martes, 20 de septiembre de 2022

Alberto se toma un café con Georgieva y la cuenta la pagamos los trabajadores


Alberto Fernández y Kristalina Georgieva. 

Alberto Fernandez viajó a Nueva York para participar de la Asamblea de la ONU y reunirse con Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, luego de que el organismo aprobara la segunda revisión del cumplimiento del programa y habilitara el desembolso de U$S4.000 millones, los cuales se destinarán al pago de la deuda con el propio Fondo. El presidente va a ratificar allí el plan que presentó Sergio Massa hace una semana; pero ¿En qué consiste? 
 Para cumplir con el objetivo de reducir a un 2,5% del PBI el déficit fiscal para este año y una restricción casi total de la emisión monetaria, el gobierno viene de licuar el Presupuesto del corriente año ubicando la proyección inflacionaria en 62% para la actualización de partidas, frente a índices anuales que ya superan el 95%. Mientras tanto se utiliza para poner techos paritarios y al salario mínimo, el cual permanece en niveles de indigencia como las jubilaciones. 
 Otro dato a tener en cuenta es que, segun la Oficina de Presupuesto del Congreso, en el mes de agosto los gastos corrientes cayeron, en términos reales, un 19,1% interanual, entre los que se encuentra el presupuesto ejecutado para el pago de la AUH, el cual quedó 31% por debajo de la inflación interanual, y el dinero devengado para jubilaciones y pensiones, el cual perdió 12,5% contra la inflación. Esto conforma un robo a los jubilados, a los cuales les impusieron una movilidad desindexada de la inflación, y otra vía para licuar las erogaciones. Lo mismo sucede con las paritarias a la baja de los empleados públicos. 
 A su vez, se aplicó un guadañazo presupuestario para lo que resta del año de $400.000 millones en esferas públicas fundamentales, entre las cuales se encuentran el programa Conectar Igualdad (incluso frente a los niveles de deserción que dejó la pandemia por falta de acceso a la conectividad), Vivienda (aunque la crisis habitacional sigue en aumento y ya azota a 3,5 millones de hogares), obra pública (cuando prolifera el desempleo y el trabajo precario), el ajuste canallezco en discapacidad y el recorte de subsidios mediante tarifazos. También intentaron reducir las becas Progresar para aquellos estudiantes que perciban el plan Potenciar Trabajo pero la juventud ganó las calles, bloqueó este atropello y hasta conquistó la compatibilidad del plan con la beca. Para el año que viene el Presupuesto estipula otro recorte de $700.000 que será, en mayor medida, reduciendo subsidios que se traducirán en mayores tarifazos, como la luz, el agua, el gas y el transporte. 
 Asimismo la suba de precios les reporta otro negocio por la vía de una mayor recaudación de impuestos como el IVA, tributo al consumo que representa el mayor ingreso del Estado. Sin ir más lejos, según el mismo informe de la OPC, lo recabado a través del IVA creció un 5,4% interanual por encima de la inflación. Esto muestra que quienes pagamos el ajuste somos lo pagamos los trabajadores.

 Para los capitalistas un trato diferente 

En paralelo a todos estos recortes, el gobierno atendió la exigencia del FMI por mantener las tasas de interés positivas, una herramienta que viene utilizando para desincentivar el pasaje a dólares y financiar la restricción en la emisión, pero que sigue aumentando la bola de nieve de deuda en pesos y engrosando el negocio para la banca a costa del encarecimiento de los créditos para la industria y el financiamiento del consumo. Esto último golpea cada vez más la capacidad de consumo de los trabajadores, mientras crece el endeudamiento familiar por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. 
 A su vez, atiza la recesión, que ya se ve agudizada por el cepo a las importaciones, incluso cuando el Presupuesto 2023 ya prevee un estancamiento de la actividad económica y del consumo privado, e incluso un desplome de la inversión. Esto se tarducirá en un mayor desempleo, algo que viene parcialmente reconocido en el propio Presupuesto, donde se estipula que no bajará la desocupación y es la clara muestra de que atacan al movimiento piquetero y a los beneficiarios de planes sociales cuando no ofrecen ninguna vía para la creación de trabajo genuino. Además del armado de esta bicicleta financiera, el gobierno continúa pagando sobretasas usurarias al FMI. En medio del ajuste, el país permanece pagándole con creces al capital financiero.
 También el organismo saludó el dólar soja, un incentivo a los sojeros para que liquiden las divisas retenidas y así cumplimentar la meta de reservas impuesta por el organismo, lo cual redundará en un aumento en el precio de los alimentos derivados y sienta el precedente para que otros sectores exijan lo mismo. Además, es un beneficio cambiario que exige mayor emisión, por lo que se absorberá mediante más deuda en pesos que se pagará con más ajuste fiscal, y viene con un bono intransferible del Tesoro, es decir un beneficio que implica un mayor endeudamiento en dólares con el capital agrario. Los trabajadores pierden por todos lados, pero los extorsionadores la juntan en pala. 
 Queda claro que el plan que el gobierno le entregó al FMI tiene un costo enorme para quienes viven de su salario. Se torna más urgente que nunca un paro nacional y un plan de lucha para darle una salida a la crisis del país, ganar a los trabajadores a superar a este nacionalismo devenido en fondomonetarista y abrazar las banderas socialistas.

 Camila García

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