viernes, 22 de julio de 2011

La verdadera potencia que tenemos los trabajadores es cuando desde abajo nos unificamos.

El Roble dialogó con Norberto Señor, Secretario General de ATE SUR y candidato a Secretario Adjunto por la lista Bermellón en las elecciones que tendrán lugar el 4 de agosto en ATE nacional y seccionales. Además de referirse a esta próxima votación de los estatales, Señor repasa el proceso de recuperación de ATE-Sur y lo que significó para los trabajadores. En este sentido, remarca que “fue poder elegir delegados de base por el sólo hecho de que los votaran sus compañeros, sin tener que adscribir a las posiciones de la dirección del sindicato ni de ningún agrupamiento (...) Basarse en ir sistemáticamente a todos los sectores de trabajo a recoger ideas, ánimo y disposición a la lucha bien abajo, decidir en asambleas y defender sus mandatos”.

Por ANRed - L (redaccion@anred.org)

El Roble: ¿Cómo fue el proceso de recuperación de la seccional Ate-Sur?
Norberto Señor: Lo que era una sola seccional hasta 2007 (en que la conducción la dividió contra la opinión de la dirección, del plenario de delegados y la asamblea, aunque de todos modos perdió la elección en ambas) hoy son dos seccionales, la seccional ATE Gran Buenos Aires Sur, de Lomas de Zamora, y la seccional Almirante Brown-Presidente Perón. ATE Sur surge de un proceso de unificación de seccionales que data del ’87, el degennarismo crea seccionales más grandes, esa es una de ellas, sufrió modificaciones: Lanús, Ezeiza, Echeverría, Cañuelas pertenecían a la seccional y se las separó. Era una seccional grande porque había pocas seccionales y poca experiencia de construcción en esos años en trabajadores provinciales que masivamente comenzaron a incorporarse a ATE, producto de las políticas del menemisimo de provincialización generalizada de escuelas, hospitales, etc.
En la seccional estamos cumpliendo 20 años de haber ganado, recuperado, el sindicato. Lo ganamos en el `91 con una primer lista marrón, que ya se había formado allá por el ’87 en las elecciones anteriores. Esas primeras elecciones de ATE-Gran Buenos Aires Sur que ganamos fueron en medio de una situación de crisis política muy seria, después de la hiper-inflación del alfonsinismo, después de la entrega de los primeros años de Menem, cuando Duhalde se aprestaba a llegar al gobierno de la provincia, para profundizar un ataque generalizado a los trabajadores. Nuestro gremio entró en crisis. Su dirección, que era una dirección inmóvil, con poca militancia, una ligazón estrecha con el aparato del peronismo local y algunos negocios turbios de sus dirigentes, fue echada; se votó que renuncien en una masiva asamblea y uno de los sectores claves fue el que veníamos construyendo nosotros, que era el de auxiliares y administrativos de educación.
ER: ¿Qué significa recuperar el sindicato?
NS: Fue poder elegir delegados de base por el sólo hecho de que los votaran sus compañeros, sin tener que adscribir a las posiciones de la dirección del sindicato ni de ningún agrupamiento. Era esa experiencia que habíamos hecho y que nos permitió potenciar la primera organización con la cual pudimos ganar el sindicato, basarse en ir sistemáticamente a todos los sectores de trabajo a recoger ideas, ánimo y disposición a la lucha bien abajo, decidir en asambleas y defender sus mandatos. Dar una lucha consecuente y promover el escalonamiento de la pelea, elevar las formas de lucha cuando no encontrábamos respuestas, siempre en ese ida y vuelta con los compañeros, construyendo un activismo de base genuino, representativo, que avance desde su propia experiencia de organización y lucha en conciencia sindical y también política. Eso es recuperar el gremio. Un gremio donde además se decía que se robaba desde la dirección del sindicato: pasamos a tener una dirección que fue asegurando el mismo salario que en el lugar de trabajo y la vuelta periódica al laburo de todos sus dirigentes rentados, hecho que si bien ha costado, ha sido un norte que nos fijamos y pudimos sostener. Poder usar los recursos del sindicato con honestidad y transparencia, al servicio de mejorar la cobertura social, hacer actividades sociales para los pibes, para los compañeros, para sus familias, y, lo principal, siempre asegurando todos los recursos necesarios a la hora de la lucha propia y muchas veces de la solidaridad con otros.
Recuperarlo fue la capacidad de no dejar pasar impunemente nunca más un sólo despido, no dejar pasar las medidas de ajuste y, cuando el sindicato no era capaz de ponerse a la altura de lo que exigía la situación, cuando no había medidas de lucha o se negociaba con el gobierno, acuerdo salarial o de cualquier tipo que no fuera avalado por nuestras asambleas, salir a la pelea, intentando buscar la mayor unidad y solidaridad. A veces ganamos, a veces perdimos, pero siempre dimos pelea. Con logros inclusive de alcance provincial aunque peleáramos solo desde ATE Sur; nos permitieron reincorporar despedidos o sancionados, conquistar puestos de trabajo, o condicionar a favor de los laburantes negociaciones burocráticas de la dirección verde. Recuperar el sindicato también fue abrirlo y participar como gremio en la comisión de solidaridad con Cuba, las primeras reuniones anti-represivas de las que surgen la Coordinadora Sur y la CORREPI, multisectoriales, congreso de Salud, Encuentro de organizaciones sociales, o lo que hoy es ANRed, que empezó como una pequeña red de noticias apoyada por este sindicato. Es decir, abrirlo, relacionarlo con los sectores en lucha de nuestra clase, de nuestro pueblo.
ER: El 4 de agosto son las elecciones de ATE nacional y sus seccionales. Vos sos candidato a secretario adjunto por la lista de Bermellón. ¿Cuál es la propuesta de ésta lista, que tipo de sindicato propone?
NS: Una orientación política que tiene que ser la de la independencia política de la clase trabajadora. Es decir, siempre los trabajadores debemos unirnos y enfrentar a los patrones y a los gobiernos, teniendo bien en claro las medidas, los planes, lo que tienen previsto para los trabajadores y para los estatales, quienes expresan intereses imperialistas, de las multinacionales, de las grandes empresas, es decir los que hoy gobiernan la Argentina, o esa oposición importante -en el sentido que es la que sale en los medios-, una oposición de derecha o por derecha. El Estado puede alentar una franja de consumo. Pero eso no quiere decir, para nada, romper la lógica de la explotación, del sometimiento al que nos llevan. Entonces, frente a eso una posición claramente independiente, claramente decidida a luchar, porque sin lucha no nos va a regalar nada ni este gobierno, ni sus opositores. Y al mismo tiempo para eso, se necesita un aspecto central que es la democracia sindical.
Acá tiene que terminarse eso de que conduce un núcleo de dirigentes que rápidamente se despega del laburo, se convierten en funcionarios rentados de por vida, por más ideas progresistas que señalen tener, y por más incluso voluntad que planteen en modificar a favor de los trabajadores determinadas circunstancias. Y hay un segundo aspecto que nos parece fundamental que no siempre se da, es muy difícil desarrollar un sindicalismo de clase, un sindicalismo de estas características verdaderamente democrático, si desde la dirección no se promueve la más amplia unidad del activismo que está dispuesto a luchar y que actúa con honestidad. Si se producen fisuras importantes, fracturas en el activismo que pelea, por cuestiones a veces de índole secundaria, por posiciones que no hacen a la lucha reivindicativa que se lleva en ese momento o a la orientación general de la política que necesitamos, esas fracturan se pagan, muchas veces se trasladan como prioridad a los sectores de trabajo, dividen a la base. Que la burocracia lo haga es lo más lógico. Pero que sea una práctica habitual de quienes nos reclamamos clasistas es grave, pero muchas veces se reproduce una lógica liberal, o de la ideología dominante, de la competencia, en vez de la unidad. La verdadera potencia y poder que tenemos los trabajadores es cuando desde abajo nos unificamos. Fuimos aprendiendo y madurando ese modelo de construcción, la unidad como inseparable de una concepción clasista y buscar el avance de la conciencia sobre la base de la experiencia colectiva del activismo y los trabajadores en la lucha.
ER: Este es un Frente de unidad. ¿Por qué no la unidad con las otras listas que son la Verde y la Azul?
NS: Porque hablábamos de una orientación política general de independencia de clase. La Azul sería una novedad hoy, aunque podríamos decir que es la Verde que resolvió apoyar al gobierno kirchnerista, sumarse a la ola del gobierno kirchnerista. Y la actual Verde es la Verde que en términos generales acepta que los dirigentes más reconocidos transiten un camino electoral en una especie de frente amplio en el cual nuevamente los que definen las decisiones políticas son sectores que no responden a los intereses de los trabajadores. Y que además no tienen un proyecto ni siquiera popular, no tienen un proyecto antiimperialista. Uno puede reconocer que dirigentes de las dos listas hacen referencia a la necesidad de enfrentar al imperialismo muchas veces y en eso, por ahí uno podría coincidir cuando los escucha, el problema es que en sus prácticas terminan entendiendo que no hay otra posibilidad que ser parte de grandes movimientos donde la orientación de la dirección no tiene para nada un perfil antiimperialista. Mienten los que están en la azul cuando nos quieren hacer creer que el gobierno nacional actual enfrenta al imperialismo, y basta ver el pago de la deuda externa, los inmensos negocios de los bancos y del capital trasnacional de todo tipo, no sólo de alguno más novedoso como el chino, sino el europeo y el norteamericano mismo. Basta ver la creciente militarización de las barriadas pobres con la gendarmería, prefectura, para saber contra quienes están gobernando. Basta ver esas cuestiones para ver que este gobierno de antiimperialista y de popular no tiene nada. Pero y ¿en dónde quedaron las banderas de unidad latinoamericana que planteó Victor De Gennaro desde un lugar opositor... ¿al lado de Binner o Margarita Stolbizer? Si le preguntan a (Víctor) De Gennaro y (Margarita) Stolbizer qué piensan de Chávez, ¿van a decir lo mismo? ¿Qué piensan de Fidel Castro o de la revolución cubana? ¿Van a decir lo mismo? En definitiva está bastante claro que hay mucho oportunismo, hay mucha actitud de tener la expectativa puesta en que la institucionalidad que han construido las clases dominantes en la Argentina va a resolver los problemas.
Pero lo peor de todo no es eso, porque uno podría hacer listas comunes, direcciones comunes en un sindicato y ni que hablar luchas comunes con dirigentes y compañeros que tengan esas ideas. El problema es que la política de los que dirigen la Verde y la Azul es que no se van a desarrollar a fondo peleas en tanto no sirvan para la acumulación política que han definido ellos en su momento y eso los lleva a una y mil veces a la integración al Estado, al seguidismo o al oposicionismo de por sí, sin perspectiva para su lucha reivindicativa. Solo quieren fortalecer sus proyectos políticos, sus carreras, y éstos no son proyectos que tengan en cuenta los intereses de los trabajadores.

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