martes, 11 de mayo de 2021

Colombia: la rebelión popular sigue en ascenso

Luego de 14 días de protestas y 7 de negociaciones, la rebelión popular desatada el 28 de abril.no ha perdido vapor. Las negociaciones llamadas “diálogo nacional” no conducen a ningún lado, porque el gobierno narco-militar no aguantaría las concesiones mínimas que reclaman las masas.
 La reforma fiscal que detonó la rebelión había sido fomentada por el FMI menos de dos semanas antes del estallido, como parte de un Programa de Facilidad de Crédito. Colombia tiene acceso a línea de crédito flexible (LCF), instrumento del FMI. Colombia recibió mediante este mecanismo 5.370 millones de dólares (unos 19 billones de pesos), de los cuales 3.900 millones los dejó el Gobierno en el exterior para incorporarlos en el flujo de caja de 2021. Pero el país debe pagar el 50% de esa deuda el año que viene. 
 Los llamados para que Duque siga el camino de Piñera caen en saco roto, porque incluso la derecha chilena no está todavía conforme con pasar por un tránsito constitucional, que podría poner coto al sistema jubilatorio privado y a la educación arancelada – dos pilares de la financiación capitalista. 
 Las negociaciones se van a extender por 10 días más, sin que ello detenga la militarización estatal – ni tampoco los cortes de rutas y las huelgas. En Calí, Bogotá y otras ciudades, la represión fue “tercerizada” en fuerzas paramilitares. El Comité Nacional de Paro no consiguió nada de Duque. 

 La primera línea 

“Los muchachos están enfrentándose a la policía con palos y rocas, la organización popular puede ganarle a cualquier organización estatal” (France24, 9/5), dicen desde los piquetes. La primera línea realiza asambleas y actividades populares, ollas populares, con solidaridad de los médicos de la zona. También reciben donaciones de la Loma, una comunidad vecina (ídem). “Antes de las ollas comunitarias muchos chicos no tenían ni para una comida diaria” (ídem). Bogotá aumentó su pobreza en un 40% en pandemia, y creció en Medellín, Cali y la costa atlántica, escenarios de las mayores movilizaciones. La encuesta Pulso Social del DANE indica que 2,4 millones de hogares ya no comen las tres comidas al día. 
 Duque se reunió el 7 de mayo con la “coalición esperanza”. Claudia López, alcaldesa de Bogotá, parte de ese colectivo, pidió proteger al ejército y los policías y se hizo la desentendida por el uso de espacios públicos y privados (colegios, centros comerciales) como base de operaciones del ejército.
 Gustavo Petro, el centroizquierdista que va primero en las encuestas para 2022, había reclamado el fin de las movilizaciones cuando Duque retiró la reforma (Semana, 7/5). Pero Duque no retiró la reforma; hubiera necesitado la venia del FMI, el cual no ha abierto la boca hasta ahora. Petro plantea ‘democratizar’ a Duque, separándolo de Uribe; muchos analistas lo acompañan en este planteo. Para eso deberían contar con el apoyo de las FFAA, que son inseparables del paramilitarismo.
 El Vocero del Comité Nacional del Paro (CNP), justificó el encuentro con el gobierno como “ exploratorio”. “Estamos en paro nacional. El paro no va a parar por el solo hecho de ir a una reunión exploratoria con el señor presidente y su gabinete” (el tiempo, 10/5). 

 ¿Agenda sobre lo fundamental? 

‘Agenda sobre lo fundamental’, es lo que el gobierno y el CNP definieron como puntos básicos de discusión. El gobierno estaría dispuesto a volcar más de 50 billones de pesos (13.286 mil millones de dólares) a la inversión social, el doble de lo que pretendía recaudar con la reforma fiscal (RT, 10/5). La renta básica que pide el CNP “le costaría al país $73,93 billones” (vanguardia, 7/5). El progresismo chileno busca también salvar con una renta básica el sistema de AFP. 
 El CNP reclama el retiro del proyecto de ley de reforma a la salud, vacunación para la población, renta básica de un salario mínimo legal vigente por seis meses para treinta millones de personas en condición de pobreza, defensa de la producción nacional (agropecuaria, industrial, artesanal, campesina) y de la soberanía y la seguridad alimentaria, subsidio a la pequeña y mediana industria, matrícula gratuita para los estudiantes, garantizar los derechos de las mujeres y de las diversidades sexuales durante la emergencia, rechazo a los privatizaciones del sector público, derogación del decreto que abre paso a las aspersiones aéreas con glifosato y del decreto 1174. El “pliego” no alude a la deuda externa, ni plantea el cese del gobierno actual 
 El 6 y 7 de mayo se realizó la 5ta reunión del CNP y de los comités de paro departamentales (CDP), junto a comunidades negras, campesinos (Cumbre Agraria), la Minga indígena y otras organizaciones. Hizo un llamado a “fortalecer al paro ante la ofensiva del gobierno”, pero sólo convocan para a una marcha para el miércoles el 12, previendo el fracaso anticipado del “diálogo nacional”. Plantean la “desmilitarización, cese a la represión y violación de los DDHH y la negociación de los pliegos de peticiones”, a condición de frenar la lucha. Reclaman impulsar “asambleas populares, sindicales y gremiales para informar, ayudar a dirigir y fortalecer el paro nacional, departamental, municipal y regional”, y realizar una nueva reunión el 13 de mayo.

 Emiliano Monge
 11/05/2021

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