viernes, 9 de septiembre de 2022

La muerte de Isabel II abre una crisis potencial en el Reino Unido


Isabel II y el nuevo rey Carlos III 

Abolir la monarquía e instaurar una república obrera 

 A los 96 años y luego de 70 años de reinado, falleció la reina Isabel II del Reino Unido.
 Su objetivo reiterado fue defender la “unidad del Reino Unido”. Porque como es sabido el Reino Unido implica la unidad de Inglaterra, Escocia y Gales, tres entidades nacionales autónomas de la isla de la Gran Bretaña, a las que se suma el dominio-anexión sobre Irlanda del Norte. Entidades que históricamente vienen arrastrando tendencias separatistas-independentistas. En primer lugar Irlanda que después de siglos de levantamientos, fue militarmente anexionada en 1801 a la Gran Bretaña, constituyendo a partir de entonces el Reino Unido. 
Pero la lucha de los irlandeses por su independencia continuó durante más de un siglo, culminando luego de un importante levantamiento con la división de Irlanda, reconociendo una República de Irlanda en el Sur e integrando al Norte directamente como si fuera una provincia en el Reino Unido (Ulster). Esto no resolvió el problema, porque se volvió a recrear una y otra vez la lucha por una Irlanda unida, independiente de la corona de Gran Bretaña. Recientemente acaba de ganar las elecciones en Irlanda del Norte una lista encabezada por el Sinn Fein, organización ex “terrorista” que luchaba por la unidad e independencia de Irlanda. Pero también el problema reside en Escocia. La ruptura del Reino Unido con la Unión Europea (alentada por el imperialismo yanqui), el conocido Brexit, decidida en el 2016 y concretada en el 2020 no creó el bienestar que había prometido y perjudicó fuertemente a Irlanda y Escocia. En Escocia, en un referéndum de septiembre del 2014 sobre la independencia, triunfó por un margen reducido mantenerse en el Reino Unido: 55 a 45% (con una altísima votación). La crisis capitalista en marcha ha continuado su trabajo de radicalización en este terreno. El parlamento escocés votó realizar un nuevo referéndum en octubre del 2023 “quiera o no el gobierno británico”. 
 El retroceso imperial del Reino Unido se manifiesta no solo en el desmembramiento de sus colonias y el retroceso frente a otros imperialismos (particularmente el yanqui que se ha impuesto como hegemónico) sino directamente sobre la misma “unidad nacional”. La reina Isabel II era (y fue) alabada por ayudar a poner “estabilidad” en un mundo en crisis (Biden, el Papa, el secretario de la ONU, etc.). Eufemismo que tapa las fuertes medidas represivas que se descargaron sobre el pueblo irlandés y sobre el conjunto de la clase obrera británica. 
 No tuvo iniciativas de apoyo a causas populares y tampoco sociales, salvo algunos pequeños detalles filantrópicos. Por el contrario, fue la representante de un régimen que vivió chupando la savia del pueblo. La “casa real” recibe un estipendio de más de 100 millones de euros. Aparte tiene “sus” tierras y empresas. Difícil calcular el valor de la “monarquía” británica: pero son largos miles de millones de libras esterlinas. 
 Le tocó reinar desde 1952, en un Imperio que venía en una acelerada decadencia después de haber ganado con sus aliados la Segunda Guerra Mundial. Para esa época se había producido ya un gran salto en el llamado proceso de “descolonización” (India, Sri Lanka-Ceilán, etc.). Pero Isabel II se empeñó en defender los restos del “Imperio”. Reforzó la creación del Commonwealth, comunidad de países y territorios, que la reconocían como jefa de Estado (con relaciones especiales: comerciales, militares, etc.). 
 Isabel, de la dinastía Windsor, fue un instrumento-imagen de la propaganda sobre la vigencia del imperialismo, utilizado como ideología de las clases dominantes para lograr la unidad nacional (abandono de la lucha de clases) detrás de la añoranza de la grandeza imperial de viejos tiempos y para defender los negocios de la gran burguesía financiera. Su ascenso a la corona fue utilizado, también, para terminar de “blanquear” a parte de su familia (incluyendo su padre, el rey Jorge) que había tenido simpatías con los nazis. Se proyectó que con ella volvería la gloria con un nuevo “período isabelino”. Así fue como el Reino Unido participó junto a Francia e Israel en el ataque a Egipto en 1956, por la nacionalización del Canal de Suez, propiedad hasta entonces de un consorcio imperialista entre estas dos potencias. Lo que terminó en una crisis total. Se tuvieron que retirar las tropas imperialistas y reconocer la nacionalización del Canal de Suez, debido a la resistencia de las masas egipcias que se movilizaron masivamente en todo el país, y por la presión del imperialismo yanqui que quería que aquellas potencias reconocieran su retroceso, se retiraran y permitieran el avance del nuevo imperialismo dominante. 
 Bajo el reinado de Isabel II esta tendencia a recuperar la imagen imperialista se manifestó en diversas oportunidades en forma reaccionaria. Pero una de las manifestaciones que nos pegó directamente fue la guerra de las Malvinas. La reina envió en la flota thatcheriana a su hijo el príncipe Andrés (bien que este se mantuvo lejos del terreno de la lucha militar, a bordo de un portaviones alejado). Y luego, por supuesto, acompañó todas las aventuras, provocaciones y guerras de los diferentes gobiernos norteamericanos sobre Yugoslavia, Afganistán, Irak, etc. Y ahora, lo continúa haciendo en la guerra de la Otan contra Rusia. 
 El último de sus actos de reinado -48 horas antes de su fallecimiento- fue recibir al renunciante primer ministro Boris Johnson que le presentó a la nueva primer ministro, la reaccionaria thatcheriana Liz Truss, reconocida por su programa de llevar la guerra contra Rusia a fondo, incluso hasta el plano de la guerra atómica, y de lanzar una ofensiva policial-regimentadora contra las luchas del movimiento obrero en pleno desarrollo. La ungió con los oleos reales para que Truss se lance a este plan derechista.

 Abolir la monarquía 

Si tienen razón los estadistas burgueses de que Isabel II tenía una personalidad activa que le permitió actuar y mantener una autoridad, producto de una simpatía y adhesión mayoritaria en la población, no se visualiza al nuevo rey con la misma condición. Una encuesta realizada hace meses sobre cómo veía la población el ascenso de su hijo Carlos como sucesión de la corona fue respondida solo con una adhesión del 37%. En 1997 una votación realizada televisivamente daba un 33% de acuerdo en la abolición del sistema monárquico. Isabel II siempre tuvo miedo de una reacción popular que llevara al destronamiento de la dinastía y la instauración de una república. En amplios sectores (aunque probablemente minoritarios) se venía planteando que Isabel de Windsor fuera la última monarca, reclamando que se realizara un referéndum al respecto. 
 Pero rápidamente asumió su hijo con el nombre de Carlos III como rey del Reino Unido. Un cargo hereditario, no electo por el pueblo, y parasitario. 
 Al problema de la aguda crisis económica y social que viene impulsando las grandes huelgas de los trabajadores (ferrocarriles, hospitales etc.), amenazando incluso con el fantasma de una huelga general, se suma ahora este problema del recambio monárquico y la amenaza potencial de la ruptura del reino Unido. 
 Gran Bretaña tiene una gran tradición revolucionaria. Fue el primer país que destronó a una monarquía absoluta y semifeudal y llegó al extremo que en el marco de una guerra civil le cortó la cabeza al rey Carlos I. ¡Un siglo antes de la revolución francesa! 
 La guerra civil instauró una república, bajo la dictadura revolucionaria de Oliverio Cromwell, que dio un fuerte golpe a la monarquía absoluta, la nobleza palaciega y la iglesia cuasipapal. En poco más de una década, Cromwell hizo profundas transformaciones que abrieron el camino al desarrollo de la nueva clase burguesa. Poco después de su muerte vino la restauración monárquica, pero ya en un nuevo cuadro de desarrollo de la nueva sociedad burguesa. 
 El régimen parasitario y reaccionario que se mantuvo durante siglos –salvo el interregno revolucionario de Cromwell- se fue adaptando (no sin importantes crisis) a la burguesía. Como la Iglesia, que pasó de ser un puntal del régimen feudal a defender al capitalismo financiero. Para mejor completar la definición: la burguesía fue adaptando el dominio de su poder a la estructura monárquica.
 El proletariado británico es el sucesor revolucionario. Desarrolló hace dos siglos el primer movimiento obrero independiente y organizado (los cartistas) y tiene gloriosas páginas de luchas: la huelga general de 1926, la histórica huelga minera que enfrentó a la Thatcher y su política imperialista y antiobrera.
 De ahí vendrá la lucha por la abolición de la monarquía y sus privilegios y la instauración de una república que, dada la experiencia realizada, será una república obrera o una caricatura. 

 Rafael Santos

Un año de fracaso en el uso del Bitcoin como moneda en El Salvador


Usaron millones de dólares de reservas para comprar un activo que se devaluó un 60%.

 Un 7 de septiembre de 2021 El Salvador formalizaba al Bitcoin como “moneda” de curso legal, convirtiéndose en el primer país en hacerlo. Un año después de esta resolución, defendida por los paladines de las criptomonedas como los Milei o los Marra, los resultados son paupérrimos. Al son del derrumbe general de estos activos digitales, el Bitcoin cayó un 60% desde entonces y tuvo severos impactos en la economía salvadoreña. 
 En el noveno mes del pasado año el presidente Nayib Bukele presentaba como todo un suceso la legalización del Bitcoin. En un principio, se jactó de comprar 2.380 tokens por más de 100 millones de dólares. En aquel entonces cada unidad de valor costaba aproximadamente 46.000, mientras que al día de hoy el derrumbe fue tal que llegaron a los 19.000. Para hacerse de los mismos Bukele metió mano a las reservas, asegurando una “inversión” que reportaría un gran crecimiento económico para el país centroamericano.
 En mayo de este año Bukele se hizo de 500 Bitcoins, “aprovechando el precio a la baja” en el mercado. En los días posteriores se dejó ver que, en realidad, estábamos ante el crash de las cripto, que llevó a la bancarrota a miles de pequeños ahorristas, se produjeron despidos masivos en plataformas de trading y las distintas “monedas”, valgan las comillas, tocaron su piso histórico. Pero el mandatario siguió insistiendo en su tesis: compró en julio otras 80 unidades, firme en que “Bitcoin es el futuro”, y agradeciéndole a las plataformas por “vender barato”. 
 Desde entonces a esta parte el presidente tuvo que guardar silencio y evitar menciones sobre el tema. Por estos días el Bitcoin sigue en el orden de los 20.000 dólares, redondeando una devaluación de casi el 60% sobre los activos. Sus promesas de un crecimiento económico estratosférico se devalúan a cada minuto: luego del crecimiento de un 10,8% del PBI en 2021, dado no por la compra de Bitcoins, sino por la reapertura económica tras la cuarentena y el impacto inicial del Covid-19, el Banco Central de Reserva salvadoreño recortó a principios de julio su proyección de crecimiento para el 2022 del 3,2% a un 2,6%. Es prácticamente el mismo ritmo que en toda la última década antes de la pandemia. 
 El fracaso en la utilización del Bitcoin en la sociedad salvadoreña, o las inconsistencias del babel de ley que lo formaliza como “moneda”, no son motivos suficientes para explicar lo descripto. En la base del problema está el derrumbe de todas las criptomonedas, que no pudieron escapar a su naturaleza de burbujas financieras valorizadas de manera ficticia ante la profundización de la crisis del capital a nivel mundial. Como señalamos en ocasión de artículos previos, son nichos especulativos que florecen al compás de esta última, porque son el refugio de los capitalistas que no encuentran en las ramas de la economía real destinos rentables de inversión.

 Manuel Taba

Chile, del apruebo al rechazo


Manifestantes en favor del apruebo.

 Conforme los números entregados por el Servicio Electoral con el 99,40% de las mesas escrutadas, la opción del rechazo al proyecto de constitución se impuso con el 61,88% de los votos por sobre la del apruebo que acumuló el 38,12%, en una elección que suscitó una participación récord del 85,34% del padrón habilitado con el retorno del voto obligatorio. 
 El apruebo fue derrotado en todas las regiones del país, sin excepción. En regiones que se creían favorables al apruebo -donde Boric saca amplia diferencia en la segunda vuelta presidencial- como la metropolitana y Valparaíso, de gran importancia por concentrar entre ambas al 50% del electorado, los guarismos son impresionantes: en la primera el rechazo logra un 55,26% por sobre el apruebo que saca 44,74% y en la segunda el rechazo suma 57,64% por sobre el apruebo que logra un 42,36%. 
 El aplastante triunfo del rechazo es responsabilidad del gobierno de Gabriel Boric. La división artificial entre el texto constitucional y el gobierno, que pretendían instalar desde ciertos sectores, incluso desde el campo de la izquierda, fue descartada de plano por el pueblo chileno. Se plebiscitó una gestión que en los seis meses al frente de La Moneda le dio la espalda a las familias trabajadoras en un contexto de crisis económica que azota sus economías y se dedicó a reprimir toda manifestación en su contra. El gobierno y la convención bajo su dirección política han llevado a las mayorías populares a un derrotero de desilusión que capitalizó la derecha. 

 El llamado a un gran acuerdo nacional 

El contundente triunfo del Rechazo será la coartada para que el gobierno se amolde enteramente y sin disimulo a la política de la derecha. Boric esbozó sus intenciones desde las primeras horas de la jornada, llamando a la oposición a un gran acuerdo nacional que veremos concretar en los próximos días. La derecha probablemente no dejará pasar la oportunidad de que sea la centroizquierda la que haga el trabajo sucio de completar el objetivo de sepultar la rebelión popular del 2019. Luego vendrá el relevo. 
 Boric, en cadena nacional, se comprometió a construir “un nuevo itinerario constituyente”, el que por supuesto será diseñado a gusto y paladar de la derecha. La perspectiva que se abren frente a esta estrepitosa derrota del oficialismo es la entrega total a los sectores políticos del orden de los 30 años, en particular a la derecha tradicional. 

 La izquierda y su política

 En lugar de desarrollar una política independiente, sectores de la izquierda y tendencias combativas que motorizaron la rebelión popular se han colocado como furgón de cola llamando a aprobar este operativo de rescate del régimen político. Desechando abrir un canal para que las y los trabajadores desencantados con el gobierno pudieran expresar su descontento, han ido a la rastra de Boric. El desafío era poner en pie una alternativa donde el pueblo trabajador pueda manifestar su oposición a un gobierno que ya mostró sus garras contra él. El llamado al voto nulo o en blanco que impulsó la Fuerza 18 de Octubre apuntó a desenvolver esta perspectiva. 
 Este plebiscito sirvió para manifestar con contundencia el repudio popular a esta política proporcional a la decepción y desencanto que provocó el nuevo gobierno. Eso explica el violento giro que se fue operando en el humor popular y el contraste tremendo que se verifica entre la rebelión, los resultados del plebiscito de entrada, la elección de convencionales independientes, la derrota de Kast y este amplio triunfo del rechazo.
 Llamamos a las organizaciones de izquierda, a los activistas y luchadores a abandonar esta política seguidista y poner en pie un frente común para impulsar y llevar a la victoria de las luchas contra el ajuste y la ofensiva que vienen de la mano del acuerdo nacional -un acuerdo contra el pueblo- y crear un polo político que ayude a retomar el hilo de la rebelión popular y apunte a transformar a la clase obrera en alternativa de poder. 

Olivia Campos
Fuerza 18 de Octubre
4 de septiembre, 23hs de Chile

Murió la reina Isabel


Tras 70 años de reinado, deja una corona surcada por la crisis británica. Tenía 96 años. 

A los 96 años falleció la reina Isabel II del Reino Unido, completando el reinado más largo de la historia, tras 70 años con la corona. Su muerte se da en una Gran Bretaña convulsionada por una fuerte crisis política y una formidable ola de huelgas. 
 Su continuidad en el trono fue destacada por el gobierno británico como un estandarte de estabilidad política, pero en realidad recorrió la debacle del imperialismo inglés como potencia dominante del mercado mundial capitalista. Con todo, para los pueblos del mundo es un símbolo de la opresión colonial y el saqueo, y en Argentina está asociada en el ideario popular a la Guerra de Malvinas. Por eso es otro acto de cipayismo del gobierno peronista haber expresado a través de la Cancillería su “profundo pesar”. 
 La realeza viene además de una crisis abierta, en torno a la renuncia a sus funciones en la familia real del príncipe Harry y su esposa Meghan Mercle, en medio de feroces disputas de poder. Sugestivamente, la prensa británica bautizó aquel affaire con el nombre de “Megxit”, un juego de palabras que a su vez lo asociaba con el Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. 
 Es una analogía interesante. El Brexit fue una expresión mayúscula de las tendencias centrífugas de la UE, pero también potenció las tendencias disolventes dentro del propio Reino Unido, con la reactivación del conflicto en Irlanda y la intención del gobierno de Escocia de convocar un nuevo referéndum por la independencia. Este es el reino que deja Isabel a su sucesor, Carlos III. 
 Gran Bretaña aún está en una transición políticas desde la caída de Boris Johnson, un desenlace inseparable de la crisis económica y una inflación insoportable, y claro de su política de ajuste. De hecho se suceden fuertes procesos huelguísticos, que tuvieron a los ferroviarios protagonizando una lucha histórica, y la paralización de la actividad volvió a agitar el fantasma de una huelga general después de décadas. El panorama tampoco es prometedor, cuando el Banco de Inglaterra pronostica que la economía del Reino Unido entrará en recesión. 
 La salida anticipada de Johnson fue además un golpe al bloque de los mayores promotores de la guerra imperialista en Ucrania y otras latitudes. Expresa los límites de una tentativa derechista y seudonacionalista con la que los conservadores buscaban conjurar la debacle del Reino Unido, que sigue su curso. 
 Para el pueblo británico, independientemente de la simpatía o aversión individual de cada quien a la figura de la reina Isabel II y de su sucesor Carlos III, es un peso gravoso. A esta monarca cuya riqueza se aproximaba a los 500 millones de dólares y a esta corona con un gigantesco patrimonio terrateniente, los británicos deben financiarla pagando compulsivamente a un Fondo Soberano que recauda decenas de millones de libras al año.

 Iván Hirsch

jueves, 8 de septiembre de 2022

Proyecto contra el recorte del Gobierno Nacional en discapacidad // Gabriel Solano en la Legislatura

Juicio La Pastoril - Alegato defensa de Giraud- Jueves 8 de septiembre 9:00 horas

¿De qué paz social nos habla el gobierno? - Entrevista a Dauno Totoro

Macristas y kirchneristas dejan de lado los ‘discursos de odio’


Para celebrar juntos el ‘dólar-soja’ y el tarifazo 

 Las cerealeras y aceiteras celebraron el dólar especial de 200 pesos que han recibido del gobierno kirchnerista. 
 Le ocasiona al Banco Central una pérdida de 60 pesos por dólar, entre el que compra a los sojeros y el que vende a 140 pesos a los importadores. 
 El ingreso de 5 mil millones de dólares resultaría en un perjuicio de 300 mil millones de pesos, una suma mucho mayor que los subsidios que pretende eliminar con el tarifazo. 
 La pérdida será pagada por el Tesoro nacional, que compensará al Banco Central con un título que aumentará una deuda pública de la administración nacional, que ya ha llegado a los 400 mil millones de dólares. 
 Toda esta estafa no será registrada como un aumento del déficit fiscal, porque el FMI no computa los gastos que se hacen con ‘tarjeta’.
 Esta defraudación al Estado ha sido celebrada en conjunto por macristas y kirchneristas: acá no habrá “discursos de odio” ni juicios por Vialidad.
 La devaluación del peso para beneficio de los sojeros no durará, como se miente, un mes, ni quedará reservada sólo para ellos. 
 El sojazo, los tarifazos y naftazos, pondrán un nuevo piso a la inflación - del 6 o 7% mensual.
 Los haberes jubilatorios, en cambio, fueron desenganchados de la inflación en 2019. Los salarios ¡también! 
 Es necesaria una huelga general por un aumento del ciento por ciento de jubilaciones, salarios y prestaciones sociales. 

 Nota de tapa de Política Obrera N° 52, edición impresa. 
07/09/2022

Chile: la Constitución fraudulenta salió aplastada


En un país que es epicentro de fenómenos sísmicos, la calificación de la derrota del proyecto de Constitución que elaboró una Convención convocada para ello como un “terremoto” debiera ser tomada al pie de la letra. Fue el castigo a un fraude político sin atenuantes y a un grupo de arribistas de izquierda que pactaron con el pinochetismo y sus secuaces de la ex Concertación (socialistas y democristianos) la contención y la neutralización de la rebelión popular que irrumpió en octubre de 2019. Detrás de la verborragia pseudoizquierdista acerca de los derechos ecológicos, de género y la plurinacionalidad, no había siquiera el esbozo de un salida al saqueo previsional, a la carga de la salud y la educación privada, ni al reclamo del pueblo mapuche para poner fin al latifundio y la superexplotación forestal en la Araucanía. El principio vertebral de la nonata Constitución, el derecho a la propiedad privada es por completo incompatible con la salida a la cuestión mapuche, que es el derecho a la tierra. 
 El artífice principal de este macaneo inescrupuloso fue el presidente Boric, que en una acción vergonzosa le retiró el apoyo a la Convención que lo tuvo como arquitecto principal, reclamando un voto favorable con la promesa de que la reformaría enseguida en el Congreso controlado por el pinochetismo. El Frente Amplio (Boric) y el partido comunista operaron como quinta columna contra los partidarios del Apruebo, con la única intención de salvar sus propios pellejos. Esta izquierda de la derrota le ha servido a la derecha un intervalo de iniciativa política, que ésta maneja por otra parte con extrema prudencia. No puede evitar un reconocimiento a los servicios prestados por la estudiantina oficial de los Boric y las Vallejo. Es así que caracteriza el número monumental de votos del Rechazo como “transversal”, no propio, un reconocimiento de la participación de sectores populares repugnados con el gobierno. Boric, después de todo, recoge, en la encuestas, una imagen negativa del ¡80 por ciento! 
 De otro lado, la derecha se ha declarado a favor de la propuesta de la izquierda oficial de reformar la Constitución pinochetista, que esta vez no la haría una Convención electa sino el Congreso, aunque deberá pasar también por el tamiz del plebiscito. En 24 horas, este izquierdismo le ha dado la iniciativa al pinochetismo que controla ambas cámaras, entrega como chivos expiatorios a dos miembros de su gabinete, que hasta hace poco fungían de estrellas del firmamento de la izquierda arribista. El Partido Socialista exige la renuncia de Giorgio Jackson, de la Secretaría de la Presidencia de Chile, con el cargo penal de “ideólogo” de la Convención. Se da por descontada también la salida de Izkia Siches, ministra del Interior. 
 Otro sector de la izquierda, la que merodea en torno a la izquierda oficial, ha atribuido la magnitud del Rechazo al incremento del número de electores (de menos del 60 al 85% del padrón), como consecuencia de la obligatoriedad del voto. Interpreta, con el diario del lunes, que esto llevó a las urnas a los sectores más atrasados de la población. Es probable, sin embargo, que haya ocurrido lo contrario, que la exageración se encuentre en el 38% recibido por el Apruebo, al que respaldaron muchos sectores combativos adversos al adefesio constitucional, para evitar lo que entendían podría ser ‘funcional’ a un triunfo de la derecha. 
 Pocos, si es que alguno, han observado una de las mayores perfidias de la abortada “Constitución de derechos”. Nos referimos a que, siguiendo los procedimientos habituales del constitucionalismo burgués, entrega la reglamentación de una Constitución a los poderes establecidos del Estado; en el caso de Chile, al pinochetismo y sus aliados de la Concertación. De modo que los derechos que la Constitución otorga en abstracto, necesitan la reglamentación del Congreso para entrar en vigencia, y la acordada eventual del Poder Judicial. Boric no utilizó el plebiscito que ordenó una nueva Constitución, en 2021, con el respaldo del 78% de los votos, para poner fin al gobierno de Piñera y a las instituciones pinochetistas, sino que la usó de plataforma mediática para disputar las elecciones presidenciales, en los términos y en el cuadro político prevaleciente a la Convención. 
 El operativo de convocar a una Constituyente, aunque condicionada, provocó en su momento un debate ‘harto’ ilustrativo. Los columnistas del Wall Street Journal y el colombiano Álvaro Uribe enfrentaron en duros términos a los pinochetistas de Chile, a quienes acusaron de entregar el país al comunismo. Nada menos. Los confirmaba en el pronóstico la autorización a retiros sucesivos de fondos de las cuentas individuales de las AFP, que denunciaban como el vaciamiento del pilar de la Bolsa de Santiago. El reciente lunes 5, la misma Bolsa le dio la razón a Piñera-Boric, con un alza del 6%, ante la mirada perdida de un uribismo en extinción. La trampa pseudoconstitucional funcionó mejor que “los falsos positivos” de los paramilitares colombianos. En Chile, por su lado, los detenidos y condenados en la represión a la rebelión popular siguen en la cárcel, ahora bajo el gobierno de los arribistas de izquierda, y la Araucanía se encuentra en estado de sitio, como homenaje a la Constitución de los derechos. Boric se ha pronunciado en apoyo a la guerra imperialista de la OTAN bajo las barbas derechohumanistas de la Convención, bajo su responsabilidad ejecutiva –sin someter a la decisión popular el involucramiento de Chile en la guerra. Se mandó a guardar, en cambio, cuando la presidenta de Diputados de USA reconoció la independencia de Taiwán, para no alterar a Washington, incluso si esto puede perjudicar la exportación de cobre de las mineras que operan en Chile.
 El arribismo izquierdista se presenta en toda América Latina (y más allá) como el dique contra la derecha. Esto no es más que una extorsión política, de parte del arribismo populista o izquierdista, porque son gobiernos en defensa de los mismos intereses de clase. Esto vale incluso para casos excepcionales, como serían el primer chavismo o el gobierno militar de Perú y de Bolivia –en 1968/71. No es el caso de Chile, donde el arribismo de izquierda y el partido comunista operaron siempre y en cada momento como muralla contra las masas. Se inscribieron en una variante de derecha de la Unidad Popular de 1970/3. Es así que el repudio y el rechazo al proyecto de Constitución fraudulenta no fue levantado por ningún sector de la izquierda; sólo lo hizo el sector combativo del movimiento mapuche. Este es el cuadro político que inspira el seguidismo de la izquierda ‘trotskista’, en el caso de Argentina al kirchnerismo y en Chile al frente popular del Apruebo. La sola mención de que los mentirosos de siempre le imputen funcionalidad con la derecha, alcanza y sobra para convertirlos en seguidistas del pseudo progresismo. Alguna vez hay que levantar la cabeza propia para poder aglutinar a las masas en una perspectiva revolucionaria. Es lo que hizo, no en ocasiones sino metódicamente en toda su historia el Partido Obrero, hoy Tendencia. En especial cuando denunció el carácter contrarrevolucionario del retorno de Perón en 1972/3. 
 Desde estas páginas nos hemos pronunciado a favor del Rechazo desde el mismo momento en que se anunció el plebiscito. Ahora denunciamos la unión nacional que se apresta a suscribir el arribismo de izquierda en el gobierno con la Concertación y la derecha, para imponer un pacto constitucional al margen de los trabajadores. En la medida en que la cuestión constitucional siga abierta, planteamos la convocatoria de una Constituyente Libre y Soberana que debe ser convocada, a la luz de la experiencia reciente, por un gobierno de trabajadores. 
 El FIT-U repartió sus preferencias entre el voto al Apruebo, en blanco y nulo. Una manifestación innegable de marginalidad política, para usar un lenguaje suavizado. Conocidos los resultados, el PTS se apresura a sacar su conclusión preferida –“un desplazamiento a derecha de la situación y la agenda política”. Es la ‘zona de confort’ de esta variante del morenismo. Ni percibe que se refiere a la agenda oficial, no de las masas, a la agenda de los medios y el medio pelo del funcionariado político. Para el PO oficial “el aplastante triunfo del rechazo es responsabilidad del gobierno de Gabriel Boric”, sin tomarse el trabajo de señalar en qué consiste esa responsabilidad. En el punto principal nadie abre el pico. Cayó una constitución fradulenta, un operativo anti-popular de colaboracionismo de clase y de integración de las masas al Estado, y quedó al desnudo un gobierno de arribistas del capital y de la OTAN.
 El intento de clausurar la agenda popular de la Rebelión de Octubre de 2018 ha fracasado. Es necesario trabajar políticamente esta conclusión. Quienes votaron con entusiasmo la convocatoria de la Convención (el 78%) han castigado a los malversadores.

 Jorge Altamira 
 06/09/2022

Las responsabilidades del gobierno de Córdoba en las muertes de bebés en el hospital neonatal

Entre marzo y junio de este año, cinco bebés sanos, de mamás sanas y controladas, nacidos en el Hospital Materno Neonatal “Ramón Carrillo”, de Córdoba, se descompensaron antes de las 20 horas de vida y murieron. Más de una decena, en ese mismo plazo y condiciones, debieron ser trasladados a unidad de terapia intensiva luego de súbitas descompensaciones; algunos de ellos sufrirán secuelas irreversibles. 
 Los médicos forenses que participaron de las autopsias de dos de los bebés fallecidos (a los primeros tres no les realizaron autopsias) señalaron que se detectaron niveles de potasio “incompatibles con la vida”. Éste habría sido administrado intencionalmente. No se sabe a ciencia cierta si estos fueron los únicos casos. Están apareciendo denuncias que datan de septiembre del año pasado, sobre bebés nacidos sanos, muertos sin explicación alguna. 
 Por estos aberrantes sucesos detuvieron el 20 de agosto a una enfermera quien, según su abogado defensor, no conoce las pruebas del delito que se le imputa y aún no fue citada a declarar, hasta el día de hoy. 
 El ahora exministro de Salud de la provincia, Diego Cardozo, estaba al tanto desde la primera muerte inexplicable, certificada el 18 de marzo. Así lo confirmó Marina Figueroa, funcionaria del área Legales de la cartera de Salud. Más casos se suceden durante abril y en mayo detectan en un bebe lesiones punzantes y sangrantes en la pierna. El Ministerio no hizo la denuncia pertinente. 
 De haberse realizado la denuncia judicial, no sólo se podrían haber realizado las autopsias de los bebés muertos y comprobar los motivos de sus decesos, sino que se hubiera podido evitar las muertes que se produjeron luego. La intención tanto de Cardozo como del los directivos del hospital fue mantener oculta esta gravísima situación. El encubrimiento no es una hipótesis. El mismo Cardozo reconoce que pretendía presentarse a la justicia con “el caso resuelto”. 
 Desbaratado el primer intento de encubrimiento, fracasada la intención de resolver el caso puertas adentro del hospital, se pone en marcha un segundo operativo, esta vez de “control de daños”. El propósito es limitar la cadena de responsabilidades. Desde que toma estado público esta barbarie, la primera manifestación del gobierno de Schiaretti fue salir a bancar al ministro Cardozo. Hasta mediados de agosto, Oscar González, mano derecha del gobernador y presidente de la Legislatura, salía públicamente a defender al ministro de Salud. Unos días después, a medida que iban saliendo a la luz las evidencias, Cardozo debió presentar su renuncia. 
 La investigación quedó en manos del fiscal Raúl Garzón, reconocido por su cercanía al poder y su aspiración a ocupar el cargo vacante de fiscal general. Se mostró muy expeditivo a la hora de dictar la prisión preventiva a la enfermera sospechada de haber matado a los bebés, pero no ha siquiera imputado al exministro de Salud. 
 En reemplazo de Cardozo asumió Gabriela Barbas, del equipo del exministro. Su misión será garantizar la continuidad de gestión de un sistema de salud provincial totalmente colapsado. Por su parte, las madres de cuatro de los bebes fallecidos rechazaron una reunión con la actual ministra por considerarla tan responsable como Cardozo. La demagogia del gobernador Schiaretti, hablando de dolor y apoyo a los familiares, no debe engañar a nadie. Cambia una figurita para que nada cambie. Sólo la movilización de trabajadores de la salud y familiares puede llevar hasta el final el reclamo de esclarecimiento de estos hechos de terror y meter en la cárcel hasta el último responsable. Hay que quebrar los aprietes a los trabajadores e impulsar una movilización común de familiares, trabajadores y usuarios del hospital contra el operativo de encubrimiento que se teje desde arriba. 

 Ángel Caruso 
 06/09/2022

El brote de legionella y el negocio de la salud


22 contagiados, 6 fallecidos: los responsables son el Estado y el gobierno de turno. 

 El brote de legionella, concentrado en un sanatorio, Luz Médica, ubicado en el centro de la capital, ya ha contagiado a 22 personas. Seis de ellas han fallecido. Los afectados son personal de la salud del sanatorio y personas internadas por distintas patologías. El brote conmocionó a la población, trascendió a los medios nacionales y obligo a la intervención del Ministerio de Salud de la Nación, de la OPS (Organización Panamericana de la Salud) y de la propia OMS (Organización Mundial de la Salud).
 Según informe del SIPROSA (Sistema Provincial de Salud), el brote se inició el 20 de agosto. Hasta fin de mes se mantuvo en el mayor de los secretos, lo que llevó a que pacientes concurrieran y la atención se mantuviera. Una paciente denunció que fue atendida cuando ya había 11 contagiados y se habían registrado fallecidos. 
 Se ha mantenido oculto quienes son los dueños del sanatorio. Hasta hace dos años quien aparecía timoneando era Antonio Luna, quien en 2020 falleció por Covid. Luna fue durante décadas el secretario general de Luz y Fuerza y el sanatorio era un servicio que prestaba la mutual de Agua y Energía. Luego todo eso se trastocó. Luna fue desplazado por una rebelión de las bases de Luz y Fuerza, pero el burócrata negocio su posición dirigente en Luz Médica. “El sanatorio de la muerte”, así fue conocido por las denuncias de desatención y precarización laboral que forman parte del prontuario de una patronal negrera y de lucro con la salud de la población.
 Nada de esto pudo ser ignorado por el SIPROSA y por lo tanto por los distintos gobiernos que dejaron correr todos estos atropellos. Luna, cuando fue secretario general de Luz y Fuerza, no sólo persiguió al activismo que asomaba la cabeza, sino que aportaba su banda de matones al gobierno de turno para apoyar sus campañas, a cambio de no ser molestado en los grandes negociados que realizaba, entre ellos con la administración de Luz Médica. 
 En la búsqueda para determinar el agente infeccioso del brote surgió que se trata de una bacteria que existe naturalmente en el ambiente pero que prolifera en contacto con el agua de sistema de enfriamiento de refrigeración, también en duchas y saunas de hoteles (se reproducen mejor en el agua tibia). Se dispersa en pequeñas burbujas en el medio ambiente y se transmite al humano por inhalación. Tiene un índice entre el 10 y 20 % de mortalidad, cuando se manifiesta como la enfermedad del “Legionario”, afectando el sistema pulmonar. 
 Se pudo constatar que el sanatorio tenia los tanques de agua sin tapa o tapados con nylon, precariamente. Era de prever que el agua utilizada por el sanatorio estuviera contaminada. Esto pone de manifiesto que las inspecciones que obligadamente debe realizar el SIPROSA no se realizaban, porque una anomalía en las instalaciones de este tipo no se le podía pasar de ninguna manera. Actualmente, todos los pacientes internados han sido derivados. El sanatorio permanece cerrado.
 Estamos en presencia de un hecho criminal que entrelaza a los gobiernos de turno, al SIPROSA y los centros de salud privada. Los sindicatos que agrupan a los trabajadores de la salud como es el caso del SITAS deben tomar carta en el asunto. 
 Se debe reclamar urgente una interhospitalaria que resuelva un paro provincial de la salud reclamando la formación de una comisión investigadora independiente para determinar las responsabilidades criminales y políticas frente a los hechos, se debe reclamar la apertura los libros del sanatorio para investigar el entramado de negociados, se debe investigar a la direcciones del SIPROSA y sus responsabilidades frente a las inspecciones, se debe asegurar el pago de los salarios de los trabajadores de Luz Medica y su estabilidad laboral.
 Una vez más ha quedado expuesto el antagonismo, entre el lucro capitalista con el negocio de la salud y la vida y salud de la población, que solo se podrá garantizar efectivamente poniendo fin al sistema capitalista, su Estado y gobiernos. 

 Daniel Blanco
 06/09/2022

martes, 6 de septiembre de 2022

Después del atentado


De un modo general, la prensa del domingo ofrece un panorama apaciguador en cuanto al alcance del atentado contra Cristina Kirchner del jueves por la noche. La tesis del “lobo solitario” gana el favor de las informaciones y de las opiniones de los columnistas. Para algunos, la tentativa de magnicidio no habría sido tal, porque el autor del hecho habría cuidado de que no hubiera balas en la recámara de la pistola. La cámara de Diputados aprobó una declaración de “repudio” y “solidaridad” previamente convenida entre el FdT y JxC. Para evitar ‘contratiempos’, los discursos del caso quedaron para después de la votación, para protegerla de algunos dislates. Los sospechosos de incurrir en ellos, bajo la batuta de Ritondo, se retiraron del recinto. Aníbal Fernández ordenó un sumario en la Federal por su incompetencia en los sucesos, pero nadie ordenó lo mismo para investigar al ministro. La jueza y el fiscal han cumplido con los procedimientos para el caso. El lunes próximo comienzan los alegatos de la defensa en el juicio de Vialidad y Massa se irá a Estados Unidos a negociar un ingreso de dólares para el Banco Central, sin el cuidado de informar a qué concesiones está dispuesto a llegar el gobierno para satisfacer a los solicitados. El tarifazo continúa imperturbable, mientras se anuncian proyectos acerca de la salud francamente inquietantes para el mundo del trabajo.
 Es, por ahora, la historia oficial. Lo cierto es que, hasta nuevo aviso, lo que se ha conocido abona la tesis de una conspiración. El autor del hecho tiene prontuario fascista. Tiene también una trayectoria activa en programas y entrevistas televisivas; no es un desamparado, tiene propiedades en renta. La afirmación de un pseudo compinche lo ubica en una línea ideológica reconocida – el asesinato de la Vice serviría para pagar menos impuestos. Un magnicidio en grado de tentativa (la falta de bala en la recámara) no descalifica el propósito político del atentado, que ya se ha traducido en consecuencias políticas visibles. El comportamiento de la custodia es demasiado irregular como para despejar la hipótesis de una conspiración. Las últimas informaciones señalan la imposibilidad de investigar el celular del autor del atentado, en las que se mezclan el descuido con el teléfono desde el jueves, la pérdida de huellas, y por último un diseño preestablecido para borrar comunicaciones previas. Por si faltara algo más en el entuerto, el autor del atentado no habría sido detenido por militantes K ni por federales, sino por la Policía de la Ciudad. La ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, tiene demorado su tuit de repudio a la tentativa de asesinato de Cristina Kirchner. Los abogados defensores de la Vicepresidenta tienen abierta la posibilidad de sumar estos elementos en sus diatribas contra los fiscales que han pedido la condena de Cristina Kirchner en el asunto Vialidad. 

 Vértigo 

El atentado ha dado una nueva puntada a la crisis política. Hace mes y medio, el centro del escenario lo ocupaba Martín Guzmán, a pesar de que no contaba con el apoyo del kirchnerismo. Una operación no investigada de un fondo del Banco Nación desató una corrida cambiaria que provocó la renuncia sin aviso del ministro en el medio de una alocución de la Vicepresidenta. El Banco Central se apresuró a rescatar con dinero ficticio a los bonistas de la deuda en pesos, mientras el gobierno no encontraba ministro para hacerse cargo de la corrida. Improvisaron a Batakis, que primero fue enviada a Washington y luego compensada con la dirección del Banco Nación. Hasta cierto punto, el gobierno se encontraba en grado de acefalía, incluida la expresidenta más amada por los argentinos. Sergio Massa vio la oportunidad de pelear la jefatura de Gabinete, con la promesa de la compañía de un ministro de confianza del FMI. Si las cosas le salían bien se le abría el camino a la candidatura para 2023. Consiguió su propósito a medias: fue convertido en súper ministro de Economía y, después de mucho fatigar, encontró un viceministro favorable al ajuste, al subsidio a los tenedores de deuda pública y a una devaluación o, en su defecto, a un desdoblamiento del mercado de cambios legal. El gobierno bifronte se convirtió en tri-fonte: un presidente con lapicera; una vice con votos menguantes; y un superministro con contactos en Wall Street, en Houston – sede de petroleras y mineras , y en Tierra del Fuego, donde operan, según las malas lenguas, capitalistas amigos. La burocracia de la CGT acompañó la salida a la corrida cambiaria, o sea el rescate a los bonistas y la promesa de dólares especiales a un número indefinido de cámaras patronales, con una marcha de apoyo al gobierno.

 Semi-bonpartismo…

 El sosiego logrado con el canje de deuda en pesos por un bono dual a la medida de los acreedores, fue interrumpido por el pedido de condena contra CFK por parte del fiscal Luciani, quien en su tiempo libre juega al fútbol con un juez de la causa en una canchita de Macri. Una democracia representativa que ocupa el espacio entre dos arcos y un vestuario.
 El kirchnerismo, astutamente, no impugnó este conchabo de fiscales y jueces en la instrucción de la causa, sino tres años después, con el pedido de condena. Evitó una selección más impoluta de actores. El carpetazo con el que CFK respondió a Luciani le abrió a la Vice un protagonismo político, que fue reforzado con una débil romería militante en Juncal y Uruguay y con la convocatoria a un congreso del PJ bonaerense. El poder judicial y el macrismo consideraban una victoria para ellos la devolución de Cristina Kirchner al centro de la escena. 
 La tentativa de asesinato del jueves y la marcha del PJ y la CGT el viernes han colocado, precisamente, a CFK en el centro político. En un par de horas, el kirchnerismo pasó de la derrota inevitable en las elecciones a la expectativa, no ya de una victoria, sino del retorno de Cristina Kirchner a la Presidencia – con bastón, lapicera y cadena nacional. El viernes llenó Plaza de Mayo, por medio de la movilización de todos sus aparatos. Massa quedó relegado a las páginas interiores de los diarios y a los periódicos especializados en finanzas. Con una tentativa de homicidio entre las manos, la fase del juicio de Vialidad que se inicia el lunes se presenta, en hipótesis, como un bocado de cardenal para el kirchnerismo. Cuando el arbitraje político se concentra en una persona, se está ante un caso de bonapartismo. El kirchnerismo, como es obvio, no controla el Congreso ni ha convertido a la CGT en una sucursal propia, y el inicio de la campaña electoral está distante. Se trata de un bonapartismo con estas limitaciones. Pero este bonapartismo limitado representa un giro político de la situación con referencia a la anarquía ejecutiva que desató la renuncia de Guzmán. Aunque todo se mantenga igual -deuda impagable, inflación, pobreza, desocupación, desvalorización de los ingresos de los trabajadores-, los giros definen una situación política relativamente nueva. La crisis económica, vista en este contexto, refuerza el giro bonapartista en curso, porque se trata de un recurso que obvia la deliberación política. Otra cosa fundamental: el fracaso ulterior del bonapartismo deja a la situación política sin red de seguridad. 
 La oportunidad que ha encontrado el bonapartismo permite caracterizar la crisis en que ha entrado la oposición; en la sesión de ayer en Diputados, el Pro rompió con sus socios al abandonar el recinto. La crisis atraviesa a la UCR. El mendocino Suárez y el jujeño Moráles no adhirieron al feriado del viernes; el ultraderecha Negri se quedó fijo en sus papeles cuando Ritondo dio la orden de partir; el neurocientista Manes recorrió todos los sets disponibles para atacar a Macri, y se negó a firmar una declaración de JxC contra Alberto Fernández. Más allá de las diferencias entre sus camarillas, el macrismo representa al capital financiero que negocia la deuda pública y que va imponiendo su dominio en la agroindustria. Por eso apostaba a un derrumbe cambiario y a la hiperinflación y a las consecuencias políticas correspondientes; es el operador más activo en el mercado de futuros del dólar. Esto se ha demorado. De otro lado, la diferenciación social y política que generó en JxC el desplome de la gestión macrista, se ha acentuado. La etapa abierta por la Convención de Gualeguaychú, cuando la UCR en bloque se entregó a los operadores financieros de Macri, se encuentra agotada. El ala trumpista de JxC experimenta un retroceso. Como la política es refractaria al vacío, una combinación de circunstancias le ha ofrecido una escueta ventana de oportunidad al bonapartismo. Argentina se encuentra atravesando todas las etapas de una crisis terminal de régimen político.

 ...primavera-verano 

La temporada de moda en el hemisferio sur sigue las novedades de la que venció en el hemisferio norte. El bonapartismo desgastado que parecen inaugurar los últimos acontecimientos, no ofrece un derrotero de largo plazo. 
 La marcha del viernes del PJ, la CGT y los movimientos sociales oficialistas no constituyen una base suficiente. Las contradicciones al interior de ese bloque son manifiestas. La burocracia oficial resiste el paro que reclama el moyanismo y aliados – preocupados por sus propias causas judiciales. Es probable que tampoco lo aliente CFK, atenta a los efectos que podría producir, de un lado en el proceso de Comodoro Py, del otro en los eventuales oferentes de dólares y el FMI. Al final de cuentas, el emisario del bonapartismo emergente ha ido a Estados Unidos a pedir un “waiver” (un perdón) al FMI. El Fondo Monetario y el Tesoro norteamericano manejan el VAR del arbitraje político en Argentina. 
 En cuanto a la lucha de clases en el terreno, el conflicto en el Neumático ha marcado una diferencia política. Con el apoyo de Moroni, el ministro de Trabajo, las patronales del sector han ido a buscar la derrota del plan de lucha del Sutna, y por lo tanto del Sutna mismo. Es un cambio de grado, pero importante, en la política de la burguesía frente al movimiento obrero. El conflicto se concentrará, según todo indica, en la cuestión del aumento de suma fija del salario, para contener preventivamente la reacción de trabajadores y sindicatos cuando lleguen las facturas de luz y gas, y los recortes en educación, salud y discapacidad. Ese aumento lo reclama con fervor el kirchnerismo y el sindicalismo K, pero lo resisten patronales y CGT. El aumento de salarios por decreto sería una medida bonapartista típica que no cuenta con mayoría entre quienes marcharon el viernes. El congreso del justicialismo bonaerense podría ilustrar cómo comienzan a procesarse estas contradicciones en la situación posterior al atentado. 
 La temporada primavera-verano es la de otoño-invierno en Ucrania, Europa y Estados Unidos. La guerra de la OTAN y Rusia se hará más cruenta; la carestía sufrirá un enorme salto; la ola de huelgas que se desarrollan en Gran Bretaña podrían llegar, según observadores, a una huelga general. En China misma se procesa un fenómeno inaudito – la recesión y la quiebra de los grandes pulpos inmobiliarios. El bonapartismo en suelo nativo necesita un complemento internacional, que el gobierno no tiene a mano sin provocar un choque con las potencias en conflicto que socavaría todavía más las condiciones financieras de Argentina.
 El kirchnerismo se encuentra ideológicamente en retroceso. En ocasión del conflicto agrario por la resolución 125, en 2008, Luis D’Elia declaró su “odio contra la puta oligarquía” – ahora se victimiza por el odio que atribuye a macristas y medios de comunicación contra el kirchnerismo. “La patria es el otro” se ha convertido ahora en una cruzada contra “los discursos del odio”. El antagonismo social efectivo de la sociedad capitalista y la lucha de clases que genera, han sido sublimados, o sea deformados, como “discursos” contra la “identidad ajena”. Es una confrontación de “percepciones” y “autopercepciones”, no una decadencia histórica, real y objetiva, del capitalismo, semillero de crisis climáticas, persecuciones y brutalidad policial, descomposición económica y social, crisis humanitarias y guerras imperialistas. La izquierda oficial se ha sumado a esta enajenación discursiva en todos los terrenos de la sociedad. El sábado 3, alienada por este discursismo, no fue capaz de votar en contra del simulacro de repudio al atentado que ‘cocinaron’ macristas y kirchneristas.
 La “batalla cultural” es un fraude enorme contra los trabajadores, que más que nunca necesitan que se digan las cosas como ellas realmente son. 

 Jorge Altamira
 04/09/2022

El discurso del odio y la defensa de la democracia

El intento de magnicidio contra Cristina Kirchner sacudió, como no podía ser de otra forma, el conjunto de la situación política. Alberto Fernández declaró feriado nacional y convocó al “pueblo argentino” a “expresarse en defensa de la vida y la democracia”. Atribuyó el crimen al “discurso de odio que se ha esparcido desde distintos lugares políticos y mediáticos”. En un breve discurso, leído, anticipó los argumentos que luego serían volcados en Plaza de Mayo en una multitudinaria movilización convocada por el gabinete, intendentes, organizaciones como el Movimiento Evita y La Cámpora y a la que se sumó una amplia periferia kirchnerista ´no encuadrada´. Estuvo presente, además, el Nuevo Mas en una columna propia. Fue un acto convocado en apoyo al gobierno y a su principal accionista política.
 El lema del documento fue “la paz social es una responsabilidad colectiva” y convocó a ́ ´reflexionar´ al “sector minúsculo de la dirigencia política y de sus medios” que “vienen repitiendo un discurso de odio”. En Plaza de Mayo se reclamó la “unidad nacional pero no a cualquier precio”, frase interpretada por algunos comentaristas como el pedido de protección a Cristina, especialmente referido a su destino judicial. Una aproximación a esa “unidad nacional” fue la instalación de Massa como ´superministro´, en una línea de acuerdo con el macrismo para la aplicación del programa del FMI y el ´ajuste´.
 Tanto en la Plaza como en el discurso del presidente del día anterior, estuvieron ausentes el señalamiento de la “zona liberada” y la posibilidad de que este atentado sea la consecuencia de una operación política de envergadura – el ´discurso del odio´ alienta la acción de un loco suelto. Hay fuertes indicios de una inconsistencia interna de la cual el gobierno no ha rendido cuentas. Agustín Rossi, jefe de la AFI, elogió la custodia presidencial, afirmó que “estaban muy atentos” y no se han conocido apartamientos o declaraciones, ni siquiera del verborrágico ministro de Seguridad, Aníbal Fernández, a esta altura, un verdadero doctorado en ´zonas liberadas´ - de Puente Pueyrredón a Barracas. Luego del atentado, Cristina Kirchner continuó durante al menos 6 minutos firmando ejemplares de su libro y saludando a sus simpatizantes, sin que su custodia hiciera nada. 
 El entramado del atentado, precedido por enfrentamientos de camarillas, carpetazos, amenazas de cárcel y proscripción política, fue interpretado en clave ´cultural´, referida a “discursos de odio”, relato acompañado por un conjunto de espacios políticos, incluida la izquierda democratizante, tanto la que asistió a la movilización como la que no lo hizo. La oposición derechista tiene su propia versión sobre los “discursos de odio”, solo que el apuntado en ese caso es el kirchnerismo. En la sociedad dividida en clases, el odio opera políticamente y es agitado por la burguesía contra la clase obrera y sus luchas. ´Odio´ de clase y ´paz social´ no son excluyentes. Los remedios ´culturales´ distraen de abordar a fondo si estamos frente a una conspiración política criminal y sus ramificaciones. 

 Grieta

 La oposición interpreta que le atribuyen la “campaña de odio” que derivó en el intento de magnicidio. Otros sectores se bajaron a último momento del documento, como es el caso de la DAIA, la conferencia episcopal argentina y representantes de iglesias evangélicas y musulmanas. La delegación de asociaciones israelitas lo consideró un relato ´partidario´.
 Ya el sábado, en la sesión de diputados, se retiró cualquier mención al ´odio´, reemplazado por un llamado a la unidad nacional, por supuesto, con los ´odiadores´. La moción fue acompañada por todos los bloques exceptuando la abstención, no el rechazo, de los diputados del FITU. El PRO inmediatamente luego de votar se retiró del recinto mientras que Milei, sin repudiar el atentado al que calificó como “hecho delictivo”, hizo un uso agitativo contra el gobierno por haber decretado feriado nacional. 
 A diferencia de lo leído en Plaza de Mayo donde se asegura que “el mundo comprende la gravedad del asunto”, “el mundo” se encuentra en una disolución política y social causada por la guerra, la pandemia y las masacres perpetradas por los gobiernos. 

 Federico Fernández
 04/09/2022

domingo, 4 de septiembre de 2022

El atentado contra CFK y las claves de la semana que pasó


Panorama político. 

 El país se vio sacudido el jueves por la noche ante el intento de asesinato de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner. Al momento de escribirse estas líneas, aún se investigaba si el atacante, Fernando Andrés Sabag Montiel, actuó en soledad o como parte de un plan. Lo que sí se sabe es que el agresor tenía tatuados símbolos que usan los grupos neonazis y había tenido intervenciones en canales de televisión donde expresó su rechazo por el movimiento piquetero. 
 En una declaración de repudio al atentado, el Comité Ejecutivo del PO advertía el viernes que “en la Argentina existen grupos fascistas que actúan de manera abierta con el aval de las fuerzas de seguridad y el aparato del Estado”. Y llamaba la atención sobre la falta de una condena del ataque por parte de Patricia Bullrich y Javier Milei, entre otras figuras de la derecha.
 El sábado se llevó a cabo una sesión especial en el Congreso convocada por el bloque del Frente de Todos. El oficialismo presentó un proyecto de repudio al atentado, pero que añade un llamado a la dirigencia política y a la población “a buscar todos los caminos que conduzcan a la paz social”. Esta definición fue cuestionada en el recinto por Romina Del Plá, diputada del Frente de Izquierda – Unidad. El FIT-U se abstuvo y presentó un proyecto propio de rechazo a la agresión contra la vice. 
 El planteo de una “paz social” maniata a los trabajadores en la lucha por sus derechos, en momentos de un agravamiento de la situación social, y cuando el gobierno aplica una política de ajuste por cuenta del FMI. Vale señalar la gira que esta semana emprenderá por los Estados Unidos el ministro Sergio Massa. Para llegar con una buena carta de presentación ante los funcionarios del Fondo, Massa podó recursos en educación, salud y otros sectores por alrededor de 200 mil millones de pesos. Previamente, se había filtrado una hoja de ruta elaborada por el viceministro, Gabriel Rubinstein, que plantea una devaluación y un aumento de tarifas aún mayor. 
 El Partido Obrero rechaza enérgicamente el ataque a la vice, pero no apoya políticamente al gobierno ajustador del Frente de Todos. 
 Si bien el atentado pasó a ocupar excluyentemente la escena política, y antes en cierto modo lo mismo había ocurrido tras el pedido de condena del fiscal Diego Luciani contra CFK en la causa Vialidad, en la semana pasaron otras cosas importantes. 
 El ajuste en el área de discapacidad ha desatado una de las grandes luchas del momento, con un gran acampe de los prestadores en Plaza de Mayo. El sindicato del neumático (Sutna) lleva más de cuatro meses de una aguerrida lucha en defensa del salario y por el pago al 200% de las horas del fin de semana. El último paso de este conflicto fueron los paros y bloqueos en las tres fábricas (Fate, Pirelli, Bridgestone). 
 La CGT, en cambio, sigue de espaldas a los reclamos de los trabajadores, pese a que la inflación (que rondaría el 6% en agosto) está pulverizando los salarios. Apenas interviene para respaldar al gobierno.
 La tarea es impulsar las reivindicaciones de los trabajadores y su organización política independiente de los distintos bloques políticos patronales. 
 Buen domingo. 

 Gustavo Montenegro

“La vuelta al mundo en 80 días”, 150 años de un clásico


La novela más popular del escritor francés Julio Verne. 
 Julio Verne nació en Nantes, Francia, en 1828 

La obra más popular del escritor francés Julio Verne (1828-1905) se apresta a cumplir 150 años. “La vuelta al mundo en ochenta días” se publicó por partes en el extinto diario Le Temps entre noviembre y diciembre de 1872, y se daría a conocer en forma de libro en 1873. El texto inspiró numerosas películas, y en el marco del actual aniversario, Universal puso al aire una miniserie (franco-italiana-alemana) de ocho capítulos que en rigor de verdad no es una representación fiel sino una versión libre del mismo. 
 Se considera a Verne uno de los fundadores del género de ciencia ficción. Su fascinación por los avances técnicos, combinada con una inagotable imaginación, le llevó a anticipar el submarino, el helicóptero y las naves espaciales, entre otros inventos. Pero también, por ejemplo, las armas de destrucción masiva. Hay quienes dividen su obra entre una primera etapa de “descubrimiento”, basada en una confianza casi ciega en la ciencia, seguida por una de “madurez” (en la que inscriben el libro que ahora cumple 150 años) y una última de “desencanto”, signada por decepciones políticas y personales. Este señalamiento es interesante pero deja sin explicar que su primera novela, “París en el siglo XX”, es lo que hoy se llamaría una distopía: traza una ciudad futurista en que la gente vive alienada. A tal punto que su editor, Hetzel, rechazó la publicación del material, que recién vería la luz póstumamente, en 1994. 
 El periodista y escritor Javier Bemba (1) opina que el autor fue evolucionando desde una defensa del statu quo hacia posiciones críticas. Según menciona, Verne dejó París ante la represión contra la Comuna (en 1871) y publicó en 1885 un libro -“Matías Sandrff”- cuyo protagonista se enfrenta a la tiranía del imperio Austro-Húngaro. Verne sería también en la última etapa de su vida concejal por la ciudad de Amiens por el Partido Radical, una formación burguesa. 

 Dos meses y medio 

“La vuelta al mundo en ochenta días” capta un mundo en plena expansión del capitalismo. El protagonista, Phileas Fogg, es un miembro del exclusivo Reform-Club de Londres, del que se desconoce cómo amasó su fortuna. Puntilloso, de hábitos cronometrados, apuesta 20 mil libras a sus compañeros de whist a que es capaz de dar la vuelta al globo en el plazo señalado. 
 Técnicamente, la revolución en los medios de transporte lo hace posible. “La Tierra ha disminuido [se ha empequeñecido], puesto que hoy se la puede recorrer diez veces más veloz que hace cien años”, concede uno de los amigos. Pero le discute que cualquier eventualidad puede frustrar el cálculo. Fogg se aboca de todos modos a la aventura, junto a su criado Passepartout. Inician una travesía en la que recorrerán el mundo en barcos, trenes, un elefante y hasta un trineo.
 Los ochenta días en que puede darse la vuelta al mundo serían una proeza inconcebible sin los cambios operados en el transporte, atizados por el incremento del comercio y la producción, y que se costeaban a través de sociedades de acciones, dada la gran masa de capitales que exigía la realización de las obras. Aquellos son años en que se está terminando un trazado ferroviario que une los extremos de la India, “ese gran triángulo inverso cuya base está en el norte y la punta al sur” (2).
 Los diarios del Reino Unido se dividen entre los partidarios y detractores de Fogg, pero estos últimos van creciendo en número cuando se empieza a sospechar que el ensimismado socio del Reform-Club puede ser en realidad un ladrón. Mientras tanto, se arma un negocio generalizado de apuestas en Londres acerca de si logrará o no llevar a cabo con éxito el plan.
 El mundo está en plena transformación. En el buque Mongolia, Fogg cruza el estrecho de bab-el-Mandeb y llega a una Adén de apenas 25 mil habitantes, poblada por “banianos, parsis, judíos, árabes, europeos”. 
 Una parte destacada de la aventura transcurre en la inmensidad de la India, donde todavía hay franjas del territorio que no están bajo el mando de la Corona inglesa. Pero donde inexorablemente va penetrando el capital: “antes se viajaba por todos los antiguos medios de transporte, a pie, a caballo, en carro, en carretilla, en litera, sobre los hombros de otro, en coches, etc. Ahora unos barcos de vapor recorren a gran velocidad el Indus y el Ganges, y un ferrocarril, que atraviesa la India en toda su anchura…”. Fogg conoce en su camino la ciudad industrial de Monglar, “cuyas altas chimeneas parecían tiznar con su negro humo el cielo de Brahma [deidad brahmánica], ¡verdadera mancha en el país de los sueños!”. 
 En tránsito a Hong Kong, Fogg y Passepartout pasan también por una Singapur todavía montaraz donde abundan los “monos en bandadas, alertas y haciendo muecas”.
 Aunque la novela no tiene una impronta crítica, y la descripción peyorativa de los rajáes de la India y las costumbres religiosas contrasta con la ausencia de todo cuestionamiento de la dominación inglesa, sí hay una fuerte denuncia del comercio de opio. En el puerto hongkonés de Victoria, “hormiguero de buques de todas las naciones”, el criado Passepartout visita una taberna en que los mozos arrastran de los pies para amontonar en un tinglado a los fumadores, “miserables, alelados, enflaquecidos, idiotas, a quienes la mercantil Inglaterra vende anualmente millones de libras de esa funesta droga llamada opio. ¡Tristes millones cobrados sobre uno de los vicios más terribles de la naturaleza humana!”. Afirma también que originalmente el consumo de la droga se daba en las clases ricas, pero que llegó finalmente a las capas populares, donde hizo estragos. 
 Los viajantes recalan en Japón y, tras cruzar el Pacífico, atraviesan Estados Unidos, que también está en pleno cambio de fisonomía. Pasan un día en San Francisco, California, que ha pasado de tener (hacia 1849) una población “compuesta de bandidos, incendiarios y asesinos que acudían a la búsqueda de pepitas de oro (…) con el revólver en una mano y un cuchillo en la otra”, a presentar “el aspecto de una gran ciudad comercial”, con tiendas de “espléndidas vidrieras”. 
 En el camino hacia Nueva York, donde abordarán un buque para regresar a Londres, los protagonistas presencian una trifulca por la elección de un juez de paz y el tren se detiene en una ocasión debido a los rebaños de miles de bisontes que bloquean la vía. Finalmente, el convoy será asaltado por los indios sioux. Para llegar a la costa este norteamericana, además, deberán recorrer un trecho del camino en trineo, sobre una helada llanura
. Una época histórica en que se acortan vertiginosamente las distancias geográficas y se superponen diferentes formaciones sociales es la que documenta Verne en su novela. Estimulante y rica en aventuras, solo podríamos reprocharle que está ausente una crítica de raíz a ese capitalismo que se abría paso a nivel global con los métodos que le son propios: la anarquía en la producción, la superexplotación del proletariado, la destrucción del ambiente y la opresión de los pueblos. 

 Gabriel Martinez

 (1) “Julio Verne, reaccionario primero y filorevolucionario después”, en elmundolibro.com (29/7/01).
 (2) Todas las citas del libro corresponden a la edición en español de Gradifco (Buenos Aires, 2007).

Un repudio barnizado de paz social

La sesión en Diputados sobre el atentado a la vicepresidenta.
 Los diputados del FIT Unidad se abstuvieron

 La Cámara de Diputados acaba de votar en una sesión especial un proyecto de resolución en el que se expresa un “enérgico repudio al intento de magnicidio” a Cristina Fernández de Kirchner. El texto fue aprobado por la totalidad de los diputados presentes en el recinto con la sola excepción de los cuatro del Frente de Izquierda Unidad que se abstuvieron, luego de presentar un proyecto propio el día previo a la sesión.
 La convocatoria y su inicio estuvieron atravesadas por cruces entre el oficialismo y la oposición patronal que buscaba victimizarse luego de que Alberto Fernández los mencionara como instigadores de los “discursos de odio” en su mensaje por cadena nacional la misma noche del atentado.
 Se especuló hasta último momento con la posibilidad de que no se juntara el quorum ya que los liberfachos (que se habían llamado a silencio sobre lo ocurrido) no garantizaban su presencia, al igual que varios diputados del peronismo federal.
 Finalmente nada de esto ocurrió y desde temprano se consensuó un texto en el que además del repudio se exhortaba a “toda la dirigencia y a la población a buscar todos los caminos que conduzcan a la paz social”. El proyecto terminó siendo votado por los diputados presentes desde Juntos hasta Milei y Espert, pasando por el peronismo opositor y por supuesto el Frente de Todos. 
 Una particularidad de esta sesión en la que se ausentaron muchísimos diputados opositores a pesar de garantizar el quorum fue que se votó antes de las intervenciones, en lugar de empezar por los discursos de los diputados y que de ahí se deprenda la votación, como suele ocurrir. Esto permitió que el PRO tomara la palabra una vez aprobado el proyecto y se retirase del recinto, lo mismo que hiciera Milei que se limitó a condenar la violencia en abstracto y a criticar el feriado, pero omitió hacer mención alguna a lo sucedido, avalando tácitamente el atentado.

 El voto de la izquierda

 La abstención de las y los diputados del Frente de Izquierda tiene un carácter estratégico, porque defiende la independencia política de los trabajadores sin dejar de repudiar el atentado y de reclamar el esclarecimiento inmediato del mismo. Ocurre que los partidos patronales colocan la paz social como un objetivo ya que les permitiría aplicar sus políticas de ajuste sin una reacción por parte de la clase trabajadora que es ajustada. 
 Romina Del Plá, la diputada del Partido Obrero en el FIT-U, fue muy clara al respecto señalando que no hay paz social posible mientras el gobierno vuelca sobre las espaldas de los trabajadores la crisis a partir de recortes, tarifazos y un plan económico orquestado por el FMI. En este sentido se refirió a la lucha de los trabajadores del neumático mostrando que el camino de la lucha y la organización son los únicos capaces de llevarlos a la conquista de sus reivindicaciones.
 El camino de la paz social es el que recorren cotidianamente los burócratas sindicales que no han convocado a un solo paro ante la caída de los salarios, los despidos, el robo a los jubilados o el aumento del empleo precario y sí se han puesto en alerta en defensa de Cristina Kirchner desde mucho antes del intento de asesinato. 
 En su intervención Romina defendió el proyecto propio que denuncia la responsabilidad del gobierno y de la oposición en la campaña fascistoide contra el movimiento piquetero y plantea la necesidad de la organización independiente de la clase obrera, repudiando la tentativa de magnicidio pero sin dar ningún tipo de apoyo político al gobierno hambreador. 

 Gastón Fux

El gobierno profundiza el ajuste en discapacidad // Carpa Blanca de la Discapacidad en Plaza de Mayo

Crimen de odio en Indonesia // ¡Justicia por Rodrigo Ventosilla!

sábado, 3 de septiembre de 2022

Ratificamos el absoluto repudio al atentado a CFK desde la independencia política // Romina Del Plá

El atentado contra Cristina Kirchner


Los magnicidios o tentativas de magnicidios ejecutados por supuestos “llaneros solitarios” deben ser tomados con pinzas y, todavía más, con enorme desconfianza. Los servicios de seguridad, tanto nacionales como extranjeros, han penetrado todos los poros de la vida ciudadana, en especial cuando, como ocurre en la actualidad, cuentan con herramientas tecnológicas impresionantes. Hasta el aparato de espionaje menos sofisticado puede ´guiar´ a un individuo a cometer un asesinato político. La primera cuestión que plantea el atentado contra la vida de Cristina Kirchner es determinar, precisamente, si fue o no parte de una conspiración política criminal. De un modo general, el llamado “estado profundo” es proclive a encubrir estos hechos y a sus protagonistas; sabe que sus ramificaciones hacia arriba pueden comprometer al Estado en su conjunto. Es lo que estamos viendo en estos días con la indulgencia del poder político y judicial norteamericano frente a Donald Trump, que comandó un golpe de estado en enero de 2021 y en su retiro de la presidencia se apropió de documentos secretos con el propósito de extorsionar eventualmente a sus rivales políticos.
 Lo dicho hasta aquí es especialmente oportuno porque la tentativa de asesinato de ayer, jueves, contra Cristina Kirchner, no se produjo en el vacío. Fue precedida, en primer lugar, por un reclamo de condena de 12 años por parte de los fiscales de la causa Vialidad. También por una disputa política abierta entre los gobiernos nacional y porteño, y entre la policía de la Ciudad y la Federal, acerca de la romería que se había desarrollado en torno al domicilio de la Vice. Todo esto, en el marco de un renovado peligro de corrida cambiaria y estallido hiperinflacionario. El episodio criminal tuvo lugar luego de un acuerdo entre ambos gobiernos y ambas policías, más preocupadas por reglamentar la vigilia kirchnerista que por la custodia de la mandataria. El resultado fue que, a la hora de los hechos, la vulnerabilidad de la vicepresidente alcanzara ribetes de tragedia; la cosa incluso empeoró porque CFK siguió con la rutina de firmar dedicatorias por algunos minutos, cuidada por expertos. 
 El discurso en cadena que pronunció Alberto Fernández, un par de horas después de lo ocurrido, no hizo la menor alusión a estas circunstancias. Fue un discurso encubridor, mientras en los medios de comunicación se ventilaba que la custodia de Cristina Kirchner se había duplicado, y hasta para algunos cuadruplicado, sin que este celo se manifestara en el terreno. Como la Policía de la Ciudad responde al macrismo y la Federal al kirchnerismo, las responsabilidades se encuentran repartidas ´salomónicamente´. Obviarlas es simplemente encubrimiento. Con un enorme tendal de policías, el entorno del domicilio de CFK quedó convertido en “una zona liberada”. Antes de esto, los medios de comunicación del oficialismo denunciaban a los grupos de “escraches” que actuaron frente a la Rosada y el Congreso.
 Lo ocurrido el jueves no fue tampoco una suma de hechos inconexos. El kirchnerismo llevó la disputa en torno a la vigilia en la Recoleta a un cuestionamiento de la autonomía constitucional de la Ciudad. Acusó a la Policía de la Ciudad de “política”, o sea, al servicio de la camarilla de Larreta. Ambas cosas, sin embargo, tanto la autonomía de la Ciudad como la instalación de una policía local, fueron pactadas por todos los protagonistas actuales. Luego, buscaron otorgar su propia policía a los intendentes. Menemistas y radicales, frepasistas y duhaldistas, kirchneristas y macristas – todos juntos – pactaron sacar a la capital de la tutela federal. ´Alberto´ y ´Cristina; Zaffaroni y Vilma Ibarra la votaron con ambas manos. La función económica de la autonomía porteña había sido resumida, sin medias palabras, por Domingo Cavallo, cuando señaló el propósito de convertir a la Ciudad en “la Capital financiera y turística” del Mercosur. La autonomía fue la expresión política de los intereses inmobiliarios y financieros que, desde Puerto Madero, pretenden cubrir toda la ribera del Plata y del Riachuelo. Es un plan de desalojo masivo, que sólo ha disminuido de velocidad por la terrible crisis social y habitacional de gran parte de la urbe, sin por eso detener el negocio, que ahora acaba de recibir la bendición ´nacional y popular´ de un blanqueo.
 Alberto Fernández, luego de consultar por teléfono a Cristina Kirchner, adjudicó el atentado a ”los discursos de odio”. No hizo referencia a las enormes irregularidades de la custodia; ni a la disputa constitucional desatada entre el gobierno de la Nación, de un lado, y de la Ciudad, del otro; ni al proceso judicial por defraudación del estado; ni a los discursos de CFK para desmantelar el movimiento piquetero. Adjudicó al atentado criminal una “gravedad institucional”, lo que equivale a una tentativa de golpe, y dijo, para reforzar, que “afecta la democracia”. En este caso, Alberto Fernández sabe más de lo que se conoce acerca del atentado; de lo contrario ha recurrido al palabrerío para zafar de la responsabilidad del gobierno en la protección de la Vicepresidenta. Si detrás de lo ocurrido hay golpistas, hay que señalar que un par de horas antes, el kichnerismo había votado con los golpistas, en el Senado, el otorgamiento de un dólar de 200 pesos a la exportación adicional de la industria automotriz, y se apresta a hacerlo para favorecer a los exportadores de soja. Massa, la otra pata del trío, dijo lo mismo: “Cuando el odio y la violencia se imponen sobre debate de ideas, destruyen las sociedades y se generan situaciones como la de hoy: un intento de magnicidio”. Pero él mismo ha incorporado al gobierno a un tuitero del odio, que tuvo que disculparse por sus dichos pasados para poder asumir como vice ministro de Economía. Las proclamas de “repudio” y las convocatorias a “la solidaridad”, luego del atentado, no bajan ni un milímetro la crisis política que se ha desatado luego de las Paso de 2021. Es una crisis que no tiene que ver con el odio sino con la bancarrota del Estado propiciada por el capital financiero, y con el hambreamiento de los trabajadores. Tentativa de golpe fue la corrida contra el peso que llevó a la renuncia de Guzmán, y fue gestada desde el propio kirchnerismo. Un estallido del dólar había colocado al gobierno al borde del colapso. En lugar de denunciar el golpe, el gobierno de los Fernández les ofreció a los golpistas financieros dos cosas: el rescate de los bonos públicos en pesos que se habían desplomado en valor, y un “bono dual”, que se ajusta al mayor valor entre el dólar y la inflación. Alberto Fernández, en esa ocasión no convocó a cadena nacional, ni CFK usó las redes para denunciar el golpismo – nombraron a Massa para que arreglara con los golpistas. 
 La invocación a “la paz social”, otro plato del discurso, es una extorsión contra los trabajadores. El gobierno pretende usar el atentado para frenar los reclamos, las manifestaciones y las huelgas. Los punteros oficiales asumen que el atentado, la denuncia de un golpe y la defensa de la democracia son una buena platea para lanzar a la líder a la candidatura a la presidencia. El kichnerismo pretende contener con una operación “clamor” las luchas contra el ajuste, la precarización laboral, la recesión que levanta cabeza y la confiscación de los ingresos. Se trata de un ´operativo´ reaccionario – busca apoyo en el FMI contra los trabajadores.
 La “paz social” que reclama AF se resentirá considerablemente con el tarifazo de los servicios, el aumento de la nafta y las devaluaciones a medida que diseña el gobierno con el Banco Central. De otro lado, con la crisis financiera se acentuará el conflicto entre los distintos sectores patronales en torno al carácter de la “estabilización” de la economía, por un lado, y el conflicto judicial, por el otro. Hay una lucha a muerte por imputar a CFK y su camarilla la asociación ilícita, como si no alcanzara la defraudación al estado y la cadena de estancias de Lázao Báez. En oposición a los republicanos vacilantes, como el ex K Pichetto o el periodista Carlos Pagni, el profesor ´garantista´ Roberto Gargarella refuerza hoy en Clarín la importancia de la asociación ilícita, o sea la condena a doce años contra CFK. No alude en ningún momento a un vicio fundamental del juicio oral, como lo es la colusión del fiscal Diego Luciani con el juez Giménez Uriburu y, adicionalmente, la que afectaría al juez Gorini. Y, sucesivamente, la que atañe a los jueces de Casación que juegan al paddle con Macri. Argentina asiste a una disolución espectacular de su régimen político en medio de un descomunal impasse financiero – en un mundo capitalista en guerra internacional sin fecha de vencimiento.
El atentado contra Cristina Kirchner no es la causa eficiente de esta crisis, sino el accidente criminal que expone un derrumbe histórico descomunal. Las exhortaciones a contener el ´sobregiro´ alcanzado por esta crisis están condenadas al fracaso. 

 Jorge Altamira 
 02/09/2022

"Nosotros defendemos al pueblo que sufre el ajuste de todos los gobiernos" // Solano en Crónica tv

"Repudiamos el atentado a CFK y reclamamos una pronta investigación" // Gabriel Solano en Crónica

jueves, 1 de septiembre de 2022

La destrucción de las jubilaciones por kirchneristas y macristas


 A continuación reproducimos el artículo de Ismael Bermúdez publicado en clarin.com el 25 de agosto pasado bajo el título “Jubilaciones: significativa omisión en el decreto que formaliza el bono de $ 7.000”. 

 En los fundamentos del decreto 532/2022 publicado este jueves en el Boletín Oficial, que oficializa el bono de hasta $ 7.000 para jubilados, hay una omisión referida a la evolución de los haberes. Menciona lo que pasó con las jubilaciones entre 2017 y 2019 y en 2021, pero no menciona las pérdidas de 2020 y entre enero y agosto de 2022.
 Así, el decreto señala que “desde que asumió este gobierno, la recomposición de los haberes previsionales ha sido una prioridad, y desde el primer momento de gestión se han adoptado diferentes medidas para tratar de acompañar y fortalecer el proceso de recuperación del valor real de las jubilaciones y pensiones, que habían perdido un 19,5 % de su poder real de compra entre los años 2017 y 2019”.
 Y agrega que, como resultado de la nueva ley de movilidad, “al finalizar el año 2021 todas las jubilaciones y pensiones que se actualizan por ese índice quedaron 1,1% por encima de la inflación de ese año”. 
 Llamativamente, el decreto no menciona lo que pasó en 2020, cuando las jubilaciones perdieron frente a la inflación. Ese año se aplicaron aumentos por decreto de entre el 24,3% (haber máximo) y el 35,3% (haber mínimo) versus una inflación del 36,1%. De esos valores, se desprende que los haberes medios y máximos tuvieron una pérdida adicional de hasta el 8,7%. 
 En 2022, hasta agosto el aumento jubilatorio es del 29,1% (12,28% en marzo y 15% en junio) frente a una inflación a julio del 46,2%. Si se agrega la probable suba de precios en agosto, la inflación treparía al 55%. Una pérdida del 16,7%.
 Para las jubilaciones más altas, si se tiene en cuenta la pérdida del 19,5% entre 2017 y 2019, más la pérdida del 8,7% de 2020, menos la mejora del 1,1% en 2021 y la pérdida del 16,7% hasta agosto 2022, la pérdida acumulada entre septiembre de 2017 y agosto de 2022 es del 38%. Para las jubilaciones más bajas, la pérdida de bolsillo es inferior por los sucesivos bonos que se otorgaron porque la fórmula de movilidad resultó insuficiente frente a la suba de los precios.
 Esos bonos – que se otorgaron en 2020, 2021 y este año- no se integraron a los haberes corrientes. Esto significa que los aumentos de acuerdo a la fórmula de movilidad se calculan sobre una base más baja y la pérdida previsional pasa a ser permanente. Por ejemplo, el 15,53% de septiembre se calcula sobre los haberes de agosto, un mes en que no se cobra ningún bono. 
 En septiembre y hasta noviembre, las jubilaciones aumentan un 15,53%, con lo que acumularán a ese mes un alza del 49,2%.
 Justamente por esta nueva pérdida, el Gobierno dispuso otorgar un bono de hasta $ 7.000 para los que ganan hasta 2 haberes mínimos. Quedan excluidos los que cobran más de $ 90.000, quienes a noviembre podrían tener una pérdida adicional de más del 15%. En 2022, con los bonos, el ingreso mínimo de bolsillo aumenta hasta un 73,3% entre los 9 y 11 primeros meses del año, quedando el interrogante de lo que podrá pasar con la movilidad de diciembre, que no tomará en cuenta los bonos y porque a noviembre la inflación podría rondar el 90 o más. 
 La actual fórmula de movilidad, que combina salarios con recaudación sin garantía respecto de la inflación, se efectiviza con un rezago de tres meses (el aumento de septiembre-noviembre se basa en las variables de abril-junio). Y en un contexto inflacionario creciente, los jubilados, pensionados y beneficiarios de prestaciones sociales deben hacer frente a la mayor inflación con haberes retrasados frente a los precios que se ajustan y renuevan día a día. 
 En el caso de la fórmula que estuvo vigente en los 2 últimos años del Gobierno de Mauricio Macri, que tomaba en cuenta 70% de inflación y 30% salarios formales, se aplicaba con un retraso de seis meses, lo que agrandó la pérdida jubilatoria.
 Por eso, además de su aplicación retroactiva “salteando” un trimestre, entre septiembre de 2017 y diciembre de 2019, la movilidad de las jubilaciones y pensiones y demás prestaciones sociales tuvieron un deterioro del 19,5% en relación a la suba promedio de los precios. 
 La respuesta inicial de Alberto Fernández a ese deterioro no fue la recuperación prometida sino que agravó el retroceso de haberes para un sector de jubilados. En marzo 2020 hubo aumentos diferenciados por decreto y ese año los haberes aumentaron entre el 35,3% y el 24,3% versus una inflación del 36,1%, achatando la pirámide previsional. Esta pérdida y la de este año es la que no se menciona en los fundamentos del decreto 532/2022.

 Ismael Bermúdez
 28/08/2022

Gran Bretaña: de la inflación a la ola de huelgas


Trabajadores ferroviarios británicos 

No tiene nada de exagerado afirmar que Gran Bretaña está en virtual colapso. Los titulares que vienen utilizando los principales medios para caracterizar la situación del país son de por sí elocuentes. “Prácticamente nada funciona en el Reino Unido”, dice el semanario conservador The Economist. “El país está crujiendo”, diagnostica otro pilar del establishment, el Financial Times” (Página/12, 27-8).
 La inflación más alta de los últimos 40 años, que se acerca al 13%, el hundimiento de los ingresos de los asalariados, el deterioro sin precedentes de la salud, la falta de agua en medio de la sequía que sacude el viejo continente, la disparada de los precios de la energía que está haciendo estragos en los hogares y que aumenta este mes un 80%, hablan de un malestar y inconformismo generalizado. Este clima ha sido el combustible que nutre la ola de huelgas que estremece el país. Hay que remontarse también 40 años para una reacción de los trabajadores de la misma envergadura. 
 Los trabajadores portuarios vienen de protagonizar un paro por ocho días en el muelle de Felixstowe, en la costa oriental británica, donde cada año se manejan unos 4 millones de contenedores de 2.000 buques. Felixstowe maneja casi la mitad de la carga que llega al país. 
La huelga podría obligar a desviar los buques comerciales a otros puertos en el Reino Unido o en Europa. La huelga ocurre en momentos en que el Reino Unido entraba en su tercer día un paro ferroviario, convocado para pedir mejores salarios y seguridad laboral. Apenas uno de cada cinco trenes cubría sus rutas y en algunas estaciones no llegó ni un solo tren. Los líderes sindicales afirman que es probable que haya más huelgas. El gobierno y los sindicatos de tránsito no han llegado a una solución a pesar de meses de negociaciones. 
 Esto empalmó con una paralización de las líneas del subterráneo de Londres, y con cancelación de vuelos. La onda expansiva llegó a empresas industriales y de servicios como Amazon. Quinientos mil enfermeros también están en conflicto. Los 120.0000 trabajadores postales, los abogados, el personal de British Telecom y los recolectores de basura, a su turno, han anunciado huelgas para finales de agosto. 
 Bajo este clima, crece la efervescencia entre los sindicatos británicos. Estos meses han pasado a la historia como “El verano del descontento”. El responsable de servicios públicos del Congreso de Sindicatos (Trades Union Congress), Kevin Rowan, que viene haciendo la plancha en medio del vendaval, se ha visto obligado a declarar que la organización sindical “apoyará y alentará” a los sindicatos en esta iniciativa, para que las huelgas sean “lo más eficaces” posible. 
 Los pronósticos es que la inflación, lejos de atenuarse, se va a agravar. Las previsiones de bancos y consultoras es que la inflación en Reino Unido alcanzará el 18%. Entre octubre del año pasado y el octubre que se aproxima, 24 millones de hogares británicos pagarán el triple por la energía, de lo que lo hacían un año atrás. La factura promedio pasará a ser de 350 dólares mensuales, lo cual actúa como caldo de cultivo para las demandas. A la par de la conflictividad laboral ha empezado a abrirse paso entre la población afectada un movimiento autoconvocado que plantea no pagar las boletas de servicios que llegan con los nuevos aumentos.

 Decadencia británica

 El colapso actual expresa no solo una combinación de factores recientes, sino que da cuenta de una crisis de fondo que viene madurando hace largo tiempo. Una de sus manifestaciones últimas fue el Brexit, pero data de varias décadas. “Uno de los diagnósticos más lapidarios pertenece a un columnista estrella del ultraconservador matutino Daily Telegraph. ‘Nuestro asombrosamente acelerado declive es trágico y, sin embargo, no sorprende. Estamos cerca del desenlace, del punto final, de un cuarto de siglo de fracaso político, intelectual y moral del cual la mayoría de nuestra clase política es cómplice’”, escribe Allister Heath (Página/12, ídem). 
 Históricamente, Gran Bretaña ya era una potencia en declinación. La clase capitalista apostó bajo el gobierno de Margaret Thatcher a recobrar parte del esplendor perdido a través de privatizaciones, ventajas impositivas, incentivos al capital y un ataque en regla, flexibilización mediante, de los trabajadores, reducción de los costos laborales, despidos y persecución gremial. Los laboristas que asumieron luego de la Dama de Hierro no se apartaron de ese derrotero. No obstante, esta ofensiva no logró remontar la pendiente descendente del capitalismo británico. 
 Los conservadores que asumieron después de 2010, tras el estallido de la crisis financiera de 2008, pretendieron darle un nuevo impulso a esta apuesta. El énfasis fue puesto en la reducción del déficit fiscal y que la solución residía en bajar el gasto y estimular la inversión privada, recortando los impuestos de ricos y corporaciones. 
 A pesar de tener una de las tasas impositivas más bajas, el Reino Unido está en los últimos escalones de la inversión privada y pública de los países del G7. Lo cual prueba, una vez más, los límites de la política monetaria y fiscal para contrarrestar las tendencias a la caída de la tasa de beneficio que operan en el marco de la crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capitales presentes en la economía mundial.
 “Esta falta de inversión viene de décadas. Una obsesión con la eficiencia del gasto ha hecho que en vez de mantener y mejorar la infraestructura, se la haya dejado colapsar. En el Reino Unido se trabaja mucho más que en Alemania y Francia, pero estamos muy por detrás en términos de productividad porque invertimos muchos menos en rubros clave incluidos tecnología, capacitación e investigación”, señala el editor económico del The Guardian, Larry Elliot (Página/12, ídem). 
 La sequía en este verano dejó a la vista que las corporaciones que manejan el suministro de agua, privatizado en los ’80, no han construido ningún nuevo reservorio a pesar de que hubo un aumento poblacional de diez millones de personas en las últimas décadas. 
El mismo descuido se ve en el mantenimiento de un sistema que, en gran parte, viene de la época victoriana. Los impuestos a las corporaciones han bajado del 26 por ciento en 2010 al 19. Pero más que estimular la inversión, las ganancias se usaron para pagar dividendos a los accionistas: el equivalente a más de 70 mil millones de dólares (57 mil millones de libras) en los últimos treinta años.
 El sector energético, que registró ganancias extraordinarias con la guerra, está aumentando los precios, sin que ello se haya traducido en una expansión de la infraestructura. 
A nivel del sector público, el congelamiento y reducción de la inversión desde 2010 hizo que el Sistema Nacional de Salud (NHS) tenga hoy uno de los más bajos números de camas hospitalarias por persona de un país desarrollado, algo que se notó durante la pandemia. El virtual congelamiento de salarios desde 2010 llevó a un éxodo de enfermeras y médicos, éxodo compensado solo parcialmente con la contratación de profesionales de países en desarrollo. Aún así hay una faltante de enfermeras (Página/12, ídem).
 El gobierno británico viene de anunciar recortes parecidos en el ferrocarril que ascienden a 2.500 millones de dólares.

 Perspectivas 

Este escenario se potencia como resultado de una disgregación política, que está en pleno desarrollo. El primer ministro Boris Johnson renunció en junio y su sustituto recién se anunciará el 5 de septiembre. Pero los relevos en danza no representan una salida superadora. Los dos candidatos, por lo pronto, se aferran al mismo libreto que fracasó en las gestiones anteriores.
 La favorita, la canciller Liz Truss, promete una reducción impositiva de 27 mil millones de libras que favorecerá a empresas y multimillonarios para estimular la inversión en un país que todavía está lidiando con el agujero fiscal que le dejaron la pandemia y el Brexit. Su rival, el ex ministro de finanzas Rishi Sunak, es un poco más prudente y dice que ese es un objetivo a alcanzar más adelante. El aumento de la tasa de interés, por su parte, que defienden ambos candidatos, no ha logrado revertir la inflación, pero ha sido suficiente para avivar las tendencias recesivas.
 La transición que se abre, por lo tanto, está lejos de cerrar la crisis, más bien puede concluir acelerándola. El nuevo primer ministro debutará con una pobrísima base de sustentación: será electo por apenas 200 mil miembros del Partido Conservador. La abrumadora mayoría de la población, atravesada por fuertes tensiones económicas, sociales y políticas, será un convidado de piedra, una situación insostenible en medio de la actual convulsión nacional. 
 En caso de que tengan una luna de miel, que suelen contar los nuevos gobiernos, la misma será breve. Los recursos de la nueva administración son demasiados exiguos y precarios en relación a los desafíos que hay que enfrentar, por lo cual sus chances de finalizar el mandato en diciembre de 2024 son remotas y muy probablemente asistamos a un escenario de elecciones anticipadas. Una encuesta reciente le daba una ventaja a los laboristas de ocho puntos sobre los conservadores y ponía por delante a Keir Starmer como mejor primer ministro que Johnson, Truss o Sunak. 
 Pero más allá de los avatares políticos y electorales, cualquiera sea el partido o combinación que se abra paso, lo que estará en cuestión es cuál es su capacidad de pilotear la crisis. Una pulseada fundamental y estratégica del nuevo gobierno será con los trabajadores. Lo que está en juego es hasta qué punto se puede hacer refluir la ola de huelgas o, por el contrario, esa ola se termina abriendo camino. 

 Independencia política

 El gobierno de Boris Johnson culpó a los sindicatos de provocar el caos y propuso que otros trabajadores contratados por agencias reemplacen al personal para garantizar el servicio. Desde entonces, el gobierno ya derogó una ley que prohibía a las empresas contratar trabajadores temporales mientras durara la huelga ferroviaria.
 “Truss propone ilegalizar el sindicalismo efectivo en Gran Bretaña y robar a los trabajadores un derecho democrático clave”, dijo Mick Lynch, secretario general del RMT (sindicato de ferroviarios) y advirtió que el descontento actual puede terminar en una huelga general de facto (la última fue en 1927). “Es algo que decidirá la central de trabajadores. Pero lo que vamos a ver en educación, salud, transporte y el sector privado es acción sincronizada de huelga”. 
 Empieza a asomar la perspectiva de la huelga general. Las organizaciones gremiales están recorridas por tendencias contrapuestas: por un lado, una tendencia a la generalización de la lucha que está sostenida por los gremios más aguerridos y en conflicto y, por el otro, una tendencia a la integración al Estado, contemporizadora con el poder político de turno, representada por la cúpula de la central obrera. La máxima dirigencia sindical está alineada detrás del Partido Laborista, comandada en la actualidad por su ala derechista bajo el liderazgo de Keir Starmer, y viene jugando un rol clave en preservar la gobernabilidad del régimen político, bloqueando una acción de conjunto de la clase obrera británica. La ruptura de las ataduras del movimiento sindical con esta política de sometimiento al capital y sus partidos, y la defensa de la independencia política es una cuestión clave en las próximas y cruciales batallas que tiene por delante el proletariado británico. 

 Pablo Heller

Si la tocan a Cristina... // La corrupción no tiene grieta

Megacausa Bahía Blanca -día 26 Jueves 25 de agosto 9:00 horas

Masacre de Trelew - Reedición del libro La Patria Fusilada de Francisco Urondo