lunes, 4 de mayo de 2020

Verdades en tiempos de coronavirus




La pandemia de Covid-19 acalla a muchos defensores del mercado mientras se exaltan bondades como la sanidad pública

Según los defensores del capitalismo, la caída del socialismo en la Unión Soviética y en su “área de influencia” significó la demostración concluyente de la superioridad del primero, de lo ineluctable de la desigualdad y del “darwinismo social”. Así que la selección natural no representaría patrimonio exclusivo del reino animal, porque en definitiva, y aunque no se exprese en voz alta, discurrían algunos, “homo homini lupus” (“el hombre es el lobo del hombre”), como consideraba el filósofo inglés del siglo XVIII Thomas Hobbes, cuyo Leviatán difundió, con un trueque sintáctico, la frase “lupus est homo homini” (“lobo es el hombre para el hombre”), plasmada por el comediógrafo latino Plauto (250-184 a. de C.) en la obra Asinaria.
Menuda contribución a la más reaccionaria de las visiones, la ofrecida por el derrumbe de un modelo que, bastardeado por factores subjetivos y objetivos, cometió, entre otros, los errores de autonomizar, gradualmente, los fueros gubernamentales con respecto a la sociedad, en detrimento del control popular, y durante un lapso nada desdeñable infringir el postulado marxista de que la revolución no se debe (no se puede) ceñir a un país, o a pocos –yerro estalinista–, dado que una formación que copa al mundo, de eslabones la mar de interconectados, interdependientes, únicamente se alcanzará a barrer mediante una enorme ola, que se esperaba comenzaría en las naciones con mayor desarrollo de las fuerzas productivas –previsión negada por una praxis a la que Lenin se entregó en cuerpo y alma– y se propagaría a todo el planeta. De ahí, en buena medida, la solidaridad militante de guías extraordinarios como Fidel Castro y Ernesto Guevara, por solo mencionar a dos de ellos.
Ahora, los heraldos del galopante neoliberalismo de las últimas décadas, apoyados en el fracaso de los contrarios, lograron convencer a una considerable parte de las masas en los cuatro puntos cardinales –evoquemos aquí el ya sobado concepto de “hegemonía” de Antonio Gramsci– de que la formación asentada en la maximización de las ganancias estaba exenta de finitud en el tiempo; sí, que perduraría por los siglos de los siglos. Por ende, Fukuyama dixit, asistíamos al “fin de la historia”. Pero “trompicones” como la inequidad, la continuidad y la agudización de las crisis cíclicas, la recesión siempre en acecho… andaban ya apuntalando conciencias, algo que quizás se acabe de catalizar con el nuevo coronavirus, el cual ha puesto en una balanza, desperezando el debate, dos maneras de concebir y armar la realidad. Incluidas en sobresaliente lugar las evidentes diferencias entre la sanidad pública y la privada, derivadas del papel otorgado al Estado. En este contexto, precisemos que no en todos los sitios donde mayorea la búsqueda de plusvalía campean por sus respetos la desregulación, la competencia en la esfera, pero países tales los nórdicos constituyen la excepción que confirma la regla. Y observemos que en ellos el cacareado bienestar se ha debilitado. Desaparecida la URSS, ¿con quién emular entonces?

Socialismo vs capitalismo

En una apasionada apología del Estado, extraña a quienes intentan aplicar las prefiguraciones de Marx sobre la paulatina desaparición de esa institución sin situar dialécticamente su necesaria permanencia en el ámbito del capital desbocado, que intenta quebrar talanqueras nacionales para su reproducción, Manolo Monereo irrumpe en El Viejo Topo sin medias tintas, con crudas aseveraciones:
“Las fronteras son un signo de libertad y de existencia de un Estado que es algo más que una estructura de poder; genera identidad, seguridad y horizonte de sentido; también es capacidad de gestión, de hacer frente a las crisis asegurando la eficacia, la movilización de recursos y su empleo eficiente. Un Estado fuerte es esto, garantía de la soberanía frente a las oligarquías internas y frente a las grandes potencias de un orden mundial jerarquizado y en perpetua lucha por el poder”.
Anotemos al pasar que diversos comentadores se permiten la reserva ante la opinión manifestada por la fuente sobre la extinción de la “globalización”, por el mero hecho, interpretamos, de que, por un lado, la internacionalización de mercados, de capitales, se erige en conditio sine qua non del presente statu quo; y, por el otro, el comunismo, que sí podría advenir, si los terrícolas nos lo proponemos –y no gracias a un determinismo ya sobrepujado entre los epígonos del Prometeo de Tréveris–, supone la interrelación más acentuada y expansiva, el logro de una humanidad sin lindes étnicas, de género, de clases… O sea, una mundialización otra, la de la solidaridad.
Sin embargo, los postreros acontecimientos hacen coincidir plenamente con el articulista en que el descomunal contagio, lejos de debilitar a China, poner de relieve sus contradicciones y fortalecer en última instancia a EE.UU. en su puja estratégica, que apenas solapa una guerra económica de ingentes proporciones, atizó en el gigante asiático una respuesta espectacular, la cual ha develado “qué tipo de Estado es, qué instrumentos tiene y cuál es su eficacia sistémica. Delante de nuestros ojos hemos visto en tiempo real un conjunto de decisiones políticas organizadas, ordenadas y en cascada, movilización de recursos de enormes dimensiones, planificación de acciones y coordinación de administraciones desde una disciplina social estricta. Una administración pública se mide en las crisis y hemos visto una burocracia eficiente capaz de auto enmendarse en la propia implementación de las decisiones”.
Más aún: “Los 1.400 millones de chinos continentales han podido percibir […] un gobierno que genera seguridad, protección y garantía para el porvenir. Se suele hablar de la legitimidad de origen y de la legitimidad de ejercicio, pero se olvida la legitimidad por los resultados que refuerza y actualiza las otras dos. Es un viejo tema de la cultura política china, a saber: que no hay gobierno duradero y estable sin el consenso de la sociedad en su conjunto. Lo que seguramente no será del todo entendido es que detrás de un Estado fuerte está el control sobre la libre circulación de capitales, la socialización real de la inversión y un aparato financiero bajo dominio público. Se ha hablado de China como capitalismo de Estado. Habrá que matizarlo y ver hasta qué punto este país es algo más que el fracaso de la vía China al socialismo. Samir Amín –me acuerdo mucho de él– nos decía, una y otra vez, que la transición al socialismo había que pensarla como un proceso histórico de larga duración, pleno de contradicciones, de avances y retrocesos y de sonoros fracasos”.
Y tras insistir en un futuro nivel más alto de la pugna económica y del incremento de la liza estratégico-militar, así como sentenciar que “soñar con un orden internacional democrático y justiciero sin transformar las relaciones sociales de eso que llamamos capitalismo imperialista es quedarse en las afirmaciones huecas”, en su momento el analista previó lo que se cumple hoy como destino, más que premonición: “Veremos a China ayudando a los demás países a salir de la crisis del coronavirus, a enviar especialistas, medios y experiencia. China nunca ha tenido ambiciones imperiales. Sabe que su hegemonía se basará en su capacidad para organizar un mundo multipolar que asegure un nuevo orden fundado en la soberanía de los estados, en la no injerencia y en relaciones económicas justas y sostenibles. La historia se acelera y nos cambiará”. O sea, nos cambiará el socialismo actuante.
Socialismo que ha ganado puntos incluso entre convencidos del “régimen liberal” tales la agencia EFE, que reconocen, con estereotipos y conceptos inherentes a su ideología, lógicamente, que tras el coronavirus el orbe ya no será como era, atendiendo a “todos los expertos, cuyos pronósticos” para la era “postCOVID-19” apuntan a un rol “claramente determinante” de la potencia hoy emergente, en tanto “Estados Unidos genera más dudas por la manera en que está afrontado la crisis. Mientras las debilidades del sistema sanitario estadounidense se hacen patentes con un aumento imparable de casos, China ha logrado dar la vuelta por completo a la percepción negativa que se tenía de este país cuando la pandemia comenzó a extenderse por su territorio. No solo ha frenado el brote, lo que le permite exhibir imágenes de una incipiente vuelta a la normalidad, sino que ofrece ayuda técnica y material al resto del mundo para combatir con mayor eficacia la acelerada expansión de la enfermedad […]. Tras cada movimiento que da China está su propio modelo económico y de organización social, una concepción totalitaria que, para este tipo de crisis, se demuestra mucho más eficiente a la hora de tomar decisiones”.
Empero, quedarnos con este ejemplo devendría pábulo para que escépticos, descreídos y conservadores concordaran en que el mero vigor financiero, tecnológico, económico, contribuye a mover armónicamente los recursos en una cruzada contra la muerte que haya paradigma en el cada vez más admirado “dragón”. Por eso, proyectémonos, sin chovinismo, hacia esa minúscula tierra que apuntala día a día una aseveración acuñada, con eco largo: “Cuba salva”.

Lo que verdaderamente vale

Indiscutiblemente, no se trata de holgura de recursos. El archipiélago, que semeja por sus dimensiones geográficas un breve trazo en el planisferio, y se encuentra bloqueado, imposibilitado del desarrollo integral que su pujanza moral y su vocación de igualdad precisan, ha obtenido paradigmáticos niveles de salubridad –sin detenernos en cifras, entre los más altos porcentajes de médicos en el orbe y de camas hospitalarias por habitantes en toda la región, por orear solo dos indicadores–, aparte de elementos concomitantes tales una educación sobresaliente en América Latina y el Caribe, y más allá, conforme a serios organismos como la Unesco.
Recordemos grosso modo que la Mayor de las Antillas se esmera en el despliegue de una inteligencia biotecnológica, pongamos por caso, que ha facilitado la producción autóctona del interferón Alfa 2B, utilizado con éxito en la fraterna China para combatir la COVID-19, y que, al momento de escribir estas líneas, era demandado por 75 naciones con el mismo objetivo.
No nos atrevemos a asegurar que la pandemia no cause grandes estragos aquí –embestidas de natura suelen escapar a los más radicales y bien pergeñados antídotos–. Pero sí que se librará (ya se libra) la más ardua batalla, coordinada estatalmente, con la colaboración del pueblo, contra una contingencia que en lugares como el “revuelto y brutal Norte”, para calificarlo con Martí, ha hecho confesar a más de un entrevistado –Telesur da fe de ello– que cuando los ricos enferman del coronavirus tienen sus médicos particulares, mientras los pobres hacen largas filas en los supermercados sin salvaguarda alguna. Y he ahí algo diferente: el “simple” resguardo trasuntado en nasobucos, de fabricación artesanal los más –en otros lares esperan por una industria que no da abasto–, un “distanciamiento social”, digamos más bien una distancia física interpersonal, garantizado por la autodisciplina, y en su defecto por una Policía encargada de orientar y aconsejar más que de reprimir… Y claro que lo distinto no radica en las dilatadas colas, porque con ellas los cubanos nos topamos –somos veteranos– hace seis décadas, de resultas de un cerco que “aprieta pero no ahoga”, como la “muchedumbre” suele afirmar de Dios. Al menos a nosotros no nos ha asfixiado, gracias a nuestra soberana voluntad.
A una voluntad que, en el plano político, ha cristalizado en el envío durante décadas de brigadas de personal de salud a los cuatro recodos del globo, ora para restañar la sangre vertida en un conflicto desatado contra el Tercer Mundo por el imperialismo; ora para aliviar las contusiones, fracturas, heridas de un terremoto, un huracán; ora para frenar una infección tan terrible como el ébola…; y se ha traducido asimismo en alfabetizadores, maestros, técnicos situados en territorios que nunca habían visto colmados los anhelos de progreso. Y por qué no, en combatientes que no han vacilado ante el peligro al concurrir al pedido de las víctimas de una vesania armada.
Sobre estos asuntos reflexionaba en cubainformacion.tv Pedro García Jiménez, coordinador provincial en Córdoba de Izquierda Unida, quien elogiaba el sonado espaldarazo a Lombardía, donde los isleños se baten con una dolencia que ha hallado en Italia nido propicio de morbilidad, y de letalidad, como consecuencia de la cantidad de población envejecida, por tanto vulnerable, de acuerdo con diversos especialistas, a los que otros agregan los perjuicios ocasionados por una estrategia neoliberal aplicada a una salud pública antaño más eficiente y pródiga.

Mercado excluyente y desbocado

Comulguemos con Cecilia Zamudio (cubainformacion.tv) en que el creciente contagio “pone de manifiesto la perversión del sistema capitalista (por si a alguien le faltaba alguna evidencia)”, pues en este, orientado hacia la concentración de las riquezas, basado en la explotación de los asalariados y en el saqueo de la naturaleza, “donde la sanidad es percibida como una mercancía”, la mortalidad de las epidemias se multiplica, en razón de la precariedad del acceso a los tratamientos. En algunas naciones, como los Estados Unidos, los costos médicos resultan exorbitantes; “por ejemplo, los tests para coronavirus cuestan más de 3000 dólares para un paciente sin seguro privado (al menos 27.5 millones de personas están sin cobertura)”. Y en “los países en los que todavía queda algo de sanidad pública (luchada por las y los trabajadores), vemos como los hospitales están desbordados, dados los recortes efectuados en las últimas décadas (desde la caída de la URSS, los supuestos ‘Estados de Bienestar’ capitalistas han venido desmantelando los servicios públicos para agigantar las fortunas de los que capitalizan en base a la privatización de la sanidad, la educación, etc)”.
Remarca la articulista que “cuando una epidemia se encuentra con un sistema de salud pública debilitado por la lógica capitalista de privatizar todos los servicios para beneficio de un puñado de multimillonarios en desmedro de la población, sus efectos llegan a ser muy graves, impactando particularmente las vidas de la clase explotada, cobrándose vidas que se hubieran podido salvar. Cuando una epidemia se encuentra con un sistema de salud pública inexistente, que es lo que impera en la mayoría de países devorados por el saqueo capitalista, esta causa una mortandad descarnada, como pasa en decenas de países en los que anualmente mueren centenares de miles de personas por enfermedades curables”.
Lo cierto es que, a juzgar de Atilio Boron, en La Haine, se han movido las placas tectónicas económico-sociales de alcance universal y ya nada será como antes. Ingente desafío, acota el conocido intelectual de izquierda, para quienes desean construir un mundo mejor, porque la catástrofe ofrece una oportunidad única, inesperada, de imperdonable desaprovechamiento. Por lo que, exhorta, la consigna de la hora para todas las fuerzas anticapitalistas es concienciar, organizar y bregar hasta el fin, “como quería Fidel”. Y tomando en cuenta, subrayemos, que el hombre no es lobo del hombre si se borran las estructuras que condicionan esa máxima.

Eduardo Montes de Oca

La digitalización de la vida y sus impactos en el sistema educativo

Si sólo el trabajo del humano crea valor ¿cómo es la apropiación de ese valor que se genera en el espacio virtual? ¿Quiénes son los dueños de estas plataformas, con quiénes deben discutir los trabajadores? ¿Nos pone este escenario ante un complejo y competitivo espacio laboral que será aún más selectivo? ¿El conocimiento está a disposición de todos? ¿qué criterios usamos para el procesamiento de ese conocimiento?

Las plataformas comunicativas y de aprendizaje, el home office y la mediación virtual a partir de aplicaciones, atraviesan la vida diaria de los miembros del planeta, que hoy están viviendo el Covid-19 como un momento bisagra y de transformación en el desarrollo económico, social y político del mundo entero, del cual los trabajadores de la educación son parte.
Según la Cámara de Internet Argentina se registró un aumento del 29% del uso de internet durante la primera semana de aislamiento social preventivo y obligatorio en Argentina cuando los edificios educativos dejaron de funcionar, mientras que a la última semana del mes de abril las herramientas de videollamadas y conferencias han llegado a aumentar un 1.500 %.
Al parecer, el crack sanitario global es un catalizador que obliga a la humanidad a ensayar un nuevo orden de las cosas: un “nuevo orden mundial” se construye y se disputa. El aislamiento y confinamiento obligatorio fue determinado por los gobiernos en casi la totalidad de los países. Los ciudadanos globalizados se constituyen como objeto de esa prueba.
Los estados-nación, aunque algunos tienen más reflejos que otros, no responden con la misma inmediatez con la que el fenómeno se expande. Como jugadores o jugadoras que esperaban en el banco de suplentes, las plataformas y apps salen al campo de juego en la vida global, condicionando y determinando los vínculos sociales.
El coronavirus, según Aram Aharonian, es la primera gran pandemia del capitalismo, que desnuda la crisis de un sistema económico-social tal y como lo conocíamos. La digitalización de la economía, y su correlato en la disputa mundial por el control de la tecnología del 5G y el desarrollo de inteligencia Artificial, forman parte de los objetivos que orientan la lucha intercapitalista.
Quien triunfe en ese conflicto logrará dominar los tiempos productivos dentro de las nuevas relaciones sociales emergentes.
En otras palabras, la batalla intercapitalista principal es la que refiere al acortamiento de los tiempos sociales de producción, para la obtención de un mayor margen de riqueza y de extracción de plusvalía al conjunto de las clases subalternas. Con la llegada del Covid-19 al mundo, se intensificó dicha lucha.
Visualizamos la consolidación de nuevas formas de trabajo, en apariencia simpáticas y de “plena libertad”. Rappi, Glovo, Uber, Pedidos Ya (entre otras) son plataformas que generan nuevas relaciones laborales en donde ya no media el vínculo humano sino la virtualidad.
Se oculta la relación contractual y, sobre todo a quienes tienen el poder de expropiar lo que allí se genera. ¿A quién responden los trabajadores? ¿Con quiénes negocian?. Estos cambios en las relaciones de trabajo no significan otra cosa que mayor explotación y precarización.
Se observa entonces que la realidad se bifurca en dos planos integrados: una dimensión virtual, con una preponderancia cada vez mayor en la cotidianidad; y una dimensión territorial social, una realidad que se materializa en lo geográfico-local.

¿Una fuerza de trabajo prescindible?

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), al mes de abril, hay unos 826 millones de estudiantes en el mundo que no tienen acceso a un ordenador en sus hogares, y unos 706 millones de alumnos que, además, no tienen internet en sus casas.
Las cifras de la Unesco dan cuenta de que más de 1.500 millones de estudiantes han sido afectados por la pandemia, a partir del cierre de centros educativos en 191 países. La clausura temporal de colegios ya afecta alrededor de 90% de la población estudiantil de todo el mundo.
La directora de la Unesco, Audrey Azoulay, dijo en una entrevista que “Estamos entrando en un territorio inexplorado y trabajando con los países para encontrar soluciones de alta tecnología, baja tecnología y sin tecnología para asegurar la continuidad del aprendizaje”.
La pandemia nos empujó a reacomodar en menos de dos meses las estructuras educativas. Sin más, nos dispusimos a construir nuevas formas, a través de la virtualidad. Así vemos como en China están desarrollando la mayor experiencia de enseñanza virtual, donde más 200 millones de estudiantes toman clases por esta vía a partir del uso de internet y redes sociales.
Ejemplo de la confluencia en las redes de la educación es España, uno de los países más afectados por la pandemia, donde el número de conexiones a la plataforma de la Consejería de Educación (EducaMadrid) pasó de las 650.000 ingresos a 1,1 millones en una semana.
El incremento de páginas en la mediateca superó también el millón. En Argentina, el Ministerio de Educación, Educar S.A. y Contenidos Públicos S.A. crearon el portal seguimoeducando.com.ar y, a través del Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) y las compañías de telefonía han garantizado que será sin costo la navegación por esta plataforma digital.
El sector de trabajadores, profesionales en general y de la educación en particular, creía en su condición imprescindible, en su exclusividad como fuerza de trabajo intelectual y, como dice el experto Luis Bonilla-Molina, estas discusiones sobre las transformaciones estructurales del sistema aparecían “como de ciencia ficción”.
Sin embargo, la pandemia Covid-19 nos muestra que el mundo ya no considera imprescindible la presencia física de los docentes en un aula para que los niños, niñas, jóvenes y adultos se formen o eduquen.
El desarrollo económico del sistema, el desdibujamiento de los estados-nación y la construcción de nuevos territorios globales -locales–virtuales, ha tenido como esperable consecuencia la puesta en jaque del sistema educativo formal, como generador de conocimientos estratégicos y como parte de la superestructura que construye el sentido común de la sociedad.
Por ello, en las plataformas educativas, o educación en línea, el docente se presenta como facilitador más que un formador. Emite el contenido sólo una vez y su reproducción, de forma constante y por un período bastante indefinido, se encuentra disponible en la red. Las ventajas pueden ser varias para los estudiantes devenidos en usuario-clientes que “siempre” pueden acceder a dicho contenido, pero no así para el trabajador-formador.
Aparecen aquí una serie de debates necesarios. La virtualidad es herramienta de la globalidad, pero como tal, está en disputa. El presente contexto de aislamiento, pone sobre los hombros de los trabajadores la responsabilidad de tener, por un lado los conocimientos para trabajar en la virtualidad y por otro, los medios para realizarlo (computadoras, conectividad, etc).
Entonces, cabe preguntarse, si esta nueva forma de educación y trabajo avanza ¿qué pasará con aquellos que no posean ni los conocimientos ni los medios? Un dilema, a resolver, para este nuevo momento de la economía y la sociedad mundial. Preguntas que ameritan seguir profundizando en la búsqueda de respuestas…
La urgente redefinición de la tarea docente frente a las plataformas y apps educativas, requiere pensar y tener capacidad de respuestas colectivas y conectadas, propuestas que contengan la realidad virtual y la realidad territorial local organizada.
No es menor, entonces, el valor que adquiere la dimensión educativa en lo que algunos autores definen como fase digital del capitalismo (datacapitalismo), donde las mercancías principales empiezan a ser, por su naturaleza, “bienes intangibles y no restrictivos”, es decir la información y el conocimiento.
¿Cuáles van a ser las condiciones laborales?, ¿cómo desempeñar la tarea en un momento de nueva explotación?. ¿Las plataformas se configuran como nuevos directivos y organizadores de la educación?. ¿Quién produce y quién se apropia de los contenidos, datos e información vertidas en ellas?
Si sólo el trabajo del humano crea valor ¿cómo es la apropiación de ese valor que se genera en el espacio virtual? ¿Quiénes son los dueños de estas plataformas, con quiénes deben discutir los trabajadores? ¿Nos pone este escenario ante un complejo y competitivo espacio laboral que será aún más selectivo? ¿El conocimiento está a disposición de todos? ¿qué criterios usamos para el procesamiento de ese conocimiento?
Los interrogantes nos obligan a transformarnos, a ser creativos ante nuevas formas que están dejando obsoletos a los esquemas organizativos tradicionales de los sistemas educativos. En ese escenario, las y los trabajadores de la educación y las y los estudiantes, como parte de las clases subalternas, deben poner al descubierto los intereses en disputa.
Deben agudizar nuestra destreza, profundizar la organización educativa en forma colectiva y en red, con proyección local, regional y global.

Luciana Jouli, Paulo Zambroni

Luciana Jouli es Licenciada. en Educación Especial y Paulo Zambroni en Ciencias Políticas, y Especialista en educación de jóvenes y adultos, ambos miembros del Centro de Estudios y Formación en Política Educativa (CEFOPED) asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE)

domingo, 3 de mayo de 2020

Por qué la crisis carcelaria se ha convertido en una crisis política

La cuestión de las excarcelaciones de presos en medio de la pandemia ha dado lugar a una agitación política cuyo significado excede por mucha al problema de origen. La oposición derechista ha salido a denunciar una “liberación masiva de presos peligrosos”. Los liberados en la provincia de Buenos Aires serían entre 500 y 1.500, según la fuente que se considere, una cifra que representa entre el 1 y el 3% de la población carcelaria del distrito, que llega a la friolera de 50.000 detenidos. La información también difiere respecto de la composición de los liberados: dirigentes opositores han denunciado la inclusión de condenados por delitos violentos, algo que desde la justicia niegan. En el caso del penal de Devoto, un motín de los presos terminó con un acuerdo dirigido a estudiar la situación de 400 casos que tienen condenas inferiores a 3 años y no incluyen delitos violentos.
Según los especialistas, la propagación del coronavirus en las cárceles tendría una intensidad de entre 8 a 10 veces superior a la de la circulación corriente, lo que convierte a los presidios en una verdadera bomba sanitaria. La cuestión de la evacuación parcial de las cárceles ha estado a la orden del día en todos los países afectados por la pandemia. En Argentina, se agrava por el estado de hacinamiento y superpoblación de las cárceles. Una infección masiva en ellas terminaría por colapsar a la débil estructura sanitaria del país, y convertiría a la cuarentena en papel mojado. La cuestión de una salida parcial de presos -aquellos con condenas menores o razones de riesgo- se impone como necesidad sanitaria. Pena de muerte no declarada
Aunque la crisis parece oponer al gobierno con la oposición seudorepublicana, la voz más recalcitrante contra cualquier liberación parcial partió de las filas oficiales, en la figura de Sergio Berni. “Por mí, que se queden todos adentro”, sentenció. Naturalmente, ni Berni ni todos los que piensan como él ignoran el destino de los detenidos en medio de un contagio masivo.
La oposición principista a la salida de los presos comporta un endurecimiento no declarado del régimen penal y, en cierto modo, la introducción de facto de la pena de muerte en ese régimen. Por la vía sinuosa de un debate sobre los presos, se introduce una crisis política que involucra al conjunto del aparato estatal. El bloque político que se está articulando en torno de “abrir la economía”, levantar la cuarentena, llegar a un rápido arreglo de deuda con los fondos internacionales y alinear continentalmente a la Argentina con sus vecinos del Mercosur, también quiere colocar en la agenda al reforzamiento punitivo de un Estado que debería dar cuenta de las contradicciones explosivas de ese rumbo. En este fragote, se volvió a anotar Sergio Massa, con una amenaza a los jueces que liberen presos. La fractura en la coalición oficial -que ya se ha expresado en torno de la cuarentena o la deuda- alcanza con este punto otro episodio fuerte. La liberación de presos y el aparato judicial es también el escenario velado de otro campo de disputas -las causas que involucran a ex funcionarios kirchneristas, entre las cuales se cuenta la propia vicepresidenta. El elenco de jueces federales es un botín que se disputan las diferentes fracciones capitalistas, desde el gobierno hasta una oposición que no renuncia a dirimir una futura crisis política a través de una escalada de causas y un golpe parlamentario-judicial. El principal bocado del debate sobre causas, procesos, excarcelaciones y fueros continúa siendo Cristina Kirchner. En esta lucha sorda, la cuestión de la salud y la seguridad en las cárceles importa un bledo. La crisis carcelaria ha sido tomada como pretexto para atizar el fuego de una crisis política de carácter general.

Descomposición

Para agitar las aguas, la oposición derechista ha manipulado a una población abrumada por las consecuencias de la descomposición social, desde la violencia de género hasta los crímenes que se cometen en ocasión de robos. Pero esa descomposición, qué duda cabe, es también estatal. No es un secreto que el ladrón y eventual homicida es el último eslabón de una cadena que incluye a mafias capitalistas, al aparato de justicia y a la policía. Las liberaciones “arregladas”, por cierto, no son una invención del coronavirus, incluso si fuera cierto que se dieron ahora. Los que gobiernan o ya gobernaron suelen utilizar de mano de obra o masa de maniobra a los mismos barrabravas o delincuentes que hoy colocan en la picota, para despegarse de su posible liberación.
La descomposición de la justicia y del Estado, y su entrelazamiento con el delito, sólo tiene remedio encarando una lucha contra ese propio Estado, nunca con su reforzamiento represivo. La política del encierro compulsivo -que parece imponerse después de la escalada reaccionaria- ni siquiera logrará los objetivos de las víctimas: sólo elevará el “precio” de los arrestos domiciliarios, para que salgan los que tienen recursos y se queden adentro – no los más peligrosos, sino los que no tienen nada.
En este punto, el gobierno FF ha vuelto a mostrar su cobardía política frente a las conspiraciones derechistas. A pesar de las recomendaciones sanitarias para avanzar en una política de descompresión de las cárceles, en las últimas horas ha resuelto desembarazarse del problema y endilgárselo a la justicia, con un mensaje favorable a sostener los encierros. El hacinamiento y el peligro de un contagio masivo en las cárceles seguirán en pie.
Es necesario denunciar los verdaderos alcances de la campaña derechista en curso, sin por ello depositar la menor confianza en el corrupto aparato de justicia. Las prisiones domiciliarias deben avanzar, bajo control de una comisión especial integrada por organizaciones de derechos humanos y sanitarias – habilitando los arrestos domiciliarios a detenidos por delitos menores y con factores de riesgo, e impidiendo los enjuagues judiciales en favor de violadores o genocidas. La misma comisión debe auditar la situación sanitaria de las cárceles, para que los presos que permanecen lo hagan bajo condiciones adecuadas de aislamiento.

Marcelo Ramal
03/05/2020

El 1° de Mayo: lucha de clases o Evita y la fiesta del trabajo



Para el peronismo el 1 de mayo como día de lucha es producto de ideas extrañas y hay que celebrarlo como día de fiesta. Claudio Moroni invita a festejar que la cartera laboral volvió a ser Ministerio avalando despidos, suspensiones y rebajas salariales en la pandemia.

El peronismo siempre considero al 1° de mayo, que simboliza la lucha internacional de los obreros contra el capital, como un día de fiesta, de celebración de las conquistas logradas bajo el manto del Estado dirigido por Perón.
Escribe Evita en su libro La razón de mi vida: “El 1º de mayo, que en otros tiempos fue triste celebración de los trabajadores oprimidos, es ahora una de nuestras dos fiestas mayores. Alguna vez visitantes extranjeros nos han preguntado por qué mantiene el Gobierno una fecha que tiene, en todo el mundo, un sentido de revolución y de rebeldía y que es aprovechada en todas partes por los comunistas en contra de lo que los mismos visitantes llaman «el orden legalmente constituido».(...) Antes de Perón, el 1º de mayo se reunían los trabajadores en las plazas y en las calles de todas las ciudades del país y sus dirigentes aprovechaban la oportunidad para hablarles. Los buenos dirigentes, por lo general, tenían muy poco que decir en realidad: ¡más que hablar de esperanza, las realidades eran muy pocas, entonces! Los malos dirigentes, los falsos dirigentes, los que habían aprendido la lección en libros extraños o en tierras extrañas no desperdiciaban la ocasión de agitar a sus compañeros. Ante las escasas realidades que podían ofrecer y ante la larga espera de las promesas no cumplidas, el camino más fácil era incitar a la rebelión y a la anarquía (…) ¿Por qué no va a celebrar la fecha ahora que puede hacerlo sin temores y sin inquietudes? En vez de gritos con los puños crispados frente a las puertas cerradas de la Casa de Gobierno, el pueblo trabajador argentino celebra ahora cada 1º de mayo con una fiesta magnífica que presiden desde los balcones de la Casa de Gobierno su conductor en su calidad de «primer trabajador argentino», título sin duda el más preciado por Perón”.
Para el peronismo, la revuelta de Haymarket, los mártires de Chicago, la lucha por la jornada de 8 horas, las huelgas del Centenario, la Semana Trágica; las huelgas y las masacres de la Patagonia, las movilizaciones por Sacco y Vanzetti, la huelga de la construcción a mediados de los ’30, todo el movimiento obrero previo al peronismo era un producto de ideas extrañas. ¿De dónde provenían estas ideas que para el mayor mito del peronismo incitaban a la “rebelión y la anarquía”?
Cuenta Osvaldo Bayer “Los comienzos del movimiento obrero en nuestro país fueron, sin ninguna duda, épicos. Ese primer acto del 1º de mayo de 1890, convocado por los trabajadores alemanes del Vorwärts, al cual concurrieron representantes obreros de todas las corrientes inmigratorias y los oradores hablaron cada uno en su propio idioma, fue pura emoción y coraje. Y la policía observaba todo para “intervenir” cuando la palabra exacta es “reprimir”. Pero llenaron el Prado Español esa gente recién llegada al país que desde un principio luchó por las ocho horas de trabajo”.
Es decir que las dos primeras ideas exóticas que señala el peronismo son la lucha de clases y el internacionalismo obrero. Obviamente pues ambos principios rompen con la idea de la armonía social y la unidad nacional bajo la conducción del Estado patronal.
Prosigue el autor de La Patagonia Rebelde: “ Es increíble la lista interminable de huelgas en los años 1902 y 1904, durante la presidencia de Roca, donde la explotación de los trabajadores llegó a términos exasperantes. Pero lo que al lector lo llena de emoción y admiración es que la lista de huelgas se expande también a pequeñas ciudades y a pueblitos del interior argentino. ¿Cómo hacían esos anarquistas de aquel tiempo? Lo primero que hacían era reunirse y fundar la Sociedad de Oficios Varios. Con biblioteca, conjunto filodramático y cursos de aprender a leer y escribir para analfabetos. Y una asamblea semanal. No había dirigentes sino apenas un secretario de actas para anotar lo que resolvía la asamblea soberana. No había dirigentes “gordos”. Ni llegaban a sus sindicatos en una cuatro por cuatro. En esa época, ninguno de los “agitadores” -ya que no les gustaba la palabra “dirigentes”- recibía pago por su labor sindical.”
Para Eva Duarte, los otros elementos ajenos a la nacionalidad eran la democracia obrera, la honestidad de los dirigentes y su apego a la base. En definitiva una serie de elementos que hacen a la conquista de independencia frente a los patrones.
El peronismo cooptó las organizaciones sindicales, creo una burocracia adicta al Estado y separada de los trabajadores con privilegios particulares y sustituyó la lucha de clases por la armonía entre las clase. Incluso disolvió por la fuerza al Partido Laborista fundado por los dirigentes sindicales que hicieron el 17 de octubre de 1945 para darle apoyo desde una posición independiente a Perón. Los trabajadores tenían que abandonar toda pretensión de contar con una fuerza política propia y pasaron a ser la columna vertebral del movimiento nacional.
La conclusión de Bayer desnuda la maniobra del peronismo para ocultar la historia del movimiento obrero y desterrar las ideas de revolucionarias de su seno: “ La historia del movimiento obrero en sus comienzos está a la altura de las luchas del proletariado europeo. Pero se la ha silenciado. Aparece sólo en libros de investigación. No se la recuerda. Cuando propusimos a un conjunto de personas que se llamara “Víctimas de la Semana Trágica” a la plaza donde estaban los establecimientos Vasena, donde había comenzado la cobarde represión de enero de 1919, de inmediato el metalúrgico Vandor solicitó que se llamara “Martín Fierro”. Y así fue llamada. Del pasado no se habla. El movimiento obrero empezó en 1945.”

La santísima trinidad

Frente a la fecha del 1° de mayo, el Ministerio de Trabajo a través de su titular Claudio Moroni llama a celebrar el hecho de que “Trabajo ha regresado a su status de Ministerio, en concordancia con la recuperación de un Estado presente, reactivando la necesidad de un vínculo permanente con el resto del Gabinete, tanto en lo que respecta a lo social, como en el aspecto económico. Somos plenamente conscientes de que, desde nuestro lugar, es esencial el diálogo y el enlace entre todos los actores que hacen a lo laboral, y estamos trabajando en conjunto con los sindicatos, las cámaras empresarias y los organismos internacionales para poder dar una respuesta efectiva, coherente y coordinada ante la crisis.”
Pero si algo está quedando en claro es el papel de la cartera laboral como instrumento de una política que atenta directamente contra las condiciones del empleo de los trabajadores.
El programa de los empresarios es avanzar sobre el empleo, exigir que se levante la cuarentena a toda costa sin importar el costo en vidas humanas, es despedir y suspender trabajadores bajándoles el salario y flexibilizar las condiciones de trabajo. Cuentan para ello con la complicidad del Gobierno, que a pesar de haber prohibido los despidos, les permitió igual a los empresarios, como Paolo Rocca de Techint o Ricardo Burzzese de Penta, dejar sin trabajo a sus empleados.
Todo bajo el amparo del ministro Moroni. Recientemente el Ministerio de Trabajo avaló el acuerdo de la UIA y la CGT que negocia las suspensiones y las rebajas salariales. La excusa de los burócratas sindicales y el peronismo en el poder es la de que es necesario aceptar el chantaje patronal, de elegir entre mantener el empleo o permitir la reducción del salario y la flexibilización de las condiciones de trabajo.

El 1° de mayo, la izquierda y la pandemia.

Este 1° de mayo la izquierda hizo homenaje a la tradición revolucionaria del movimiento obrero internacional y planteo a los trabajadores, las mujeres y la juventud organizar su lucha de manera independiente ante la guerra social declarada, en medio de esta pandemia -por los empresarios y sus gobiernos- contra la clase trabajadora.
La red internacional de La Izquierda Diario realizó un acto online en simultáneo en 14 países, en seis idiomas diferentes, cuyo hilo común fue mostrar la emergencia de la resistencia de la clase trabajadora y en particular de los integrantes de la primera línea contra la ofensiva del capital y llamar a la construcción de partidos y una internacional de la clase trabajadora bajo las banderas del socialismo revolucionario.
El FIT por su lado realizó un acto donde planteó de conjunto un programa enfrentado al de los empresarios y el Gobierno.
Un programa cuyo eje es que nuestras vidas valen más que sus ganancias, que la crisis la paguen los capitalistas, los empresarios dueños de grandes extensiones de tierra y los bancos, afectando sus intereses, la lucha por la independencia política de los trabajadores, las mujeres y la juventud y por el gobierno de las y los trabajadores.

Facundo Aguirre
IG: @hardever // Twitter: @facuaguirre1917
Viernes 1ro de mayo | 23:54

Alerta: ¡Se viene la rebaja salarial para docentes y estatales!



La Cta-Ctera deja pasar el Pacto UIA-CGT.

Hugo Yasky secretario general de la CTA de los Trabajadores, salió a desmarcarse del pacto UIA-CGT, una histórica entrega de los sueldos obreros. Los títulos de los medios periodísticos anunciaron que se pronunciaba en contra de una rebaja generalizada de salarios. Las declaraciones, sin embargo, tienen el sentido contrario. Pone el énfasis no en que las patronales no rebajen salarios, sino en que esa rebaja sea generalizada.
Yasky fue muy claro: "Desde ya que hay empresas donde los trabajadores y los sindicatos deberán acordar, para defender los puestos de trabajo, que es algo irrenunciable en este momento, una baja de salarios que podrá ser del 25% de menos, pero esto no se puede acordar como una norma general” (IProfesional). Declara su acuerdo con la vía que efectivamente está tomando la burocracia sindical para procesar la rebaja de los salarios de miles de trabajadores.
Por esta vía, la burocracia sindical de Ctera y de una parte de Ate legaliza el trámite de reducciones masivas entre los trabajadores públicos y los docentes, que impulsa el propio gobierno nacional.

Paremos la rebaja salarial

En la docencia de las provincias y en la universidad, el recorte salarial ya se hizo. En ambas jurisdicciones, con el aval de la burocracia celeste, se eliminaron las cláusulas gatillo, y se estableció un piso salarial de pobreza en la paritaria nacional con el ministro Nicolás Trotta, frente a una inflación en desarrollo superior al 50 por ciento.
Con el cierre necesario de las escuelas, impuesto por la lucha docente, en educación se produjeron tempranamente cientos de miles de despidos y de suspensiones, a costo cero: suplentes, provisionales y precarizados a los que se les interrumpió la continuidad salarial. Y a los que se les respetó una continuidad trucha –sólo en Buenos Aires, y una inmensa minoría- se les redujo el salario a indigentes $ 10,000, con contraprestación presencial en las escuelas, a pesar de la cuarentena. Y vienen por más.
En la Ciudad de Buenos Aires, Larreta persigue el congelamiento salarial y que no se puedan “establecer nuevas retribuciones, suplementos o incentivos salariales”.
En todas las provincias, los gobernadores han congelado las paritarias. Todas las provincias han declarado de seguir pagando salarios sin ayuda del gobierno federal. Amenazan con patacones o reducciones salariales.
En este cuadro, las declaraciones de Yasky adelantan la agachada de la dirección de Ctera y de la CTA-T ante la imposición de la misma rebaja del 25 por ciento sobre los salarios de pobreza de estatales y docentes.

Paremos la reforma laboral

Nicolás Trotta y los ministros de educación de las provincias pugnan por avanzar en la eliminación de las condiciones laborales estatuto del docente, mediante la continuidad pedagógica vía virtual. Como se ha explicado en estas páginas, sin condiciones ni conectividad ni en las escuelas ni en la mayoría de los hogares, la continuidad educativa funciona como plataforma para asfixiar a los docentes con jornadas laborales interminables y aprietes de inspectores y directivos.
Todo este cuadro ha sido enfrentado con exclusividad por los sindicatos multicolores de todo el país.
Por ello, los sindicatos yaskystas, cerrados por cuarentena, son crecientemente arrinconados por la bronca de la base docente. Un acta de la Unión de Maestros Provinciales de La Rioja, reducto celeste si los hay, testimonia que en su sexto plenario de delegados departamentales provinciales, en el cual se ratificó la “adhesión a las políticas de sostenimiento del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, ordenadas desde el Poder Ejecutivo Nacional, en la persona de nuestro presidente y compañero Alberto Fernández”, una de las resoluciones plantea la exigencia “ a las autoridades del Ministerio de Educación que arbitren los medios para terminar con los requerimientos desmedidos de trabajos administrativos- pedagógicos, que provocan que los Docentes “Trabajen más para el Supervisor , que para sus estudiantes”.

Plan de acción junto a la clase obrera que salió a luchar

En Neuquén, los trabajadores mineros del norte provincial salieron en caravana hacia la casa de gobierno para exigir el pago de los salarios atrasados de la empresa Trident S.A., Confluyendo con ellos, en su apoyo y por el reclamo del cobro de haberes de los docentes sin salario, también se movilizaron los docentes de Neuquén, por iniciativa de las seccionales multicolores de Aten. También lo han hecho las trabajadoras Textiles de Textilana en Mar del Plata, los repartidores, los trabajadores de la carne. El Polo Obrero llevará adelante, en estas horas, un reclamo por la falta de alimentos en los barrios y comedores, como así también, por el famoso bono de $10.000, que en el mejor de los casos lo cobraran en el mes de junio, dejando sin acceso al mismo a millones de desocupados y parados por la cuarentena.
La clase obrera ha salido a enfrentar la sangría de los despidos, las suspensiones y la reducción salarial.
En defensa del salario, del trabajo, de las condiciones laborales, de la jubilación, desde Tribuna Docente impulsamos en todo el país una lucha en unidad con todos los trabajadores, independiente de las burocracias que han entregado a la clase obrera al ajuste que ahora descarga el gobierno de Alberto Fernández.
¡Sin salario, sin trabajo, sin salud no hay cuarentena!

Daniel Sierra

Avellaneda: crecen los casos de Covid-19 en un sistema sanitario ruinoso

El municipio está entre los más afectados de la zona sur bonaerense.

En la Zona Sur del Conurbano bonaerense, Avellaneda se sitúa entre los distritos de la región sanitaria VI más afectados por los contagios de coronavirus, con un total de 47 casos y tres muertes.
Cuando aún no se ha alcanzado el pico de contagios y el gobierno municipal de Jorge Ferraresi se esfuerza en presentarse como un buen “piloto en la tormenta”, siguen sumándose denuncias de los trabajadores de la salud por el estado de los hospitales. Incluso los propios datos oficiales anuncian un escenario trágico.
Según estadísticas del municipio, publicadas en su página web el 26 de marzo, el distrito cuenta con 1.089 camas de internación entre los dos grandes hospitales de la zona: el Pedro Fiorito y el Presidente Perón, lo que da una proporción de 3 camas por cada 1.000 habitantes. La cantidad de respiradores es una incógnita. En la misma publicación, la gestión Ferraresi anunciaba que se otorgaría un subsidio de cinco millones de pesos a las cooperadoras de cada hospital, a fin de “cubrir las demandas de compra de insumos y atender las necesidades de las camas de internación”.
Sin embargo, dos semanas después del anuncio la cooperadora del Fiorito tuvo que comenzar una campaña solidaria para recaudar fondos para equiparse. El Hospital Fiorito había sido noticia por la ausencia de insumos, de medicamentos, de condiciones de salud e higiene, la carencia de personal y las denuncias por la extrema precarización laboral.
Lo propio ocurre con el Perón, que entre fines de 2017 y comienzos de 2018 se hizo conocido por el estado calamitoso de sus instalaciones. Una denuncia presentada por Daniel García, exconcejal del PRO que armó su propio bloque -Podemos-, reflejó que sufre inundaciones, invasión de ratas, riesgos de electrocución y hasta que se descartan de manera permanente cuerpos en un container por la ausencia de un morguero. Ello no lo motivó, sin embargo, a rechazar ese mismo año el Presupuesto municipal 2018, que implicaba una reducción directa en la partida presupuestaria destinada a salud.
Los trabajadores del Hospital Fiorito han protagonizado en los últimos días reclamos contundentes luego de que la ausencia de elementos de bioseguridad indispensables lleve a que varios de ellos hayan contraído Covid-19. El personal de limpieza del hospital, que en su mayor parte trabaja en condiciones de absoluta precarización laboral, denuncia que los productos sanitizantes que les brindan están en muchos casos vencidos. Esta realidad se replica en el Perón, donde están bloqueadas las designaciones de profesionales que son una necesidad.
Urge un verdadero programa de salida a la catástrofe que se avecina, que debe partir de las necesidades sanitarias reales de la población y de satisfacer las reivindicaciones de los trabajadores de la salud.
La parálisis de los sindicatos de la salud queda más al descubierto cuando en los distintos hospitales donde los trabajadores se organizaron conquistaron gran parte de sus reclamos. La dirección provincial de Cicop sigue viendo en el gobierno señales de "buena predisposición", y evita toda acción cuando no están garantizados ni los elementos de protección (EPP). En contraposición a ello, la asamblea de delegades residentes resolvió no atender si no cuentan con los elementos necesarios, tomando como ejemplo las acciones de lucha que se realizaron en el Hospital Belgrano y otros tantos.
El plenario nacional realizado por la agrupación Tribuna de Salud, que reunió a más de 200 trabajadores de todo el país, trazó una perspectiva al plantear la centralización del sistema de salud y la triplicación del presupuesto, basado en el no pago de la deuda externa y un impuesto progresivo al gran capital. Hoy esas demandas se vuelven de primera necesidad.

Omar Touceda y Manuel Taba

Desempleo y hambre sobrevuelan el orbe



La pandemia del nuevo coronavirus está dejando una estela de desempleo y de hambre en el mundo con unas consecuencias demoledoras fundamentalmente para los países menos desarrollados y para la mayoría de los pobres y trabajadores del mundo.
La globalización neoliberal con sus privatizaciones que tomaron fuerzas hace unas décadas impulsadas por el sistema capitalista ha dejado en el más absoluto limbo a la clase trabajadora que como por obra de magia desaparecen sus empleos y modo de subsistencia.
Las medidas para contener la pandemia (cierre de empresas y establecimientos de servicios, confinamiento, restricciones de viaje, distanciamiento social) prácticamente han frenado la economía en el orbe.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, advirtió que el mundo enfrenta “las peores consecuencias económicas desde la Gran Depresión” y que los mercados emergentes y las naciones de bajos ingresos en África, América Latina y gran parte de Asia tienen un riesgo especialmente alto.
Claro, obvió señalar que en las naciones desarrolladas millones de personas de bajos ingresos se enfrentan al enorme desafío de quedar sin ingresos (muchos hace tiempo no los tienen) para poder pagar la alimentación de sus familiares, el costo del alquiler y la atención médica.
Solo en Estados Unidos la cifra de desempleados en los últimos cuatro meses llegó a 16 millones de personas, muy superior a la que hubo durante la crisis de 2008. En Canadá, el desempleo subió a 7,8 % en marzo, 2,2 % superior al registrado en febrero, el mayor incremento mensual desde 1976.
Para la Organización Internacional de Trabajo (OIT) la covid-19 tiene un impacto catastrófico sobre los empleos y salarios en las Américas. Detalla que la pérdida de horas de trabajo en el planeta es de 6,7 %, lo cual equivale a 195 millones de puestos a tiempo completo en el segundo semestre de este año.
Especialistas de la OIT puntualizaron en la necesidad de proteger a los jóvenes porque la pandemia se transformará en un duro golpe para ese sector y estima que de perderse más de 26 millones de empleos a nivel global, el sector más golpeado sería el de los jóvenes por cinco factores determinantes: la recesión, el cumplimiento de tareas en la economía informal, las formas atípicas de empleos, las industrias especialmente afectadas por la pandemia y la automatización.
Aseguran que esta recesión afecta más a los jóvenes porque son los primeros en sufrir los recortes de horas laborales, poseen menos experiencia laboral. Además, 3 de 4 jóvenes trabajan en la economía informal, en especial en la agricultura, pequeñas cafeterías o restaurantes, y los ahorros de este tipo de empleo son escasos por lo que no pueden permanecer confinados.
Este sector poblacional, agrega la OIT, tienen una forma típica de empleo ya sea tareas a tiempo parcial, temporal o plataformas digitales, usualmente con malos pagos; horarios irregulares, escasa o ninguna seguridad o protección social y falta de prestación por desempleo.
El director general de esa Organización, Guy Ryder reclamó al FMI y al Banco Mundial (aunque por el historial neoliberal de estos organismos será difícil que lo oigan) una respuesta inmediata hacia las personas, basada en la solidaridad mundial, en aras de proteger actividades y medios de subsistencia sobre todo en los sectores más afectados y en los países en desarrollo.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) advirtió que la pandemia tendrá impactos negativos en la región. Se prevén efectos a corto plazo como: más desempleo; menores salarios e ingresos; aumento de la pobreza y la pobreza extrema; en los sistemas de salud se percibirán mayores costos, fragmentación y desigualdades de acceso a estos.
Enfatizó que las afectaciones de mediano y largo plazo serían: quiebras de empresas; reducción de la inversión privada; menor crecimiento económico; menor integración en cadenas de valor; deterioro de las capacidades productivas y del capital humano.
Por su parte, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas significó que el número de personas que se enfrentan a una inseguridad alimentaria aguda podría casi duplicarse este año hasta alcanzar los 265 millones debido a las consecuencias económicas del nuevo coronavirus.
Se espera, enfatizó, que el impacto de la pérdida de ingresos por el turismo, la caída de las remesas y las restricciones de viajes y de otro tipo relacionadas con la pandemia dejen a unos 130 millones de personas con hambre aguda este año, que se suman a los cerca de 135 millones que ya están en esa categoría.
Arif Husain, economista jefe y director de investigación, evaluación y monitorización del Programa Mundial de Alimentos, reclamó en conferencia de prensa virtual desde Ginebra, que “’Todos tenemos que unirnos para hacer frente a esto porque si no lo hacemos el coste será demasiado alto: muchas vidas perdidas y muchos, muchos más medios de subsistencia eliminados”
Para Husain, la covid-19 es potencialmente catastrófica para millones de personas que ya están pendiendo de un hilo, y el PMA necesitará este año entre 10 000 y 12 000 millones de dólares para financiar sus programas de ayuda hacia las naciones y poblaciones más necesitadas.
Ante estas realidades que desnudan las políticas neoliberales-capitalistas que impulsan las privatizaciones en contra de los servicios sociales públicos, se hace necesario buscar otras formas de gestión económica mundial que salve a la especie humana.

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

sábado, 2 de mayo de 2020

Más sobre el pacto CGT-UIA-Gobierno



Tal cual se presumía, el Ministerio de Trabajo mediante la resolución 397/20 ya publicada en el Boletín Oficial, con la firma del ministro Claudio Moroni, oficializó el pacto firmado entre la CGT, la UIA, la Came y el Gobierno mediante el cual se admite la rebaja salarial en cuarentena, dando por tierra con la “integralidad del salario” dispuesta en el decreto presidencial original.
El pacto es un “acuerdo marco”, no obliga a los sindicatos a firmar acuerdos exactamente en sus términos, pero los habilita y asegura la homologación ministerial prácticamente automática. Y todavía más, puesto que el texto ministerial dispone que “las empresas que quieran bajar 25% los salarios de trabajadores suspendidos deberán presentar el listado de personal afectado y Trabajo lo remitirá en vista a la entidad sindical con personería gremial correspondiente por un máximo de cinco días; vencido el plazo, el silencio tendrá por conforme respecto del acuerdo sugerido por la representación empleadora”.
De manera que el trámite no requiere aprobación de los cuerpos de delegados fabriles o de los lugares de trabajo, que son quienes deberían testimoniar si hay esencialidad o no, si se cumplen los protocolos de salud para los trabajadores convocados y si se respetan las licencias al personal vulnerable mayor de 60 años o con las enfermedades crónicas previstas. El mero silencio de la burocracia sindical central homologa la presentación unilateral patronal.

De cuánto es la rebaja

Ahora examinemos en detalle en qué consiste la rebaja del 25%. Dice el acuerdo marco: “los empleadores deberán abonar como prestación no remunerativa o las asignaciones en dinero que se entreguen en compensación por suspensiones de la prestación laboral, en este marco no podrá ser inferior al 75% del salario neto que le hubiere correspondido al trabajador en caso de haber laborado.”
Nótese la redacción del párrafo anterior. Se refiere al 75% del salario “neto” del trabajador. Esto quiere decir que la rebaja del 25% se puede aplicar hasta ese porcentaje del salario del bolsillo del trabajador luego de los descuentos de ley. En otras palabras, que el salario se puede rebajar hasta el 60% del importe de convenio, que es el bruto sobre el cual se realizan los descuentos al trabajador. Esto es, por ejemplo, diez puntos más de rebaja que la mayoría de los acuerdos firmados por el Smata para las automotrices al 70% del salario, en cambio coincide con los acuerdos al 60% del convenio en las concesionarias, firmado por el propio Smata o con el mismo porcentaje firmado por Aoma, el sindicato de los mineros. Si la escala salarial firmada en la actividad establece, por ejemplo, un salario de $50.000, la suspensión puede ser por $30.000, un 40% menor.
Se trata de una enorme rebaja por la cual la patronal ahorra la totalidad de los aportes a la Seguridad Social, tanto el 11% de descuento al trabajador –del cual la empresa es agente de retención- como el 16% correspondiente al aporte patronal. Esto por el carácter “no remunerativo”. Mirado de otro modo, el trabajador está financiando con su propio aporte jubilatorio el ahorro patronal. El gran perdedor de esta cuarentena, una vez más es el Anses y, por supuesto, los jubilados, actuales y futuros que sufrirán este desfinanciamiento.
Ahora bien, nuestros “hábiles” sindicalistas hicieron inscribir en el pacto que “sobre éste monto deberán realizarse la totalidad de los aportes y contribuciones por las leyes 23.660 y 23.661 y el pago de la cuota sindical”. Esas leyes son los aportes de obra social y Pami. Pero ajustemos la lupa obrera. El texto garantiza los aportes “sobre éste monto”, o sea sobre el salario neto reducido. Lo cual significa que las obras sociales sindicales de los trabajadores comprendidos y el Pami, sufrirán una rebaja de ingresos en medio de la pandemia, cuando tienen que prepararse con camas, respiradores, elementos de protección para el personal de salud, más personal de salud, etc. O sea cuando deben afrontar la inversión en salud necesaria para afrontar la pandemia. Alguien dirá que gran parte de las obras sociales operan a través de clínicas privadas. Pues bien, esas clínicas o gerenciadoras recibirán menos aportes. ¿Alguien piensa que recibiendo menos aportes esos sanatorios privados dedicados al negocio de la salud invertirán en lo necesario?
Por último, el flamante decreto legalizador del acuerdo marco dice que todo lo expuesto rige para aquellos acuerdos iguales o superiores a lo pactado por la CGT y la UIA, “caso contrario, el acuerdo colectivo que presenten los sectores empresarios y sindicales, serán en cada caso sometidos, a consideración de la autoridad de aplicación, a fin de evaluar su procedencia, de acuerdo con la situación del sector o de la empresa”. En criollo, que puede haber acuerdos por menos del 75% del “salario neto”. Solo que en esos casos habrá una evaluación. Como siempre esa evaluación se hará de acuerdo a los informes unilaterales de las empresas, puesto que rige el secreto comercial y los libros de las empresas son intocables.

Quién paga la crisis

Aclarado todo esto, hay que recordar que por el decreto 376/20 esas mismas empresas que rebajan salarios y evitan todo aporte jubilatorio, pueden gestionar hasta $35.000 o la mitad del salario que el trabajador percibió en febrero con premios, asistencia, viáticos, etc., para que el Estado se haga cargo. Sin importar su tamaño, y sin que tampoco se controle si tienen stock, colocaciones financieras y mucho menos las fortunas personales de sus principales accionistas.
Es cierto que el acta CGT-UIA condiciona la aplicación de las suspensiones con rebajas a que no haya despidos. Pero no hay disposición alguna que garantice que eso se cumpla, porque no hay una normativa legal para garantizar la reincorporación de la persona cesanteada.
Como se aprecia, el pacto UIA-CGT-Gobierno es a la medida de las patronales y financiado con plata del Anses. Como además, los $10.000 a quienes no tienen ingresos (Ingreso Familiar de Emergencia, IFE) también los financia el Anses, el saqueo a las jubilaciones es monumental. La primera consecuencia ha sido la eyección del titular del organismo Alejandro Vanoli, que se oponía a nuevas erogaciones y que había advertido que el reperfilamiento de bonos en manos del Anses terminaría con el Fondo de Garantía y Sustentabilidad, absolutamente empapelado de títulos públicos “pagadiós”. Claro que la consecuencia más importante se verá en junio, cuando corresponda la nueva cuota de movilidad jubilatoria, ya rebanada en marzo.
A este cuadro hay que agregar que las patronales industriales y otras, rotan el personal encuarentenado, lo que hace que las rebajas se generalicen. Pero además al habilitar las suspensiones generalizadas, las empresas ejecutan el ajuste productivo a su medida. Por otro lado, extreman la multifunción y la polivalencia laboral, con el argumento del necesario distanciamiento en la operatoria productiva.
Queda todavía la cuestión del salario de los empleados públicos. De esto el acta cegetista no habla. Pero el pacto, está firmado por Héctor Daer, Antonio Caló, Carlos Acuña y Andrés Rodríguez. Este último es el mandamás de UPCN, siempre anotada en la entrega de los estatales. Y ya se oyen algunas voces de la burguesía como la de Gabriel Zelpo (Consultora Zeido) que sugiere “rebajar los salarios públicos para no seguir emitiendo” (Clarín, 2/5).
En resumen, la CGT sin mandato alguno ha entregado al movimiento obrero al arbitrio patronal y del gobierno que descarga las consecuencias de esta enorme crisis económica, que la cuarentena del coronavirus ha llevado a estos niveles extremos. Los trabajadores están obligados a intervenir. Y lo están empezando a hacer.
Con sus sindicatos a la cabeza como el Sutna que ha rechazado las rebajas salariales, llevando dos quincenas abonadas al 100 del neto y peleando para continuar con la defensa del salario al mismo tiempo de exigir estrictos protocolos sanitarios para retomar la producción. Con el sindicalismo docente combativo enfrentando y organizando a los docentes frente a la virtualización forzosa, o desde abajo como los obreros de la carne de Penta, los plásticos de BedTime, los mineros de Andacollo, los repartidores y tantos trabajadores de la salud que protagonizan asambleas y reclamos, sometidos como están a la primera línea de lucha por la vida. Entre los desocupados, el Polo Obrero y el Frente de Lucha, movilizaron a la Plaza de Mayo el 1° de mayo con sus reclamos.
Mucho se habló en la previa a esta crisis del pacto social. El acuerdo CGT-UIA-Gobierno es ese pacto social en escena, y está a la vista su carácter y la función reaccionaria que viene a cumplir: rescate de la deuda, pasando la factura de la crisis a los trabajadores.
La clase obrera, desde abajo para arriba tiene que reaccionar, por eso planteamos más que nunca, ante la progresiva salida administrada de la cuarentena, la elección de comisiones obreras y el mandato a los cuerpos de delegados para actuar en defensa del salario y los puestos de trabajo, para reclamar los protocolos de higiene y distanciamiento, ocupando las empresas que cierren para imponer su continuidad. Todo el programa del PO y de la Coordinadora Sindical Clasista está al servicio de que la crisis la paguen los capitalistas, lo que abre el debate de una salida integral de los trabajadores.

Néstor Pitrola

Arden los bancos del Líbano



Otra vez, las masas salen a las calles de Medio Oriente

Las masas libanesas han protagonizado una nueva ola de protestas, frente a un régimen que se encuentra atormentado por una soberbia crisis económica a la que muchos periódicos de la prensa han caracterizado como la peor desde la guerra civil (1975-1990).
De la misma manera que en las protestas realizadas en enero de este año, éstas apuntaron nuevamente contra los bancos, luego de la decisión tomada por el Banco Central de pagar en libras (moneda local) los depósitos realizados en dólares, mientras se mantiene vigente el corralito. Según el organismo comandado por Riad Salameh, los retiros se pagarán a tasas de mercado determinadas diariamente por el banco y la misma variará entre la tasa oficial y la tasa del mercado negro (El Perfil 24/4). Resulta que esta maniobra se da en el marco de un desplome sin precedentes de la moneda nacional, cuya cotización ha llegado a las 4.000 libras por dólar en el mercado paralelo, alcanzando una devaluación del 60%, luego de permanecer durante 30 años con una convertibilidad fija. La deuda pública libanesa asciende al 150% del PBI y los trabajadores están siendo castigados por la crisis, como lo demuestran los datos del Ministerio de Economía, que informan una suba del 55% en los precios, induciendo a más del 40% de la población a vivir bajo los niveles de pobreza. Solo en Trípoli el 60% de los habitantes vive en la carestía. El coronavirus ha venido a agravar toda esta situación.
El derrumbe económico estuvo en la base de los levantamientos de 2019, que llevaron a la caída del entonces primer ministro Saad Hariri, quien intentó imponer un ajustazo dictado por el FMI y el Banco Mundial, del que se desprendían una serie de impuestos a distintos medios de consumo básico (combustibles, tabaco, trigo), incluido un gravamen a las llamadas de Whatsapp. Aquel levantamiento hizo crujir también el régimen político sectario de reparto del poder entre los distintos grupos confesionales (shiítas, sunnitas, cristianos), que se remonta a 1926 (con algunos cambios en 1990).
La ola de protestas actual se ha desenvuelto principalmente en Tripoli (ciudad norteña, de mayoría suní), en la cual un grupo de jóvenes procedió a incendiar diversas sucursales bancarias lanzando molotovs. Lo mismo hicieron con varios vehículos policiales. Ante el avance de la juventud, el Ejército desencadenó una feroz represión arrojando gases lacrimógenos y disparando a mansalva contra los manifestantes, dejando como saldo un muerto y medio centenar de heridos (El País 29/4). De igual forma, estas acciones de lucha se extendieron a lo largo y ancho de Beirut (la capital), donde cientos de personas hicieron calcinar la sede del Banco Central.
El nuevo primer ministro Hassan Diab, que llegó al gobierno a través de un pacto entre los sectores chiítas de Hezbollah y el movimiento Amal, y los sectores cristianos (excluyendo al partido sunita liderado por el depuesto Hariri), ha acordado un préstamo de 120 millones de dólares con el Banco Mundial, y busca pactar otra vez con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por más de 10 mil millones de dólares. Pero ese plan estaría condicionado, si prospera, a “la aplicación inmediata de las reformas largamente esperadas" (Europa Press 30/4). Traducido, buscarán avanzar en un ataque aún mayor de los salarios, jubilaciones y condiciones de trabajo.
La movilización de las masas libanesas tiene el gran mérito de poner en cuestionamiento a todo un régimen, incluyendo el Hezbollah. Entre sus límites, debemos señalar que considerables porciones del sector combativo plantea la conformación de un gobierno de “tecnócratas”, es decir un régimen de técnicos en oposición a los partidos corruptos.
El grito de ¡Zaura! (revolución), que enarbolan las masas del Líbano, vuelve a tronar en los corredores de Medio Oriente, y sienta las premisas para la construcción de una organización independiente de los trabajadores que canalice todos los reclamos en una perspectiva política emancipadora, que abra paso a un gobierno de trabajadores que desconozca la sangría de la deuda externa y ponga punto final a la opresión imperialista.

Nazareno Kotzev

Actividades por la libertad de Mumia Abu-Jamal, preso desde 1982



Actividades por la libertad de Mumia Abu-Jamal, preso desde 1982

Periodista y activista por los derechos de los negros en Estados Unidos

El pasado 23 de abril, tuvo lugar una conferencia de prensa virtual promovida por organizaciones que luchan por la liberación de Mumia Abu-Jamal, periodista y activista del movimiento por los derechos de los negros en Estados Unidos, quien se encuentra en prisión desde 1982 y ha cumplido por estos días 66 años, motivo por el cual se realizaron diversas actividades.
En la conferencia se informó sobre la difusión de falsos rumores, por parte del Departamento Correccional de Pensilvania, acerca de que Mumia había contraído el Covid-19 y se encontraba hospitalizado. Dicha versión motivó una catarata de reclamos ante el penal. Mumia lo desmintió por medio de una llamada. La falsa alarma, de todos modos, no debe hacer perder de vista que Abu-Jamal tiene varios problemas de salud.
A mediados de 1982, Mumia (quien militó en Panteras Negras, movimiento nacionalista negro de gran influencia en los años 60, y en el movimiento negro Move) fue sentenciado a pena de muerte, acusado de asesinar a un policía blanco en Filadelfia, que golpeaba a su hermano. Desde un primer momento, la causa estuvo colmada de irregularidades. Con el tiempo, se supo que las pericias balísticas nunca determinaron su implicancia en los hechos y que los testigos fueron amenazados y sobornados para declarar en su contra. El relato oficial omite que, en la escena del crimen, participó una patota policial que también golpeaba a Mumia. Para colmo, el juez designado en la causa fue el republicano Ronald Castille, que supo ser comisario en Filadelfia. Castille poseía un récord de sentencias a muerte: hasta 1982, había condenado a 31 hombres… de los cuales 29 eran negros.
Después de muchas idas y vueltas, su indefinida pena de muerte fue suspendida en 1999. Ello gracias a numerosas movilizaciones internacionales que exigían la libertad de Mumia, lo cual resultaba amenazante para el gobierno de Pennsylvania, temeroso de prender la chispa de las luchas negras como había sucedido ya en Los Ángeles meses antes.
En Estados Unidos hay numerosos presos políticos del movimiento por los derechos de los negros, que en algunos casos también llevan décadas encarcelados. La persecución a Abu-Jamal fue motorizada por el racismo. Mumia era además un periodista militante (al momento de su detención, lideraba la Asociación de Periodistas Negros de Filadelfia), conocido por denunciar los atropellos policiales.
Su caso ilustra el estado policial que impera en Estados Unidos contra las masas.
Reclamamos su libertad.

Prensa Obrera

viernes, 1 de mayo de 2020

Osvaldo Bayer cuenta cómo era el 1º de mayo en Argentina



Un viaje al pasado de la mano del historiador de los trabajadores

Las epopeyas de los trabajadores fueron el centro de las investigaciones del historiador, y habitual colaborador de Página/12. A poco más de un año de su muerte, recurrir a sus vívidas crónicas es la mejor manera de revisitarlo.

La antigua gran fecha de los trabajadores. “Nuestro sagrado día”, titulaba La Protesta al comienzo del siglo pasado. Es increíble pero el sistema económico y político que domina el mundo logró terminar con algo que unía todos los años a los obreros de todos los países.
Hoy, el “Día del Trabajo” y no el Día de los Trabajadores como era antes, es apenas un feriado, tal vez con pequeños actos de los incorregibles. Pero cuando uno lee que en 1904 se reunían setenta mil obreros en La Boca detrás de las banderas rojas, en condiciones represivas máximas, a bala limpia y a garrotazos, le parece increíble.
Los comienzos del movimiento obrero en nuestro país fueron, sin ninguna duda, épicos. Ese primer acto del 1º de mayo de 1890, convocado por los trabajadores alemanes del Vorwärts, al cual concurrieron representantes obreros de todas las corrientes inmigratorias y los oradores hablaron cada uno en su propio idioma, fue pura emoción y coraje. Y la policía observaba todo para “intervenir” cuando la palabra exacta es “reprimir”. Pero llenaron el Prado Español esa gente recién llegada al país que desde un principio luchó por las ocho horas de trabajo.
Tenían como modelo a los Mártires de Chicago. Los cuatro alemanes y el inglés, anarquistas que fueron ahorcados por la Justicia norteamericana por organizar el movimiento que luego iba a triunfar en todo el mundo: las ocho horas de jornada de labor.
Y triunfaron en nuestro país, pese a la funesta Ley de Residencia, pese a la bestial represión del general Roca y sus “liberales positivistas”, que posteriormente iban a llamarse conservadores.
En esa crónica de las luchas en las calles por las ocho horas encontramos a oradores extraordinarios ante un increíble número de manifestantes. En la tesis de Federico Figueroa, de 1906, titulada “Las huelgas en la República Argentina, el modo de combatirlas”, refrendada por los profesores J. César y Guillermo Reyna, se leen cosas como éstas: que los dependientes de almacén habían iniciado un paro por tiempo indefinido para luchar por condiciones más benignas de trabajo ya que las jornadas eran de 18 horas diarias. Nada menos que dieciocho horas, con todas las letras.
Es increíble la lista interminable de huelgas en los años 1902 y 1904, durante la presidencia de Roca, donde la explotación de los trabajadores llegó a términos exasperantes. Pero lo que al lector lo llena de emoción y admiración es que la lista de huelgas se expande también a pequeñas ciudades y a pueblitos del interior argentino. ¿Cómo hacían esos anarquistas de aquel tiempo? Lo primero que hacían era reunirse y fundar la Sociedad de Oficios Varios. Con biblioteca, conjunto filodramático y cursos de aprender a leer y escribir para analfabetos.
Y una asamblea semanal. No había dirigentes sino apenas un secretario de actas para anotar lo que resolvía la asamblea soberana. No había dirigentes “gordos”. Ni llegaban a sus sindicatos en una cuatro por cuatro. En esa época, ninguno de los “agitadores” --ya que no les gustaba la palabra “dirigentes”-- recibía pago por su labor sindical.
Vamos a reproducir apenas un trozo de una lista de las huelgas de 1904, donde es interesante ver la clase de oficios que había y las poblaciones del interior que ya tenían vida obrera: “La huelga de los estivadores (sic) de Rosario, reclamando disminución de las horas de trabajo y aumentos de jornal; la de los carreros de la misma ciudad protestando contra el descuento de sueldos que se les hacía los domingos y días de lluvia; la de los zapateros de Córdoba, la de los verduleros de Buenos Aires, la de los empleados de los tranways, la de los toneleros, cartoneros, albañiles, pintores, alpargateros, mozos y cocineros de hotel, zapateros y mensajeros.
En 1904, las convulsiones obreras se extienden por el interior: Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba. En 1905: estivadores (sic), foguistas y maquinistas de Buenos Aires, Rosario, San Nicolás y Villa Constitución; ferroviarios en Junín, que protestaron por el aumento de dos horas de labor; obreros del aserradero de La Banda (Santiago del Estero); curtidores de Casimiro Gómez (Bs. As.), panaderos de Lobería, que exigían un peso más de salario para la comida; obreros del adoquinado, hornerías, cortadores de ladrillos y panaderos de Bahía Blanca, albañiles de Azul, carteros de Junín, talleristas de la Mihanovich, pintores, empleados de la limpieza pública, vidrieros, botelleros que pidieron veinte por ciento de aumento y la jornada de ocho horas; empleados de galletitas Bagley, los obreros de varios ingenios azucareros de Tucumán, constructores de carruajes y carros de Mendoza, peones de Bajada Grande, Paraná, la de cocheros de Buenos Aires, porque se les exigió el uso de sombreros duros, los cocheros de remises porque se les prohibía usar bigote, los peluqueros, los sastres, los repartidores de pan que pedían un solo reparto los domingos, los fosforeros, los carpinteros, los empajadores de damajuanas. En Azul, los albañiles; en Tandil, los panaderos; en San Pedro, los herreros; en Villa Mercedes (San Luis) los sastres”.
Es decir, todos. Ninguno se sometía, y luchaban contra la explotación y la represión. Por eso la cruel Ley de Residencia de Roca. Cuando se aprobó, el ministro del Interior pidió su sanción diciendo que con esa ley se “iba a sofocar el movimiento huelguista que lo atribuía a la intervención de un par de docenas de elementos extraños, agitadores de profesión, y que bastaba eliminar a éstos para volver a la sociedad la tranquilidad merecida”.
En la presidencia de Roca se van a producir los dos mártires del movimiento obrero argentino por pedir la jornada de ocho horas de trabajo, legítimo reclamo sin lugar a dudas: cayeron el marinero Juan Ocampo, de 18 años, y en Rosario, en la huelga de panaderos, es muerto a balazos el obrero panadero Jesús Pereira, de 19 años. En su entierro, la policía mata, al día siguiente, a los anarquistas Luis Carre, Jacobo Giacomelli, y al niño Alfredo Seren, de diez años.
El general Roca no perdona. Es presidente de todos los argentinos, menos de algunos. A los caídos en su lucha por la dignidad jamás se les levantó alguna piedra recordatoria con su nombre, y ninguna calle los recuerda. Pero a Roca, los argentinos lo premiamos con el monumento más grande de Buenos Aires.
Tampoco jamás se enseñó en los institutos educativos que en aquellos tiempos de luchas obreras por sus legítimos derechos llegaron a nuestro país dos pensadores humanistas: Enrico Malatesta y Pietro Gori. Sus conferencias trataron sobre el derecho a la ética y a la felicidad que tienen los pueblos, sobre que los principios de toda organización obrera y de la sociedad misma deben ser la solidaridad, la generosidad y la reciprocidad y sus armas para defender esos derechos, la desobediencia, la desconfianza a la autoridad y la rebelión.
El viaje de los dos socialistas libertarios tuvo una influencia muy grande en las filas de las organizaciones obreras de esa época. Pero el poder político y económico no entendió ningún mensaje de los luchadores de abajo y siguió con represiones de una crueldad increíble.
Allá quedaron en nuestra historia las represiones a las grandes huelgas, el ataque cobarde de la policía a las órdenes del coronel Falcón el 1º de mayo de 1909, a las columnas obreras en el acto de Plaza del Congreso, que manchó de sangre para siempre ese lugar. Según el citado señor coronel, él mismo ordenó la represión porque las columnas obreras “llevaban la bandera roja en vez de la bandera nacional”. Los anarquistas aplicaron entonces el principio de “matar al tirano” y un joven llamado Simón Radowitzki lo mandó al infierno.
La historia del movimiento obrero en sus comienzos está a la altura de las luchas del proletariado europeo. Pero se la ha silenciado. Aparece sólo en libros de investigación. No se la recuerda. Cuando propusimos un conjunto de personas que se llamara “Víctimas de la Semana Trágica” a la plaza donde estaban los establecimientos Vasena, donde había comenzado la cobarde represión de enero de 1919, de inmediato el metalúrgico Vandor solicitó que se llamara “Martín Fierro”. Y así fue llamada. Del pasado no se habla. El movimiento obrero empezó en 1945.

Osvaldo Bayer
Publicada originalmente en Página/12 del 23 de abril de 2005 .

1° de mayo - Acto internacionalista

Acto del Primero de Mayo de 2020

Vanoli

El Anses no tiene la categoría de un ministerio. El desplazamiento de Alejandro Vanoli, en ese caso, no tendría la envergadura de una crisis de gabinete. Pero si se tiene en cuenta el papel estratégico del Anses en el actual colapso sanitario y económico, el cambio de mando en el organismo es un cimbronazo en la médula del gobierno FF.
Vanoli había debutado ganándose la orden de mérito de los acreedores internacionales, cuando pergeñó la modificación de la “movilidad jubilatoria” que confiscó parte de los aumentos de haberes que debían tener lugar en el 2020. Pero la crisis social primero, y el coronavirus después, llevaron a Vanoli a otro papel –el de poner al Fondo de Garantía del Anses al servicio de los diversos rescates dispuestos por el gobierno.
Cada una de estas medidas, sin embargo, destapó contradicciones todavía más agudas. Es lo que ocurrió, por ejemplo, con el Ingreso Familiar de Emergencia de 10.000$. Vanoli anunció inicialmente que el IFE abarcaría a unos 3,8 millones de beneficiarios, para terminar reconociendo que el derecho a percibirlo le correspondía a 7,8 millones. El escenario de la miseria social mucho más amplio del que había estimado el gobierno, en la persona de Vanoli.
La pandemia llevó al extremo una orientación que el kichnerismo había inaugurado y que el macrismo nunca modificó: el recurso a los fondos jubilatorios para sostener al conjunto de la asistencia social. De este modo, las víctimas de la precarización laboral o el desempleo crónico eran sostenidas, no por las patronales o el Estado responsables de la informalidad o la evasión laboral, sino por los propios trabajadores, a través de sus aportes.
Pero la pandemia obligaría a un salto cualitativo en el manotazo al Fondo de Garantía. Por un lado, el gobierno dispuso eximiciones del 90 % de las contribuciones previsionales a las patronales. Por el otro, y ante el fracaso del sistema de créditos bancarios blandos a las empresas paradas o con reducción de la actividad, puso en marcha un subsidio directo de hasta el 50% de los salarios de bolsillo, naturalmente, a costa del Fondo del Anses. El gobierno le atribuyó a Vanoli “demoras inexplicables” en la adjudicación de estos subsidios a las patronales. Según los voceros del gobierno, la nueva directora, del riñón de la Cámpora, buscará “una gestión más ágil y atenta a la dinámica de la crisis”.
Cuando los recursos del Tesoro están exhaustos por la caída de la recaudación, y la emisión de moneda ha superado todas las previsiones, el gobierno busca reforzar una política de rescate del capital en quiebra a costa de los fondos previsionales. La degradación de los ingresos jubilatorios que tendrá como contrapartida este vaciamiento del Anses ya estaba en carpeta antes del coronavirus, con la anunciada derogación de los regímenes jubilatorios especiales.

Directorios

Con todo, parece que el detonante que acabó con Vanoli se disparó por otro lado. Resulta que el titular del Anses se olvidó de designar a los nuevos directores del organismo en Telecom-Cablevisión-Clarín, de acuerdo a las acciones que detenta el Fondo de Garantía en ese pulpo. Desde que asumió Fernández, los directores del Anses en estos grupos privados no se han modificado, y permanecen en sus puestos connotadas figuras del macrismo. Uno de ellos, el duhaldista y ex SIDE Miguel Ángel Toma, mantiene su silla en Techint, desde donde defendió públicamente los 1450 despidos de hace un mes. El nombramiento de los nuevos directores es parte de una agenda de choques y negociaciones entre el gobierno y grandes grupos capitalistas –entre ellos Aluar, Banco Macro, Mirgor y los ya mencionados Techint y Telecom. En esa agenda, figura la reestructuración de la deuda –de la que depende el financiamiento de la burguesía argentina-, los acuerdos comerciales internacionales, la reforma laboral y la propia reforma previsional. Techint, con sus despidos masivos, anticipó esta exigencia y este programa, que la gran burguesía reclama para la salida de la cuarentena.
Que la primera crisis de gabinete involucre al Anses, vuelve a demostrar el carácter estratégico que tiene y tendrá la cuestión previsional en una crisis política que se encuentra en desarrollo.

Marcelo Ramal
30/04/2020

El origen del 1º de Mayo: una revolución política en la clase obrera



Revuelta de Haymarket, tras la cual fueron incriminados los mártires de Chicago.

La II Internacional, la crisis capitalista de 1873-1890 y los mártires de Chicago.

Cuando se celebra un nuevo aniversario del Día Internacional de los Trabajadores, y como parte del dossier de notas de Prensa Obrera, compartimos con nuestros lectores este artículo de Christian "Colo" Rath (luchador y constructor de décadas del Partido Obrero, fallecido en 2018) sobre los orígenes de la fecha, publicado originalmente en este medio el 21 de abril de 2016.

La primera Internacional (la Asociación Internacional de Trabajadores, la AIT), en su congreso de Ginebra (1866) hizo votar, a instancia de Eugene Dupont, representante de Carlos Marx, la siguiente resolución: “1º) El Congreso considera la reducción de las horas de trabajo como el primer paso en vista de la emancipación obrera; 2º) En principio el trabajo de ocho horas debe considerarse suficiente…”. Por primera vez este principio quedaba consagrado en un congreso obrero internacionalista.
El III Congreso de la I Internacional (1868) fue más lejos: consideró la disminución de las horas de trabajo como “condición preliminar indispensable para todas las mejoras sociales ulteriores y en especial el desarrollo de la instrucción de la clase obrera”. En las pancartas de la época: “8 hours labour; 8 hours recreation; 8 hours rest” (“8 horas de trabajo, 8 horas de recreación, 8 horas de descanso”).
Fue el Congreso fundante de la II Internacional (la Internacional Socialista), convocado en París en 1889, con preeminencia de delegados considerados marxistas, el que tomó la decisión política de convocar a “una gran manifestación internacional” por las ocho horas el 1º de Mayo.
El restablecimiento del 1º de Mayo como jornada internacional se insertó en el período de mayor organización sindical y política de la clase obrera hasta ese momento. La constitución de los sindicatos -en la década del ’90 se producen en Gran Bretaña los primeros conflictos a escala nacional- la conquista del voto para la clase obrera -el porcentaje de votos del Partido Socialista Alemán pasó del 10,1 al 23,3% entre 1887 y 1893-; la reconstitución de “la Segunda” y hasta el fútbol como identificación de un deporte con el proletariado, son fenómenos de este período.

Los años negros

La lucha por la jornada de ocho horas es inescindible de la gran crisis capitalista de 1873/1890, que originó una larga depresión que algunos extienden hasta 1895, “una divisoria de aguas entre dos estadios del capitalismo: aquel inicial y vigoroso, próspero y lleno de optimismo aventurero y el posterior, avergonzado, indeciso y, dirían algunos, mostrando ya las marcas de la senilidad y decadencia”¹. La crisis evidenció una gran sobreproducción de mercancías y capitales en las economías capitalistas, en relación con el mercado mundial de la época, precedida por el avance gigantesco de las economías industriales de Estados Unidos y Alemania, en desmedro del monopolio inglés. Financiera en su inicio, continuó con la quiebra bancaria e industrial. La lucha por la reducción de la jornada laboral y la preservación del empleo y del salario adquirieron entonces características más enconadas y la lucha de clases del periodo se convirtió en la gran moldeadora de la organización de la clase obrera en el fin de siglo.
En la convocatoria del Partido Obrero Francés -impulsor de la jornada internacionalista- al 1º de Mayo se lee: “La jornada de ocho horas significa lugar en el taller para los desocupados, a quienes multiplica el fatal desarrollo del maquinismo… es la supresión de las desocupaciones periódicas, que nos condenan cada vez más a la humillación de las oficinas de beneficencia”.

Despertar político

La llamada Gran Depresión provocó una ruptura en el proletariado inglés. La capa privilegiada -una creciente aristocracia obrera- fue golpeada por un ascenso espectacular de los trabajadores no especializados, peones y obreros de las industrias. “La potente revuelta de este sector de trabajadores bajo la dirección de los militantes socialistas y la formación de ‘nuevos’ sindicatos después de 1885 señalan el comienzo de una nueva era en la historia del movimiento obrero”². Quince días antes del estruendoso día internacional de mayo de 1890 en Londres, Engels escribe a Sorge: “en un país de movimiento político y obrero tan antiguo hay siempre un enorme montón de basura tradicionalmente heredada que es preciso limpiar gradualmente. Están los prejuicios de los sindicatos de obreros calificados -mecánicos, albañiles, carpinteros y ebanistas, tipógrafos- todos los cuales deben ser destruidos… el movimiento avanza bajo la superficie, abarca sectores cada vez más amplios, en su mayoría pertenecientes a la hasta ahora inactiva capa inferior”³. La propia movilización de mayo es una victoria del nuevo “unionismo”, pues se oponen a ella las viejas tradeunions y la Federación Socialdemócrata. En todo Gran Bretaña se produjo un despertar político de la clase obrera: las nuevas fuerzas constituyeron una poderosa oposición en la central obrera (TUC) y en 1893 se formó el Partido Obrero Independiente, que Engels saludó como una posible vía para derrotar a los elementos colaboracionistas.

Negros y blancos

En 1877 una serie de huelgas generales dirigidas por los ferroviarios conmovieron las principales ciudades de Estados Unidos en respuesta a una rebaja de salarios. El movimiento buscó rápidamente una cabeza política, el joven Working Men’s Party (WMP). El levantamiento tuvo características históricas. En un escenario dominado por las “fraternidades” de oficio, escindidas unas de otras -maquinistas, guardas, foguistas- la rebelión alumbró el primer intento de organización colectiva de los trabajadores del riel. Más importante aún, por primera vez hicieron irrupción los obreros no calificados (un fenómeno que no puede escindirse de la victoria del Norte contra el Sur esclavista en la Guerra de Secesión). Los explotados de la gran industria, totalmente desorganizados, hicieron causa común con los ferroviarios, los negros junto a los blancos. Los Knights of Labor (Caballeros del Trabajo) se convirtieron en un movimiento de masas, años más tarde, sobre la base de plantearse esta misma tarea en una doble perspectiva: la unión de los trabajadores de todas las calificaciones -el desarrollo de la gran industria mecanizada reducía al mecánico al nivel de un peón jornalero- y de todas las razas. Plantearon un atisbo de definición clasista: “Si tocan a uno tocan a todos”, pero jamás pudieron superar su límite político, al declararse abiertamente anti anarquistas y antisocialistas.
La crisis capitalista fue forjando un cambio en la conciencia del movimiento de lucha de la época. En 1881 la flamante Federación de Sindicatos, luego Federación Americana del Trabajo (AFL), pidió una ley nacional de ocho horas para los empleados del gobierno, pero en 1884, cuando la crisis se descargó con fuerza se produjo un cambio de frente. El IV Congreso de la AFL se pronunció por una acción propia de los sindicatos, llamando a imponer las ocho horas en los lugares de trabajo a través de la acción directa frente al fracaso de los reclamos ante el Estado y el logro de la reducción de la jornada de trabajo en una serie de gremios y ciudades por esta vía. La agudización de la crisis en 1883/85 fue determinante en esta radicalización. El Congreso de 1884 votó una resolución que llamó a las organizaciones obreras a imponer la jornada de ocho horas a partir del 1º de mayo de 1886. Los Caballeros del Trabajo fueron convocados a esta campaña luego de ser protagonistas de la huelga ferroviaria de 1884, que derrotó un nuevo intento de reducción de salarios y antes de las prolongadas huelgas de 1885 contra cierres y por aumentos de salarios que incluían a la mano de obra no calificada.
¿Por qué los delegados a la convención obrera de Chicago adoptaron el 1º de Mayo como punto de partida del régimen de ocho horas o de la suspensión del trabajo allí donde éstos no se sometieran? En ese tiempo existía en Nueva York y otros Estados la tradición del “moving-day”, el día en que formalmente concluían -y debían renovarse- los arrendamientos, alquileres y contratos.

¡A partir de hoy, no más de ocho horas!

El día esperado hubo no menos de 5.000 huelgas y alrededor de 340.000 huelguistas. Miles y miles de obreros conquistaron una nueva jornada, una conquista que alcanzó a una minoría de la clase obrera pero marcó el primer movimiento nacional de lucha en función de este reclamo esencial. En Chicago, el centro de la agitación obrera en esa época, hubo una provocación: una bomba cayó sobre las fuerzas policiales y mató a ocho de los efectivos. Seis dirigentes del movimiento de lucha fueron condenados a la horca y su actitud frente a la muerte es, hasta el día de hoy, un acto que enaltece a la clase obrera mundial.
Siete años después el flamante gobernador de Illinois realizó una exhaustiva investigación y probó que el veredicto había sido dictado “cumpliendo órdenes”. Uno de los jurados del tribunal lo había adelantado: “los colgaremos lo mismo. Son hombres demasiado sacrificados, demasiado inteligentes y demasiado peligrosos para nuestros privilegios”4.
En 1887, el presidente Cleveland estableció el Día del Trabajo en septiembre, para evitar que el 1º de Mayo sirviera como homenaje a los Mártires de Chicago.

Christian Rath

1. Dobb, Maurice: La evolución del capitalismo, Río de Janeiro, Zahar, 1976.
2. Morton y Tate: Historia del movimiento obrero inglés, Fundamentos, 1971.
3. Marx-Engels: Obras escogidas, Editorial Ciencias del Hombre, Buenos Aires, 1973.
4. Guérin, Daniel. Estados Unidos 1880-1950… Movimiento Obrero…, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1972.

¿Por qué echan a Vanoli de la Anses?



El saqueo del sistema previsional para rescatar a los capitalistas a costa de los trabajadores activos y pasivos.

La crisis del sistema previsional está obviamente en el centro del temprano desplazamiento del titular de la Anses, Alejandro Vanoli. Esa crisis no es el producto de un régimen jubilatorio deficitario o de los “privilegios” de ciertos sectores de trabajadores –como asegura el gobierno-, sino del saqueo de los fondos de la Anses como una caja preferencial para intentar aceitar las contradicciones mortales de la política oficial. Todos los beneficios a las patronales y la escasa asistencia económica a las familias trabajadoras salen de esta caja, que para colmo recibe también la mayor parte de los papeles de deuda que emite el gobierno. La crisis en torno a la Anses es una aspecto de la quiebra del Estado al calor del rescate a los capitalistas
Un punto importante de fricción fue la demora en darle curso a la aprobación de las empresas que solicitaron incorporación programa de Asistencia al Trabajo y la Producción -en virtud del cual la Anses paga del 50% de los salarios de sus trabajadores. La proximidad de la fecha del cobro del mes trabajado en abril generó una fuerte presión para que se resuelvan todas las solicitudes, luego de que las cámaras patronales lograran que el gobierno habilite el alcance del programa a nuevos rubros, lo que llevó la cifra de empresas inscritas hasta el momento a cerca del medio millón.
Este retraso no se debe únicamente al alto nivel de informalidad laboral en las pymes, que hizo que dos tercios de las empresas no terminaran de completar los requisitos porque se niegan a declarar la nómina de trabajadores que emplean. Es sobre todo un problema de caja. Hay que tener en cuenta que por estos mismos días la Anses tiene que cubrir el Ingreso Familiar de Emergencia, que si bien es reducido en su monto –y a pesar de haber excluido casi al 40% de los anotados- suma un nuevo gasto extraordinario. No por nada Vanoli se había apresurado a hacer público que tanto el bono a los jubilados (de principios de abril) como el IFE serían pagados por única vez, generando nuevos chispazos hacia dentro del gobierno.
El problema radica en que al mismo tiempo se desploma la recaudación de la Anses. En primer lugar, porque una de las primeras medidas de aquel programa de Asistencia al Trabajo y la Producción fue permitir a más de la mitad de las empresas del país postergar por dos meses el pago de los aportes patronales al sistema previsional. A ello se suman los miles de despidos, suspensiones y reducciones salariales que también impactan en forma directa achicando los ingresos de la Anses. El acuerdo que establece el consentimiento del gobierno nacional y la CGT a los recortes salariales que reclama la UIA es un tiro de gracia a la caja previsional. Las tensiones que derivaron en la desvinculación de Vanoli son la expresión política de que el organismo es una bomba de tiempo.
A todo eso se suma el empapelamiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad que viene siendo el principal rescatista de la deuda en pesos, ya que le son enchufados casi todos los bonos que emite el gobierno. Además, el refinanciamiento compulsivo de los vencimientos de los bonos que tiene en su poder el FGS (que en lo que va del año suma 465 millones de dólares y 125.000 millones de pesos) llevan a una desvalorización sostenida del fondo, que en poco más de dos años cayó desde los 64.000 millones de dólares a unos 30.000 millones. Ni bien asumió, el gobierno de Alberto Fernández incrementó el máximo de fondos que podían utilizarse en compra de bonos del 50 al 70%
Para completar el cuadro, se habría generado una disputa por los sillones en los directorios de empresas clave en las que el FGS tiene participación. Ello habría estancado las designaciones de directores en Telecom y Techint, mientras que en Edenor el designado fue el propio Vanoli (que ahora conservará ese cargo). El nombramiento de la camporista Fernanda Raverta como sucesora en la presidencia de la Anses vendría posiblemente a intentar zanjar las peleas internas del gobierno por el reparto de los cargos.
Para los trabajadores, lo que está en juego es la defensa de la Anses contra el saqueo a que es sometido el sistema previsional para rescatar a los capitalistas, tanto a las empresas como a los bonistas. El robo de perpetrado a principios de año contra los jubilados -quienes entraron a la enorme crisis actual tras el congelamiento de la movilidad que dejó a la mayoría cobrando un tercio de la canasta de la tercera edad- promete agravarse al calor del vaciamiento de la Anses. Lo que necesitamos es dejar de pagar la deuda, reponer los aportes patronales y poner al organismo bajo control de los trabajadores activos y pasivos, para garantizar el 82% móvil a los jubilados. Que la crisis la paguen los capitalistas.

Iván Hirsch

Atención trabajadores de la ciudad: Larreta quiere congelar y pagar el salario en cuotas, mientras paga en término la deuda

El paquete económico de Horacio Rodríguez Larreta denominado Ley de Emergencia de la ciudad avanza en la legislatura porteña.

Atención trabajadores de la ciudad: Larreta quiere congelar y pagar el salario en cuotas, mientras paga en término la deuda
El proyecto presentado constituye un ataque a los trabajadores de la ciudad desde todo punto de vista. Plantea directamente un congelamiento salarial (art.17) que en un cuadro de inflación creciente pronosticada en el mejor de los casos en el 50% anual significa una rebaja salarial. Incluso para aquellos sectores que tienen acuerdos paritarios cortos, como docentes, puede verse afectada la cuota pendiente del mes de junio o quedar suspendidas las reaperturas de paritarias posteriores, toda vez que dicho artículo señala: “que no se pueden establecer nuevas retribuciones, suplementos o incentivos salariales”.
Para los municipales, que están sin paritaria desde febrero con el salario congelado, es aún más impreciso y preocupante.
En el artículo 19 directamente se plantea la posibilidad del pago del salario en cuotas, tal como se está adelantando en varias provincias del país, estableciendo que se “faculta al ejecutivo para el pago escalonado y/o diferido de haberes de sus mínimas salariales…” cuestión que no ocurrió en la ciudad ni en la crisis del 2001/2.
La suspensión de todo nuevo ingreso de trabajadores a la planta de la Ciudad, puede provocar que a los trabajadores que se jubilen, se licencien, no se los remplace desmantelando sectores. O la no renovación de contratos, que serían despidos encubiertos, tal como puede interpretarse en el artículo 14.

¿Quién paga la crisis?

En la interpelación al ministro de Hacienda, Martín Mura, el diputado Gabriel Solano del PO-FIT cuestionó esta orientación del proyecto, por considerarlo un ataque a los trabajadores, mientras la deuda pública de la ciudad que ascendió a un 10% del presupuesto de este año va ser pagada puntualmente. Este año se prevé el pago de intereses y capitales de deuda en 48.000 millones de pesos, por lo tanto, es una cuestión de prioridades, remarcó el diputado en su intervención.
En medio de la crisis agravada por la pandemia, antes de pagar en cuotas los salarios hay que anular el pago de la deuda.
Los fondos para atender a la emergencia generada por la pandemia, pueden ser extraídos de impuestos a los Bancos y entidades financieras radicados en la ciudad que han ganado una fortuna- con ganancias declaradas de 314.000 millones el año anterior equivalente a casi la recaudación impositiva de la ciudad -que puede compensar lo pérdida por la caída de la recaudación fiscal que es el argumento del gobierno para avanzar contra los ingresos de un docente, o un trabajador municipal cuyos salarios ya son de pobreza.
En lugar de afectar al capital bancario, industrial y a la especulación inmobiliaria, como propuso mediante un proyecto Gabriel Solano del Frente de Izquierda, se quiere descargar la crisis sobre las y los trabajadores.
El rechazo de este ataque está en las manos de los trabajadores, de sus organizaciones sindicales, toda vez que la llamada “oposición” del Frente de Todos en la legislatura le ha votado el endeudamiento a Larreta y comparten la misma orientación frente a la crisis nacional e internacional, pagar la deuda externa.
Llamamos a rechazar este proyecto, desde los sindicatos, las organizaciones de trabajadores, a estar alertar y preparar las condiciones para movilizar frente a este avance.

Amanda Martín
secretaria gremial de Ademys

124 casos de coronavirus: las villas en CABA son una bomba de tiempo



Con razón todos los diarios han declarado la alarma por el crecimiento de los casos de coronavirus en las villas de la Ciudad. En pocos días el salto fue descomunal: se pasó de un caso aislado en la Villa 31 a 124 casos registrados al momento de escribirse esta nota. De a poco el foco de la enfermedad va mutando. De afectar a los sectores altos o medios altos que viajaron a Europa pasa a concentrarse en la población más empobrecida. Esta población, además, es la que más sufre la epidemia del dengue, con miles y miles de casos en lo que va del año.
Cuando se analiza los motivos de este crecimiento de los contagios surgen claramente dos cuestiones. La primera es el fracaso de los planes de urbanización del gobierno de Horacio Rodríguez Larreta. En la actualidad la población que vive en las villas supera las 300.000 personas. Es un número que registra un gran crecimiento, que contrasta con el estancamiento de la población de la Ciudad de Buenos Aires. En las villas, donde una parte importante de las familias alquilan, los servicios son terriblemente deficitarios, empezando por el agua. Como lo hemos denunciado una y otra vez en la Legislatura, sectores enteros de las villas carecen del servicio de agua, mientras la propaganda oficial recomienda lavarse las manos para evitar los contagios. A esto se suma el hacinamiento de las familias en las viviendas, que por regla general son de pocos metros cuadrados para muchísimas personas. La infraestructura deficitaria de estas barriadas se ha desquiciado con las pocas obras de urbanización, que hechas muy lentamente y sin control de los vecinos, terminan generando escombros y basurales a cielo abierto altamente contaminantes.
La otra razón de fondo es la falta de asistencia del Estado a las familias en momentos en los cuales los trabajadores precarizados, que son mayoría en las villas de la Ciudad, han perdido todos sus ingresos como resultado del dictado de la cuarentena. Como no existe un seguro al desocupado, solo queda recurrir a comedores que tienen listas de espera cada vez más extensas para poder acceder a un plato de comida. En estas condiciones, los trabajadores deben salir de sus viviendas a ganarse la vida de algún modo, con el peligro de contraer la enfermedad y propagarla luego a sus familiares y vecinos, que como dijimos, viven hacinados y sin agua.
La respuesta ofrecida hasta ahora por el gobierno de Larreta agrava la crisis. El proyecto de ley de “emergencia económica” que envió a la Legislatura para ser aprobado la semana que viene reduce el presupuesto del Instituto de la Vivienda, quitándole los fondos que por ley le deben ir del negocio del juego. La “emergencia”, sin embargo, no se invoca para frenar los pagos de la deuda pública de la Ciudad, que en el año en curso insumirán casi 50.000 millones de pesos –más de un 10% del Presupuesto 2020.
El sistema de salud pública que debe asistir a la población de las villas está por completo desfinanciado y con escasos medios para hacer frente a un salto de los contagios. En la Comuna 8 (Lugano y Soldati) no hay un hospital con camas de internación de terapia intensiva. Los Cesacs (centros de salud) aledaños no tienen elementos de protección personal y muchos de ellos han decidido cerrar sus puertas. El martes pasado los trabajadores de los hospitales de la Ciudad hicieron una jornada de protesta para denunciar esta situación, que de un modo u otro, alcanza a los 34 hospitales de la Ciudad.
Todos estos factores han transformado a las villas de la Ciudad en una verdadera bomba de tiempo a punto de explotar. Es necesario tomar medidas urgentes para paliar esta situación. La primera de ellas es asegurar el servicio de agua potable las 24 horas de día de los 7 días de la semana. Eso deberá hacerse con camiones cisternas mientras se vuelven a poner en marcha las obras de urbanización paralizadas. En segundo lugar debe asegurarse asistencia alimentaria y materiales de higiene personal a todas las personas que están anotadas en las listas de espera. Esa asistencia debe hacerse bajo el control estricto de las organizaciones populares de las barriadas, rechazando la cooptación oficial del gobierno de Larreta. En tercer lugar debe incrementarse el presupuesto del IVC y desarrollar las obras de urbanización que asegure el derecho a la vivienda a los propietarios e inquilinos de todas las villas. Por último debe implementarse un seguro de desempleo de $ 30.000 para permitirles a las familias realizar la cuarentena con los medios materiales básicos. Con este programa rechazamos la “emergencia económica” de Larreta y llamamos a movilizar el próximo jueves a la Legislatura.

Gabriel Solano