lunes, 27 de abril de 2026

Vaca Muerta: contaminación del aire y el suelo


Leticia Estévez, secretaria de Ambiente y Recursos Naturales 

Sin control estatal. Solo data basada en información empresaria. 

 El dicho popular más conocido que tiene como protagonista al zorro es aquel que refiere a quien cuida el gallinero. Pero hay otro, el que dice que el zorro pierde el pelo pero no las mañas. Este último es el que se aplica como anillo al dedo a la política provincial de Neuquén respecto a la emisión de gases de efecto invernadero por parte de la industria hidrocarburífera, así como de la contaminación del suelo y napas. Las normas y el control de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales dependen exclusivamente de las declaraciones de las propias empresas. Que no pierden las mañas para dibujar sus declaraciones juradas, ocultar o retardar información y todo tipo de encubrimiento de hechos contaminantes. 

 La Resolución 258/2025 

Como un barniz progresista del actual gobernador, creo la Subsecretaría de Cambio Climático por el Decreto 840/2024 y puso al frente al ex diputado de Patria Libre, Santiago Nogueira. 
 Esta Subsecretaría depende de la Secretaría de Ambiente del Ministerio de Energía y Recursos Naturales. Por medio de la Resolución 258/2.025 se creó el “Programa de monitoreo y mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en el sector hidrocarburífero”. 
 Siendo esta actividad, por lejos, la principal de la provincia y sobre la cual están basados todos los planes de expansión productiva, sería de esperar que la mentada Subsecretaría de Cambio Climático tuviera una estructura de efectivo control sobre el sector hidrocarburífero.
 Pero no es así. El programa de control del monitoreo y mitigación de gases contaminantes se basa en el “reporte obligatorio por parte de los sujetos obligados de información sobre emisiones de GEI, variables de actividad, acciones de mitigación y otros datos complementarios necesarios para la cuantificación de emisiones …”. Es decir, en datos que aporten las propias empresas contaminantes. 

 La Resolución 159/2024 

Cuando se inició la explotación No Convencional en Vaca Muerta, hace más de una década atrás, para evitar la contaminación de los suelos con derrames en los pozos, se instrumentó el uso obligatorio de mantas oleofílicas, que evitaban y contenían esos derrames. Sin embargo, a fines de 2024 la funcionaria Leticia Estévez (presidenta del PRO y parte de “La Neuquinidad” del gobernador Rolando Figueroa), y actual secretaria de Ambiente y Recursos Naturales, durante una visita a Bruselas, firmó sin necesidad de regresar la Resolución 159/2024 que desobligó a las empresas del uso de dichas mantas. Un procedimiento que fue impugnado legalmente, porque que está viciado de inconsistencias legales y políticas.
 La citada resolución deroga la normas de la obligación de utilizar las mantas, bajo el argumento de “encontrarse superadas por las previsiones de la Ley 1.875 en su Decreto Reglamentario N° 2.656/99 y Decreto N° 2.263/15, Ley 2.600 en su Decreto Reglamentario N° 1905/09 (Artículo 8° y ccs.) y la Ley 2.666”. 
 Un argumento muy raro, porque las normas citadas son todas anteriores a la Resolución 159/2024. Por lo tanto mal podrían “superar” a la que impuso la obligatoriedad del uso de las mantas.
 Por ejemplo la citada ley Nº 1.875 se sancionó en el año 1990, la ley Nº 2.600 en el año 2008 y la ley 2.666 en el año 2009. Mucho antes de la explotación No Convencional de Vaca Muerta. 
 Si bien esas leyes tuvieron modificaciones, las mismas son también anteriores a las resoluciones que se derogan, por lo que mal puede afirmarse que esas leyes “superan las previsiones” establecidas en las resoluciones derogadas.
 Lo cual lleva a la conclusión que la eliminación de utilizar mantas oleofílicas tiene que ver con el abaratamiento del costo para las empresas y la relajación de medidas contra la contaminación de suelos y napas de parte de las empresas petroleras.

 Se sigue un patrón de origen

 Esto es así porque la provincia nunca tuvo ni tiene un real sistema de control sobre la producción hidrocarburífera. Las empresas realizan la tributación de regalías sobre la base de su propia información, es decir, la provincia carece de un sistema propio de control. Nada menos que sobre uno de los recursos fiscales que por lejos es el más importante. 
 Debe recordarse que si alguna vez se hicieron un par de licitaciones para que la provincia tenga sus propios registros y medidores de producción, siempre las mismas fueron declaradas desiertas o se empantanaron en vericuetos legales que trabaron la instalación de los medidores. Y cuando alguna vez, hace ya mucho tiempo, se adjudicó la tarea a la ENSI (sociedad del Estado nacional y el provincial que operaba la Planta de Agua Pesada), finalmente se dejó sin efecto cuando los profesionales y técnicos expusieron los importantes desvíos que tenían los medidores de producción de hidrocarburos que registraban los datos utilizados por las empresas. Esto es muy grave y constituye una tolerancia hacia las empresas multinacionales. 
 La otra cara de la moneda la tenemos en cómo se mide el consumo de electricidad y gas en los domicilios: en este caso ni Camuzzi ni las prestadoras del servicio de electricidad confían en cobrar según lo que declare el propio vecino. Una doble vara que desnuda el carácter rabiosamente capitalista de la política oficial de “La Neuquinidad” y su antecesor el MPN. 
Este es otro aspecto que la nacionalización bajo control obrero del sector energético, sería un paso transicional hacia una tributación real del capital.

 Norberto E. Calducci

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