domingo, 22 de marzo de 2026

"Los muertos que vos matáis…


La Perla. 

 El hallazgo e identificación de una docena de restos de desaparecidos en el vasto predio de La Perla, la sede del Ejército que funcionó como campo de torturas bajo el mando de Benjamín Menéndez, ha provocado un fuerte impacto en vísperas del 50 aniversario del golpe. 
 La recuperación de sus restos por parte del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) ha colocado en foco su labor y el desafío que implica hallar el destino de los 30.000 detenidos-desaparecidos de la dictadura. Para tener una medida de ello, basta señalar que La Perla fue uno de los campos de concentración más mortíferos de la dictadura. El Ejército de Videla y Menéndez tenía una política implacable de exterminio. Se cuentan muy pocos casos de sobrevivientes entre quienes cayeron en sus garras.
 En el caso de La Perla, se estima que pasaron por allí entre 2.500 y 3.000 personas. Sobrevivientes, se contabilizan menos de 200. Todos los demás fueron fusilados y enterrados en algún punto de sus 16.000 hectáreas, en fosas comunes. En muchos casos, los cuerpos eran fragmentados, triturados o carbonizados para dificultar su identificación. De no mediar la técnica genética moderna, hubiera sido imposible reestablecer sus identidades. Los forenses del EAAF hablan de este hito reciente como el hallazgo de una aguja en un pajar. Es que no sólo alcanza dar con los restos, es necesario además contar con material genético comparable. De hecho, sobre unos 1.800 esqueletos recuperados a lo largo de 40 años de labor, sólo la mitad fueron identificados. Y esto posible gracias a la articulación con el Banco Nacional de Datos Genéticos, (BNDG) otra ´institución´ de prestigio internacional que fue fundada por el empuje de los familiares de las víctimas; en el caso del BNDG, especialmente por el de "Chicha" Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. El ´índice de abuelidad´ fue una verdadera innovación de la ciencia genética, desarrollada con investigadores norteamericanos de primer nivel, resultado de la insistencia, el dolor y la creatividad de Chicha y sus compañeras. En el BNDG se resguardan muestras de familiares que buscan a sus desaparecidos y de restos hallados que todavía revisten como NN. Así fue posible restituir la identidad de los poco más de 140 nietos recuperados. El EAAF no es un ente estatal, sino que se financia, parcialmente, por los honorarios que recibe por convenios con el Ministerio de Justicia, donaciones y servicios periciales a terceros. El BNDG es un ente autárquico que funcionaba en el seno del Hospital Durand, hasta que -bajo los gobiernos K- se dispuso su incorporación al Ministerio de Ciencia y Técnica, a pesar de las dudas y protestas que presentaron las organizaciones de familiares independientes. 
 El hallazgo en La Perla volvió a colocar en la palestra la cuestión de la preservación de los llamados "sitios de memoria" y de todos los edificios y predios militares y dependencias policiales que integraron el circuito represivo de la dictadura. Son testimonio, pero también prueba y objeto de análisis vigente. Bajo la consigna banal de "llevar alegría adonde hubo muerte", el kirchnerismo intentó desnaturalizar la ESMA y convertirlo en un centro recreativo, monopolio de su tribu política, Para la derecha, que no quiere dejar vestigio que recuerde los crímenes de la burguesía, las 16 hectáreas que ocupa la ESMA en la zona norte de la Ciudad es una gema codiciada por el capital inmobiliario. 
 El trabajo del EAAF también echa luz sobre la propia burocracia del aparato represivo y la cuestión de los archivos. Los represores seguían una metodología "ordenada". Los operativos no eran dispuestos al azar sino planificados en torno a objetivos precisos. En muchos casos, dejaban rastros en libros de cementerios, actas de defunción, registros de huellas dactilares y legajos policiales. "Nos pasamos la mayor parte del día con documentos, libros, investigando en la computadora, mirando imágenes. No hay posibilidad de saber o arribar a la identificación si no tenemos una investigación preliminar", explica un integrante del EAAF a La Nación (20/3). Una desclasificación parcial de archivos de la SIDE indica que ésta estaba subordinada al mandato del Batallón de Inteligencia 601. La primera se limitaba a colectar información, mientras que la inteligencia militar tenía el monopolio operativo. Allí revestía el burócrata de la UOCRA Gerardo Martínez, principal interlocutor de la CGT con el Gobierno.
 La mayoría de los hallazgos fueron realizados en cementerios, donde los cuerpos de las víctimas eran ingresados como NN. "Al finalizar la dictadura, se abrieron causas judiciales a partir de las denuncias sobre lo sucedido en muchos cementerios. En el marco de estos expedientes se realizaron exhumaciones sin método científico: las sepulturas fueron removidas y los restos óseos, mezclados, dañados y no registrados adecuadamente como evidencia. En muchos casos, los conjuntos de huesos fueron conservados, aunque de manera desordenada; en otros, fueron trasladados a los osarios de los cementerios, de donde no pudieron ser recuperados. En general, estas exhumaciones no conducían a identificar personas", explica el EAAF en su página web. El Estado argentino ha sido un factor de ocultamiento, no de esclarecimiento de los crímenes de la dictadura. Por último, el EAAF tiene un registro pormenorizado de sus hallazgos. La mayoría de ellos corresponden al área metropolitana, pero el segundo puesto corresponde a Tucumán. No es casual: la provincia fue el escenario del ensayo general de la dictadura, bajo la dirección del gobierno peronista, que ordenó el "aniquilamiento de la subversión" y lanzó el Operativo Independencia, con el pretexto de desarticular un campamento guerrillero del ERP instalado en el monte. Bajo esa cobertura, los milicos del ´gobierno popular´ se ensañaron con la militancia obrera y estudiantil de la ciudad, instalando los primeros campos de tortura y practicando los métodos que poco después generalizarían Videla y Massera. 
 Los crímenes de la dictadura son una hipoteca ilevantable para la burguesía y sus partidos, para el imperialismo que cobijó a los militares y para el clero que los bendijo. Para que "nunca más" no sea sólo una frase, el 24 nos movilizamos contra el estado policial de los Milei y la guerra imperialista. 

 Jacyn 
 21/03/2026

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