viernes, 10 de septiembre de 2021

Crisis habitacional imparable

Una de las situaciones más críticas en el país es la situación habitacional. Los ingresos de miseria, con un salario mínimo de 28 mil pesos y una jubilación mínima de 26 mil, no alcanzan ni para cubrir la mitad de un alquiler familiar. 
 Somos testigos de la crisis habitacional en las villas. Es lo que acabamos de presenciar en la villa 31 y en la 21-24 de la ciudad, pero es moneda corriente en las más de 5.000 villas y asentamientos del país donde viven casi un millón de familias (Infobae, 24/3). Los subsidios habitacionales se restringieron, mientras se sigue subsidiando a los dueños de los hoteles y pensiones. El gobierno de los Fernández suspendió las ayudas el año pasado (IFE) y habilitó los desalojos, no extendiendo el DNU 320/2020 que los prohibía, congelaba alquileres y extendía contratos.
 El “boom” de la construcción que el gobierno anuncia en medios afines tiene dos contracaras. En primer lugar, la extensión del trabajo informal en la construcción. Por otro lado, el aumento de la construcción presiona sobre las viviendas “irregulares”, que implica que se produzcan desalojos para que luego el Gobierno “ceda” esas viviendas a los negocios inmobiliarios. 
 Para poder anotarse, los planes de vivienda del ministro Jorge Ferraresi (Procrear, Casa Propia, etc) hay que justificar ingresos por 80 mil pesos y otros requisitos más, algo imposible para la mayoría de las familias trabajadoras del país 

 Los alquileres 

Los alquileres vienen creciendo muy por encima de la inflación y los aumentos de salarios. Según un relevamiento de Reporte Inmobiliario, la inflación interanual de julio a julio (20-21) fue de 51,8% según INDEC, el alquiler promedio aumentó un 58% para un dos ambientes y 61% para un tres ambientes. Las consultoras ligadas a los sectores inmobiliarios aducen que esto se debe a la caída de la oferta. Pero no mencionan que lo que se construye, en un 90%, no es para alquiler, sino para especular y hacer negocios a costa de la expulsión de los trabajadores de sus viviendas y de los lugares donde alquilan porque no pueden pagarlo. 
 En CABA, según un informe, el 9,2% de viviendas están vacías, mientras que el déficit habitacional es del 11,6% (5,3% de viviendas necesitan mejoras estructurales, y 6,3% están en viviendas irrecuperables). Entre 2005 y 2018 se construyeron 195 mil viviendas, pero la mitad fueron viviendas suntuosas y de lujo (acij.org.ar 1/9). Sin embargo, la población en CABA es la misma desde 1947: es la radiografía de la expulsión de las familias trabajadoras. 

 Emiliano Monge 
 08/09/2021

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