sábado, 29 de noviembre de 2025

A falta de dólares, tarifazos y despidos.


El gobierno intentó edulcorar el anuncio de la quita de subsidios a la luz y al gas con el argumento de que sólo serán excluidas las familias que estén por arriba de las tres canastas básicas mensuales -unos 3,6 millones de pesos. Supuestamente, el 80% de los hogares retendría el subsidio. Con excepción de algún barrio privado, son más o menos las mismos que lo recibían hasta ahora. Pero a poco de andar, queda claro cuál es la verdadera novedad del nuevo régimen: el despojo progresivo del subsidio a quienes venían percibiéndolo hasta ahora. 
 En electricidad, el subsidio equivaldrá al 50% de la tarifa; pero en invierno y verano, sólo para consumos hasta 300 KWH mensuales; y en el resto del año, hasta 150 KWH. En el caso de los llamados “ingresos medios” -que en realidad no llegan a la actual canasta familiar- el tope del actual consumo subsidiado era de 250 KWH mensuales, o sea, un 60% más alto que el nivel dispuesto por el nuevo régimen. Como resultado de este recorte, las estimaciones de especialistas dicen que 140.000 familias perderían el subsidio. 
 En el caso del gas natural, el subsidio queda reducido al lapso abril-setiembre, y queda eliminado para el resto del año. Por otra parte, el subsidio a garrafas -cuyo precio ya fue liberado este año- será “reformulado” a través de un complicado sistema de reintegros, con la “cooperación” de las compañías de billeteras virtuales y sus desinteresadas comisiones. 
 Sobre la quita dispuesta, el gobierno dispondrá un subsidio “paliativo” del 25% de la tarifa, pero con carácter descendente mes a mes y hasta desaparecer en diciembre de 2026. 
 De acuerdo a lo informado oficialmente, el nuevo régimen implicará que unos 1000 millones de dólares anuales del costo anual del servicio eléctrico y gasífero pase a ser costeado directamente por los usuarios. Pero la tarifa para éstos se acrecentará todavía más, porque una mayor tarifa “pura” representa una carga más elevada en el pago de impuestos provinciales y municipales. Al cabo de 2026, el tarifazo promedio se estima entre el 30 y 40% sobre lo que paga actualmente cada familia usuaria. 
 El anuncio con bombos y platillos de la quita de subsidios tiene un claro destinatario: el Fondo Monetario Internacional. Se produce a pocas semanas de la “evaluación” del Fondo sobre la marcha de acuerdo firmado a comienzos del año. A nadie escapa que el gobierno no podrá cumplir con el compromiso de acumulación de reservas, que continúan negativas y en unos 9.000 millones de dólares por debajo de lo prometido al Fondo. En compensación por la falta de dólares, el anuncio de una “motosierra” redoblada (quita de subsidios) le sirve al gobierno de pretexto para reclamar una “dispensa” (waiver) en relación al incumplimiento del acuerdo. Y al FMI, para otorgarlo. En la misma línea, acaban de anunciar una nueva tanda de despidos en el Estado nacional, hasta recortar el 10% de la planta actual. 
 La quita de subsidios es también una señal a los monopolios energéticos, que vienen recibiendo las compensaciones del fisco con retrasos e incluso con bonos del Estado, como ya hizo Caputo con las generadoras de energía. En definitiva, el superávit fiscal -que Milei le va a “vender” al Fondo en las próximas semanas- es también un dibujo. 
 El tarifazo en puertas se suma al fuerte aumento en el transporte, y refuerza la necesidad de una campaña y una lucha por un aumento inmediato de salarios y jubilaciones.

 Marcelo Ramal 
 29/11/2025

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