jueves, 16 de abril de 2026

Inflación en alza: sube la espuma, se acerca el desplome


Javier Milei calificó como “repugnante” al índice de inflación del mes de marzo. La anualización “estilo Milei” del 3,4 % que anunció el INDEC alcanzaría el 55 %. Ante los empresarios de la Amcham, la Cámara de Comercio EE. UU.-Argentina, Caputo y Milei prometieron bajarla a menos del 1 %. Lo cierto es que se han acumulado diez meses de inflación en alza. El dato no luce bueno hacia adelante por el impacto de la guerra internacional y el alza de los combustibles. 
 La crisis que desnuda el dato inflacionario es que tiene lugar en el marco de una política deflacionaria. Está signada por la devaluación del dólar (no del peso, que, como contrapartida, se revalúa en el mercado de cambios, no en el mercado de consumo personal), tasas de interés elevadas, salarios y jubilaciones planchados y, en consecuencia, una prolongada recesión económica. Con una demanda de consumo e inversión en baja, la inflación se explica por la demanda financiera, como lo revelan las ganancias de los balances de los bancos (descontada la inflación). Esa demanda financiera significa que el endeudamiento aumenta; que los préstamos a los consumidores son para llegar a fin de mes o pagar deuda; que los préstamos a los capitales son para evitar la declaración de quiebra o para desviarlos a la especulación financiera; y que préstamos a los mismos especuladores tienen por objetivo la compra de deuda pública para financiar al Estado. Caputo ha logrado que la deuda pública aumente mientras el Gobierno declara un superávit fiscal. La temperatura de la organización capitalista en presencia dicta más de 41 grados. La economía oficial se limita a observar índices, no a analizar críticamente el movimiento contradictorio de la economía del capital. Ese mismo superávit fiscal significa que, aunque la recaudación fiscal cae, el Estado ‘chupa’ demanda efectiva. El Estado se ha convertido, bajo la gestión libertaria, en un desorganizador mayor de la economía capitalista que el propio populismo.
 En su discurso-excusa, Milei aseguró que la inflación bajaría porque la población “demanda más dinero”, sin distinguir si es por un endeudamiento que se retroalimenta, o si es para consumo o inversión. La financiación extorsiva del consumo, en cuotas “fijas”, se disfraza elevando los precios de venta. Bruta ignorancia. Lo que no explicó son los medios parasitarios que emplea para esa mayor demanda de pesos. Los pesos que se emiten para comprar los dólares de las exportaciones, o que ingresan con fines especulativos, son absorbidos mediante el crecimiento de la deuda púbica, que se renueva a tasas más elevadas. Pero esa deuda pública puede ser ofrecida (títulos, bonos) para obtener préstamos que son aplicados a la compra de más deuda. A esa “demanda (especulativa) de pesos”, se suma otra demanda de “supervivencia”: la clase media y los trabajadores empobrecidos liquidan ahorros en dólares para llegar a fin de mes con los pesos. Milei prometió reforzar el torniquete del des-ahorro. Con un 9,4 % de inflación en el primer trimestre, los salarios vuelven a caer en cinco o seis puntos porcentuales. Con paritarias de 1-2 % mensuales, el año 2026 amenaza con otro derrumbe salarial. 
 Pero los rubros que más aumentaron en marzo han sido los servicios públicos y el transporte, es decir, que el promotor del “repugnante” 3,4 % ha sido el propio gobierno de Milei. Como consecuencia de los tarifazos decretados por el Estado -y no por el “mercado”-, los monopolios energéticos han conseguido un salto extraordinario de sus ingresos y beneficios. Si se tiene en cuenta que en el mismo primer trimestre la cotización del dólar cayó 6,3 %, la inflación de ese período, calculada en dólares, es de casi el 16 %. Lo mismo vale para las corporaciones alimenticias, que compensan la caída de sus ventas con la revalorización de sus precios medidos en dólares. Mientras la población des-ahorra, el capital sobreacumula por medio de esos intereses usurarios. 
 Con salarios y jubilaciones planchados y tarifas y precios “internacionales”, la inflación en dólares de Milei-Caputo representa un salto, en cuanto a la magnitud de la explosión financiera que favorece. Ese diferencial de tasas deberá caer; los capitales invertidos en la timba se retirarán, el peso se híperdesvalorizará. El Gobierno se solaza con un superávit comercial récord para 2026, motorizado por una suba de los combustibles causada por la guerra internacional. El elevado índice inflacionario de marzo es una señal de que el derrumbe se acerca, aceleradamente. Milei lo dijo, en la AmChan: si el ajuste fracasa, dijo, “nos volvemos a casa”. O a una celda. 

 Marcelo Ramal y Jorge Altamira 
 15/04/2026

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