.
La relación entre la deuda pública y privada es una ecuación que demuestra la funcionalidad del estado con respecto de la clase dominante; solamente para los países en desarrollo la deuda total al 2008 era de 3,64 billones de dólares (1 billón es 1 millón de millón), de los cuales 1,43 billones o el 39 % correspondía a lo debido por los poderes públicos, y de 2,21 billones por las empresas privadas o el 61 %, con la singularidad, que gran parte de la deuda ,medida como asumida por los poderes públicos, fue contraída por dictaduras y de la cual una parte importante, sino es la más importantes , es la estatización de deuda privada. La distribución de esa deuda entre los acreedores es repartida, a Organismos Financieros Internacionales, el 29 %, a otros Estados el 20 % y a entidades privadas el 51%. Los números hablan solos.
La actualidad de la ley de Inversiones Extranjeras y las garantías que esta le da a las inversiones transnacionales , la invasión de compañías extractivas intensivas relacionadas con el rubro energético, y la intrínseca garantía que es el pago de la deuda externa, a cualquier precio, para las inversiones extranjeras , que más que inversiones, constituyen el núcleo de una economía de enclave que ha extranjerizado la economía , ha zonificado territorios para su gula extractivista, y ha mancillado nuestra soberanía.

R. Gómez Mederos

Notas:

1- Peter Phillips y Kimberly Soeiro, “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class”.
2- Rodrigo Vieira de Ávila. Http://www.cdtm.org/spip.php?article3148.
3- Eric Toussaint. Crisis Global. Ediciones Madres de Plaza de Mayo agosto de 2010.
4- R. Gómez Mederos .Del empréstito Baring al Club de Paris. Continuidad y nuevo ciclo de endeudamiento. Agenciacta.org. 24-06-2014
5- Ídem 4

Bibliografía.

La crisis global. Eric Toussaint .Ediciones Madres de Plaza de Mayo agosto de 2010.

El Financiamiento Externo Argentino durante la década del 90. Felipe A. M. de la Blaze. Editorial Sudamericana.

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